Elogio del Dr. Raimundo Cabrera y Bosch, académico de número, leído por el Dr. Salvador Salazar y Roig, académico de número, en la sesión solemne celebrada en la noche del 30 de mayo de 1925.
Salazar y Roig, Salvador, 1892-, Academia de la historia de Cuba, Havana.

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Page   4 - e t, '~c P I SIL RAIMUNDO CABRERA: SU VIDA Y SU OBRA 1

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Page  1 DEL AQADELMIQO DE: NUMERO, LEIDO POR EL Dr. Salvador Salazar y Roig, ACADEMCO DE NUMERO, en la sesl6n solemne celebrada en la noche del 30 de Mayo de 1925 HABANA IMPRENTA aEL SIGLO XXD RUPOSBLICA, DUL 3RAISIL 27 x1CMXXV

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Page  3 1922.-El UIltimo retrato (a los 70 afios).

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Page  5 Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. JOSt MAR~rf. Hay una fuerza nmotriz mAs poderosa que el vapor y la electricidad: la voluntad. JoBA DRC LA Luxz Y CABALLERO. Querer, querer sienmpre, querer con todas nuestras fuerzas. ALIrim. Asi como d-e una ciudad a otra, existe, necesariamente un caqmino recto y seguro, y otro que siempre aleja, o sea el que va por el lado opuesto, y muchos otros, unos que de ella alejan y otros que a ella, conducen, asi en la vida humana existen. diversos caniinos, uno seguro, otro incierto, y varios menos inciertos y menos seguros: y de igual manera que el que va directamente a la ciudad cohnma los deseos y da tregua a la fatiga, y el que camina en sentido contrario, no los liena nunca ni puede' nunca hallar descanso, asf en la vida, quien eamina sin desviarse ilega al tOrmino y reposo, y quien sigue el caxuino err6neo janmfs Ilega a elos, antes por el contrario, con grande fatiga del Animno, camina siempre con ojos Avidamente deseosos. Sa inassue est la justice, Sa co1~e est la bont6. Le ciel. s 'appuie au solstice Et 1 'homnme a la volont6. VIfToR Hueo. (L 'Asemi~hm Humaine.)

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Page  7 DEDICATORIA A todos los j6venes., desheredados de la suerte, que. con un caudal inagotable de ilusiones en el al~ma, aspiran, luchan y esperan; a todos los que tienen fe en la poderosa pal anca de la voluntad puesta at servicio, de un anhelo noble; a todos los que creen en si mismos; a todos aquellos que e1 a~m6 intensa y cordialmente., en los que se vei'a reproducido en su~s anios mas ilenos de amarguras, pero que 61 guiso liamar "mis buenos tiemp08"; a los que. son la esperanza de, la patria y el tesoro del mundo; a los que no ciegan, ni la to~rpe envidia, ni el rencor indigno, las fuentes purisirnas del sentimiento y sonrien, viven, y am-an; a los que. tienen el derecho de liarnarse "jOvenes" porque en su. corazdn. florecen las rosas perfumadas del optimismo y la generosidad y no los cardos venenosos del odio; a los que no son cadadveres vivientes, ni sepulcros blanqueados, ni m~ercaderes del templo; a los que no derri ban, sino crean; no cercenan., sino levantan; no de salient an, sino fortifican; a los que no son las brujas fatidicas del aquelarre. del despecho, sino los adngeles de, luz del cielo sin sombras del imor humano; a los que no viven, como, los to pos en la noche sin auroras de, la mediocridad o la impotencia, sino mueven sus alas vigorosas y, libres por espacios:de -eter-.na claridad; a los que fueren como, 61, mis palabras dedico. SALVADOR SALAZAR.

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Page  9 LIBRO PRIMERO SU VIDA

Page  10 i-r - - - -, - - -- ---- -1 7 --- -77 " " — --- - " I - --- - ' i " i - - - r. - A

Page  11 PORTICO. Sefores Acadl~micos:4 AHistoria, que debe juzgar, serena y justa, los actos de los hombres y pronunciar su fallo defitnitivo en la exacta ponderacio'n de los valores humanos, es, desde elpunto de vista del arte literario, el ma's 'impersonal, el ma's objetivo de los ge'neros. El historiador, que pretenda hacerse, digno de esta noble investidura, en virtud de la cual, sacerdote oficiante en el ma's sagrado de los templos, el de la Verdad eterna, juzga a los vivos y a los muertos, debera' desprenderse de toda inclinacio'n personal, ahogar, en lo ma's intimo, toda emoci'n. y todo sentimiento, cernirse por las alturas serenas y dia'fanas en que no se concibe ninguna estridencia pasional; y como las pitonisas del templo de'lfico, inte'rpretes automa'ticos de las divinidades olimpicas, dejar que por su boca pronuncie el veredicto, no0 Su deseo ni sus cordiales simpatias, sino una Providencia de los hechos, anterior y superior a los apasionamientos humanos. Y si, por el mandato de esta docta Corporacio'n, debo ser yo el que emita el fallo de la Historia frente a los hechos y la vida de Raimundo Cabrera y Bosch, bien quisiera pedir a Plutarco la pluma e6pica

Page  12 12 12 ~~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA que trazo6 la silueta magnifica de tantas vidas paralelas, alcanzar el estilo severo con que Perez de Guzma'n destac6' el -noble ejemplo de los hijos, ilustres, de Castilla, o emular el don maravilloso de apreciacio'n con que Carlyle di6' vida eterna a sus heroes.. Bien quisiera aliogar en Ml' estos incoercibles torrentes de senatimentalidad que a manera de manantial, surgen de lo ma's hondo (le mi tristeza personal, enturbian mis, ojos y mi pensamiento y brotan ma's de mi corazo'n que de mi cerebro, para cumplir el difi'cil y honrosi'simo encargo; pero por mucho que intente obscurecer mi personalidad para destacar, como en una narracio'n heroica, las grandes, virtudes, y los, altos ejemnplos de este noble patricio, por mucho que en un proceso de abstraccio'n Ilevado al extremo, pretenda recordar solo que liablo como Acade'mico y olvidar los, intimos, indestructibles lazos que a el me unieron, invencible, irremediablemente, del fondo de mis, recuerdos surgira' un mundo de rememoraciones que se vinculan a mi propia vida, por-que algunos d e los hechos a que me voy a referir en esta biografia, son contempordneos de los ma's gratos y de los, ma's tristes, de la mi Ia; fuf' muchas, veces ma's que espectador impasible, actor apasionado en algunas de sus esc-enas; y la ma~s rara crisis espiritual hace su nido en mi pecho, cuando pienso que ahora voy a ser juez -y juez ad posteros encargado de la ardua semtenza-de aquel a quien muchas, veces con los ojos, llenos del juvenil entusiasmo que nos producen los primeros lauros, me acerque' emocionado para oir sn respetable fallo, su palabra convincenate y ca~lda de educador que juzgaba con acento severo el fti'cil e'xito para el tentador y peligroso, y animaba, con palabras de aliento, a las grandes luchas por los, triunfos perdurables,... En cada pa'rrafo, a cada frase, de cada renglo'n de estas pa'ginas que le dedico, surge la evocacio'n de una dulce vinaculo moral; casi no habra' capitulo -de su vida, aun los, que se refieren a los aiios, que me precedieron en la cuna, que no establezca un nexo, por una anecdota posterior, con mi propia historia; colabore" con el en Cuba y Ame'rica, la ma's amada de sus hijas espirituales; en El Tiempo, el ma~s ardiente de sus esfuerzos civicos; en la estatua de Luz y Caballero, el ma's caro ensuefio de sus tendencias educadoras; en la Biblioteca de la Sociedad Econ6-_ mica, el ma's constante de sus empefios patrio~ticos; en sus tareas

Page  13 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA I Como publicista, el ma~ generoso de sus afa-nes, culturales; y cuando el gran corazo'n que se llama Herna~ndez Guzma~n le prepar la ma's alta consagracio'n que pas alguno, ha ofrecido, a uno, de sus ma's preclaros hijos, en aquellos, mitines de propaganda para la cuestacio'n que se efectuaron en toda la ciudad, me correspondi6' la Universidad y tuve que hablar frente a el en ese Sitio Lydia, la ma's anhelada de sus conquistas econo'micas, en el que. por primera vez nos pusimos en contacto hace diez y ocho an-Os, el self-made mnan y el que aspiraba a serlo, y en doncle, en aquella tarde memorable ante un grupo de hombres, que iloraban como mujeres y un grupo de mujeres que oraban como a'ngeles, en luga de decir un discurso, balbucee, con el corazo'n oprimido, por la ma's intensa de las emociones, una oracio'n por el alma de aquel a quien ya se be entreabrian las puertas de la Imiortalidad... Mal hicisteis, seniores Acade'micos, en encargarme la dificil uarea de elogiar al ilustre cubano que consagr6' Su Vida al bien y el Progreso de su patria, si pretendeis que ciegue, en obedliencia al rigor cientiffico de ba Historia, el manantiab de mis tiernos a9fectos; Pero tal vez lo acorda'steis comprendiendo que la verdad absoluta y escueta es imposibie de alcanzar sobre la tierra; que la justicia abstracta es un ideal inasequible y que eb mejor medio de comprension humana es eb Amor-alma del mundo-que envuelve la sublime d~esnudez de la Verdad con el hailito divino de la ma's pura devocio'n... SOY GtYINERO Suele ocurrir que los azares, de ba suerte hacen nacer a los hombres en lugares distintos a los que, por la vinculacio'n de la familia, por los nmedios, de vida, ha-sta por el prop'sito de permanencia, debieron ser cuna de los mismos. A veces la fortuna quiere que eb amor de los pueblos a sus hijos, se manifieste ampliamente, sina cebos de aldea; y la ciudad en que nacieron y aquella en que debieron nacer, los consideren por igual, hijos de, sus terrufios respectivos. Para citar un ejenmpbo, gboioso

Page  14 14 14 ~~~ACADEMIA DE LA HTISTORIA en la historia del pensamiento americano, basta nonmhrar a Andre's Bello, hijo de Venezuela y g-ran propagador de la cultura chilena, a quien su patria de nacirniento y Colombia y la tierra que liberto6 San Martin, p~or. una razo'n u otra, lo consideran indistintamente, hijo de sus territorios respectivos. Raimundo Cabrera naci6' en la Habana, pero fue' por un azar de las circun'stancias. Soy giiinero, dice ileno de convicci'n, de amor a 511 villa de adopcion, de orgrullo. Y giiinero fu6' siempre; porque alli' hizo fortiuna y albergue el autor de 511s dias; alli nacieron sus herman-tas; alli bailbuee6o las priincras palabras; alli edific6' los cimientos de su cultura; alll sufrio6 cdreel por el ideal revolucionario; alli encontro6 la buena y sencilla compafiera de 511 vida; alli fu6' electo Ifiputado Provincial; alli goz6' los primeros halagos -de la gloria literaria... Si he tenido am ores en la vida, mi amor, mi gran amnor, ha sido, aquel ilano, de inacabable verdura, floreseenicia y lozaniiia; aquella villa en euyos rincones forje' lo-s ensuefios de la infancia, alimente' las ilusiones de la juventud, seniti los primeros goces y los primeros dolores de la vida. Y si he tenido, exito y tras la larga y escabrosa senda trabajada por unla labor tenaz de ma's de cuare-nta aiios Para saborear las delicias del triunfo tardio, los he concentrado con mis recuerdos y mi cariiio, en el lugar arnado, en enya escuela aprend'i a leer, en cuya iglesia, aprendi a rezar el rezo que he olvidado, y tal vez negado, donde tuve los v-erdaderos e intimnos amigos, los de la adolescencia, despreocupada del intere's y del egoisino; de euyas clases pobr-es surgii, donde ha-le' la compan~era del hogar, la madre de mis hijos, y en cuyo cementerio. reposan 'veneradas e inolvidables cenizas. (1) Esas eniocioines, intensas, perdurables, gratag 'o adversas, van vistiendo las cosas inertes con el bello ropaje del recuerdo.. Cada casa, cada lugar, cada calle, evoc,-a una dukee esperanza acariciada en silencio, Una humillacio'n sufrida con amargura, un dolor que oprime el corazo'n, Un 6xito rotundo que nos hace nmas grata la vida y mas claro el cielo y ma's luminoso el sol. Es toda la rica patina que agrega el pasado al mundo de las, cosas muertas: todo el prestigio que pone la aiioranza. de lo que fue' en el alma del paisaje... Por un azar de las circunstancias politicas que enlazan la vida de Rainiundo, Cabrera con la historia de la patria, aun antes (1) De-ode mi ulo (p. 203.204).

Page  15 ELOGIO DEL DE. RAIMUNDO CABRERA 1 15 de nacer; que le hace sufrir persecuciones morando todavia, en el mundo incorpo'reo de las almas que se van incubando en el seno infinito de la creacio'n, abre sus ojos, a la luz, no en la villa a que se refiere con tan bellos conceptos, sino en esta misma ciudad de la Habana, en la calle de la Estrella... Corrn'a el aiio 1851. El General venezolano Narciso Lopez, que quiso tal vez emular al gran lihertador, sofiaba con la inadependencia de este ~iltimo rico floro'n que quedaba a la corona de Castilla. La historia, que trata minuciosamente de dilucidar el propo'sito de Lopez de incorporar la estrella -de Cuba en la luminosa constelacio'n norte-americana, pronunciara6, en definitiva, su fallo sobre los ideales que acariciara el heroico aventurero; pero no podra' negar nunca el valor de sus hazafias ni ocultar que fue' de los primeros ma'rtires por libertar nuestro ppi s de la triste dominacio'n de Espafia y unao de los iniciadores del espfritu revolucionario del cubano que, al trave's de ma's de cuarenuta afios, ha de palpitar unas -veces latenite, otras explosivo, unas derrotado, otras triunf ante; pero siempre vivo, persistente, ineluctable, hasta el dia glorioso en que flot6' en las astas de las fortalezas y edificios la amada bandera tricolor... En su segundo desembarco despues de su fracaso de Cairdenas, Penetr6' con 600 hombres por el embarcadero de Playitas, en la Provincia -de Pinar del Rio; pas6 triunfalmente por Candelaria, y San Cristobal cuyos moradores huyeron; y otra vez sufrio6 la inmensa decepcio'n que debe embargar el noble pecho de los reivindicadores de Pueblos, cuando yen que les responden el desamor, la indiferencia y hasta el ataque de los mismos que tratan de salvar. Pudo. vencer, Para gustar siquiera uina vez el placer de la victoria, al General Ena; Pero acorralado, perseguido por los maniguales hirsutos como un animal salvaje o como los esclavos cimarrones, en aquella bairbara edad en que el honabre perseguf'a al hombre como a fiera, por polizontes y perros de presa, cayo6 en poder del enemigo que lo hizo morir en el vil garrote el 19 de Septiembre de 1851, 19 dias despue's de haber desembarcado portando, lleno de fe y de valor, la misma bandera que hoy saludan, libre y feliz, los can-ones de nuestras, fortalezas. Entre los pocos cubanos que acompaniaron con fidelidad al faMoso conspirador hasta la liora aciaga del desastre defintivo,

Page  16 16 16 ~~~ACADEMIA DE LA IIISTORIA estaba Don Joaquin Cabrera (1), tfo de Raimundo, y que fue6 condenado, a presidio, perpetuo, en aquel nefando, penal, de reelerdos tan tristes para todos los cubanos, que se llamo6 Ceuta. Trabajando, como, forzado, en la carga y descarga por niedio -de la-nchas en los buques de guerra anclados, en el puerto, Ileno. de temerario, valor y de indomable energia, aprovech6' una noche el retardo, de su lancha carbonera en regresar a tierra y se lanzo6, bravo y decidido, con un griliete al pie, a las olas perfidas del mar, como, Edmundo Dante's dentro, de un saco, a las aguas de Marsella, frente al Castillo de If... Nad6', nad6' sin desmayos hasta tocar el ancla salvadora de una fragata ingiesa; los marineros britanicos le recogieron casi exainine, lo llevaron, oculto en las bodeg-as, a Ia tierra cla'sica do la libertad y de alli pas6" a Philadelphia, donde, con los auxilios fraternos y de la amistad, fund6' uina pequefia factoria de tabaco. Afios despue's, en el invierno, de 1897, cuando, la nieve, en helados copos, hacia afiorar a lors cubanos expatriados. el dulce calor de la patria distante, Raimundo, Cabrera conocia un alto y fornido moceto'n que se echaba en sus brazos: era el prino, desconocido, el hijo, de aquel Joaquin Cabrera, temerariamente fugado de Ceuta, tabaquero en Marquet Street, de Philadelphia, y muerto, en 1862: seis an-os despue's, hubiera tenido el inmenso, jilbilo do saber que en Cuba se encendi a, al fin, una confiagracio~n formidable para luchar por los mismos ideales que 61 tuviera en el aciago, 51! El recelo, irritante, la vigilancia infatigable, la odiosa persecucio'n que en Cuba acompafiaban, a toda hora, al "sospechoso" de amar la libertad de su pueblo, recayeron inevitable sobre el hermano, de Joaquin Cabrera, el modesto, artesano, de Giiines que trabajaba honradamente para los suyos y que, gracias a su esfuerzo, se habi'a creado, una modesta fortuna. La situ iacion se le hizo, al fin insostenible en la pequefia villa, donde la escasez dle poblacio'n, la familiaridad pueblerina, hacian na's frecuentes las irritantes so spechas. Emigr6" entonces para la Habana a esperar que el recuerdo de aquel hermano, conspirador y valiente se diluy'era, como, tantas cosas, en las profundidades del olvido; pero, ya la esposa trai a en las entrafla's un nuevo fruto de sus (1) Juan Arnao. Pdginas para, la Historia Politica de la Isla de Cuba, 18-77. ReitaCuba y Amrnims -Afio XX. Segunda, 6poca. Vol. V. N~m. 5-. Habana, Febrero 1916, p. 194.

Page  17 ELOOJO DEL DR. RAEMUNDO CAB3RERA 17 armores, que tal parece como si en el senio nmatorno recibi'a esta primera huella del odio y el encono del donminador, para ser despue's como lo fu6' siompre, ei campeo'n ma's decidido a alcanzar la supresio'n dofinitiva, de aquellas injustaa persecuciones del nativo. Moedio afio, despue's de caer para sienipre en el mar sin riberas do lo desconocido ei G3eneral Narciso Lopez, el 9 de Marzo d~e 1.8529,, naci6' en la Habana Raimundo Cabrera. Muy poco tiemI-o despue's, sosegados los dinimos, olvidado quiza's ei suceso, no siendo ya ei he'roe de PlaYitas nmlas quo una sombra en el recuordo de Espafila y un nombre glo-rioso ma's en nuestro martirolog~io, volvi6" ei padre de Cabrera a Gijines, la amada villa quo ma's tarde habi'a do describir aquol nifio do brazos con estas magnificaIs, expresivas, bellisimas pinceladas: Al lado sur de la tortuosa cordillera de lomas que dividen en dos secciones la provincia de la Habana, se extiende hacia el mar Caribe y se sumerge en sus, azules ondas, el m's, hermoso y pintoresco, por -su extension y sus riquezas, de los valles. antillanos: el del Mlayabeque que fecunda con su manantial copioso y Sn cauce repartido en brillantes, arterias., el ri'o Onicagina.I En medio de aquella lianura frondosa y verde, orgullosa de su situacio'n y de su dominio, hay una villa de trazado caprichoso, de calles que, serpentean y se cruzan como elipses, truncadas, en cuyo centro y sobre ancha plaza, que el ingeniero moderno hermosea, se levanta coquetona una iglesia y en ella la torre de un canmpanarioc... (1) Por eso es quo, habiendo nacido en la Habana, en una casa de la caile do la Estrolia, Raimiundo Cabrera pudo decir con e'nfasis y orguilo, con convicci~on y entusiasmo, sesenta afios despues, ostas dos palabras quo tanto honran a los riberefios del Mayabeque: Soy giiinero. EL PRIMER LAURO En una calie do la villa, levantado por las misnaas, manos do su propietario, estaba ci modesto aibergue de Toma's Cabrera, (1) Ijesde mi.,itio (p. 201-202). 2.

Page  18 18 18 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA donde iba a deslizarse sencilla y f eliz, la primera inf ancia, de nuestro biografiado. La imperiosa n'ecesidaci de seguir en todos sus detalles la historia de una. vida tan unida en sus incidentes a la historia de Cuba, naos impele a repetir aqui', niuchas veces, datos que el supo, verter, en la ingenua, sincera, senrtida autobiografi'a que se llama Mis Buenos Tiem-ipos, con tono, como decia Varona (1), isencillo y patrio'tico", "ileno del encanto exqui'sito que so~lo logra producir la verdad, 16 que se Ila visto y sentidlo de veras"'. Nadie con m6as sencillez ni con mayor ternaura, pudiera describir las escenas dome~sticas, en las que una abundancia relativa suprimia angustias econo'nica-s, donde la fecunda ]abor do un honrado artesano suplia, a las necesidades. de una familia modesta. El padre, activo y diligente, desde tempranas horas ibDa a ocuparse de las siembras y labores, de hacer un ede~n conl fibres, yt/ frutales, de un hogar en que se albergaba la amada cornpafiera yv los hijos; y venia luego a tomar unos tragos de espumoso caf6" y a conciucir e~l mismo de la miano al. segundo de los, hijos al colegio, para el cual mostraba la vocacio'n que faltaba, al primero, nacido ma's bien-por ese azar que crea caracteres designuales entre hijos de la. misma. familia, educados en el nmissmo amnbiente,-para rudas faenas materiales. lCon cuainta ternura se le describe en estas dulces palabras, salidas de un corazo'n en que cl culto familiar fue6 la mais grande devocio'n, a impulsos del inmenso, indescriptible dolor que produce esa pe'rdida que jama's se repara! Oigo, su voz, recuerdo, sus ademanes, lo veo tal co-mo era, doblado sobre Su mnesa de trabajo, silencioo infatigable; percibo su pisada, siento, el calor de su mano, callosa cuando, tomaba la mia y me lievaba a paseo, o a comprar un juguete, a menudo un libro; premios con que recompenlsaba y estimulaba, mi aplicacio~n en la escuela. Porque efectivamente, desde la niiiez demnostr6' Cabrera una precocidad estudiosa, que explica. en cierto modo el rumbo de Su destino y la extraordinaria fecundidad de su labor intelectual. (1) De8de mi sitio (p. 231).

Page  19 ELOOTO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 1 19 Al cumplir yo los cinco aiio-s-dice e1 misnmo-mis padres cometieron la equivocacio'n de mandarme a la escuela. Digo equivocacio'n, para expresar una idea pedagogica. Por regla general los estudios. no deben empezar tan temprano. Sin embargo, quiza' yo, Como otros, nifios, si no fuera ensefiado a esa edad, buscase la manera de aprender sin maestro. He ahi' por donde mis padres, tal vez, no se equivocaron al equivocarse. (1) Su primer maestro fu6' Don Joaquin Ruiz de Austri, viejo educador asturiano, educado a su vez por un hermano sacerdote; "gafiidn de la cnsefiianza", por la rudeza, la constancia la vNerdadera absorcio'n con que se entregaba a su tarea desde el alba al crepiisculo, por el mismo coraje con que reparti'a premios y castigos, entre e'stos, fuertes cocotazos y uso frecuente de las torriblcs " disciplinas ". Y a pesar de este exceso de labor escolar, que afligia, sin duda, con demasia, la infantil inteligencia del disciplo; a pesar del temor al duro castigo corporal, a pesar de Ia abundancia de ediucacio'n religiosa cuyo predominio anunciaban 'ya Jas letras doraas e I los dem~xolinstalada en el arco del zaguan: 11iniuma sapientiae timor Dornime; Cabrera record6' siempre, conmov.,ido, con la exuberancia de ternura ingenua que constituf~a el fon do, de su car~icter, a aquel "cancerbero" quo "al quedarse Ez~lo tal vez era presa de la melancolia" porque no tenfa mais ideal, mIls recuerdos, nMas esperauzas ni ambiciones, quo su modesta escuela (2). En aquel pequeflo recinato de la ciencia, en aquel templo dIonde oficiaba el rudo asturiano, conquisto6 este niflo precoz que nio llegyaba toda-vi~a a los ocho afios, su primer lauro intelectual. Era un di~a en que el salo'n de actos resplandeci'a odu-pado por las personas ma's prominentes de la villa. Presidia el- Tonionte Gobernador Don Juan de -la iluerta y Sastro y para Don Joaquin, "artista de la enseiianza aquol salo'n era Sn oscona, Sn teatro, sn poema,- su cuadro". Se discuti'a la modalla de oro ofrecida por ol Ayuntamiento al mej'or alumno de la oscuela. Empatados en la oposici' n nuestro biografiado y el hijo de aquel mnismo Teniente Gobernador quo presidia y reprosentaba el poder colonial, fueron somotidos a nuovo oxamen, all~i a presencia (1') Articulo de Rafael Sukrez Solie, Ma~rio de la Marnaba,14eAotdo.2. (2) M8a Buenas!ivempm~, V. 14,..aia ~bia 54 gsod 91

Page  20 20 ACADEMIA DE LA HISTORIA de todos. La solidez de conocimientos, elementales pero profundamento arraigados, hizo posible que los dos pequefios candidatos, sin cejar en su empeijo, fuertes y confiados, quedaran otra vez iguales. So acord6' al fin quo decidiera el azar. Asi' la suerte, la loca Fortuna, resolveria con una decision inconsciente, la ardua competencia entre los dos hijos espirituales de aquel pobre maestro do esduela, que gozaha en sileneio, viendo en lo reiiido de la competoncia, la eficiencia indiscutiblo de su enseiianza, tan efectiva, tan cierta, tan victoriosa, quo mantenia, iguales a sus dos discipulos, como teo'ricamente te'nia que ser, si so graduaba sil oficacia en relacio'n Coln la capacidad do los alum~nos. Pero lo mais conmove-dor do aquel cuadro, lo quo despierta en el alma del quo traza estas linaeas, escri-tas muchas veces con la'gri'mas en los ojos, un recuerdo sagrado quo sangra todavia en lo ma's profundo del alma, era la presencia alla', oculto entre los concurrentes, avidos los oj~os, el pecho palpitante, del padre adorado, orgulloso del hijo quo asi disputaba, desde su humilde posicio'n social, al hijo del Teniento Gobernador, compendio y suma do todo el poder colonial, la grata recompensa, y temblando ante la posibilidad do quo un necio golpo do baraja, cortara el hilo dorado do aquolla inaolvidable, deliciosa, primera ilusio'n infantil... Despues, los aplausos, las congratulaciones, el abrazo del maestro conmovido; la frase al-entadora "Era tuyo!" dicha al oido; el invenciblo grito do orgullo, "I Era mino!" repetido, treinta afios despue's cuanado, ya la gloria y la prosperidad coronaban con 'el exito una fecunda jornada; y la la'grima inef able quo temblaha en las pestanias del padro feliz... Los domingos o por las noches, mientras trabajaban, lef a af su padre, quo tuvo la incansablo actividad quo heredo6 Raimundo, y a sus operarios, en el taller o manufactura do tabacos y cigarros, quo posefa, los editoriales do El Siglol, las poesias do Fornaris, Milane', Cucalambe4 Lu'~e Zenea, insertadas en las revistas Cuba Poe'tica, Revista de la Ilabana, Brisas de Cuba, etc. Asi, empezaron las lecturas prematuras, del "j oven y correcto lector"; y algo que-daba en el do aquellas ideas quo vortia en los oidos do su padre, quo so interesaba profundamente por el problemaa entonces candente do la guerra de Secesion america

Page  21 ELOOIO DE L t1A. J3AIMITNDO CAIBIRPR&2 91 na; era abolicionista convencido y muchas veces pronunciaba el apotegma que dejaba en el alma de su joven oyente una huella eterna: "j El hombre debe ser libre!" Condiscipulo, en la escuela de primeras letras, de muchos hombres notables -de la capital, cuando aqui se encaminaba en viaje de negocios, traf a al pequefilo, se los presentaba y al regreso le hacia saber c6mo aquellos amigos habian ilegado a alcanzar por el estudio y el trabajo, fama, consideracio'n, prestigio, bienestar. Cierto dia lo llev6' a la Audiencia, donde se celebraba el juicio oral de una causa ce'lebre. Al sentir por primera vez ese aguijonazo que clava en nuestro espiritu, cuando menos lo sospechamos, el hada de nuestros futuros destinos, a la vista de la ceremonia, escuchando las palabras del abogado, defensor, conociendo, tal vez, por la posterior explicacio'n -del padre, el noble, luminoso, humanitario, misericorduioso sentido de ~aquellas elocuentes palabras destinadas a arranacar un hombre de la muerte decretada por sus mismos hermanos, exclam6 ileno de fe y entusiasmo: "Yo quiero ser abogado..."9 Co'mo gozari~a aquel padre al oir la expresio'n de aque'l que era su recondito y ma's inatimo deseo; y con que6 fe en el porvenir, con que maravillosa vision de lo que la suerte guardaba en los inciertos rumbos del futuro a este arrogante y ambicio-so chiiquillo, habria de contestarle: " Estudia y sera's lo que tiu" quieras!I" Pero la gran intrusa pa'lida que, al decir del divino poeta latino, penetra lo mismo en el palacio de los reyes. que en la humilde choza del campesino, se introdujo un dia inopinadamente en el dichoso hogar, el mismo mes en que cumplia los once aiios. el hijo de sus amores y sus esperanzas; y fue' como el rayo que. abate el fuerte tronco, el alto y fornido roble que cobijaba, bajo sus ramas, el dulce nido familiar... GANESIS DE UN IMAGINATIVc) Viene ahora un periodo de tres afios en que el centro de gravedad de aquel hogar hasta entonces dirigido por un hombre

Page  22 22 22 ~~~ACADE'MIA DE LA IJISTOBIA de bien', pas a residir en una santa mujer. Falto del jefe, aquel taller que produci'a ei bienestar para todos, hubo que cerrarlo; luego venderlo... A el siguieron las cosas suoe'rfluas, irii's ta-rde las necesarias, despue's... la mniseria....Pero en aquel hogar sombrio abandonado y pobre, au'n quedaba en pie, serena en la adversidad, fuerte en su dolor, heroica en la lucha, dispuesta a todos los sacrificios, mi ma-dre! (1). Co'mo se agiganta el alma f emenina en estos terribles cornbates con, la fortuna esquiva; c6mo muestra entonces una capacidad de sufrimiento que supera mil veces el pretendido valor del Ilau-ado sexo fuerte! El hombre es apto para la gYran batalla, para el combate en la liza abierta; por lo regular, no le arredra ci estruendo de la lueha campal, ni el estallido de la po'lvora. n~i el coraje con que se acometena, en las terribles ni~atanzas de las guerras, mesnadas enteras... Mas, para esa lucha humilde y silenciosa del ataque diario de la adversidad; para ese terrible, despiadado, inacabable torneo con la miseria, la implacable, que ronda ci hogar limpio y decente, con crueles asechanzas para robar el pan y la salud a los hijos del almua; para ese comnbate en que se necesita ma's abnegacio'n que fuerza, mas esperanza que valor, ma's fe que energi'a, ma's conformidad con ei 6spero des-. tino que vigor, c6mo supera a toclas las almas masculinas, la entereza de una madre I... iQue' grande, que' heroica, que' buena la contemplo-dice ---a trave's de los afios, a la luz de mis recuerdos, en aquellos dias aciagos de luclias y miserias! Para Cabrera emnpezo6 un me'todo de vida que conozco de sobra, por propia experiencia. Insuficiente ya la ensefianza que podi'a danle ci plantel pueblerino a el, que ya alcanzaba con sus lecturas cursos superiores; incapaz, por constitucio'n fi-sica, por vocacio'n decidida, por haibito mental, para las tareas meca'nicas, fue', en la casa', el compafiero de la mnadre, su ayuda fiel y constante, elevaindose, por esa terrible seriedad con que hace la miseria. de nifios ma's propios para el rerero pueril, para el juego (1) Mis Buenos Tiempos (p. 29).

Page  23 tPLOGIO DEL DI. RAIMIUNDO CAI3RERA 2 23 descuidado y gozoso, hombres prematuros, al rango de j efe de familia, en aquella casa en qu~e casi era el ma's pequeno de todos. No tuvo reparo alguno en confesar en su libro, ~ya en la cumbre de toda buena fortuna, antes bien fue6 uno de los motivos determinantes de su publicacio'n (1) que la madre, para ganar el sustento de los hijos, hacia la comida de tres. o cuatro, familias que eran sus clientes; y e1, el comprador de los efectos que luchaba en el mercado, diariamnente, con mercaderes. de todos los giros, para obtener las mayores ventaj as; y Ilegaba luego satisfecho como un general victorioso, cuando en su compra, lejos de ser engrafiado, habi'a realizado proezas de economia. Efectuada esta labor, venian las largas horas de inactividad material, el mono'tono correr de dias sin esperanzas, en un. horiz-fonte crepuscular en que no asomaba, para las ansias de gloria y de provecho del pobre sofiador,2 ni el li'vido fulgor de un reIaimpago. No gozaba como los. nifios de su edad, prematurarnente enseriado por los deberes a que haci a frente, de esa multitud de juegcos Pueriles qu~e son la delicia infantil: lejos de eso, escribia un periodiquito del que era Uinico redactor y copista, hacia e1 mismo las copias manuscritas. y las repartia entre sus, compalieros. de colegio, y aun entre personas mayores. Muchos afios despue's, una buena amiga puso en sus manos algunas de esas primeras obras del precoz periodista, conservadas cuidadosamente, con esa prevision maternal que tienen ciertas almas femeninas capaces de presentir los triunfos futuros, del que el Destino ha catalogado' ya, en su gran libro, en el grupo de los que han de triunfar. El Pilluelo y La Puerilidad,, esos dos perio'dicos infantiles manuscnitos, volvieron asi" a manos de su autor, muchos ai~o despue~s, lo mismo que tres juguetes drama~ticos de 1864, titulados No hay perdo'n para el cobarde, El padre y el hijo y Arturo el cazador, que en su lugar considerarenios detalladamente. Asi mostraba esta inteligencia de doce afios su vocacio'n irresistible y su indiscutible capacidad; en todo el pueblo, nadie desconocia los vuelos de esta mente privilegiada, que se ahogaba (1) VWase Desde mi 9sto. Segunda series, 1911. Cap. XII. La edad y mis bueno-g tiem~Po8.

Page  24 24 ACADEI3MA DE LA IIISTORIA bajo, la losa pesada de los duros menesteres materiales, mientrar: ansiaba tender sus alas por los espacios infinitos del saber. Ma's auim. Existia en Giiines una escuela de pa'rvulos en que, a mais de labores, se ensefiaaba a las nifias a leer, escribir, "las cuatro reglas" y el catecismo de Ri-palda. La Comisio'n de educacio'n dispuso que en la escuela se ensefiara Grama'tica Castellana. Y es el caso que la buena maestra que desde haci'a veinte afios ejercia su sagrado sacerdocio, desconocia totalmente el arte dificil de Nebrija. Ya corria por la Villa la fama de aquiel nifio, que entre otras cosas de que su precocidad se liabi'a aduefiado, conocia lo ma's importante -del andlisis, ortografi'a y sintaxis; y, aconsejada por alguien, la maestra solicit6' la ayuda de aquel joven. mentor, que a los doce aiios, muy serio, muy grave y mily circunspecto, explicaba gratuitamente, sentado al lado de la profesora, a alumnas de su edad o mayores que el. iDe este magisterio precoz naci6' el primer idilio: amor puro y sin mancilla entre una discipula y el maestro; amor plato'nico inacido en la nifia de su fuente ma's noble, la admiracion, y en aquel hombre prematuro, de la piedad que le causaron las la'gri'mas con que la joven educanda acompaho6 Su confesio'n al ser interrogada y no, saber... (1) Pero a despecho de este idilio que se resolvi6' en miradas a hurtadillas, en sonrisas veladas, en dukces pensamientos, y en murmuracio'n pueblerina que no perdona nunca el suave reflejo de ideal que desprenden estas llamas sentimentales, otro amor mas grande, ma's profundo, mais exigente, clavaba su. dardo en. el corazon. del j oven soniador. Para los que un, dia sienten su divina angustia, ya jama~s hay sosiego. Es un iman hacia el que vuelan fantasia y voluntad, anhelos y esperanzas... Al final de la senda, empolvada y mono~tona, reluce con majestuosos, luminares, revestido de purpu'rea veste, coronado de aiurea diadema. Es quiza's una quimera, inasequible y vana; quiza una alucinacio'n del alma enamorada del ideal, nostalgica de su divino origen; pero tiene ma~s poder de atraccio~n, m{as fuerza magnetica, que todas las cosas materiales. Cuando su imagen ha pasado, ante la retina espiritual, ya nada nos liberta de su eterno infiujo; el corazo'n se consume enl una. fiebre inextinguible. (1),9acando Hilas. Xi. Ez primer ainor (p. 101).

Page  25 ELOOTO DEL DM. EtAIMtJNDO CABRERA 2 25 Todos deci'an a la madre infeliz que tambi'n sabameo que nadie, el mal que consumia, el corazorA apasionado de su hijo: "Busque una beca", sin pensar que e'so, tras el rayo inesperado que abatio6 la encina del hogar dichoso, era la iinica esperanza de la pobre viuda y del misero hue'rfano... Un di a el vago anhelo cristaliz6' en una resolucio'n y en los medios praicticos de Ilevarla a efecto. Se hablaba con encomio de un gran educador de la Habana, cuyo nombre calla Cabrera, tan agradecido, cuando quiere honrar a los que le ayudaron cuanto discreto con los que le cerraron el paso. Una joya paterna, el alfiler de brillantes, guardada Como una santa reliquia, en el cofre familiar, sirvio6 para. los gastos del viaje; Don IRamo'n Zambrana para quien llevaban recomendaciones, las dio6 a su vez, para el educador ya citado y a su puerta llegaron madre e hijo con el corazo'n rebosante, a la par, de temor y esperanza. Intitil anhelo y pobre desilusio'n! Una negativa seca, rotunda, rigida, sin contemplaciones, s-ego6 en flor aquel ensuefio, y de nuevo regresaron a la villa sin la reliquia paterna y sin fe en la misericordia humana que asi negaba una de sus ntis altas obras: enseliar al que no sabe... Y volvieron los dias sin sol espiritual, los largos dias mono'tonos y tristes en que parece que todo se conjura para condenarnos a vegetar en el monton informe de los innominados y mediocres. La lectura y los versos, fueron el lenitivo. Comedias, novelas, historias, cuanto libro de, cualquier clase y tamanlo Ile~gaba, a mis manos, lo devoraba con ansia, recitaba los sonetos, de Argensola y Lope de Vega, las obras de Fray Luis de Granada, actos enteros de Caldero'n y Moratin; conocia las novelas en boga, de Dumas, y de E. Sue'... Cierta ocasi'n, ayudando misa, porque fu' mnguillo tambi~n, para arbitrar algo m'sco qu " ayudar a la pobre madre, Ooy a un sacerdote, desde el puilpito, referirse a la hula de excomunio'n Contra Victor Hugo, Los Miserable&' y sus lectores. El mismo di' a hallo6 en Casa de un amigo esa obra maestrA del Pensamiento universal, esa magniffica Biblia. de los deslieredados, y la devor6' furtivamente en unos, cuantos dias... Pasee6 la Grecia, con Anacarsis... lef las memorias de Napole6n en Santa

Page  26 ACADEMIA DE LA IIISTORIA Elena, a Lamennais, a Volney, hasta las historias del Carlismo y del General Cabrera. (1) En otro lugar hemos de ocuparnos de la influencia que ejeruo0 en e61 este comercio con las obras ma-estras de la literatura, tan extenso a edad tan temprana; pero por ahora consignemos su propia opinio'n: estas lecturas prerniaturas, sin mn'todo, sin direceio'n, hartando mi inteligencia temprana. y da'ndome una eru~dicio'n ligera, y pedanatesca, iban at par habitua'ndome a una vida demasiado muelle, sohiadora y perezosa... (2) Es que iba producie'ndose en 61 ese feno'menao psiquico, tan admirablemente descrito por Victor Hugo, al trazar la maraviIlosa figura literaria de Gilliat en Los trabajadores del mar. En e1 condurria, todo el proceso por el cual se crean los. grandes imaginativos; por su mente pasaban locas quimeras... Estas visiones transfiguran algunas veces, consiguiendo hacer de un conductor de camellos, un Mahoma, y de una pastora una Juana de Arco. La sole dad desprende cierta cantidad de extravio sublime. Es el humo que sale del matorral al vie~nto. De ella resulta misterioso temblor de ideas, quc convierten al doctor en visionario y al poeta. en profeta... Pasaba lar-gas horas tendido sobre la yerba, imaginando, con los ojos clavados en las brumosas lejanaias, un porvenir brillante de trilunfos y veintajas... Entonces "como todos los que suefian, aunque sean nifios", se dedic6' a hacer versos, esos versos prematuros, que ya revelaban una tierna sensibilidad y en cjue se consurnia el caudal de energias mentales contenidas, como por una represa, por la triste inactividai -de los, dias sin objeto... C uian intimamente conozco la ambiciosa situacio'n que describe este capitulo! Como en el curso de nuestras vidas, tan semejantes, muchas, veces, tan paralelas en tantos aspectos, hay singula'res coincidencias! -Cuaintas veces, Como e1, asisti' a la heroica batalla con la adversidad de mi pobre madre y cua'ntas corrn yo tarnbie'n el riesgo, a la misma edad, cona los Ojos clavados en el inmenso cielo, (1) Mis Buenos Tiempos, p. 38. (2) Ibidem

Page  27 ELOGIO II4L D1I. RAIMTJNbO CAI3RERA 2 2.7. estrellado, de no ser sino un Pobre soliador, enfermo de mal de. imaginacio'n, que SUStituye las duras, asperas, tristes realidades con el mundo impalpable y luminoso de los suefiosl!... Nuestro destino, el suyo y el mino, era otro. A Cabrera, un compaliero dignisimo, un amigo de toda la vida, Jose' Trujillo y Armas y un buen protector, un excelente consejero, un amigo iambie'n aunque de muchos ma's afios, Don Francisco Calcagno, le abricron el camino de ma's altos destinos. Era el uno, a regaiiadientes porque aborrecia el internado, alumno y el otro prof-esor en tun gran colegio, entonces establecido en el Cerro, el de Don Jose' Alonso y Delgado. Tanto trabajaron discipulo ymaestro ena favor del desamparado e inteligente conterraiieo, que un dia, lleno de juiibilo para todos,-d~ia bendito en que Dios prIemia al fin los, desvelos de una noble y santa madre-un perio'dico dle la Capital inserta, entre elogios, el oficio de aquel gran educa-.r dor y benefactor al Ayuntamiento de GMines ofreciendo dar a Cabrera educacio'n gratufta. Un me6dico exce'ntrico (1) y filaintropo, que tiene un almace~n de ropa, suministra inesperadamente el ajuar a pagar cuando se pueda; toman de nuevo el tren, esta vez no tras un ideal ni una esperanza, sino en camino de una meta dichosa y segura; llegan al gran plantel; el aspirante, a presencia de todos sus, futuros compafieros y por un tribunal que preside el mismo director, demuestra que no es falsa la fama que ha corrido de s11 valer, de su preparacio'n precoz, de sus me'ritos para el e studio y obtiene, satisfecho y triunfanate, el primer rango escolar, es asignado a la clase primera, no obstante su edad, junto con los mas aptos; y mientras, se despide de la madre y tiemblan las laigrim-as en los ojos e in mente dedica, un recuerdo de gratitud al viej o maestro asturiano que le habia preparado, con su ensenanza elemental rutinaria, este 6xito grande, rotundo, defin itivo; el sofiador se imagmna que ya. ha alcanzado la meta suspirada, el horizonte lejano inaccesible; quc empieza ya la verdadera senda, el camino verdadero que ha de conducirlo a la cum.bre del triunfo.. El sofiador no sospecha que, tras brev'e parentes'is, de labor y de gloria, de esfuerzo y de recompensa, habrian'de v'olve'r los (1) Don Nicollis Men6ndez San' Pedro.

Page  28 on 400 28 ~~~ACADElMIA DEl LA flISTOWIA das infortunados, los angustiosos dias en que el cielo, negro yv sombrio, no se ilumina sino con el livido fulgor de los rela'mpagos-! IV UN GRAN PLANTEL CUBANO Situado sobre la meseta de una verde colina, en las, afueras de uno de los barrios ma's distantes de la ciudad, circundado por prados naturales y firboles frondosos, dominando un liermoso paisaje agreste, ele'vase el edificio que daba abrigo en sus amplias galerias a cerca de trescientos pupilos y era centro donde se reunian las ma's grandtes ilustraciones de la e6poca. Con estas palabras describe en Mis Buenos Tiempos el plantel de enseiianza, a donde el gesto caritativo de un noble corazon y los esfuerzos de -dos amigos generosos, lo habian conducido, para abrir a su a'vido afa'n de saber, los amplios horizontes de una enaseiianza secundaria, fecunda y so'lidamente administrada, Bien merece este ilustre instituto, que tanto cont-ribuyo6 con su propaganda de cultura y amor a la libertad, a alentar en los jovenes del 68 el ardor por la indepe-ndencia patria, que nos ocupemos de el detalladamente; maixime si pensamos cua'n liondamente penetr6 su accion en el alma rom6antica de aquel nil-no idealista e iluso, pobre y ambicioso que tocaba a sus puertas y como hizo plasmar en ella, definitivamente, el ideal revolucionario. Cinco afiios tendria Cabrera cuando fue6 fundado el colegio San Francisco de Ass's por Don Jose' Alonso y Delgado; bien lejos estari'a el chicuelo que recibia. del viejo maestro provinciano Don Joaquin iRuiz de Austri las primeras nociones escolares, que aquella institucion que entonces se abri a, iba a ser el esple'ndido invernadero donde floreceri'a su gran inateligencia. Su fundador habi'a nacido en la Laguna de Tenerife (Canarias) el 23 de Octubre de 1813; muy joven vi-no a nuestra patria donde 'contrajo matrimonio y se dedic6' de lleno a satisfacer su vocacion por la ensefianza. En 1830 estableci6' en Regla, con el nombre de Escuela Lancasteriana, su primera. institucion cducacional y ma's tarde, en 1857, en el mismo pueblo, el gran

Page  29 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA colegio que puso, bajo, la advocacion de San Francisco de Asi's, y al que poco despues de fundado afiiadi6' el titfulo de Nacional y Extranjero, con la superior aprobacio'n, que para todo era necesario obtenerla entonces. Esta denominacio'n obedecia a que habi'a establecido, clases de idiomas, especialmente el ingle's, con lo que se conseguira' que no vayan tantos jo'ven-es al extranjero con objeto de adquirir -esa clase de conocimientos, con perjuicio, de la familia y separacio'n de sus padres, a una edad todaviia tierna. Esta subordinaci'n. do programas, reglamentos interiores, organizacio'n de los cursos, etc., a la autoridad gubernativa a que estaban sometidas todas las instituciones de enseiianza cubana, hizo padecer desde el principio, a este noble apo'stol de la cducacio'n, que habria de recoger la bandera, de admirable cultura que habia. desplegado Luz y Caballero en El Salvador. Efectivamente, en Marzo del 51, solicit6 permiso para ampliar a la enseiianza secundaria los estudios de su plantel - y que, a reserva de la aprobacio'n de la Reina, que era imprescindible, se le concediese provisional por la autoridad local. Y se dio6 el caso, de que, a pesar de no haber accedido e'sta a lo solicitado y de haberlo denegado la IReina po~r Real Orden de Agosto del mismo, aflo, aparecio en los perio'dicos un anuncio en que participaba el Director del Colegio Nacional y Extranjero San Francisco de Asi's haber inaugurado en el mismo, cursos de Filosofia incorporables a la Real y Pontificia Universidad de la Habana. Requerido por tamafia infraccio'n, aleg6, que se habi'a fusionado al Real Colegio Cubano de Don Jose' Maria de Zayas, que ya gozaba la Real Gracia. A pesar de ello, se vei'a obligado a insistir en que se le concediese la autorizacio'n. Y es lo cierto -que, como so dice en un documento; de la epoca, con la autorizacion, o con la aquiescencia del Grobierno, habia en la Isla desde haci'a naucho tiempo otros colegios cuyos directores no reunian los requisitos legales; y o la prohibicio'n.era parcial, lo cual tras de ser una enorme injusticia, lieria uno de los mejores planteles de ensefianza, o era total y entonces se convertia enuIrv a para una pobre colonia en que

Page  30 30 30 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA la instruccio'n secuindaria, como paladinamen te se -confiesa en un documento ofcial, esta' muy lejos de haberse extendido... lo suficiente para que pueda satisfacer las necesid-ades, mais imprescindibles de la juventud. Habi'a adema's otra razon muy atendible y rnuy honrosa; y e~ra aquelia hidaiga generosidad con que Alonso y Deigado admitia, gratuitamente como alumnos internos, da'ndoles, la ma~s esmerada educacio'n y cuanto. necesitaban, a nifios, pobres, ocasionwando un gasto annual comnprobado de no menos de diez mul pesos. El motivo ale-gado para negarle ei permiso era que Alonso y Delgado no era Licenciado en Filosofia... Pero tenia. en cambio, tantas cosas! En 1862 ci Colcgilo fu6' trasiadado de la calie Santuario nu'meros 43, 45 y 47 de Regla' a Puentes Grandes (Aidecoa), en ei Cerro; y en 1864, el auge, ei prestigio, ci esplendor que aicanz6" laquel noble csfuerzo consagrado justamente por ci mais resonan-te de los, exitos, le permiti6" construi'r ei edificio propio, en ci Cerro quc nos describe tan graficamente Cabrera en su libro autobiogra~fico. Nunca, en los, tiempos, pasados ni enl los, actuales, ha tenido, un colegio, cubano, mayor con fort. Cuatro, grandes, alas lim~taban un enorme parque de recreo.y cubrian 12,2000 metros de superficic. El hermoso salon de actos era por su grandeza, decorado y mobiiiario, superior, tal vez, al Aula Magena de la Universidad, recluida en ci convento de Santo Domingo: alli' tambie'n apareciIan retratos, de grandtes de la patria, como Varela, Luz, ci Obispo Espada, Heredia, Las Casas, Araingo, y Parren~o... La biblioteca, sobriamente adornada, pero rica en textos, de todas clases; los gabinetes de Fisica y de flistoria Natural; ci laboratorio, de Qui'mica; ci saloon dc iMfisica, cie de Pintura y Escultura; la gran sala de recibo para los familiares, de los, internos; ci hermoso saloon de cstudio; el1 oratorio; las aulas numerosas, ci refectorio, limpio y ventilado, ci dormitorio con sus, ventainas abiertas al ciclo, estrellado v a la hermosa campifia cubana; y en ci patio, ci gimnasio, ei picadero y los he'rmosos jardines, cubiertos de fibres'; todo lo que requeria una institucion de ensefianza en, donde los, jo~venes de las, 'fami'lias mas acomodadas iban,'al par que a instruirse, a hacerse bombres y ciudadanos. B3ien -se eumplia en aquella casa la amxina de Don Pepe:

Page  31 ELOGIO' DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 3 31 "Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para la vida ". En un informe de la e'poca (1862), que hubo de rendir sobre ei Reglamento del colegio el entonces Rector de la Universidad die la Habana, Dr. Jose' Valde's Fauli, se dice con razo'n que la tendencia de todo el parecia ser "la de levantar el espf ritu dc los alumnlos a la dignidad de hombres". En efecto: en una exposicio'n al sefior Gobernador Superior Civil, decia en Mayo 7 de 1866, el Sr. Alonso y IDelgado que dedicado hace ya 31 aflos al magisterio y toda vez que el mejor y ma's meritorio, modo, de -seivir al pails es da'ndole miembros ~I'tiles, laboriosos y moraliza-,dos, lienos de fe y entusiasmo no descansa el exponente, Exemo. Seflor, un solo momento en promover y poner en planta todas las mejoras y reformas que exigen, la e6poea y la civilizaeion y que -aconseja la experiencia, con el noble objeto de ver realizada su ma's grande aspiracion: que el establecimiento que ha fundado y dirige sela modelo; en su -clase: cada vez ma's persuadido de que la so'lida base en que descansa la institucio~n es la moralidad y el orden, pues sin estos elementos no hay asociacio'n posible, hace tiemupo que buseaba el medio, de que la hora de recreo, fuera. no solo un entretenimiento solaz para los nifios, sino a la vez le prestase uatilida'd en su parte flisica... Dividido, el Colegio en dos depart-amentos, mayores y menores, el cjue suscribe desea,, Exemo. Sr., que esas horas de recreo sean para las almas, provechosas y a la vez de enseflanza, sirviendo, de poderoso, auxiliar al sisteina penitenciario. y de preservaeioln eficaz para los peligros que en aquella hora puedan amenazar la juvenatud; y como quiera. que eree que de ninguna manera realiza mejor su propo'sito y eon mf.s ventajas para la educacio'n que formando... dos companlias uniforinadas seneillamente y como, corresponde, que organizadas e instruidas por persona digna e ido~nea aprendan el mane~jo de las armas para lo que establecera' lina sala eon todo lo necesario, y a la vez aprendan tambie'n las obligaciones del bomnbero... despertando a la vez en tan tiernas aln~as -el amor a la humanidad y el espiritu de orden y subordinacio'n... Y ya hemos hablado de un picadero, donde habi'a caballos y un excelente profesor que ensefiaba a los alumnos equitacio'n; m6as tarde se estableci6" tambie'n clase de esgrin-la y el gimnasio era obligatorio para todos. Por lo que hace a los torneos intelectuales, Cabrera y Sanguily nos dan referencias de las diserta ciones que se llevaban a efecto en las clases superiores, muy semejantes a las juevinas y sabatinas universitarias, y consistian en u~n discurso-conferencia

Page  32 ACADEMIA DE LA HISTORIA de un alum-no de las clases de literatura, economf'a poli'tica. o filosofia, al que refutaban tres compafieros de la misma clase. Presidia el acto el Director, asistian todos, los alumnos y casi siemtpre hacia el resumen aquel elocuente y joven orador, gloria de Cuba que era entonces profesor de la Universidad y del colegio, que se ilamo6 Don Antonio Zambrana. Adema's, el colegio publicaba una revista o perio'dico mensual que comenzo6 en Mayo de 1867 y fue6 suspendido en Noviembre del mismo aiio por el gobierno que suspicaz y receloso., porque senti'a en el aire los vientos, de la revolucion que pronto iba a estallar, encontr6' en los trabajos. incipientes de los jo'venes y noveles literatos, marcadas tendencias liberales. Para hacer este perio'dico penus6 Alonso y Delgado comprar una imprenta en que los~ mismos alumnos fungieran de redactores y tipo'grafos. Hemos'examinado los siete u(micos ejemplares que vieron la luz: cada uno constaba, de su arti'culo de fondo, trabajos sobre cieincias, artes, instruccio'n piliblica,. critica, cuentos, historias, temas de composicio'n y la cro'nica del Colegio que llamaban Revista, y en Jo que lo ma's im-portante era la lista de calificaciones que en cada clase obtenian los alumnos. Mlis, ojos, y perdonad esta -digresio'n personal que toca en Jo mais profundo del alma, han visto entre las mej ores calificaciones de Caligrafia el nombre de mi padre, que tuvo, siempre, hasta la hora, en que la terrible esclerosis disolvio6 sus potencias fisicas y mientales', una hermosa letra... Ya en 1866 los discipulos ma's aventaj'ados -de la primera y segunda clase de Grama'tica obsequiaron al Director en el dia de su onoma'stico, con un Album que conteni'a unaa seleccio'n de las mej ores composiciones. Ya en. e1, al lado de los nombres de Montoro, Julio de Cardenas y otros, apareci6' el de Raimundo Cabrera; pero la participacio'n es constante en la Cro'nica, donde, en todos los nuimeros encontramos, su colaboracio'n. Para acabar de comprender c6mo aquel ambiente preparaba a los jo'venes cubanos a enfrentarse con la vida, y darse cabal cuenta de la situacio'n angustiosa que atravesaba el pafs la vis pera del 68, inflamarse en sus ideales, e ir a morir a la manigua, recordemos, como iiltimo dato, las grandes figuras de la historia patria y los ardientes defensores de la independencia, que fueron,

Page  33 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERAa al lado de extranjeros sapientes, en lengua's modernas y profesores de adorno, los ilustres mentores de aquella prestigiosa institucio~n. Don Felipe Poey, el sabio naturalista, profesor en 1859, de Historia Natural, France's y Latin; Don Domingo de Leon y Mora, conterra'neo de Alonso y Delgado, Decano que fue6 de la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de la ilabana, que explic6' en 1859, en el colegio, las clases de Literatura y de Filosofia; Don Antonio Zambrana, que ingres6 en el plantel, en 1864, a los 18 afi`os escasos, y en el 67 y 68 daba clases de Ret6rica y Poe'tica, Filosofia y Quimica; Juan Clemente Zenea, el melanco'lico y desventurado bardo de la golondrina, que desempefi6', estando el Colegio todavia al otro lado del mar, Geografia e Historia; Joaquin G. Lebredo, el ilustre me'dico matancero, que por esa misma epoca fue' pro-fesor de Matem~iticas y Fisica; Jose' Fornaris y Luque, el bardo popular que puls6' un dia su lira en honor del Capita'n General Sr. Serrano por haber decretado honras al cadaver de Don Pepe y que se atrevio6 a pedirle que ensenara a su hija, hija de cubana y nacida en Cuba, a amar y a bendecir a los cubanos!1 Franc-isco Calcagno, el giiinero generoso. que abri6" a Cabrera las puertas de la institucio'n y fue6 siempre su amigo y consejero, fund6' en Giiines -el primer perio'dico, lleg6' a Vice-director del Colegio, dio6 clases de Gramaitica Castellana y public6' Su Diccionario Biogrd'fico Cub ano, que si bien a veces incurre en errores, disculpables por la e'poca y condiciones en que la obra se hizo, es, confesa'ndolo o no, meta de muchos que en Cuba gozan fama de eruditos; Jose' Maria C's-pedes, profesor de Derecho Penal, y Secretario de la Facultad de Derecho, qu~e explic6' en 1.866, Geografia, Historia General y -de Espafia, Filosofia y Ret.0rica; Antonio Maria Tagle, profesor de Griego de la Universiad: Eriqu Poey, Jose' Maria -de la Torre, Emilio Auber, el Dr. Antonio B. Plasencia, una falange de cubanos famosos, que encendieron en aquellas jo'venes inteligencias la luz del saber y exaltados patriotas, con la predicacio'n y, lo que es mejor aimn, el ejemplo, les mostraron el caniino en donde se libraba la epopeya!I Hay urn bello- capitulo, lieno de. fervorosa exaltacifri patri6w

Page  34 34 34 ~~~ACADEMIA DE LA HTISTORIA tica en Mlis Buenos Tiempos, escrito con ei juvenil entusiasnio del que habi'a sido tan asiduo lector de la Historia de los Cirondimos. Se consagra a los escolares, del 68, a los, que habi an sido prelparados, por este ambiente y e-sta enseiianza, a defender, en el campo de batalla, los derechos de Cuba Libre. Aquella juventud con la cual me codeaba, ilena de nobles anhelos, estudiosa, inteligente, bien dirigida, saturada de sanos principios democr~ticos, de espilritu expansivo; aquel profesorado selecto compuesto de literatos cultisixnos, de sabios, filo'sof os y maestros consagrados con ardor y vocacion a la tarea de la ensenanza, aquella profusion de elementos, de iitiles, libros y objetos cientifficos, euya vista solo y uso diario comunicaba intuitivamente los conocimiento's, constitufan una sociedad cuyos m-edios, agitacio'n y movimientos naturales mantenia en constante actividad el finimo, proporcionando simulta'neamente a la labor ias mats agradables recreaciones. En ci centro de ese movimiento habia sido colocado por ci destino nuestro biograflado. Cuando solamente contaba 14 aiios, sufri6' ei examen a que asisti6" temiblando, temeroso de que la fama, las recomendaciones, ci criterio favorable -quo lo habia destacado de su modesta poblacio~n rural reclamando para eli-un puesto entre los 50 becados que generosamente m-antenia Aloriso y iDelgado. salieran fallidos en la primera prueba... Despues... los cuadros de honor, los Diplomas, la honra de auxiliar, como ayudante del preparador, en los ga1binetes de Fi - sica y Quimiea e Historia Natural... La condicio~n de iprotegido, recordada alguna vez con torpe palabra por un condisei'pulo necio, a quien, andando el tiempo, consagr6' un bello cuento, El aristocrata del Colegio de Sacando Hilas, le dot6' de u-na gravedad impropia de sus an-os, lo hizo hombre antes de t-iempo, lo prepar6 para ci heroismo que casi resulta increi'ble,7 de, lanzarse, en ci albor de los 17, a la gran incognita del campo revolucionario. Verdad es que, como el mismo nos lo dice, Ia nota dominante de aquella animosa, muchedumbrc era el patriotismo. Alli se conoci an, se estudiaban, se conmentaban y sentian los males de la patria. La Yida de sus proceres, el martirio, la proscripcion de las, grandes victimas; los sacrificios este'riles realizados en nuestra. historia, eran asuntos que se trataban a. menudo en las tertulias que permitilan las horas de recreo, y. en l~as que se manifestaba sin enmbozo odio acentuado a la opresio'n y tirania. Aquiel "-'pqueino pueblo de- literatos, de artistas y -pensaadores" no. podia- ver unapa'sible -el estallido, de -La' Demajagua.

Page  35 ELOGIO DEL DR. RAIMUNIDO CABRERA 3 Muchas anecdotas nos conserva Cabrera de cosas que pasaban en la clase y en el recreo, en el aula y en el patio, que presagiaban el e6xodo a la Revoulcio'n de aquella entuasiasta mucheduimbre. Alguna de una exaltacio'n tan pura, tan pate'ica, tan romaintica que recuerda la historia de los jo~venes y poe'ticos amigos de Vergniaud: la de Maximiliano de Cespedes. Explicaba este jovencito de Bayamo, de la raza de los titanes, la expulsion de] tirano de Siracusa, en la clase de Historia; y sin poderse contener, al final de su disertacio'n, exclam6': -Un Timoleoln es lo que hace falta entre nosotros. La clase prorrum-pi6' en aplausos; y el profesor de historia, que creo era iDon Jose' Maria Ce'spedes, lo amonest6" severamente y lo puso en penitencia~, sin embargo de perdonarle luego y de dar tal caraicter a la ainonestacion que mas parecia elogio. Ma's tarde, este primter m~rtir -del ideal republicano, se march6' al campo de batalla junto a su, tio el he'roe de La Demajagina, para Ilegar a ser tal vez lo que habi'a soliaclo: el tiranicida que libertara a Cuba de su pesada cade-na; y la fatalidad inexorable hizo que un bayonetazo lo atravesara de parte a parte a orillas del Bayamo, el rio sagrado donde bautiz6o la Revolucio'n a aquel Juan de nuestra Pasio'n que se llamo6 Carlos Manuel!I (1) Los temas elegidos para los ejercicios de composicio'n, eran siempre histo'ricos, grandes figuras de la libertacl; aquellos nifios escogrian para dernostrar sus condiciones literarias, no descripciones'de la Naturaleza ni anodinos motivos -poe'ticos, sino a Washington, Bolivar, Lincoln... La prosa del infantil disertante era a veces tan atrevida que el profesor interrumpi a la lectura, recogia el manuscrito y suspendia la clase... para continuar a solas gozando, con sus rebeldi'as politicas. Porque los profesores del colegio, a la hora en que las procla-mas clandestinas y los articulos transparentes de El Pat's hicieron caer como una bomba la noticia del levantamiento, fueron los primeros en alistarse, unos plato'nicamente, otros en el terreno efectivo de los hechos, a la gran falange de los libertadores.. (1). Sacando Hilas.: Leer de corrid-o, IX (P. 85).

Page  36 36 - 38 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA El Profesor de Quimica, Don Fernando Valdes y Aguirre, homnbre de fama cimentada ya, "que hablaba poco y sonrelfa mucho" un dia, inesperadamente, dijo adio's a sus. jovenes amigos, se escapo a Cayo Hueso, organiz6' un Club, le confiscaron los bienes, le condenaron a muerte y.. murio6 en las tristezas del exilio sin ver libre la patria de sus amores... Y no hay que decir cua'l fue' el camino que emprendi6' aquel orador ilustre, fogoso revolucionario y hombre de vastisima cultura, que a los 21 afios explicaba Ret6rica, Meta-fisica y Economi'a y habf'a fundado las disertaciones en clase: me refiero al que los mismos -discipulos llamaban no el Doctor, sino Antofiico Zambrana. A el, conociendo sus ideales y entusiasmos, acudi'an, curiosos e interesados, los alum'nnos, para saber la marcia de la insurreccio'n; hasta un dia en que, embriagado por el ideal diezaiiista, pleno de fe en la causa de Cuba y decidido a ir a def enderla a costa de su vida, habl6', se exalt6', cant6' un himno fervoroso a la libertad, excita'ndolos finalmente para que no siguieran en el culto romdntico a la independencia, sino que fueran a cumplir con su deber al campo de batalla. iil mismo di6' el ejemplo; y a poco, le vemos en la glori'osa jornada de Gua'imaro, redactando, con Ignacio Agramonte, la primera Constitucio'n de la Repuiblica en armas, reclamada insistentemente desde Washington por el Ministro de la IRepuiiblica, Jose' Morales Lemus, y admirada en todo tiempo como modelo de documento politico. Se compren-dera' flicilniente cua'l era el estado de duinio de este enjambre de patriotas que hacian ejercicio de armas en el patio del colegio, construian trincheras y gritaban. sin embozo "jViva Cuba Libre!" Cuando ej ecutaron a Leon y a Medina, los primeros ma'rtires de la independencia, declararon dia de luto el de la ejecucio'n y no hubo clases; otro dia molieron a palos a dos sirvientes del establecimiento que se habi an afili'ado al Cuerpo.de Voluntarios y osado hablar mal de los cubanos; y uno tras otro, fueron desertando de la casa, alguno8 retirados por~ sus padres que temian la fuga a la revolucio'n; otros, molestos do la vigilancia que se ejercia sobre aquel colegio tildado de favorable a la causa mambi; los m's, camino de la manigua redentora'... Yi6" Cabrera partir al' sus mejores amigos7. sus companeros

Page   1867.-Raimundo Cabrera, a los 15 afios, colegial en el San Francisco de Asis, de Don Jos6 Alonso y Delgado

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Page  37 PLOGIO D1VL DRt. RAiMtrND)O CA1RIkRA mas adictos, hasta aquel Manuel Trujillo y Armas, su conterraneo, que con tanto ahinco habia luchado por abrirle las puertas del colegio y que apareci6 luego en los partes oficiales como jefe civil del distrito de Col6n, y mas tarde deportado a Fernando P6. Sinti6 como nadie el afan de reunirse a ellos, de correr su suerte, de demostrar con hechos efectivos, como queria Zambrana, que su culto a la libertad no era un ideal romantico, que no era un ninio de diez y siete afnos, sino un hombre capaz de batirse. Le indignaron, como a todas las conciencias honradas, los barbaros ataques a gentes indefensas, a mujeres y pacificos ciudadanos, los salvajes atropellos que cometieron los Voluntarios de la Habana en el teatro de Villanueva, en el Louvre y en el Palacio de Aldama; vacilaba pensando en la escasez de sus recursos que no le permitian andar el camino habitual de los conspiradores: ir al extranjero oculto para volver en una expedici6n; en el dolor de su madre viuda; en su situacion peculiar en aquella casa, que el exodo dejaba vacia, y en el pobre Alonso y Delgado, cuyo gran colegio era la victima propiciatoria del gran ideal, que habia sustentado y defendido, de hacer de sus alumnos, hombres conscientes, capaces y libres!... Pero... un dia no pudo mas. Esper6 pacientemente las vacaciones de verano, para no comprometer a su protector, pidi6 permiso para ir a su villa de Giiines, y en el secreto de su conciencia, se despidi6 para siempre de aquella amada casa donde habia confirmado su gran anhelo de ser un dia "alguien" en el medio social de su patria; donde habia gozado las inefables dichas del conocimiento y conocido, apreciado y amado las mas grandes figuras de Cuba pasada, presente y futura... Al partir, le pareci6 que los bustos del peristilo, las venerables figuras de Varela, Luz Caballero y Ramon Zambrana dulcemente se animaban y le sonreian: era un girondino de la revoluci6n cubana, que se daba en holocausto de la gran causa, cantando como los heroes de Lamartine, un himno de gloria y de esperanza a aquella divina naturaleza de la patria que, en su primavera eterna, le saludaba al pasar, en el cielo luminosamente azul, en el campo florecido y verde, en el sol que lanzaba sus rayos esplendentes sobre la tierra fecunda... Pero no debemos dejar en las tinieblas del olvido, para se

Page  38 38 38 ~ ~~.ACADEMIA DE LA HISTORIA guir este joven adalid en sus prematuros esponsales con la IEpopeya, el resto, de los dias de aquella sagrada institucio'n docente y de su noble y honrado, director. Si El Salvador fue6 el forjador de la conciencia cubana, San Francisco de Asis fu6' el que encendio6 en esa conciencia la chispa de la rebeldia y de la dignidad patrio'ticas. Si se me permite un te'rmino de S-ociologia contempora'nea, en el plantel de Don Pepe surgio6 la conciencia nacional; pero en el de Alonso y IDelgado se transform6' en autoconciencia social. Si precisa, para la aparicio'n en los pueblos de un espiritu colectivo, segiin el criterio de Giddings, el doceto profesor de Columbia, la formacio'n de una opinion piiblica, alli, en los amplios corredores de sus cuatro alas, en ~el inmenso, cuadrila'tero de su campo de recreo, bajo los ricos artesonados de su sala de a-ctos, en el limpio y confortable refectorio, en alta voz o en voz baja, a gritos, o al oido, alli se form6' una opinion fecunda en ideaesrica en esperanzas, plet'rica de fe en el triunfo de la causa emancipadora. Hasta tuvo los habituales 6rganos de la pi'blica opinion: la tribuna, en aquellas disertaciones literarias o histo'ricas que ha'bilmente glosaban, a propo'sito de Washington o Lincoln, Napoleon o Bolivar, los principios supremos de la libertad, la igualdad, la independencia o el odio al despotismo; y la prensa, en aquella miniiscula Cronica, que redactaban, y que un dia desgarr6 de un zarpazo, la fiera garra de la tirania, que a~si se asustaba de un perio'dico de nifios.. A partir del 68, sefialado por el dedo, del de~spota como el centr-o sospechoso de donde habian partido, tantos, ya profesores, ya alumnos, al campo de la lucha armada, el colegio San Francisco de Asis march6" ra'pidamente a su decadencia. La misma suerte fatal de la revolucio'n de Yara, en la que los cubanos fundaban tantas esperanzas y cuya bandera qued6" destrozada y enterrada, en aquel Zanjon fatlidico, parecio6 correr el centro de cultura donde en tan alto grado se habi'a incubado el ideal revolucionario. Dos afios de-spue's del vergoinzoso Pacto, el 31 de Enero de 1880, enfermo, abatido, arruinado, Don Jose" Alonso, y iDelgado tuvo que despedir a los pocos alumnos que le quedaban y dirigirse al Gobernador General solicitando autorizacio~n para suspender las tareas del colegio; y diez afios ma's tarde, el 4 de

Page  39 ItLoOIO D1VL DR. IIAIM1JNDO CAI3RERA 8 89 Noviembre de 1890, como el Airbo1 sin ra mas ni raices que se desploma, al fin, por falta de savia, rindi6' su espiritu aquel noble procer de la enseiianza, en la casa calle A-yuntamiento nfrm., 18, del Cerro, dejando en las pa'ginas de nuestra historia un nombre imborrable. y en el recuerdo de los cubanos la ima'gen de aquel santuario de la ciencia y de la literatura, que refulge, en la nodie del pasado colonial, como una de esas viej as cate-drales cuyos misticos vitrales, al dejar pasar la luz solar, decoran de bellas tonalidades su interior y se alzan, milenarias y prestigiosas, en la noche medioeval: catedral de la ciencia, iglesia de la educaci'on, en cuyos altares, junto a los vasos siempre llenos de aceite, del saber humano, iluminabaii tambie'n las la'mparas votivas del patriotismo. El pobre discipulo adinitido gratuitamente como interno, pago6 luego con crec-es su deuda: acompaii6 a su maestro en las largas horas de la enfermedad y el desamparo; le brind6' muchas veces apoyo moral y material y coste6", ya abogado de fama y pudiente, a los veinte afios de haber salido pobre y fugitivo, la ceremonia del entierro y el pedazo de la madre comuin en que reposana los restos de su ilustre maestro. Ma's au'in, en 1917, se termin6", por Su orden, una bo~veda en el Cementerio de Colon para alojar dichos restos y en sencilla lkipida recordar el -nombre del meritisimo canario, que cre6' espiritualmente para la patria adoptiva, los Rafael Montoro, Raimundo Cabrera, Rafael Fernandez de Castro, Gabriel Ze'ndegui, Domingo Figarola-Caneda, Abraham Perez Mir6', Julio de Cardenas, Trujillo y Armas y tantos otros cubanos de renombre de aquella ilustre generacio'n. V UN GIRONDINO Si se dijera que, a partir de la Salida del Colegio, la historia de Cabrera es una novela, pareceria hipe'rbole. Una novela, saturada de incidentes drama~ticos, pleto~rica de grandezas, en que su biografia, como siempre le cupo por suerte, se enlaza con la historia; en que la historia de sus afanes, -de s115 contrarie

Page  40 40 40 ~~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA dades, de sus anhelos, de sus amarguras, de sus esperanzas, de su fracaso, es la de aquella misma epopeya de los diez afios, brotada, como el a la vida revolucionaria, demasiado pronto; imiciada, como su conspiracio'n, harto prematuramente; mantenida, coino sus. empefios personales, con muchas escaseces, con' rnfuy pocos verdaderos medios materiales; liena de ideales y de ensuenobs, Como los que ilenaban sn cabeza juvenil de 17 af-ios; pero destinada por la fatalidad a su aborto, a su ruina, al desastre terrible del 78, como la loca y temeraria em-presa del patriotca adolescente. En Gijines, como en todas partes, el grito de La Dernajagua cogi6' a todos de improviso. Ya se sabe como fue6 de sorprendente sobre todo' para las provincias occidentales, el brote inesperado de la revolucio'n, cuando aun los ma's iniciados crefian que tardaba todavia por falta de preparacio'n debida. Ce'spedes, estrechamente vigilado, quiza' vendido, tuvo qne adelantar la fechaf heroica, so Pena de que fracasara sin nacer, el plan del 68. Pero esto prodn'jo en-todas partes una desorganizacio'n absoluta, una falta total del plan armo'nico y de discretas medidas. Los clubs revolucionarios so organizaban, so armaban los conspiradores, se formaban las partidas de insurrectos y las expediciones Iliegaban. sin orden ini concierto, por iniciativas particulares, por el fuego inextinguible que ardia ena el corazo'n de los patriotas y su noble valentia, que le iMpedia sellar el labio y detener la mano a la hora suprema en que se vislumbraba, llena de luz y de gloria, la bandera libre de la estrella solitaria! Cabrera lleg6' a la villa y se alist6' en seguida en un club revolncionario, donde nna medalla de lato'n, que guardaban con mas orgullo que un espafiolizante la Gran Crnz de Isabel la Cato'lica, servia, Para reconocerse entre si y para esperar ordenes. Pero e'stas no llegaban; en vano los exaltados, ilenaos de ardoroso coraje, suspiraban por la hora tra'gica y gloriosa de rendir su vida a la patria: como faltaba organizacion y la Junta revolucionaria de la Habana se habia traslada~do a New York, no sabian que6 hacerse, mano sobre mano, sin armas, sin orientacio~n, esperando una sefial que no llegaba. Y la situacio~n era insostenible. Me contaba IDofiaa Micaela Nmn, la viuda de aqtiel dulce poeta cubano que se llam6" Rafael Maria de Mendive, comiplicado

Page  41 ELOGJO DEL DIR. JRAIMUNDO CABRERA 4 41 en los sucesos del teatro de Villanueva, que la casa de su madre, que era la propietaria del teatro, Dolia Francisca Coilbald de Nin, situada en pleno Prado, habi a sido asaltada por los Voluntarios, y que por haber encontrado en un secreter que violentaron, una escarapela tricolor, dispararon a quema ropa sobre la duefia de la casa que, afortunadarnente, salio6 ilesa, pero que podi'a haber caidlo herida por aquel plomo salvaje. Basta recordar esa pa'gina sangrienta de la historia, ese eclipse~ de la conciencia humana que se llama el 71, para comprender cual era la situacio'n de estas regiones occiclentales, bajo el omni'modo mnando de aquella. horda de foragidos, que asesinaba niiios, fusilaba poetas, llevaba al Go'lgota testas encanecidas, deponia capitanes generales y elevaba a su. sanguinario favorito, el Conde de Valmaseda, a la silla del Gobierno de la Isla, como los pretorianos sus bairbaros jefes al solio imperial en la Roma de la decadencia.. Aquellos comerciantes, enfurecidos que hacian su fortuna con la guerra, aquellos empleadillos venales a los que con el mando se les escapaba el fraude, aquello~s incondicionales de Espania, que no lo eranr sino de sus apetitos y condupiscencias, orgullosos de mostrar un' uniforme reluciente, que crefan glorioso y era inf amante... c6mo se vengaban ahora del nativo, del que un dia, por el predominio de su capacidad. superior o su ma's alta cultura, los habri'a menospreciado! No hay goce ma's sat'n'ico ni ma's indigno que el que siente la criatura, de los bajos, f ondos cuando logra colocarse encima de los que viven y triunfan a la luz. Tan terrible era la situacio'n en las ciudades de los elementos afines a la revolucio'n; a tantas y tan terribles, humillaciones se les sometia, que los incitaban. para sumarse a los que combati an por la libertad. Aque'llos sufrilan una muerte cruel, pero pronta y gloriosa! Los iiltimos, en toda la plenitud de la vida flisica, sufrifan la muerte moral, lenta, en que se marchitaban y deshojaban todas las hermosas florescencias del espifritu cfivico y de la dignidad humana!... (1) Los goces pueriles, las manifestaciones plato'nicas de llevar corbatas azules o que las mujeres, como las que ametrall6' la guar(1) Mis Bueno-8 Tiemvpo8, p. 86.

Page  42 42 42 ~~~AOADI5MIA D1t LA IIISTORIA dia de Volunrtarios en Villanueva, lievaran batas blancas y cabeIlos sueltos... que6 caro se pagaban!I Cualquier agravio personal se vengaba acusando de infidencia; las envidias., los rencores, las. pequefias rencillas de aldea, eran los grandes, motivos del encono politico; y el incondicional, que se cref'a el soberano, investido de la fuerza y sin sancio'n ni freno, obraba a su capricho, castigaba a su antojo y siempre era saludado como un salvador de la patria. Asi' el e'xodo era constante y numeroso. Cuenta Cabrera que de Giuines, ocultos en las bodegas de los, buques, salf'an para New York con objeto de volver ma's tarde en expediciones, por veintenas los j6venes cubanos. Un dia, el 21 de Agosto de 1869, este niiio de 17 afios, provisto de unas cuantas monedas, de cartas cifradas, de uina escarapela, que le bord6' una amiga, y del beso y la bendicio'n espartana de una madre, dispuesta siempre a los ma's heroicbos sa-crificios, se ocult6' en la bodega de un. barco americano, el Missouri, rumbo a New York... Ya la imaginacio'n calenturienta de este he'roe infantil sofiaba arribar al puerto, presentarse a los cubanos que dirigian el movindento de las provincias occidentales desde la g~ran metropoli, sumarse a un grupo de patriotas decididos, y volver, en una expedicion gloriosa, a los campos de la epopeya, para conquistar, em~puniando las armas y -de frente al enemigo, la independencia de la patria! Una voz ruda lo sac6' de su e6xtasis de gloria, una maino procaz e irrespetuosa-la del botero que lo conducia al muelle-le cruz6' el labio superior mientras of'a, Ilena el alma de co'lera impotente: Que' buen refuerzo para el General Ce'spedes! Ni bozo tiene... Y efect ivamente; este adolescente, por naturaleza raquftico y por los estudios prematuros, la gravedad anticipada, la lucha con la vida, menos desarrollado todavia; barbilampifio, de dulces, y serenos ojos azules, cuyas manos cabi an-tan pequefias eranpor las esposas cerradas, debi6' parecer a los guardianes que lo Ilevaban detenido con cuatro compafieros, un inuitil colaborador de los revolucionarios... lCua'n lejos estaban de pensar que alli iba el que habria de ser autor de Cuba y sus jueces, la Biblia de la Revoluci'6n, el

Page  43 ELOGIO DEL DR. flAIMIYNDO CAB3RERlA4 43 libro aque'l que cien veces encontraron los, guerrilleros espalioles en los campamentos de Cuba Libre! Conducido a la ca'rcel de la Habana, empezo6 a ponerse en contacto con lo que tenia de ma's lo'brego, de ma's terrible, de nink doloroso, el sacrificio heroico. No era solo luchar, luchar hasta vencer o, morir en las sa-banas esple-ndorosas de Ciiba donde parezca un' sue-no la agonia y el alma un ave que remonta el vuelo; no era so'lo las formidables cargas al machete, el asalto a las ciiudades, el ataque en bandaclas por entre derriscaderos y abismos; ni la comida de yerbas; ni el agua fangosa bebicla jadeante en zanjas o, charcos; ni aun la fiebre pahi'dica perniciosa; ni aun la muerte en plena campifia... Era la prisio'n en aquellas c~rceles sombrias que le hacian exciamar: iQue' sentina tan repugnante es una galera en la cfircel de la Habana! El contacto con toda clase de foragidos, una sociedad verg-nonzosa y abyecta en que se confundian y mezclaban asesinos y ladrones, la hez de la sociedad, los seres extrai'dos de Ilos ma's bajos niveles humanos, la escoria vil que lanza a los presidios el oceanlo de las pasiones, como los detritus a la playa el oleaje del mar... Debi6' sufrir horriblemente las largas horas en que permaneci6' alli con esas gentes... Eg que yo liablia sofiado luchar y sufrir al aire libre, bajo el -sol baniado por la liuvia del cielo; desafiar la nilseria, las privaciones del hombre y del Soldado, sintiendo las brisas del campo, y morir acaso mirando, por Uiltima vez, las estrellas de la tarde.. (1) Bellas palabras, de romaintico heroi smo y sofiadora valentia, que traen a la memoria los versos de Marti: Yo soy bueno y como bueno Morire' de cara al sol! Hubo un breve pare'ntesis, demasiado pronto cerrado, en este afrentoso suplicio de la ca'rcel. Fue' cuando con los cuatro com(1) Mis Buenos Tiemlpos, p. 94.

Page  44 41 44 ~ ~ ~.ACADFtMIA DF LA IIISTORIA pafieros giiineros que fueron apresados con el y con los, cuales liabi'a hecho sociedad de ayu~da mutua, pas6', por consejo de uno que fue' profesor del Colegio San Francisco de 'Asis algunos mneses y ahora iba condenado a Ceuta par la Comisio'n Militar, a los Salones -de distincio'n, en que pagando algunos reales, no se codeaba sino con gentes educadas. Alli encontr6' 230 prisiones politicos, abogados, me'dicos, escritores piiblicos, propietarios, comerciantes, hacendados, obreros; el tipo'grafo que habia, hecho en la manigua el primer nuimero de El Cub ano Libre y el sacerdote que habia bendito el estandarte revolucionario y que ma's tarde habria de caer fusilado en Yaguaramas. Alli tuvo la ma's noble compensacio'n de aquel gesto brutal del botero en relacio'n cona su juventud, cuando un abogado cubano de edad avanzada que se mantenia en la ca'rcel. sin ser condenado gracias a sus, habilidades juri'dicas, para ayudar a los presos politicos, al verbo tan joven, sin bozo, puso sobre su frente un beso, tal Como un padre a un hij o: el beso de Ia patria, representado por aquel septuagenario luchador, en la frente del hij o demasiado nin-o que pronto iba a sufrir las penas de la proscripcio'n. Pero este consorcio, aunque preso, con personas decentes, dur6' poco. Fue6 trasladado luego con los dema's compafieros a las bartolinas, aquellos sepulcros en que se enterraban vivos a los prisioneros hasta la hora de ver por iiltima vez el sol, al reflejarse en las bayonetas de los fusiles con que los ejecutaban. Alli', en aquellas ma-drigueras heladas, hutmedas, bajo tierra, huecos de topos, cuevas para alimafias no para hombres, sinti6, Una inoche que se monia. Le salv6' el solicito cuidado de un amigo y compafiero de penas, cuya silueta trazaremos pronto, porque es un personaje -demasiado pro'ximo a la vida de mi biografiado. De la bartolina, tras once dias de encierro, en cordiliera, con asesinos y la-drones, fueron trasladados a la ca'rcel de Giiines: el suplicio de la piiblica humillacio'n, del ludibrio piuiblico que describi6' tan admirablemente -el Apo'stol en su Presidio politico en Cub~a y que llago6 sn pierna y su alma hasta lograr la suprema reivindicacio'n que cost6' a Espaiuia los hombres. de Vara del Rey, los buques de Cervera y el liltimo resto de su poder colonial. Asi, Com~o Marti' en las canteras, cruzaron ebbos por todo Prado hasta la Estacio'n de Villanueva; por todo Giiines, entre

Page   1868.-Raimundo Cabrera, a los 16 afios. 14 i of

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Page  45 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA las miradas jubilosas de los, comerciantes convertidos en Voluntarios, hasta la casa del Gobernador, y luego hasta, la Ca'rcel, en donde lo encerraron en la capilla de los, ajusticiados. Diez aiios despue's, los, azares, de la fortuna le lievaron a su bufete de abogado uno de aquellos, de apellido Alegret, convertido en Voluntario, al que mientras el estuvo preso toc6' algu-na vez custodiarle. Fue6 el que para hacer alarde de su intransigencia, dijo un dia a un hermano peq uenio de Cabrera: "a tu hermano le clavaria yo mni bayoneta". Susto iniltil causado al pobre niiio y a la madre angustiada, que veng6' ma's tarde el ofendiclo, devolviendo mal por bien, auxiliando a quien asi lo habia herido en sus, ma's caros afectos, pues lo salv6' por su influencia y Sn -defensa de ir a la ca'rcel. El no tuvo, en su encierro, quien mitigara sus penas. IRigurosamaente incomunicado, vef a de noche, desde la Wi'gubre capilla que le dieron por celda, entrar en silencio nuevos, presos politicos, entre ellos el Dr. Jose' Garcia Montes, deteni-do mientras hablaba con su prometida y encarcelado, -en elegante traj4e de noche; y Jose' Matilde Trujillo, arrancado violentamente de un hogar en donde dejaba un padre septuagenario y un hijo pequef-lo, a los cuales se llev6' la muerte sin que el infortunado pre-so pudiera correr a su lado a. recoger el UIltimo suspiro... Al fin la sentencia les, fue6 comunicada. Las firmaron tranquilos, sonrientes, con una flor en el ojal, procedente de un bouquet que habi'a envia-do la familia de un absuelto. Estaban confinados a Isla de Pinos, pero au-n quedaba una (i'ltima etapa de encierro y grillos: la ca'rcel de Bejucal, en donde habria de soportar de nuevo la angustia fisica de las dilatro paredes y el dolor moral de un desengaflo: el de- aquel amigo v paisano cobarde de su padre que le neg6 una cama y la amistad para no comprometerse, y por compensacio'n, Una leccio~n de optimismo en la bondad de la humana grey, al ver entrar en la carcel. a aquel pariente pobre que les llevaba -para dormir 511 propio lecho y el de sus fan~iliares...

Page  46 46 48 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOLIJA VI EL CONFINAMIENTO Apifiados junto a la borda de la embarcacio'n, hablando, cada uno de su. fainilia, de su proceso, del porvenir sombrio de la patria, los pobres confinados dirigiamos una mirada escrutadora a la escarpada crestla de la sierra de Mfairinol, a las extensas y este'riles scabanas cubiertas de pinares que se extendlian a su falda, donde no se descubri'a el techo pajizo de una sola ehoza, ni cercas, ni campos cultivados, y nos prcguntfhbamos que nuevas angustias y miserias nos tendria alli res-ervada la desgraeia. Avauzaba lentamnente el vaporcillo por cl estrecho canal navegabie de mais de tres millas que forina el rio, sin que a nuestros ojos aparecicran,,efiales que denunciaron la existencia de un pueblo agricola o laborioso. Por el contrario, parecle quc penetra'bamos en cl corazo'n de un pals salvaje, desierto, inexpiorado. Sobre el raquitfico muellc-destina-do a la importacio'n de vagabundos y miseros confinados y por donde nada se exporta-a campo raso, agrupfibase una mnultitud ansiosa de ver Ilegar el escufilido bajel, iinico medio de comunicacio'n qsue cad~a ocho difas les ilevaba noticias del rnundo exterior, recorda'ndoles en aquella isla desolada que muy cerca, a dicz y seis leguas, com~o si fuese en un (eontinente lejano, habi'a imprentas, ferrocarriles, perio'dicos, vida, agitaeion, ruovimiento. (1) Para, hacer ma's penoso este estado de Animo, tan beila y c-oncisamente descrito, esta desolada impresi'nqu producia en su alma el lugar donde, a la fuerza, teni'a que establecerse y luchar y vivir, venian aum las disposiciones carcelarias: para alejarse de Santa Fe, donde debia tener su domicilio, medio kil6metro hacia las afueras, habri'a de obtener permiso -escrito; para miudarse de casa, tendria, que comunicarlo con veinticuatro horas (le anticipacion y todos los domingos, a las nueve de la maliana, habria de acudir a la plaza piiblica para responder Preseute -en el pase de lista. Y, sin embargo, de todo esto, I, que' satisfaccion interior animl~a al pobre proscripto separado del hogar de sus, amores, aleja(10 de la madre venerada, lej os de los amigos fintimos y -entran-ables, sujeto a trabas judiciales, teniendo que ganarse la vida en lun medio miserable e in~ulto, el que no sabe otras tareas que las (1) Ofss Bu~enos Tiempoe, p. 122.

Page  47 ELOGIO DEL DR. RAIM'UNDO CABRERA 47 intelectuales I? Es que, a pesar de todo, esta' libre dentro de la i sla; puede moverse, ver el cielo azul, escucliar el canto de los i'jaros, tenderse en la yerba, volver a sofiacooe los, dias de la, infancia por las ricas sabana-s del Onicagina. Es que denfro del alma hay ei orgullo secreto de ser un confinado por la causa de la libertad de su patria. -Es que lieva la fe secreta en que hay en su cerebro sobradas ideas y en sus brazos fuerzas para ganarse la vida. Es que van a florecer tal vez por ocasi'on primera, en el j ardin recondito, las divinas rosas del primer amor... Y se establecen los cuatro compafieros, mas un pobre viejo que al decirles ci Gobernador que se podian marchar, contest6' con un ingenulo "A d6nde 6?,Si no tengo que... coreado en seguida con un " Con nosotros " del bohemiol aquel corazo'n generoso que luego trataremos de disefiar. Pondrian. una dulceri'a y tabaquerna; y Cabrera., na-da apto para ninguna de ambas tareas, buscaria, clases. Las hall6' en seguida. Eficaces recomendaciones del Dr. Jose' de la Luz Hernandez le encaminaron a casa de Don' Jose" de Jesu's Malrquez, hidalgo campesino que mantenia en pie de cultura y abundancia una tipica familia cubana. Cabrera, conl su peculiar habilidad descriptiva, nos pinta ci cammno y la liegada a aquel hospitalario albergue donde habia, de pasar dulces y amables dias de paz. Entrada la noche-dice-cruzamos. (el bohemio y e1) a lo largo extensa ypintoresca guardarraya de cocoteros y naranjos. y saludados por los, ladridos de dos mastines respetablels, cuyos impetus conteni1a un campesino dando voces, echamos, pie a tierra a la puerta de,e-ncilla, ril'stica y bellisimta choza de blancas paredes, de pavimento enlosado, y de techo de guano. La vida'de aquel hogar al lado del sano, jovial, cordiali'simo matrimonio, consagrado a la tarea tan grata de enseniar cuatro niifios ale-gres, vivarachos, saludables y dichosos', fue, en ci curso de sus p'ena-s, un hello remanso de paz. Cuando el sol la'nzaba so'bre la verde extension dilatada sus rayos triunfales, el joven rriaestro ab~i-a los ojos y saludaba, satisfecho de verse libre,' al cielo azul, con la dififana, claridad de nuestras manianas himinos.as, a los pAj aros que cantaban en las copas de los -a'rbol es 'a,

Page  48 49 48 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA toda la esplendente naturaleza que rodeaba a aquel edein con razon denominado Cayo Bonito: lqu6 mucho que all' se incubaran bellos versos, descriptivos y que de esa epoca sean muchas poesfas (le las que Cabrera conservo6 ine'ditas liasta que, al doblar el recodo del medio siglo, Ricardo Buenamar tuvo la ocurrencia afortunada de publicarlas! Daba a los iniiios, de Marquez, con quien departia gratamente sobre la marcha de la Revolucio'n, y los ideales, patrio'ticos, clases, por las manianas y las, tardes. Al niedio dia, armado de -tn quitasol que muchas, veces, se convertia en paraguas, por las frecuentes, Iluvias de verano, se encaminaba a Santa Fe a dar clases, a otros ninios, para aumentar los recursos; por la noche se entregaba a la lectura o a la tertulia con su hu's'ped y -con su esposa, una robusta y hermosa campesina triguefia de ojos, -Verdes. Este bienestar, esta tranquilidad, esta vida honorable y relativamente dichosa, teni'a sin embargo, dos amarguras: la nostalgia del liogar ausente, de la madre amantisi'ma, de los camaradas juveniles, de la dulce amiga predilecta y la humillacio'n de 5u situacio'n politica, la necesidad de rendir pleitesia a los tiranos, de su patria y la infamante obligacion de acudir cada domingo a las nueve de la maiiana al pase de lista. IDe lo segundo fueron buenas pruebas dos o tres anecdotas qPien6umsmo nos cuenta y que salpican de quebrantos una vida tranquila. Se hallabana una dia de visita. en casa de un viejo liostelero americano, Mr. Orca, padre probablemente de la rubia Miss por quien concibio6 un amor juvenil, segu'in nos narra en S~acando ililas,. una de sus obras 'Iltimas, y que culmin6' en la curiosa desilusio'n de un tria'ngulo amoroso propuesto y no acep-. tado (1); y un zapatero que tambi en era contertulio se expres6 en te'rminos soeces, y depresivos sobre los revolucionarios cuba. - nos. Con la impetuosidad de su juventud y el calor de su patriotismo, se levanto6 en el acto de la.reunio'n y se march6:. dias despue's, al cruzar a caballo, con su amigo el bohemio unos, matorrales, la Guardia Civil les dio6 el alto, les amenazo6 eon lag bayonetas y leinMvit6' a que -no se levantara otro dfa. en qua, se hablara nmal de los cubanos. En otra, oeasifn, conaversaudo con el boaenmia (1) S6aand6 - * *ein~,do. P. 107.

Page  49 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABIRERA 4 49 en la plaza o en un cafe', sentados ambos, paso6 el Gobernador y en la distraccion de la charla, no se pusieron de pie. Aque'l volvi6' g-rupas, les hizo levantarse y les conmin6' a no repetir aquell4 grave falta de... servilismo. El habia, de recordar en Desde min sitio que en el afio 71, el aiio terrible de nuestras libertades, un.)oven cubano, sacado de casa de su amada, habia sido muerto a bayonetazos frente a los ojos mismos de la joven, porque, distraido en el clulce coloquio, no se habia puesto de pie al, pasar uno de aquellos aparatosos entierros -de incondicion ales que eran pretexto para hacer desfilar por las calles de la Capital, bajo sus relucien~tes uniformes, a la guardia pretoriana que se llarn6 17obuntarios de la Ilabana. Adema's en aquella isla casi virgen, sin industrias, sin explotaciones agricolas, poblada por una muchedumbre de deporta - dos que no tenian ni que' corner, no habi a esperauzas de Progreso ini desenvolvirniento. Era una situacio'n de miseria, tan espantosa, que aquellos infelices cometian a veces hechos, vanda'licos, eon el solo objeto de ser reducidos a prisio'n para ser alimentados y alojados. -Un dia. vieron llegar a la isla un cafionero que tralfa setenta, y siete deportados; y cuando el Gobernador, des~pue's de, I. alocucio'n consabida, los autoriz6' para retirarse, aquellos nuevTos hue'spedes de un territorio en que no habia, ni albergue ni trabajo, no sabian que' hacerse; fue' el bohemio con su corazo'n generoso que los invit6' a seguirle, les busc6' donde meterse, los encarnin6', en fin, con la ayu~da de los dema's confinados, hasta que hallaron orientacio'n. Para colmo de penas, un incidente grave, que dej6' en Cabrera una huella dolorosa hasta el resto de sus. dias, tuvo, lugar por entonces con ocasio'n de cumplir la vejarninosa obligacion de presentar-se a la comiparencia Senvanal ante el Gobernador. El eaballo que montaba, se encabrit6' de improviso; el inexperto iivtete no pudo dominarlo y vino al suelo eOn el brazo partidQ. La misericordiosa y cordial asist~encia de aquellas buenas gentes, que constituijan una segunda familiar para el pobre confinado, no pudo evitar la terrible cornplicaci6n. Faltos de asistencia tMcnica, en la necesidad de poner rernedio inmediato al mal, un viej'o barhero (!s liarnado para la cura; sornete el brazo a una seriet de naovirnientos que casnal paciente trernendos dolores fisicos, 4.

Page  50 ACADEMIA DE LA HISTORIA y cuando cree que ha colocado el hueso en su sitio, se retira satisfecho, sin sospecliar que dejaba la mufieca Idefectuosa para siempre. En la larga convalescencia alegraban los ofdos del enfermo los gorgeos de aquellos tiernos pajarillos que erana sus discipulos, encantaban sus ojos las fibres que la dos nifias colocaban en su cuarto para recreo de su vista, le hacfan olvidar sus dolores fisicos la asistencia, el cuidado, la atencio'n de aquel matrimonio modeloper el alma afioraba entristecida el viej o techo familiar, las caricias adorables de la madre distante... Y ella, incansable, fervorosa, valiente, trabajaba con ahin~co en favor de su hijo. No -era inocente, lo sabia, y jama's nego, por salvarle, con indigna complacencia para el tirano, la justicia de la causa que lo liabia, lanzado a su loca aventura; pero era tan nifiao, que podria, exculpa'rsele. LQue no consigue una madre6? En aquel tiempo, sin embargo, entre aquellas gentes llenas, de ciego rencor contra los insurgentes, alcanz6' bien poco. Un simple traslado de ca'rcel, de Isla de Pinos a la H-abana, en donde por lo menos, podi'a visit-arlo con frecuencia y en donde podri a ganarse mej or la vida y estudiar sus cursos, acade'micos. Pero sea e1 niismo quien nos describa el retorno: Sentado, sobre la cubierta del barquichuello que me conducia, vi con trisUza desaparecer en el liorizonte las verdes orillas, las brumosas cimfas de las inontafias de aquella isla, a la cual llegue', diez mieses antes, preso, con las rosas de la infancia y los resplandores de la salud en las mejillas; de donde partif enfermo, invalido, con el rostro enjuto y pa'lido, de un tisico; y mis ojos se l~enaban de ldgrim'as recordando, que quedaban en ella sufrientes mis cuatro, compaiieros, cuyos intimos abrazos de despedida autn me conmovian, y aquel sencillo liogar de camipesinos, en cuyo, seno carifioso vivif con-solado por el amor de una santa familia. Era el mes de Junio de, 1870; hacia tres, meses que habi'a cumplido, 18 aflos, y la larga historia que hemos bosquej ado parece [a narracio'n de una vida eentenaria.

Page  51 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 5 vii UNA VIDA BOHEMIA AllA dejaba, entre los confinados, a un tipo singular por su historia que llama siempre el bohernio, y a fe que lo era por su raro modo de vivir, por su coraz'n. irreflexiblemente generoso, l)or su car6acter apasionado y tierno que no media las consecuencias de sus actos; a un tipo de Miirger, no fabricado por la fant,,asi'a calenturienta de un literato, sino, arrancado a la misma realidad. Lo conoci' ya viejo en casa de Cabrera, siempr e ileno de tidmiracio'n hacia su talento, pleno de una ternura de hermano mayor, un poco compasiva, como que se habi'a forj ado en los tiempos en que, los dos muchachos, era el un hombre fornido y vigoroso, maientras Cabrera por los sufrimientos y su. propia consiitucio'n, era delgado y raquitico; franco hasta los lindes de la groseria, que no cuidaba de salvar; manirroto como en los. buenos til'empos en que ganaba lo que' queri'a torciendo tabacos o jugando a los, gallos y las cartas... Seri'a dejar incompleta la biografi'a del confinado politico dea Tsla de Pinos, no trazar, aunque sea a grandes pinceladas, esta silueta simpa'tica y caracteristica que en mis recuerdos- se ine aparece ahora como uno de los borrachos de Velazquez. He vacilado bastante, para no hacer ma's larga esta narra_~ion de suyo demasiado extensa, no por culpa Mia, sino de u'na Vida rica en episodios y rica en obras; pero debo hacer la confesio'n, que muchos juzgara'n un poco ridicula, -pero que respo'nde a un estado -de conciencia irresistible, que aquiI, como en otras partes de -este relato, he -preguntado a la gran voz del misterio, como si en ella Cabrera pudiera oirme,. si debo -hacer lo que me propon~go; y en este caso, mas que en ningiin otro, me ha parecido quo desde el inmenso pie'lago'en donde vagan sin rumbo las almas de los justos, el mismo me incita a unir a su recuerdo el de este modesto hijo del trabaj o que le consagro6 desde la primera, juventud fidelidad de can y que fue', en los Uiltimos afios, una de sus inas generosas obras de' nudserieordia

Page  52 ACADEMIA DE LA HISTORIA Surge en la vida de Cabrera cuando, en aras de un divino, ideal, abandonan juntos la villa natal y, se lanzan a la aventura del Missoukri; ya entonces nos lo describe con sus trazos magnificos que haclian, con unas. cuantas palabras, un retrato: Y sin embargo, en aquel cuerpo regordete, mal conformado, cuyos miembros rigidos revelaban una gran fuerza muscular, y sobre cuyos hombros levantados se aizaba una cabeza grande, de frente abultada, coronada por una melena espesa, erizada, cerdosa, no habfan tenido cabida. ma's que nobles y generosos. sem. timientos. Emancipado, desde los 14 a-nos, de la tutela paterna, aprendio6 a torcer tabaco para ganarse la vida; en el taller adquiri6' malos ha'bitos y peores compadiias; y a poco, gan6 el jornal, no en la mesa' de torcer,7 sino en vallas y garitos... IDormia. la mayor parte de las noclies sobre mesas de juego, comia, en malas fondlas, andaba, de feria en feria y daba la mitad de lo que ganaba a sus her'manas. Cuando, la campana de La Demajagua son6 en la gloriosa alborada de Yara arnmciando al mundo el nacimiento de la libertad cubana, aquel jugador empedernido, aquel vicioso sine redemptio, sinti6' que en el alma abri'a sus alas luminosas el ma's lbello ideal: morir por la independencia de su patria. Sorprendido, con sus cuatro compafieros, corri6 la misma suerte: se uni6" a ellos con el afecto que dan desgracias comunes y con la misma cordialidad comunicativa de su cara~cter; pero aMO sobre todo, con verdadero afecto fraternal y un gran sentimidento de compasiva protecci'on, a aquel nifio imberbe que 61 podia levantar como una. pluma con sus brazos musculosos. Cuando Cabrera, sepultado en una hiimeda y mefitfica bartolina, sintio6 que se le iban las fuerzas y experiment6' las ansias de la muerte, mientras sus sienes se cubrian con el sudor de 'la agonia, aquel bohemio.-~dice,-, el exjugador, aquel hombre-cito fee, de alma grande, llor6', froto6 mis carnies, teco mi sudor, humedeci6" mis labios, me abraz6, se pe6 a mi conio si q~uisiera comunicarme el vigor fisico que a el le sobraba y volvif al. calor, a la vida, en sus brazos, rodeado de aquellos jo'venes compafieros atribulados, pero valerosos. La suerte los mantuvo unidcos eti la ckrred de Gu'iines, eni la.

Page   1869.-Raimundo Cabrera, a los 17 afos, al irs a la Revoluci6n. (oil

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Page  53 IPLOIOI M1L DIR. RAI M~tTNrO CADRRFlAI de Bejucal y en el confinamiento. Au11 fue' el compaiiero protector y vigilante contra todas las asechanzas del d'spota; all' siguio6 trabajanado en su oficio para atender a los gastos de la camaraderia; all realizo6 aquellos rasgos, primero con el viejo desamparado, luego con los, 77 deportados del cafionero, que pintan a ja par, un corazon, rebosante de generosidad y un pensamiento imprevisor, incapaz de ponerse a pensar que' iba a hacer, el, pobre y desamparado, con 77 protegidos! Un dia, ya ausenate Cabrera, y tal vez por esto mismo, sinti6' que se aburria con la vida mono'tona, sin incidentes ni variaciones, de Isla de Pinos; y por hacer algo, envi6' en un vapor qjue iba a salir una Carta a la autoridad, pidiendo su traslado, sin ninagu-na esperanza de ser oidlo; pero, 1cosa rara! le hicieron caso y a poco le escribia a Cabrera desde Matanzas, de la cual r-ealizando al fin su ideal, se escapo un dia para el Norte siempre anhelante de volver en una expedicio'n. Cuando!en el Zanjo'n se sepultaron por muclios afios los ideales revolucionlarios, no quiso acogerse. a la amni stia, ni Volver a la patria otra vez exclavizada. En vano Cabrera, ya estabilecido como abogado de vuelta de'Espafia, seguin vamos a ver en seguida, le llam6' consigo: No pretendamnos, que yo, homibre -apasionado-le escribe-que siento ma's de lo que pienso, 'vuelva a tu lado a co-operar contigo en esa nueva oausa. (el Autonomismno) que no hace palpitar mi coraz'n, ni fue' la que halague' desde m i cuna. Sigui6' en Norteame'rica trabajanado y ve~getando, esperando la liora dichosa de la liberacio'n definitiva por el uinico medio que la concebia dado -el proceder de Espaifia, Como el mismo Catrera, Como Jose' Atonio Saco con su profunda videncia de socio'logo lo habia entrevisto ya veinte afios, antes, al escribir las palabras de una carta que fueron sinftesis de su grande. y definitiva desilusio'n de alcanzar nada de la metr6poli por medios padlficos: Nuestra cuestio'n no es ya de ipapeles, sino de espadas'y de halas. Alli' lo encontr6' Cabrera, diez y siete afiaos despues, cuando el grito de Baire despert6' de nuevo en los rebeldes la esperauza

Page  54 54 64 ~~~ACADEMIA DE LA BI1STORIA de la redaccio'n. Alli', en la emigracio'n, lo veremos colaborando como editor aparente, en la patrio'tica tarea de Cuba y Am'rica, la revista de Cabrera; y le veremos regresar con eSl a la patria, cuando la intervencio'n generosa y triunfante del gran pueblo amigo ecli' la suerte en nuestra historia y decidi6', en la balanza de los destinos, la independencia cubana. Cuando, niflo todavia, me puse en contacto con mi protector y maestro, conoci a Montero, ya viejo, pero fuerte; con canas, pero rebosante de colores y de salud, el mzismo personaje que me habian, pintado en Mis Buenos Tiempos, ancho, cuadrado, con Su geran cabezota hirsuta y cerdosa. Pero habi'a vuelto a sus vicios; y en la inaccio'n, protegido.,ahora por.Cabrera, que no tenia valor para negarle el auxilio econo'nico, otra vez y con ma's fuerza, el monstruo de la embriaguez le habia hecho s11 victima. Fuf' testigo de lo que sufrio6 Cabrera con las "cosas de Montero..." Un. dia,. nn artero chafla'n de la calle de San Rafael di6' con su cuerpo en tierra y fue' arrollado por un vehiculo. Luch6' largamente con la muerte, hasta vencerla, gracias a su constitucio'n vigorosa, y nuevamente lo vimos limpio, saludable, cambiado, 11asta hacernos la ilusio'n de una regeneracio'n definitiva. 1Pura ilusio'n! El alcohol es un demonio que j ama's abandona las alinas que se le hipotecan. A poco, el pobre bohemlio volvi6' a las andadas, rod6' de nuevo la pendiente del vicio, la locura, el delirium trenmens... hasta perder11se, al fin, en el iinson(lable abismo de donde nadie retorna... -En mi entierro —decia, a una de las hijas de Rairnundo-haz que me ileven fibres; no quiero f'er tan d&sgraciado que -me falten las flores del carifo(1 Su deseo fue' cumplido; un'terreno en el cementerio, comprado por esa hija de Cabrera, guarda sus despojos, y aiio tras aiio, caen sobre'ellos los pe'talos perfumados del recuerdo... (1) Sacando. Hila.s. XV. Las fiores del cariiio, p. 142.

Page  55 IPLO 610 DEL DR. RAIMUNDO OAtaRRA VIII VO.P.0 Lo que fue' Para Juan VaIjean, el lieroe de esa epopeya de la miseria que escribi6" Victor Hugo, aquel boleto amarillo, que le entregaron al salir de la ca~rcel, fue" para Cabrera la ce'lula 'pers-onal que, al. liegar a'la Habana, despue~s de su desembarco, por lBataban6", una noche de Junio del 70, le entreg6" el I-nspector~ del iDistrito, ante quien- debia presentarse diariamente. Esa ce~dula tenia dos letras tra'gicas: V. P. (vigilado Politico) que equivalian a una serie de humillaciones y dolores: un periodo de penas que foyinan el tejido de estos dias sin esperaunzas ni venturas. Eran los, dias tra'gicos en que estaba en todo su apogeo la honda division entre peninsulares y nativos; en que los mercaderes que hacian granjerias de 16os -suministros al Eje'rcito, ejercian la verdadera tutela politica, disfrazados de militares, c-.on Ilamativos uniformes de Voluntarios. En todo tiempo, los ma's exaltados partidarios de la guerra no son los que, por patriotisino o, por obligacion, tienen que halirse, carne de cafio'n, en los campos sangrientos de batalla: son las clases pri'vi'legiadas, los altos jefes que'v~iven y medran y se pavonean con vistosos entorchados empurpurados con la sangro de infelices soldados; y los proveedores, y,contratistas que cobran en buen oro sus suministros fraudulentos y falsificados, a los cuales conviene, para la marcha del negocio, la situacion indefinida. de la guerra.... Pobres pueblos que amasan su fortuna en el dolor, las la'grimas, la muerte! Cuando el proscripto de Isla de Pinos llego6 a la Habana, vio6 relucir por donde quiera, el odioso uniforme. Empleados, tenderos, porteros, maestros de -escuelas, dependientes, moz~s.... Hasta los nifios de un colegio el "Espafiol de Santiago Apo'stol" fundado "para espaiiolizar" y que visti6' a la infancia. con los arreos, del crimen. Hospedado en casa de un viejo montafies, ami~go antiguo de la familia, por las noclies cuando venia, cansado de buscar infitil mente donde ganarse la vida, repelido de todas partes, por aque

Page  56 ACADEMIA DE LA HISTORIA ilas letras fatidicas del certificado, a buscar en el sueii o, la dulce anticipacio'n de la muerte, un poco, de paz para Su espiIritu, su hue'sped, olvidando tal vez las leyes sagradas de la hospitalidaxi o creyendolo de bue-na fe, arrepentido de su niflada. heroica, le sermoneaba largamente, leye'ndole las, noticias de la guerra, todas parciales, naturalmente, por Espa a... Parece que eqiuel integro, patriota peninsular padecia de insomanios y trataba asi de conciliar el sue-no. Empezo6 para Cabrera el constante peregrinar a que habria de llevarlo -el afa"n de no oir zaherir a sus herm~anos que se batian denodadamente por la patria. Pretext6A una colocacio'n que no tenia y abandon6A aquella casa, lanza'ndose al azar del arroyo. Teni'a la obligacio~n de comparecer, no todas las semanas, como en Isla de Pinos, sino todos, los dias, en casa del Comisario, del Distrito. Como bastaba que lo viera el portero, y era vejaminoso, insoportable para su conciencia de hombre libre, terrible para su cara'cter viril y digno, esta humillante comparencia,,se arregl6" con el mencionado portero, para no venir sino de cuando en cuando. lNo lo hiciera nunca! Una vez que -demor6' tres dias, parece que se entero6 el Inspector, despidi6' al criado e increpo6 a Cabrera con soeces insultos. Este inspector se llamaba Don Jose' Maria Araujo, y vivia en la calle de Amistad (hoy de Miguel Aldama) nuim. 71. Afortunada coincidencia!I Alqilaba un cuarto en la misma casa. Lo tom6 o namge barbero Juan Tournie: asi se sometia "a la vigilancia de la autoridad", siendo su propio inquilino, sin llenar el especial y deprimente requisito de la diaria presentacio'n. Pero aquello, no dur6A. El barbero, tuvo que dejarlo, y Cabrera solo ya, en los u'iltimos lindes de la miseria, no podia pagar la liabitacion. Se paso6 a una casa vecina, el 78, a una barbacoa, situada encima de un establo de caballos, a la cual Illegaban los ruidos de los animales en la cuadra, las fe'tidas emanaciones y los ecos de la conversacio'n soez de los caballericeros. A. ma's, la mniseria, material, implacable y pe~rfida, asechando en la encrucijada umbria de la suerte impenetrable;

Page  57 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 5 67 y la grande, la infnta tristeza del suefio malogrado, de no poder e!studiar, liacer sus grados, universitarios, ser algo I Buscaba ocupacio'n de ayo o profesor en los colegios. Era iniu'til. En todas partes, al enterarse de su condicio'n de vigilado politico, rechazaban sus servicios. Los regalos de uin chino, cocinero de su casa en la e'poca de la abu-ndancia y del cual volverernos a ocuparnos, le ayudaban uin poco a satisfacer las diarias y perentorias necesidades de la misera naturaleza liumaiia. CDomia en el mercado de Taco'n, en un mal fonducho, por nuevE. p~-esos la quincena... Pero un dia... no hall6' ni eso. No tenia nada, absolutamente nada con que' pagar sus gastos. Esa noche se acosto6 s inL corner, distrayendo sui hambre y su tristeza en el gran consuelo de los desventurados: liacer versos... Un viejo amigo de Guiiines, que le buscaba afanosamente trabajo, al fin logro uno que pareci6 nuncio de tiempos mejores. Recoyrdando tal vez sus excelentes condiciones cde lector, de que nos da cuenta en su. hello capitulo Leer de corrido, de Sacando Hilas, y sus triunfos, como -tal, al extremo de elegirlo para apuntador los aficionados teatrales de sui villa, cuando era un niiio de doce afios, le busc6' una colocacio'n de, apurttador en tin cafe'cantante. Pero veamos el escenario en que iba a moverse ahora aquel joven de grandes ensuefios, maestro de grama'tica a los docej ajios; pasante a los diez y siete en el mejor colegio de la Isl a; conspirador y patriota a esa edad, preceptor a los diez y ocho, de cuatro n.ifios graciosos e inteligentes, y aspirante a vestir la lionrosa toga de jurisperito... En Ia Habana existian por entonces numerosos, y variados centros de diversion: teatros, plazas de toros, circos, panoramas... Faltaba el Cafe'cantante. De Pari's pas6- a Madrid la moda, perdiendo bastante del supremo chic que pone en todas las cosas la capital de la Belleza 3A del Arte; 'de Madrid a la Habana, perdiendo totalmente toda espiritualidad y refinamiento... Un puiblico -de marineros, peones, jornaleros, carreteros, bebedores, soldados, reclutas, voluntarios, mujeres con el corpiflo abierto, por el seno, mercaderes en chanclas: el hampa de los que beben, gritan, fuman...

Page  58 ACADE~MIA DE LA IIISTOWflA En el fondo del salon, el escenario; pobre templo de Talia, donde artistas inios cantaban canciones alegres, bailaban danzas picarescas, representaban, cercenadas, modificadas, ampliadas o invertidas a su antojo, escenas de comedias y zarzuelas... Alli', en Habana esquina a Aargura, como apuntador de seruejante teatro, iba a ganar set-enta y cinco, centavos diarios el futuro autor de Ideales. Alli' sepult6' "en su pecho la vergiienza, ja repugnancia que me produce su contacto", sin ma's consuelo que departir con un artista del violin, Asekno Lopez, confinado entonces al triste arte de acompafiar aquellos ba'rbaros histriones y que despue's habia de ser rico y respetado propietario de una casa de instrumentos de mutsica... Represenata'ndome a este joven de diez y ocho alios, sofiador e imaginativo, ideali~ta y romantico, gandndose la vida en aquel medio naefando, que se enmascaraba de arte; en aquel. miserable ternplo donde oficiaba una Tali'a impu'dica, me vienen al. recuerdo dos infortunados poetas extranjeros, Fr~ancisco Villon, el gran li'rico france's del siglo XY y William Langland, el viej o patriarca de la poesia inglesa... A ellos los lanz6' tambie'n el turbio'n de la vida al mar revuelto y cenagoso en que se. agitan todas las podredumbres sociales; y si el soplo divino que elevo6 sus mentes a las alturas inalcanzables de la inspiracio'n artistica, -les permiti6' dar a tan sucias fealdades la vida eterna y hermosa del arte, haciendo revolotear el uno en sus versos los negros cuervos de la muerte sobre el campo de Montfaucon, y el otro gritar en los suyos sus obscenas estridencias a las mujeres de la taberna de Londres, pagaron a bien caro precio esa oportunidad. de enfrenatarse con la mriseria y el vicio, rodando ellos mismos por el arroyo de la desvergiienza y. la impudicia... Cabrera, para penetrar en aquel tugurio, encerr'aba sus idealismos en la gruta ma's recondita de su espiritu; se amurailaba ma's y ma-s dentro de si' mismo y podia pasar por la sentina c-,omo los plumajes del poeta. Poder de los grandes son-adores es ese que les, permite viajar por mundos inexplorados, por tierras de luz y de ensuefio, mientras el cuerpo permanece en medio de mucliedumbre liostil, o depravada, o necia. El alma es entonces, (01110 una ostra que se repliega en su. concha; y ya puede el vaiven' del mar de las pasiones agitarla, cubrirla, hacerla rodar por

Page  59 ELOOTO0 DEL DR. RAIMITJNDO CABRERA 5 59 el pantano... El alma, en su. concha, sigue su misteriosa, labor de depurarse hasta la transformacio'n; hasta llegar a desluxnbrar a los que tienen la suerte de abrir sus valvas con el reflejo iridiscenate que solo tienen las perlas... En una ocasio'n, dieron a Cabrera para apunta! el primer ensayo, cuando ya estaba acostumbra'ndose a aquel singular empleo y cobrlaba su modesto salario quincenal, que le permitia yegetar, que no vivir, una pieza de ocasio'n que se llamaba Lo que pasa eit la mia'niguw. Me imagino el intere's, el loco afa'n con que devoraria, este apuntador por necesidad, la obra que se le entregaba. t Que' irian a decir de lo que pasaba en los campos gloriosos donde morna por la santa causa unu pueblo esquilmado, explotado, y escarnecido, aquellos mismos que eran sus. victimarios y vilipendiadores I? El ultraje brutal hiri6' demasiado prestamente sus fibras patrio'ticas. Ya veremos ma's tarde, Como Su temperamento irrefrenable de polemista, su vocaci'on por el drama y su celo partidario, ripostaroin, en uno de sus mejores ensayos teatrales, este vejamen a la revolucio~n, este pobre engendro que pretendia ser ante y no era mas que un libelo con que halagarl indignamente las baj as pasiones de aquel puiblico heteroge'neo en que predominaban, sin embargo, los Voluntarios de la Habana... Arnoj aria, sin duda, el i.1ibneto con ira; pero ya le quedaba pana siempre en el necuendo, aquel ennedo en que uin joven cubano, con una gavilla de insurrectos depredadores, trata de deshonrar lascivamente a una pobre muchacha, y la salva, con peligro de su vida y arrojo y vaIlentia, un militan espafiol; porque doce afios despues, pudo inspirarse en e"I para hacer Ihtrigas de un secretario. Por eso abandon6" su puesto. No queria ganar el pan a costa de su dignidad patri6tica. El fino tempenamento artistico, el caraicten educado y connecto que liabi'a podi'do substnaerse, por un esfuenzo prodigioso de voluntad, de aspinan los miasmas delet6'neos de aquel piitrido ambiente, no lognanon, sin embargo, vencer la nepugnancia que aquella alma exaltada -en patrio'tico ideal, pon el que habia, sufrido los ma's grandtes dolores, sintio6 hacia la" tarea de nepetin, aunque fuena con la indiferencia, meceinica de un apuntador, los conceptos injuriosos de la pieza. Y otna vez a vagar sin numbo, sin esperanzas, sin pan...

Page  60 60 60 ~~~ACADE~MIA DE3 LA HISTORtA Por fortuna, en la barberia, donade trabaj abai su amnigo y excompafiero de cuarto Tournie', a la que acudi a a leer y estudiar, atprovechando la luz de gas que all' existia, llam6 la atenci'n de un cliente, Don Manuel Crespo Quintana, alto empleado'del gobierno, que inquiere sobre e1, se entera de su historia y situacio'n, le ofrece apoyo y consigue al fin que le dejen volver a Giiines, a la casa materna, al. tibio y dulce ambiente ~.do la familia... Ya en Diciembre de 1870 estaba en Giiines; Pero antes de partir, Calcagno habia conseguido que el director de un Instituto privado, iDon Esteban Sotolongo, le permitiera matricularse, dispens6~ndolo de la asistencia a clase. Para ello tuvo quo desprenderse de un reloj de oro que en prenda do agradecimento le liabian regalado sus cu'atro alumnos de Isla de Pinos y que habfa deseado guardar, como una reliquia, en medio de estrecheces y amarguras, porque le recordaba una e6poca rolativamente tranquila de su vida... Todavia, a la vuelta, la inquina le persigue. Los honrad~os comerciante giiineros, convertidos "por la Gracia de IDios y la Constitucio'n" en beneme'rito Cuerpo de Voluntarios, no pudieron.soportar tranquilos aquel dichoso retorno al hogar, aquel almuerzo lleno de alegria en que, rodeado del amor de los suyos, bendocido por la presencia de su heroica madre y fortalecido por el recuerdo venerable del honrado autor de sus dias, aquel pobre proscripto goz6' otra vez, las delicias del hogar. Le hicieron cornparecer a presencia del Comisario,-so pretexto de que no habia cumplido ese deber reglamentario,-e-n la hora de los postres; y aunque todo se redujo a u-na injusta amonestacio'n, pues e1 habia estado a su debido tiempo en la casa del Teniente Gobornador, va el objeto estaba' conseguido: demostrar a aquel imberbe jovenzuelo, que ellos seguf'an teniendo la fuerza; y, quo a pesar de todas Suis infulas de hombre de letras, tenia que rendir pleitesia a los he'roes de la vara do medir... La adversidad no se cansa~ba de perseguirle. iDando clases y vendiendo libros y folletos como agente de La Propaganda Literaria de la Habana, trataba de ir Pasando lo mejor posible, hasta que llegara la oportunidaci de revalidar, por medio de los ex~menes oficiales, sus estudios de la segumda ensenianza. Continuaban las humillaciones por parte de

Page  61 1870.-R~aimundo Cabrera, a los 18 a-nos, a su regreso, del confinamiento en Isla de Pinos.

Page  62 62 82 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA en La Voz de Cuba, aquel perio'dico intransigente que con su- solo titulo injuriaba a la inf eliz colonia, un editorial furibundo contra lo's maestros que habian sembrado la mala semilla en los jo'venes revolucionarios de Yara, desde Don Jose' de la Luz y Caballero; y era en los dias del 71, en que la atmo'sfera caldeada iba a estallar en el rayo que abati6' ocho vidas inocentes... Cabrera comprendi6' que sus palabras imprudentes habi *an causado la consternaci6n, de aquel pobre hombre y que su - liuacio'n en el colegio era insostenible. Ya se despedia con el dolor inmenso de pensar que con un poco ma's de tiempo le hastaba para liacer sus ex~menes de bachillerato en el instituto de Sotolongo, dondle, comno dijimos, estaba nm-toi~ic~ulado; ya prepaba el triste regreso a Giiines, cuando aquella buena sefiora le invit6' a quedarse en su. casa hasta la fecha. de las pruebas. Un tribunal que presidia el sabio nie'dico cubano que se llamo6 Don Manuel J. Caiiizares, pudo ofrendar, tras de tantos desvelos, al pobre maestro despedido, Ia honrosa calificacio'n de sobresaliente; y el director del plantel, el ya citado Sotolongo, Ilieg6 a mais, le contrat6' Como profesor, en el instante en que, por (Iesgracia, empez6' la decadencia de su institucio'n, arrastrada a la ruina y a la desaparicio'n, por las mismas causas que la de A-lonso y Delgado: la guerra, el crimen del 71 y la modificacio'n del Plan de Estudios. Es singular la coincidencia de fechas que se advierte a veces en sucesos a primera vista independientes y que tienen, sin em.bargo, terribles lazos de conexio'n. En la Gaceta de: la Habana dte 17 de Noviembre de 1871, el mismo mes del sacrificio de los estudiantes de Medicina, se publicaba el famoso pre6~mbulo con que trataba, de defender sus reformas al plan de estudios vigentes, Don Ramo'n Maria de Ardiztegui; modiflcacio'n que llevaba feclia 25 de Agosto del mismo aiio, es decir, la fecha exacta del fusilamiento de Zenea. El despotismo, que asi vigorizaba su poder, asesinando nifios, Como Herodes, sacrificando poetas, como Nero'n, iba a pretender, matando de un tajo la cultura, al mismo, tiempo, en la misma aciaga hora de su historia, " moralizar y -espafiolizar, en cuanto es posible, las gener1aciones venideras asegurando la dominacio'n de Espafia ei~ estas Antillas". (1) Ya autes (1) Gaceta do la Habana. Habana, 17 de Noviembre de 1871.

Page  63 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 8 fift 00 habia afirmado el autor de esa fallida profecia, el mencionado Sr. Ara'iztegui, las mismas ideas de La IVoz de Cuba; esto es, que el plan de estudios vigente, permitiendo la lihertad de ensefianza, habia originado con'sus vicios la insurreccio'n de Yara; que del colegio de Carraguao habi'a salido Pedro Figueredo, fusilado como infidente y que no pocos revolucionarios habianse educado, en El Salvador de Luz y Caballero. Pocos dias antes de esta reformaj que diera el golpe de nauerte a las esperanzas de Cabrera de graduarse algUin dia en la Universidad de la Habana, habi'a escrito su drama Gabriel. A reserva de estudiarlo en 'su lugar, conviene decir algo aqui sobre e1 por la relacio'n que tiene con.su estado de dnimo y porque nos revela proyectos desconocidos auin para los que fueron Intimos amigos del ilustre patricio. En la dedicatoria de esa obra a su amigo Francisco Valde's Elizondo (Francisco Echevarne) compalfiero de pr-1ofesorado en aquel plantel que se derrumbaba, expresa la razo'n de su drama en el que presenta los inconvenientes de la vida mona'stica'. Habian estado discurriendo, ya en visperas de terminar la segunda, enseiianza, cua'l serf'a la profesio'n que eligieran. Refhazada la de farmace'utico, "cuya misio'n es puramente comercial", la de agrimensor, que alejaba de las letras, su vocacio'n verdadera, y la del magisterio, que requeria cuatro an-Os y teni'a un campo (lemasiado estrecho para desenvolverse, quedaba la de sace-rdote, que le's tentaba por la brevedad (dos anios ma's en el Seminario, de San Carlos), "la libertad de accio'n" y el uso "de la tribuna eclesia'stica, que les daba derecho a otear en los campos de la vida pu'blica, dentro de la inmunidad sacerdotal. Buena prueba de ello son-y perdo'neseme la digresio'n,los valientes discursos del Padre iDoval en la Semana Mayor, en que, a veces, se lanzaba, valiente y osado, a defender la causa Cubana. Pero... era el sace'rdocio una carrera para la que Dios no Io llamaba. Me viene a las miente~s ahora el recuerdo de una de sus confes'iones inge'nuas de Sacando Hilas; la''an'cdo-ta de cuando.fue monaguillo y llevado' do su. aficio'n a fuma'r cigarrillos, que contrajo en la infancia y'no de'jo sino casi- la vispera de' su'mnerte, conttraviniendo 06rden~es de me6dicos y ruegos. -deo familia, se

Page  64 ACADEMIA DE LA HISTORIA atrevio, en medio de una sagrada procesio'n, en que tomaba parte con sotana y sobrepelliz, a fumar, a hurtadillas, pidie'ndole a una vecmna, el cigarro que e'sta lievaba, en la boca (1); recuerdo otra, de que ya hice mencio'n, la de apresurarse a busc,2ar Los Miserables en cuanto oyo6 al sacerdote que estaba excomulgaclo quiel lo leyera; y una tercera: aquella violacio'n incompleta del voto, en su conciencia formulado, de confesar y comulgar si obtenia al fin entrar en un gran colegio, cosa que obtuvo gracias a la rnagnanimdad de Alonso y IDelgado, y el voto no fue' cumplido ssino muy tarde, con vergiienza, sin con-vencimiento y a medias...- " Su alma ardiente"', cono, el mismo la califica, necesitaba I"Ivida' tumultuosa y agitada" y arengaba. con estas palabras a su compafiero, qu e despu's, dlesterrado, por las, persecuciones politicas, se march6' a Buenos Aires y en el miagisterio, se labr6' nombre, posicion y farnilia: " Sigainos, sigamos, trabajando por la realizaeion de nuestro, sueiio,". La noche tra'gica del 26 de Noviembre estaba en la Habana. Eil chino protector de que hemos hablado... jbien sufrio6 esa noche al oir que iban a fusilar a estudiantes por traidores a la caulsa de Espafia, y recordar que su amiguito era un exaltado patriota y estudiante!I Como dice Cabrera, esa noche aprendio6 en la practica aquel asia6tico, el horror de la politfica espaniola. Aquel por el que tantos desasosiegos sufria el'ex cocinero, estaba entonces de profesor interno, en el colegio Santo Angel, situado entonces en Compostela y Tejadillo. Alli' se alojaban, en calidad de internos o pupilos, tres estudiantes del primer curso de Medicina (Jose' Otaola, Enrique Lurtand y Luis Pifia) los cuales Ilegaron contando el 23 de No-viembre que por haber estado. ausente de su olase un Iwofesor, habian hecho algunas travesuras en el anfiteatro de San Dionisio y -en el -cementerio de Espa-,da; nada quo fuera. la odiosa calunmia quo inventaron luego. los barbaros sicarios que inolaron a aquellos inocentes: lo de la profaiDacio de la tumba de Castaiio'n. Despue's -vinieroji los sucesos tan conocdos, gracias a. la -valiento reivindicacio'n de la inocencia, hecha, en plena colonia, por Fermuin Valde's Do fnue I elproceeanietolos dos tribuinale militares, la integra defensa de Capdevila, el sorteo ifliC~uo: la condena... (1) Naeando Huiai. Hitstoriax de un fumador. P. 55.

Page  65 ELOGIG DEL DR. RAIMU-NDO CAB3RERA 8 65 El 26 de Novi1embre era domingo y se habia celebrado una gran parada de los Voluntarios. Por la noche, ebrios de alcohol con las continuas libaciones y de insoportable vanidad por' el desfile, pasaban en pelotones por la calle de Compostela, hacia el castillo de la Punta... Fuera de ellos, -no se velfa un t lma. "La ciudad era la mansi'n. del crimen y del miedo".(1) Se me ha preguntado co'mo pude afirmar en mi discurso del Aula Magna de la UniP7ersidad del 27 de Noviembre de 1924, que era, la de ese 26, una noche de luna dia'fana y livida. Por esos hondos misterios de la sub-conciencia lo sabia y no podia precisar c6nio. Aora si. Cuaindo Cabrera esc~ribio6 la narracio'n del 71, yo estaba a su la-do y alli seguf', interesado por su estilo sencillo y claro, el hilo de su recuerdo que evocaba esa noche en que desde la ventana de su cuarto del colegio San~to Angel contemplaba la luna impasible y el cielo mudo, mientras en la tierra se -preparaba el gran crimen: aquella fusileria de las cinco de la tarde del di'a siguiente, en que lanzaron al mar sin fonldo de la muerte, ocho vidas generosas, como se arrojan perlas a un abismo!... El eifecto producido por el plan Ara'iztegui puede inferirse de estos vibrantes pdirrafos que arranca al autor de Cuba y sus ju eces: La promulgacio'n del plan de estudios de 1871, engendro abominable de la teocracia, del jesuitismo y de las nmfs bastardas, pasiones de clases, y de partidog; funesta re'mora con que se queria atajar toda. corriente -de adelanto en el pals, dlisminuir las, c~tedras, encarecer la ensenianza, embrollarla, estorbarla, impedirla, ya que hipo'critamente se jactaban de fomentarla y no osaban prohibirla. Con esta palanca, dirlia el autor de aquel plan horrendo, yo lanzar6 esta sociedad americana que ha osado pensar y agitarse, a los, antros de la barba~rie y del oscurantismo. (2) Mientras esta medida retrograda y el terror que semnbr6' en las madres el fusilamienfo de los estudiantes, vaciaba las. aulas cn Cuba, en Espaiia el gobierno provisional y hIeUo amdem ('stabjeclan la libertad de ensei~aanza. (2) Mis. Ntewo Tiemp~s, p. 202-203.

Page  66 66 88 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Fue' entonces que naci6' eCarera, con el ahincado afain con que su car6kcter voluntarioso adoptaba siempre una linIea de conducta, el ardiente deseo de ir a estudiar en una, Universidad de la Metro'poli. O0h poder -de los suefios na'is disparata-dos cuando se arraigan en el alma y hay para lievarlos a la realidad ci teso~n y la fe!I Aquel pobre maestro que al fin tuvo que dej ar un aula en que no habi'a discipulos; que s~e dedic6' a memorialista con un viejo ayo del colegio San Francisco de Asi's y solo gan6' un peso por un soneto, mientras vefia, en el mismno zagua~n donde estaba su. escritorio, iniciar con su. constancia, su. cara'cter y sui genio comercial, una fabulosa fortuna a un. joven gallego ve-ndedor de libros viejos, que fue' despue's -el duefilo de La Moderna Poesia; aquel. individuo casi indigente, sofiaba nada mienos que con ir a Espafia a ganar rapidamente, con las facilidades ofrecidas alla', los cursos necesarios para ostentar su. titulo de Licenciado en Derecho y abrirse paso en la vida donde no era, hasta entonces, m6as que uno de tantos... Y el viaje se hizo y convirtio'se a poco en 'verdad la increi'ble maravilla... Pero es que allai estaba la madre, valiente y confiada siempre en el porvenir de su hijo; allai estaban los amigos, fieles, alla' estaban los giiineros honrados. La casa. solariega, el rinco'n familiar que era como un templo, doblemente veneirado como hograr y como obra personal del inolvidable padre, se ofreci6' en hipoteca: era la hora de los recursos extremos; un licenciado de GUines, Don Juan de Prado, no inecesito6 garantias para asegrurar los $17.00 mensuales que habria. que girarle a Espafia, le basto6 una firma que despue's serf a famosa; un amigo del alma, Cristobal Castellanos, ofrend6' la tercera parte de su suelclo; su hermano Adolfo $30.00 trai'dos desde un. ingenio lejano donde trabajaba; el bohemio envi6' una semana entera de jornal, una dama amigTa y generosa dos monedas de oro, y el me'dico exce'ntrico y comerciante que habi~a suministrado el primer equipo para el colegio de la Habana, realizo6 una colecta en favor del viajero.. Y asi', pasajero de tercera, mezcla-do con inmigrantes' y marineros, comiendo el rancho en antihigie'nicas vasij as, durmiendo a la intemperie, para no hacerlo en la, dura y contamiadia ta

Page  67 ELOGIO DEL DR. RAIMIITNDO CABRERA07 67 rina del sucio camarote, solitario, d'bil. de cuerpo, ilevando, un v~iatico miserable, ailai va, camino de Espafia, cona un tesoro de quimeras en el alma... Ix EN ANDALuCIA No fue6 Cadiz para e1 una ciudad hostil, de caras extraifias o enemigas. Antes bien; hallo6 en ella. una multitud. de cubanos emigrados, entre los cuales le pareci6', desde luego, casi como si estuv~iera en la propia patria lejana. Por alli habian pasado los Agiiero, aquellos bravos conspiradores cuyo recuerdo habia quedado, en un cantar lleno. de honda melancolfa, en el vapor Isla de Cuba que transport6' al propio Cabrera en Abril de 1872. De Cadiz se trasladaron a New York para volver en una expedicio'n cona Goicouria, caer en poder de los espafioles y morir en el cadalso, como aquel venerable patriarca que al. expirar en el instrumento infamante de la 'muerte, pudo decir a la posteridad: "Muere un hombre; pero nace un pueblo!" La emigracio'n cubanua en Caidiz estaba presidida por los, hermnanos Gener, especialmente por Don Benigno, aquel. cubano ilustre, dominado por irresistible devocio'n a la justicia, de la causa redentora, "venerable anciano de alta apostura, de luenga cabehlera cana, de bondad evange'lica y de viril cardcter" (1); y en ella figuraba Don Pedro Consuegra, Don Pedrito o El C'n~sul, queasilo flamaban porque hacia oficio de tal, con. todos los, deportados o, fugitivos y al que habia hecho famoso sul aventura con los Voluntarios de la Habana, que fueron a pedir a sui botica de.Jesu's del Monte para una suscripcio'n del fidellisimo Cuerpo, y so'lo obtuvieron una pieza de diez centavos, el mejor patsaporte para que e'1 tuviera que expatriarse.. Repartian el semanario La Cuestio'n Cubana, en que recopilaban articulos de la prenrsa perio'dica peninsular sobre Cuba y los sucesos, de la guerra, y escribian articulos periodisticos enl (1) Xi8 Buenlos Ticmpos.

Page  68 68 88 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA El Combate, La Igualdad y otros diarios espafioles, que admitian, a pesax de ello, trabajos en favor de Cuba. Uno de los, que con ma's ahinco realizaba esta tarea era el Letrado Don Jose' Maria Cavaleiro, y con el colabor6' Cabrera, desde su liegada, sustrayendo un poco de tiempo al ya bastante extenso que consagraba a sus estudios. AMm le quedaba alguno para hacer versos y en la coleccio'n de Juveniles hay varios de esta e'poca, firmados en Ca'diz en 1872: A mi madre, Epitalamrio, La zdtirna puerta, Zenea, Mi adio's y La 't'tima, memtira. Si se piensa que, a la par, realizaba trece exa'menes de la Licenciatura en solo diez meses, se coqmprendera' que aquel organismo nada vigoro-so, minado va por el dolor y las estrecheces, separado del calor hogarefio, lejos, muy lejos de los ardientes rayos del sol tropical, y arribado a un clina frfo en los comienzos de la Primavera todavia, teni'a que rendirse, al fin, y enfermar. iQue6 terrible, que6 deplorable efecto caus6' en Su alma este momenta'neo e inesperado tropiezo, en un camino que ya le parecia segura y definitiva ruta hacia el bienestar y la gloria! Volver, tras el sacrificio de tantas cosas; el dolor de la separacio'n materna, la suscripcio'n entre los amigos, el generoso pre'stamo sin garantias; enfermo y triste, sin haber concluido, sin el ansiado titulo que soii6' llevar como trofeo de victoria!.. Muy hondas debieron ser las refiexiones que amargaron las horas interminables del regreso y los dias de enferme-dad que pas6 en el cuartito de invierno que, para restablecerse, tomo6 en la Habana y pag6" el mismo generoso chino cocinero, que ya hemos mencionado y volveremos a citar en el curso de esta biografia. Al fin, recuperada la saluci al calor -de la madre patria, ahuyentada aquella saudade que era ma's enfermedad moral que material, nostalgia, surmenage, gracias a la generosidad de otro cubano, Gumersindo Dfaz Viciedo, que hizo una suscripcio'n para el regreso, tom.6 de nuevo el camino de Espaina, dispuesto esta vez a no regresar sin el ansiado diploma. En' sus primeros proyectos habi'a entrado hacer sus cursos en ha Universidad de Barcelona, pero ha cordiahidad y el cubanismo que encontr6 en C6~diz le decidieron a quedarse alhi y examinar sus asignaturas, en ha Universidaci Literaria de Sevilla, aquella casa ihustre ennoblecida por guardar, bajo el suslo de su

Page  69 1871.-Raimundo Cabrera, a los 19 anios.-Profesor, estudiante y vigilado politico. I. la6

Page  70 ACADEMIA DE LA IIISTORIA Tomaba parte en todas sus, fiestas con alegrila franca, infantil y sobre todo nueva. Eran Para mi' escenas hasta entonces desconocidas; un mundo inexplorado. V'ivir entre seres, que rifen y cantan y saltan y jama's fruncen el ceflo, y reir y cantar con ellos, sin recordar que hay penas, esa, es la felicidad. Ellos, me enseniaron a gozarla. (1) Solia los domingos visitar a un dura, sencillo y amable, Don Jose' Mania Ochoa, a quien habia sido recomiendaclo. Era parte de su alegria esas visitas, a la casita limpia de las afueras, donde con amabilidad y puicritud sobre blancos manteles, le ofr —ecianfrutas de la estacio'n, la hermana del sacerdote y t's-te que conversaba sana y jovialmente; sin hipo'critas gazmofierias... El recuerdo de Sevilla dej6' en Cabrera, con estos dulces placeres, de la juventud, una huella perdurable. Fue' alli, en Sevilla, donde goce sin limitacio~n y por primera vez, los mnefables goces, los placeres sin te'rmino, las agitaciones alegres que embellecen y deben embellecer necesariamente los aflos juveniles. Que asli como no se concibe el dia sin albores, sin los arreboles y las luces de la mafiana, asi seria, incompleta la vida del liombre que liegue a los veinte a-nos sin haber disfrutado los, encantos, de su existencia temprana (2). Pero no todo fue' placentero en su estancia a la orilla del Guadalquivir. Dos sucesos politicos que conmovieron a Espaiia durante el ensayo fracasado de la Repiilica, tuvieron en e~l su escenario de terribles, enconadas y sangrieni~as luchas civile~s. Varias veces las ha referido Cabrera porque fue6 de ellas testigo presencial; pero en Desde m,)i sitio, en una de las cronicas de la segunda serie, la que titula Memo-rias vie jas, inspirada por Ia lectura de las que empez6 a publicar en el Diario de la Marina Don Nicola's Rivero, es donde hallamos una completa y detallada relacio'n. Era en -el afio 73. Los espalioles habian proclamado la Rerniblica; pero los cubanos en armas que pudieron concebir esperanzas de libertad, comprendieron bien pronto que para los republicanos peninsulares la libertad acababa en las columnas de Hercules. El mismo Castelar, al ser interpelado por Eduardo Benot para que hiciera justicia a los, cubanos, dio6 aquella respuesta (1) Mis Bu.eno8 Tiempos, p. 266. (2) Ibidem, p. 268.

Page  71 ELOGIO DE8L MR. kAIMIYNbo cAhREA 7 II que era todo un programa de politfica desigual. y trato diferente. Los jo'venaes cubanos senti'an simpatias hacia los revolucionarios, espaiitoles enatre lo-s cuales estaban Pi' y Margall, Salmero'n, Benot y otros amigos de la causa de Cuba, pero al fin y al cabo eran jovenes y ajenaos a aquella contienda. Cierta prudencia les incitaba a salir del teatro de los sucesos. Una noche los revoltosos los sacaron del cafe' El Universal y los obligaron a hacer barricadas. Esto de hacer parajpetos de muebles viej os, carretas y troncos en las bocacalles, era una verdadera mania. Frente a la misma. casa, de hue'spedes, donde vivian en la calle de Gimios, apareci6' una mafiana, una trincihera formidable. La situacio'n se hacia cada vez ma's dificil: los Yolunatarios expulsaron al Gobernad or Civil y al Jefe de la Policia, obligaindoles a salir en un vapor ingle's anciado en el Guadalquivir; destituyeron el Ayuntamiento en pleno, y entregaron la ciudad a un sastre de apellido, Garrig6' y a un pintor de puertas llamado Mingorance, a los, cuales pasearon en la curefia de dos cafiones por la Plaza de la Libertad. Gra-cias a un joven voluntario, Yictorio, dependiente del hospedaje y Bachiller en Artes, al que luego, ya abogado en Cuba en 1875, salv6' de ir a luchar en la manigua, Cabrera pudo salir camino de Jerez. Pero Jerez,. a su turno, se proclam6' Canto'n independiente. Entonaces sali6' de Jerez hacia C6adiz con Antonio Carrillo, Juan Delmonte, Jose' Antonio Cintra y Rafael Cobrera, que se le habian unido. Ca'diz, a su vez, se proclama Canto'n, Salvoechea proscribe la vida. conventual y Ilanza las monjas a la calle y mientras tanto, las fuerzas leales bloquean a Ca'diz y amenazan bombardearlo. IDeciden regresar a Sevilla y alli entran a la par que el General Pavia ordenaba el sitio. Alojados -en El Un'iversal, que era de un amigo suyo, Consul de Suiza, asisten a la entrada triunfal del sitiador que bai-ao6 con la sangre de innaumerables ejecuciones su victoria. Treinta y dos afios despues, en uno de sus viajes de recreo, volvi6, a ver en Cadiz a Fermin Salvoechea, el republicano federal -de 1870, el jefe'cantonal de 1873, el anarquista despue's, de ideas exaltadas, pero generosas. Tal vez en recuerdo de los dias agitados pero felices de su juventud en Sevilla, Cabrera quiso remediar la miseria de aque1 liombre que sufrio6, por sus, ideales

Page  72 72 72 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA politicos, veinte afiaos de presidio en Africa. Le acept6' la cornpra do los ejeinplares de una traduccio'n que haci'a de la autobiograffa de Luisa Michel; pero rehus6' toda limosna. Mas dejemos esta larga digresio'n quo se rofiere a uno do los sucesos ma's interesantes de la historia contempora'nea ospafiola, y volvamos al estudioso jovon que ansiaba term-inar su carrera. Vencidos todos los exaimenes con calificaciones proferentos, Ilego6 el gran dia de la pruoba final. Los que no la han exporimentado, no pueden comprondor la inefable emocio'n del estudiante que va 'a rendir la Uiltima jornada para ceflirse el lauro conquistado a fuerza de afanes y -desvelos. En el libro de Cabrera es e'sta. otra pa'gina ilena do intensa, do honda sentimentalidad, como quo rofioja un ostado do conciencia indescriptible. El primier ojeorcicio o sea la disertacio'n sobre un temna juri'dico con tros horas do preparacio'n; el segundo ejercicio compuesto de objecionos y replicas; la nota honrosisim-a al pie del expediente~ la propina al bedel; la carta a la madre; el ahnuerzo de despedida de aquellos alegros camaradas, quo von irse primoro, al quo lleg6' despue's, gracias a su teso'n y laboriosidad... y ena fin las 1ligrimas, oh! que ilenan los ojos y se derraman por las mejillas; la emocio'n inais profunda que puede experimentar ei alma; l a intensa satisfaccio'n de liaber vencido, ei punto final en la lucha indecible de ocho a-nos sostenida por un pobre liuerfano para alcauzar aquel lauro (1). Pero auim queda la 'iltima tristeza. Ya os la hora del rogreso y ya le tarda estrechar entro sus brazos la amada madre ausente; pero, tendria. quo volver sin el codiciado pedazo do papol quo testimonie su grado do Licenciado on Dorecho Civil y Can6'nico. Sus ahorros so hana concluido; todavia. quoda pendiente un prestamo del padre Ochoa, aquol cura, amable do las afueras, que no recordarai, en el tra'fago do su vida postorior, hasta muchos afios despue's, cuando, enfermo, pobre y cesante necesitaba el pobre cura tanto do su ayuda (2). (1) AG8 Bueno8 Tiempos, p. 274. (2) YWase Ce~ntoa mios. Lo8 pobre8 de la parroquia.

Page  73 ELOGIO DEL DR. RAIMITNDO CAB3RERIA7 73 Entonces ocurre lo inesperado. No; no volvera' con las manos vacias a esperar reunir los fuertes derechos de expedicio'n. Un cubano acauclalado, Don Domingo Fresneda, que no lo conoce, que nunca lo ha tratado, sabe de su pobreza, de sus, luchas, de sus me'ritos. Se vale del padre Te6filo, Martinez Escobar, qlue despue's seria profesor de la Universidad de la Habana, y le da el importe de los derechos fiscales para que e'ste, sin saberlo Cabrera, saque el titulo. Cuan grata sorpresa le reserva la lRamada de aquel desconociclo! Pone en sus manos un papel... les el titulo, su titulo! Ya le reintegrara' ma's adelante, cuando gane sus honorarios en el foro, aquel pequeiio anticipo. A-hora si puede volver satisfecho; balbucea unas palabras de gracias; contrae con su. concienacia el compromiso solemne de pagar aquel dinero antes de un afio, y recordar siempre aquella deuda de gratitud...' El titulo-I raras coincidencias de las cosas!-tiene una fecha singular: 10 de Octubre de 1873. Quiz's el propio Cabrera no se fij6' nunca en que lo capacitaban para ejercer el derecho en su patria, en el aniversario del glorioso Grito de La Dematjagua! Y ahora... nave que conduces alegremente a casa al estudiante victorioso, sur-ca tranquila las azuIes ondas del oce'ano!1 (1) x;IABOGADO I Cuando arrib6' a las playas de la patria, otro grave problema se le presentaba: el que abate a los. estudiantes pobres cuando, ya duefios del anhelado diploma que los capacita, se dan cuenta de que los -estudios con todas sus mortificaciones, los trahaj os de clases, con todas sus molestias, la adquisicio'n de la carrera, en fin, es nada comparable con las angustias de la lucha por abrirse paso; que entonces, verdaderamente, es cuando comienza la ciclo'pea tarea. Venia con su. titulo en'la maleta, cona mil conlocimientos jurn (1) Mis Buenos Tiemjpas.

Page  74 ACADVMIA DP, ILA AIISTORIA dicos en el cerebro, con muchas esperanzas. en el alma, con un tesoro de buenos deseos en el corazo'n; -pero mucho ma's pobre que cuando se march6', porque ahora pesaban sobre el varias deudas de gratitud y la promesa, formalmente hecha a si' mismo, de traerse a su madre y a sus hermanas consigo, de montar su casa, de abrir bufete, de trabajar por su cuenta hasta alcanzar primero el sustento diario, y luego el bie-nestar. Vuelve otra vez a escena el benefactor ano'nimo, el chino cocinero que tantas veces aparece en su vida con cara'cter de protector, hasta un dia ena que le toc6' a su vez ser protegido. Este chino procedia de aquellos rebafi-os de hombres que contratistas sin conciencia arrancaban de su patria, hacie'ndoles mentLidas promesas de ra'pido enriquecimiento. Veni an a Cuba a reemplazar la naegrada, cada dia mas insuficiente, por las restricciones de la trata, para las rudas faenas de la molienda que no posefa entonces los adelantos meca'inicos de ahora. Se empleaba con los desgraciados hijos de la tierra de Confucio el mismo procedimiento que en la trata de blancas; no se les arrebataba por la fuerza, en una verdadera caceri~a de hombres como, con ba'rbaros, procedimientos, acostumbraban hacer con los negros en Africa, los comercianates en camne humana;. se les -prometian ventaj as, beneficios ra'pidos, dinero alcanzado con el trabajo libre, y luego los hacinaban en barracones, los vendian como si fueran esclavos, pagaban almacenaje en los muelles como si se tratara de mercancias y los esquilmaban bajo el la'tigo restallante del mayoral, en las fuertes tareas de las siembras. Abatidos, agotados, extenuados por el sol, el escaso alimento y el constante trabajo, apelaban, cono, los indios, al suicidio en racimos y otros, pocos, a la rebelio'n. Entonces eran condenados y ejecutados, ellos, los infelices; en lugar de serlo sus explotadores... Verdad que ante el tribunal de la conciencia, humana, en Cuba, la ley y la justicia, estaban tambie'n agarrotadas! (1) Procedente de una de esas sediciones era el chi-no que cornpro el padre de Cabrera, en los tiempos de abundancia, en una subasta que hizo de ellos un duefiao de ingenio que habia esca (1) Mis Buenos Tim~os, p. 280.

Page  75 ELOGIO DEL I)B. R4AIMTJNDO OABREIRA pado milagrosamente en la rebelio'n y que no queria que se repitiera. Tom6' gran cariflo a su joven arnito; y cuando, quitado el taller y reclucido los gastos, sali6' de Giiines y vino a la Habana a trabajar por su cuenta como fondlista, lo sigui6o protegiendo como ya hemos visto, con algunos regalos, dulces, golosinas, cigarros y dinero. Ahora al liegar Cabrera de Sevilla complet6' su obra. A ma's de regalarle un magnifico reloj de oro, le dio6 en pre~stamo el dinero necesario para montar su casa y su bufete en la calle de Industria, que hoy, por la gestio'n de Diaz de Villegas y en recuerdo de esos duros y esperanzados comienzos, se denomina de Raimundo Cabrera. Q uisiera, como un escultor, labrar-dice 6'ste —un pedestal muy alto y recrearme en erigir sobre el su estatua, obra de mis manos,.para sefialar al ser humilde, bueno y generoso, benefactor desconocido, que hizo el bien por hacerlo, ecn abnegacio'n y desintere's absointo, con lealtad acrisolada, sin aspirar a que, le fuese reintegrado, ni a la publicidad ni a nada! (1) Hay monumentos morales; y este bello capitulo de uno de los libros ma's tiernos que se han. escrito en Cuba, andlogo, por 511 sentimentalidad, delicadeza e ingenuidad a iHijo mio! de Salvatore Farina y Corazo'n de Edmundo de Amicis, es, sin duda,. el ma's alto galardo'n que pudo ofrecer, ya en la cumbre de la prosperidad, el pobre am'ito cle Giiines a su ano'nimo benefactor. Pero hizo ma's en el terreno de las cosas materiales. Nunca a Cabrera pudo tilda'rsele de ingrato, antes bien, pag6 con creces deudas del corazo'n. Decai'da su industria de la Habana, el chino, con el auxilio y por los consejos de Cabrera, se traslad6' a Gijines; alli se ocupo de administrarle ciertos intereses y abri6' una fonda a expensas de su protector, volviendo lentamente a recobrar la prosperidad; un parroquiano de mal vivir, pendendiero yi borracho que se negaba a pagar, le molestaba constantemente con impertinencias e insultos y alteraba el orden, provoc6' un dia una rifiaa; el chino perdi6' la cabeza e, iracundo y ciego, devolvi6' los golpes con un tiro de revolver. Fue' entonces que pag6' totalmente su deuda el que fue' pro(1) Mis Buentos Tiempc';. p. 287.

Page  76 76 76 ~~~~ACADEMIA DP, LA ILISTOBRIA tegido cuando era ian pobre y desvalido hue'rfano. Hizo huir, bajo fianza que perdio6, al reo de homicidio; le proporciono6 una residencia clandestina, y gracias a uan escribano de ca'mara, amigo suyo, traspapelo para siempre las actuaciones. Ma's tarde, cuando el chino se cans6 -de la reclusion en la Habana, ya viejo yenfermo, lo paso6 a su ruego a una polc0 e itro od vivi6" hasta el fin de sus, dias, en casa. de un paisano, recibiendo siempre la mesada que le enviaba desde la Habana aquel. que en rernoto tiempo habi'a recibido de 61 amparo y carifio. Asi es como un sacerdote del derecho pudo confesarse, en 1922, convicto y confeso de haber infringido las, leyes, en una de las anecdotas ma~s encantadoras de ese libro interesanti'simo pie se llama Sacando Hilas; pero como e1 dice, reo en el estricto sentido juridico, ante la moral y la gratitud y los deberes filiales, no habra" Tribunal quo no me declare inocente. (1) En sia bufete incipiente, instalado en su mesa de trabaj o, Ilena de libros, esperando al cliente que no Ilega, se deslizan los primeros meses.. Oh I tiene gracia eso de ser abogado a los 21 ain-os,, y tener mnuchas ambiciones, muclias nece~sidades, mucha falta de mundo, ninguna proteccio'n y no conocer a nadie. (2) iRecibio6 por entonces la oferta tentadora de ir al campo asociado a un procurador que le ofrecia, junto con los gastos del traslado, ian magniffico sueldo. Sus vacilaciones, sus titubeos, sus dudas para escoger el buen sendero nos las describe en Cuentos Mios,, ese libro dedicado a su hijo Ramiro y que puede considerarse como la cro~nica de su vida profesional. El dijo, cierta ocasio"n, que todos sus libros teni an siempre algo de personal; nosotros lo hemos constatado: la coleccio'n de sus obras desde Mis Buenos Tiempos a Sacando Hilas -no es otra cosa sino una. minuciosa, compieta, detallada. autobiografi'a. En Cuentos nmos casi pudieramos, seguir el lento ascender desde el modesto de-spacho sin clientes hasta la lujosa residencia con timbre, portero, saloon de espera, y coche. (1) Saeando Hila, p. 177. (2) His Due-nos Tiem~po8, p., 303.

Page   1872.-Raimundo Cabrera, a los 20 anos, al regresar de Cadiz. t of I ^ f/'

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Page  77 ELOGIO DEL DR. RAIMIfT-TDO CABRERA 77 Un viejo maestro, su consejero y su amigo,. seguramente Calcagno que di6' clases a sus hijos y fue' Su contertulio de los domingos hasta distanciarse por una susceptibilidad demasiado vidriop~a (1), f1ue' quien le di6' el co-nsejo avisado y la -orientacio~n necesaria. No; -no se iria. de la Habaila, el ce-ntro en donde aspir6' a brillar, a venc-er, a ser algo. Aquf sus exitos profesionales, su teso'n, Su constancia, S11 laboriosidad siempre presta; su caracter batallador y voluntario~so, ese especial sentido j uridico o, mej or, d-e combatividad., que Cs imprescindible para la lucha del foro, rindieron a sus plantas la esquiva y alada diosa de los ojos vendados y antes de los treinta afios ya le sonref a la reputacio'n, que es un gran capital, y la prosperidad, tal como el la concebia y describe a su hijo: Adquiridas (las monedas) con el trabajo, el chlculo y l-a buena aplicacio'n, gastarlas sin prodigalidad, pero, con esplendidez. en comodidades propias. y para la familia, en obras Uitiles, en beneficencia bien entendida, en ensanchar el espiritu y las. ideas sin dejar de prevenir las contingencias futuras con un saludable ahorro, eso sif que es entender y disfrutar la prosperidad. (2) El buen sendero estaba aqui, en la Habana donde iba a justar por el derecho, en las contiendas ahincadas del foro; y por la libertad, en la tribuna y el perio'dico politicos. xi DESDE EL ZANJON HASTA BAIRE Como dijo Montoro, el -,enior Cabrera pertenece a una generacio'n a L-a cual no fue' necesario expliearle el car~cter fundamental de los deberes politicos delI ciudadano. Adema's, el sentimiento cubano, era para ella en las -diversas; forma~s que origin-aba la dualidad de tendencias, un verdadero, culto. El espiritu de Don Jose' de la Luz flotaba todavia sobre las olas de nuestra borr~ascosa historia. Y hasta lox ninios repetian el ce'lebre aforismo. "El que no aspira no respira" (3). (1) Sacando Hilas. El agravio de Calcagno. (2) Cuentos mios, p. 218. (3) Mis Puenos Ticrntos. Pr6logo, pigs. XIX y XX.

Page  78 78 78 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA A partir del nacimiento de la cultura cubana, baj o el glorioso gobierino de Don Luis de las Casas y gracias a la impulsion que supieron imprimnirle aquellos ilustres y preclaros varonaes que se llanlaron Arango y Parreiio, Fe'lix Yarela, el P. Caballero, el Obispo Espada, Don Toma's Rornay y ma's tarde, el Conde de Pozos Dulces, Luz y Caballero y Jose' Antonio Saco, en todo el siglo XIX dos tendencias politicas, so disputaron la historia de Cuba. La una, convencida de lo que la triste experiencia de los hechos confirm6' ma's tarde, esto es, que Espafia jama's concederi'a a la colonia un regimen de libortad, de honradez administrativa y de foniento -nacio-nal, inscribio6 en su estandarte la palabra decisiva que al fin triunif6 en los campos del Canoy: Revolucio'n. La otra, ma's confiada, mnas candorosa, porsuadida de que era posible, por rnedio do lontas y graduales reformas alcanzar un estado de self-government bajo la bandera espafiola, un regimen de libertad relativa sin romper el n1exo con la metro'poli, adopt6' por lema la palabra engafiosa trata'ndose do un adversario infiel y pe'rfido, quo so cubrio6 do ridiculo on -el efimero regimen autono'mico do 1897: Evolucio'n. Cabrera, siempre, unas vocos en forma oxprosiva, otras latente, fue' rovolucionario. Mientras crey6' quoe el Partido Liberal, transformado luogo, en Partido Autonomista, era la U'inica forma possible do lovantar la banclera do la rebeldi a, caida y desgarrada on el pantano politico del Zanjon, milit6' ontre sus filas. Cuando estall6' otra voz el brote revolucionario on Baire, no vacil6, un momento y fue' do los quo, abandonando una bandcra caduca, se alisto, on la emigraci-n, al sorvicio del ideal soparatista. Cuando, vencido, maltrocho, destrozado, mais quo por el em.puje do las fuerzas espafiolas y por los planes pacificadores do Martinez Campos, por las rencillas y discordias interioros quo a partir do las Lagunas do Varona, infestaban el campo do la rebeli'n, cay6 a tierra, en el Pacto do 1878, el gran ideal quo alentaron los he'roes do Yara; cuando pareciIa a todos, especialmonte a los revolucionarios, quo ya todo estaba perdido y nada restaba quo hacer, tras el fracaso por la libertad, do la patria, un jovon, casi un nifio, P alido, enfermizo, do niirada brillante, de cuerpo enjuto, do talento claro, formado, como una flor do invernadero, en el 8ilencio de su gabinete y do sus estudios, compren

Page  79 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA di6" que el partido a tomar era exigir a Espania el cumplimiento de lo pactado; aprovecharse, como si hubieran sido leales, de aquellas promesas falsas; pedir la implantacio'n de las reformas legales y administrativas que se habfan prometido; seguir en la paz, el programa de la Revolucio'n. Este jove-n, que Cabrera ha descrito en una bella cro'nica de sul libro Desde mi sitio, era Juliain Gassie, prematuramente muerto despu's, como si su aparicio-n fugitiva hubiera sido solo el mandato del destino para dumplir la misio'n de ilamar a los cubanos a seguir este programa salvador despues del desastre. Durante la guerra de lo~s diez afios se habia gastado materialmente estudiando siempre; en los dos 'iltimos afios habia decidido a Cortizna a fundar la Revista de Cuba y a organizar una serie de conferencias filoso'ficas en el local de la redacci6n; ahora, el 9 de Agosto de 1878, reunio en una casa de la calle de Aguacate, donde estaban las oficinas de El Triunfo, un grupo de cubanos prominentes y fund6' el Partido del cual iba a decir el General Blanco, en un documento oficial, que "9mas que sus eje'rcitos, habia recobrado la paz el Partido Liberal". (1) Cogi6' este movimiento a Cabrera en el apogeo de s11 prosperidad, "avanzando el barco de su vida, empavesado y a toda vela, ya gallardo y veloz, por la tranquila superficie de un mar sin borrascas" (2). Pudo substraerse a los azares de esa lucha, al ajetreo de la propaganda, tanto ma's dificil cuanto que se le encargaba la fundacio'n de la IDelegacio'n de Giiines, aprovechando la popularidad y estimacion de que gozaba entre los conterraneos de su patria; lo cual le obligaba a abandonar las tareas de su bufete para andar de pueblo en pueblo, por los alrededoress de la villa del Mavabeque, fundanado Comite's y pronunciando dliscursos. Poco despue's de su ing-reso en el'Partido, se celebr6' en los salones del "Casino Espa'fiol" de Gu-ine's, en la nhoche del sa'bado 12 de Octubre de 1878, una Conferencia Pfiblica por la IDirectiva de la Agrupacio'n, en que se pronunciaron tres discursos memorables en relacio'n con los grandtes ideales que ella persegufa: uno fue6 del erudito Jose' Eugenio Bernal sobre la cuestion eco (1) R. C. Los Partidos Coloniales. (2) R. Mo~itor~o. Pr6logo de Mte Buenos Tiempos.

Page  80 . so 80 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA nomica en Cuba; otro -del grandilocuente Montoro sobre la cuestio'n politica, y un tercero de Cabrera, lieno de fervor y de entusiasmo por la causa que defendia, en relacio'n con el problemia social. Hizo una suscinta historia de los esfuerzos antiesciavistas, realizados por los paises cultos; sefial6' el hecho significativo de que, contra todos los augurios, la emancipacio'n -en Puerto Rico no habia pr-oducido ningiin trastor-no social ni economico ni politico; habl6' con parrafos conmovedores dle. Abraham Lincoln y recorcl6 la frase del mismo Manuel Jose' Quintana en 1811, de que la esclavitud "era ma's afrentosa para el opresor que para el oprimido". Algunos meses mais tarde, al comienzo del aiio siguiente, di6' a la estampa bajo el nombre Los Estados U,~zidos, una reduccio'n de la obra Triunmph ant Democracy que public6' en 1886, Mr. Andrew Carnegie, ingle's naturalizado americano, "con notas, aplicaciones y comentarios" del traductor. Ya la dedicatoria del libro anunciaba el tono de propaganda partidaria en que se iba a pronunciar su autor: "Al pueblo de Cuba-decia —cuyos infortunios comparto; cuya felicidad amibiciono ". Y despue's, en el prea'mbulo, afiadia: A medida que adelantaba en mi trabajo, posec.ido no solamente. de profunda admiracilon y de entusiasmo por los adelantos tan reales como inconcebibles que ha obtenido en todas las esferas de la vida, el pueblo americano y que ci autor ingle's me daba a conocer, un sentimiento de profunda amargura, de decepcio'n desconsoladora me ilevaba a pensar a cada paso en la suerte miserable, en el presente angustioso... en el porvenir sombrio de la patria cubana condenada, no obstante sus riquezas naturales, su vegetacio'n, su clina, su topografia y el grado -cultural relativamente notable de ails hijos, a: sobrellevai, una existencia Ilinguida, miserable, perezosa, en medio de las corrientes civilizadoras del siglo por efecto del sistema absurdo de gobierno centralizado que la ha regido y rige y que sin, duda la regirah por mucho tiempo... etc. Compara los progresos americanos -en cincuenta afios de repu'iblica con el atraso de Cuba, fustigando la centralizacio'n, la ocupacio'n del pals por un costoso eje'rcjto, el regimevi financiero complicado y absurdo, la instruccio'n pi'iblica desatendida y el falseamiento del sistema, electoral, "Jpara cwl4tribuir, uxia vez giwas, con 6bolo modesto, a la propaganda del Pa~rtido Autmominsta".

Page  81 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 8 81 Y termina con estas dolorosas refiexiones: Al lado ay! de ese liermoso espectaculo q'ue cautiva la im-aginacio'n y atrae con simpatia fascinadora... cual nuevo pero obscuro Jeremilaa de la tierra cubana, hija desheredada de la p'atria espan-ola, invoco su recuerdo, comparto sus desgracias y iloro sus desventuras. Ese inicuo falseamiento del sufragio le hizo su victima en 1890 al ser presentado por su partido candidato a Cortes; el mismo mal habia sufrido Montoro ya, y en general, todos los que resultaban temibles aciversarios. en Espafiaa de los que aqui usufructuaban la situacion politfica. En poco tiempo Cabrera hizo de Giiines un baluarte del partido y fue' preciso que el Gobierno espafiol, como siempre, como con los reformistas, como con los diputados del 95, se burlase d e las ansias legitimas del cubano y apelara a medios ilegales y aextralimitaciones de la fuerzapr que iiie eaad e Electo Diputado Provincial y fundador de un perio'dico que dirigia desde la Habana, La Union,, en que colabor6' con el Leopoldo Cancio, trabajo6 sin descansar por los, ideales de aquella hermosa asociacio'n de hombres ilustres entre los que se destacaban Antonio Govin, Jose' Maria Ga'lvez, Rafael Montoro, Rafael Ferna~ndez de Castro, Miguel Figueroa, Eliseo Giberga, Carlos Saladrigas, Jose' Maria Garcia Montes... Diriogiendo La Union," en la e6poca de su reeleccio'n para. Diputado Provincial por Giiines y Secretario, de la% iDiputacio'n, lanz6' en su perio'dico la idea de una suscripcio'n popular para dar a los restos, de Luz y Caballero, que corrian riesgo, de perderse, adecuado mausoleo. En el mes de Febrero de 1883, habl6' Don Jose' de Vega Flores que por razon de su industria soli'a visitar el Cementerio, de Espada, a Cabrera, Cancio, y Jose' Suarez Garci a, que formaban la redaccio'n de La Unio'n, del estado de abandono en que se liallaban los restos del sabio, cubano, y el plazo perentorio concedido, por las autoridades para hacer los traslados al nuevo, Cementerio. de Colon, so pena de arrojar los restos a la fosa comiin. Por las circunstancias de animosidad que en el 68 se habian creado, contra las. docrinas del que ensefio6 a pen~sar a la juventud. cubana, atribuye'ndolc los integristas la culpa del movimiento, eran mu6.

Page  82 82 82 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA chos los que des'eaban realizar el proyecto de eriginle un panteo'n sencillo, pero digno; mas pocos, los que se atrevian a enunciar en alta voz su propo'sito. Despue's de ofr a Vega Flores, no vacil6' Cabrera un instante; liizo pu'blica la idea en el mi'mero de su perio'dico correspondiente al dia 5 de Febrero, en un articulo titulado Justo Tributo, e inici6' la colecta, aportando $102.00 oro en nombre de la Redaccio'n. Hasta aiio y medio despue's, en 6 de Septiembre de 1884 no pudo comprarse la bo'veda; el 2 de Mayo de 1885 se verific6' el traslado de las sagradas reliquias, sin que la recaudacio'n alcanzara para liacer el monumento proyectado; y cuando fue6 suspendida la publicacio'n del perio'dico por orden gubernativa, que asi mostraba la politica de reaccio'n que hizo estallar de nuevo el brote revolucionario, la tarea de la suscripcio'n se hizo cada vez ma's dificil. Hasta cuatro a-nos despue's de haberse lanzado la idea-es decir, en 1887-no pudo terminarse el panteo'n. Auxili6' mucho a Cabrera en su empeflao, aquel notable benefactor cubano que- se llamo6 Gabriel Millet y que despues cre6 una fundacio'n para destinar sus rentas a costear una medalla de oro y una de plata, con el nombre de Luz Caballero, para premiar al mejor maestro y discipulo respectivamente, de las escuelas de Cuba. La inscnipcio'n de la laipida fue6 elegida, entre varias que se le propusieron, por Enrique Pifieyro, que habi'a sido discipulo de El Salvador, y dice: Jose' de la Luz Caballero, Maestro de la Juventud Cubana, 1800-1862. Educar no es dar carrera para vivir sino templar el alma para la vida.Erigido por suscripcio'n popular, 1887. El Partido Liberal en una circular de la directiva a la8 Juntas Locales, inspirada, re-dactada y suscripta por el 'Secretario Don Atonio Govin, para cuyos talentos tiene Cabrera tantos y tan bellos comentarios, en otra cro'nica de Desde mi sitio, proclamo6 el 2 de Agosto de 1879 que la suprema aspiracio'n del Partido era el gobierno del pal's por el pai's, la abolicio'n inmediata de la esciavitud y el regimen autono'mico. Como esas mismas ideas inspiraban cl articulo Nuestra, doctrina del perio'dico El Triunfo, 6'rgano oficial de la agrupacio'n, el Fiscal de la imprenta lo aeus6' de ataque a la integnidad nacional; pero cl Tribunal

Page  83 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 8 De 00 de imprenta declaro6, en 31 de Mayo de 1881, la legalidad del credo autono'mico. En 1? de Abril de 1882, la asociacio'n cambi6l su nombre poi el de Partido Autonomista y lanzo6 al pai s aquel bello programa, que es uno de los ma's hermosos. documentos de la historia politfica de Cuba, sin par ma's que en el Manifiesto de Montecristi, la Biblia de la revolucio'n. Trece afios lucho6 en vano el Partido Autonomista, con fe inquebrantable por vencer la resistencia pasiva y a veces agresiva, del gobiernao mnetropolitico y por desvanecer la desilusio'n que la intransigencia producia en el pueblo. En estas tareas desempefiaba Cabrera un papel preponderanate. iDisem'inadas en sus, libros encontramos varias anecdotas que se refieren a su vida politfica. Los perio'dicos de 1879 a 1883 repiten su nombre entre los ma's laboriosos y elocuentes evangelistas del autonomismo. El mismo nos cuenta que eonstituyo6 en la extensa comarca de Giiines y sus pueblos o partidos jurisdiccion'ales diez Comite's en el breve perliodo de dos meses, y para eso pronunci6 mfis de 60 discursos (1). En la Habana, en Jaruco, en Bejucal, en Santiago de las Vegas puede tambien seguirse la huella de su propaganda. De unmtin en San Jos' de las Lajas nos liabla para pintarnos la figura de Nicola's Rivero, valiente periodista que no temf a introducirse en el centro mismo de los enemigos a quienes fustigaba con acritud y rudamente, para tomar nota de sus discursos y despue's criticarlos a su antojo (2). En otro celebrado en la Catalina,un lindo caseri'o que tiene la dicha de tenaer en sus li'mites el copioso manantial que llena el cauce del ri'o Mayabeque y fertiliza t~odo el liermoso valle de Giiines,-para constituir la delegaci'on del Partido, realiz6' la conquista de un ganaadero rico muy querido porque era generoso y tenia muchos empleados en su hacienda; pero que por haber perdido un hijo muy joven en los, principios de la revolucio'n, no queri-a hacer poli'tica... Fue6 en ese mlitin el Ailtimo en hablar y su satisfaccio'n fue' inmensa cuando aquel ganadero, Don Pancho Rodriguez, venciendo sus escriipulos se lanz6' a sus brazos, lo sac6' de la tribuna. (1) Sacando Hilas, p. 142. (2) Ver De8de mi 8Wto. Memoriae 'viejas.

Page  84 84 84 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA y exclamo6 fr'ene'tico de entusiasmo: "~Viva Cuba!I Viva el Partido Liberal I" Pero no solo en la propaganda oratoria, despleg6 su celo Cabrera en favor de los ideales de su agrupaci'n pol'tica. Mucho ma's que coin ella, hizo con la publicacio'n en 1887, de Cuba y sus jueces, un libro, como decia, Montoro en 1892, 'que no puede faltar en ningiin hogar de esta Isla donde se rinda culto a las, aspiraciones indestructibles del alma cubana (1). Es interesante, la historia de esta obra que tanto hizo en favor de la causa revolucionaria, que luego se encontraba en los campamentos copados a los, mambises, junto con Mis Buenos Tiempos. En Junio de 1887, un vendedor de revistas extranj eras, libros y novelas por entregas, el dual creo que todavia vive, llamado Jose' Valdes, le dejo6 en su bufete, mientras subl'a a ensefiar a las damas revistas de modas, Un libro que lievaba el despectivo titulo de Cuba y su gente. Su lectura le interes6' tanto que no lo dej6' de la mano, satisfizo su importe al agente que antes casi no se atrevia a mostrairselo por las injurias contra Cuba que conatenia, y no lo solto6 hasta haberlo concluido. Aquel panfleto injurioso de un escritor desconocido literariamente, fue la causa originaria del ma's lisonjero e'xito editorial de ICabrera, del libro que ma's se ha vendido en Cuba. t, Que6 era Cuba y su gente? Con el subtitfulo (Apuntes para la historia.) y con pie de imprenta de Madrid, fecha de 1887, s11 autor Francisco Moreno se propone, seguin anuncia, "pintar a Cuba tal cual es". Parece que era un graf6mano empedernido, pues en la ante-portada encontramos una larga lista de obras del mismo autor; unas que el llama literarias y son una coleccio'n de poesias, dos poemas, una novela traducida del france's, y este injurioso trabajo; otras teatrales, entre las cuales figura-y es curioso-un drama historico en colaboraci'n, sobre Pepe Antonio, el li'roe de Guanaabacoa; Una que califica de cientifica, La administracio'n y sus procedimg-entos y dos en preparacio'n: Espania y Los secretos de Cuba. (1) Pr6logo de Mis Bueno8 Tiempos, p. XXII,

Page  85 ELOOLO DEL DR. RAIMIJNDO CABRERA 8 85 En tonlo que quiere ser festivo y no es sinlo chocarrero, dedica la obra al Excmo. Sr. D. Victor Balaguer, Ministr'o de Ultramar y a sus no menos dignos sucesores, afirmando que los libros y folletos sobre Cuba no han puesto el dedo en la liaga, yel si ha profundizado algo ma's " aunque le est' mal el decirlo"; y luego afirma al lector que "lo han tratado bien"; i "que no puede quejarse"; "pero se le ha ocurrido pintar a Cuba tal cual es" Al capitulo I le sirven de glosa los conocidos versos de Camprodo'n en Flor de, u~n dia: -Bello pai's debe ser el de America, papa'. -~Te gustaria. ir all1' -Para ml serfa unl placer. Y el escritor que finge dirigirse a un su amigo Paco, residente en la peninsula, dice por su cuenta: "Si hubiera cornocido, como despue's conocio, los paises del mondonguito (Cuba), del pulque (Me~jico) y del mate (Argentina y Uruguay), no hubiera escrito eso". Y sigue luego, pretendiendo emplear precision cientifica y no decir mas que la verdad, sefialando a los cubanos toda clase de vicios y de errores en lo politico, en lo moral, en las costumbres, no respetando ni a la mujer cubana... Todos sus elogios est~ai reservados. a los Volunatarios "lo iinico que sale a la superficie del fango en que esta' sumergida aquella isla" (1).* Enardecido como siempre que se trataba de la defensa. de su amada Cuba, Cabrera tuvo escrito esa misma noche, con destino a El Pais, 6rgano del autonomismo, el Prefacio de su. libro. En el almuerzo del dia siguiente lo leyo6 a sus familiares y sus amigos Gabriel Millet, Pedro A. Perez, Agustin Diaz Albertini, Leopoldo Cancio... La _opinio'n fue' una'nime. Vieron, sin duda, cuainto partido podia sacar un escritor de talento, de airosa valentia, de probada facundia, en unos cuant~os articulos, de aquella serie injuriosa de vituperios y mentiras. Poseido de la fiebre que siempre le acometia en esas brillantes. improvisaciones qu e constituye lo mejor de su obra, escribio6 en un mes los seis pri(ly F. Moreno, Cu~ba yi 81$ gente. Cap. -XIV, p. 12.

Page  86 ,86 88 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA meros capitulos, conatestando uno a 1111 los de Moiteno, para probar que todo lo que tiene de mnalo-y no os poco-osta, sociedad cubana tan calumniada os lo quo tiene de colonia espar-ola, y lo poco o casi -nada, que tiene de bueno es lo que espontahneamente so asimila del ambiente americano (1). A partir de la entrada en el puerto contemplando antiguos castillos o fortalozas, que costaron y cuestan buenos duros y guardan en sus fosos memorias politicas sangrientas,-que no es del caso referi'r-pero que harlian temblar, 'al. ovocarlas a los hombres menos sensibles, (2) va glosando cada, comentario del escritor espafiol con la re'plica oportuna; y de tal modo, en ra'pido s, nerviosos capitulos, dibuj6' el cuadro de lo que habia de grande y glorioso en los hijos del pais y el de las miserias del re'gimen, que, cuando ma's tarde, los Estados Unidos intervinieron en la contienda y estallo6 la guerra hispano-americana, un editor de Philadelphia, Mr. Louis E. Lievy, hizo traducir el libro citado al ingle's en la esple'ndida versio'n Cuba -and the Cubans que hizo Laura Guiteras, porque en ese libro con agudeza de ensayista y anfilisis profundo, Cabrera traza la condicio'n actual social, politica, y oconomica do Cuba y los cubanos (3). y 'eI~ podia enterarse bien del problema el pueblo norteamericano. La publicacio'n de Cuba y sus jueces fue' una verdadera odisea que culmin6', por fortu-na, en el mais grande e'xito editorial. Cuando llev6' los seis primeros capitulos a Ricardo del Monte, director de El Pat's, qerau poo timido, 6 ste le aconsej6 que consultara con Jose' Maria Ga'1vez, Presidente del Partido Autonomista. Este no leyo6 siqudera las cuartillas: "esas minucias no se contestan'. '-dijo.-Carlos Saladrigas, ma's prudente auim, anadi6' (1) Cuba y tuw jueces. 1887, p. 11. (2) lbidem. (3) Cuba an&d the Cubana. Pr6logo.

Page  87 MLO IO DEL DR. RAIMUNDO CABREJRA 8 87 que las pole'micas. que irritaban a los es-pafioles, no convenian a los intereses del partido... Esta ijitima opinion causo en Cabrera el efecto que produciria un espolonazo en un potro de sangre ardiente, juvenil y vigorosa. Si El Pats no queria publicar su obra, la Ilevarl'a a El Cubano de Antonio Zambrana, que, en cierto sentido, representaba la tendencia ma's avanzada del liberalismo cubano. Un domingo, a las once de la maifiana, aquel ilustre revolucionario, que habi a sido Secretario de la Constituyente -de Guaimaro, le fue6 a ver por sn ruego, a su casa de Aguila 3, para tratar de la insercio'n. Con su conversacio'n, alada como un p6ajaro, interesante, como una buena novela, sabia, muchas veces, como una enciclopedia, Zambranita, como le llamo6 Su generacion, tom6' la palabra no bien hubo llegado: le habl6 -de su vida en el colegio de "Alonso y Delgado", de los azares de la manigua, de su participacio'n en la primera Oonstitucio'n Cubana, de los ci-clo'pes de aquella epopeya, do la emigracio'n, del- su estancia, en Centroamerica, fumando sin parar y refrescando de cuando en cuando sul garganta con unos sorbos del que le brindaba. su anftrio~n... A las tres, cuatro horas despues, se levant6', se despidio6 y las cuartillas, que esper-aban su asentimiento para ver la luz en El Cubano, siguieron virg-enes -do su loctura... Al salir, una fraso r6apida alusiva al asunto: habia que pensar un poco ma~s sobre su publicacio~n... Llono de desaliento, el autor sinti6' la an~argura que se apodora do los quo saben que tienen una idea. grande y efectiva, que se ahoga en el abismo de la indiferencia. Sin la intorvencio'n de Agustin Diaz Albertini, liubiera. lanzado, las cuartillas al fuogo. Este fue' quien lo alento6 a publicarlas en un libro, por su cuenta. Asi lo hizo: las llev6' a un improsor de apollido Farre's, fundador de un peri6rico satirico, El Tadbano, que luogo secrotamente dirigi6' Ga'lvez. En seis semanas se hizo la impresio'n y en los primeros dias de Agosto se puso a la yenta aquel libro que venia a hacer "1oportunas rectificaciones" a un libelo publicado cuatro meses, antes... Cuando lo envi6' a los perio'dicos, temblaba, no do miedo al integrismo ni a las represalias gubernativas, sino por la critica, tanto ma's terrible cuanto que era un abogado de renombre con

Page  88 88 88 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA trece afios de ejercicio, habi'a dirigido un perio'dico, obtenido edxitos en la tribuna forense y en la politica, y era Diputado Provincial por Giiines. Nunca. un exito ma's lisoinjero ha coronado un esfuerzo ma's persistente.' Mul ejemplares se agotaron en un mes; lo pedian del interior, de Cayo-Hueso, de Tarrpa.. IDe Agosto a Diciembre se agotaron tres ediciones mas; un editor, Clemente Salas, le compr6 en 1888 la propiedad. de la quinta y sexta edicio'n. En 1891 salio6 la sejptima, editada en Philadelphia, en casa de Levy, con grabados (.era el prier libro cubano que los ilevaba); en 1895 aparecieron la octava y la novena, "antes de estallar la revolucio~n, cuando no crel'a en ella ni la esperaba" el mismo autor que, poco, despue's, se enteraba que su libro dormia baj o la almoliada de los jefes insurrectos, como Las — Vidas Paraldlas de Plutarco en el lecho de Napoleon. Los 3,000 ejemplares de la edicion inglesa se agotaron totalmente. En 1897 no quedaba un solo ejemplar. En fin, un libro que no tenia otra pretension que realizar un poco de propaganda en favor -de los ideales -de su Partido, le produjo a quien lo habia escrito considerable suma, de dinero... Si e'ste era el resultado material, el literario no era menos glorioso. Los perio'dicos le dedicaron sendos articulos; Montoro, en el Pro'logo de la segunda edicio'n, afirmaba que el extraordinario e6xito alcanzado por la primera edicio~n de Cuba~ y sus jueces es buena prueba de su me'rito revelante y de su. grande oportunidad. Cuanto a lo primero dicen ma's de lo que conviniera a la reconocida mqdestia del autor, los calurosos elogios de toda la prensa liberal de la Isla, la evidente alarma de los perio'dicos -reaccionarios y el no comiin regocijo con que el buen pueblo de Cuba, dando, de inano, a sus, preocupaciones, ha buscado grato. solaz casi unainimemente, en las pfiginas de tan ameno y patri6tico libro. -Cuanto a lo segundo, no cabe niscmlida demostracio'n de esa oportunidad quo el liecho de haber sustituldo por algunos dias esto libro y la discusio'n de sus doctrinas, a cualosquiera otros tomas de actualidad, asi en.la pole'mica periodistica, como en la conversacio'n y en ol espontahneo, comentar de las gentes (1). Varona, siempre tan parco en elogios, en un editorial de la Revista Cubana de Septiembre de 1887, escribia: (1) Mis Buenos Tieintpos. Segunda edi-ei6n. Pr6logo.

Page  89 ELOGIO DEL DR. RAIMITNDO CABBERA 8 89 Por eso es sienipre obra meritoria escribir un libro como e'ste, en que se l)oflen al desnudo las iniserias de una sociedad y se demuestran sus causas; Y escribirlo de modo que vaya de mano en mano, y se lea por millares -de los que sufren el mal, sin conocerlo a ciencia cierta (1). Que6 ~a's Hasta una revista espafiola-La Revista de Espan~a-en su edicio'n -de 25 de Agosto de 1887, elogia el esfuerzo, del escritor cubano.. IDiaz Albertini, el promotor verdadero de aquella publicacio'n, en una nota manuscrita, viejo papel amarillento que guardaba Cabreira en su Cerdo'n epistolario, anotaba con el j-ibilo, del que ha sabido profetizar un kxito, que en el urbano en que viajaba habi'a visto dos pasajeros, uno de levita y un obrero, con el libro en la mano... Bien podi'a decir Cabrera, dando libre salida a estas efusiones de quien recuerda triunfos bien ganados, un cuarto de siglo despue's: Eserito en seis semanas, sin plan meditado, sin presunciones de autor, sin confianza en su me'ito y temeroso del e'xito, pero con la fe de un creyente, fue' como, un grito de indignacion y de angustia que habi'a llegado, al corazo'n de mi pueblo (2); y bien pudo sentir envidia de si' mismo cuando le dijo Atonio Govin, aquel ilustre anciano que di6' tanta gloria al Partido Autonomista, y luego en la independencia prestigio6 de tan alta manera su ea'tedra universitaria: Tu libro es un plum-azo que resume nuestra historia, nuestras, luclias y nuestro, patriotismo... Todavia halagaba a su autor el eco de los aplausos que por donde quiera se le tributaban por este brillante alegato en defensa de la patria escarnecida, y ya el incansable propagandista cosechaba, en la escena y en la letra impresa, un nuevo, lauro en su hermosa campafia. Una muchedumbre entusiasmada acogi 0a con e'xito elamoroso' en el Cervantes., la noche del 3 de Febrero de 1888, el estreno de (1) Bevista Cubana. septiembre 1887, p. 274. (2) Desde mi sitio. 1911, p. 126.

Page  90 go 90 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA Del parque a la luna, su revista co'mico-li'rica sobre asuntos cubanos, en un acto y en verso y con mu'sica de Don M. I. Mauri. Airededor de ua faibula entretenida, que veremos en su oportunidad, hace Cabrera la diseccio'n de los males coloniales, y pinta. con verdadero arrojo y valenti a, los grandes errores de la admi-_ nistracio'n y ei estado lastimoso de la.socieda'd por efecto -de esa misma, desmoralizacion oficial. Parecia, que se trataba, de un ocio -entretenido; y hasta el mismo nos lo hace creer, al decir en su dedicatoria a Leopoldo Cancio, que Ihabi'a liecho la obra "olvidaindome un dia, de mis serias ocupaciones forenses o acaso solicitando reposo para el espiritu fatigado" (1). Pero no; era una. labor de noble finalidad, un esfuerzo mais, en beneficio de su patria. Alli' hablaba, segi'in Su frase, "ci politico, ei cubano amante del mejoramiento de s11 pals" que estaba, bien persuadido de que "tambie'n hay que propagar y defender las buenas causas en el teatro, donde tanto se impresionan los sentidos". Poco tiempo despue's, otra, obra, del mismo cara'cter y la propia idealidad, daba fe de su incansable teso'n y de su fecundidad literaria. Sc trata de Vapor correo, otra revista co'mico-li'rica en un acto y cuatro cuadros, a la que puso muisica, Don Rafael Palau y que dedic6 a Rafael Montoro, recorda'ndole que hacia 21 aflos habian redactado juntos la Cr6nica del colegio de Alonso y Delgado; que juntos se habian afiliado, once afios atra's, en ci gran Partido Liberal, despue's ilamado Autonomista; y ahora, dentro de el,, si ci uno propagaba, sus ideales con grandtes piezas oratorias, aquellas obras macstras de su elocuencia arrebatadora, ci otro lo defendia con su pluma en aquellos ensayos teatrales que se aduefiaaban -dcl entusiasmo popular. Al afio siguiente, en Junio de 1889, vef a la luz Intrigas de un secretario, leyenda cubana a la que puso miisica ci maestro Mauri, y que como veremos en su capi'tulo correspondiente, se habia, gestado, tal vcz, en ci fondo de la subconciencia, como pro-. testa de aquella indigna, farsa Lo que pasa en la m~anigua, que no quiso apuntar en el cafe' cantante -de la calie -de Aargura, por lo que ofendi'a a sus sentlinientos de cubano. Esa obra que autorizo6 la censura con solo la necia e irrisoria (1) Del parque a la tun&a. 1888. Pr6logo.

Page  91 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA 9 91 variacio'n do quitarle al titulo la palabra intrigas, Como Si Suprimiendo el nombre se destruyera el hecho, fu' dodicada a Calcagno; y en las palabras de ofrecimiento est' otra vez. presente la finialidad. perseguida: Como casi todas las que he publicado, hasta aliora, sin m6ritos literarios tiene un propo'sito patri6tico, que la abona; pues ya que tengo, la debilidad de satisfacer mis aficiones, me inspiro siempre en el deseo de servir a mi pals y a los principios que defiende el partido politico en que milito. (1) Como se ye, no -dej6' Cabrera un momento de apoyar, con todo el fervor apasionado con que tomaba una linoa de conducta, una vez adoptada, los ideales de la agrupacio'n de quo formiaba parte. Convencido de sus me'ritos y grandeza. y fiel y disciplinado a sus mandatos, fu6' uno de los veinte jo'venes licenciados cubanos que apoyaron la solicitud de los liberales, representados por el Claustro 'Universitario, que pidieron, despue's de la Paz del Zanj6n, el restablecimiento del -doctorado, suprimido por el plan del Secretario del Gobierno, Don Ramo6n Maria Ara'iztegui, en Noviembre de 1871: matricula'ndose para subvenir con los derochos a los gastos de las nuevas c6tedras. IDe esta suerte Cabrera, que era ya una figura prominonte del foro y la politfica y que contaba 26 an'os, volvi6" otra voz a la condicio'n de estudiante, y examin6', con calificacionos de sobrosaliente, las asignaturas de ilistoria -de la Iglesia y los, Concilios, Filosofia, del IDerecho, IDerecho Civil Comparado y Dorecho Internacional Privado. SO'lo obtuvieron la borla doctoral sois ii ocho liconciados, entre ellos Luis Este'vez y Romero, que fue6 Profosor Auxillar de Derecho Civil y llego6 ma's tarde a la Vicopresidencia do la Repiiblica. Entre, otras causas que impidioron a muclios alcanzar la meta, estaba la de los crecidos derechos que habia quo satisfacer para obtener el diploma y que ascondi'an a la sunma do quinientos pesos. En 18 de Junio de 1879 solicit6' Cabrora realizar el ejercicio de grado; el Secretario de la Universid~ad, quo ya lo era aunque accidentalmente Don Juan Gomez do la Maza y Tojada, certi(1) Intrigaa de uln aeretario. Pr6logo.

Page  92 92 92 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA fic6', en un documento que tengo a la vista, que habia obtenido calificacio'n de sobresaliente en Historia de la Iglesia y los Concflios, Filosofia del Derecho y Legislacio'n Comparada, que eran las tres asignaturas indispensables del doctorado; el IDecano de la Facultad de Derecho orden6' que se le citara ante el tribunal de turno; ' ste estaba constituido por los, doctores L'pz Ram'rz Urrutia, Berriel y el Dr. Jose' Maria Carbonell, Secretario de la Facultad, y eligio6 Como tesis para la nmemoria que h-abia de redactar el tema 39 del cuestionario, cuyo titulo era el siguiente: Siendo la facultad de penar un deber del Estado, I puede estimarse Como una violencia del Derecho y un ataque al Poder Judicial la prerrogativa del indulto?7 Sesenta cuartillas manuscritas con su letra nerviosa e irregular fueron las presentadas por el graduando ante el mug ilustre Claustro..Con su habitual valentia para referirse aimn a los poderes ma's temibles, condena la gracia, que convertia: alL Jefe del Estado, en un sumo dispensador de alta y baja justicia, como en los tiempos feudales; y traza pairrafos como e'ste en plena tirania colonial, y sometido a quien reinaba, por la gracia de Dios: la prerrogativa del indulto no podifa ser para nosotros, ma's que una reminus. cencia de aquellas facultades omni'modas, de aquel derecho de vida y muerte otorgado al soberano sobre sus silibditos; en unos, tiempos, en que desconocida por completo la ciencia, de la Penalidad y velada por la ignorancia~ la nocio'n del Derecho, se reconocia y acataba en el moinarca un poder sobrenatural recibido por comunicacio'n divina. 0 como este otro: No; tal potestad envuelve un privilegio, que pudieron autorizar' otros tiem-. pos, otras ideas y otras, costumbres; pero, que no puede aceptar la moderna eivilizacio'n ma's inclinada a prestar su asentliniento, y su respeto Al principio, de derecho que a las personas de los, gobernantes. Y estos (iltimos en que vibra toda la amargura que el regimen de pri'vilegios existente le producia y que disfraza bajo su rudo ataque al indulto:

Page  93 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABREIRA 93 No n~eesito, por tanto, insistir en este punto para combatir la instituci6n del indulto: a la arbitrariedad, que es su signo, caracteristico, va unida la idea de privilegio, cuya sola enunciacio'n basta para juzgar ameritada la abolicio'n de esa prerrogativa que, proclamando en principio la supremacia. de una con-' ciencia particular sobre la conciencia, legal de los tribunales, de justicia, entroniza en el orden del derecho otro principio ma's odioso, mis- reprobable todavia.. La Desigualdad. No pocos escritores afectos al derecho de la gracia y ma's apegado s afin a ciertas instituciones y sistemas, han' querido defenderle fundfindolo, en la necesidad de despertar en Los si'bditos sentimientos de amor y gratitud hacia La persona del inonarca, inspirados por sus actos personales de clemencia. Tal objecio'n no merece refutarse; bastarlia considerar un momento que sobre la persona del gefe (sic) del poder esta' la ley, que es la Rlamada a estrechar Los lazos de amor y Las relaciones de afecto entre todos Los hombres, aasegurando con su exacto cumplimiento la realizacio'n del Derecho, y que el Bien a que la liumanidad aspira, no se, obtiene s6lo por actos individuales de mnansedumbre, sino por la pr~ictica constante e invariable de todo cuanto constituye la Justicia. Sefiala~do dia para la lectura, el Presidente del tribunal, el Dr. Jose' Ma Carbonell, que tambie'n figuraba con e6xito en el Partido Liberal acabado de fundarse, le manifesto' la vispera, S11 deseo de que aquello que habi'a sido la primera conquista de la agrupacio'n, el restablecimiento del doctorado en Cuba, se sefilalara con la publicacio'n de la tesis de uno de los g raduandos en forma -de libro; y como el, Cabrera, no aspiraba al titulo con ningu'n fin inmediato, ni pensaba en ser catedra'tico ni lo necesitaba para ejercer la profesio'n, que ya profesaba con e6xito extraordi-~ nario, era el ma's a propo'sito para ello, por su nombre en el pais', Su posicio'n prominente en la politica, sus aficiones literarias y sus condiciones de publicista. Acogida la idea de Carbonell con el entusiasmo que despertaba en el cualquier empeiio que redundara en beneficio de la patria y de los ideales politficos que defendia, suspendi6' la leetura y el acto de grado, con- el propo'sito de dedicar lo's ocios del verano de 1879 a la redaccio'n de un libro que tuviera corno programa las misinas ideas sustentadas en la tesis. Pero no hay que olvidar que este es el momento, de MA s intensa labor en el buf ete y en la palestra politica de nuestro biografiado. Diputado por Giiines, director del perio'dico La Union,, uno. de los jefes del Partido Liberal, etc., sin contar las

Page  94 94 94 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA necesidades imperiosas y las preodupaciones de la nacieute familia. Veinte aflos durmi6 su expediente de grado en la Universidad el suenio del olvido. Toda la fe, todos los entusiasmos, todas las esperanzas puestas en la propaganda pacifica por los ilustres patriotas del autonomismo, fueron, poco a poco, cayendo en el abismo de la desilusio~n y el desen'cant~o. Los fraudes y los cohechos electorales, la violacio~n de los derechos individuales, el pe~si'mo sistema adininistrativo de siempre, levantaron de nuevo la cabeza; el regimen colonial era como una hidra mul veces decapitada y otras tantas rediviva, y lo que es peor, cona mais graves y siniestros errores. Montoro, el mismo gran Montoro que consagr6' las claras luces de su talento privilegiado y su maravillosa elocuencia a conseguir lo que era, para el, el camino salvador de Cuba: un self-government a la manera, del Canada' con Inglaterra; la patria libre con un nexo politico a la metro'poli que en nada menguara ci libre ejercicio de sus derechos, Montoro mismo fue' victima, en una eleccio'n, de la farsa electoral espafiola y le robaron, materialmente, su acta de Diputado. Aquelios sabios., prudentes, sensatos varones vei an con profunda tristeza co'mo mnarchaba el regimen a su ruina; co'mo Espaina, ciega, no sospechaba la sima sin fondo a que la precipitaban los errores, los vicios, las concupiscencias de sus funestos representantes; Como estos torpes y ambicioso-s, obsedidos por el solo af~in de esquilmar hasta extrangularla, a la pobre virgen del Caribe, no comprendian que con sus estuipidos sistemas estaban dando la razo'n a los que ya volvi an a opinar que solo la revolucio'n podia resolver la triste, infecunda postracio'n en que vacia la patria, esclava. De tal modo el Partido vei'a defraudadas sus esperanzas de que las promesas contenidas en la Capitulacio'n del 78 fueran cumplidas, que hasta penso6 en la disolucio'n. Ello lo he inerido de un pensamiento de Gabriel Millet contenido en el Album de Auto'grafos manuscritos por los principales jefes del autonomismo perteneciente a Cabrera que siempre lo guardo6 Como un sagyrado relicario. Lleva fecha de 2 de Febrero de 1891 y dice asi:

Page  95 ELOGIO DEL DR. RAIMTJND0 CABRERA 9 95 El retraimiento del Partido Autonomista cera una situacio'n prefiada de peligros. Su disolucio'n deterutinari'a en la vida de esta colonia, y attn en la historia nacional, un liecho grave,' cuyo alcance y consecuencias ulterliores no es feci1 niedir ni calcular. El 7 de Enero de 1891 lanzaron los autonomistas un Manifiesto ena que analizaban, con su acostumbrada serenidad y elevacio'n de miras, la situacion poli'tica y sus males, y reclamaba-n las mej oras que eran indispens-ables ya para evitar que "adopte ci pai's supremas resoluciones cuya responsabilidad pesara. sobre los que adoran la fuerza y en la impunidad se escudan"; sin importarles que esta tierra feliz "liegue a ser... ensangrentado teatro de mortal disoordia". U~n a-nio justo despue's, el 6 de Enero de 1892, fundaba ei Apo'stol el Partido Revolucionario Cubano. La profecia empezaba a cumplirse. Pero, hasta el afilo siguiente, -no apareci6' en el Parlamento Espaliol el "Proyceto Maura" de reformas politicas y administrativas, mecliocres, recortadas, casi insignificanites, que al principio atac6' El Pat's porque ellas no costitui'an ni remotamente lo que tantas veces se habi a prometido a los cubanos; y luego las aceptaron los autonomistas, consecuentes siem~pre, des-de la fundacio'n dcl Partido Liberal, con la poli'tica de tomar pie en lo poco quc se podia conseguir como base para, alcanzar despues algo mej or: procedimiento lento que ellos cref an seguro, OlMdaindose de la mala fe de aquellos politicos de la Metro'poli quc trataron siempre no, de adelantar, sino de retroceder. Todo ci mundo sabe la suerte de aquel plan, tan insuficiente y recortado, y que no obstante pareci6' demasiado amplio a los tutores de la pobre Cuba esciavizada. Tras dos afios de vacilaciones, deliberaciones, expedientes parlamentarios y gubernamentales, Abarzuza, que habi'a sustituidlo en ci Ministcrio a Becerra, como este a Maura, propuso un, nuevo Plan quc era una inicua burla a los ideales del pai's. Los Diputados cubanos volvieron, con ci dolo~r dcl desastre y la vergiienza del fracaso quema'ndoles ci corazo'n y ci rostro; y en Cuba como en ci 68, tras el fracaso, de la Junta de Informacio'n. estall6', al fin, inesperadamente, una revolucio'n: la de Baire.

Page  96 *6 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Despue's de eso, los autonomistas, que ya habian presentido en su manifiesto del 91, que no quedaba otro remedio sino la revolucio'n, debieron poner "un epi'logo altivo y decoroso a su brillainte historia acordando la disolucio'n del Partido" (1). No fue' asi, sin embargo; el grupo roducido de fieles que qued6' bajo una bande ra plegada y vencida, redactaron y circularon en Abril de 1895 un manifiesto condenatorio de la revolucio'n; visitaron en comisio'n al nuevo Capita'n General, Martinez Campos, el Pacificador del Zanjo'n, que esta vez fue6 zarandeado, en muchas derrotas, por los heroes de la Invasion; y obtuvieron la grosera repulsa del de'spota que les dijo que no necesitaba de Partidos, porque veniIa dispuesto a vencer con las bayonetas; y cuando en 1896 lo relev6' del mando aquel chacal sangriento-y nunca un lugar comuin ha constituido mejor epiteto que ese-que se llama Valeriano Weyler, se prestaron a integrar aquella Comisio'n Nacional de IDefensa, que saludaba a Espafia en el acto de su constitucio'n y volvia a condenar los ideales revolucionarios. Cuando en 19 de Diciembre de 1897 lleg6por Real Decreto, sin la sancio'n de las Cortes, aquello muismo. que en vano habf an pedido durante veinte afios: la autonomi'a colonial; cuando al - canzaban el hello propo'sito tan dulcemente acariciado en otros tiempos, era ya demasiado tarde: los cafiones de Shafter hundian en el seno de la bahi'a de Siantiago los buques de Cervera, y Roosevelt, el valiente rough rider, clavaba, en lo alto de San Juan, la esrellada bandera de las barras... Fue' Cabrera de los que no vacil6' un instante al estallar la revolucio'n. A pesar -de su alta posicio'n economica, de su famihia ya bastante numerosa, de su edad-teni'a ya 43 alios-de su profesio'n de abogado que ejercia con exito, tom6' partido desde luego por ha rebeldia; y, en seguida, no obstante su condicio'n de autonomista, se hizo sospechoso a las autoridades. Dos causas fundamentales, entre otras, contribuyeron a este resultado: una, su obra Mis Buenos Tieimpos, publicada en 1891; otra la proteccio'n a la causa mambisa y a los que se le iban a incorporar. Es tambie'n interesante la historia de aquel hello libro; y es. curioso observar que en casi todas las o'bras de Cabrera, el moti(I) Cabrera: Loa Tartid~o8 Colnia~le.s. 1924.

Page  97 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA 9 97 vo determinante de su composici'on es una causa ocasional: es que, segun SUS propias palabras, cada pa'gina escrita por mi representa una impresio'n de mi espifritu, una sacudida de mis nervios, una protesta, o una aflrmacio'n de mi ideologila. (1) Un perio'dico de Giiines. le pidi6' en 1890 un articulo con motivo de una fiesta escolar; y buscanclo un asunto pertinente, se le ocurri6' perfilar la silueta de su primer maestro, aquel Don Joaquin Ruiz de Austri que le habi a proporcio-naclo la instruccio'n elemental. Asi' se engendro6 ese capitulo, tan Ileno de conmovedoras a'ioranzas, que se llama M~i escuela; pero inezela'ronse en los pa'rrafos, con tiernas emociones, las memorias dulces de la infancia, las de mis padres, mis triunfos escolares y los de mis amigos, y al concluirlos, satisfecho de mi labor, en vez de mandar a la imprenta el manuscrito, me asalt6' la fiebre de la improvisacio'n, la calentura que me acomete cuando emprendo un trabajo literario; que sujeta mis dedos a la pluma, que me ata a la mesa en que escribo, que ilena mi cerebro de ideas y de frases y que me obliga, a trasladarlas, rapida, vertiginosamente, desde el tintero a las cuartillas. (2) Una vez corregidas por uno de sus primeros discipulos y p -.oLegidos, Manuel'Ferna'ndez Valde~s, despue's poeta y escritor conocido, las gruard6' en el fondo de una gaveta, temeroso de que aquella autobiografia pareciera un alarde de inmodestia al juzg~ar que su vida valf'a la pena de contarla... Pero no contaba con la contra prueba; alguno le dijo que, por el contrario, las ocultaba por vanidad, para que no se supiera que el ilustre abogado que ahora vivia en la opulencia, habia tenido tan humildes cornienzos. Concibi6' entonces la idea de someter su publicacio'n al juicio, de un grupo de respetables e ilustres personalidades, y en ese se-ntido fueron consultados Montoro, Varona, Sanguily, Juan Gualberto Go'mez, Valdivia, Del Monte, Jorrin, Bruzo'n, Miguel D. Santos y Manuel Valde's Rodriguez. De todos recibio6 alientos para su eidicio'ri; y algunos, como Bruzo'n, lo estimulaban con co(1) Artleulo de Ra-fael Su&rez Solfs, Diario de la Marina. Hab~ana, 15 do Agosto, 1921. *(2) -De8do mi uitio, Segunda parte. 14. eda4. y m.m~ buonos tiemm~, p. Wl. 7.

Page  98 98 ACADEMIA DE LA HISTORIA mentarios como e'ste: "mi esposa y mis hijos-decia-lioraban mientras lo lefan". Vencidos sus eseni'pulos, el libro apareci6' en los comienzos de 1891. Lo dedic6' a su madre y a sus hijos; a la primera, por ser la lieroinaa de aquel hogar, en que biregaba con la miseria; a estos, como leccio'n de perseverancia contra la adversidad; y explicaba su titulo porque al menos tuve la dicha de crecer admirando, a una generacion que se senial6 por la pureza de las ideas, el vigor en la accio'n y la generosidad en el sacrificio. Yen honor de esa generacio'n, describiendo sus luchas v afanes, sus anhelo-s y trabajos por la indepenclencia patria; contando su propia historia que hemos relatado, con todas las amarguras de la persecucio'n politica, de la miseria y de las humi'llaciones, haci'a al mismo tiempo una critica dura y valiente de la gobernacio'n espafiola y constituia el mismo, dentro de su obra, una personificacio'n del alma cubana. Con razo'n pudo decir Enrique Jose' Varona que aquel relato "sencillo y patrio'tico" tenia un -doble valor moral: mostraba c6mo se habia formado un hombre "aqui donde todo conspira para deformarlo" y constituf'a un documento historico. Este Ui'timo cardicter lo especific6 ma's aim Jose' Silverio Jorrin, a s cribir, en la i'ltima paigi-na del ejemplar que para conocer su opinio'n le envi6' Cabrera en 16 de Mayo de 1891, entre otras valiosas anotaciones criticas: "la obra merece en su conj unto el titulo de Memorias para ilustrar la Historia de Cub-a". En la atmo'sfera cargada del 91, a raiz del vibrante Manifiesto de los autonomistas y de los fraudes electorales para la designacio'n de los iDiputado-s a Cortes, que casi copo el Partido In-i tegrista, la Unio'n Constitucional, son6 -este libro, que describia las aventuras, en el presidio y en el confinamiento, de un joven cubano en sus ansias de libertad y ponfa en la pluma del boh~erio aquella exacta y formidable diseccio'n de la mentira del Pacto, como un clarin de ilamada a los que no vef an ya otro camino que el de la protesta airada contra la muralla cerrada de la Metro'poli. En menos. de seis, meses se agot6' la prin~era edicio'n de Mis buenos tiem-pos. La segunda, ilustrada con graba'dos y. con un

Page  99 99 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA 9 Pro'logo de Rafael Montoro, tuvo la misma suerte. Con razo'n ha dicho Ma~rquez Sterling que cada mambi llevaba en su mochila un ejemplar de este libro. En el extranjero, el elogio franco y entusiasta de los cri'ticos cubanos Jose' Ignacio Rodriguez-, Rafael Mercha'n, Enrique Pificyro, Rafael Maria de Labra, atrai'an mas de lo que era prudente, la atencio'n del enemigo suspicaz y receloso; pero el peligro creci6' de punto cuando se supo que ese dilecto espiritu cubano, fervoroso patriota y distinguido hombre de letras que se llamo6 Nestor Ponce de Leon, lo daba a conocer en una conferencia, del "Club Hispano Americano de New York" y Marti, el Apo'stol, lo citaba con encomio en una de sus magnifficas arengas de Madison Square... Lo que Fernando Figueredo dijo en carta privada a Cabrera del suyo, pudo aplica'rsele a muchos hogares: el cambi6' Cuba y sits jueces por Mis Buenos Tiempos para gui'a de su prole, como la Santa Biblia del puritano... Como si esto fuera poco, el Gobierno espafiaol tuvo con fldencias de que Cabrera apoyaba la revolucio'n y la ayudaba con 6'bolos o dando a los que pensaban sublevarse los medios de hacerlo.: no era de extrafiar en quien siempre habi'a hecha. gala d e sus ideales extremos y que al estallar la revolucio'n en Ibarra y en Baire, estaba ya divorciado del Partido Autonomista por no simpati7zar con los pactos de e'ste y aquella desmembracio'n -de la Unio~n Consti-tucional que se llamaba hipo'critamente Ref ormi sta... Un dia entro6 en su bufete Jose' Maria Aguirre que veni'a en busca de socorros para marchar a la manigua; detra's de el penetr6' un esbirro del poder colonial. Ya no le quedaba cluda, era vigilado. Ma's tarde un perio'dico espaliol lo puso en la lista de los sospechoso~s... Antes de ser proscripto por el Ca-pitain 'General o prestarse a una sumisio'n humillante, opt6, por dejar Su sosiego, su bienestar, sus negocios, su pro'fesio'n y lanzarse a las tristezas y ansiedades del exilio.. Con su madre, su esposa y sus siete hijos, el mayor de 16 afios, abandonando la casa propia y los bienes, tom6' el vapor rumbo. al Norte: iba. a pedir a la's hospitalarias playas americanas lo que todos los que no estaban ya. en edac i i condicio'n

Page  100 100 100 ~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA de empulnar las armas, como Varona, como Sanguily, como Estrada Palina, encontraron alli: el libre ambiente de un pueblo libre donde hacer la propaganda tenaz y victoriosa en favor de la patria esciavizada... XII EN LA EMIGRAGION Un tra'nsito brevisimo por Washington, en donde departe con Jose' Jgnacio Rodriguez sobre la poli'tica americana en re - lacio'n con Cuba; el tiempo necesario en Filadelfia para dojar su O6bolo con destino a la IRevolucio'n bajo el nombre desconocido de su padre; el paso, de incognito:, por New York y la liegada a Paris: viaje de desterrado, Ile-no de melancolias y zozobras por el destino futuro de la patria y por la suerte propia y'la, de los hijos, obligado a errar por el mundo, despue's de veinte afios, de ruda labor para liacerse un nombre y una, fortuna. No eran ya aquellos vilaj'es de placer que con tan hermosos pairrafos nos describe en sus Cart as a Govin de 1892 y 1893, cuando la Exposicio'n de Chicago estas I'ltimas: no es el profezional acomodado que gasta sus ahorros y emplea, sus vacaciones en auimentar su cultura, y ensancliar su liorizonte, mental con ese obligado impuesto del hombre civilizado. Es el pobre peregrino del ideal que arroja a la gran, llama de la redencio'n patria todo lo quo puede liacer amable la vida: posicio'n, riqueza y nombre, y so lanza al gran azar de lo desconocido, antes de someter su conciencia libre al humillante vasallaj e del de'spota. En Paris se puso en seguida, en contacto con el Dr. Botances. Vivia e'ste en la calle Chahteaudun, y en su casa se reuni an Marta Abreu y el Dr. Luis Este'vez y Romero, Carlos de la Torro, Rafael Cabrera, enviado por Estrada Palma en busca, do subsidios que condujo personalmente; Figarola-Caneda que dirigia La Repi'blica Cubana, perio'dico que laboraba en favor do la revolucio'n. Tambien iban de vez en cuando, recata'ndose para. poder seguir actuando sin ser molestados' en-Cuba, los, Terry, Tirso, Mesa y algunos otros cubanos acaudalados.

Page   1875.-Raimundo Cabrera, con la toga doctoral, a los 23 afims

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Page  101 tLOOIO DEL D1R. RAMMINDO CABRERA o 10i El Dr. Betances era el alma de la emigracio'n cubana en PaPns. Aquel celo infatigable que mostr6 Marti en los Estado-s Ilnidos, lo desplegaba el en la capital del mundo civilizado. Socorria a los necesitados, curaba, a los enfermos, pagaba a los reclutas de la insurreccio'n; lievaba articulos a L'In~transigearnt en favor de Cuba,' que eran admitidos, pagaba en otros peri di cos porque se los admitierana; hasta lleg6' a exponer en Le Petit Journal unaa bandera de Cuba Libre... Cuatro meses, estuvo Cabrera a su lado, desempefiando en ese tiempo el puesto de Secretario privado 'y hombre de coniianza en la correspondencia y en algunos articulos periodi'sticos. En ese breve lapso, la fatalidad que no cesaba de perseguirle, sumi6' en el lecho de dolor a su hija menor a la que arrebataron a la muerte los, paternales, cuidados del me'dico patriota. En esa e'poca, creyo6 por un momento Cabrera tener en sus mnanos la solucio'n del problema cubanao; y en verdad, de no estar Espafiaa obeecada como estaba, en aplastar la revolucio'n del 95 con las mismnas, falacias, del pacto del Zanjo'n, la gue~rra hubiera terminado al medio afio de comenzada y se hubiera podido, ahorrar tanta sangre vertida, tanta riqueza destrozada, los desastres, de Cavite y de Santiago y la ignominia del Tratado de Paris, que di6' al traste con los, restos de su. vasto imperio colonial. Una maiiaana le anunci6' Betances, que Ia guerra estaba gainada por los insurrectos, toda vez que Don Adolfo de Leon, Como Delegado del Gobierno espabaol, se le habia acercado para lproponerle, dada su calidad de representante de la revoluci'n, un airmisticio sobre la base de la autononiia. Betances lo habia despedido con la categorica afirmacio'n de que ya los c ubanos no aceptaban ot-ra cosa que la independencia. Cabrera no hall6' bien la respuesta categorica y defintiva. de Betanaces; antes bien, creyo6 prudente entrar en pour pcarlers con Leon a ver que se podia obtener en beneficio de la causa. iReanudadas las conferencias, Cabrera redact6' unas Bases para la paz que fueron consultadas a Don Luis Este'vez y Romero, que era el patriota de ma's reconocida autoridad intelectual entonces en Paris; las cuales, como se comprendera~, contenian, en sustancia, los principios del Partido Autonomista en

Page  102 102 102 ~~~ACADEMIA DV~ LA 1115TORIA la e6poca en que e'ste todavia no habi'a claudicado de ellos por boca de algunos de sus j efes. El Sr. Leon present6' unas contra-proposiciones que, por el contrario, conatenian absurdas pretensiones por parte de Espania y eran, en sintesis mucho mi1s restringidas que las mismas que despu'es, bajo la presio'n de los cafiones de Sampson, hubo de implantar por decreto en 1898. Es claro, que tambie'n las proposiciones fracasaron. Ma's tarde, cuando ya Cabrera estaba en New York, interpuso sus oficios amigables para resolver el problema entre Cuba y Espafiaa el Sr. Thorwald C. Culmell, su'bdito extranjero que residia en Cuba desde hacia tiempo y amaba esta tierra. como suya. A peticio'n de Dupuy de Lome, Ministro de Espafia en los Estados Unidos, present6' a e'ste unas bases de probable arreglo: eran las mismas que habia hecho Cabrera en Pari's para el Dr. Betances, con algunas enmiendas en relacio'n con Puerto Rico, y que aliora fueron consultadas al iDelegado Oficial de la lRevolucio'n, Toma's Estrada Palma. Esta vez, como la anterior, fracasaron las gestiones: Espania no habria -de transigir sino por la fuerza de las circunstancias, con una solucio'n recortada y lo que es peor, demasiaclo tardi'a. Despue's de cuatro meses de permanencia, sali6' de Pari's, desde donde enviaban su da'diva con el seudo'nimo de Iynacio Agra'rno'nte, Marta Abreu y Luis Este'vez a Juan Guiteras, y estuvo tres meses en Barcelona, donde coment6' con Gabriel Millet, el gran benefactor cubano, Antonio Guiteras y el Dr. Alvarez, los sucesos de Cuba: la invasion victoriosa, la derrota de Colisco y la disio'n de Martinez Carmpos; y pudo asistir a la salida de Weyler, ungido por un obispo cato'lico que fustig6' Pi y Margail como merecia, "para cortar cabezas". Regres6' a New York ein Mayo de 1896, casi pobre, con los recursos escasos para mantenerse, al cabo de tantos afios de vida liolgada. Entre sus agravios contra Espafia, e'ste fue' uno de los ma's fuertes: las estrecheces a que sometio6 a su familia. En el afa'n de ganarse la vida y en el horror a la inaccio'n que fue' caracteristica, la ma's notable, de su personalidad, estableci6' una oficina periodistica con Fe'lix Iznaga, escribiendo articulos que e'ste traducia, para los perio'dicos americanos. Con

Page  103 JLOGIO DEL WR. RAIMUTNDO CABRIERA 103 sigui6 que algunos le fueran admitidos y pagados, sobre todo para el Leslie's Weekly, el famoso semanario yankee. En esas traducciones le ayudaba tambien Emilio Martinez Amores, que actualmente desempefa, con celo y eficacia, un elevado cargo en ]a oficina de la Union Panamericana de Washington. Concibi6 tambien por entonces el proyecto de desmentir a los autonomistas rezagados que tomaron en Cuba la bandera gloriosa del partido para servir la causa de Espaina. En la emigraci6n estaba un grupo nutridisimo de afiliados y otros habian engrosado las filas revolucionarias. Los que vivian en New York eran miembros del Comite Ejecutivo en nfmero de cuatro y otros jefes provinciales, entre ellos el Ldo. Francisco Figueras, Ldo. Eduardo Cartaya, Diego Tamayo, Carlos de Zaldo, Eudaldo Tamayo, Jose Maria Monteverde, Guillermo Dolz y Manuel Rafael Angulo; privadamente se habian sumado algunos a la causa revolucionaria, participandolo asi al Delegado Tomas Estrada Palma; pero el creia y queria que se hiciera algo ostensible para negar a los que habian entrado en la Junta de Defensa Nacional y a lo que se arrogaban la representacion del viejo Partido Liberal, el derecho de llevar un estandarte que no cubria sino una sombra de lo que habia sido aquel formidable baluarte de la opini6n cubana. El 26 de Octubre de 1896, por su citaci6n, se reunieron en su casa de Irving Place num. 72 y medio, un grupo bastante numeroso de autonomistas. Actu6 de Secretario y levant6 todas las actas de las respectivas sesiones, que fueron varias, Nicolas Heredia, aquel su inseparable companero en las tareas de la emigraci6n; colaborador entusiasta en Cuba y America y prologuista de Mi vida en la manigua, que muri6 en su patria redimida, cuando apenas empezaba a gozar las delicias de la libertad. Hubo varias reuniones, se escribi6 el manifiesto, se hizo una sintesis que fue mas expresiva; en resumen, se desautorizaba las declaraciones de los autonomistas de Cuba y se explicaba por las violencias, fraudes y errores del gobierno colonial, la franca y declarada adhesi6n a la Revoluci6n. Escribi6 a Eliseo Giberga, residente en Paris, y que acababa de publicar en El Imparcial de Madrid, una carta brillante explicando su criteriv

Page  104 104 104 ~~ACADEMIA DE LA IIISTORIA sobre la guera y den'tro del credo autonomista y la tendencia pacifica, sefialando con acierto y valentia, quie'n era el culpablede la situacio'n de fuerza y sangre quo so creaba y que no era o)tro que la maisma Metro'poli. Le invitaba a sumarse a su camPafia y a autorizar con su. firma valiosa el proyectado Manifiesto. Todo su esfuorzo result6' iniitil. Unos por desidia, otros por prudencia, algunos por amistad personal a los que habian quodado, en Cuba ayudando a los opresores, los ma's porque teimian que estos consiguieran un contra-manifiesto en que las firmas, arracads ior la persuasion o la violencia, fueran m'snue rosas e liicieran la impresio'n de quo los verdaderos disidentes y los infieles a su Partid~o, oran ellos... I-e tenido en mis manos las actas redactadas bien por Nicola's Heredia, bien por el mismo Cabrera; he lei'do las cartas auto'grafas do los principales actoros en ostos sucesos y he llegado a la conviccion de qu 1no logr6 galvanizarlos esta voz y que la mayoriIa opinaha que ya toda manifestacio'n ruidosa era extempordnea e in(itil y quo mojor seria no liacor nada... Alguno figuro6 ma's tardoe comno dolegado de los mismos que iban'a combatir, para informarle do los manojos do la politica americana y hasta inifuir en ella, si podia, en el sontido do no reconocer la boligerancia. ILaisti~ma grande que no so editara tan -importanto e historico docu.monto, por cuyo parrafo final puede colegirse en qu6' tonos tan olovados ostaba escrito y cuaintas bellas sugestiones contenia para el caso, que en 61 se profetizaba, del inevitable triunafo de la revoluci'n!I No rompemos nuestro programa. Sus soluciones podra'n servir para resolver los dificiles problemas que la paz ha de plantearnos. De ninguno de sus principios renegamos si 110 es del que contiene la infitil pretension de unir a Cuba -con Espalia mediante las reformnas, y nada le afiadimos si no es el blaso'n de la estrella solitaria que hoy simboliza el ideal comiin de los cubanos. En este afio escribi6' tambie~n un folloto quo lleva la fecha 10 -de Mayo de 1896 y quo, segiin creo, no llego6 a publicarse; pero quo lie leidlo manauscrito por e1 mismo, enderezado a contestar el -trabajo de aquel ilustre literato, novelista y diplomaitico espafiol, Juan Valera, esta vez bastante oquivocado, que titul6' Los Estados Unidos contra Espoila. Cabrera Ilamo6 al suyo Espanac

Page  105 ELO~tO DEL DR. 1lAIMiTJNDO CAB3RERAIo 105 contra st' misma y con aquella extraordinaria habilidad de polemista, su profundo conocimiento del problema de Cuba, uay mnrable vision de los errores, colo-niales, y su inquebrantable fe en la libertad de su patria, prob6,~ hasta la saciedad que la polW tica, espafiaola en Cuba habia sido en todo, tiempo la mais propicia a destruir todo vinculo de nacionalidad entre la metro'poli y su colonia, y a crear un hondo abismo de rencores y represalias basados en un sistema de privilegios y de exacciones inicuas que soportaba el nativo y beneficiaba al domninador. Las simnpatias del pueblo americano en favor de la causa de Cuba, claramente manifiestas, habian producido algazara y hasta motines en Barcelona, Valencia, Bilbao y Madrid; y un riimero de literatos y periodistas. iniciaron la tarea de denostar al gran pueblo norteamericano y tratar de conseguir la simpatfa y liasta. la alianza de Europa a Espafia contra los yankees. Entre estos trabajos figuro6 el de Valera; el cual, exaltado, por el ardor patrio'tico, con el pa'nico singular que entonces cundi6' por la Peninsula de perder el iiltimo domino colonial y por el rencor contra los que surgian en defensa de la j usticia, y la libertad, pierde completamente la ecuanimidad y escribe frases que desdicen de la cultura y la belleza del estilo del inimitable autor de Pepita Jimenez. Sin contar con los denuestos a los cubanos, para combatir a los cuales dice que debian envi-arse no soldados sino perros y hurones, pinta a los congresistas americanos "mascando tabaco, cortando palillos, toamados de vino y con los pies ma's altos que la cabeza"; interpreta a su nmodo la Doctrina de Monroe como si quisiera signifcar "America para los yankees"; afirma peregrinamente que cuanto hay en America es espafiol-lengua, raza, religion, cultura, etc.-y cuenta con que los paises latinos ayudara'n a su patria contra la abusiva intromisio'n de Norteame& rica. Contesta Cabrera prob~ndole que aquellos mascadores de tabaco son los defensores ma's ardientes de la libertad; un estado formidable que apenas nacido despleg6' extraordinarias dotes de, pizogreso y un pueblo al que basta para su gloria eterna el haber elaborado una Constitucio'n que en opinion de un trata

Page  106 106:106 ~~AOADFMIA D]t LA 1IIST0TWA dista europeo era "la obra ma's perfecta que ha producido ei cerebro humano" Pero donde liallo6, al fin, la empresa a que consagrar desvelos y labor continuada y fecunda, fue' en Cuba y America,, la amada revista que fundo6 el 1" de Abril de 1897 y que mantuvo muchos, afios, mas de veinte, hasta el dia en que ya no pudo soportar ma's ci hondo pesimismo que le causaba el desamor, en la patria libre, de los que gozaban la independencia, hacia un '.sfuerzo editorial que tanto habi'a luchado por alcanzar esa misma independencia; y que alla', en los dolores de la emigracio'n, hiabia sostenido ci 6'bolo generoso de los pobres tabaqueros de Tampa, esos abnegados y briosos evangelistas del credo revolu.cionario.. Era una revista ilustrada, lujosa, quincenal. En el primer niimero cuya portada ornaba un gran retrato del Mayor General Julio Sanguily, aparecia el programa de la publicacio'n, con ei titulo Nuestros pro positos sin firma; pero escrito por el misrao Cabrera: Escrita por cubanos y para un pu'blico americano-decia-es casi infitil, expresar cul esLonsiain a que obedece. Empefiada Cuba en lucha heroica contra un enemigo cruel y poderoso, nuestra publicacio'n principia declarando que su. propo'sito esencial, su. aspiracio'n ma's arraigada es el ideal comiin, aceptado ya por todos los eubanos dentro y fuera de la isla, la Independencia, y Libertad de la patria y su. ingreso en el concierto de Las Naciones libres de America. A ese anhelo, superior y preferente queda subordinada nuestra pluma. Al mismo, tiempo, para dar toda la posible variedad a nuestro empefio, nos proponemnos reflejar Las dema's palpitaciones de nuestra sociedad en la esfera intelectual, pues tambie'n de esta manera se sirve a la Patria, frente a.la afirmacio'n audaz y torpe de un enemigo que infama la Revolucio'n suponie'ndola engendrada y sostenida por la barbarie y la ignorancia. Uin editorial, Cro'nica Politica, de Enrique Jose' Varona, examinaba la situacio'n de Europa y su probable actitud en caso de una, intervencion americania en los asunltos de Cuba; un soneto Cuba heroica, de Benjamin Giberga; un articulo de Nicola's Heredia La cuestio'n de Cuba ~y la America latina; una. silueta de Matilde Echarte de Sanguily, la abuegada -esposa del General, Por Lorenzo G. del Portillo; un cuadro estadistico de la America actual en que aparecia Cuba como Estado independiente, bajo la

Page  107 ELOGIO D~EL DER. RAIMUTNDO CAB3RERA17 107 presidencia de Salvador Cisnerqs Betancourt, u-na poesi a Nevando de Lola R. de Ti6, dedicada a su hija Patria, y que evoca una escena a que se refiri6" Cabrera maucho, ma's tarde en un cuento de su libro Desde. mi sitio; la Cro'nica por Lohengrin, caricaturas, versos, festivos, y un breve articulo de Manuel Sanguilyv f'echado en 20 de Mayo de 1897, incitando a los Estados Unidos a ayudar a Cuba y echdnctoles en cara que la habian visto siempre iindiferentes, desangra'ndose y perecer en el ansia irrefrenable y legitima de emanciparse. En este mi~mero primero empezaba tambien una seccion a cargo del propio Cabrera, bajo el -seudo'nimo-anagrama de Ricardo Buenamnar quoe habria, de originar con el tiempo y con el favor del p-dblico, otro de los e'xitos editoriales de su. autor. Me refiero a los Episodios de la Guerra que en el primner ejemplar fueron rasgos histo'ricos del General Maiximo Gomez; pero que a partir del segundo, se convirtio6 en una narracion continua en forma de novela, en que la fecunda fantasia del infatigable propagandista bord6', sobre algunos, hechos y personajes reales, una interesante leye-nda. En Octubre de 1898 aparecieron recopilado~s en una novela que llevo6 por titulo Mi vida en la manigua. Fue' dedicada por el autor a Marta Abreu y Luis Este'vez y pudo decir con razo'n en esa dedicatoria que se trataba de una "verdadera improvisa~cion entre las afanosas labores periodisticas" para distraer las melancoli'as, del destierro, dar amenuidad a la Revista en que se publico6 y rendir un nuevo tributo "a las virtudes heroicas de mi pueblo ". La prologo6, Como dijimos, Nicol's 'Heredia que ratifica cuanto liemos dicho del nacimiento de este bello libro. Episodios de, la Guerra es-dice-un libro improvisado, hijo. de un periodico, CIuba ~y America. Los mismos lectores, interesados a cada naiixnero, de un modo creciente por'las hazafiaas de aquel li'roe imaginuario, tan semej ante, sin embargo, en sus proezas, a los heroes reales que -sucumbian por la patria en las sabanas de Cuba, pedian su conti-nuacio'n... "Soy testigo-aflrma el prologuistade sus su'plicas pidiendo a la redaccio'n la prolongacion indefinida "de los cuentos" (1). (1) Mi vida en la nuniguax. Pr6logo, p. X.

Page  108 108 108 ~~~AOAD1EMtA D~E LA HISTOIRUA El libro, como es natural, circul6' profusamente en las emierraciones y entro, con los propios barcos expedicionarios, en la propia patria irredenta. En el mismo a-no 1898, aparecieron tres ediciones, de tal modo es verdadero que Cabrera fue' sieinpre el m s afortunado editor de libros en Cuba, dnee l~ioy u no se vendan. libros cubanos... La labor de Cabrera en Cuba y Awierica, durante la emigraCMon es verdaderamente infatigable. Consecuente con su ofrecimiento en el programa del primer mimMero, det atender a los progresos del resto de la America latina, dedic6' en sucesivas ediciones sendos trabajos a Venezuela, la Rep-dblica Argentina, Santo Domingo y Puerto Rico. Trabajos de fondo, es decir, tesis documentadas y serias, abundan en esta breve primera e'poca de su historica revista; Los negros en Cuba, en donde se muestra la ilustracio'n y capacidad de unaa raza calumniada, que' teni a representantes tan ilustres, como el violinista White, el he'roe, Maceo, y los politicos J. Gualberto -Gomez y Martin Moriia Delgado; Las oportunidades en Cuba del capital americano, valioso trabajo de Economfia Politica; La autonornia espaiiola, un breve sinte'tico y sereno estudio para probar que no era ni justa ni sincera, porque conservaba en su famoso articulo tercero las facultades discrecionales del Gobernador General por encima dc Ia Camara Insular y el Consejo de Administraccio'n, y se habi'a concedido no con el lionrado propo'sito, meditado y convencido, de otorgar un derecho, sino a la carrera, por la presio'n de las circunstancias, para evitar a todo trance la ingerencia americana; y los dos magnificos ensayos Capacidad del pueblo cubano para constituir una Repz'blica, escrito en, visperas de,, la ocupaci'6n norteamericana, verdadero esfuerzo de sintesis historica, probando con ejemplo-s todas las virtudes intelectuales, morales y politicas que hacian apto al cubano para organizarse en Estado -independiente, y La paz y sus problemas, en que planteaba y resolvi'a el que entonces agitaba pavorosamente la conciencia, de los patriotas ante el temor de que fuera definitiva la intervencio'n americana en Cuba y al que pertenecen estas frases de admonicio'n y de esperanza: Los que quieren apurar ei beneficio insinuando la retencio'n indefinida de una tierra ilustrada por sus he~roes y consagrada por, sus mirtires olvidan la

Page   1877.-Rairuundo Cabrera, a los 25 ailos, ya abogado en ejercicio.

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Page  109 EL.OGIO DEL DR. RAIMIUNDO CABRERA10 109 belleza -moral que la intervencio'n ha revestido. Si se quita al mo'vil Su pureza primitiva, solo quedara' una de tantas afortunadas agresiones que sli engrandecen a los que han osado perpetrarlas, no los recomiendan al respeto de la Historia. Pero esta nacio'n incomparable estima auin ma's el decoro de eu nombre que el provecho ma's grande, si se debe a la injusticia: por eso es Unica en ei mundo. (1) IDe su labor de esta e'po~ca debe tambie'n citarse dos episodios mndependientes, el. de Los guajiritos, ~en que describe los horrores de la reconcentracio'n decretada por Weyler y El pirata, verdadera agua fuerte en que bosqueja un vigoroso, y entusiasta auxiliar de la causa cubana. Especial mencio'n toca tambie'n a las dos cartas que dirigiera a Jose' I. Rodriguez, el ilustre literato y patriota, que en esta ocasio'n, se equivoc6' completamente al apreciar los hechos de la revoluci'n, la autonomia y la Intervencio'n americana. Rodriguez habi'a recomendado a los cubanos, en un articulo que se publie6, en un perio'dico vendido al servicio de Espania, que aceptaran la autonomia decretada por Sagasta; y en otro, al darse ya por segura la Intervencio'n de los americanos en el pDroblema de Cuba, afirm6' que seria para obligar a los cubanos a aceptar el armisticio ofreciclo en Mayo 12 por Espaifia. Cabrera refut6' ambos asertos; desmenuz6' otra v~ez las falacias espaiholas y profetizo6 que la gestio'n americana seria para declarar la independencia.. Pero donde hace ma's gala el periodista de sus grandes cualidades co mo tal, fue6 en los sueltos de ocasi~n, publicados unas veces bajo el titulo de TO'picos y otros diseminados por la pubiicacio'n. Los aniversarios, las noticias incidentales, el m-agniffico resumen paralelo de lo hecho por Espafiaa y el Partido Revolucionario Cubano, adm~irables conclusiones de un observador imparcial ma's que de un rebelde apasionado; la voladura del Maine; los primeros titubeos de la politica del Norte; la Resolucio'n Co-njunta declarando que Cuba es y de derecho debe ser libre, e independiente; la invasion de Shafter, Roosevelt y Wood por iDaiquiri', al frente de sus valientes rough-riders, entre los cuales iba y ofrendo6 su sangre a la red-encio'n de Cuba,. Hamilton Fish, (1) Cluba Am.~rca'. Tomo t Septienibre, 1898,

Page  110 110 ACADEMIA DE LA IEISTORIA Jr., el nieto-azares del destino de que no se di6 cuenta ni el mismo Cabrera!-de aquel otro Hamilton Fish que tanto habia combatido como Secretario de Estado de Mr. Ulises S. Grant, en tiempos de la guerra de los diez aios, la independencia de nuestra patria, tan ardientemente defendida por el Gral. Rawlins, Secretario de la Guerra, aquel valiente soldado de la campania de Secesion que al morir todavia pensaba en la pobre Cuba! Una noche, la del 3 de Noviembre del 97, se encontraban reunidos en el hotel Quinta Avenida un grupo de cubanos notables: Cabrera, Enrique Jose Varona, Nicolas Heredia, Recio de Morales, Pierra, Gabriel Camps, Felix Iznaga, Parraga, Diego Tamayo... Iban a entrevistarse por peticion de este, con Canalejas, el ilustre politico espanol que habia venido a comprobar de visu la situaci6n real del problema cubano. Felix Iznaga, que lo conocia de antes, hizo la presentacion; y Canalejas, conocedor de la influencia que aquel grupo de hombres ilustres ejercia en los patriotas, les hizo reflexiones sobre las ventajas de aceptar la autonomia que preparaba Sagasta. Todos le argumentaron con ardor, especialmente, Oabrera, Heredia, Recio de Morales y Varona, que concreto la opini6n de todos al afirmarle al estadista espafiol que ya no habia mas soluci6n que Cuba independiente; fue este uno de los sucesos de mas trascendencia durante el periodo revolucionario. Pcco despues anunciaba Weyler que se llegaria a la paz a todo trance; Cabrera glosaba esta pacificacion del implacable Marques de Tenerife con este comentario de una terrible ironia: "A su lado la paz famosa de Varsovia es una egloga". Pero al empezar 1898 habia en todos la esperanza de una pr6xima solucion. Maximo G6mez habia hecho su extrafa profecia: "Esta guerra sera la de las tres secas". Con el afio empezaba la tercera; el 15 de Febrero volaba el Maine y tras dos meses y medio de deliberaci6n, que prueban la caracteristica serenidad, el espiritu reflexivo sajon que hacia notar Cabrera en su t6pico Cuestion de razas, el Congreso votaba en la madrugada del 19 de Abril la Joint Resolution, facultando a Me. Kinley para declarar la guerra a Espanfa; en 1~ de Julio de 1898, Roosevelt derrotaba a Vara del Rey en la loma de San Juan mientras la segunda division del Ejercito americano tomaba el Caney y el

Page  111 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 1l 3 de Julio los periodicos neoyorkinos que habia comnentado dias antes con desabrimiento el primer fracaso de Daiquiri, anunciaban al pueblo, como el mejor presente para celebrar la fecha nacional, el 4 de Julio, la gran victoria del Almirante Sampson en la bahia de Santiago y el hundimiento definitivo, junto con los barcos de Cervera, del poderio espanol en America. Ya nada quedaba por hacer en el extranjero; venia ahora la tarea reconstructiva, la labor de crear el espiritu pfiblico en la colonia que 300 afios de despotismo y mal gobierno habian preparado para toda clase de errores en la vida publica; la defensa del derecho de la desangrada patria de Marti a constituirse en Estado soberano, impidiendo que bastardos intereses y mezquinas ambiciones de especuladores y banqueros, mancharan, con una ignominia, su generosa ayuda a los libertadores. En la edicion de Septiembre de 1898 se despide de los suscriptores de la emigracion y del pueblo americano, en cuyo libre y generoso ambiente habian vivido; y atravesando las azules ondas del Caribe, mas bellas ahora a los ojos enternecidos del viajero, que volvia, tras doloroso exilio, a la tierra de sus amores, puso su planta con orgullo y con jubilo en el suelo, donde, fecundado por la sangre de los martires y las lagrimas de las madres cubanas, florecia ahora el arbol de la libertad... Tres meses despues, el 1~ de Enero de 1899, los cafiones de aquella fortaleza por cuyo foso sombrio habia pasado tantas veces el demonio fatidico de la tragedia, en cuyas mazmorras insalubres habian padecido los ultrajes y los horrores de la prisi6n politica tantos cubanos, saludaban con salvas el declinar de una bandera que para siempre se plegaba y descendia de las fortalezas de Cuba; y el izamiento transitorio de un pendon amigo, que simbolizaba la esperanza de la futura soberania... Pero un patriota impaciente, afirmando en la trivialidad de un hecho aparentemente vulgar y sin importancia, el valor Anico que podia y debia tener el Tratado de Paris, y el caracter temporal que habria de asumir, por la raz6n y por el derecho, la ocupaci6n de los Estados Unidos, enarbolo en un papalote que se meci6 orgulloso en el azul del cielo, la bandera de la estrella solitaria, mientras el pueblo silencioso y grave durante las anteriores ceremonias, prorrumpia en un clamorpso grito de juibilo

Page  112 lit 112 ~~~ACADEMIA DE LA HLI3TOERIA y en un aplauso delirante, cuyo, ruido repercuti6' en las peiias, atraveso6 las sierras, agit6' los caflaverales, vol6' por encima do los, arroyos y cafiadas y fue6 a clespertar en sus tumbas gloriousa de Oriente al Ma'rtir de San Lorenzo en la f alcia del Turqui-no y al Apo'stol que cayo6, de cara al sol, a la orilla del Cauto, en la confluencia del Contramaestre!... XIII SU GEST16N EN LA SOCIEDAD ECONOMICA Establecido en la patria, Cabrera dedic6' todas s11s energlfas a la reconstruccio'n del patfrimonio perdido, a levantar do nuevo su hogar deshecho, a educar a sus hijos y a influir con su sano consejo, con la predicacio'n constanate y generosa, sin ningruna aspiracio'n de medro personal, en la politica del pai's, que penosamente restailnaba las heridas de la guerra, bajo Ia tutelar do un pueblo extran-o, en lengua, costumbres, tradiciones, etc. Su tribuna era Cuba y Ame'rica, reanudada en forma de publicacio'n quincenal el 6 do Febrero de 1898, bajo su direccio'n y teniendo como redactores a Leopoldo Cancio y Nicola's Heredia, y como Administrador a Manuel Fernatndez Valde's. Bien1 pronto tuvo que dejar oir su voz en los asuntos publicos. La Asamblea de Representantes del Eje'rcito Libertador que se habi'a reunido en Santa Cruz del Sur eligiendo Presidente a Domingo Me~ndez Capote, acord6', el 11 de Marzo de 1899,, deponer al Generallisimo Ma~ximo Gomez y suprimir el cargo por perjudicial e innecesario en aquellos momentos. La Asamblea no caf'a en la cuenta de que lo peligroso e Intiitl de todo punto era su misma constitucio'n. Como deci'a Enrique Jose' Yarona uno de los xnayores yerros de la revolucio'n fu6 el convocar esta Asambiea, de representantes del Ej6rcito, en los momentos en que cesaba la guerra, por la intervencio'n de una pottencia forn~idable, que eznpezatba por aeclarar que no reccinocia el gobierno revolucionario. Y en efecto, euiando la Asamblea. destac6 unM coniisi6oi d

Page  113 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA13 113 su seno para ilevar una misio'n a Washington, en el informlne sobre dicha visita no se les daba ninguin cara'cter oficial y. se le ilamaba. simplemente a commission of Cuban gentlemen (una comisio'n de caballeros cubanos). La razo'n de la deposicio'n del Generali'simo la daba 'I mismo, en el Maniflesto que con motivo, de ella dirigio6 al pueblo de Cuba. Estima como un acto -de indisciplinaa y falta de respeto —dice-que yo no0 apoye las gestiones encaminaadas a levantar empre'stitos de dinero que pueden comprometer para ma's tarde los grandes intereses financieros, y politcs de Cuba... Cabrera, en su revista, tom6' el partido de Ma'ximo, Gomez, pero no con palabras ofensivas, ni ardiente partidarisnw que avivara ma's la llama de aquel incendio, ni contribuyera en lo mas mnimo, a dar ma's proporciones al enojoso incidente, tan extempora'neo y lamentable, sino con voz serena y reposada, razonando. Ve'anse sus palabras: Nuestras simpatifas y nuestro respeto se mantienen vivos liacia el anciano militar que hizo la campafia de los diez anlos, que volvio6 con Marti y con Mac~eo al darse el grito de Baire, que dirigi6' la Invasion y cruz6 el palis de punta a punta venciendo las balas y las asechanzas enemigas, que derramo6,eu sangre,' quo di6' la vida de sus hijos por nuestras libertades; que resisti6' los halagos y las promesas de los Generales espafioles en horas de sumo peligro y que aohora raismo dcclara con pureza y sanas intenciones, que es tiempo de envainar la espada y asegurar la paz de la patria redimida. Por fortuna, aquel gran error de causar al he'roe m6aximo de nuestra Uiltima guerra el doloroso ultraje que hizo, a' Cespedes, en la de Yara, la Ca'mara Insu'rrecta, fue, reparado, despues por la Convencio'n, al sefialar, entre los requisitos indispensables para ser Presidente de la Rep~iblica, la condicio'n de la nacionalidad niativa, al introducir la excepcio'n que solo a el favorecia, entre todos los extranjeros que defendieron la independencia, de Cuba. Cuba y America, combatiendo sin descanso, ni desmayo, a los que, desde las columnas -del Diario de la Marina, La Union Espan~ola, y El Nuevo Pats, segufan demostrando el rescoldo, que le quedaba del desastre espafiol, y atacando, con alusiones pe'rfi-das 8.

Page  114 114 114 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA y comentarios injustos, la naciente nacionalidad, segui a siendo la umica via por donde CJabrera, casi totalmeute absorbido, como ya hemos diclio, en la tarea de recapturar su riqueza, interveni'a en la marcha de los negocios puiblicos. Ni politica militante, ni empleos oficiales. IDe e'stos pudo obtener lo que hubiera querido. Sus compafiaeros de labor, lo mismo patrio'tica que profesional; sus amigos ma's inftimos, sus colahoradores en la revista, iban sucesivamente escalando altas posiciones en el Gobierno de ocupacio'n: Este'vez y iRomero, Cancio, Varona, Tamayo, Heredia, etc. El, por el contrario, rehus6' siempre, no solo entonces, sino ya ien Ia Repciblica, todo empleo retribui'do del Estado, mientras lo seirvia, desde cargos espinosos y honorificos y conl su noble y patri6'tica predicacio'n, con el celo y la devocio'n hacia la patria, que Cs una de las mais altas caracteristicas de su personalidad. Su revista combati6' los errores del General Wood; abog6' por la definitiva supresio'n del sistema militar en el gobierno; fustig6' el afatn de aquel gobernante de modificar a diestro y siniestro las leyes civiles y orgainicas, lo que si en algunos casos resulto6 altamente beneficioso, en otros fue' francamente un desastre; cuando el problema de la Enmienda Platt agit6' las Conciencias, se declar6' partidaria de ella, porque, entendia, Como Sanguily, que dentro de sus moldes podi'a moverse la naciente repuiblica sin coaccio'n y con garantias de perdurabilidad, y porque pensaba que su aprobacio'n era imprescindible para alcanzar la evacuacio'n de las fuerzas americanas. En otro ejercicio, que ya va a ser constante hasta sus (iltimos dias, sirvi6'0 a Cuba, desde su regreso, nuestro ilustre biografiado. Me refiero a sus trabajos como Amigo del Pais, excelentemente sintetizados en un folleto interesante del Dr. Antonio Gonzalez Curquejo. Cabrera ingres6 en la Sociedad Econ6mica, al final de La guerra de los diez afilos, al iniciarse las labores efectivas del Par — tido Liberal, el 21 de Enero de 1880; en la e6poca en que entraron tambie'n Miguel Figueroa, Rafael Montoro, Eliseo Giberga, Julio de Ca.rdenas, etc. La Sociedad Econo'mica volvi6' a ser por entonces —dice Montoro-el centro mls autorizado, en lo social, del espiritu cubano. De nuevo, se agrupaban en estos, salones los, hombres ma's distinguidos del pai~s en todos los ramos, atentos

Page  115 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA15 115 a los objetivos tradicionales de este centro: la ensenianza, el progreso agri 0cola c industrial, la defensa del ideal cubano en sus mais elevadas manifestaciones (1). Pero es que, adema's, atraf'a los hombres ma's notables de Cuba a la prestigiosa corporacio'n, un alto intere's politico. IDes-. de 1.879 se habia otorgado por Espana a la Real Sociedad Pa-. tri6tica-que tal era -su nombre enatonces-y a la Real y Pontificia Universidad de la Habana, el derecho de elegir sendos Senadores del Reino, y el Partido que entonces encarnaba el ma's puro sentimiento cubano, procuraba a todo trance que esos Senadores representaran realmente los, anhelos de, la patria. Y efectivamente, hasta el mismo afio'de 1899, en que cay6 -la soberania espafiola, todos los elegidos por ella pertenecieron al autonomismno. Buena parte, principali'sima, sin duda, tomo6 Cabrera en ese brillante resultado. Su ardor caracteri'stico, su actividad. incansable, el entusiasmo con que sirvi6' siempre los intereses generales (lel pai's, se poniIan entonces a, contribucio'n Para hacer vencer los, candidatos de su partido, en aquel campo electoral donde cornbatian la., grandtes fuerzas econo'micas, industriales, mercantiles e hntelectua-les de la nacio'n. En este empeiio-afirma Montoro en ci elogio citado-pocos lucliaron ftanto y tan denodadamente como el Sr. Cabrera, a cuya destreza y decisio'n se encomend6' ma's de una vez la direccio'n de aquellas nobles contiendas en inedio electoral tan dificil, por lo mismo que era. tan selecto. Fuera de estos empefios politicos, una gran misio'n desem-. pefi6 en la Sociedad: la de constante propagandista de la educacio'n, affin que lo coloca al nivel de los fundadores, de aquellos preclaros e ilustres varones que, luchando en tan distintos, ramos de la vida pfiblica, se distinguieron siempre, como hacia notar el ilustre panegirista de Cabrera a que me vengo refiriendo, por sus grandes desvelos y sus servicios, inapreciables, al progreso escolar de Cuba. Desde su fundacio'n, en 26 de Diciembre de 1890, desempeno6 el cargo de Secretario perpetuo del Jurado encargado de discernir el premio Luz Caballero, instituido por Ga (1) Elogio de Raimundo Cabrera. Leido en la sesi6n solenme do la Sociedad Eeon6 -mica cl 9 de Encro do 1914.

Page  116 116 116 ~~~ACADEMIA DE LA ILISTOIRIA briel Millet, para honrar a los maestros cubanos, y estimular el avance de la cultura. A su regreso de la emigracio'n, volvi6' de nuevo a ocuparse de los asuntos de la muy ilustre Corporacio'n, fundada en 9 de Enero de 1793 por un grupo de pro'ceres y bajo el sabio y paternal gobierno de uno de los pocos gobernantes dignos que tuvo Cuba colonial. La Sociedad Econo'mica de Amigos del Pal's tuvo el acierto, en las elecciones celebradas el 19 de IDiciembre de 1899, de elegirlo para el cargo de Presidente de la Seccio'n de Educaeio'n, en cuyo desempeiio constante y cuidadoso estuvo por espacio de diez afios. Las viejas aficiones de Cabrera al magisterio y el sentido, mas sajo'n que latino, preponderante en el, de lo que significa la escuela para el progreso de las naciones, tuvieron, en esa Secci'n, amplio campo donde espaciarse. Seria prolijo seguirle paso a paso en todas las refornias y mejoras que inatrodujo, de 1899 a 1909, la e'poca de Ja restauraci-on inacional, en las escuelas de la Sociedad, sostenidas y fundadas, por legados piadosos. Enatre mis recuerdos del tiempo en que fuf' su auxiliar eli su bufete de Galiano 79, figura el de las sesiones perio'dicas, quo da. tarde, despue's de sus trabajos profesionales, cuando ya era la hora del descanso, celebraba, la Seccio'n; en una do ellas, del aiio 1908, se agreg6' a los colegios gratuitos que ya sostenfa la Sociedad, gracias a los diferentes legados, el llamado Redeciwiml de la calle Buenos Aires, en el Cerro, que hoy dirige el competente pedagogo Dr. Rafael Fernua'dez, Catedra'tico de la Uniiversidad; lo habia, dispuesto; asi Cabrera, como abogado de la testamentari'a de Gabriel Millet y do acuerdo con el albacca de este, Sr. Manuel Ferna~ndez Mojardina. En ese mismo a-no de 1908, celebr6' sesio'n la Junta de Gobierno de la Sociedad Econo'mica convocada por su Presidente Dr. Aifredo Zayas y Alfonso, quo lo era desde la instauraeio'n de la IRepiiblica en 1902. El objeto de la convocatoria era acordar una suscripcio'n nacional para erigir una, estatua en la Habana a Don Jose' de la Luz y Caballero, liomenaje debido a la mem~oria del quo fu6

Page   V~4) 1881.-Raimundo Cabrera, a los 29 a-nos, en los Estados Unidos.

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Page  117 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA17 117 faro y guf'a de la sociedad cubana y que ensen'ando a pensar la juventud cre6' en ella el alionto, supremo para llogar a conquistar 511 libertad. Ninguna 'institucio'n ma's indicada que esta para realizar tal labor, por sus tradiciones educadoras,- decia el Dr. ZaYas con estas o parecidas pala.. bras,-por haber constituido el iinico refugio, de la cultura en los dWas tormentosos, de la colonia y por haber sido. el sabio maestro miembro, conspieno de Su Seccio'n de Educacio'n (1). El Dr. Zayas manifost6' quo en ol Comitk quo so formaso para entender en todo lo rolativo a la cuostacio'n p-iblica y eroccio'n del monumonto, dobf'a figurar Raimundo Cabrora, no ya por 511 caracter de Presidonte, de la Secci'n, do Educacio'n, sino por liaber sido quien coi! su iniciativa, esfuerzos y persoverancia, habia salvado, como ya tuvinios ocasio'n do ver, los restos de Don Pepe, que corrian riesgo do perderse ontre los eseombros del Cementerio de Espada. Las actas conservan un extracto de las bellas palabras quo -oronunci6' entonces Cabrera, ologiando co'mo so debi a la iniciativa del Dr. Zayas, trazando, a grandes rasgos, la silueta del (hue form6' con sus lecciones y su ejemplo el carficter de sus, alum-nos y Rlego6 a ser por su doctrina y su obra. un simbolo, Mesias amado por sus discipulos y su pueblo, concluyendo, quo la hora do la paz, la libertad y la concordia do todos los olomentos quo integraron. la Ropi'iblica, era la indicada para honrar, al fin, los manes dol Apo'stol do la cultura cubana. Fue6 electo un Comite6 Gostor integrado por Cabrora, como Pres'idente; Sebastian Gelabert, como- Viceprosidente; Ramiro Cabrera, como Secretario; Fornando Ortiz, com~o Vicosocretario; el Dr. Antonio Gonzaloz Curquejo, como Tosororo, y los Dres. Julio Cisneros y Manuel Valde's Rodriguoz, Como Vo-cales. Cabrora so liabi a propuosto como plan quo la estatua fuera producto do la cooperacion individual do todos los cubanos; home(1) Acta de la Sesi6n de la Junta de Gobierno de la Sociedad Eeon6miea de Dicienm. bre de 1908.I

Page  118 118 ACADEMIA DE LA HISTORIA naje verdaderamente popular del que estuvieran desterradas las contribuciones ostentosas y el apoyo oficial; cuotas de nifios de las escuelas, a cinco centavos; Maestros, Catedraticos, Magistrados, Representantes, Senadores, Corporaciones y Sociedades privadas, empresas industriales, hasta el Presidente de la Republica, con 6bolos no mayores de un peso. Iniciada la suscripcion en 1909 por la oficina que se estableci6 en Galiano 79 y que dirigi, con el Dr. Raulin Cabrera, casi todo el tiempo que dur6 la recaudaci6n, no rindi6 ese primer ano el resultado que se esperaba. En Cuba, todavia, falta mucho del espiritu de asociaci6n que tanto distingue al norteamericano. Somos muy dados al particularismo, al sentimiento de individualidad personal y no comprendemos que la obra de todos, exigiendo pequenio esfuerzo en cada uno, es mucho mas efectiva. Hubo que cambiar de rumbo si no se queria que Cuba diera el triste espectaculo, en pleno goce de la libertad que le habia ensefado a venerar y comprender aquel ilustre pensador, de no saber honrar sus grandes figuras. Las damas cubanas brindaron el aporte generoso de sus iniciativas; manos gentiles confeccionaron planes y programas, y otra vez, una mas en la larga serie que encontramos en nuestra historia social, el placer sirvi6 de pretexto para realizar una obra util. En el afio 1910, se celebro por un Comite de Damas el esplendido baile del Hotel Sevilla y en 1911, por la misma clase de promotores, el Festival de "Almendares". Con el resultado econ6mico de estas inolvidables fiestas y las cuotas extraordinarias del Consejo Provincial y los Ayuntamientos de la Habana y Oriente, pudo, al fin, encargarse estatua y pedestal, que entraron libres de derecho, gracias a una ley del Congreso; y a mitad de precio de transporte, gracias a la Trasatlantica Francesa. En el viaje que dio Cabrera a Europa en el anio 1910 y que describi6 en su Correspondencia diaria a El Tiempo, su peri6 -dico fundado en 1908, conoci6 a M. Julien Lorieux, un joven escultor frances, lleno de merito y nobles ambiciones, primer premio del Salon de aquel afio. A el encarg6 la estatua, dandole por modelo uno que representa a Don Pepe, sentado en su poltrona de maestro y a su lado un nifio, como si estuviera dando clase, que recibido por el por remisi6n an6nima, cuando estaba hacien

Page  119 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA 119 do en 1873 la suscripcio'n en La Union de Giiines para el sepuicro del educador, lo habi'a conservado religiosamente esperando mejores tiempos y por todos se tenia conmo el proyecto sine qua non. Lorieux tuvo la paciencia de hacer la maquette de un proyecto con ei cual no simnpatizaba-; explic6' a Cabrera en su estudio, mientras se la mostraba, que aquello daba la idea de que Don Pepe era un simple pro fesor elemental, un maestro de nin'os; pero no el pensador que habi'a forjado con ma'ximas de noble conducta y sentencias de profundo valor moral, la conciencia de su pueblo. Cuando lo hubo convencido, lo llev6' a ver otra maquette, en donde tel habi'a desarrollado su idea, la que el queria poner en su primer gran obra, la que habia cle ilevar su nombre a la lejana America. Era la que corresponde a la estatua que hoy contemplamos a la entrada del puerto en ei Parque Luz y Caballero; ei sabio mentor, con el libro, marcado con el dedo y cerrado, medita uno de sus aforismos, sinte'tico y expresivo como las sentencias evange'licas, echado sobre una piedra, en terreno sin yegetacio'n, para indicar el campo sin esperanzas en que araba, de la colonia, cerrada y hostil, inclinado sobre el suelo como agobiado por el peso de su enorme labor... El monumento debi'a emplazarse luego en un bello bosque, donde fioreciera exuberante vegetacio'n tropical, como para indicar que la semilla, sembrada en ei vasallaje, florecia en la liberta~d... El pedestal tendria, do-s bajo-relieves erq bronce: uno que representara al educador: Luz Caballero en su aula; otro al patriota, al hombre de civicos arrestos y noble y entero- cara'cter: Don Pepe compar~eciendo ante la Comnisi'6n Militar que le acuso6 (le complicidad en la sublevacio'n de los negros, frente' a la que haibia de pronunciar la frase gloriosa: "Amo a mi patria, por cuyo bienestar darna la Uiltima gota de mi sangre". La critica menuda que a veces padecemos llam6' la atencio'n, en son de rectificacio'n historica, hacia ci hecho de que como estaba enfermo Luz y Caballero, la declaracio'n fue' tomada en su lecho y no en ei local del Tribunal, como aparece en ci bajo-relieve. Qividaba Zoilo que la escultura es simbolo, no retrato; y que hubiera sido menos expresivo, menos compren~sible, para ci pueblo y para. los nifios, ese episodio, colocando al maestro en ci lecho de la enfermedad. Terminada la estatua y consultado su parecido a Enrique Pifieyro, residente en Paris, que habi'a tenido la suerte de ser

Page  120 120 ACADEMIA DE LA HEISTORIA diiscipulo de Luz y Caballero, lo encontr6' indiscutible; como que se habfa ajustado por el escultor al magnifico lienzo de Cisnaeros, que era propiedad de Cabrera, 6'leo maestro del gran pintor cubano. En 15 de Diciembre de 1909 y-cosa que no suele acontecer en Cuba-por el voto undnime de los asistentes, fue' electo Presidente Cabrera de la Sociedad Econ6mica, "el supremo galardo~n"como dijo aquel dia memorable-de toda su vida. Estaba, pues, en -posesio'n cle tan alto cargo cuando la estatua fue6 naulgurada en el Parque de la Punta, que alcanz6' con el apoyo del General Jose' M. Gomez, Presidente de la Repiublica y honorario del Comite; del Dr. Julio de Ca'rdenas, Alcalde de la Habana y del Sr. Eugenio Leopoldo Azpiazo, Presidente del Ayuntamiento, y que embellecio6 y ornament6' el Departamento de Obras Phiblicas. Fue6 una ceremonia grandiosa, a la que convoc6 por expresivo Decreto el Presidente de la Rep-iblica, a la que asistieron representaciones de todas las clases sociales y en la que hizo uso0 de la palabra el Dr. Alfredo Zayas, Vicepresidente entonces de la iRepuiblica y uno de nuestros wa'~s elocuentes tribunos. Era el 24 de Febrero de 1913; tres meses despues dejaba el poder el General Gomezgaamo de Cabrera, a quien 'ste deseaba honrar pudiendo estampar, como lo hizo, en una esquina del monumento que bajo su gobierno se habia inaugurado. Poco tiempo despue's, con sobrantes de lo recaudado y para perpetuar el recuerdo de tan glorioso empeiio, a mas de la Memonia que se inmprimi6' con todos los datos, se mand6' hacer medallas de oro, plata y bronce conmemorativas de tan fausto acontecimiento. El hello diselfio fue' obra de un artista colombiano, que residio6 algunos afios entre, nosotros, colaboro6 extensa-,mente en Cuba ~y Amnerica y vivia entonces en Paris: Marco Tobo'n Mejia. Cabrera envio6 una de ellas, con atenta comunicacion anexa, con su fra como Presidente de la Sociedad Econ6mica, al que lo era entonces de la Repuiblica, Gral. Mario G. Menocal. Cometiendo uno de los mil errores que desacreditaron la politica de aulen quell tantas esperanzas puso la Rep ibica en 1913, Menocal di6' las gracias seca y friamente por conducto de su Secretario particular, lo que ya era desatencion; pero ma~s grave aun

Page  121 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA12 121 fue' el descuido de no saber lo que todo Cuba sabi'a, despue's de la gloria de haber honrado brillantemente al mas grande de sus educadores: el nombre del Presidente de la Sociedad Econ6mica. Por no entender la letra de su. firma-una de las ma's conocidas e ilustres de Cuba literaria-un mecano'grafo vulgar habi'a puesto0 Ramo'n Cabero por iRaimundo Cabrera; y esa carta habi'a sido autorizada por el Sefilor Presidente de la R~ep-dblica y enviada a su destino. El agravio era tanto ma's lamentable cuanto que la Junta de Gobierno en pleno y la General de la Sociedad, en sesionres ordinarias de 4 y 5 die Marzo lo habi an aclamado Socia de Me& rito, atendiendo a sus servicios eminentes a la institucio'n y 'a Cuba, desde el 21 de Enaero de 1880, es decir, por espacio. de 33 af-Os; y todo el pueblo supo o vi6', en una sesion concurridisima, que se colocaba su retrato en los salones de la Biblioteca, junto a los de Arango y Parreiio, Saco, Varela, Luz y Caballero, Pozos IDukces y tantos y tan ilustres proceres; y hacia su. elogio, en un discurso admirable y conceptuoso, en que revivia su elo-~ cuencia milagrosa, el Secretario tie la Presidencia y Consejero del General Menocal, el glorioso, venerable Rafael Montoro. El incidente, que parece trivial, tuvo terribles y de-sastrosas consecuencias. Fue' un episodio de una larga, enconada lucha,. inevitable pero dolorosa, entre aquel a quien se achaca como principal defecto la soberbia y el que hizo gala siempre desde niiio, vsobre todo, trataindose de la libertad. de su pueblo, -de la ma's indomable rebeldia... XIV SITIO "LYDIA"' Percu antes de relatar este combate terrible y sin cuartel que dura hasta el final de la vida del gran hombre, amargado por las persecuciones y ma's todavi'a por el dolor de ver fracasados todos sus ideales, del libertaci en, plena Cuba Libre, volvamos un poco, atra's para no apartarnaos del orden cronolo'gico que hasta ahora liemos seguido. Cuando la primera lucha electoral cubana, al instaurarse la Repu'blica, hizo oir Su voz, desde su acostumbrada tribuna, en

Page  122 1 r2 122 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA fa-vor de Estrada Palma, a quien sus enlemigos acusaban d,-, arnericanizante, de candidato oficial de los ocupadores. Cabrera record6' sus trabajos y penalidades en favor de Cuba; su participacio'n en la primera lucha por la independencia; su infatigable labor como iDelegado en New York, para mantener unidas las cenigraciones y recaudar el O6bolo con que 6'stas contribuian a los gastos de la guerra; sus condiciones personales, su honradez acrisolada, sus li'bitos de moderacion, templanza y sencillez.-.. Saludo6 con juibilo su triunfo; y vi6', Ileno de esperanazas, establecerse una repuiblica modesta, tal como convenfa a un pueblo que acababa de salir de los horrores de una guerra, sangrienta y depauperante. Varias palabras -de una de sus novelas, Sombras eternas, condensan su juicio sobre los primeros afios del gobierno estradista. Ay!-dice uno, de sus personajes, liamado Toma's-me sentia diclioso viendo que ya no tendremos jamas en Cuba Capitanes Generales, soldados, itniformesopie o trompetas y lanceros que los acomaincnestr'pito, sino Presidentes, sencillos, venerables, justos, amados de su pueblo, que lo miren a unao Como igual y lo ilamen tocayo. Apareci6' despue's, por vez primera, el funesto fantasma del reeleccionismo, ese tremendo error de nuestra politica, ese resquicio fatal que dejaron abierto los Convencionales, sin parar mentes en que por el se introducia la muerte de la reptiblica; Estrada Palma se abandon6 -en brazos -de una camarilla ensoberbecida; crey6' de buena fe que contaba con la mayori'a del paf's; y que los consej os, las advertencias, las siuiplicas de los imparciales, eran interesadas y las protestas de los adversarios, rebel-de guaper'ia... Padeci6' de un mal que tanto dafio ha causado, siempre a los gobernantes divorciados con su pueblo: la de desdeiiar a los mismos en que debia apoyar su accioln, la de sentir hacia su patria aquel menosprecio que condens6" en Su frase, que ya anunciaba el despelinad'ero -del error por donde iba a lanzarse: "Esta es una reptiblica sin ciudadanos", olvida'ndose de que el primer deber del que aspira a dirigir la marcha de las repfiblicas, es crearlos o ensefiarles a serlo. Cabrera, como siempre, se puso al lado de la libertad, en frente de todo lo que significara violenta imposicion de la fuerza. En el desastre de Agosto de 1906, sus slinpatias estuvieron con

Page  123 ELOGIG DEL DR. RAIMTJND0 CABRERA12 123 los que no vieron ma's camino que el de la lucha armada, y fusigP cona justo anatema, el gran error del pobre, extraviado y generoso solitario, que llamo6 al extranjero en su auxilio, para combatir a sus hermanaos y poner su bota de interventor sobre la tierra por cuya libertad tanto habfia luchado... Por entonces, una pena inconsolable y dos grandes preocupaciones personales, absorbian sus ideas, sin perjuicio de ocuparse, como vemos, del problema politico: abrir camino en la vida a su hijo Ramiro, naciente abogado, y embellecer, engrandecer, convertir en una parai'so campestre dentro de la ciudad-rus in urbis-su quinta -de la Universidad. Lo infiero de sus do-s obras literarias anteriores a la revolucio'n de Agosto: Cuentos mios (Confidencias profesionales) y la primera serie de Cro'nicas (1904) de Desde mwi Sitio. Dijo del primero-dedicado a su hijo-en la Advertencia preliminar: Elste es un libro paternal y sencillo. Lo lie escrito sin propo'sitos literarios. Lo publico, cediendo a sugestiones ajenas y propias, para los padres que crean como yo en la eficacia de las lecciones y observacioties que impresionen la inteligencia y el corazo'n de sus hijos, y lo dedico especialmente a los jolvenes que trabajan y aspiran. En el cuento pro'logo o, pro'logo de sus cuentos, narra las perplejid-ades del novel abogado ante la senda espinosa que se le abre; la dificultad de conocer los hombres y la vida; -de saber acertar en el de'dalo de las contiendas judiciales... Para orientarlo en el laberinto, deja correr el caudal precioso de los propios recuerdos y arranca, de su libro de memorias unas cuantas pa'ginas saturadas de experiencia, adquirida, a costa de si mismo, a lo largo del camino. j Es el viejo ardid literario, de Chaucer, de Bocaccio, de Margarita de Navarra, ma's viejo, todavia, de las Mil y una noches, de engarzar, con un pretexto cualquiera-como iniciar una peregrinacio'n, el temor de una epidemia, una inundacio'n, el. afa'n de evitar ua ejecucio'n-en este caso el aprendizaje profesional-una serie de historietas6? No; Cabrera literato no hace nunca literatura. Un autor de sainetes famoso, Ramon de la Cruz, pudo decir, en cierta ocasio'n, "Yo. escribo, y la verdad- me dicta". Cabrera ~puede siempre exclamar: Yo escribo lo que la vida me ensefia, lo que

Page  124 124 124 ~~~ACADEMIA DE LA HEISTORIA ap-rendo sintiendo, lo que al chocar con mi sensibilidad o mi pensamiento, me estremece o me hace reffexionar. El otro libro consagra, para una posteridad inacabable, un nombre 'evocador de sus pintorescas y fe'rtiles campilfias del Onicagina... A la edad de los treinta-nos cuenta el mismo-cansados de trabajos serios y prematuros, de luclias sin cuento, iniciados casi desde la adolescencia, ansiaba poseer cerca de la ciudad un pequefio cercado cubierto de. yerba, de Iarboles y fibres, sembrado de palmas y cocoteros, con una clioza junto a enyas paredes se aizasen las enredaderas, creciese el pla'tano, con sus grandes hojas verdes y sus gruesos racimos, y en ese modesto retiro, verdaderamente rfistico, oir por las man-anas el canto de los, pajarillos, saltando entre los naranjos; ver las mariposas de pintadas alas posarse sobre los mirasoles, y el avejorro revolotear entre las maravillas: renovar las impresiones un tanto campesinas de mi nifiez y liacerme un rinconcito que remedase con su verdura y el ruido de sus liojas algo de aquel pintoresco valle del Mayabeque, donde corrieron descuidados los uinicos tranquilos a-nos de mi existencia. (1).Pasaron los afios; los campos de Cuba se transformarona; el cultivo de la cafina sustituy6' a todo otro cultivo; desaparecieron los sitios en donde el guajiro pedi'a a la tierra sus viandas y hortalizas, teni'a su corral lleno de ayes, el potro ensillado, la vaca de leche y un campo de fibres. Roy se entrega a la fiebre de la cafia, te-ntadora industria que lo hace rico en una zafra o lo sume en la miseria, en donde rinde parias, una vez ma's, a la indolencia nativa, hiperestesiada por trescientos ailos de mala educacio'n colonial, que le lleva a preferir siempre la ganancia raipida, aunque sea peligrosa, a la fortuna, lenta pero seguramente adquirida. Cuando Cabrera realiz6 completamente su sueiio, ya no quedaban de los sitios sino el recuerdo; su misma concepcion se liabi'a transformado completamente, porque los hijos, ya mayores, prefirieron a la poesia, campesina del sitio agreste, el con fort de la civilizacio'n. El lugar se llamo, sin embargo, en recuerdo del viejo ideal, y en honor del iiltimo de los hijos, recie'n nacido entonces, Sitio Lydia. Ali La fatalidad liabi'a ensonmbrecido el ede'n de ensuefiaos (1) Deude MI estio. I eerie. 1914, p. 7 y 8.

Page   1881.-El mismo, retrato, anterior, de medio cuerpo. etvj

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Page  125 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA12 126 y esperanzas con el negro, velo, de un luto imborrable. Aquel paraf so, aquel descansadero de las rudas faenas, a dos pasos de la ciudad, propicio, por ende, a constantes escapadas para huir del ajetreo de los negocios, Ilevaba al. nacer el estigma del dolor. Alli habian asisticlo los atribulados padres a la lenta y dolorosa agonia de Juvenal, el hijo ya hombre, cuya tos cavernosa dejo6 un eco eterno, en los oidos del infortunado autor de sus dias... Y, cuando la alegria de la Naturaleza. reia en el gorjeo, de los pa'jaros revoltosos y cafitadores, en el perfume exquisito de rosales y jazmines, en la brisa del mar que liegaba, desde las pla.yas no -distantes, perfumada, al pasar, por los macizos de fibres, los pobres soliadores recordaban al hijo, muerto, se miraban en silencio, y callaban, para no estallar en sollozos... Es singular la coincidencia persistente con que el azar ha herido con la misma saeta el corazo'n de nuestros mas conspicuos hombres pu'iblicos. Cabrera a Juvenal, Montoro, a Jose' Enrique. Bustamante a Darfo, Sanguily a Mario: todos han perdido, en la flor de la vida, amados hijos que eran esperanzas plenas de ptomesas... Desde ese sitio Lydia hizo, sus bellisimas cro'nicas que Ilevaron ese ti'tulo; en las primeras, las de 1904, nos relata el ra'pido progreso que la accio'n urbanizadora y de higienizacio'n americana habian determina~do en sus contornos, ayudadas por la libertad, que es la mas poderosa palanca, del progreso; en 1911., en las de la segunada serie, sigue la evoluci'n, tras siete a-nos, de ese mismo progreso, y vuelve sus ojos, rodeado, ahora de las cabecitas rubias de sus -nietos, al pasado, tan lleno, de ensen-anzas y recuerdos, tristes unos como los del afio terrible -de nuestra historna, alegres otros como los que se refieren a Qrus triunfos editoria]es de Cuba y sus jueces y Mis Buenos Tiempos; luchadores, fatigoSOS, activos todos, sobre todo los de Caidiz y el autonomismo. Hay una ley psicolo'gica que asocia, como, ideas contiguas, los seres que producen en naosotros emociones intensas con los lugares en que tuvo lugar el choque ani mico. En mi espfritu, Cabrera y el Sitio, Lydia viven y vivira'n perpetuamente unaidos. Alli llegue6 una maiiana. de 1907, por primera vez, pobre y ambicioso, en busca de su proteccion: me miro con 511s penetrantes ojos azules, me examin6' minuciosamente de las materias que entonces cursaba en el Instituto -de la Habana; me hablo6 de versos

Page  126 128 ACADEMIA DE LA HISTORIA y de literatura; me di6', con expresiva dedicatoria, Mis buenos tiempos y Cuentos mnios e hizo profe'ticos vaticinios... Ya no alienta el corazo'n generoso que palpito6 de intima ale- gria cuando oyo6 de los labios del viejo compafiero en el colegio de Alonso y Delgado, la seguridad de la proteccion y el consejo al hijo sofiador, como e1 en su nifiiez desvalida, en altos y glorio505 destinos... Allf', en otra maiiana traigica, vieron mis ojos su cuerpo inerte, sus, ojos cerrados, su rostro con la paz majestuosa de una muerte tranquila... Los pa'jaros tambie'n gorjeaban; las hojas del a6rbol coposo, a cuya sombra propicia, sentado en ru'stico taburete, a la caida de la tarde, vei'a el alegre desfile de los estudiantes, segufan agit~iidose dulcemente al soplo de las brisas marinas; las fibres todavia perfumaban el ambiente... La Naturaleza entera impasibl, imutaleindiferente, era la misma que vi6 la agonia del hijo adolescente; la maisma que asisti6' a la emocio'n indefinible del joven discipulo; la mnisma que contemp16' sin conmoverse, la muerte del infatigable trabajador,. poeta -de siempre, que con tanto amor y tanto entusiasmo habia creado, por sus propias manos, la bella quinta -de recreo... SO'lo cambian en el Universo los paisajes ani'micos. Antes, cada vez que entraba en el Sitio Lydia iba lleno de entusiasmo y de alegria, en busca de grata charla y de sabias ensefianzas, a encontrarle en su rica biblioteca cubana, escondida, como un kiosko galante, entre las frondas de su jardinf... Otras, nos encontraibamos, yo, a mi salida de la Universidad, cumpliendo mis deberes profesionales; 61, en sus paseos vespertinos, a pie, por aquellos, contornos cuya rica urbanizacio'n habi'a visto nacer bajo sus miradas: comenta'bamos la politica, los, destinos inciertos del pai's, mis afanes, mis esperanzas... Llenaba algunas veces un vacio muy hondo en mi corazo'n desdc la muerte de mi padre... Hoy... No llego nunca a este sitio donde ahora escribo estas lineas, sin que sobrecoja mi espiritu un ha'lito de pesadumbre; penetro en el santuario donde pas6' los, ~tltimos dias de su existencia laboriosa y digna; pongo mis manos, con la uncio'n con que el sacerdote toma la hostia, en sus reliquias personales, estos manuscritos en que leo su pasado de luchas; me siento a

Page  127 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 127 escribir en su silla, sobre su mesa, contemplando por la abierta ventana, el paisaje que le era tan familiar; y aunque me quiero engolfar en la tarea de elevarle el humlide monumento que construye mi gratitud y mi admiracio'n, a nii pesar siento que me envuelve, sobre todo ahora que el sol se sepulta lentamente en el dorado horizonte, una grave, invencible melancoll'a... xv DESHISPANIZACION El aflo de la guerra civil, 1906, se sen-alo6 para e1 con la edieio~n, en un tomo de ma's de doscientas jpaginas, de suls Impresiones de viaje (Cartas a Este'vez), publicadas en Cuba y America. El consejo de Rafael Maria de Labra, Jose' de Armas y Cardenas y Rafael Perez Curbelo, le decidieron a coleccionar estas -correspondencias, escritas, a vuela pluma, en tres meses de viaje, de Junio a Agosto de 1905, por veinte ciudades de siete naciones europeas. Los progresos de New York, como; siempre, le, causan la entusiasta fe que tuvo toda la vida por los, grandes e6xitos nfateriales de la gran nacio'n del Norte; a bordo -del lujoso Kronvprinz TWilhelm recuerda su viaje de hace 34 afios, cuando iba a Ca~diz, pasajero de tercera en el barco en que "comi mi pan y mi caldo en un miserable jarro y conoci la vida en el triste banquete de la miseria'" (1),; luego, en un vertigo, Paris, Madrid, Sevilla, donde su modesto cuartito de estudiante le hace reir y liorar ante. los ojos estupefactos de su hijo; Caidiz, donde visita a Salvoechea; Barcelona, Marsella, donde conoce, como Consul interino de Cuba a Fernando Ortiz, que luego habria de ser su hijo poli'tico; Montecarlo, Ge'nova, Florencia, Venecia,' Milan, Lucerna, Ostende, Bruj as, Ainberes, Bruselas, donde se entera de- la Paz Ruso-Japone~sa concertada por, mediacio'n de Roosevelt... Hermoso itinerario que en gran parte acabo, de seguir; y comiprendo, yo que las he sentido y que como e1, tengo roman (1) Cartas a Est6Vez. 1906, p. 12.

Page  128 128 i28 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA ticismos, invencibles, cudintas gratas, inef ables emociones debi6' sentir a lo largo del Camino... El afiio siguiente, 1907, tuvo para Cabrera una emocio'n literaria mucho ma's intensa: me refiero a la aparicio'n de su libro de versos, Juveniles, publicado bajo el anagrama transparente de Ricardo Buenamar y con un pro'logo de Raimundo Cabrera. Fue6 una edicio'n limitada para obsequios, y recuerdo con que ansiedada, verdaderamente juvenil, esper6' el fallo de la critfica. Ese mismo temor le llev6' a explicar el verdadero sentido de aquella publicacion y a contarnos la historia de sus versos. Raimundo Cabrera, prologuista, se refiere a Raimundo Cabrera poeta, y dice: "Hace 34 a-nos me pidi6' que lo presentara, al puiblico". Le traf'a un cuadernao de rimas: habi'a en ellas-dice-lanientos prematuros, sueflos casi infantiles, quejas amargas al recibir los primeros rudos golpes mundanales, promesas a la mujer querida,'alientos, decepciones, resoluciones nobillisinias, fe, 'amor, todo lo que liace la vida grata y batalladora, triste y afanosa., pero intensamnente sentida desde la a9dolescencia, a la primera juventud... iPr'logo hermoso del largo episodio dle la existencia de cada individuo que tiene lay!I la vejez por epilogo! El poeta, sofiador e iluso, pensaba que un volumen de verSOS era una buena propaganda para su naciente despacho de Abo-. gado. Afortunadamente para 61, cay6' en la cuenta de que entonaces, como ahora y siempre, no pueden andar de brazos Temis y Polimnia, o mejor, Mercurio y Apolo; y que la peor recomendacio'n para un abogado es tener mucha luz de bondad en la Conciencia, mucho sentimentalismo en el alma, mucha ternura en el corazo'n. Equivocarais el sendero-se dijo a sif mismo-si persigues los lauros efilmeros de los trovadores; solicita los halagos de la fama y la fortuna en otro orden ma's positivo y no menos noble; mante'n los idealismos en el fondo de tu alma para que la guilen y fortifiquen, y entra -en el mundo practico de los obreros en el affin de liacer la vida Aitil, y co'moda. Y asi' lo hizo. Solo treinta afios ma's tarde, cuando ya n1adie podia creer.que de ese libro esperara ni aumento ni di'sminucio'n de su fama, y de su nombre, Como Eliseo Giberga al editar los snyos, salieron de las prensas los versos de Juveniles. Era un regalo para sus amigos, una forma de complacer las reiteradas

Page  129 ELOGIO DEL DE. RAIMUNDO CAI3RERA12 120 suiplicas de muchos que deseaban conocer los manuscritos, cuidadosamente guardados, de sus emociones y anhelos en la edad dichosa, cualquiera que sean los azares de la fortuna, en que la vida dice aurn: soy "'tuya") aunque sepamos bien que nos traiciona... En 1908, ocurri6', como se sabe, la restauracio'n de la Repu'blica, tras el desastroso gobierno provisional de Mr. Charles E. Magoon, establecido en 1906 por los comisionados de Roosevelt, M-r. Taft y Mr. Bacon, al encontrarse de improviso con el desplome del gobierno reeleccionista de Estrada Palma; es decir, con la renuncia del equivocado maestro del Central Valley, que cry de buena fe en la ayuda yankee, no para restablecre sufragio vilipendiado, sino para castigar a los rebeldes. Este acontecimiento, que lleno6 de juibilo el corazo'n de los patriotas, adelantado para el 28 de Enero en lugar del 20 de Mayo, a peticio'n del General Loynaz del Castillo, que asi, lionrando el natalicio de Marti', ganaba dos meses al gobierno del extranjero, y la elec'cio'n honrada y nutrida del General Jose' Miguel Go'inez para la presidencia, los celebr6' Cabrera con. un gran baile, cuyo recuerdo inolvidable auin subsiste en sus invitados, celebrado en su casa- de Galiano 79, en honor del candidato triunf ante. Su propo'sito firme de mantenerse alej ado* de los cargos pimblicos, le hizo rehusar, esta vez como en las anteriores etapas de la Repu'blica, una cartera de Ministro; y para complacer la reiterada instancia del caudillo', accedi6' a que su hijo Ramiro fuese designado, en uno de los Gabinetes de Gomez, Secretario de la Presidencia. Seguf'a haciendo alta politica, sin personalismo ni afa'n de medro, sin estar afiliado a ni-nguin partido, aunque eran evidentes sus simpatias por el liberalismo, ni ocupar posicio'n oficial alguna. Pero otro empefio mucho ma's arduo y que lo oblig6' a una lucha ma's larga y ma's cruenta de lo que tal vez supuso al principio, fue6 la iniciada entonces contra los enemigos de la Repimblica que, afiorando edades prete'ritas, un pasado afortunadamente muerto y liquidado, sofiaban quizas con quimericas aventuras do reconquista de Cuba por Espaliaa. 9.

Page  130 130 130 ~~ACADEMIA DE LA ILISTORIA La visita de la fragata de guerra esafola La Nautilus, prim-era unidad de combate que veni'a a la colonia desde la madre patria despue's de la guerra de liberacio'n, sirvi6, a los cubanos para testimoniar, con pruebas evidentes e irrecusables, su gene.rosidad casi inverosimil, su nobleza de alma, la innata. hidalgufa que les haci'a olvidar, so'lo diez afios despues, lshroe de Weyler y la reconcentracio'n, las mentiras de las cortes espalaolas, la dura y terrible esciavitud colonial. Explica'ndolo asil es como se puede comprender aquellas fiestas fastuosas, aquel frenesi de entusiasmo, aquel delirio, de las masas y el coqueteo un poco fri'volo e ilo'gico de algunas mujeres cubanas. con los marinos peninsulares, aquellos mismos marinos que tanto habi -an combatido y con safia. a sus liermanos libertadores... Quiza's la diplomacia del Norte, que suele' observarnos ma's de lo que parece, anotaria, con ocasion de este acontecimiento, comentarios bien desagradables sobre nuestra condicio'n y cara'cter; pero lo que si es seguro, que los perio'dicos espafioles llegaron a estampar, con gruesos caracteres, que Cuba alioraba su pasado colonial, que echaba de menos a Espania; lo que si es indudable que por alla' creyeron. algunos visionarios en la posibilidad de la quijotesca reconquista; lo que si fue6 cierto que por aca' vinieron Cavestany y Salvador Rueda, a pretexto de recitarnos sus versos, con el fin de llevarse unas cuantas pesetas y con el sano proposito de seguir laborando, por la vuelta al seno materno. de la hija pro'diga..,. A combatir semejante absurdo, a reafirmar el credo revolucionario, con el mismo, teso'n con que lo hizo, tras el Tratado de Pari's, en la primera ocupacio'n americana, dedic6' todas sus energias Cabrera. Para ello, fund6', en Diciembre de 1909, como, anexo, de Cuba y America, un Boletin que fue' primero bisemanal y luego diario, El Tiempo, que arrecio6 sn campaiia al llegar Rafael Altamira, el ilustre Catedra'tico entonces de la Universidad de Oviedo, el marte~s 15 de Febrero, de 1910. Altamira, agasajado extraordinariamente, pronunci6' sus famosas conferencias en la Universidad, y aunque disimulaba s11 campafia bajo la capa, de un, acercamiento puramente intelectual, en el fonido lati a el afa'n de seguir laborando, por apartar a

Page  131 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA13 131 Cuba de las influencias norteamericanas, y atraerla al foco de accio'n de la que fue' siempre su explotadora. Hizo Cabrera famosos ento'nces dos vocablos, his panizante y americanizantce, les, di6' un valor propio y caracteristico, y los grandes diarios espafioles, Diario de la Marina, El Comercio, La Unio'n Espaniola, etc., estain llenos -de ataques, alusiones endubiertas, safiudas replicas al valiente director de El Tiempo. Los editoriales de tan combativo perio'dico constituyen, lei'dos ahora en la serenidad de una e6poca bast-ante lejana de aque1lbs vagos suen-os y cuando ya es hasta absurdo pensar en ebbo, en ba forma en que lo concibieron aqueblos equivocados, verdadero modelo de periodismo a la vez que comedido y respetuoso, sin apebar a lo-s desplantes y ofensas personales tan usuabes hov; Ileno de vigor, de claridad y de b6gica. Eran de Cabrera, a quien auxilia'bamos preferentemente, en la empresa periodistica, Leopoldo Cancio, Fernando Ortiz, Roque E. Garrig6', Adriain del Valle y el que escribe estas lineas, entonces de diez y ocho afios. Fue' por ese tiempo que sostuvo pole'micas ardorosas, y continuas con Nicola's Rivero. IDe lo leal, correcta y honrada que fue6, por ambas partes, esta liza, da fe la amistad que unio6 al viejo periodista peninsular hasta su muerte, con el valiente biterato cubano; y las palabras de mxituo aprecio y consideracio'n mutua con que cada uno de ellos se referi'a al otro. Es mas; recuerdo ahora que en ba fiesta solemne celebrada eb 9 de Enero de 1914 por la Sociedad Econo'mica en honor de Cabrera, ebecto Socio de me'rito, ocupaba Rivero uno de los puestos en la Mesa presidencial, junto a Ezequiel Garcia, que, como Secretario de Instruccio'n Puiblica, presidia,. y al ex Presidente de la Rep-dblica Gral. Jose' Miguel G-6mez; y que en la bandeja y pergarimno que regalamnos a Cabrera ba noche de su. coronacio'n, sus intimos y (lisdipulos, el primero que firmaba y primer donante, era eb hij o del vibrante y batabbador periodista de las Actualidades. Dos afios y medio dur6' El Tiempo. Conseguido su objeto, aplacado aqueb exceso sentimental de regresio'n al pasado, ya no era necesario. Adema's, la idiosincrasia criolla, tan apa'tica y fria a veces en estas bides intebectuabes, no apoyo6 Como debia', economi-eamente, eb generoso y patrio'tico esfuerzo. Una sociedad

Page  132 132 132 ~ ~~.ACADEMIA DE LA HISTORIA anonima, cireada para mantener aquel diario verdaderamente cubano, liquid6' con deficit. En Abril de 1912 sali6' el i'iltimno nuimero de El Tiempo, y su di-rector volvi6' a consagrar todas sus energias, ahora concretado, totalmente en/ elias, a Cuba7 y Amn'rica, la hija''mayor, su entretenimento, su deporte, su novia, su amante... Qu~edaron de aquella campaiia algunos excelentes libros, biuena serie de articulos y monografias, y la seguridad a los, que lo dudaban, de que, a pesar de ser tan joven la nacionalidad, Cuba no era como esas mujeres de pobre personalidad, incapaces de grandes amores y grandes odios, que se olvidan de los agravios a la mafiaana siguiente de recibirlos, con la misma facilidad que dejan apagar en la memoria el recuerdo de los ben'eficios; almas sin dignaidad, carentes, de lo que llam6' Benaverite, en un titulo feliz, la pro pia estim~acio'n,' que se entregan, como, rameras, al mismo vii que las explota... XVI DE POTENCIA A POTENCIA La Presiclencia de la Sociedad Econo'mica fu6 -Para Cabrera ancho campo donde espaciar fecundas iniciativas. Fue' de las m's notables la reaparicio'n de la Revista Bimestre Cubana., que, bajo la direccio'n de Fernando Ortiz, ha revivido la gloriosa tradicio'n de su nombre. Thteresantes monografias, resuimenes de los, acuerdos oficiales, documentos importantes para la histo-. nia de Cuba, el movimienato de la Biblioteca, etc., etc., hacen de ese perio~dico, una de las ma's efectivas contribuciones a la cultura cubana. Otra -de las mais uitiles gestiones, fue6 su -deseo, que hoy es completa realidad, gracias a Adridin del Valle, de dotar a la Biblioteca Phiblica de un cata'logo! a la m~oderna, para~ salvar de su destruccion y ofrecer a los estudiosos, ricos tesoros bibliograificos que a~ll estaban almacenados. y desconocidos. Tambie'n, rindiendo un homenaje merecido a una gran be-. nefactora cubana, a Marta Abreu de Este'vez logr que l o ciedad Econaomica, a propuesta suya, colocara su retrato entre los mas ilustres Amgos del Pai's.

Page   1881.-Raimundo Cabrera, entre las ma's notables personalidades de su e6poca. IJ

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Page  133 ELOGIO DEL DR. RAIMUINDO CABRERA 3 11,3 Pero sobre todo, su gestio'n ma's constante, Su empelo, m6as irine, Su verdaclera devocio'n, fue' el mejoramiento 'de las escuelas pu'blicas de la Sociedad. Auxiliado con toda eficacia por Fernando Ortiz, Presidente de la Seccio'n de Educacio'n, fue' sustituyendo lentamente los viejos maestros a la antigua, por modernos y sapientes pedagogos orientados en las m's. nuevas teori'as de ensefi-anza. Luciano Martinez en iioyo y JuhflC0, Nicola's Perez Revento's en El San~to Angel, Rafael Ferna~ndez en la escuela Redencio'n, testimonian que al frente de los, colegios de la Sociedad esta'n ilustres profesores de la Escuela de Pedagogia, una de las que, con la de Letras y Filosofia, honran a la Universidad de la Habana y honrarian a cualquiera Universidad del mundo. Otros profesores como, Aurelio Melero en la Escuela Elemental de Artes, Liberales y Oficios, fundacio'n del Maestro Villate, y Jose' LAdito Apa~ricio, en la institucio'n Zapata, -tienen tambie'n merecida reputacio'n y honrosa ej~ecutoria. Si esto es en lo intelectual, en lo material no queda atrais el gran progreso, que bajo la entusiasta direccio'n de Cabrera, ohtuvo la Sociedad para sus escuelas: reparaciones, edificaciones, adaptaciones de vi'ejos, edificios, a escuelas modernas de diseiio cientifico, reformas: no hay escuela, de las que aclminist~ra, la patrio'tica Sociedad, que no haaya experimentado los efectos de la varita ma'gica de un gran espiritu, enamorado, de la educacio'n de su pueblo y orgulloso de la institucio'n que representaba. En algunos, casos, aquellos, progresos y obras, que parecian graves dispendios, redundaban, gracias a un sabio y prudente manejo de los fondos sagrados de las fundaciones, en beneficio de las mismas. Basta recordar ese gran edificio de la calle Gerieral Carrillo esquina a Aldama en que se transform6' una casa ruinosa, y que hoy renta. a su legado, pingiies alquileres con que Atender la noble finalidad con que fuera estatuidlo. Pero si la satisfaccio'n con que vef Ia crecer, gracias a sus esfuerzos, el patrimonio dedicado a fines piadosos que, administraba; el entusiasmo de ver reanimarse aquellos salones empolvados, aquellos retratos enanegrecidos, aquellos, estantes cer-rados de libros valiosos, y vivir de nuevo la vida pro'cer de sus buenos tiempos en la e'poca ilustre de los Saco y Varela, los, Po-zos Dulces y Del Monte; el orgullo -de ver que, bajo su presidencia, la Cor

Page  134 134 ACADEMIA DE LA HISTORIA poraci6n desarrollaba otra vez en la sociedad cubana la fecunda acci6n que siempre tuvo en la vida nacional, y que su opinion en miltiples problemas de la existencia colectiva se tomaba en gran consideraci6n y pesaba en las resoluciones de los gobernantes, le proporcionaban la noble alegria del que ve coronados sus ideales por la aureola del exito; tambien desgraciadamente, alli, en su cargo de Presidente y en actividades laterales que como tal le correspondian, iba a cosechar amargos sinsabores. Como jefe de aquella casa era, por disposiciones legales, Vocal nato de la Junta Nacional de Sanidad, Vicepresidente de la Junta de Patronos de la Casa de Beneficencia y Maternidad y Miembro de la Junta de Inspectores de la Universidad de la Habana. En los tres cargos, no se limit6 a hacer, como tantos otros, figura decorativa; y en el ultimo, no fue simplemente a elegir tribunales de oposici6n a Catedras, como tantos que no se dan cuenta de su sagrada misi6n y tienen esos puestos para servir, no a la cultura, sino a sus amigos, aunque sean adocenados y mediocres aspirantes a lo que no le corresponde, u osados y audaces arrivistas. Producto de esa actividadl y ese deseo de cumplir el deber de ser util al pais en su condicion de Amigo, fueron sus tres cuestiones, arduas y debatidas: las de La Zona de tolerancia, la Casa de Beneficencia y la Autonomia Universitaria. En Febrero de 1912, la Junta Nacional de Sanidad encomend6 a el, con los Dres. Jose A. Lopez del Valle y Francisco M. Ros, la redaccion de una Ponencia sobre el discutido problema de la reglamentacion o no de la prostituci6n. Cabrera, como solia hacer estas cosas, se document6 ampliamente; estudi6 el asunto complejo y delicado, con toda la atenci6n de un legista escrupuloso de no incidir en la menor violaci6n del derecho individual, con todo el cuidado de un ciudadano celoso de la higiene social, con toda la diligencia de un buen padre de familia, atento a salvar las leyes del pudor y los mandatos de la decencia, con toda la tolerancia de un hombre de mundo, que sabe que ciertas instituciones, por odiosas y repulsivas que sean, son, por las mismas leyes naturales, eternas e indestructibles. Con ese bagaje redact6 la brillante ponencia publicada por El Mundo en su edicion del miercoles 7 de Febrero de 1912. Si

Page  135 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 135 no en su totalidad, en gran parte sus ideas triunfaron y son las que hoy rigen el asunto. Pero icuantas sesiones laboriosas y cuan rudo empenio para que salieran adelante su criterio moral y sus reglas juridicas! Una vez mas demostro Cabrera sus admirables dotes para la vida puiblica, su alto valer como estadista y su combatividad parlamentaria. La cuesti6n de la autonomia universitaria, con ser tambien complicada, no lo fue tanto como la referente a la Casa de Beneficencia que aument6 la lista de sus agravios con el gobierno del General Mario G. Menocal e hizo mas hondo el abismo que los distanciaba. Propuesta por el Dr. Gabriel Casuso, Rector de la Universidad en 1915, la cuestion de si la Junta de Inspectores no estaba virtualmente suprimida por la Ley Organica del Poder Ejecutivo, fueron comisionados Cabrera y Eliseo Giberga para presentar una Ponencia sobre el asunto. El problema, a primera vista, parecia sencillo. Creada la Junta por la Orden 266 del Gobierno de 1900, tenia la funci6n de elegir los tribunales de oposici6n y ejercer la inspecci6n de la Universidad, proponiendo a la autoridad las medidas que creyese conveniente. La Ley Organica del Poder Ejecutivo, votada en 1909 por aquella Comision Consultiva de la epoca de Mr. Magoon en que figuraron Montoro, Zayas, Crowder, Schoenrich, Juan Gualberto Gomez, Erasmo Regiieiferos y Francisco Carrera Justiz, contiene un articulo propuesto por este uiltimo, que concede la autonomia a la Universidad, bajo el Gobierno del Rector, el Claustro y el Consejo, reservando al Estado, por medio de la Secretaria de Instrucci6n Publica y Bellas Artes, la alta inspecci6n. Parecia, pues, claro, que en el mecanismo universitario habia sido suprimida la rueda de la Junta, que para nada se mencionaba. Sin embargo, Cabrera, defendiendo a la Junta, esgrimia un criterio atendible. La Universidad no es libre, es de las de tipo llamado de Estado; es decir, Universidad sostenida y garantizada por el Estado. Esa misma alta inspecci6n que le reserva la Ley Organica del Poder Ejecutivo, demuestra que este debe cuidar de c6mo se manejan los fondos y mas aun, cuidar de la

Page  136 136 130 ~~~ACADEMIA DE LA 111STOIEIA eficacia de su. ensefianza, puesto que el Estado que admite la absoluta libertad de la misma en todas las esferas, se reserva, sin. embargo, en la Constitucio'n, el monopolio de los titulos, profesionales. Ese es el escollo fundamental de ese problema auin no resuelto. A mi pesar, siento la imperiosa, invencible; necesidad, de hacer unaa digresio'n sobre este punto', que tanto intereso6 a Cabrera hasta sus, iiltimos, dias, autor, la vispera casi de su. muerte, de un magno programa de regeneracio'n -educacional. Pero fuf' actor demasiado inmediato de la pasada agitacio'n universitaria, al la-do del ma's grande de los sabios cubanos y del unico, tal vez, ref ormnist a de corazo'n, con Aguayo y conmigo,-no hay que' decir que liablo de Carios de la Torre-para que no diga ahora dos palabras sobre esa gran aspiracio'n de nuestra Casa, que duerme ahora, en una gaveta. de la Ca'mara, el sue-no del olvido. Es indludable que ni los estudiantes, ma's exaltados, ni los catedra'ticos, ni nadie, quiere la Universidad libre. La Universidad libre puede subsistir enl palIses como los Estados Unidos, donde la gran intensidad de poblacio~n, la multitud de grandes ricos, generosos hasta la prodigalidad, y hasta lo extenso del territorio, permite la existencia de varios o de muchos, centros de cultura que tienen vida poicncapitales crecidos, para subsistir y con gran nuamero de alumnos, hacie~ndose, a veces, una competencia que resulta siempre beneficiosa para la cultura nacional. Pero en. Cuba no hay poblacio'n para mantener ma's de una. Al contrario, salvador seria, que medidas ha~biles y discretas restringieran, un poco, el contingente numeroso -que cada aflo ingresa en nuestra LUniversidad, dando una porcenataje profesional superior a cualquier pai's del mu-ndo, y creando, un proletariado diplomado, que se muere de hanmbre en un pais en que la agricultura se arruina por falta -de braceros. Es curio-so observar que mientras la Escuela de Derecho, por ejemplo, tiene cerca de mil ali~nnos, la Escuela de Agronomia tenga cursos, sin nlinguno. No hay tampoco, entre niosotros fila'ntropos de quienes esperar el rico donativo con que subvenir a las costosas atenciones, de una Universidad inoderna. Y para nuestro pequefiao territorio, cruzado de un extremo

Page  137 ELOGIO DEL DRi. RAIMIJNDO CA3BRERA 7 137 a otro, por una redi de ferrocarriles que facilita las comunicaciones, basta un so'lo, gran centro de cultura, de fa'cil acceso como el de la Habana. Se impone, pules, una Universidad. de Estado, es decir, sostenida por 6este y cuyos diplomas no tengan so'lo, como garanti'a el prestigio ma's o menos grande que ella sepa, ganarse cumpliendo sil alta misio'n social; sino que este'n respaldados por la soberania. El Estado, pules, paga. el gasto y garantiza la eficiencia du, sus profesionales. A ml' no me cabe duda que le corresponde el derecho de vigilar c6mo se emplea su dinero, y c6mo, se prepara a los que van luego, con su fianza, a ej~ercer una carrera de tart alta responsabilidad, por ejemplo, como me'dico o, abogado, o farmace'utico o ingeniero; es decir, susceptible de cometer errores irreparables contra la vida, la propiedad, la salud o la seguridad.. Pero ~ quiere e'sto decir que pueda y deba, como, lo esta' haciendo, regular las.enseiianzas, crear o suprimir ca'tedras, determinar las cantidades que se deben emplear en los laboratorios, talleres y museos, hasta aprobar o rechazar division de materias, distribucio'n de curso,. creacio'n de premios especiales, etc'tera, etc. 6? No; en modo, alguno. En general, los Congresos. carecen de competencia, por s11 cardicter heteroge'neo, en relacio'n con estos problemas. El Secretario, de Instruccio'n PThiblica es casi siempre un politico, que puede tener muy buenas intenciones, pero al que cohiben las imposiciones y compromisos electorales; y el Presidente tiene demasiado, campo donde ejercer su actividad para poder consagrar una preparacion especial a uno de los aspectos de la gobernacio'n. Sin entrar en ma's consideraciones que. me apartarian extrraordinariamente de mi terreno, mi opinion es que el Estado debe concretar el presupuesto universitario 'a una consignacion determinada que figure en el Presupuesto, susceptible como, este, die aumento o disminucio'n, con las mismas formalidades; que la administra-cio'n de esta consignacio-n, los ingresos por concepto de matriculas y las donaciones y rentas de las propiedades que posea, este' a cargo de una Junta de Patronos, la cual tendria una -doble misio'n, la doble misio'n que al Estado, reserva la Constitucio'n: el manejo de los fondos. y la alta. inspeccio'n de la en

Page  138 138 138 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA seiianza. Todo lo dema's relativo a organizacio'n academica, determinacio'n de cursos, creacio'n de esduelas y etitedras, asi Icomo de nuevas profesiones, etc., etc., debe ser encomendada a la Asamblea Universitaria, con el concurso de las Escuelas y el Consejo. Y esa Junta de Patronos, entidad en quien el Estado delega su autoridad al solo obje-to de administrar los fondos y fiscalizar la enseiianza, ni debe ser designada por el Poder Ejecutivo, que podria hacer de ella un ciego instrumento y volviamos a lo mismo; ni elegida por el Claustro. o la Asamblea, lo que le restari'a independencia de accio'n. Debe ser formada corporativamente por todas las entidades interesadas en el porvenir de la cultura, cubana: una especie de Senado al que lleven personas insospechables las corporaciones mais ilustres del pais: el Tribunal Supremo, de la iRepi~hlica, la Sociedad Econo'mica, la Academia de Ciencias, la de la Historia y la de;Artes y Letras; el Colegio de Abogados, la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, etc. Esta Junta de Patronuos vendria a sustituir la Junta de Inspectores. Es verdad. Tanto mejor. Entonces si podri'a aplicarse a ella las frases con que Cabrera, defendiendo a esta ~iltima, trataba de quitar al Rector entonces y a todos los que entendian que -debi'a suprimirse, el temor a una mala gestio'n: Para los miembros de la Junta, es la Ujaiversidad liabanense sagrada iinstitucio'n por la cual sienten profundo y ardiente amor; de la cual recibieron algunos, hijos suyos, preparacio'n intelectual y titulos con que se honran; en la cual veneran todos la gloriosa madre que di6' a Cuba muchos de sus hombres mas preclaros y contribuy6', en gran parte, a prepararla en el re'gimien colonial para los, nobles destinos, de la vida independiente (1). Y prestari'an un, doble beneficio: a la cultura, que asi seria.mAs efectiva, dando ma's campo de accio'n a una asamblea que se muere por falta de poderes, y a la Universidad impulsando sus iniciativas, sosteniendo y defendiendo su autonomi a, aumentando su riqueza y velando, sin compromisos politicos ni combinaciones personales, por la mayor grandeza de su alta misio'n social. El tercer gran problema si' fue' para Cabrera motivo de gra(1) R. C. La Autonomia Universitaria. Imp. " IEl Siglo XX"I, 1915, p. 36.

Page  139 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CAI3RERA13 189 ye quebranto. En el agot6' toda la templanza que podia imponer asu caracter rebeide y volun'tarioso, para combatir, con s'lidos argumentos legales, una tremenda. injusticia, y un gran error que extiende, mnientras no se subsane, una espada de Damocles sobre, el recinto sagrado de la infancia desvalida y sin padres. El Dr. Enrique Nu'fiez, Secretario de Sanidad en el primer periodo del General Menocal, se distingui6' durante su gestio'n, por el afain, inconsiderado muchas veces, de ingerirse en la administracio'n de las instituciones de beneficencia de cara'cter privado que existian en la Repuiblica. Con el fin de pretendida moralizacio'n que caracteriz6' ese periodo constitucional, bajo el lema, hoy risible, que adopt6' entonces la llamada Conjuncio'n Patrio'tica; con el poder casi dictatorial que pudo desarrollar un Presidente que era considera-do casi un Mesi'as de la Regeneracio'n -nacional, el Hospital de San La'zaro, la Compafif'a de Jesu's y la Casa de Beneficencia, entre otros asilos y fundaciones piadosas, fueron intervenidos, fiscalizados y sometr'dos a la accio'n del impulsivo Secretario. Al llegar el turno de la Casa de Beneficencia y Maternidad, terci6' Cabrera en el asunto, en su caraicter de Presidente de la Sociedad Econo'mica y por ello, Vice de la Junta de Patronos de la Casa. Por un IDecreto presidencial -del 10 de Enero de 1914, refrendado por Enrique Nunfez, 'derogaba Menocal las Ordenanzas de 27 de Enero de 1890, que eran el derecho orgianico de la Jnstitucio'n; destituf'a a la Junta de Patronos, a pretexto de irregularidades cometidas en la administracio'n -de sus bienes y en la contabilidad, que aparecian de una visita de inspeccio'n ilevada a efecto por su orden; nombraba una nueva Junta en que, por cierto, figuraba como Vocal el propio Cabrera; y mienras -se organizaba y tomaba posesio'n, asumi a el Secretario la direccio'n del Estableceimiento. Este atropello al derecho y al espiritu que inspir6' la mente de los fundadores, causo6 a Cabrera el habitual efecto que toda transgresio'n de la justicia, y de la libertad individual le producia. Empez6' por convocar en seguida la Junta -de Gobierno, la cual acordo6 impugnar el Decreto, y reserv6 -a la Junta General interponer recursos legales contra la actitud que asumia. el Secretario de Sanidad tomando, a mano airada, la direccio'n de la Casa.

Page  140 140 140 ~~~ACADEMIA DE LA BIISTORIA Cumpliendo el mandato de la Corporacio'n, empezo la campafia; una defenasa "meditada, preparada, y escrita en el period de tres semanas para su publicacio'n, dia por dia, en el periodico Diario de la Marina". Asi surgi6o aquel magnifico estudio del problema que tanto apasion6' la opinion piiblica. Di6' a conocer los detalles de la fundacio'n de la Casa de Beneficencia; el reconocimiento por el gobierno, en 17 de Marzo de 1792, del patronato privado; la funldacio'n de la Sociedad Econ6mica en 9 de Enero de 1793; la atribucio'n a 6'sta -del patronato de la Benefic-encia. en 2 de Febrero de 1793; los progresos de la Casa; la creacio'n de la Cuna y el reconocirniento, durante 6pocas sucesivas por los gobernantes coloniales, del cara'cter particular o privado de aquella institucio'n. El General Concha-decia —de execrable memoria, no disolvio6 las Juntas de Patronos (1). Y ma's adelante: Ni Weyler ni Porruia atentaron contra el Patronato privado de la fundacio'n benefica. j Por que' habra'n de liacerlo los gobernantes cubanos? (2). En 23 de Enaero de 1914 se dirigi6' Como Presidente de la Soci-edad Econo'mica, al Presidente de la Repiilica, pidie'ndole respetuosament-e, en no-mbre del Derecho y de la Historia, la derogacio'n del Decreto injusto. Fue' iniitil. Nada le respondieron. Al contrario, en 8 -de Febrero de 1914, el Secretario de Sanidad, como si informara al Presidente de la Repu'blica, en un documento que vio6 la luz piiblica como en respuesta de los articulos dCara, inssia en su criterio, despojando a una fundacio'n 'de caraicter privado de inalienables prerrogativas. En. el albergue sereno, de, la caridad privada-dice con profunda melancoli~a-ante cuyo po'rtico debieron unirse y descubrirse los partidos politicos, Penetr6' de esa manera el sectarism'o; el denioledor affin en el trasiego buroera'fico de dar los puestos retribuildos a los adictos y excluir aun de los lionori-ficos, y gratuitos a los- que no se tienen por adeptos. (13 B. C. La Casa de Beneficencia y la Bociedad Econ~nica, p. 83. (2) Thidem, p. 112'.

Page   1883.-Raimnundo Cabrera, a los 31 aflos.

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Page  141 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 141 Ef ectivamente; todo se reducia, a quitar un Director de la Casa, de filiacio'n politica, adversa, y nombrar otro adicto: funesto antecedente de. intromisio'n -del gobierno en los asuntos interiores de la Casa que hoy mismo amenaza, por la misma razo'n partidaria, deponer a un excelente Director, hijo de la cuna y que por lo mismo que alli se cri6 y supo lo que es recibir el pan bendito -de la caridad, 'conoce mejor que nadie, tal vez, los intereses y necesidades de sus hermanos asilados. Mientras hubo esperanzas, Cabrera batall6' denodadamente por impedir aquel atentado. Lo consideraba un deber y lo cumPlIMP no obstante sus espinas, con decision y aun con placer. Los que nos liemos, dedicado en el libro, el f olleto y el perio'dico, en los afanes de la vida pfibliea, al estudio de las instituciones del palis y a su defensa, tenemos el deb~er de ilustrar la opinion en materia de indole tan trascendental como la que nos ocupa, en que pugnan de una parte el celo exagerado del Poder Ej~ecutivo en la suprema inspeccio'n de los establecimientos de earidad, y de la otra el derecho privado de los fundadores y sus representantes. legales, consagrados en las leycs. (1) Robare' en estas tareas largas horas a mi reposo y las trocare' acaso por dias de intranquilidad y pena. Pero, no he excusado nunca el cumplimiento de mis deberes ei'vicos y siento satisfaeeio'n al mantener aliora mis inge'nitas aetitudes. (2) iCua'n cierta prof ecia contenia aquella vaga intuicio'n de desasosiego y amarguras! Empezo, con este primer fracaso, de su noble, levantado proceder, un duelo a muerte entre la Fuerza, representada por aquel gobierno que aspir6' a emular las dictaduras hispano-americanas, y el Derecho, caracterizado por aquel gran hombre p-dblico, encanecido en el servicio de su patria. Lleno de desaliento por la injusta derrota, abati6' su bandera; dej6' en las pa'ginas del libro, cuya publicacio'n acordo6 la ~Sociedad Econo'mica y en que se recopilaron sus, articulos y antecedentes, su protesta firme y vigorosa, y ma's desengaiiado que nunca, 1l que tuvo siempre tanta fe en lo-sdestinos de la patria libre, se encerr6' en su quinta de la Universidad, a narrar a sus nietos la historia -de las grandes emrresas, de su pai s para alcan (1) R. C. La Casa de Beneficencia y la Sociedad Econo'mica, p. 12. (2) Ibidem, p. 12.

Page  142 142 142 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA zar la independencia; a huiidir sus, ojos en un pasado, que, Si triste por el vasallaje, era hermoso por las nobles idealidades y lionrosos alientos que movian al cubanao. Habi'a hecho el testamento de ese formidable alegato en aquelbs pa'rrafos pleto'ricos de vibrante elocuencia, con que termina el libro: Mas si la injusticia prevalece; si el poder de la fuerza se impone; Si los ti'tulos de fundacio'n se violan; si las sanciones del gobierno y las leyes que los amparan se desconocen; si las ejecutorias de los tribunales se quebrantan y gobernantes y legisladores callan, queden en los anaqueles de las bibliotecas, silenciosas pero ene'rgicas y elocuentes, conio eco de las protestas de un lpueblo atropellado, las modestas pa'ginas de este libro. En ese combate que tuvo a Cuba por teatro durante ocho afios, cada di a se anotara' nuevos triunfos la Fuerza; sus e'xitos sin tropiezos harain concebir a sus, campeones un falso concepto de la dignidad -del pueblo cuibano, y al. fin, una revolucio'n surgira~ con su te'trico cortejo de matanzas entre hermanos y peligros internacionales.. Pero la Fuerza, todavia en el apogeo, lograra', con la perfidia y el crimen, veneer de nuevo al iDerecho y ahogar una rebelion justa.. XVII FBRERO Son sucesos contemporaineos y es denmasiado prematuro el fallo inexorable que los juzga. Tal vez, sin desearlo, herirai suL apreciacio'n imparcial, sentimientos de personas para nu, dignas de toda consideracio'n; pero que en esta ocasio'n incidieron en el ma's funesto de los errores: precipitar, con atropellos, venalidades, injusticias y fraudes, los mas vergonzosos que han atacado el sufragio, a un pueblo, manso y sufrido por idiosincrasia y educacio'n, a los horrores de una guerra civil; vencerla, por las armas de la perfidia. y la inculpacio'n consciente de intenciones falsas; exacerbar esa derrota con la humillacio'n inicua, en una jaula de presidiarios y en una Penitenciari'a de asesinos, a un

Page  143 ELOGIO DEL DR. RAIMUND0 CABRERA 143 ex Presidente de la Repuiblica, y matar, a mansalva, con la ley de fuga. por escudo, como los -caines de la colonia y los tigres de las tiranias, centro-americanas, a generales de la Revolucio'n Libertadora... Pero la Historia, es insensible como una diosa de m~rmol, implacable como el Justo Juez, irrebatible como la verdad misma... Y la Historia cuenta que el primero de Noviembre de 1916, en la lucha electoral que sostenian el principio de la reeleccio'n funesta-mal de nuestra Carta Fundamental que auin, tras veintido's afios de Repuiblica, no hemos suprimido-y el principio de la libertacl y democracia, habia, triunfado -este U'ltimo... El primero habia, demostrado de que6 manera combatiria, en los actos de un gobierno absolutamente personal y en el seno mnismo del partido gub ernamental, esgrimienclo, para vencer la tendencia que llevaba a la postulacio'n al General Emilio Nu'iaez, ilustre Veterano -de la Independencia, armas reprobables, intrigas palaciegas y leguleyismos absurdos, que shitetiz6' alguien, creo que Wifredo. Fernaindez, con una frase gra'fica: De pie los muertos! El segundo, habi'a demostrado su legitimo cara'cter liberal, democrata, respetuoso de la libertad popular y de la voluntad de la mayoria, al aceptar como candidato al Dr. Alfredo Zayas, designado por la Asamblea Nacional del Partido Liberal en frente del General Jose' Miguel Gomez, que era, fue' siempre y lo es ahora ma's que nunca-cuando ya reposa en el seno augu-sto del no ser-el ma's popular de los caudillos... El primero de Noviembre-repito-todo el mundo, incluso el Secretario de Gobernacio'n, Dr. Aurelio Hevia, acept6' por seguro el triunfo del Partido Liberal. Se dice que esa noche tra'gica en Palacio, al confesar el ilustre politico su. fracaso, alguien prometi6', alli mismo, el enorme fraude de correos. Se suspendio6 toda noticia telegra'fica; la misma, Junta Central Electoral quedo6 incomunicada con todos loss organismos, y los paquetes, remitidos por los colegios electorales fueron suplantados, en las sombrias naves del edificio de correos, a la luz de las famosas velas de sebo... Los recursos legales, esgrimidos y agotados ante el Tribunal Supremo de Justicia, no resolvieron el problema. Nuestro ma's

Page  144 144 144 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA alto jurado no tuvo ei valor de saltar por encima de la letra escrita y proclarnar de acuerdo -con el espiritu. de la ma's alta Ley, la Constitucio'n, el evidente triunfo de la mayori a.. El problema qued6' reducido a una eleccio'n parcial de unos cuantos colegios. El Partido Liberal habi a quedado reconocido con una mayoria de 1,164 votos; y solo votando la totalidad del censo electoral de los colegios en que habi a que hacer nuevas elecciones, por el Partido Conservador, podia obtener este la victoria. Como eso era imposible, bastaba impedir que votasen los' liberales y rellenar la urna. de votos conservadores; para lograrlo, ordenaron ocupar con fuerzas militares incondicionales, los lugares proximos al colegio electoral, a los, cuales no dejaron ilegar ni siquiera a Zayas y Mendieta, los candidatos presidenciales; colocaron matones del Partido Conservador y criminales indultados, convictos de, asesinato-s y homicidios, bien armados, en las mismas inmediaciones, y cambiaron los, jefes de oficinas de correos y tele'grafos y otros, empleados, en varias localidades donde habia que hacer nuevas elecciones. No habi'a ma's remedio que protestar ante los Estados, Unidos que no reconocian gobiernos, de facto ni revoluci'n, segiun las reiteradas declaraciones de Mr. Wilson; pero los Es-tados Unaidos tenian en Cuba un Ministro, el Sr. Gonzales, que hizo causa comiin cona los que aspiraban a detentar injustamente el gobierno. Con la esperanza todavi'a de evitar la revuelta, envio6 Jose' Miguel Gomez a Cabrera y Ferrara a Washington. Cabrera fue' sorprenadido en el baile belga a beneficio, de las victimas de la grana guerra, la no-che del 4 de Febrero de 1917, con la inesperada orden de embarcarse para los Estados Unidos con objeto de hacer una fuerte campania con Ferrara, para da~r a conocer alli las cosas que pasaban en Cuba. Yo no necesitaba-dice-ma's excitacio'n ni otra credencial para dispoiierme sollicito a cuinplir mi deber patriftico convencido de que iba a desempefiar una misio'n de defensa, de paz y justicia para mi pueblo. El 6 de Febrero de, 1917, en una mafiana fria, y desagradable, abandono6 de nuevo Cabrera las playas cubanas, a las que habia liegado, en Noviembre del aiio anterior. Era un viaje peor que ci del 95; si en aque'l iba "con un numeroso rebafio de hijos pequefios, la abnegada esposa, y la anciana madre", "dejando un

Page  145 ELOGIO DEL DIL. RAIMTJTNDO CABRERA 145 hogar pro'spero, una posicio'n envidiable", aceptaba resuelto lass penalidades del destierro porque "sentia renacer las esperanazas y encenderse los entusiasmos de la primera edad por el ideal de la independencia patria"; mientras que ahora se daba cuenta de que ya era viejo y sentia un profundo, desfallecimiento al pensar que no iba a protestar y combatir contr~a el enemigo aniejo y tradicional de sus conciudadanos-el gobierno despo'tico de la antigua metro'poli-sino a denunciar y exponer ante poder extrafio el despotismo y la injusticia del gobierno propio, ereado con amor y anhelos e ilusiones generosas, despue's de aquellos sacrificios y heroicos esfuerzos. No vamos a seguir, paso a paso, aquella triste odisea. Establecidos en el Waldorf Astoria e1 y el Dr. Orestes Ferrara, Presidente de la Camara de Representantes, trataron por todos loz; medios,7 de ilustrar la opinion puThlica americana y comunicarse con el Gobierno de Lansing, Secretario de Estaclo en el Gabineti~ de Mr. Woodrow Wilson. Esta'n frescas en la memoria de todos las peripecias de aqueIla contienda entre el Fraude y la Democracia. El 8 de Marzo, la vispera -de su natalicio, que en otro tiempo era ocasio'n de fiestas y alegrias, se sefialo con una infausta nueva: el encuentro de Caicaje, en que cayo6 el General Jose' Miguel Gomez prisionero del Coronel Rosenclo Collazo. Por otra parte los americanos no parecian propicios a ayu-. dar a los revolucionarios. El Gobierno de Cuba no habia vacilado en acusar a sus hermanos de germiano'filos, es decir, de yendidos al espionaje y servicio alema'n; y la especie que en otro momento hubiera parecido risible, en aque'i resultaba tra'gica, porque los Estados Unidos acababan de declarar la guerra a los Poderes Centrales. En vano Ferrara y Cabrera, contando con el valioso auxilio de Mr. Louis E. Levy, el editor filadelfiano, que ya hemos mencionado, del libro Cuba y sucs jueces, redactaban memiorandumns que correctamente traducidos por aque'l, eran enviados a Washington por medio de su hijo Howard Levy. El Gobierno Federal, embargado por el problema mundial, no atendia a otra cosa que. a sus asuntos propios ni queria que se le crearan, en tan en-' tica. ocasi'n, prblemas en el continente. Lansing lleg6 a hacer, en Marzo 24, aquella famosa declaracion que Mr. William E. Gon10.

Page  146 146 ACADEMIA DE LA HISTORIA zales hizo publicar en nombre de su gobierno: que en el estado de guerra consideraba enemigos a todos los que perturbaban con sus actos las operaciones de la zafra, necesarias para surtir de azucar al ejercito, y como tales enemigos trataria a los que no se sometieran inmediatamente al gobierno de Cuba. Por otra parte, Santiago de Cuba, que habia caido en poder de Rigoberto Fernandez y que era un baluarte formidable de la revoluci6n, inexplicablemente volvi6 a manos del gobierno. Cuando la situaci6n era tal que parecia ya logrado el envio de una Comision americana, el Comandante de la escuadra yankee, Mr. Belknaf, actuo de otro modo. Fernandez evacu6 a Santiago, entregando el Gobierno Civil a un Consejero Provincial y a poco el canionero Cuba con fuerzas del Gobierno entraba en el puerto. Como dice Cabrera: La odisea de Caicaje termin6 en un combate y en una derrota. La de Santiago acab6, sin resistir, en la fuga (1). La situaci6n personal de Cabrera era extremadamente comprometida. El Dr. Pablo Desvernine, Secretario de Estado, habia ido en persona, a convencer a Lansing de que los dos enviados del General Gomez servian a Alemania; y que la revolucion era alentada y sostenida por la potencia europea para dificultar la accion americana en el viejo continente. Iba, ademas, a pedir la extradici6n, pero para ello se necesitaba su proceso, y para el proceso, pruebas bastantes comprometedoras para que el motivo de extradici6n no fuera politico, caso en que no se concede, sino de delito vulgar. Afortunadamente, los periodicos, entre ellos The Tribune, publicaron lo que Lansing habia dicho al Secretario de Estado cubano: no veo las razones legales para conceder la extradici6n. El extranjero daba al cubano, en beneficio de un compatriota de este, una leccion de Derecho Internacional. i Cuan doloroso debi6 ser para el anciano patriota saber que su "Sitio Lydia", aquel dulce ensuenio de las primeras luchas, habia sido profanado por el registro de once policias secretos, y que el Gobierno republicano de su patria libre, so pretexto de embargar propiedades suficientes a cubrir sus responsabilidades (1) Mis malos tiempos, p. 209.

Page  147 ELOGIO DEL DR. RAIMIUNDO CABRERA 147 pecuniarias por los, danios causados por la revolucio'n, le despojaba, como en tiempo de la colonia y el 95, de los bienes ganados con el rudo esfuerzo de su trabajo profesionall Hubo adema's la angustia dle la enfermedad de un nieto de ocho afiaos, hijo del Dr. Manuel Gime'riez Lanier, que estuvo al borde de la tumba, hacie'ndole exciamar: iSi liubiese muerto! - Sobre que' conci-encias hubiese yo hecho recaer el sacrificio de aquel nifio?7 Asi pas6 en el mes de Abril, entre angustias y sinsabores, separado de algunos hijos y nietos, creye'ndose otra vez empobrecido por la confisca-ci'n, viendo derrumbados sus ma's caros ideales, un aniversa rio memorable: el cuadrage'simo de sus, bodas con la abnaegada y valerosa compafiera que compartia con- el los dolores del extrafiamiento, que lo alentaba en las horas de sus hiondas nostalgias, que procuraba reavivar su fe y encender en el alma la suave luz de la esperanza... mientras ella misma, arrancada a la p-az de su hogar, lejos de seres idolatrados, cornhatida su naturaleza por los implacables rigores del invierno septentrional, languidecia, a ojos -vista, victima tambie'n de una infinita melancolia. La proclamacio'n del General Menocal el 20 de Mayo, con la asistencia -de los propios congresistas liberales, consagr6' definitivamente la ma's tremenda usurpacio'n que se recuerda en pal's democra'tico alguno. Despue's de eso, el vencedor podria mostrarse magmi'nimo. A instancia del Senador Vidal Morales, un discipulo, y amigo filial de Cabrera, el Presidente proclamado accedio6, entre las medidas de cordialidad acordadas, que se deshiciera su proceso. Todavia resisti6' a la vuelta el proscripto, que no se decidi'a a volver a don~de regia la voluntad omni'moda de quien le habi'a vencido en aquella ardorosa contienda del Derecho contra la Fuerza. Entretenia sus penas escribiendo libros... La enfermedad de su esposa, el consejo de Ferrara, del Dr. Julio H. Henna, su viejo amigo y me'dico en New York, del ilustre revolucionario venezolano Jacinto Lopez y de Manuel Ma'rquez Sterling, le decidieron al cabo... No hacia auin cuatro lustros que un ra'pido navio lo trai'a describiendo la misma trayectori'a; pero ique diferencia!I

Page  148 J48 148 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Entonces, el corazo'n lieno de j ibilo, al alma liena de fe, la voluntad pleto'rica de alientos, regresaba a la patria, redimida de larga y oprobiosa tiraniala, a gozar, bajo la bandera libre, la vida dichosa de los hombres sin. amo. El porvenir tendia ante sus, ojos un vasto horizonte de posibilidades; y fuerte, entusiasta, convencido de los providos frutos de la vida libre, sentia que habi'a de reconquistar la riqueza y conseguir para sus hijos el bienestar y la alegria. Alora, el corazo'n lleno de amargura, el alma sobrecogida bajo el Iletal e invencible desencanto, la voluntad desmayada, retornaha a la tierra natal, sojuzgada por la fuerza y dominada por el fraude, a sufrir, contemplando de lejos, plegada y caida, la bandera de la Libertad, devorando en silenejo la humillacio'n de una inicua derrota. El porvenir era una noche sombria que no cruzaba mi el livido fulgor de un rela'mpago de esperanza-. WbIl, sin los brios. de la edad viril, temeroso de los frutos malditos de una opresio'n y despotismo que destruf a los cimientos no ya de la vida pu'blica, sino aun los de la vida social, se sen-tia muy cerca de la tumba, con enormes, pavorosas dudas sobre el futuro de la Patria. Bien pudo repetir, sobre la cubierta del barco que le traf a de nuevo a la tierra adorada, pensando en los males que pesaban sobre ella, y viendo en el ma'stil del Morro, ultraj ado por los inismos que debian defenderlo, el lienzo, simbo'lico, por el que habian muerto tantos millares de cubanos, los versos expresivos de Byrne en otra ocasio'n, ni tan triste ni tan desesperada como esta: DO'nde esta' mi bandera cubana, la ma's linda bandera que existe?7 Desde el buque la vi esta mafiaana y no he visto una cosa mats triste... XVIII SOMBRAS GLORIOSAS Uin afiio antes de los luctuosos sucesos de Febrero, Cabrera habi'a dado a la publicidad, primero en el folletin de Heraldo de Cuba, luego en unaa bella edicio'n que hizo el Sr. Aurelio Mi

Page   En 1883.-Con un grupo de personas notables. (El 4? de la primera fila.) VIf.'

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Page  149 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 149 randa, y para la cual dibuj6o una portada el notable artista Valderrama, su novela, Somb~ras que pasan... Era va la e6poca en que deseaba refugiarse en el mundo de sus recuerdos, para no ver el especta'culo de lo que acontecia, en torno suyo. Encerrado en su biblioteca de Sitio Lydia, rodeado, de sus, libros cubanlos, entre Arboles y fibres, evocaba, el paisaje de sus mocedacles, vivia de nuevo. la existencia, agitada pero, liena de juveniles amibiciones; tormentosa, pero plena de entusiasmos. de su primera juventud. Entonces, concibi6' Ia idea de encerrar, en una trilogia n ove.lesca, la historia de las angustias de la Patria desde sus primeros, esfuerzos por la independencia hasta la hora contemporanea. Como Perez Galdo's, con sus Jipisodios nacioncales, el encerraria la narracio'n veridica de sucesos reales en la grata urdimbre de una leyenda imaginaria. Ya habi'a daclo el ej emplo en Mi vida en la manigua; pero aquellos episodios escritos, en la premiosa labor de la revista, sin un plan preconcebido, sino enlaza'ndolos en cada edicio'n para mantener el intere's de los lectores, y el culto de la patria, no tiene ni el vigor realista ni la madurez refiexiva, ni la firmne idealidad de este libro. Son escenas reales-dice en el Prefacio-las que relato en estas pfiginas. Las lie vivido y las lie sentido. La leyenada sentimental de unos amores juvenfiles e inocentes se enlaza con la elegia, de la patria. Los personajes "pasan" en mi recuerdo como "sombras" en un horizonte lejano que tiene ful-gores, indefinidos: luces de aurora y crepilisculos de ocaso. Narra, Como veremos en su oportunidad, anecdotas de su propia vida, ha'bilmente disfrazadas, y nos escribe la situacio'n angustiosa de los patriotas en el afio terrible: el 71. Los sucesos que hemos, resefiado en el capitulo anterior interrumpen la labor literaria, y el triptico esper6' las otra's dos fases de sil teoria. Cuando Marquez Sterling le visit6' en el Waldorf Astoria despue's de su salida de Cuba, del cierre de su peri'odico La Nacio'n y de las cartas famosas que cruz6' con el Ministro Gonzales, se enontr6con algo que le parecia inverosimi. Cabrera, en medio del aj etreo de su oficina de propaganda politica, en el ma

Page  150 150 150 ~~~ACADEMIA DE. LA HISTOMtA remagnum de aquella constante labor con reporters, agenates, traductores, etc., habia escrito otro libro. RIl mismo 110s lo refiere en una de las U'iltimas p'ginas de Mis malos tiempos. Cuando ya el gobierno habi'a levantado, sut excomvtnior& y podia regresar a la patria, daba largas al asunto, entretenia. las impaciencias de los hijos y escribia... escribi'a sin descanso una novela, la segunda de la trilogia, que lievaba por raro contraste con aquel triste momento en que mnori'an todos los suyos, el sugerente y hello titulo: Ideales. Lo consultaba y lef'a, para obtener su juicio, cultivado en abundante y selecta lectura, a la Sra. Maria Luisa Sa~nchez de Ferrara, que comparti'a el exilio de su esposo; y los capitulos se sueian; y el autor describiendo la tregua en que fu6 actor tani principal; las luchas honrosisimas y brillantes del Partido Auonomista en que hizo tan excelente papel.; comparando los ideales de entonces de regeneracio'n, libertad, dignidad, honradez, con los menguados ideales de predominio o enriquecimiento de la hora aciaga en que escribia, sentia crecer su ardorosa fiebre, se consumia en la llama de una inspiracio'n ardiente y escribi'a una de las ma's bellas novelas que se han producido en Cuba, la mejor, sin duda, de la coleccio'n: una libro en que pa'rrafos de arrebatadora elocuencia suspenden el a'nimo o en que escenas de una senf imentalidad arrobadora arrancan una la'grima dulce y tierna...Bien pudo decirle Justo de Lara cuando 61 intentaba arrojar la. pluma, desengafiado por los sucesos de 1917: En la literatura hace Vd. nial permaneciendo inactivo. El trabajo intelectual es un gran consuelo, en la desgracia y estoy por decirle que un gran deber... aliora que goza Vd. de la plena robustez del intelecto. En el mismo marco que Sombras que pasan, se mueven sus personajes, desarrollando en sus actos y pensamientos el proceso de angustias de la sociedad cubana que precedi6' a su organizacio'n como pueblo libre (1). Tal parece que el estado de hiperestesia nerviosa con que vivio6 el autor estos dias tra'gicos de la injusticia, se refiej6' en (1) i1deales. Pr~logo, P. 6.

Page  151 ELOGIO DEL DR. BAIMIINDO CABRERA -,- libro y le di6' una agudeza mental, una plenitud intelectual. para trazar aquellas figuras que se salen del marco, aquellas escenas que nos hacen vivir, como si fue'ramos contempora.neos, los diez y siete afios que transcurren desde el Zanjon hasta el 95. Ya en Cuba, lleg6' a la filtima. etapa: So'mbras eternas, ter — cera y "Iitinia parte de esta obra.semejante a una epopeya en prosa. La primera pagina anuncia ei credo pesimista del autor. Lle-~ -va impresas palabras de hondo desencanto, suscritas por Enrique Jose" Varona; entre ellas e'stas: Nosotros, los revolucionarios, reremos liaber ven cido el espfritu. con que Espaiia nos gobernaba. Error profundo. Somos nosotros los vencidos, y ese espiritu el vencedor. Y en la dedicatoria a Marquez Sterling dice Cabrera: listed liallara' quo mi novela es triste. Lo es como la realidad que nos eaivuelve. He sido siempre escritor ingenuo y sincero, afanoso en la educacio'n de nuestro pueblo y lie trasla-dado a las cuartillas la verdad tal como, la cornprendo y la siento. La realidad agobia a los hombres de mi tiempo que recuerdan la pureza, de los prirneros auh-elos y sentirnientos. La plurna se moja en I1igrimas al exponerla. Y efectivamente, en ei tercer episodio que se refiere a la vida republicana, co"mo se pinta ci descenso de la nacionalidad en estos, veinte aifios de derrumbamiento, en que levantan la cerviz sojuzgada los principios reaccionarios y Cuba muestra las irreparables conseduencias de cuatrocientos anios de mala educacio'n politica! Bien pudo pronunciarse la critica con la rara unanimidad de elogio a que hemos despues de referirnios: Cabrera habia sabido trazar, de mano maestra, ci cuadro de la Repuiblica desquiciada de los moldes, honrados y puros con que la soniaron los arn~tires de la emancipacio'n, y sustituffda por otra en que todo parecla Monarquia y en que eran principios directores y ba'sicos, ei despotismo insolente, la justicia venal, ci crimen politico, el negocio ilicito, la corrupcio'n de costumbres, ci entronizamiento del vicio; y comerciaban has-ta con ei ideal revolucilonario "los mismos que lo habian defendido en los camnpos de batalla, aliora

Page  152 152 152 ~~~ACADEMIA DE LA 1fISTORIA de bracero y en comandita con sus seculares enemigos del pasado y del futuro: el integrista especulador y el business man ileno, de voracidad. Completada su obra, esperando restafiar definitivamente sus heridas, se lanzo6 a su u'ltimo viaje por Europa. En Pari's hizo la bella edicio'n del drama Gabriel, eserito en 1871, cuando era profesor de Grama6tica y Reto'rica en el colegio El Santo Angel, para disuadir a un compan-ero pobre, luchador y ambicioso como 61, de ser cura. Pero ya iba herido del mal que -al fin lo l~ev6' a la muerte. Cuando estuve en Madridi recientemente, me refiri6' el ilustre catedra'tico de Latin de la Universidad Central, Don Julio C'ejador, que le habi a hecho una visita: lo encontr6' demasiado can-,ado, decaido, falto de fuerzas. Esa misma impresion caus6 al venerable Rodriguez Marin, el sabio sucesor de Menendez v Pelayo, en la Biblioteca Nacional, que me hablo6 con palabras de encomio del iiLtimo libro, de Cabrera, Sacando Biilas, y de ese cuento. ingenuo y sencillo que le traia a e1 evocaciones de ana~ogos episodios juveniles-t y a quie'n no?-que se Llama Las tres pesetas. Sacando Hulas fue6 su testamento literario. Comenz6' esa coleccio'n de memorias y confidencias de sus afios juveniles el 112 de Abril y la termin6" dos meses despue's, el 4 de Junio de 1922. Todavia, a pesar de los afios, del cansancio, de los rudos golpes que 'lo habian. conm-ovido, U'timamente, conservaba aquella facilidad extraord~inaria de impro~visacio'n, como que dejaba fluir el caudal de sus intimos recuerdos; y a pesar de su pesimismo transitorio, la fe, la invencible fe que alent6" siempre en sus hechos y sus empresas, le inspira pa'ginas llenas de sana alegria, Como El desenganio, en que se nie de si mismo cuando sufri6" la priinera, desilusio'n amorosa; que estos transitorios dolores juveniles no dejan en el alma Las huellas profundas y terribles de Los. grandes desengai~os... Pero quiza's sin ceerloqu avcsournestas raras circunstancias en que roza nuestras pobres inteligencias falibles el Lia del misterio-estamp6', en uno de esos cuentos, que tal vez escribia su 6ltimo libro. Efectivamente, Doctor sin titulo, la Hitim~a narracio'n de la Jeie f6u itima labor literaria.

Page  153 ELOGTO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 163 En el nos explicaba c6mo su gran modestia, que quizas era orgullo, y su amor a la verdad inmaculada, le llevaron a hacer que pasaran un cable al impresor en Espafia de la colecci6n de sus obras completas, editadas por el Sr. Ricardo Veloso, para que yuprimiera, en la primera linea de la portada, el flamante titulo de Doctor con que inmerecidamente le adornaban. Ya vimos, al ocuparnos de su labor autonomista las causas que motivaron, inesperadamente, que desistiera de elevar a doctorado su licenciatura de Sevilla, la vispera misma de graduarse. Pero nada hemos dicho de su expediente universitario posterior. En 1899, de regreso a Cuba, tuvo ocasi6n de presenciar en la vieja Universidad, auin en el Convento de Santo Domingo, los examenes de Derecho de su hijo Ramiro. Entonces dese6, recordando su tesis de antanio, alcanzar su primer titulo academico en el mas alto centro de cultura de la patria ya libre; busc6olas cuartillas sobre el indulto a que ya me he referido, y en 26 de Octubre de 1899, solicit6 del Dr. Juan Bautista Hernandez Barreiro, Decano entonces de la Facultad de Derecho, que le sefalara tribunal. Quiso una coincidencia fatal que los tribunales de grado, formados, como es costumbre, previamente, estuvieron presididos por dos profesores de quienes estaba separado por diferencias politicas. Renunci6 de nuevo a su aspiracion antes de someterse como examinando, cerca ya de los cincuenta y con un nombre famoso, al juicio de dos adversarios. Cuando el "Plan Varona" suprimio las licenciaturas y dej s6lo el doctorado, estableci6, sin embargo, que los antiguos licenciados, para ser doctores, debian presentar y sostener una Memoria. El Dr. Manuel Valdes Rodriguez, entonces profesor de la Escuela de Pedagogia y gran amigo de Cabrera, se empen6 en que, al fin, resolviera el asunto y obtuviera el titulo. Cediendo a su instancia, pidi6 en 2 de Enero de 1909 al Superintendente de Instruccion Publica, Mr. R. L. Bullard, que se le extendiera el titulo, acompaniando su Memoria. Se di6 traslado al Rector, que lo era entonces el Dr. Leopoldo Berriel, y este lo paso a informe del Decano de Derecho, el Dr. Jose Antonio Gonzalez Lanuza, viejo amigo y compafiero del graduando en las luchas por la libertad. Lanuza, ateniendose a la ley escrita-es decir, a la Orden 266 de 1900,-sin tener en cuenta las circunstancias especiales

Page  154 154 154 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA de este caso en que se trataba de un escritor y abogado conocido y famoso, que ya habi'a pagado en tiempo de Espafiaa los derechos del ejercicio y que habi'a realizado estudios de ampliacio'n correspondientes al Doctorado, que no liacian ni hacen los actuales Doctores, decreto6 que habria, de satisfacer nuevos derechos y presentar otra memoria, de acuerdo con los nuevos cuestionarios. Con Su habitual impulsividad y su inquebrantable energi a cuando se trataba de defender un derecho, apelo6 de esa decisio'n a la superioridad; y en 11 de Enero de 1909, el Secretario interino de Jnstruccio'n Thiblica, Dr. Lincoln de Zayas, di6' validez a los pagos liechos en 1879. Por lo que liace a la Memoria, encariliado, con razo'n, con aquel trabajo valiente y erudito a que nos hemos referido, lo mantuvo integro, afiadiendo algunas notas y teorlias nuevas para salvar los treinta afiaos. de distancia en que el progreso' en ciencia juridica no liabia variado mucho sus convicciones de entonces y lo adapt6', con un breve preaimbulo, a un tema similar del Cuestionario. Pero no hizo tampoco el grado; habi'a sostenido la escaramuza para probar a aquel amigo y compafiero legalista que el tenia la razo'n; pero ya le faltaba el entusiasmo fugitivo que le liabi'a despertado, tras muclia pre'dica, Vald&s ~Rodriguez. Fue6 en ese aiio de 1922, en que e-sta'bamos al correr de nues1tra exposicio'n biograffica, el mismo afio de su iiltimo libro, en que al fin, los hechos rectificaron legitimamente su iiltimno cuento y no fu6' un doctor sin titulo. Y fue' la obra del ma's buen~o de los sabios ~y del ma's sabio de, los buenos: de Carlos de la Torre, el ma's ilustre de los Rectores que ha tenido la Universidad de la Habana, el hombre que a los veinticinco a-nos rectificaba clasificaciones del Museo Britamnio, el tinico hispanoamericano que es Doctor honoris causa, de la Universidad de Harvard, la ma's notable -de las americanas. Doctor honoris causa hubiera hecho el, de tener facultades para ello, al septuage nario luchador que liabi'a escrito Cuba y s3us jueces; pero para evitar el largo expedienteo de estos honores y las dificiles reuniones del Claustro necesario, procedimiento lenato que no era compatible con la gravedad fisica de Cabrera, expuesto a caer para siempre sin cen-ir el birrete, prefirio6 echar a andar de nuevo, el viejo expediente; pero ma's racional y justicieramente, sin necesidad de obligar, a quien estaba consagrado

Page  155 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CAB3RERA16 155 hacia tiempo, por la fama, a que lo fuera por profesores que acaso por la ciencia y experiencia, valfan menos quo el. Al fin, el 28 de Julio de 1922, el Dr. Atonio Jraizoz, SubSecretario de Instruccio'n Puiblica y Bellas Artes, manda por corden del Secretario, que se le expid&, el titulo; y en Agosto primero lo recibi6' con la calificacio'n correspondiente a todos los exa'menes de las asignaturas. del aiio de ampliacio'n, que fue, Sobresaliente: casi celebraba enatonces sus -bodas de oro con el ejercicio profesional, porque, como sabemos, su grado de licenCliado era de 1873. IDe ese niodo, si el noble patriota pudo antes decir: nic conformno con quo las muchedumbres, que. saben que ejercil la abogacia durante 45 a-nos, y lie publicado perio'dicos y libros, y he fundado buenos, hogares, y he organizado, y dirigido escuelas p~blicas, y he servido siempre a mi Patria, sin someterme a pago de derechos indebidos ni a lectura de. tesis, ni a las exigencias de nuevos cuestionarios, falseen mi estado civil: y se. obstinen cuando mne nombran en doctorarme (1), en 15 de Junio, el sentimiento de bonadad inge'nita do Carlos de la Torre, su amplio, luminoso concepto de la vida y hasta si so quiere el deseo egoi'sta-noble y santo egoiIsmol!-de ser el quien estampara sil firma rectoral en el diploma do uno de los ma's fervientes defensores de la nacionalidad y el ma's alto ejemplo en Cuba del self-made-man, logr6' que mes y medio despue's, pudiera rectificar aquel doctor sin diploma y gustar la sa'tisfacci' n,1 ya muy cerca del gran misterio, de decir: yo, el escritor cubanaisimo, pud'setren la ancianidad, un titulo profesio - nal del primer establecimiento docente de mi Patria (2). XIX LA CORONACION Otro gran triunafo le reserv6' el aiio 1923. IDesde liacia mucho tiempo, Cabrera y la Junta de Gobierno do la Sociedad Econiomica, deseaban fijar de una vez sus derechos a la casa Bra: (1) Sacando Hilas, p. 238. (2) Ibidem, In fine.

Page  156 156 156 ~~~ACADEMIA DE LA 111STORIA gones 62, que hoy ocupa, y que le fue' donada por el Gobierno Espafinol de la Isla de Cuba, en pago o compensaci'n del Jardin IBotamico que fund6 y sostuvo con su peculi'o, y de otros servicios, liacie'ndole formal entrega de la misma en una sesio'n solemne celebrada -el 6 de Julio de 1856. Tanto ma's cuanto que, al fundar en.1818 a sus expensas y en el mismo local, la Academia de Dibujo y Pintura San Ale jandro, hoy la Escuela Profesional de Pintura y Escultura de la Habana, no pensaron sus directores que, andando el tiempo, el Gobierno espafiol, en el plan dle estudios de 1865, se incautari'a de dicha esceuela artistica, conl lo cual, en la e'poca de la Repuiblica, se da el inconveniente de hallarse dos instituciones de carficter, regimen y personal independiente, en el mismo edificio con grandtes trastornos para el servieio, pfiblico (1), y que al edificar, sin contar con la aquiescencia de la Sociedad, -in piso de ensanclie en la azotea~ la Academia San Ale jandro, ha causado graves trastornos a la Biblioteca, entre ellos, dafiar preciosas colecciones de libros antiguos. Por ello, por sus derechos indiscutibles, por los revelantes servicios prestados a Cuba por la patri6tica institucio'n, cuya historia, como dice Montoro, esta' eserita en la piedra de nuestros monumentos, en la tradicion de nuestras escuelas, en las paralelas do nuestros ferrocarriles, en las estancias do nue-stros, edificios y asilos, en las f~bricas de nuestros ingenios de azuicar, en el ondulante m-ar de nuestros campos de eafia, en el desarrollo, del libre comercio y en Itsideas do clivica dignidad, do noble entereza, de amor a la libertad y al progreso, que forman la conciencia de nuestro, pueblo (2); porque la Sociedad espera, en posesio'n del edificio completo, ensancliar, mejorar y mantener la Biblioteca y crear escuelas de adultos y o-tras dependenacias, en tanto que la Escuela de San Ale jandro podia, en otro edificio del Estado, obtener, a su vez, adecuado desenvolvimiento, ilegando a crear un museo, de arte anexo; solicit6' Cabrera en 7 de Junio de 1922, del Presidente de (1) Informe del Sr. Raimundo Cabrera al Hon. Sr. Presidente de la Repfiblica. Habana, 7 do Junio de 1922. (2) Historia de la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pai's. Bevista Bimestre Cuba-,na. Vol. I. 1910.

Page   1887.-R~aimundo Cabrera, a los 35 anios, al publicar GuObO y sus jv4eces.

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Page  157 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 7 la IRepiiblica, aprovechando que lo era el Dr. Aifredo Zayas, diez afios Presidenute de la Sociedad Economica, y el mejor conocedor de los derechos y necesidades de la misma, el reconocimiento d6 la plena posesio'n del edificio por el Estado y el traslado de la Academia de Pintura. El Dr. Aifredo Zayas, -como consecuencia de esta instancia, dict6', como era de esperarse, en 26 de Febrero de 1923, un Decreto por el cual accedia a lo solicitado, encomendando al Secretario de Instruccio'n Piiblica, su hermano, el ilustre Dr. Francisco Zayas y Alfonso, estudiar la nmanera de hacer el traslado, y lo que es meior, la creacio'n del Museo de arte; que asi' Cabrera tuvo siempre el acierto de proponer, hasta de modo indirecto, la fundacio'n de U'itles instituciones en beneficjo p-iblico. Por este resultado y por el niagnifico Manifiesto al Pai's, sobre los males de la enseiianza p'iblica y la necesidad de su remedio, que fue' Como el canto del cisne de un gran espiritu pfiblico, recibio6 de todas partes grandes conrgratulaciones. Pero estos triunfos y honores, las muestras de simpatia y admiracio'n que le di6' la sociedad entera en aquellos dias aciagos. de su enfermedad, las diarias visitas de sus amigos, de sus discipulos, de sus protegidos, de sus hijos, espirituales, que, como dice el Dr. Luciano R. Martinez, en Su brillante elogio, hacian de aquella casa un eca de los cubanos (1), ansiosos de oir de sus labios las sabias orientaciones y los prudentes consejos, no habi'an dado todavi'a al que calific6' Justo de Lara, de escritor cubano ma's genuinamente cubano, el homenaje grandioso y merecido, el resarcimiento de las penas y humillaciones que aceleraron su cai da, la reivindicacio'n nacional de aquel torpe gesto gubernamental que trat6' de desposeerlo, encarcelarlo, envilecer ~iu nombre-ante el- gran pueblo que habi'a dado a conocer, en libros famosos, al suyo-con el infame dictado de traidor a la causa aliada por el solo delito de amar la libertad; amarla hasta sufrir todos los dolores; amarla hasta apurar todas las amarguras; amarla, hasta dar por ella posicio'n, bienestar, riquezas, hasta la vida! Fue', por dulce compensacio-n, en el corazo'n grande y generoso de uno de los cubanos de ma's hidalga prestancia fisica (1) Luciano R. Martinez y Echemendia. Elogio ffinrebre del Sr. Dr. Rai-nwndo Cabrera. Revista Bimestre Ciubana. Vol. XIX, ndm.L 4, p. 281.

Page  158 158 ACADEMIA DE LA HIISTORIA y moral, que le. habia combatido, en el ardor de las luchas partidarias, en los dias tristes, desventurados de Febrero, donde naci6' la grande, la luminosa idea... Se la habi a inspirado otro eseritor cubano de valimiento, -Pedro Jose' Cohucelo, quV, al concederse a Benavente el premio Novel, propuso en El Triunfo un liomenaje en Cuba al eminente (Iramaturgo contemporaneo. Herna~ndez Guzma~n, en esa seccio~n de Pensarnientos que tiene en La Lucha, "seccio'n pequefia donde se. dicen cosas tan grandes" y en donde vibran ideales y orientaQiones tan justicieras, tan dignas y sobre todo tan nacionalistas, 1lanz6" en Diciembre de 1922, la idea de que se hiciera un liomenaje nacional, no a un escritor espajiol, sino al gran cubano que tanto liabia servido, con una copiosisima bibliografia, la causa. de la Patria. Recogida la proposicio'n por el colega periodistico, en breve se vio6 cuain gratamente cara a la conciencia cubana era esa consagracio'n merecidisima. IDe todas partes llegaron adhesiones; escritores notables del pal's aplaudieron sin reservas; la prensa se hizo eco y agito6 la idea... Un biblio~filo modesto y meritisimo, oficial del Eje~rcito que Como dice Cabrera "no ha pasado de Capitain, porque mas que soldado es un bibli'grafo inteligente y apasionado " (1), Arturo (4'xonzailez Quijano, record6' la, consagracio'n de Quintana e insinu6' unia ceremonia semej ante. Tambie'n triunf6' la idea y el homeniaje, que au' no se habia orientado definitivamente, cristaliz6' ya en una suscripcion nacional para poner un a'ureo laurel en la frente pensadora del patricio. Cabrera, postrado en el lecho de la enfermedad, ignoraba todavia que se le preparaba este tributo de Cuba agradecida. Quedaba por saber si el enfermo resistiri'a la prueba; si los m& dicos la acoinsejaban; si la familia no se opondria. Esponta'neamente envio6 Ramiro Cabrera a Leopoldo Fernaindez IRos aquella hermosa car~ta, que public6' La Noche el 7 de Enero de 1923, agradeciendo el homenaje, aceptammdolo y encontraindolo, por encima de falsa y ridicula modestia, legi'timo y merecido. No hubo sino iniciar la suscripcio'n y organizar el Comite6. (1) &Scando Hilas, p. 186.

Page  159 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA16 169 La no'che del jueves 25 -de Enero de 1923, reunidos en casa del Sr. Herriaandez Guzm6n, un grupo nutrido de sefloras, autoridades, intelectuales, literatos, letrados, periodistas, etc., se nombro6 por aclamacio'n el siguiente Comite': Presidentes de Honor: Honorable Sr. Presidente de la Repiiblica. Sr. Presidente del Senado. Sr. Presidente de la Ca'mara de Representantes. Sr. Alcalde Municipal. Sr. Gobernador de la Provincia de la Habana. Sr. Rector de la Universidad. Sr. Dr'. Rafael Montoro. Sr. Dr. Erasmo Regiieiferos. Sr. Dr. Francisco Zayas y Alfonso. Sr. Gral. Dr. Pedro E. ]3etancourt. Presiente efectivo: Sr. Jose' Hernfindez Guzmfn. Vicepr'esidente: Sr. Modesto Morales Diaz. Secret ario: Sr. Dr. Salvador Salazar. Vicesecretario: Capitfin Arturo Gonza'lez Quijano. Tesorero: Sr. Dr. Nicola's Perez Revento's. V'icetesorero: Sr. Jose' Benitez. Y una larga lista. de Vocales. Tuvo adema's el simpa'tico concurso de la mujer cubana; auxiliar eficaz y valiosisimo de toda noble y altruista labor. Una

Page  160 160 ACADEMIA DE LA HEISTORIA comisio'n de senioras, que presidia la distinguida' esposa del iniciador, cooper6' al mejor e6xito del empeiio. Acordado, que el Dia de Cab rera en que las sefioras y sefiritas postularan por toda la Isla con destino a los fondos del homenaje, fuera el dia 9 -de Febrero, y la ceremonia el 9 de Marzo, aniversario del natalicio -del ilustre festej ado, una Comisio'n integrada por los Sres. Hernandez Guzman, Erasmo Reg~ieiferos, iDiaz de Villegas, y Morales Diaz, qued6' encargada de -visi-.tar, en el momento ma's oportuno, al glorioso enfermo, para comunicarle estos acuerdos. El 26 de Enero dirigi6' el Sr. Diaz de Villegas un Mensaj e al Ayuntamiento, pidiendo que pusiera el nombre de Rainiundo Cabrera a una calle -de la Habana, bien la de Industria, donde empez6, hacia medio siglo, su brillante jornada de jurisconsulto; bien la calle L, en el Vedado, donde estaba su quinta Lydia, su domicilio actual y por muchos aiios. Que emocion mais intensa produjeron a Cabrera todas estas noticias! Co~mo galvanizaron aquel cuerpo minado ya por la enfermedad y levantaron aquel espiritu decaidlo por tantos sinsabores! A partir de este momento, sigui6' con febril ansiedad el curso de las cosas, anima'ndose como un niiio que quiere estar bueno para ir de fiesta, halagado por el carifio de todos que le lleva'bamos siempre buenas noticias, agradeciendo a Quijano que le coleccionaba., en unas libretas, los recortes de los perio'dicos de la Habana y del interior, que contenian articulos -de firma o notas de informacio'n. Asi lRego6 el dia 9 de Febrero, el dia de Cabrera, magno, dia p ra1, que pensaba, lleno de orgullo, legitimo, de satisfacci'n justificada, que, de un extremo a otro de Cuba, su nombre de patriota, de jurisconsulto, de padre de familia, de escritor, de mecenas, de hombre honrado, estaba en todos los labios. La ciudad presenataba un alegre aspecto de dia de fiesta, a pesar de estar el tiempo, un poco desapacible. Bellas recaudadoras, con la cinta del Comite6 al brazo, en una mano la alcancia, en los labios una sonrisa y en la otra mano una flor, la prendian sobre el pecho, de los ciudadanos. En cada parque pu'blico, una Banda de Mifisica ejecutaba piezas populares o patrio'ticas; y al

Page  161 ELOGJO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA11 161 g~unos de los imi's notables oradores cubanos hacian, ante el pueblo, el panegirico del gran ciudadano. Orestes Ferrara, Jose' Manuel Cortina y Erasmo, Regiieiferos, en el Parque Marti; Jose' Maria Collantes, J. V. Cataneo, Juan Felipe Risquet y Pedro Jose' Cohucelo, en el de Maceo; Ranion Zaydi'n y Antonio Pardo Sua'rez, en el Campo de Marte; Miguel Coyula y Napoleon Ga'ivez, en el Parque de Trillo; Manuel Varona Suarez y Manuel Ma'rquez Sterling, en el Parqu e Alejandro Rodriguez, del Vedado; Miguel A. de Carrion y Arturo Montori', en el de Jesu's Maria; Antonio Iraizoz y Juan J. Remos en el JInstituto de Segunda Enseiianza, y Rogelio Sopo Barreto y el que estas lineas escribe, en la Universidad, dijeron a Cuba las razones de jus~ticia, de noble recomnpensa al bien y al patriotismo, que explicaban aquel homenaje nacional, sin precedente, por su significado altisimo, y por el entusiasmo que despertara. Quiso Carlos de la Torre, Rector de la Universidad, despue's que hicimos la colecta en el recinto universitario y en los alrededores de la Pirotecnia, que fuera la comisio'i a saludar, en frent-e, al procer glorioso. Allai fuiinos, y alli, forzado por el mandato de quien era mi Rector, mi maestro y mi amidgo, tuve que dirigir la palabra, ante Cabrera mismo, que me escuchaba, emocionado y tembloroso, a los amigos que esa tarde le visitabana y al piliblico que se congregaba en los jardines. Prescindiendo de calificativos demasiado bondadosos que agradezco, tanto ma's cuanto que son inmerecidos, lo que decian estos dos perio'dicos que extracto, es la expresio'n fiel de la verdad y prueban en que6 atmo'sfera de hiperestesia sentimental vivimos aquellos luminosos dias en que la gloria teji'a, para las sienes de un hombre honrado, la corona de laurel reservada a los elegidos. A continuacio'n-dice El Mundo de 10 de Febrero de 1923-liabl6' el Dr. Salazar, en nombre del Claustro Universitario. Como siempre, el Dr. Salazar hizo derroche de elocuencia; pero jama's le hemos visto tan emocionado como al dirigir la palabra al que el llama "su padre espiritual". Expresando la satisfaccio'n que le causaba el homenaje al nr~aestro, dijo que era "una consagra~cio'n merecida y lograda: una consagracio'n a la intelectualidad doblemente valiosa, por tributarse en un palis, donde, por desgracia, estamos tan acostumbrados a las consagraciones inmerecidas".

Page  162 162 162 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Y el Diario de la Marina expres6', por sil parte:.Acto continuo hizo uso, de la palabra con la maestrfia a que nos tiene acoslumbrados el doctor Salvador Salazar, que -en pa'rrafos lienos de emnocio'n, se lament6' de que por prim-era vez en su vida, el sentimiento, era tanto. en su corazon que no podia hablar con la serenidad de espiritu necesaria para poner de manifiesto la personalidad inmensa del Dr. Cabrera, pues ma's quisiera hablar en su propio nombre que en el de los catedr~ticos. y el Claustro de la Universidad. Llam6' en bellas frases al doctor Cabrera el padre de la esperanza que alentaba la juventud, puesto que con actos como, el que se celebraba veflan los muchachos del dia, que los esfuerzos eran prerniados y reconocidos por ei pueblo de Cuba. Transcurri6' el 'Iltimo mes; se realizaron todos los preparativos, entre esperanzas y angustias, temiendo cada dia la infausta nueva de una muerte imprevista, confiando otros en que el Desfino, que le debia arquella gran reparacio'n, no conieteria. la enorme, la terrible injusticia de lleva'rselo... A los que muchas. veces nos reprocharon el haber adniiitido, estando tan enfermo, que se sometieran su corazo'n y sus nervios a una tan terrible sacudida, podemos contestar que, lejos. de eso, prolongamos un po-co su existencia, que lo levantamos con ella del lecho, que otra vez volvi6' a recorrer en su automo'vil las calles de la ciudad y a tomar, a la hora cla'sica, su lunch en el portal ' de su cottage. Y llego6 el gran dia. La familia, por UIltimo escrfipulo, se acerc6 al me'dico y amigo, al ilustre Dr. Antonio Diaz Albertini, que lo asistia y lo queri'a como un familiar muy pro~ximo, en busca de consejo. t, Iria o no a la ceremonia de la coronacio'n V Seri'a 6sta real y efectiva o meramente simbo~lica? ~ Podria el Presi-_ dente Dr. Alfredo Zayas, como habi a prometido, ornar las sienes encanecidas en el culto fervoroso de la patria, de aqueM que era uno de sus hijos mejores, con el laurel de oro que le habia dedicado, el pueblo entero, de CubaV No se" los razonamiento-s que, al acceder a que fuera Cabrera al Teatro Nacional, tuvo en cuenta el Dr. Diaz Albeirtini. De sus hijos, su abnegada esposa y de mi, se' decir que si el acto le costaba lo peor, es decir, la muerte misma, no hubie'ramos vacilado. Condenado irremisiblemente a morir en plazo breve, ~ no era preferible a una muerte obseura despechado por no haber podido asis

Page  163 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA13 163 tir al homenaje, que liegara lo irreparable en el instante mismo en que se le abrian las puertas de la Inmortalidad, saludado por los vitores de todo un pueblo, coronado por el Presidente de s11 patria, escuchando dulces voces femeninas entonar un him-no ien su loor, rodeado de sus hijos, de su amada compafiera, de sus amigos ma's caros, de sus discipulos, de sus protegidos6?... El 9 de Marzo el Teatro Nacional resplandecia, como jamas lo-he visto. Fuera de la inmens'a muchedumbre que se agolpaba en los portales y el parque de Marti, la mejor sociedad de la Habana lienaba el -teatro desde la platea a las altas localidades. El escenario era un concurso notable de autoridades, diploma"ticos, intelectuales, periodistas y bellas mujeres. En lo alto, visible de todas partes, un gran retrato, de proporciones, clonsiderables, tributo, de un hijo de Giiines, Diaz Salinero, presidia la escena. La corona de laurel, toda -de oro, reposaba, en la mesa presidencial, sobre una artisticas bandeja de. plata, que por imiciativa del capita'n Gonzalez Quijano, adquirimos con ese objeto los amigos ma's intimos, sus discipulos, sus compafieros de lides periodisticas, juridicas y literarias y algunos hijos espirituales. Con ella le ofrecimos un pergamino cuyo texto me toc6" redactar y que dice: Dr. Raimundo, Cabrera y Bosch. Ilustre Patricio: El pueblo cubano, por la feliz iniciativa del Sr. Jose' Hernfindez Guzman, cifie en el dia de hoy, con el a~ureo laurel de los triunfadores, vuestra cabeza encanecida en -el servicio de la patria y en el afain de engrandecer nuestra, cultura. Entre el inmenso, niimero de vuestros admiradores que, en legio'n cornpacta, vienen a lionrarnos, como a los antiguos, heroes de las Olimpiadas saludaban reverentes los, epinicios de Pindaro, hay un grupo, no tan numeroso pero mas intimo, integrado, por aquellos que cerca de vos, pudimos. emularnos con la virtud maravillosa de vuestro, noble ejemplo, trabajando, a vuestro, lado unos o colaborando, humildemente otros en vuestras altas tareas de jurisconsulto, periodista y literato. Nosotros, tambie~n hernos querido, adema's de cooperar en la alta. empresa de coronaros pfiblicarnente con el triple hornenaje de la Patria, la Cultura, y la Sociedad cubanas, ofreceros la ban~deja en que ha de depositarse la gloriosa dliadema, para que en todo tiempo, ella sea el testimonio de amistad, afecto y devocio~n entusiasta, con que quiso estar ma's cerca, de vos el grupo, de: los

Page  164 164 164 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA que somos o vuestros amigos, o, vuestros discipulos, o vuestros companieros, o, en algunos casos, vuestros verdaderos hijos espirituales. La Habana y 9 de Marzo de 1923. Y empez6' la Velada. Un magnifico, elocuente disdurso de Jose' Manuel Carbonell, en nombre, del Comite', traz6' a grandes rasgos, la silueta de Cabrera... Alla', tras las bambali-nas, ignoraindolo elpi'iblico que crei'a a Cabrer'a muy lejos e 1quinta de la Universidad, escuchaba en silencio, el pobre corazo'n palpitante, los ojos lienos de aquella luz celeste que tenian en las horas de suprema emocio'n, las palabras vibrailtes, los pa'rrafos sonoros, los acenatos entusiastas y fervientes de aque'l que enacarnaba la juventud. de su pueblo, aquella a la que hubiera querido. dedicar toda su obra, segiin nos dice en Sombvras eternas, con el lema, lleno de promesas, Excelsior! IDe aquel discurso, en que habia tan bellas frases, una le lleg6' al alma: aquella en la que el aplaudido Presidente de la Academia Nacional de Artes y Letras lo salud6' " como el heredero espiritual de la de'cada de La Demajagua". Despue's, la ceremonia emocionante, no ya para el pobre enfermo que recibia el sacudimiento sentimental ma's granade de su vida, para toda la muchedumbre congregada en todos los lugares del vasto coliseo. Las mujeres lloraban; los hombres, de pie, aplaudian frene'ticamente, y el Presidente de la Repiiblica, tambie'n de pie, poniendo la diadema en la frente de Cabrera le~ decia, con su voz reposada y sonora: Compatriota R-aimundo Cabrera: ea'beme en este acto solemne, el honor insigne y la satisfaccion profunda de dumplir el encargo de. vuestros mfiltiples admiradores y amigos, que ponen en mis manos para que de elias pase a vuestras sienes, una a~urea corona, que simboliza su afecto y admiracio'n: Su -ifecto El vuestra persona,~ sn admir acik uestras virtudes ciudadanas. Y yo, al cumplir el encargo, hago fervientes votos, por que durante muclios anhos poda'is seguir ofrendando en ei altar de la Patria, vuestra devocio'n sincera a nuestra libertad y vuestro entrafiable amor a nuestras instituciones republicanas. Y mientras ya en posesio'n del glorioso trofeo, el automo'vil lo llevaba a lo alto de la colina universitaria y sus acompafiantes, flenos de jiibilo, pensaban que habi'a vencido la gran prueba; un grupo, de bellas cubanas, dirigidas por la Srta. Angelita, de la

Page  165 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA Torre, cantaban a coro, con voces melodiosas y tiernas, el Himtno de la Coronaci'n, en que las notas sonoras y cfilidas del Capitfin Molina Torres acompafiaaban los versos inspirados y sentimentales de Gustavo Sanchez Ga~larraga. IDespu-s, con varonil entonacio'n, dej6' oi'r Dulce Maria Borrero sus acerados y valientes decasilabos, Ramos de Gloria, que habi'a tejido para orlar ella tambie'n la frente pensadora: Sef-nor, & que miro?7 Sefior, que' tienes entrelazado sobre las sienes que al cielo liega su irradiacion? O0h, los milagros del sentimiento! 1Si ha fiorecido tu pensamiento! 1Si ha retofiado tu corazo'n! En otro tiempo, cuando los hombres no mancillaban los sacros nombres de honor, de Patria, de libertad, quiza's hubieras tenido a mengua los ditirambos de nuestra lenuga glorificando tu probidad. Mas hoy, que todo se hunde y desgaja bajo -el infame turbio'n que baja desde lo alt o como un alud, ihoy es leglitimo timbre de gloria sacar inco'lnne, de entre la escoria del vicio piiblico, vuestra. virtud! Ley6' ma's tarde la Srta. Guillermina Portela unos terctos enviados desde Matanzas por Bonifacio Byrne, el poeta de la guerra, compafiero de Cabrera en las lides de Cuba y America alla' en la emigracion. Y, finalmente, con la emocio'n que es fa'cil suponer, henchido eli pecho de filial orgullo, el alma, de rodillas ante aquellos seres buenos que asi' honraban al que le di6' el ser y el recto concepto de la vida y las ma's puras normas de conducta, ley6' Ramiro esta carta de gracias: el mensaje escrito que no liabian podido pronunciar los labios balbucientes -de aquel anciano ilustre: A mi hijo el Dr. Ramniro Cabrera y Bilbao Marcaida. Cuando liace algunas semanas, me. postraron graves dolencias flisicas, trajeron lenitivo. y fortaleza al lecho en que sufria, las gratas e inesperadas noticias de las generosas y esponta'neas iniciativas en mi obsequio del seflor

Page  166 166 186 ~~~ACADE~MIA. DE LA HIIST0ORIA Hernindez Guzmahn y de los unfinimes conceptos con que lo secundaban los perio'dicos, las corporaciones y las familias del pal's. Ningfin escrupuloso dictado de la modestia pudo aconsejarme entonces, que rechazara los homenajes que se me proponlian. Ni podlia ser la vanidad la que me moviera a acogerlos con agrado y hasta con orgullo legiftimo. Si al cabo, de mis. largos afios de trabajos consagrados a contribuir al bien de la patria, con modestos pero con constantes esfuerzos, mis conciudadanos me consideraban digno de su estimacio'n y cariiio, ese halago y recompensa debia tener mi ma's sincera y fervorosa acogida. Podrain ser o no ser mis obras literarias y mis sacrificios politicos dignos del lauro que se me adjudica; pero sin duda alguna en mi conciencia lo tengo, merecido por el amor ferviente, puro y acendrado, que desde mi nifiez he tenido a mi pais y que ha inspirado todas mis obras y todos mis empefios en su servicio. Pero no he aceptado la corona de. oro con que, como ofrenda de la Nac6n,1, se quiere ceijir mis sienes, en reconocimiento de me'ritos personales. No; la he aceptado como un sugestivo simbolismo. No sera' a ml' a quien corone el pueblo de Cuba en acto tan solemne y significativo. Esa coronacio'n sera para todos los intelectuales; para los. que con las armas de la palabra hablada y escrita, con el perio'dico, el folleto y el libro hemos servido fiel y denodadamente la causa de la Patria, ayer opresa y ya redimida. Con esa significacio'n es como legare' a mis hijos la valiosa joya que agradecido recibo. En vano, he deseado restaurar mis fuerzas para expresar en la hermosa ceremonia. ya que no con palabras, con gestos y la'grimas, la gratitud que llena mi corazo'n para todos y cada uno de los compatriotas que me han enaltecido. Cumple tii hijo mino, si te es posible, con las galas del lenguaje, ese deber. A cumplirlo yo, me bastari'a una sola palabra: gracias, que para mi pueblo cubano compendia todos los conceptos del amor que me inspira y de la profunda estimacio'n con que acojo en la ancianidad el ma's hermoso galardo'n que pude concebir en mis afanes clivicos. Todavia, semanas despu's, segulfan los honores. El Ayruntaniiento de Giifines, en una, sesion, la noclie del 15 de Mayo, acord6o cambiar el nombre a la calle de Suarez por el de Cabrera; y Rosa Trujillo y Arredondo, la inspirada Rosa The, vino a coloiearle en la solapa, en nombre de su Revista Letras Giiineras, un laurel de oro, del que decia, en una composicion poetica adjunta: Y sobre el corazo'n, Como bandera que cantaran gloriosos paladines en homenaje de la patria entera, ostenta el nombre de tu amado Giiines.

Page  167 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 167 Se ha criticado mucho por los que se arrogan en Cuba la triste misi6n de destruirlo todo, la emocionante ceremonia. Para muchos, que no presenciaron el acto, ni sintieron su imponente gravedad, su conmovedora e indestructible grandeza, que no aciertan a desentrafiar el hondo sentido que tienen las ceremonias como esas, sobre todo en los paises democraticos, que han acabado con todas las pompas, tan necesarias jay! para herir-por los ojos,-el alma poco dada a las abstracciones, de las muchedumbres; que no comprenden el valor simbolico de aquella coronacion, que no ungia majestades caducas ni potestades desp6 -ticas, sino consagraba la augusta supremacia del talento, la virtud y el amor a la patria, el acto fue sencillamente ridiculo; y alguno me ha dicho que Cabrera debi6 morirse antes de recibir el lauro. En la historia de las locuras humanas no hay ninguna comparable por su extravagancia y grandeza, a la del ingenioso hidalgo que quiso redimir la humana estirpe de malandrines y follones... y sin embargo, ique sublime locura la del pobre peregrino del ideal por los senderos del mundo, al servicio de huerfanos y viudas, con los ojos fijos en la sin par hermosura de la dama de sus pensamientos, que solo en su pensamiento vivia tal como la soinara su cabeza trastornada! Si la idea de Hernandez Guznmn, triunfalmente llevada a la practica, culmino en una ceremonia ridicula... ique sublime ridiculez la que asi ofrecia a un procer infatigable de la Justicia, el Derecho y la Libertad, el coraz6n de su pueblo agradecido; que traia, como los fieles de los viejos fanatismos aztecas al teocali de sus dioses, a hombres de todos los partidos, de todas las razas, de todas las clases sociales, unidos en un haz apretado, como para simbolizar la concordia, a la presencia del que tanto habia preconizado y defendido una Republica honorable de hermanos, con el ansia sublime de hacer la patria libre, estable, pr6spera y dichosa, para decirle estas palabras de optimismo y esperanza: todavia, para honrar a los que nos sirvieron como tfi, en la guerra y en la paz, sabemos unirnos los cubanos! iOh, si! Al procesado de delito comun por defender la libertad; al proscripto, en pleno rigor invernal, ya sexagenario; al que se trat6 de arrebatarle su fortuna, ganada por su esfuerzo,

Page  168 168 168 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA no en ft~ciles combinaciones contra el Tesoro puiblico; al acusado de espionaje alema'n y alianza con los enemigos de la civilizacio'n; al que gobernantes y jueces cubanos habi an tratado conl menos respeto que aun los mismos magnates coloniales que tanto habla combatido; al desoi~do mensajero de un pueblo oprimido ante un gran pueblo, que en aquella hora triste se olvido6 de sus tradiciones gloriosas y fue' sordo al derecho; debi a la Providencia, ci azar, o el Desino esta suprema compensacio'n! El hombre que, en la hora oportuna, fue' la ~mano de Dios o el instrumento del IDestino, bien merece placemes de la sociedacl cubana. Permitame la Academia que, en su nombre y agradeciendo un hotuenaje a uno de sus Miembros fundadores, yo se los ofrezca al Sr. Jose' Herna'ndez Guzman!... xx LA NOGHE Aquel pare'ntesis de gloria fue6 un. rayo fugitivo de esperanza. Revivi6 o uo dias pdo soportar las, visitas,la congratulaciones, la lectura de cartas y telegramas. A veces pegaba 61 mismo en los cuadernos, los recortes que el Capita'n Quijano le traf'a de la prensa diaria; los ecos, que aucm vibraban en (4 ambiente cultural de Cuba, de aquel fausto suceso. La muerte, sin embargo, fatal e inexorable, se acercaba queda y traidoramente a cobrar su tributo inexcusable. Era la caida de la tarde: un lento pero continuo cese de la luz de la vida. Materialmente ocurria este mismo crepiisculo: en sus ojos se apagaba la luz, no podia leer, la atm.0sfera se lienaba para 61 de sombras impenetrables, y desesperaba al -no poder descifrar, en el libro, los negros si gnos con que se materiailiza el pensamiento liumano; al no poder ver, en el espacio, el luminoso Sol, el azulado firmamento, los signos brilantes y milagrosos9 en pie cristaliza el pensamiento divno... Es entonces cuando ma~s se destaca ci padre de familia tierno que hacia del hogar un culto~' Deseaba tener siempre junmto a Si a todos sus, hijos. Los

Page  169 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA19 169 buscaba con los ojos anlielantes, los contaba con la vista; cuando sabia que le acercaban, se sentfa satisfecho. Entre los filitimos pensamientos que salieron de su 16piz cuando ya casi ni podia escribir y que la piedad filial ha reproducido en facsimil, hallo e'ste que es el resumen de su estado de alma: Ninguna de las grandezas humanas iguala a la diclia que da a u~n padre tener buenos y amantes hijos. Esto lo escribia semanas despiui's de la Coronacio'n, cuando, ya habi'a recibido el testimonio de consideracio'n a su grandeza, el ma's alto de su existencia. Las circunstancias de la vida llevaron lejos, a piayas extra-nj eras, a una de sus hij as; 1co'mo pensaba en ella en estas sus i'tltimas horas!I "El amor y la presencia. de la familia nos fortalece: y es, por el contrarlio, mny amarga la soledad cuando se nos separan y alejan los hijos"~-sigue diciendo en ese breviario de su melanco'lica partida hacia. los reinos inexplorados... Gustaba sobre todo de tener consigo, de charlar con ellos, de estrechar las manos, uno a cada lado, a sus hijos Raulinl y Esther, la sefiora del Dr. Fernando Ortiz. Esther me ha contado, con higrimas en los ojos, c6mo se iluminaban los del amado progenaitor, cuando sabia que iba a llegar de su bufete de abogado, el Ibijo menor, Raulina, a conversar un rato con el. iRespecto a ella, baste decir que lo asistia 'noche y dia, que no la. dejo6, en l~s seis meses de su gravedad, separarse un solo is tante de su lado, agradecido de su afecto y cuidados, no admitiendo el alimento ni las medicinfas sino de su mano, y es que, en su exqUIsita sensibilidad, en su percepcion delicadisima de los sentimnientos ajenos y en los haibitos de cortesia que hacian tan galantes y cumplidas sus maneras, habia adivinado que su filial enfermera no queri'a ceder a nadie esta prerrogativa... 1Y cuainto bien le hacian sus halagos! Mts eficaz-dice en otro de Bus MSoiloqi o' -qe la ma's recomendable droga es para. un padre enferno. la caricia. de u~n hijo afectuoso.

Page  170 170 170 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA A veces, le asaltaban, momentos de desoladora angustia. Sob~re todo, cuando sus ojos por el mal. que avanzaba sini'estro e inexorable, se negaban. a ver la luz de la vida. Entonces cornprendia la proxindad de la muerte, que ternia y que encontraba absurda, pensando que se lo ilevaba, en la plenitud de su cerebro pensante, siendo tan diclioso, tan amado, tan necesario a los, suyos... Y con tristeza escribia: La juventud es siempre dichosa porque, aun en las horas ma's sombrias, tiene la Esperanza por compaiiera. La vejez es triste. porque desespera. Y mientras tanto, la tarde calfa lentarnente. La muerte de Cabrera es un. crepi'isculo de gloria; un suave y lurninoso atardecer; un bello, melanco'lico trasmonto del sol en un liorizonte de arnor y de, fama. Eran los bellos dias, de Mayo, cuando la Primavera pone un brote en cada tronco, en cada rarna un retofio; cuando hay en los jardines rn6's ricas fragancias; cuando el amor calienta, los nidos; cuando la Na~turaleza toda se extremece en un himno triunfal de vida y esperanzal Coincidencias de las fechas en la vida de Cabrera, que tanLas veces liernos anotado! Un 10 de Octubre obtiene en. Sevilla su1 titulo de Licenciado; un 27 de Noviembre lo incorpora en la Habana, ahora un 20 de Mayo, en la noche, oye por A1ltirna vez los ecos distantes con que las sirenas de los buques, las bocinas de los automn'viles, la aigazara popular saluda el glorioso aniversario del nacirnento de la Repu'blica... Pudo verbo todavi'a; pudo gustar la intima satisfaccio'n, despues, de las angustiantes desilusiones de Febrero, de celebrar un 20 de Mayo rna's en que se restauraba lentamente, en la IRepiiblica, el derecho y la libertad. Hasta tuvo un. mornento de esperanza. Era el postrer re-. flejo de la tarde, el fiamear fugitivo de la llama que se apaga, la Uiltiina nota vibrante de un noct'urno cuyas armonias se diluyen en el espacio infinito. Tom6' un libro, en france's con el afa'n. de leer... y 1oh grata sorpresa,! vio6 las letras, pudo coordinar las, palabras.. -1 Yeo-grit6' lleno de jiibilo; mientras Esther j pobre hi

Page  171 EL0G10 DEL DII. IIAIMTJNDO CABRERA17 171 ja que asistia de ese modo a la angustia ma's horrible para un hi-' jo carifioso y amante!-le quitaba el texto. con habilidad y mentidos pretextos, no fuera a comprobar casi en seguida que su ilusio'n era un bello espejismo. Y lleg6' la noche. Cerca de las tres de la madrugada del 21 de Mayo, estrechando la mano, de su inseparable enfermera, pronunciando dulcemente su nombre, con los ojos cerrados, viendo quiza's con la poderosa fantasia que hizo de el un poeta, el amplio, cuadro de su vida pasada, su dificil peciregoso camino hacia la meta de la prosperidad, la dicha y la gloria; sin agonia, sin dolor, sin dese'speracio'n; serena, mansa, noblemente; sin la rebeldi a que tantas veces desplego6 formidable contra la vida, y que allora era ini'itil frente al poder insuperable, se plegaron los pe& talos de su alma, se cegaro-n los cauces de su pensamiento, se durmieron para siempre sus infinitas ternuras; se perdi6', como, una ucstrella en la noche, en la Sombra Eternal!... Despue', una sencilla camara mortuoria; un libro que se llena con firmas ilustres del Gobierno, la Intelectualidad, el Profesorado, el Foro, el Arte, la Prensa, la Banca, el Comercio; una manifestacio'n popular que llena, a pie, todo el trayecto desde L y 27 de Noviembre al Cementerio de Colo'n y un dulce, emocionante, tiernisimo, y conmovedor especta'culo: las nifias y nifios, de las grandes instituciones de ensefianza pubhlica y gratuita de la Sociedad Econ6mica, que, al pasar el cadaiver, riegan sobre el pe&. talus de rosas; pe'talos. ma's bien de las fibres inmarchitas de la gartitud al Benefactor, al Maestro, al Grande de la Patria! Y luego, naada... Oh, si! La Historia, que escribe u-n nombre en el Libro de la Inmortalidad! La extraifia profecia en un momento en que nada podia presagiarlo, que contienen los Ailtimos versos de su composicio'n Despedida, escrita en el mar: Feliz yo Si pudiere fitil a Cuba ser, si de su historia ocupare una pfigina, y mW nombre reflejase un destello de su gloria!

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Page  173 LIBRO SEGUNDO SU OBRA

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Page  175 PRIMERA PARTE EL POETA HISTORIA DE UN ROMANTICO Es fa'cil encontrar, en la biografia. que acabamos de bosquejar, la genesis en el espiritu de aquel. que en nuestras aiitologias poticas figurara con el seud'nimo, de Ricardo Buenamar, de un sentido, francamente romantico, de la filiacio'n de todos, sus versos y aun sus ideale-s de otra inldole, en la esduela tan gloriosa y tan alta en la historia del pensamiento humano, que defe-ndi6', en lo social, la emancipacio'n de la mujer, la educacio'n del nif'io, la redencio~n del miserable, el perdo~n de la culpable, la piedad al desv~alido; y en arte y politica, la absoluta libertad del alma humana. Jama's tuvo, reparo, en confesar lo que otros, ocultan como vergiienza o ~omo ridiculo; jamais neg6' la hiperestesia sewtimental y plato'nica que le lievaba a amar los espectaiculos naturales, a no comprender la moderna orientacio~n de las costumbres, ni concebir ciertos convencionalismos, que atacan el pudor de la mujer y perturban el orden social, al corromper a las familias; j ama's sancion6, ni siquiera con la indiferencia o, con ua muda aquiescenrcia, la desmoralizacio'n administrativa que hace de la Patria, "6no altar de sacrificios, sino escabel de impuro, encumbramiento" j amas sali6" de sus labios, a pesar de sn permanencia d~u

Page  176 176 176 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA rante dos afios en Andalucia, una palabra mal sonante o un te~rmino obsceno. De estas purezas que algunos liaman despectivamente "1romanticismos", se mostr6' siempre orgulloso y lo podia estar, porque eran legitimas, sentidas, ingenuas, natur'ales; -no fingida e hipo'crita gazmofieri'a o falaces aspectos catonianos, que se resuelven muchas veces en una avaricia insaciable,' en una perversion moral indigna o, en un grosero materialismo disfrazado bajo la cubierta qu-e parece razonable de lo "positivo". Muy niflao, Como liemos visto, se nutri6' con 'lecturas precoces de los escritores que fundaban en Francia la escuela roma~ntica. Libros de Victor Hugo, de Alejandro iDumas, de Eugenio Sue' y sobre todo, de Lamartine, nutrieron demasiado prematuramente, su mente infantil. Este incomparable autor ejerci6' en el, ma's que nadie, durante toda su vida, una inifuencia decisiva. Mil veces halla.mos la referenia. "Preferi'-dice en Sacctndo Ililas- entre los, grandes poetas, a Lamartine. Sus versos'y su prosa me arrebataron. Los Giroiwdinos fueron mi biblia o breviario." (1) Y ma's adelante, la profesio'n de fe romantica desde los 14 afios: Llegue' a aquel gran centro de educacio'n y cultura, pro'ximo a cumplir los 14 anlos; pero ya ni el me'todo, ni los conocimientos ma's amplios, ni el estudio de la Historia y de la Filosoflia, ni el tacto de codos, con maestros y sabios, pudieron modificar el orarcter romwintico, que mis primeras lecturas me liabi'an dado y que en mis composiciones literarias he revelado. No ya en sus versos, en su modo de ser, en sus actos, la huella fue6 imborrable. Cuando fue6 discipulo de Alonso y Delgado esa veneracio'n se hizo ma's firmte. Circulaba de carpeta en carpeta, de mano en mano-dice en Mis Buenos Tiempos-y se lefia con fruicio'n, con vehemencia, ese gran poema de Alfonso Lamartine, Los Girondinos, en el que la prosa y la historia ceden a los arrebatos del lirismo; aquellos hombres que mueren cantando la libertad de la patria, aquellos tribunes exaltados; todas las grandezas del partido revolucionario, (1) R. C. Bacando Hilae. IX. Leer de corrido, p. 89.

Page  177 ELOGJO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 177 excitaban. a la juventud y la haci an desear iguales tiempos, ide'nticos heroismos, los mismos sacrificios por sn patria. (1) Asi fue' como la juventud electrizada-segiin las frases de Rafael Mnntoro-se forj6' el grandioso sueiio, de una nueva Convencio'n, ma's modesta, pero mats pura, menos 1)otente, p~ero mais noble y generosa, en medio de la virgen naturaleza de una isla tropical. (2) Y de este modo se explica, ese poema, verdaderamente roInantico, encantador como el episodio de Gavroche en Los Miserabies, de la hui'da de Cabrera en el Missouri, para incorporarse a los 17 afios, al Eje'rcito Libertador. Encarcelado, en Gtiines con Jose' Maria Garcia Montes, creian vivir la historia girondina. Se escribian de celda a celda da'ndose valor y consejo; el uno (Garcia Montes) firmaba Lanjuinais. Cabrera, Ducos. H1abiarnos tornado, por modelo a los hombres de la Gironda y anlielikbamos igualarnos ta sus proceres y sus ma'rtires. (3) 1LI glorioso heroiso el generoso ideal -de los jenes del 68, nacio6 en las pa'ginas inmortales de los grandes escritores franceses de la e6poca romantica. Tal vez por idiosincrasia, por clima, por los miism-os paisajes tropicales, el cubano, son'ador e imaginativo, tiene propensio'n innata a los ideales de la escuela de Musset; pero en aque'llos, y en Cabrera ma's todavia, infiuyeron las circunstancias ocasionales: la gesta lieroica, de la Emancipacio'n y la lectura de aquellas hazaiias. que los movian a los ma's locos empefios, a las ma's irreflexivas ambicio-nes de grandeza. j No apeteci a morir corno los oradores -de la Gironda entonando. himnos inmortales?7 (4) Pero la huella fue' tan honda, la influencia tan persistente, que dur6' toda la vida. (1) R. C. Mis Buenos Tiempos, p. 68. (2) R. C. Mis Buenos Tiempos. Segunda edicio'n 1882. Pro'logo, p. XVII y XVIII. (3) R. C. Mis Buenos Tiempos, p. 114. (4) R. C. Poesmas por Raimundo Cabrera. 1871. Pro'logo, p. XI (In6ditas.)

Page  178 178 ACADEMIA DE LA IIISTORIA Cuando, nacio Sn primera hij a le di6' el nombre de Graciela, la lieroi'na lamartiniana; la Historia de los Girondinos estuvo siempre a mano en la biblioteca seleccionada por el de sus mejores, libros, entre las obras cubanas, aquella de que se rodeaba, en sn bello, retiro, "como, si quisiera agitarse-dice Marquez Sterling-en el oleaje de un siglo de pensarniento nacional" (1); traduce varias veces al. autor de El lago; algunas otras lo imita, siempre lo venera... Y aunque los afios pasen y el rudo combate con la existencia abroquele el espf'ritu en trincheras de desconfianza, y endurezca el alma para no ser vi etima de candorosas semnsiblerias, y sustituya a las amables, quimeras las penosas realidades, en lo ma's i~ntimo, pronto a surgir a la primera ilamada, como se cultiva en un huerto reco'ndito un tulipaimn raro, llevara' Cabrera siempre la llama del ensuefiao. tHay nada m6as romantico que este pa'rrafo escrito en 1904, es decir, cwndo teni'a 52 afiaos? Bajo esa media luz (la del crepiisculo) y a esa hora que todos. los, r-uidos se apagan y la naturaleza predispone al finimo, no para. pensar ni soliar, sino para recordar y sentir, Romalinach (el gran pintor cubano) y yo nos detuvimos con. movidos, para contemplar en el extenso panorama la calida de la. noche tendie'ndose sobre la ciudad, la campifia y el oce'ano. (2) Mas todavia. t No es un roma'ntico poema, verdaderamente romance l1irico que recuerda las ma's bellas baladas alemanas, la historia vivida que nos narra en su cuento El primer amor de la coleccion Sacando fiilas? Aquel primer amor que la admiracio'n engendra, que la revoluci'n, interrumpe y del que, separados los. protagonistas. por opuestos rumbos de la vida, no queda, al final, sino un recuerdo del pasado, que hace enviar al novio ya viejo, con hijo-s y con nietos, a la novia, viuda y tambie'n vieja, una carta de saludo carifioso, desea'ndola que se conserve yvaecada cumpleanios, carta que siempre se contesta: culto roma'ntico y plato'nico del pasado, sin ofensa para nadie, que puede parecer ridiculo idealismo, (1) La Naci6n. Habana, Enero, 1917. (2) Desde mdi 8itio, Primera serie, 1914, p. 39.

Page  179 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA17 179 idilio tonto de viejos y no es sino, la poesi-a del recuerdo, " el rocio que hace reverdecer las fibres marchitas de la vida. " (1) Febrero mismo no es ma's que un gran impulso romantico. Correr, cerca de los 70 afios, la peligrosa aventura del conspirador; desafiar los rigores del invier-no, el poder y la fuerza de un gobierno personal que no retrocedia ante ninguin medio de perpetuarse, y que disponfa, para lo~grar su persecucio'n en el suelo libre en que se hallaba, de la simpatia de aquel otro de quien era aliado en una espantosa conflagracion mundial; trabajar noclie y di'a, sin descanso, en redactar y hacer traducir memorandums, notas, articulos de perio'dicos, correspondencia cifrada, sicartas, telegramas; abando-nar la paz, el sosiego, la dicha de un hogar embellecido por el amor y calentado por la grata presencia de los hijos, para vivir en el ambiente mercenario de los hoteles, entre gentes de habla extrafia, que ahora despues de la injusticia, le pareceri'a odiosa, todo por no volver a encontrar en su caminio al que habi'a conculcado el derecho y violentado la justicia... no es una de las hazafiaas formidables que nos cuenta Lamartine, corriente entre los gloriosos compafieros de Vergniaud6 Pero es que la vida de Cabrera esta' llena de estos episodios qu'slo cabe-n en el marco, lleno de lirismo, de las vidas plat'inicas. Tuvo un perro, Picolino, al que conoci, al que estime6 por la adhesion sin limites al amo, por su sumisio'n inteligente, por su belleza de raza italiana volpina.. En el viaje de 1910, del que nos contaba tan interesantes impresiones en sus diarias correspondencias a El Tienmpo, hall6' en Florencia otro hello ejemplar de la raza, mitad perro, mitad zorro, a que pertenecia Picolino. Era del sexo conatrario; y aun temiendo los regaiios de la famihia, compr6' el precioso animal, al que puso Carin~a, se decidi6 a todas las molestias del viaje, pag6' en Paris-donde todo se pagfa-hospedaje especial y no se' cua'ntos francos por una cucharada de aceite que habi'a que darle a la viaj era enferma; la traj o a New York, y p ensaba conducirla a Cuba.... t Para que' 6 Para compensar a Picolino la pena que le causo6 separarse de el, dejarlo al embarcar, traye'ndole al regreso una novia desde el lejanio pai's natal. (1) R, C. Sacando Hilas., XI. El vrimer ainr, p. 108,

Page  180 180 180 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Carina muri6 en el viaje sin Ilegar a conocer su. prometido y jhay nada ma~s tierno, ma's inspirado, ma's elegiaco que. la cronica final de su libro Borrador de viaje, escrito 'a bordo del Olivettel, dedicada a He'ctor de Saavedra', y que liora la muerte de Carina? Cuando le toc6' el turno a Picolino, tres alios despues, en 1913, lo llor6' Como se liora a un hijo y le hizo construir una fosa en el jardin de Sitio Lydia, cerca del banco rfistico, donde, de mafiana, lef'a los periodicos del dia,, custodiado y festej ado por su. fiel compafiero; y en el lugar donde reposan sus moirtales despojos, sembr6' un jardinero, poeta como el, un macizo de flores... lBello, dulce, maravilloso poder de los soldados de la Quimnera, que saben encontrar, en el mundo imperceptible -para los seres vulgares, de los ensuefios exaltados y de las locas fantasias' un tesoro de emociones insospechado! Acertardn a descubrir, en las cosas triviales, el fondo de poesia recondito que existe en cada cosa; discernira'n, como esos exquisitos aparatos sinto-nizadores que fijan una corriente ele'ctrica por pequeiio que sea su volumen e intensidad, cualquier chispa de ilusio'n que fiote por eneima de las tristes realidades materiales... Muchas veces pensando en el invencible romanticismno de Cabrera, me ha venido a la mente el recuerdo de las bellas frases que estamp6' Montoro en el Pro'logo de Mis Buenos Tiempos: El alma de los jo~venes que tienen el celeste don de apasionarse por el ideal, recuerda por sus alucinaciones sublimes al heroico e ingenioso hidalgo de Cervantes tan glorificado por Hfeine a causa do su grandeza moral oculta para el vulgo bajo el velo fatal de sus extravagancias. En vano jura Sancho que ha visto a Dulcinea acechando trigo sudorosa y sofocada entre las riu'sticas labores, propias de su humilde condicio'n; Don Quijote sabe quo eso no es asi, que el toSco escudero ha sido victima de un encantamiento y que lo que imagin6' granos de trigo ruin. eran. hilos de Perlas quo so deslizaban suavemonte por los dedos de nacar de la dulece seliora de sus pensamientos. (1) Los que no saben de el sino que fue6 un abogado de briosos empujes, tenaz e irreducible al defender el derecho de sus clientes y perseverante y laborioso hasta amasar por sus propias manos una gran fortuna; los que lo creen (mnicamente un gran poli(1) R. C. Wes Bu~enos Tiocmpos. Segunda edidi'n, 1892. Pro'logo P. XIX,

Page   1889.-A los 37 a-nios.

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Page  181 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA18 181 tico de la era colonial, que combati6' sin descanso los errores de Espaiia y defendio6 las libertades de su patria, con so'lida argurnentacio'n y energi a indomable; y en plena repfiblica se enfrent6', ya en la ancianidad, sin medir las consecuencias, con un poder omnimodo; los que no tienen noticias sino de sus pole'micas infatigables de El Tiem~po contra los periodistas espaiiaoles que sofiaban en reconquistas imposibles y quijotescas, juzgara'n imposible o cree'rain exageracion este aspecto francamente roma'ntiCo con que lo consideramos... Es que no lo conocieron! Es que -no supieron seguir, en los reflejos de su mirada pensativa, en el temblor emocionado de su voz, en el dulce palpitar de su corazo'n siempre juvenil, en todo, S1 cuanldo hablaba de su vida pasada, de sus anlielos, de sus R1, chas, de sus esperanzas, de sus triunfos, el vuelo milagroso de un alma a la que podian pasear sus alas vigorosas por las sere-nas y encantadas regiones del Ensueno0... AGUINALDOS Entre los papeles de Cabrera hemos encontrado un pequef'lo tomo manuscrito,, encuadernado en Caidiz, con el titulo de esas bellas fibres pascuales que adornan, con exuberante profusion, las sabanas de Cuba, en nuestros Diciembres luminosos. Lleva fecha de 1872; y esta' dedicado, a la Srta. Francisca Flores, de Gifines, Paca., como la llama en el titulo con intimo y carifioso apodo. Por el prea'mbulo nos enteramos que antes de estos aguminaldos hubo otras tres series, cuyos versos, tal vez, seleccionados, fi'guran en colecciones posteriores. La primera de aque'llas es del afio 1869. Corresponde -a Isla de Pinos, la e'poca en que este adolescente salta, de pronto del gran colegio aristocra'tico del Cerro, donde figuraba como alumnao y como auxiliar, y redactaba. revistas y soniaba en gloriosos destinos, al escenario, desolado de una isla, casi despoblada, a ganarse duramente la vida y a sufrir los vejdmenaes de la vigilancia.

Page  182 182 182 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Separado de su hogar, teniendo que ser hombre y hombre energico y valeroso -antes de Itiempo, sin vislumbres de' aquel briilante futuro que liabia, ambicionado; despechado por su fracaso i evolucionario, la voz de una amiga, que le traf'a el recuerdo de, la villa lejana, habria de caer en su corazo'n anagustiado como, ei rocfo refrescante del verano en los pe'talos marchitos por el fuego del. sol. iEntonces, para ella, para esta Paca cuyas cartas perio'dicas eran al pobre confinado consuelo de sus penas, coleccion6 por primera vez sus poesfas. Alif iban mezeladas las tristes notas que me inspiraba la soledad de mi destierro; allif las quejas de un amante enamorado; las dudas del presente,' las esperanzas para el porvenir y, en suma, all'i iban vaciados todos mis senti mientos. Aquel libro era mi corazo'n y mi corazo'n te ofreefa. De aquellas rimas, las primeras que deben toma rse en consideracio'n prescindiendo de ensayos infantiles que no pueden ni deben tomarse en cuenta, se destacan dos que figuran en su ~inica edicio'n impresa, Juveniles', de que ya nos ocuparemos. La una se titula A mi pluma y tiene soltura, facilidad, viveza. Son de'cimas que le arranca la penaa: Dolores y desengaiios marchitan mi corazo'n. Busca ci lenitivo eterno; la co'mpensacio-n que ofrece ci destino a los, que sufren y suefian: Pluma, ven y de mi pena recoge el vago suspiro en este triste retiro do el destino me encadena. Se' tui la amiga y consuelo del mi'sero desterrado. La otra, muy superior, se titula, Al partir y es una imitacion del conocidd metro de Esprocenda en su Cancio'n del pirata. Hay mayor riqueza. ritmica. y un gran vigor descriptivo: recue'rdese

Page  183 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA18 183 la descripcion en prosa. de la misma escena, que reproducimos en el capitulo El coonfinaiento:Lev6' el ancla el ma~rinerol, las ondas, rompio6 la quilla y la nave do la orilla silenciosa se alej6'. Sentado sobre cubierta, triste, preso, desterrado, en un sollozo angustiado lance' a la patria mi adio's.. El paisaje de la patria se diluye en las brumas distantes: Vi ocultarse en perspectiva tras, el lejano liorizonte la cumbre del alto monte a cnya falda nacil. La villa, que consideraba, como lugar del nacimiento por la larga vinculacio'n de la familia; y en ella el lugar amado, la casa materna, la tumba del padre, los amigos, la amada ausente: El hogar donde quedaba triste y ilorosa la madre y la tumba de mi padre quo mil veces visite6. El nombre do los amigos que mis dichas compartieron los sitios donde corrieron y... el nombro de una mujer! La memoria, vagando de una, en otra remembranza, recae en srus ansias de gloria, en sus nobles anlielos de fama y bienestar: Las esperauzas do gloria que mis ansias lialagaron cuando el alma despertaron las luces, do la razo'n. Los sune'os para el futuro, las quimoras quo trajeron y quo en mi pecho oncendieron noble, patri6tico ardor.

Page  184 184 184 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Es entonces, la imagen de lIN patria, por la que sufria, la pena de la ausencia, la que 'surge, amada y compadecida, del fondo de suis nostalgias: Y de uno en otro recuerdo vag6' mi frente afligida, mientras la nave impelida cortaba ligera el near; acercandome a la orilla donde el ahnima angustiada liora o6h patria idolatrada! tu perdida libertad. Este amor a la patria irredenta, presente siempre en sus obras... co'mo no iba a estar en sus versos de juventud a la hora en que por ella sufria el martirio del, proscripto!I Sus generosos deseos, sus nobles afanes en que se yen, vivos y latentes, los ideales de aquella escuela filantro'pica, humanitaria, reflexiva, afilosofada, que precedi6' el apogeo del Romanticismo.An hela la libertad y la justicia, la grandeza y la belleza, la igualdad para todos: Quise que todo en la vida fuesd grande y fuese bello y de la igualdad. el sello en todas partes hallar. La emotividad de los versos, el caraicter absolutamente sincero que entraiian, la fresca sensacion de verdad que encierran, hacen olvidar alguin descuido me'trico, los naturales tropiezos de ia juventud todavia inexperta, el verso cacofo'nico mal medido, la repeticion innecesaria de una frase. Y aparece en la narracio'n la sorpresa del imberbe conspirador': la ruda mano que le detiene en su senda de sacrifieio y de gloria: Y lialle', en vez de mis anhelos y mi esperanza divina, una oscura bartolina y una aislada proscripcio'n... Entonces vendra'n las penas del exilio; la afioranza de todo Jo que queda alla' lejos, del otro lado del mar, el dolor de ver la; patria esclava, endulzado solamente con la fe de que alguin dia,

Page  185 ELOOJO DEL DR. RAIMUJNDO CAB3RERA18 185 luinosa y magnifica, lance sus, resplandores la estrella soli Laria: i Ay! En vano mi mirada busca alla' en el horizonte la cumbre del alto mnonte a cuya falda nacil. Que ya la nave. ligera toca en la orilla contraria de la tierra solitaria do voy proscripto a gein-ir. Mas con la fe del patriota esperare con anhelo que brille en mi oscuro cielo la estretla de redenacio'n. En Diciembre del afio 70, vuelto a Giiines, despue's de levantado el confinamiento, enfermo, desesperado y triste, Paca~ es para e'I tierna amiga, que le asiste en su.cuita, que hasta4 le liace tomar las drogas necesarias para recobrar la salud. Esta deliciosa intimidad, que recuerda tantas amistades literarias famok-;S, er-a clemasido sospecliosa para la cnitica hostil y desconfia(Ia de la aldea. Y sin embargo, nada mas puro, ma's desinteresado, ma's impoluto que el dulce sentimiento de pura amistad q~ue los unia. El mundo ignora siempre el exquisito sentido de estas relaciones como no es capaz de comprender jama's nada que, volando por encima de las tristes miserias materiales, se cierna niajestuoso por los dia'fanos cielos de la espiritualidad. lAy!-dice el poeta-en aquellos. dias se interpuso a nosotros, el pufial de la calumnia y nos hiricl con manci, acerba: quiso destruir nuestra amistad, separarnos para siempre. Afortunadamente, quedaba el gran rem-edio: se escribieron. Definen los cla'sicos la epistola con palabras sencillas que tienen, sin embargo, un profundo poe'tico sentido. Parece que no se hace ma's que dar una ra'pida idea de lo que se trata, cuanrdo se dice "Conversacio'n por escrito con el ausente"... Y, no ohstante, maravilloso poder de ese pedazo de papel que salva las distancias, burla las vigilancias, y salta por encima de las suspicacias pueblerinas! Y asi conversaron por escrito los amigos:

Page  186 186 188 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Todo el poder humano no es capaz de extinguir los sentimientos verda-, deros. Por aquel a-no, lieno ya de estas amarguras, tuvo tambie'n otra: la muertq de Ramiro, el liermano menor. Por eso los aguintaldos de este aficl, se liamaron El libro de las ldgrimas; y su;i-fl tima paigina. fue' una de luto: Reza, mortal, eleva tu plegaria por aquellos que yacen olvidados bajo la verde yerba sepultados o en las airadas olas del turbio'n; y pide al cielo que al liegar tu hora y, entregar a la muerte tu trofeo, en vez de altivo y rico mausoleo halles lugar en la mnansio'n de Dios... Quiso la suerte que el aiito 71, el afio tra'gico de nuestra epopeya, sefialado con el injusto fusilamiento de un dulce poeta melanco'lico, nuestro dulce bardo crepuscular, y el infame asesiiLiato de los estudiantes de medicina, lo pasara Cabrera en la Habana, profesor, como ya hemos visto, en el colegio de Sotolongo. Como todos los afios, fue' a su. amiga giiinera, su coleccio'n potica: rica coleccio'n la de aquel aiio en que inflamaba al joven vate el fuego de la ma's alta ambicio'n. De todos Wis sueflos de la naifiez solo me restaba, la ambicio'n, esta ambicio'n quo me ha animado siempre, y que me anima todavia, de hallar en el maiiana un lauro eon quo refresear mi frente, tras tantos sinsabores como, la han envejecido. 1Pobro poeta sin ma's ilusio'n quo la del porveniri El amor de amar, esa vaga tendencia, a la edad en que la ilusio'n despliega, ante los ojos 6avidos de la juventud, su rico panorama de luces y colores, le lleva a traducir el Siempre a ti de' Victor, Hugo,? que no es mero 'ejercicio reto"rico, ni enasayo escolar (le lengua francesa; que es grito, del alma, sedienta de amar: A ti tan solo a ti, tuya es mi lira, a ti el himno do amor, a ti mi anhelo, tu dulco nombre nada ma's me inspira, A ~~soy, poetd por ti, que eros mi cielo.

Page  187 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABREIRA18 187 Tii eres, la mano, oculta que conduce mis, pasos en la senda del destino, la bella imagen que en mis, sue-nos luce el elaro, sol que alumbra mi camino. T no eres de este suelo, que la tierra jamats producira' tanta liermosura: algo, divino tu existir encierra algo que el alma. adivinar procura. Si fijas tu mirada en mi mirada, si rozas con tu brazo, mi vestido, la gloria esta' en tus ojos, retratada y el tristo mundo a tu contacto olvido. Aurora quo disipas, la sombri a noclie de mi dolor, horrible y fiera, quisiera unir a ti la vida mila y que una sola nuestra vida fuera. La muerte de un amigo, caido muy j oven en la, sendleis pjira su Meditaciorin, pro'ximo ya a salir para Ca'diz, pero todavia en 1871. Es una. circunastancia que- debemos anotar la de que esta poesfa, seguin nos dice el autor esta' escrita en una noche de luna; sabemos, adema's, que su viaje fue' en Abril de 1872... iNo set-Ia escrita en el mes de Noviembre fatidico en que fueron inmola-dos ocho infelices camaradas6?,j No pasa por estos versos, dolientes y severos, un ha'ito de inatensa melancolia que fue6 inspirado, tal vez, por la tragedia 6 Ay! mai-ana mi suerte me Ilevara' de Cuba a otras regiones, voy a partir... me arrojan de la patria las locas am~biciones. Sobre la opuesta orilla quo el mar atlante bafia donde otra luna brilla, al recordar mi madre, mis hermanos, mi hogar perdido y lejos, do mi feliz infancia dulce abrigo, recordare' esta noche en quo radiosa derramabas tus pa'idos reflejos sobre la tumba de mi pobro amigo! Pero la composicion Ma's caracteristica de su estado6 de ainiino, en es~ta 6poca es la quq' titula Dudas y~ corresponde al perfodo

Page  188 188 188 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA de su estancia en Guanabacoa, en aquel colegio, de donde tuvo que irse al saber el director su, condicio'n politica: Yo soy tan joven!... cua'nto rico ensue -no ei alma mila del placer embriaga! El mundo es bello. El horizonte inmenso a donde quiera movere' mi planta, nada, podra' oponerse a mi desvio, mi voluntad. es libre, y soberana.. 1Como se exaltan por encima de las miserias y dolores, sus veinte afios gentiles, entonando a la vida. un ca'ntico de gloria y de esperanza!I Yo soy joven, la gloria. se me ofrece, amor me brinda su, tranquila calma, diversas. sendas ante mi se cruzan puedo fibre escoger la que me plazca. Es un excelsior que entonana todas sus potencias aniniicas, esa, fe maravillosa e inquebrantable que hice grandes a los hombres que creen en su estrella: iAdelante, valor!... Brilante luce el sol. de ml destino; " fnimo, marcha, me repite una, voz desde, lo alto y yo, voy a avanzar... I que' me acobarda? Aromas guardan del amor las, fores, con su verde, laurel brinda, la fama, el dulce hogar con su calor convida., el bien por dondequiera. nbs halaga,... Gracias, Sefior, que hiciste de este, mundo, mansion eterna de ventura tanta!... L, No es verdad que. este libro en lugar de llamarse El libro de mis dutdas, nombre que el le puso, debio6 denominarse El libro de la vida, y la esperanza? 1872 lo hall6' en Caidiz. Preparo6 su libro en quince dias, al flegar la e6poca en que, cada afio, enviaba su presenate- a Paca. Aguinaldos como siempre se titulan-le escribe-. En estos campos de Europa no crecen esas Blores que solo esparcen su perfume en ei vergel americano.

Page   1890.-Raimundo Cabrera, a Los 38 afios, al escribir Mis Buenos Tiempos.

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Page  189 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA18 189 Pero los aguinaldos a pie mi libro se refiere, crecen en mi corazo'n y espiarcen six perfume para ti; para ti, amiga mia, liermana miapoqeseer fume es el recuerdo eternal que de ti guardo. Ab1,re su libro con una bella " despedida " escrita sobre el Atla'ntico en el vapor Isla de Cuba el 5 de Abril de 1872, camino de Caidiz, cuando ya se realizaba el dulce sue-no! que pareci -a tan imposible, de estudiar all' i s arr eaoao El recuerdo que viuela a la madre y el ansia por su ventura es lo que erubarga, al partir, el alma del viajero: Se~io~r! que eon tu mano, omnipotente mueves las olas de este inmenso, oce'ano, que se extiende a mi vista e imponente, eon voz atronadora, ei eco, de mis eknticos devora, oye mi eterno ruego! Haz que felice viva mi madre y que jama's deplore otro pesar, Sen-or, que el de mi ausencia,... Ci'brela eon tu manto, Providencia. Hay tambie'n una despedida agradecida para los que hicieron posible, con su proteccion, este viaje tan anlielado: Adi's, earos amigos, que en mis mano-s 6'bolo, generoso, colocasteis, prestando a mi ambieio'n valioso, apoyo. El valiente soneto dedicado a Zenea; la hermosa traduccio'n (Le El lago de Lamartine; su inspirad acomposicion a la Giral(la de Sevilla, la'mayor parte do lo que coinpone.Su tomo posterior Juveniles, esta' contenida en esta cuarta serie de aguinaldos. Pero hay una composicion que no figura en aque'lla ni en ninguna coleccik psterior y que tiene, sin embargo, una deliciosa armoni a y honda. sentimentalidad. Fue6 escrita, tambie'n on el mar, al pasar el barco, a la altura de las Azores, en Abri'l del 72. Se titula Siempre me acuerdo.. y se consagra a la remembranza de un amor traicionado. Quie'n sabe a d6nde ire'!... Do'nde el Destino, condueira' al eansado, peregrino! Si volver' tal vez I

Page  190 190 190 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Acaso con partir todo 1o pierdo: familia, patria.... pero, aquel recuerdo jama's 10 olvidare'! Es la muijer que amo6, Como el creyente, de rodillas; y cuyos encantos pasana por su mernoria con la suave, armonia de un lied aleiman: Siempre me acuerdo!... La adore' de hinojos, era la luz de sus brillantes ojos un destello, de sol. Su voz el ruido cadencioso y vago que la brisa, al romper la onda del lago, dilata en derredor... Como entre nubes de fim~bar y zafiro, la estrella de "a tarde brillar miro, yo en el mundo la vi. Y con ansioso, y complacido, anhelo sofie para los dos, en mi desvclo, un hello porvemir. Pero ella, ingrata y pe'rfida, olvid6' aquel amor ileno de suIuisio'n y arrebato... 1 Que' importa 6? Siempre me acuerdo! Y en la noche umbri'a mientras romPiendo va la ola, bra'ria, esta, nave fugaz, su nombre he pronunciado conmovido, al verme solo, sin placer,' perdido, en el inmenso, mar... Flores de juventud; rimas sentidas que arranca al corazo'n la pena e inspira el placer; desprovistas de retoricismo; a veces demasiado desaliffiadas e irreverntes a las leyes poe'ticas; dulces y tempranos frutos de un alma exquisitamente sensible, pronta a, la ternura4 y al dolor; manoj o de frescos aguinaldos que reuni6, con mano cariiiosa para ofrecer un bouquet a la amiga lo-.,jana... Una suave, fragante, deliciosa poesia primaveral vive ean el fondo de este rimero de versos, exhala entre ellos su perfumne y reclama para el joven poeta un merecido lugar en el rico tesoro de la Poesia cubanla..

Page  191 ELOGIO DEL DR. RAIMUZNDO CABRERA ""AMOR"t Y OTROS VERSOS Es curiosa la historia de la coleccion poe'tica que pens6 publicar Cabrera en 1871, y que al fin qued6' ine'dita; interesante como todas las anecdotas de los grandes hombres; y simpa'tica.y-a que prueba la persistencia, durante ma's de cincuenta a-nos, de una amistad cimentada en la nifiez y que como uno de esos arboles centenarios de los robledales gallegos, ecliaba todavia ramas lienas de savia en la vejez de sus protagonistas. Es un bello, cuaderno en que una mano cuidadosa y experta dibuj6' rasgos y letras que delatan un liahil pendolista. Esta' Jedicado a Jose' Garcia Montes y contiene XVIII pa'ginas de pr6'logo y 132 de texto. La dedicatoria recuerda los sucesos del 69, Su sorpresa, a Ia hora de embarcarsei por las autoridades espafiolas; y su encarcelamiento en Giiines. Se refiere luego a la suerte que corre, a la vez, Garcia Montes, los diez y nueve dias qu permanece incomunicado, y, finalmente, a la carta que de e'ste recibe la vispera de su salida camino del confinamiento; carta de aliento, de la cual recuerda estas palabras optimistas y vibrantes:"Ai mo! El porvenir es nuestro." Y termina con este pa'-rafo: "Ellas" las palabras aludidas) han fortalecido mi espiritu cuando desmayaba, han reanimado mi fe cuando dudaba, han encendido en mi noche la luz de la esperanzai Despue's, el ofrecimiento ma's intimo, ma's cordial: A mi madre. Mis cantos. Mi amor. Mi respeto. Y luego un cierto nuimero de paginas en blanco para el pr~lg qedbascibir el Sr. Garcia Montes. Pero pasaron los afios. Embebido en sus afanes y esperanzas; en aquel deseo invencible de ir a estudiar a la Peninsula, tal vez no se volvi6' a ocupar de los versos. No insto6 a su cornpafiero y amigo de la villa a que hiciera el consabido pro'logo: (lurmio, en fin, el librito el sueiio del olvido.

Page  192 192 192 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Once afios despue', ya abogado-y abogado famoso,-diputado, director de La Union de Giiines, casado hacia cinco, con tres hijos, encontr6' un di'a en la biblioteca de su colega, doblem-ente, pues tambie'n era abogado-y abogado ilustre-los amados ensayos de su musa juvenil1.. Se los llevo6 sigilosamente y ei 27 de Noviembre de ese aiio (ve'ase, siempre, la coincidencia de las fechas patrio'ticas) rellena, con su letra. nerviosa y dificil, a causa de su muiieca inva'lida desde ei suceso de Isla de Pinos, las pa'ginas dedicadas al pro'logo de Garcia Montes, todavia en blanco,...I Le recrimina, con fingido resentimiento, "su descuido o pereza"1, que le alegra, sin embargo, porque le proporciona ci plaeer, que no renuncia, de hacer el mismo ci pro'logo. Y no serah por cierto-se apresura a decir-para defender o hacer buenas las pobres composiciones que ocupan las pa'ginas de este librito, o, para pulirlas con mano, mas pra~ctica. No; cuando las he vuelto a leer, al cabo de tantos afios yde tantas vueltas como he dado por el mundo, a la vez que me he sonrel'do tropezando con ripios, conceptos pueriles y delitos propios de lesa literatura, he experimentado un goce inefable y he tornado con mis recuerdos, a aquel pasado feliz de sueflos, de esperanzas y de cielos, sin sombras en que fulf poeta, porque era soniador y joven (o niiio, que afin no soy viejo) y porque aun contrariado por la fortuna, no habia probado, todavi'a las verdaderas amarguras de h,1 vida. Pero, despues de ese tierno desahogo de su espiritu, que gozaba extraordinariamente con estas travesuras infantiles, aun cuando, Como entonces, era ya un respetado padre de familia y un politico batallador y conocido, lo devolvi6' a su lugar en la biblioteca de su amigo, esta vez ostensiblemente y con estas palabras: No quiero desposeerte de el: es tuyo y te lo devuelvo. Volvio6 Cronos de nuevo a hacer girar en la eternidad su esfera inutable; siguieron las divinas hulanderas tejiendo en la rueca de los humanos destinos, y al. cabo de un cuarto de siglo, en cuatro de Febrero de 1908, cuando ya ci sueiio autonomista habia dado el paso a la guerra del 95 y al 95 habia sucedido ci 98 y al 98 la iRepuiblica, y la Repiiblica caido e iba a levantarse, devolvio6 Garcia Montes ci sagrado depo'sito con una carta

Page  193 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABBERA13 193 en que se defendia, 26 a-nos despues, del cargo de pereza o descuido que le habia atribuidlo Cabrera; porque si no lo habia hecho, habi'a sido para. no perjudicar el librito con una. pa'gina ramplona, muy inferior a las dema's, o que, nada. me pareci6' ma's elocuente que el silencio, conforme a la max inia oriental que lo aprecia, como oro. Pero la historia no acaba aquf; que este, cuento, como los de Mlaupassant, tiene un desenlace inesperado. El Sr. Garcia Montes habia escrito el pro'logo en Agosto del 71, es decir, cuando lo pidi6' Cabrera; se le habia traspapelado y no habia vuelto a ocuparse de e1, ni mucho me-nos mandarlo copiar en las pa'ginas que, se le habl'ian reservado. Ese pro'logo durmi6' tambie'n el sue-no del olvido; y cuando enl 1882, Cabrera hallo6 el libro en la biblioteca, Garcia Montes nmismo quedo6 muy convencido de su descuido y pereza.:En 1908, alln no lo habia hallado y escribe esa carta a que acabamos de r-eferirnos; y solo cuando Cabrera cosecliaba ya con el seudo'nimio de Bacienarnar, los laurms del tomo Juveniles, editado en 1907, hali6' el cuaderno amarillento, que tambie'n encontre' entre sus, papeles,... Es un juicio severo que sen-ala, con acierto y honradez, los defectos de estas, primeras rimas. Es curioso observ ar que cuando Cabrera reprodujo en Juveniles la casi totalidad de las composiciones de este tema, sin conocer, como se desprende de k~ que llevamos dicho, las anotaciones de Garcia Montes, hace -n. muchos casos las mismas correcciones. Nada ma's de iinportante tiene este librito, fuera de un pr6'lIogo eserito en primero de Agosto de 1871 por Feliciano Ferraez oue fue' su maestro, mas, tarde su amigo y consejero literario y luego su. protegido, a la poesi~a Suen-os. Ferraez, lleno de orgullo provinciano y con una hipe'rbole, de que despue's, sin duda, ce arrepentiriht, elogia, con encomio exagerado, esa composicion "idel que sera' el principe de los poetas cubanos'". La profecia lenia cierto -viso de verosimilitud si so piensa en la edad demasiado temprana del poeta y Ia belleza de este ensayo prematuro; l)ero el error fue' no descubrir quo oran otras oriontacionos las 13.

Page  194 194 194 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA que sefialaba el destino, al que solo era poeta, segu'n sus propias palabras, "porque era sofiador y joven"... Y una profesi'n- de fe del incipiente autor. Se declara sectrodel Romanticismo, al explicar por que' se permite mezeclar asonantes y consonantes, en una octava de ese mismo canto Suen'o que tanto exaltaba de entusiasmo al maestro giiinero. Casi todas las composiciones aqui contenidas, se reproducen, como liemos dicho, en Juveniles. Hay varias, sin embargo, que no entraron en esa, coleccio'n y que tienen me'ritos, bastantes, para su publicacio'n: una por ejemplo, El peregrino, tiene cierta poesaalada, -vaga, de m'isica lejana y tenue: Pasa el ave y en la selva lanza armo'nico sonido; pasa la nube y mil gotas vierte en argentados hilos; pasa la estrella y sus rayos despide de incierto brillo... Dejad, pues, que cuando pase el cansado peregrino, cual aye, nube y estrella vierta un canto y un suspiro... Otra, Ilena de melanco'lico despecho, llora la traicio'n de la amada; dice al ramo de tuyas que le di6' un dia en prenda de amor: Tii esta's marchito ya. iTras largos difas perdiste tu fragancia y tu verdura, y tras el desengaiio y la amargura, niarchito esta' mu corazo'n tambie'n... Ya tu' perdiste tu verdor lozano, y doblegas tu tallo tristemente, asi como doblego yo la frente al recordar mis horas de placer. Hay esta estrofa, con esta bella antitesis: Yo soy ave melanco'lica que en la tarde silenciosa en medio de selva hojosa ~Q oculta Para gemir;

Page  195 ELOGIO DEL DR. RAIMUJNDO CABRER~A 195 y tui eres ave ligera que en la mafiana esplendente en valle, jardin y fuente aizas tu trino feliz. Y finalmente, las octavas de Su~en-os dedicadas a Luisa Zamora de Ferra'ez, la esposa del critico que tanto se entusiasmaba con ella; en las que el poeta suefia con el amor, con la elegida; con la pasio'n De una mujer que suenie lo que sue-no, quo una su risa con la risa mia, que cuando triste sobrecoja el cefio disipe mi pesar con su alegria. Una mujer que en carilioso empefio complaciente, y solicita a porfila, en alas de su amor, solo procure que ei dulce ne'ctar del placer apure. Tiene otros versos de es~ta e6poca. Es un poema manuscrito que Ilev6' primero el titulo de Memorias yT luego el de Amor. Consta de tres cantos y corresponde a 1872, a su regreso desde Ca'diz. Autobiografiando siempre, nos narra Cabrera sus primeros arnores: Fue6 un suenlo de la infancia! fue' un poema en lioras apacibles concebido, de bellos, episodios revestido, con ritmos de inocencia virginal. Fue' mi primer amor: la luz primera que brill6' en mi razo~n, cuando del mundo. al tumultuoso seno, al mar profundo me lance' con la dicha por fanal. Su vida era como un lago tranquilo, sereno y majestuoso, que auin no encrespaba el fiero aquilo'n de la tormenta liumana: Entonces era ninio. Mi existencia entre fibres balsbmicas corria, y en mi pecho tranquilo, todavia profunda huella me grab6' el pesar,

Page  196 196 196 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Todo era aurora y luces y arreboles en mi sereno y transparente cielo, que el juvenil, batallador anhelo ain no vino los suefios a turbar. Entonces apareci6' en su firmamento dia'fano y luminoso el arrebol de una aurora sentimental. Era el amor primero, que ilegaba con duizuras de devocio'n infinita. Ella era mi luz, mi Dios, mi todo, el aingel quo doquiera me seguffa, mi exciusiva ambici'n, mi iU'ico gufa, mi ponsamionto casto, angelical, Quie'n ma's feliz que yo, cuando su labio, con dulce acento de Su amor me hablaba! Ali! con que' orgullo, entonces la escuchaba vie'ndome duefio do tesoro igual. Pero... No confiemos en la permanlencia del idilio. El mismo autor nos pone en zozobra de que tanta dicha, imposible sobre la tierra, caiga al fin vencida por duras' realidades... Qui'n- me dijera entonces, que alg In di'a do aquella breve, bendecida historia, so'lo guardase el alma una memoria y fuera aquel encan'to una ilusio'n; que el primoroso idilo de la infancia. quedase en falso sue-no convertido, y tras tanto placer, hondo gemido exhale a an recuerdo el corazo'n. Es que la ambicio'n, esa llama del 'ideal que alumbra a todas horas su camino, lo atrae con la obsesionante atraccio'n, la que no puede sustraerse... Es que no dominamos al destino, sino esI~ quien sefiala nuestra trayectoria. Tras sus ambiciosos 'proyectos, abandona la amada y corre tras la fortuna... Oh!I Noche de la ausencia!1 Entre tus sombras muri6 el encanto de mi bien primero, las fibres quo orillaron ml sendero el fuego las sec6' do la ambicio'n. jAmbicio'n! iLoco anhelo! Todavia con incosanto affin ve'ncese el alma; j en qu6 dosierto oncontrar6 mi palma? & on que' empo do gloria el galardo'n?

Page   11891.-En compafifia de su esposa, la Sra. Elisa Bilbao Marcaida. (of

Page   . I...

Page  197 IELOIOI DEL DR3. RAIMTINDO CA)3RFSRA19 197 Y alla, en tierras, lej anas, luchando con la pobreza, pero cstudiando sin descanso, recuerda de vez en cuando todo lo que dej6' en ei solar nativo. Es la nostalgia, esa terrible enafermedad que tiene verdaderos caracteres, fisicos y que sume ei alma en ei mar helado de una tristeza sin consuelo: Era una tarde! En la callada orilla donde Ca'diz erguida so levanta, egida del oce'ano, que su planta humilde y manso, viene a acariciar. Vagando solitario, entretenido, lanzaba al horizonte la mirada, queriendo, tras la lifnea arrebolada la liermesa tierra patria divisar. Y recuerda de nuevo, co'mo en el mar, ci hogar cuyo suave calor tanto necesita, la madre adorada que lo espera, los amigos y sobre todo... ela! Ella, que ni la ambicio~n, ni la ausencia, ni el combate diario con la vida, han logrado borrar de s11 pensamiento;, a la que ahora, distante, distante... sabe cuainto ama. Y asi vuelve a la patria, deseoso de hacer perdonar su abandono, de lograr disculpa para su falta; en- lo alto, en lo glorioso de su enipefilo... cua~ntas ilusiones se forJ a en ci camino!I Cua~nto divino suefio de color de rosa! Ye que sofie" estrecharte entre mis, brazes, espesa amante de mi hegar egida, que madre te sofiaba bendecida de un se~r pedazo do nesetros dos! Que en un idilie eterno, primoroso el placer a tu lade, perpetuaba; mujer encantadora a la que amaba cual creyente fanfifico a su dies! Y la encuentra, si'; es de lo primero que buscan sus ojos, y ~isOjos yenl algo a que nol dan cre~dito en la loca, fantasia quo se resiste a creer lo que nos dafia: ye con ella al dichoso rival a quien su ausencia abri6" las puertas de la felicidad. LTiene derecho a quejarse, a inculparla? No, al contrario; comprende su falta y quiere la felicidad de su amada:

Page  198 198 198 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Mas se' feliz, yo, mismo, indiferento rompi' los lazos que a tu se'r me u-ni an yo, no previ ja~ u lgrian estos momentos crueles de dolor. Ni senti quo en mi espi'ritu cant~ado, que mi ambicio'n a-gita prepotente, quedaba, auim, abrasadora, ardiente, la llama inextinguible, de ml amor. El se refugiara, en su propio amor, divino consuelo que resta a las aknas condenadas al martirio de un amor imposible: Si, se, feliz, en lucha con la suerte proseguir6' la senda de mi vida; nunca. ma's mi querella. entristecida, a turbar tu sosiego llegara'. En los senos reco'nditos del alma, de tu recuerdo, guardare' el tesoro y callare' por siempre, pues si iloro, el mundo, de mi ilanto reira'. Es una estrofa esta final que me trae a la memoria, sin quererlo, los versos de Benavente: Alma del silencio, quo yo reveroncio; tiene tu sioencio la inofable voz do los que murieron amando su silencio, do los que callaron muriendo de amor!L... 1Cuaintos hay que guardan el tesoro de un divino secreto (le ternura en los se-nos reco'nditos del alma!I IV ""ADELFAStt Concibio6 Cabrera en 1913 la idea de publicar, bajo el titulo Medjo siglo, una coleccio'n literaria; uina serie de vohi'menes en donde se recogiera las hojas di'seminadas de su labor durante cincuenta afios; desde 1864, en que, a la edad de once primaveras empezo a publicar, demasiado precozmente, en perio'dicos locales, sus primeros ensayos.

Page  199 ELOGIO DEL DR. BA1MUXDO CABRERA19 log No surgi6 de las prensas m"squ el primer volumen, un tomito de doscientas pa'ginas, consagrado a reproducir sus ensayos de novela escritos desde 1864 a 1868; porque una pe'sima edicio'n le quit6' todos los alientos de perseverar en el propo'sito. Encontre6, sin embargo, conservada de casiualidad bajo ~ cubierta de uno de sus tomos, una cuartilla de papel espafiaol manuscrita en que, de su pufiao y letra, esta' el plan que se proponia desarrollar. Y entre los veinate'tomos de que debia componerse la coleccio'n completa, hay uno, el te rcero, que el consigna con este nombre: Adelfas, (Poesi as). Busque' afanosamente los originales que iban a ser comprendidos bajo ese titulo: no halle' por el pronto, sino el poema Am~or y otras dos colecciones a ma's del manuscritto de los Aguinaldos y el tomo impreso de Ju~veniales. Una, no contiene sino copias de composiciones comnprendidas en estos dos tomos; la otra es la que e-studiamos en el capitulo anterior y estaba destinada a llevar un prlogo del Dr. Jose' Maria Garcia Montes. Pens6qeamu no Ilevaba ese titulo de Adelfas, seria sin duda esa coleccio'n la que se proponia incluir en la serie de Medioa siglo. Pero esta hip6tesis tuvo un serio obsta'culo en un parrafo del tomito impreso en 1913, el- primero de los que contendrian sus cincuenta afilos de tareas literarias. Este pa'rrafo dice asi': En la biblioteca de Jose' M. Garcia lMontes, Ex Ministro de Hacienda de nuestra Repiiblica, y mi corapafiero de prisio'n en 1869, en la efircel de Gui'ines, encontre' un voinmen de mis composiciones, poeticas de 1870; entre. un monto'n de papeles apolillados, halle' un pro'logo de un tomito de Adelfas, escrito per Rafael Montoro.. (1) Luego se trataba de dos tonios distintos. I, 0 era que se proponia, hacer una eleccio'n de las composiciones contenidas en el tomo del Sr. Garcia Montes y otras diseminadas en manuscritos sueltos o en el tomo do los Aguinaldos? Problema literario es e'ste que no he podido resolver, si no tras lenta, paciente y cuidadosa buis~que-da, coronada por el kxito mas lisonjero: halle' al fin el pro'logo de Montoro, y ma's tarde el precioso manuscrito con el poe'tico nombre de esas fibres raras de triste simbolismo... (1) R. C. Medio siglo. Colecei6n literaria. Eflsayo8 de Novela. Volumen I. 1864 -1868. Imp. MiUtar, de P6rez y Hum~ 1913, p. VII.

Page  200 200 200 ~~~ACADEMIA DE LA ILISTORIA Bien merecen su nombre las rimas melanco-licas contenidas en el tomo. Nacierona al horde de una tumba y perfumaron el recuerdo doloroso de una herida que jama-s, a pesar de cinduenta aiios'de luclias y de alegras secerr6 en el alma sensible de Cabrera. Era un golpe de la Fatalidad, asestado en pleno pecho; el golpe tal vez ma's terrible de los sufridos. hasta entonces y ya hemo-s visto cua'ntos lleva'ba. en el acerbo de sus desventuras. Tanto que los que le escuchamos contar, sin pena ni amargura, tantos dolores y tantas miserias, al contrario, con la satisfaccio'n del que, en la cumbre de la serenidad, puede conftemplar, a la caida de la tarde, el largo, doloroso camino1,-jamas le oi'mos meiicionar este suceso, ni la muerte de su hijo Juvenal; nunca de su boca sali'a palabra que se refiriera a los do~s muertos tan queridos que estaban tan lejos de sus labios, porque vivian muvV dentro de sul pensamiento.. Un 'dia la menor de sus hijas, cuando ya teni'a quince afiosved si en la casa jama's se hablaba de esto-le hizo la pregunta indiscreta; la miro6 gravemente, con aquellos oj os azul1es que se adentraban, tanto en el pensamiento de sus interlocutores y le suplico que jama~s le hablase de ese tem~a... Empezaba su. brillante carrera de abogado; el amor coronaha la frente del que iba a recibir muy pronto la diadema de la popularidad y la fama; formaba su, hogar, contralfa matrimonio... y la muerte, al e'mpezar su. idilio, le arrebata la dulce compaiiera. Jama's yo tampoco liubiera descorrido este velo que oculta un hecho doloroso -de su vida, cuyo conocimiento estuvo vedado a familiares y amigos, en aquella reserva aristocra'tica de una pena que no quiere arrojarse al comentario indiferente de las gentes. Si lo hago hoy, que ya. e1 reposa en el seno de las, moradas inefables que no. perturban humanas esitridencias ni vulgares comentarios, es porque esa cuartilla manuscrita, a que me he ref erido, da cumplida cuenta. de su propo~sito de editar Adelfa~s, el bellisimo efecto literario de aquella terrible causa sentimental; y Adelfas, sin este antecedente, que e1 tendria que dar, resulta ininteligible. A nidas, la referencia a su pena esta' clara y visible en el her

Page  201 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA20 OAJ &V mnoso pro'logo de Rafael Montoro, el eminente prologuista de las obras de Cabrera, que sabia dar la prueba de su alta capacidad politica en el de Cuba y sus jueces, de su conocimiento de los ideales cubanos y su afecto fraternal al prologado en el de Mis Buenos Tiempos, y que ahora en el de este libro de versos, habia. puesto de manifiesto su extensa cultura literaria, su vasta lectura y su versacio'n up to date en el niovimiento de las ideas de su tiempo. Los sentimientos que expresa el poeta son reales-dice-y la catl'strofe, que ilora ha sido, realmente el supremo dolor de Sn vida. Veinticinco cuartillas de versos coinprende este poenia; collar de rimas sin ma's hilo de engarce que el hondo estado, de tristeza en que brotan de la pluma de su autor. Es la manera de Heine que reproduce Be'cquer en Espaiia conociera o no, por traducciones, los versos del bardo alema'n. Be'cquer estaba entonces de moda en todos los paises de habla castellana; y con grave quebranato para su gloria, una caterva de vulgares imitadores, los mismos que en todo tiempo falsean el ideal de los grandes impulsores del pensamiento humano, trataban de seguir sus huellas magistrales, sin percatarse que le sobraba tQdo lo que no necesitaba el bardo sevillano: afa'n de notoriedad; y carecian de lo U'nico que les haci'a falta y tenia BWcquer a manos llenas: el rico tesoro de una sentimentalidad inexhausta, el qitid divinurn que reserva la Providencia para los elegidos. Siempre que un hombre de genio-dice Montoro en su prollo-go-inicia con exito un ge'nero. literario numerosa y conmpacta falange de imitadores, apresiirase'a seguir sus huellas y a participar, en cierto modo, de su popularidad. No hay nada ma's vulgar ni nada mais falso en poesia, que la tendencia en ciertos versificadores a cantar estados de conciencia que son puramente imaginativos. De tal modo los seudos poetas abusan de algunas poses sentimentales, especialmente las elegiacas, que la sinceridad de los verdaderos, ha caido en descr&' dito y para inuchos ser poeta equivale a ser mentiroso;- es decir, afingir lo' qu osiente. Es hasta com'i decir: "eso esta' bien

Page  202 202 ACADEMIA DE LA HISTORIA para poesia "; como Si pudiera liaber alguna real discrepancia entre la verdad y la ma's sublime de sus expresiones y como 51 los poetas no fueran, como, quisieron los cla'sicos, que los ilamaran yates., los videntes verdaderos de la ~'inica verdad. Cabrera, que no escribi6' nunca por placer de escribir, sino para ilenar una necesidad de su espiritu a'vido de expander sus secretos; en cuyas versos jama's percibimos el sonido falso de una cuerda falsa, vaci6', mas que en ninguno, en estos versos del dolor y la muerte, un raudal de verdadera poesia plaiiidera y sentida; un raudal de la'grimas que tenian su fuente en lo ma's rec~dito de su espiritu. El estado de Animo-afirma el prologuista-en que esta desgracia debi6' naturalm~ente dejarle, explica la profunda simpatia que le -inspir6' el dolor de B6cquer y la influencia que tuvo la poeftica especial de este autor en la expresio'n de unos, sentimientos, tan anftlogos, a los que. le hicieron escribir sus populares rimvs. Y ma's adelante agrega: El me'rito de las composiciones que este tomo comprende, es Intimo sobre todo; esta' en el sentimiento que las ha dictado, en la pena desgarradora que nos describen con acentos tan hondamente dolorosos. El mismo autor nos va a decir el cardcter de sus trenos: De un pesar infinito, inconcebible son mis canciones ayes lastimeros: las pa'ginas de un libro que consagra a un amor inmortal dulce recuerdo. Adeif as funerarias que florecen entre el ce'sped de triste cementerio, regadas con mi lianto, sin aromas, ofrenda humilde que tributa el plectro. el 'angel tutelar de mi esperanza, desvanecido ideal de mis ensuefios. iLastina que versos tan sonoros, tan iguales, tan espon~taneos y sentidos, terminen en un pie cacofo'nico en que hay que decir desvadnecido y liacer diptongo de la ea tan duro al oidlo castellano. I Y es que Cabrera, que no suele ser nunca cuidadoso de la

Page  203 ELOGIO DEL- DR. RAIMTJNDO CABRERA 20A8 forma, lo es menos en esta, composicion en que el motivo inspira(for le embarga demasiado para cuidar de me'ritos formales; y adema's Be'cquer, que imita, es, como sabemos, irregular y defectuoso, bien porque muerto prematuramente no corrigio6 las rimas que publicaron po'stmnas sus amigos y deudos, bien porque bastaba a su genial inspiracion un leve rasgo, una nota imprecisa, un diseijo apenas esbozado, para mostrar el tesoro, de su pensamiento. Para el eminente autor del pro'logo es de alta importancia el aspecto formal. Se refiere, Montoro, a la mania moderna de desdeniar la forma y buscar el me'rito de la composicio'n literaria en la intencion filoso'fica: Si esta injustificada tendencia pudiese prevalecer, tendriamos que despedirnos del arte y la poesia. Ellos. no son nada si en las ma's bellas. formas no expresamos las mejores y mais santas cosas, no seg-Un las alcanza laboriosainiente la reflexio'n, sino segiin las declara, espont-fnea y luminosamente, la fantasia. Desde el punto y hora en que el arte no sea profundo, como 'el de ser y -no ser en la idea pura, iuz y sombra. en la naturaleza, bien y mal en la vida; desde el punto en que no Ilegue en la expresio'n de lo hello hasta aquella suprema expresion e inef able armonia que constituye el ideal de La belleza misma, desprendida y libre de cuanto es impureza y vana contingencia en la realidad sensible; creo y creere' y conmigo cuantos verdaderamente amen las creaciones de la inspiracio'n, que el arte se va, con otras muclias cosas que nos abandonan ante la estrecha e infecunda concepcion del oro, que con su absorbente industrialismo, inspiraba recientemente a un pensador tan poco sospechoso para Los Hermo'genes del dia como Don Bois Reymond, quejas tan oportunas y protestas tan justificadas. Digase lo que so quiera, los eternos. modelos. del arte siguen inundando de luz los, senderos. de la historia desde el sagrado suoLo de la Grecia. La belleza inmortal de sus creaciones sobrevive a todos, Los presuntuosos ensue-nos de una mnediocridad mal avenida con Las exigencias del arte -verdadero, como Las sublimes grandezas de su filosoffa serfin una. de las ma's puras glorias de la humaniodad, cuando se hayan perdido ya en eterno olvido los nombres y Los libros, do los impotentes dotractoros, que quieren obscurecer sus, timbres. Es de sentir que el autor do Adeifas influi~do quizais por el ejemplo do Be'quer, que en eso no es verdaderamente culpable de unos yerros que s6lo deben imputarse a su temprana muerte haya. dejado, en efocto, de castigar Bus 'versos, para darLes aquella perfeccio'n que' debe constituii4 uno do los principales atractivos. de toda produccio'n Literaria.

Page  204 204 ~04 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA YO, por mi parte, sin la bella elocuencia del ilustre orador cubano, he dicho a este respecto: Arte es sintesis de bella f orma y selecto pensamiento. Error y grave, es career que basta la inspiracio'n desbordada, la rica ideacio'n, el brote tumultuoso -de emociones o sensaciones para- crear, ipso-facto, la obra poe'tica. Se necesita cucerrar el tesoro interior, el pro'vido caudal, en la f orma precisa: -no es sufi(iente el exquisito perfume de la esencia florida; es indispensable el tallado vaso que la contenga. Pero, a veces, huyendo de un mal, se incurre en otro peor. La historia literaria est' liena de grandes equivocados que supusieron que art-e equivale it forma, y sacrificaron la inspiracio'n a la Reto'rica. No ya Go'noora. el ma's grande de los li'ricos espahioles de la E-dad Cla'sica, que no logrq hacer olyidar con el culteranismo de las soledades; el magnifico vigor subjetivo de sus romances inigualados; la larga serie de los que se despeniaron por la imitacio'n de su rebuscamiento formal, sin tener para justificarse, un solo destello de su. genial inspiraci". Y en el extranjero, los preciosos adoradores del Hotel de Ihambouillet, los corif antes del divino Marini, los que ~se embriagan, como si se tratara de licor de dioses, con los arabescos formales de aquel abigarrado Eufucs con que, John'~ Lyly, en 1579, cre6' una religion literaria, que; afin tiene prose'itos: la de los que buscan palabras raras 'en los diccionarios para. que;k aun a- convcrsaci'n diaia, y vulgar, resultq pedante y florida. No; arte no es el torrente desbordado, despefia'ndose entre la sierra inculta, con estruendo formidable y con fragor de alud; no es tampoco vaso tallado por divino orfebre, vaso de cristal- de roca con ricas cinceladuras a'ureas, pero vacio. Ante es sintesis de bella firma y. selecto pensamiento. (1) Pero en estos versos, menos que en ninguno, podri'a Cabrera.redondear frases o cuidar acentos. Tras oc1 primer momento de estupor cuando el lazo, fatal coin la materia su espfnitu rompi6' la dulce mnujer con quien acababa de desposarse el poeta, aterrado y convulso, siente el alma rugir como ese oleaje interno en el que de'bil zozobra la raz'n, (1) Un 8onetista cubano: Manuel Maria Mwutelier. Por Salvador Salazar. Alma Cubana. Aflo III. No. 1. Enero, 1925. P. 15.

Page   1891.-Raimundo Cabrera, a los 39 a-nos. (OF11

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Page  205 ELOGIG DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 205 y busca en el firmamento mudo la luz de la verdad: Hacia, los cielos levante' mis ojos cansados de Ilorar, buscando en sus espacios insondables la luz de~ ma's alla', yN pregunta, vencido por un sordo extravio mental, por la c6lera impotente frente' al golpe cuya explicaioi'n escapa a la razo'n hiumana: L Quie'n eres, exclame, poder supremo, realidad o ficcio'n, que, asi siembras la muerte en este mundo como vida, y amor? Y una. secreta, voz no se' de d6nde, me pareci6' escuchar que grit6' en mis ofidos:- Insensato! yo soy la Eternidad. Si Cabrera no describiera aqui, como en todo el resto del poema, estados emocionales absolutamente histo'ricos, estas primeras estrofas serian un admirable estudio psicolo~gico. ~ Quie'n -no ha sentido,7 en el primer momento de los grandes dolores inc1,onsolables, esa sensacion de lo absurdo, ese criterio dei lo incomprensible que parece presidir ciert-os hechos de la vida; y entonces, frente al brutal mazazo de la fatalidad, sin explicacio'n ni causa, increpar a la misma Providencia la razo'n de sus designios inexerutables, para sentir ma's tarde unaa voz suprema que nos hace ver nuestra insensatez tratando de someter a leyes l6gicas lo que es negacio'n de toda l6gica humana, como es la Eterniclad?... Y viene entonces el estado animico que sigue lo'gicamente a la c6lera, impotente. El alma que se ccijcsuela en volver los ojos a-l pasado, en vivir las horas dichosas que fueron y ya no serlin... Es un proceso reflexivo en que desfilan por la mente las gratas horas de ventura. jh Fue' un suefio?... No lo se': de esos instantes guarda. memoria el pensamiento info, como guarda la flor las refrescantes y brilladoras gotas de rocifo.

Page  206 206 206 ~~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA No se' tampoco si destino aleve bien me reserva o perdurable invierrio, pero, se que si fue' mi dicha breve mi dolor, como, el alma, sera' eterno. y luego la descripcion detallada, el minucioso relato. El poeta siente la naecesidad de repetirse a si mismo la historia, para no creer que un relfimpago, fue' tan dulce suen-o! conmo para convencerse de que aquella dicha fugaz y sin limites fue' verdadera, palpable, humana; no una mera fantasia poe'tiea. Y viene la narraci'n, sencilla y breve, pero, euain verdadera y pate'tica! Es la verdad misma la que habla en estos versos: Solos, los dos, en la nupcial, alcoba que bendijo el amor, entregados al dulce arrobamiento que inspira arrebatada la pasio'n. Asidas ambas manos, sonriendo, cambiando besos mil, sin pensar un instante en el pasado ni preocuparnos nada el porvenir. Viendo ye la luz de su mirada, viviendo ella en mi se', los dos vagando en infinitos sueinos de indecible, purisimo, placer. Felices, cuanto puede en esta vida ser feliz el mortal, sin roedor gusano, en la conciencia ni penas ni quebrantos que ilorar. Jama's en nuestra dicha concebimes, perdida la ilusio'n, que con fi'inebre endecha acabaria aquel hermoso idilio del amor. Ni yo pense' jama's que atormentada desde esa liora fatal, mi alma vagaria en esta noche de eterna, inconsolable soledad. Porque tras esa primera hora de felicidad vendria, de pronto, la noche tra'gica. En el misterio insondable, en la nioche infinita, ronda ya el hue'sped desconocido... Que' terrible contraste, que antitesis suprema ha inspirado la realidad misma a este

Page  207 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA20 207 poeta, que, en vano, tal vez, la hubiera buscado, de estar liaciendo versos por ejercicioQ reto'rico: En el silencio augusto de la noche los dos de santas cosas nos hablamos: yo no se que secreto nos dijimos, ni que- sublimes ffibulas forjamos. Al arrullo de un beso casto y suave nos dormimos al fin; aciaga suerte! al, despertar, cernifase, en la alcoba, el 'angel invisible de la muerte! Y llego6 el momento pavoroso: el tra'nsito de los brazos del amado a la noche sin te'rmino. Vuelve la simple descripcio'n de la realidad a producir ima'genes que no acertaria a construir la mas rica fantasia. t Quie~n 'no ve en los. versos que siguen al, poeta inclinado sobre la esposa. moribunda seguir en sus ojos el lento avance de la muerte, hasta que su imagen, dibujada en ellos por la posicio'n en que se halla, desaparece totalmente 7? La luz de sus ojos bellos Ilen6' de encanto mi vida. Aquel azul de los cielos yo lo miro todavia. lQuien dijera, que tan pronto sus rayos se apagarian! lQuie'n dijera que angustiado presenciando su agoni a, viera extinguirse mi imagen en la luz de su. pupila! iNi quie'n dira' si lo sabe que yo vivo todavia! 1 Estas 'Iltimas manifestaciones, estos postreros destellos de una vida que se ama ho-ndamente, dejan una huella imborrable en el espiritu. Es u-na palabra, una mirada, una recomendacio'n desde ultratumba... A veces es algo ma's: es un nexo que parece vincular para siempre al. que vive con el alma del que se va... Yo me acerque' a su lecho sofocando las ansias de Ilorar quo me ojprimian

Page  208 208 208 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA no queriendo aumentar 'con mis temores el tormento letal de su agonia. Fij6' en mi su mirada melanco'lica y a la vez que esforzaba una sonrisa, -dam~e un beso-me dijo moribunda... ay! yo siento aquel beso todavila. Cuando un poco de tiera separa ya definitivamente de lo que fue' en la vida belleza y gracia, amor y delicia, el alma amhula vagamente, en una especie de sofiolencia, con la idea obsesionante, y ajena al ruido exterior. Los pasos se encaminan insensiblemente hacia el lugar del eterno reposo: Me detuve indecisoI junto al muro del triste cementerio: no quise atravesar aquellas rejas que guardan a los muertos. Volv sobre mis pasos tardo, sombrio, tembloroso, inqui'eto... si mis ojos contemplan su sepuicro no soporta mi vida el sufriruiento! Y, sin embargo, a veces le asaltan los extraii'os deseos que!Ievo6 a la praictica, con gran riesgo y escaindalo, aquel pobre poeta espafiol del siglo XVIII, Don Jose' Cadalso, -onamorado como vicos lo han estado en el mundo, de una mujer, de aquella artista que tanto lo supo comprender y tanto lo hizo dichoso que la bistoria llama simplemente la Iba'fiez: Quisiera penetrar en su sepulcro solo, calladoy, y en su obseuro hueco, ponerme a contemplar sus descarnados amarillentos huesos... Quisiera que me hablaran sus despojos, con el lenguaje mudo del espectro, y cubrir aquel antro donde yacen de Ia'grimas y besos. Quisiera que en el fondo de su fosa se escapara la vida de mi cuerpo y que unida, mi' almaj con la suya se remontara al cielo. No es raro que empiecen entonces las manifestaciones suprasensibl~es. El espiritu, hiperestesiado por el dolor, tiene ex

Page  209 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA.209 trafias alucinaciones. Tras de estas grandes desgraciae irreparabies, nace en las pobres criaturas, ansiosas de perpetuar estados imposibles, el afa'n de materializar ideas y recuerdos. Surgen entonces los grandes creyenates en absurdas corporaciones de almas errantes. En la historia, contempora~nea de la joven literatura hispano-americana hay un caso tipico: ese gran mistico, autor de ingra'vidos versos,,por los que pasa siempre, roza'ndonos con su ala milagrosa, el ave rara del Misterio. Y fue6 tambie'n la amada inamovil, que aiioro6 hasta la hora. en que la Parcaw lo echo' en sins brazos, at fin, la que arranc6' a Nervo la mayor parte de sus rimas plenas de un mistico sentido, del mas all16 inexplorado... A veces es en el sueiio que Cabrera tiene las revelaciones: Me revolvi convulso, entre las blancas shbanas del lecho, y quise contener con ambas, manos la agitacion violenta de mi seno. ALgo, del liurack'n paso sin duda. rapido -en mi cerebro, pues, brotaron ardientes de mis ojos dos kfigrimas de fuego. Fue' que sent'i en mis Labios, que, los suyos posaron febril beso, y desperte' angustiado contemplando. disiparse, su. imagen con ml sue-no... Pero en otras ocasiones es en plena vigilia, bien despierto, sin temor-el pueril temor que asalta a las almas cobardes,-de que venga la materializacio'n: Si es tu hfilito, alma mia, el que, roba a mis pa'rpados el suefio, produciendo, en mi alcoba. esos mil ruidos que de la noche turban el silencio; sal de la sombra, espesa, en donde ansioso te busca el pensamiento, y brilla ante mis ojos con la aureola que finge, ml cerebro. De'jame contemplarte, que no basta al, amoroso anhelo, Ilevar eternamente en la memoria tu nombre y tus recuerdos. 14.

Page  210 210 210 ~~~ACADEMIA DE LA IIISTOBIA Semejantes ideas y sensaciones conturban liondamente; -pie'nsese, adema's, que liegaba ei poeta, tras de una juventud enferiniza, a la lucha formidable para abrirse paso en el foro cuando estas cosas sucedian. Imtando, en Adelfas siempre a Be'cquer, vease, sin embargo, que admirablemente describe su estado de Alnimo: Un poema inmortal escribiri'a si pudiese decir lo que he sufrido: en el humano idioma, no hay palabras para expresar mi pena y mi martirio. Podre' con mis canciones plaiiideras simuilar unf suspiro; podre' evocar de mis pasadas glorias el recuerdo tristi'simo... Pero esta agitacio'n que me consume, el insonmnio, la fiebre y el delirio, este constante batallar a solas... ay! no puedo, explicfirmelo yo mismo. Asi es como este doloroso, punzante recuerdo, al fijarse en su alma, se clavara' con honda raigambre para siempre: No has muerto, no; grabada en mi memoria tu imagen siempre esta'; cuando muera mi espfritu cansado entonces morirfis. Parecera' que esta estrofa, que recuerda los conocidos ver505 posteriores de Diego Vicente Tej era A ti, en los que ilora a su madre, encierran una profeci'a falsa por cuanto que al poeta, coimo al Dante, no impidio6 ei interrumpido idilio tenler luego una nueva esposa y muclios hijos. Y sin embargo, que efectivamente guard6' hasta la muerte ei recuerdo de aquella pobre mujer que murio en la flor de su ventura, lo prueba ci que conservoh hasta la 'iltima hora sellados sus labios para liablar de ella. Si la indiferenacia o el olvido liubieran matado su triste memoria, nos hubiera conatado ei episodio como una de tantas anecdotas del caminlo. En la misma coleccio'l, no tuvo reparos en estampar que ei alma juvenil-I si tenia 23 afios!-sentia las auras refrescantes de un nuevo amor.

Page  211 ELOGIG DEL DR. RAIMIINDO CABRERA21 2H Nos lo cuentan estos versos que parecen el suave y lento clarear de la autora tras una noche de tempeptad convulsa: Cuando, perdida la calma La tempestad de mi alma con ruida fuerza estallo6: cuando, vi desvanecida la dulce ilusio'n querida que mi mente concibi6'. Presa de la fiebre ardiente viendo sombras al presente y noche en el porvenir, agostada en sus, albores la virgen de mis amores, como ella quise morir. Mas hoy amoroso anhelo, alba de santo consuelo, sigue a mi noche letal y en alas de la esperanza el alma loca se lanza en pos, de un nuevo ideal... Y ello prueba adema's la propia tesis del poeta que habia estampado en uina de las estrofas primeras iNi siquiera el dolor es infinito I que califica Montoro de "verdadero rayo de originalidad."1 Y afilade: El rasgo final, la aparieio'n del rnuevo ideal tras el que corre el alma del poeta, ansios4 de amor, incierta sobre el porvenir, tristemente preparada, temerosa de que todo sea' un delirio, pero afirmando donde quiera sus aspiraciones y pre-senta'ndose como actividad propia y siempre viva, frente a la* variedad do las cosas relativas del mundo exterior, tra'emne a la memoria altiSima concepioi'n de una escuela aletuana. Esta escuela a que se refiere el ilustre repuiblico es la de los Ilamados filo'sofos romadnticos, los filo'sofos alenianes que, siguiendo las ideas de Ficlite, preconizaron la-existencia de un. yo absoluto frente a las conitingencia. s de lo real.

Page  212 ACAD1MIA DV, LA HISTOBRIA El mundo, et* Para 6R~ks sombra. vana, montida y fugaz aparientia, alucinacio'n engafoea donde todo es ficticio, y convencional, donde todo muda y varia, al. antojo del soberano pensamiento que reviste las cosas univorsalmonte del color del cristal con que se miran. El principio, fundamental de la este'tica de esta escuela es el que ha dado en ilamarse de la iromia. Y este principio, severo, y al parocer admirablemente analizado y combatido por el ilustre Hogel roaparece, sin embargo, muchas veces, en el fondo, de todos los corazones entristecidos por ol desengaflao. Ha tenido presente el autor de Adef as' osta concepcion?7 Creo quo sik y quo no y hallo, por cierto en osta duda la mayor excelencia. do sus poosias, pero, fuerza es quo explique la aparemte contradiccio'n do mis palabras. Si se entiende con ello que Cabrera quiso valerse de sus ver sos para aplicar esa teori~a, desde luego, que es u-na, idea erro'nea, como lo es eso pie die'ron en Ilamar "poesia docente"; si se cree, como dice Montoro, del cual copiamos tanto, porque es la'stima que no se conozca tan hello pro'logo, destinado a largo suefio to(Ilavia, quo el poeta es un filc'sofo, un hombro de ciencia, que hace versos, no porque sienta la verdadera inspiracion en su al-ma y porque necesita expresar- y como E~atisfacer el ansia quo ex~per'im-enta por contar sin otro fin que; ol canto mismo, simo porque estime que os la forma 1lirica, un buen procedimiento para ensofiar deternifinadas -doctrinas., incapaz, declaro, desde luego, do somejante desaguisado a mi amigo el autor de Adelfas, y libreme Dios do apadrinarlo si tal hici-era. Haigase pedagogia en verso para auxiliar la ruemoria y atraer fakicihente a los nifilos; Pero no se querra' quo la Poesi a descienda de su alto trono para ocuparse de cosas tan ajonas do su grandeza. y sublimidad. Eso que so llama pomposamente ahora, poesm'i docente no es sine, una seiial mfis do qu6 ~V&mos siendo, pdcO a p-ropo'sito, para la poesia; y no pareco sine, quo vieno a robustecer la teorla, do Macaulay sobre la decadoncia de la inspiracio'n y verdadero genie, poetico, a medida. que con el mayor refinamiento, do la cultura, y los progresos do la critica, sobrepusiose fatalmente la reflexi6ii a la inspiracio'n, siendo, muchos los quo saben literatura y muy pocos los capaces do cre~arla, si es que on determinadas e'pocas hay alguien quo lo sea. No cree que Cabrera haya tenido presente la doctrina de los romainticos, ni aun que la liaya estudiado especialmente, au-nque

Page  213 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CA1 RERA W q3 Ea lei'do mucho y aun algunos autores franceses la hail expuesto corq~o Suya. INIl me'ito del autor de Adelfcas estah en expresar esta manera de sentir con tanta elevacio'n como originalidad. Esta' en expresarla, porque en medio del superficial fioreo, del prosaico pedantismo y de la pobre poesi'a bourgeoise, a lo Frontaura., quo constituyen las plagas literarias de nuestros dilas, el g~nero de inspiracio'n a que obedecen las poesi as del autor de este tomo, es una recomendacio'n inmejorable de su independencia y de su gusto. Hallo por mi parte en esta-s circunstancias, merecimientos sobrados para que alcancen disculpas los defectos de las composiciones a que este pr6logo precede; y Ilego'hasta creer que, si bien con alguna dificultadj,~ habrfi 'le consi(ierarse, aun entre las damas, como amplio descargo, en la falta que ha contraido ci autor, mostraindose infiel a la hermosa y santa tradicio~n del. aiuor ~inico, ~On quo han pasado a la historia log enamorados inmortales, quo tuvieron por excluS.I.vo consuelo para sus infortunios y desmayos, las incomparables dulz-4as de la Poesia. Cabrera tambie'u lo hall6' en este desah4ogo de. su alma atribuJada, haciendo los versos mas puros, ma's inspirados, ma's tiernos, que salieron de su plectro. Pero si 110 fue' exciusivo, porque la vida todavia. le mostraba un tesoro esple'ndido de dichas a esa edad en que empieza a vivirso, y 'tuvo en la union ma's venturosa con una esposa ejemplar y en los hijos respetuosos y tiernos que lo adoraban y reverenciaban, la ma's dulce compensacio'n que podi~a brindar el Destino a quien tan rudamente habi'a tratado, no por eso dej6' de rendir a la primera esposa, que pas6", por su lecho naupcial como la sQmbra impalpable del dulce sue-no de una noche de verano, un tributo poetico que, salvando la distancia de su situacio'n personal y valimento poe'tico, puede recordar al panegirista que estas lin. eas escribe el C anzionerj del divino Petrarca... V "f'JUVENILES" Y Ilegamos a la Uinica muestra que tuvo el mundo hasta ahora de las' dotes pohetias del autor de Mis Buenos Tiempos, porque fue' la ~inica impresa.

Page  214 214 214 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Es Una coleccio'n, cuidadosamente hecha por un autor que no concebia ni perdonaba las licencias de los modernistas. Suprimi6' de la coleccio'n muchas composiciones, a nuestro juicio superiores a algunas p ublicadas, porque no cumplian absolutamente las leyes inexorables de la Reto'rica o la Me'trica. No le guiaban ambiciones literarias: era una edicio'n que no se ponfa a la venta. IDoscientos ejemplares numerados para regalar a sus amigos. La encabez6' con este titulo Juveniles, ensayos de rimas. La public6' bajo el seudo'nimo que ya habi'a hecho famoso Mi vida en la~ manigua, de Ricardo Buenamar) su anagrama perfecto. Y le P11s0 Un pro'logo con Su firma completa. Tiene una dedicatoria conmovedora y Un lema de Lamartine, pleno de verdad y poesia. La primera dice: Al recuerdo de mi madre, bajo cuya e'gida escribi estas rimas, de mis, primeros, afios y al amor de mis, hijos para quienes. las colecciono. Asi, aquel libro, en su alma de poeta, era el divino engarce de sus dos grandes amores; el puente aiureo tendido por la ilusio"n, entre su pasado triste, iluminado por la luz celestial de la bondad materna y el porvenir, Ileno de esperanzas, fioreciendo en las doradas espigas de las cabezas de sus nietos... El lema era el alma de Lamartine: La poesila en cierta e~poca es la vida. Es la copa funeraria que nos sirve para quemar incienso en honor de las memorias santas y queridas. Hay aqui muchas composiciones que ya conocemos; pero hay utras nuevas. Todas ellas tienen una cualidad comiin: huyen del artificio, del rebuscamiento; no esta'n escritas para desconcertar o para dejar pensativo, sino para expresar Un estado ani-mico, que hacen sentir a fuerza de ser sinceras. El mismo liar' s crit ica: Parecerfin extralias tus estrofas, sencillas, esponta~neas, sin me'trica ni meth'foras artificiosas, sin alardes, de decadenti'smo, ingenuas como la candidez de la edad en que las improvisabas... (1)I (1) Juwveniles. Ensayos de rimas por Ricardo Buenamar. Pr6l-ogo de Raimuxndo Oabrera, 1907. Imp. Cuba y Am.~rica, p. IV.

Page  215 EELOGIO DEL DR. RAIM1JNDO CABIREIRA 215 En sus redondillas, El poeta, de 1870, resume el papel huiulano y social del peregrino del ensueifio: Que' noble y triste misio'n te ha seflalado, el destino! Vagar como, un peregrino en desierto de afficcio'n. Sefiala su poder de compartir el universal dolor: Lioras tus propios dolores y el dolor de los dema's... Este sentido elegiaco de no es ficcio'n ni pose poe'tica en Cabrera. Es melanco'lico por naturaleza. "En cada canto quiero depositar una la'grima"-dice en Febrero de 1872; recuerda la frase de Goethe: " Cua-ndo tengo una pena. hago un so-neto. " Fija el dominio de lo que fue6 por parte del cantor y su don divino de sentir con el futuro, ese poder sobrenatural del poeta que presiente el porvenir:Con la vista en lo pasado, con el alma, en lo futuro. Y luego, la misio'n evange~lica, la funcio'n social que realiza consolando al triste, redimiendo a los siervos y justanado sus armaas con la estulticia: Apo'stol de caridad mitigas las hondas penas del eselavo, entre cadenas del pueblo sin libertad! A la ignorancia insolente combate, tu, fe desnuda.. I, QU~e encuentra en recompenasa? La idea, familiar a Zenea, acude a su pensamiento: No encuentras breve terreno, en donde elevar tu tienda.

Page  216 216 21(1 ~~ACADEMIA DE LA IIISTORIA Y hay un eomentario pesimista, que rectifica en seguida el ideal, con su aliento infnto: De tu. vida transitoria en la lucha denodada, & que' alcanzas, poeta?... 1 Nada!1 Ali, no! Conquistas la gloria 1 Este fervor por la sireina tentadora que dibuja su reino en iontananza, pe'rfida y atrayente; que a veces nos parece tocar y huye, como el rayo de luna en la selva dormida, ya esta' en Mis amores, soneto de 1868, la vispera de lanzarse a la guerra. Su amor de 'nifio es la madre adorada, pero luego estudia la Historia, olvida sus juegos infantiles y mas que las caricias maternales a la libertad y ansi6 aGlra Las reminiscencias de sus lecturas cla'sicas surgen de repente. Hay unas redondillas de 1870, El arroyutelo, cuyo curso cornpara. con la vida humana, que. recuerda, hasta por el verso de arte menor, tan caro a los grandtes 11iricos de la Edad de Oro castellana, las composiciones de aquellos vates flloso'flcos y refiexivos de los siglos XV y XVI. Hay una estrofa que recuerda en seguida a Jorge Manrique, el autor de las Coplas lilniitables: Manso corre por el prado un cristalino arroyuelo, que copia el azul del cielo en su. liquido plateado. Pero luego abrupta penia rompe la suave corriente y el cauce muda en torrente que ruidoso se despefiaa... Para ir a revolverse en las aguas serenas y tranquilas -de un lago, final. Asi' la vida tiene la infancia que, como -el arroyo al empezar su curso, se desliza suavexmente; es, en la juventud, torrenate imimpetuoso...

Page  217 ELOGIO DEL DE. RAIMUNDO CABRERA 217 Y desde entonces su suerte nada puede contrastar, que viene al fin a parar en el lago de la muerte... Co'mo traen a la memoria estos cuatro, versos los tres tan conocidos de Manrique! Nuestras vidas son los rios, que van a dar en la mar que es el morir. El presidiario es una composicio'n en octavas, afiliable por,,-u asunto en aquella escuela fllantro'pica y afilosofada qiie precede al romanticismo como la aurora al dia y por su metro a los cla'sicos; es un anatema contra el presidio infmante que destruye toda esperanza de redencio'n: Tenedle compasion y no os asombre quo libre ya de sujecio'n niafiana, mire'is en flera conavertido el hombre en quien la ley se exacerb6' inhumana, y justo es quo aIM' donde hasta ei nombre quita a los. sores la justicia. humana, alli los hierros. y el trabajo oprimen, mas no destruyen el error y el crimen. El "ayer y hoy" tra'gico de las. vidas perdidas en el turbi'n de la miseria y el delito: Ayer cruzaba la ciudad ruidosa ostentando riquisimo ropaje. Roy... ya lo veis: su mano, encallecicla rompe la dura piodra al sol y al viento. I Y cuhntas veces resono6 estallante sobre su ospalda I1itigo infamantel Este final de octava, sobre todo, tiene marcado, sabor cla'sico, ese indefinible gusto a vino afiejo, que no saben percibir sino, los que pasan la vida poniendo los ojos y el pensamiento en el rico, tesoro de verdadera poesia que nos legaron los gloriosos varones de la a'urea centuria:

Page  218 218 218 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Y cuando, Febo. sobre el alto cedro, su faz eleva, del que sufre amiga, el mayoral tirano lo despierta abriendo, airado, la cerrada puerta... IDe las ma's bellas composiciones de la serie, y aun digna de tigurar en una antologia, es su cancion A la esperanza, sonoros serventesios de un excelente ritmo musical, tanto que creo le fue6 puesta mu'sica por un artista cubano. Y es, adema's, una poesia sincera, eminentemente sujetiva en que se expresa de modo verdadero un efectivo cara'cter ani'mico: Cuando, al nacer a la razo'n temprana penas y sombras en mi senda halle', por ganar bien y luz en el man-ana, contigo, diosa, en el combate entre'. Cuanclo en medio, de obscura bartolina mi anlielo, noble contrariado, vi, llame' en mi auxilio, tu virtud divina, y all'i alentado el corazo"n sentif. Cuando, proscripto en extranjero, suelo, la dulce patria de mi amor llore6, tu luz buscaba en el azul del cielo y allif tu nombre fulgurante liallk. Perpetuo, sofiador que no consigo -el bien ansiado, que entre suefios vi, siempre, dulce Esperanza, vas connmigo yr estara'is en mi tumba junto a mil. La joven tisica, de caraicter francamente roma~ntico, recuerda composiciones similares de Milane's. Es, en tono de balada desgarrador, di ruego fervoroso del poeta para. que recobre la salud y goce la dicha... Mas i ayt La. parca, fiera no oyo6 su cuita y al soplar del invierno, glaciales brisas, perdi6' su Uiitimo aroma la joven tisica. La devocio'n lamartiniana tiene cuatro muestras en el tomo: una traduccio'n de las Armonias, el Himno del nifio al despertar; otra de El lago; una tercera de las Meditaciones y su soneto

Page  219 ELOGIO DEL DR. RAIM UNDO CABRERA29 219 Los Girondinos,. inspirado no en la Historia Universal, sino en la manera de estudiarlos y comprenaderlos que tuvo el creador'de Fior d'ctiiza. La primera es una ingenua y sencilla plegaria, que conserva el tono de candor y uncio'n sincera que supo infiltrar Lamartine a la composicio'n original: son redondillas en donde el niiio enumera los poderes de Dios y luego pide, pide por todos los que sufren... Bien se puede comprender que' intencion pondria el autor cubano, en aquella epoca en que autn se sufria la oprobiosa institucio'n d'a la eselavitud y el escribi'a comedias, para redimir a un negro esclavo: Y rompe del pobre siervo la ignominiosa cadena... El lago, sobre el que labor6' con intere's, esta' admirablemente traducido. Tiene la melanco'lica poesia de que le doto6 su autor; la grave y serena maj estad con qu e el pasado se anima a sus ojos, viviendo sus dolores, participando de sus nostalgias, identifica'ndose con el alma del artista, en esa fusion intima del espiritu individual con el alma recondita del Universo, que solo aciertan a percibir los que en verdad llevan, en pensamiento y corazon, el fuego divino del Arte!I Los Girondinos es un soneto, combinacio'n poe'tica para la cual no tenia gran aficio'n y en que no demuestra notable capacidad. Y se explica; Cabrera, por tendencia innata y hasta por la indole de sus habituales ocupaciones, era, en arte, un improvisador. Lo impulsaban a ello, adema's, la enor'me facilidad con que sali'an las ideas de su mente, ra'pidamente trasladadas al papel: asi' es c6mo se comprende que, en el fa'rrago de s11s tareas juri'dicas y politficas y en el infatigable afa'n de construir y conservar la riqueza personal, pudiera producir la gran can tidad de papel impreso que constituye su bibliografia. En este soneto, no obstante lo diclio, hay verdadera inspiracio'n, sobre todo en los dos tercetos, en que el lector asiste a la grandiosa escenaa cuya descripcio'n inamortaliza al gran diputado del tiempo de Luis Felipe: Con paso firnme y con la faz serena, noble adema'n y civico ardimiento, escalan el suplicio los patriotas:

Page  220 m 22Q ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA La ley se cumple que el terror ordena y arrebatan los aires con su aliento, del huinno eterno, las vibrantes, notas.. Por la e'poca en que escribi6' este soneto sentia grandes simpatias por la Franacia. Acababa e'sta de sufrir el einorme desastre de la guerra franco-prusiana; y Cabrera, gran lector y admirador de Alfonso IDaudet, habia conocido por e'ste y por Victor Hugo-en El anto terrible-los horrores del sitio. Lleno de dolor ante aquel terrible eclipse de la reina del munldo, llora, en una elegia inspirada, su caidla; pero espera en la Repiiblica que viene: Tu frente se dobl6' cual vieja enemna que azota. el liuraefin; cual carcomida cania que se inclina al'soplo del terral. Tus ciudades. cayeron sin fortuna, bajo extra-no poder, cual las liojas, que arrastra., una. por una, el cierzo en el vergel... Ella, que liabi'a rasgado el manto real y vencido al mundo, cae bajo el poder de un nuevo Odoacro que le impone liumillaciones mil... ~ Sera' Napoleon III otro Ro'mulo Augfistulo 6? 1 Sera' Seda'n la caidla otra vez, en poder de los ba'rbaros, de la civilizacio'n de Occidente I Alit No, levantalI Puedes todavia, salvar tu pueblo y redimir tu honor! Del polvo en que se hundi6' la tirania, Reptuiblica, recoge tu pendo'n! Eisa mnisma francofilia explica el soneto Cambronne, tambie~n del 70, en el que alienta, ma's que el historico, el Cambronme de Victor Hugo en su magniafica descripcio'n de la batalla de Waterloo: Y al tronar la mortiffera, metralla lanzaste al. viento la palabra inmunda! De vez en cuando, pasan por las pagoinas de Juveniles, reflej os fugitivos, acordes perdidos, pinceladas vagas de dulce espiri

Page  221 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA22 221 tualidad. En Pas6, que se refiere a su primer amor ya desvanecido, usa el metro de las Coplas de Manrique, y dice: Paso6 Como el avecilla que hace de su raudo vuelo libre alarde; cual la parda nubecilla que cruza el limpido cielo de la tarde... En;Nunca! el titulo, sugiere ideas de pesar y negacio'n; pero, por el contrario, hay un hiosannAa'de dicha: Nunca toda la Natura se mostro6 tan placentera, que cuando tras, tus agravios y tras tu iracundo exceso, me dejaste dar un beso en la rosa de tus labios. Mi adio's recuerda, al percibir las voces de las cosas inertes, la poesia a lo Heine de Gustavo A. Be'cquer: Cuando en tarde tranquila y sosegada sientas del blando ce'firo el rumor, que sacude ligero la enrarnada, oye mi acento que te dice "Adio's!'... Y el Madrigal de 1871 tiene el sentido delicado y exquisito de esas composiciones, aladas como un suspiro y galantes como una reverencia: Volaba vagarosa en torno de una luz la mariposa con, Su brillo extasiada, y al quererla besar, qued6' abr'asada. Asi, mi virgen pura, quise admirar tu esple'ndida liermnosura que a Venus diera enojos, y me abrase' en la ~Ma= de tus ojos. Pero donde hay, entre las poesias de este grupo, ma's hondo sentido, ma's bella expresion, de ese amor infinito que se habla por los ojos, que se trasmite por intuicio'n; y en donde la imagen trivial, en fuerza de ser repetida por innuimeros vates, adquiere

Page  222 222 222 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTOBIA un relieve vigoroso., es en Lwz y sombra, un romance hecho en Cadiz: Con la expresio'n de los ojos, mfis dulce quo las palabras, me dijo una noche triste: -Itfi eres duelo, de mi alma! Y al penetrar su secreto le dijeron mis miradas, que su amor casto serila de mi vida la esperanza. Al tender sobre mi cielo, la noche eterna su gasa, contemplare6 entre las sombras el fulgor de su mirada I Su paso por Sevilla, de cuya Universidad Literaria fue' hijo espiritual, se sefiala en la coleccio'n con sus versos elocuentes a la Giralda: Oh! Deja quo, al mirarte, la monte arrebatada en estos muros grabe su rauda inspiracion, sagrario, do dos dioses, capilla ensangrentada al limpetu fanfitico, do patria y religion! Muy pronto, las estrofas quo trazo, conmovido, el tiempo pasajero, saniudo, borrara', el mismo, quo to admira camina hacia el olvido, y tii sobre los siglos, Giralda, vivirfs! La musa patrio'tica, fuera de las alusiones repartidas en sus otros cantos, que ya hemos anotado, tiene dos inteiresantes ecos en la coleccio'n: unao el soneto a Zenea hecho en Cadiz, en el aniversario de la odiosa ejecucio'n del melanco'lico cantor de Fidelia; otro, su. canto de El herrero. Aparte de sus errores histo'ricos, solo explicables en quien como Cabrera conocia minuciosamente la historia de la patria, porla forma casi secreta y p'rfida como se llevo6 aquel proceso, el soneto a Zenaea tiene vigor, entonacio'n, entusiasmo li'rico. y sobre todo don profe'tico en los dos versos finales; porque, efectivamente, cualquiera que fuesen los errores del mairtir de la Cabafia, su muerte injusta lo redime de toda culpa, y lo hace acreedor, junto con sus versos, a la consagracio'n que le hizo el pue

Page  223 ELOGIO DEL DR. RAIMIJNDO CABRERA 223 blo cubano, con la estatua, 'cuya idea inicial tuve la honra de lanzar, sostener y organizar en la Seccio'n de Ciencias Histo'ricas del Ateneo de la Habana: Incansable soldado de una idea, luch6' con los, escollos del camino y el cefio incontras'table del destino no abati6' su constancia en la pelea. Adalid y poeta, lucha y crea y al golpe del acero diamantino (1) une su acento. ma'gico y divino que al pueblo anuncia liberal presea. Ayl En vano luchar. Adverso, el hado le condeno6 a morir sin la victoria, a las manos del despota enconado; mas su nombre inmortal guarda la Historia porque fue' su cadalso (2) ensangrentado el pedestal eterno de su gloria!1 Y la otra poesia, El herrero, alegoria, de marcado sabor politico, inspirada en la composicio'n ana'loga de Miguel Teurbe To16n,7 se public6' ena la Cro'nica de &iiines, en los ~iltimos dias de Getubre de 1868, al anunciarse el levantamienato de Yara. La edidiln se recogi6' a domicilio por orden del Teniente Gobernador, y el autor, que entonces frisaba en los 16 ablos, fu6' conducido a presencia de aquella autoridad y severamente, amonestado. lComo que era una aparente invitacio'n al trabajo y en realidad una proclama revolucionaria! Arriba, liermanos, no desinayemos, muy largo ha sido muy largo el suen-oI Dos palabras nada, ma's hemos de consignar sobre otro proyecto de libro de versos que tuvo Cabrera. Fue6 una idea original que merece un comentario. Cuando la mania de los auto'grafos, a e1 que era un literato famoso, le llovi an solicitudes: adop(1) No pudo nunca Zenea incorporarse al Ej6rcito Libertador, a pesar de varia's tentativas. (2) Zenea, como se sabe, no muri6 en el cadalso; sino fusilado en el Foso de los Laureles.

Page  224 224 224 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA t6 el sistema de guardar una copia. Al final-decia en el frontis del cuaderno —habr' liecho, un Album para mi propio entretenimiento y formado una coleccio'n que, aunque abigarrada, formari wn~ libro, y si flo bueno, libro al fin, que es siempre algo. Copiemos para muestra, uno de esos pensamientos; y elijamos. el dedicado a Lola Rodriguez de Ti6' y construido sobre dos conocidisimos versos de la fecunda poetisa, que le dan pie para otro lamento de cardcter patrio'tico:A LOLA It. DE, TO6 "Cuba y Puerto Rico -son de un pa'jaro las dos alas!... Ay!I Descubro, entre las galas de tu rauda inspiracio'n, que late tu corazO'u con profundo desconsuelo, al mirar que bajo, el cielo, donde naci6' infortunado, el p'j'aro aprisionado, no puede elevar su vuelo! 1890 tFue' Cabrera un poetal Entend~anonos'. Si lo que se pregunta es si fue' lo que pudie'ramos decir, aliando dos palabras casi incompatibles, "Poeta profesio-nal",, es decir, poeta a to-. das lioras, impulsado coustantemente a cantar por esa fuerza misteriosa que hace trinar siempre en el bosque al ruisefiOr, Cabrera nao fu4 poeta. iEl mismo asi' lo pensaba cuando se deci'a a si' mismo, es decir, le decia a Ricardo Buenama~r en 1873: Equivocarais el camino si persigues los lauros eflimeros de los trovadores... Pero si poeta significa, mas que versificador, pero menos que vate; corazo'n capaz de nobles, generosas y, sobre todo, desinteresadas acciones; pensamiento susceptible de espaciarse por ho-.rizontes internos y dia'fanas regiones de luz; alma propicia a emnociones y sentimientos delicados y selectos; voluntad dispuesta a empefiarse en la defensa de las mas justas causas; espiritu enamorado, de la belleza, de la verdad y del bien... ali! entonces si; entonces fue6 poeta en la ma's alta ma's fecunda, ma's inftima significacion de la palabra!I

Page  225 SEGUNDA PARTE I~~~~~~~~# POR EL TEATRO CUBANO Lo que se ha liamado espiritu pu'blico y que pudiera definirse Como el deseo, por ciertos ciudadanos selectos, de servir al progreso nacional en todo orden, atentos a no desperdiciar ninguna actuacio'n que pueda utilizarse como vehi'culo para promover el bienestar social o el mejorarniento politico, Ilev6' a Cabrera a relacionarse tambie'n con un sector de nuestro movimiento literario que se ha llamado alguna vez Fomen~eto del teatro cu~bano y otras Teatro cub ano a secas, del que, por suerte, y ho-nra, he sido constante mantenedor. En relacio'n con este asunto, bajo tres aspectos fundamentales pudie'rarnos considerar la labor de -nuestro biografiado. El primero, el ma's importante, su opinion de cua'l era el fin que habila de satisfacer el ge'nero y su cr-iterio de lo que debia entenderse por tal. El segundo, sus relaciones con los que manteniamos esta cruzada, atento a favorecerla como todo cuanato podia redundar en el progreso nacional. El tercero, su aficio'n por el cultivo, escenico y su aporte, a la literatura dramatica cubana. M-ucho se ha debatido el problema de lo que debe entenderse por teatro, cubano. Casi puede decirse que no hay literato en Cuba que no haya formulado una opinion sobre el asunto y hasis.

Page  226 226 226 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA ta encuestas se han ilevado a cabo para liegar a una solucio'n final. Desde los tiempos de Francisco Covarrubias, aquel co'mico famoso que hizo las delicias de una generacio'n, a mediados del siglo XIX, en el Circo del Campo de Marte, hasta los actuales de iRegino Lopez y Arquimedes Pous, condecorados con sendas medallas de oro como paladines -del ge'nero criollo, al trave's de los ilamados Bufos cub anos que tanto se lucieran, diciendo disparates, en un teatro que, por escarnio, se ilamaba Cervantes, una gran parte de nuestra, sociedad ha considerado como ~inico teatro cubano el que, tomando -como punto de partida las clases bajas de nuestro pueblo y usando sus modismos salpicdindolos con la salsa enferniizamente apetitosa de la picardf'a sexual, consagr6' definitivamente como, elementos integrantes de la nacio'n, una ninilata, de bata, chal de seda, pantuflas o chancletas, en representacio'n de la mujer cubana; un gallego, de torpe adema'n, de sucia i-ndu-. mentaria, en mangas de camisa y alpargatas, que la requiebra de amores, representante entonces del emigrante que venia a enriquecerse tras el mostrador y superviviente hoy de un tipo que apenas. existe; y el negrito, listo, avisado, el picaro de color, que emula un tipo bien conocido de, la novela espafiola y que evoluciona desde el coingo lucumi, -del teatro de Clovarrubias, en el catedra'tico de la Pieza bufa y el negrito actual que sigue hablando en culto exagerado, encarna el choteo nacional, en tanto que aprovecha su osadi'a o su astucia y siempre su desverguienza, en sacar todo el provecho posible, de orden ero'tico, trastornando con sus piropos a la- mulata del cuento, o de orden economico, explotando al gallego de la farsa. Se dice que ese teatro refleja nuestras costumbres, como el genero chico copia en Espaiiaa las clases populares, a la manera que lo hicieran en su tiempo respectivo, los pasos de Lope de Rueda, los entremeses de Quifio-nes de Benaveite, y los sainetes de Ramo'n de la Cruz, sobre todo e'tos, que al decir de la critica, son, con los caprichos de Goya, la mejor ima~gen. de la Espafia del siglo. XVIII. Aun suponiendo que la sociedad se reduj era a solo sus clases bajas y ann olvidando que los autores espafioles citados no dejaron de incluir en sus piezas los elementos de ma's alto nivel para que sn obra fuera realinente espejo de toda la sociedad pe

Page  227 ELOGIO DEL DR. RAIMIUNDO CABRERA 227 ninsular, no cabe duda que si esos tipos populares quieren simbolizar determinados sectores de la nacionalidad, como es logico presumir, resultan hoy totalmente falsos. Esa mulata que pasa al traves de la escena moviendo los hombros epilepticamente bajo el chal de seda y arrastrando, para que suenen, sus pantuflas o chancletas, calza hoy finos zapatos de tacon frances, usa en lugar de la bata, modelos de Paris, y en lugar de entregarse a chismes de solar, estudia una carrera o se hace profesora de piano, o se casa, por la iglesia, con el negrito del cuento, que cuida mucho de usar dicharachos, que no vive de explotar al gallego, ni se propasa con las mujeres, sino que hace politica, se encumbra, por el estudio o el trabajo a altas posiciones sociales y administrativas y es en fin, una persona decente. Y el gallego, que ya usa corbata y americana, que come en restaurants y pasea todas las noches, levanta peso a peso, edificios que son orgullo de la ciudad y casas de beneficencia, que superan en riqueza y metodos modernos, a los hospitales del Estado. Con lo que el arte, si eso puede llamarse arte, que se exhibe al extranjero como teatro tipico nacional, ni es reflejo de las costumbres, ni es desfile de tipos, ni puede en modo alguno considerarse parte del acervo literario de Cuba; sino misa de un templo vergonzante, en que funge de diosa una pobre Talia mercenaria, descalzada del sagrado coturno, despojada de la corona de rosas y purpura y desceniida de su blanca veste para vender, desnuda y decadente, un poco de impudicia y lascivia morbosa, a ninios imberbes o ancianos decrepitos. Para reaccionar contra semejante criterio surgio la Sociedad del Teatro Cubano. Aspiraba a una doble finalidad: demostrar que habia ingenios nativos capaces de crear algo mas solido, artisticamente, algo mas literario, algo mas util a la cultura que ese teatro de malas costumbres; y en segundo lugar, luchar por ennoblecer, por elevar, por limpiar ese teatro bufo que es iman del extranjero, de todo lo que, injusta y equivocadamente, denigra y rebaja, en lo politico, en lo moral y en lo social, el nivel de la sociedad cubana, atrayendo a nuestras filas a claros e inspirados ingenios, que por necesidad o error, subieron esa senda tortuosa, cuando en esas mismas obras faciles y equivoca

Page  228 228 228 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA das demuestran que, son capaces de conquistar, sin rudo esfuerzo, el verdadero camino del arte y de la gloria. No es la hora, ni es nuestro intento, resefiar la historia de nuestro, esfu~rzo, desde que creamos por nuestras propias, manos esa Sociedad hasta el momento en que escribimos, al trave's de las vicisitudes, de las temporadas triunfales en algunos teatros, de la ciudad y del interior, la publicacio'n de anales, que lionran en el extranjero ilustres tratadistas de la literatura castellana, y la constante e infructuosa lucha con lo-s poderes pciblicos, para obtener una proteccio'n que, por tratarse del bien.de la patria, se nos niega; basta a nuestro deseo consignar, que desde el principio, con su ayuda economica, con su apoyo entusiasta, con sus, sabios consej os, cona Su asistencia asidua a nuestros estrenaos, Raimundo CJabrera estuvo al lado de la noble bandera de arte y patria que enarbolamnos. Desde hacia mucho tienapo, e1 habia expuesto, sin dejar lugar a dudas, cuaM era su criterio a este respecto, a pesar de gozar buenos ratos, de esparcimiento en el teatro Cervantes, a donde soli'a ir por simpatia personal a ciertos, autores y porque el arte atin no habia llegado a las profundas conataminaciones posteriores. En su revista Del par que a la luna, que luego estudiaremos, dice un personaje: Eso son artistas; bufos de la comedia cubana: siempre la troup-pe prospera y con taw artes acaba:,Si law costumbres no pintan,a lo menos las r'ebajan. La moral puiblica. pierde, pero, el empresario gana. CGant-an una guoaracha y dice otro persona je -La mt'sica es sandunguera pero, la letra... lque' horror! esos los cantos de Cuba dicen los bufos que son. Ahora, al solicitar su apoyo, fue' de los primeros, a abonarse a nuestra temporada del teaftro Politeama (chico), el simpa'tico

Page   1892.-A los 40 aiios.-En la portada de Mis Buenos Tiempos, 2a Edicio'n ilustrada. Fila-delfia. Levytype Co. 1892. (of

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Page  229 ELOGIO DEL DR. RAIAMINDO CABRERA29 -"9 coliseo que regente6' largo tiemnpo, en la azotea de la vieja Manzana tie Gomez, aquel excelente caballero que se llam6o Don Bal.. (lomero Grau. Cuando alli se estrn micmdaPo afez del amor, elogio del amor triunfante contra todas las asechanzas tie la calumnia y de la insidia, Cabrera no escatim6' el elogio y tuvo para ml' palabras de alienato inolvidables; pero. ma's tarde, al representarse La verdadera aristocracia, en que mi poca praictica en el arte, mi juventud excesiva y el apasionamiento consiguiente, me hizo fustigar con -dura-s y acres censuras la deca-den~te aristocracia tie la sangre y la poco exquisita del dinero, para ensalzar por contrapeso, la que lo es verdadera, la del talento, el que podia representar ampliamente el tipo eje tie la pieza, puesto que gracias a la superioridad de su capacidad mental, le hemos visto alcanzar un puesto prominente en la mejor sociedad cubana y sobreponerse a los que en su juventud tail vez lo mirari an hostil o de-spectivamente, desde su posicio'n tie nobles o ricos, (1) no vacilo6 en condenar mis apasionamientos juveniles, y con el mismo tono paternal y educador con que hablaba a su hijo, al empezar la carrera, en esa magnifica narracio'n de Cuentos mios que se llama El justo med io, me defendi6" la mejor aristocracia cubana, en la que, efectivamente, muchos ejemplos tie abnegadas virtudes, tie elevada rectitud moral, de pr6'diga generosidad con el desvalido he tenido, despue~s tie los veinte afios, ocasio'n tie conocer, apreciar y aplaudir. Me l~evaria demasiado lejos el calor tie los recuerdos, si trataira tie consignar aqui sus frases de aliento o bondadosa critiea, mas bien tie consejo que de censura, con que iba acogiendo las sucesivas -representaciones de las comedias del teatro cubano, a que nunca faltaba, ya fueran en el Politeama, ya en aquella misera, barraca tie la calle de Anmas, tan parecida a los priniitivos corrales espalioles en lo destartalado y sucio, que el actor Don Alejandro Garrido ennobleci6 cona el divino bautismo del arte, rescata'ndolo de las obscenidades a que antes, con el nombre tie Heredia que deshonraba, estaba dedicado; y que hoy reconstruidlo bellamente, es gala y honra tie la capital, gracias a los esfuerzos tie Don Luis Estrada. (1) Ver el cuento El arist6crata del Colegio., en Sacando Hilas.

Page  230 830 ACADEMIA DE LA HISTORIA Y no se crea que esta asiduidad y este magisterio lo manifestaba conmigo por raz6n de las relaciones de parentesco espiritual que nos uni6 siempre, desde nuestra primera entrevista en que gane un protector hasta la horrible maniana en que perdi un padre espiritual. Lo mismo hizo siempre con los demas escritores nacionales que compartieron conmigo las luchas por el teatro cubano y que dieron a su historia una serie de bellas obras. II TEATRO INFANTIL Contribuia a ello de modo efectivo, su vieja vocaci6n por el arte escenico, que aparece en el desde su niiez y le sigue hasta la hora tormentosa de las luchas politicas, en que le vale para realizar, bajo la grata caratula aristofanesca, su eterno papel de conspirador por la libertad'de Cuba. De sus obras dramaticas, que son una docena, he formado tres grupos: obras de la nifiez que, dentro de su caracter infantil, revelan una gran intuici6n para el arte; obras de mero divertimiento, para veladas familiares o fiestas de liceos, sin prop6sito docente ni cuidadosa manera; y obras de tesis, de alta tesis epica o de finalidad politica, aprovechando el arte teatal que se aduefia por los ojos, mediante el hecho realizado, del animo de los espectadores, para disimuladas propagandas en favor de los ideales revolucionarios, poniendo de manifiesto los grandes errores de la sociedad colonial. Este prop6sito patriotico, que informa lo mejor de la produccion teatral de Cabrera, aparece aqui como en todos los generos que cultiva: es, como ha dicho Luciano R. Martinez "el eterno sello cubano que domina en todas sus obras". Tres son sus piezas infantiles, pertenecientes todas al anio 1864, cuando el autor s61o contaba doce afnos y en lugar de divertJrse con juegos propios de su edad, se dedicaba a emborronar cuartillas. No ha mucho tiempo que pas6 por nuestra capital un grupo raro de artistas procedentes de la Europa oriental; pobres histriones que la gran guerra arroj6 de la tierra natal a las cuatro direcciones del Universo en busca de sustento. Presentaban una sucesi6n de escenas, sin ilaci6n ni nexo, con decoraciones de un

Page  231 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA23 231 arte rudimentario y estridente, y las cuales, con un. valor sinte'tico u~otable, compendiaban en unos niinutos de visian escnia poemias de dolor o de gloria, de amargura o de duda. El arte ruso parecia a muchos arte infantil e ingenuo; manvifestac'in pueril de un teatro en mantillas, que necesitaba muchas veces, como en las viejas farsas del teatro accidental, del introito, es decir, el largo discurso con que el actor explicaba a los expectadores "lo que iba -a pasar"... Para otros, era, por el contrario, un gran progreso del arte que habia llegado, en el camino de la simplificacio'n de la vida vulgar, que requiere la escena, para reducir a dos horas treinta afios, por ejemplo, a un poder de reduccio'n tal, -que en el desfile -triunfal de un grupo de huisares, verbigracia, en los ojos de una doncella que se enjugan y en el lento oscilar de una cabeza de viej a, expresaban todo un poema de amor que nace y amor que muere... El teatro de Cabrera a los doce a-nos, el teatro de un chiiquillo, me ha traidlo a estas refiexiones. He leido, y relei'do ~varias veces estos tres manuscritos, en un papel amarillento, con una vieja tinta que ha borrado ya el tiempo, con letras que pareeen palotes, a veces, y otras, patas de mosquito; y me parece imposible tal poder de sintesis, tal capacidad de emocion dramAica, en un pasatiempo de muchacho, que apenas habia salido d e la escuela primaria. Pero hay en esa tierna autobiografi'a que se llama Mis Buenos Tiempos los pa'rrafos que citamos en el capitulo IIII que corresponde a su vida, sobre sus lecturas prematuras que explican la milagrosa precocidad; como en esa. alma infantil, plena de ansias devoradoras de ideal, se plasmaba una vocacio'n y se determinaba un destino. Un viejo abogado de Giiines, que tenia una biblioteca relativamente extensa, fue' bastante bondadoso para dejarle leer los libros que ma's-le interesaban; entre ellos y sobre todo, la colecci6n del Teatro Espafiol: Lef'a alli a Breton de los ilerreros, a Martinez de la Rosa, a Hartzenbusch, Eguilaz y no se' cuantos dramaturgos. Conoci El baro'n de Moratin; su Me'dico a palos, las comedias, de Lope de Vega y hasta La vida es. sue jio, de Calderon. (1) (1) R. C. Sacando Hilas. IX. Leer de corrido, p. 87.

Page  232 232 ACADEMIA DE LA HISTORIA Asi, en sus dramas infantiles, hay siempre reminiscencias de "estas lecturas prematuras", sin metodo, sin direcci6n, que le daban "una erudicion-ligera y pedantesca"... Elijamos uno de ellos. Son once pequeinas cuartillas, nada rias. En la primera dice No hay perd6n para el cobarde. Drama en 3 actos y en prosa por Raimundo Cabrera.-GiiinesCalle de San Julian N. 9-1864. Personajes: Don Enrique, Conde de Puerto Rico; Don Juan, Baron de Sierra Morena, Dofia Lola Castro; Perico, criado de Don Juan. Otro criado, que no habla. La escena pasa en Paris. Esta obra es propiedad del autor. Dedicada a la Srta. Dofa Matilde Dominguez, en prueba de amistad. Ahora veremos sintesis: Un acto primero de preparaci6n: cinco minutos que crean en el auditorio una emoci6n cle ansiedad. La escena es en una calle, de noche. Al fondo una gran casa, con puerta y balc6n. Dentro suenan las 10. Don Enrique, apoyado en el puino de su espada, espera con los ojos fijos en el balc6n. Tras una esquina, Don Juan y su criado Perico le espian. Don Enrique dice en voz alta cuatro palabras sobre su amor por Lola que es un angel. Subito, aparece en el balc6n una mano de mujer que deja caer una carta. Don Enrique se precipita sobre ella y lee la excusa: ella no puede salir porque su padre tiene un dolor nervioso; pero le invita a volver a las doce. "Volver —dice 1l; y como si presintiera la presencia hostil de un rival, afiade que ni un ejercito le impedira el paso. Entonces se trama el complot. Don Juan ordena a Perico que venga con otro criado y lo maten, "por dinero no faltara" pues le entrega una bolsa, con lo que cae el telon dejandonos en la terrible duda de si caera, bajo la asechanza indigna, aquel noble y honrado caballero, a quien amamos ya por leal y valiente y que no sabe que le cerca el crimen. En el acto segundo, en el silencio de la calle desierta, los dos criados esperan puinal en mano. De pronto, turba la paz del pasaje solitario, el rasguear de una guitarra. Es Don Enrique que canta una endecha a su Lola (ocho versos originales del autor). Los criados se arrojan sobre el confiado caballero, pero este, valiente y fuerte como deben ser los heroes, mata a uno y hace huir a otro, mientras la puerta se abre, se asoma Lola, anuncia que su padre casi accede a la boda, y Don Enrique con

Page  233 ELIIOGIO DEL DR. RAIMTINDO CABREBA23 233 una exclamacio'n de juibilo en los labios entra por la senda de la felicidad, y cae el telo'n. Tres campanadas anuncian la hora de la madrugada, al subir de nauevo la Cortina esce'nica. Don Juan ileno de' ira por ei fracaso de sus planes, jura que ha de vengarse: Don Enrique que -sale del palacio, inquiere: "iIDe quie'n, cobarde; que me has querido asesinar y seducir a uma joven puraP' Rifien. Don Juan pronuncia bravatas, a que Don Enrique no presta aten(i;'6n; luego implora misericordia. Es inu'till El esforzado adalid lo atraviesa con -su acero, mientras exciama la frase que es el titulo de la obra y un criterion de baldo'n Contra el que no sabe csgrimr de frente las -nobles armas del valor: jNo hay perdo'n para el cobarde! Ved toda una epopeya del amor digno y del valor esf orzado; todo un vituperio de la indigna seduccio'n y del crimen cobarde, en unos cuantos minutos; y a-sombraos Como yo de este acierto teatral que domina todos los recursos de los maestros y que, osa, a los doce afios, presentar comedias con tesis. El segunado manuscrito ileva por titulo Arturo el Cazador; y es bello e ingenuo Como uno de los dulces romances de amor v valor que cantaban los viejos juglares en la e'poca encanta. dora en que Carlo Magno y sus Doce Pares, Arturo y los Caballeros -de la Tabla iRedonda, Parsifal en la Conquista del Santo Grial, lienaban con sus hazaiiaas, la imaginacio'n de los hombres; o como 1111 de los ma'gicos cuentos de Perrault en que el caballero justa con el monstruo de la selva por la conquista del amor (10 la ~bella durmiente... Este en su prninera cuartilla (y tiene solo 8) fij6' hasta ei t'recio de la, edicio'n. Dice: Arturo el Cazador, Drama en dos actos y en prosa por Ricardo Buenamar y Bosch, 30 cts.-GUiiines, Calle de San Juli6dn 9. 1864. Personajes: Arturo.-El Capita'n, padre de Leonor.-El D'emonio. Gente del pueblo. La escena en una aldea de Puerto Rico. Dedico esta obra. al apreciable caballero el Sr. Don Abraham de Ayala en prueba de amistad y respeto. El autor.-Es propiedad." Tengo' una vaga sospecha, y aun me parece hallar en el almacen de mis recuerdos del grande hombre, una ane'cdota,que fu si'lo comprueba, que este pasatiempo teatral fue' escrito para 7aherir duramente a un rival o enemigo infantil. del autor. De

Page  234 234 ACADEMIA DE LA HISTORIA ser asi, c6mo se revelaba desde tan temprano, el poder combativo de la pluma que escribio Cuba y sus jueces y cuanto mas meritoria resulta en tan novel literato tal capacidad de disfrazar en la fabula escenica un agravio personal! La escena representa una asamblea en una aldea borinquena, en que el Capita-n-una especie de alcalde-hace referencia al temor que en ella siembra la presencia de un bandido, de sobrenombre El Demonio, que asola la comarca. En el pueblo hay solo cuarenta y pico de hombres y no quiere exponerlos a que, en la persecucion del criminal, dejen viudas a sus esposas y huerfanos a sus hijos. Por ello, solicita que un soltero se encargue de la tarea y a el ofrece, como premio, una doble recompensa de amor y riqueza: la mano de su bella hija Leonor y ln mitad de su fortuna. Asi, en los viejos romances caballerescos, esperan al vencedor del monstruo honores y dichas; y los caballeros justan con trasgos y gigantes por la conquista de la felicidad... Todos, en la Asamblea, quedan pensativos; por un instante, parece que nadie osara combatir a quien de tal modo tiene aterrorizada la poblacion y que el mal, sin embargo, continuara esIoantandola; pero no, el heroe llega. Arturo "el cazador" con nu rico traje de tal, empufiada la escopeta, haciendo resonar en el pavimento sus pasos de hombre fuerte. El se ofrece para la terrible aventura; Leonor, encantada de la bella prestancia del forastero, que Ilega de Cuba, siente una voz interior-la voz de los veinte afos-que le dice sera el quien obtenga la dulce presea y acaba el acto con estas enigmaticas palabras en los labios del bello y valiente aventurero: -Vengare a mi padre, morira mi hermano y no estare solo en el mundo Este sera el resultado. Toda una historia anterior que se condensa en dos palabras y todo un programa del porvenir. En el acto segundo, una bella decoracion de bosque. Es lo iltrincado de la selva en que van a enfrentarse, en desigual y horrido combate, el genio del mal y el noble paladin del valor. El. Capitan, que acompania al heroe, lo deja en el que sera escenario de la lucha y prudentemente se aleja. Arturo, en un soliloquio, nos entera que El Demonio es un hermano paricida que

Page  235 ELOGIO DEL DR. RAIMLTNDO CABRERA arrebat6 la vida al autor de sus dias y que hizo morir de idolor a su madre. De repente, aparece el bandido. Nos hace la idea de que la selva va a tener el horrido pavor de la noche. de Walpurgis; que arboles y puentes van a estremecerse con la presencia del que, malefico, ha adoptado por mote el nombre del genio de las tinieblas. Y aqui viene la alusi6n personal: — iRafael Calzada! dice-soy el espectro de tu padre que viene a castigarte por haberlo asesinado. Rifien. El bien sale triunfante. El triste fallo fratricida se cumple. El asesino muere. Y sobre el cadaver, ante el que piadosamente rezan el De profundis, florece el juibilo de la ciudad redimida de su terror y el dulce poema de un amor que nace... Y vamos al tercero. El primero fue la consagraci6n del amor puro y el valor sin tacha; el segundo, el fallo inapelable de la justicia; el tercero es la epopeya del amor filial. Permitasenos atisbar, en estos comienzos de una larga vida, fecunda y noble, un culto que jamas fallo:, el culto familiar. Am6 Cabrera profundamente la noble y santa mujer que, entre mil contrariedades y luchas alent6 los vuelos de su espiritu hacia la cumbre reservada a los escogidos; amo luego a su esposa con la devocion del que conoce su virtud y la sabe su auxiliar y companera en el combate de la vida; am6 finalmente su hogar, la casa de sus hijos, con el intimo, acendrado carifno que ya hemos referido. En este juguete teatral, hay como un programa de lo que fue luego su vida: la vida del self-made-man, subida desde una condici6n de pobreza y humildad, a la cima de la mas alta fortuna y la mayor nombradia, sin renegar de un pasado que le honra. Se titula Padre e hijo y lleva esta dedicatoria: "Dedicada a mi mas querida tia Dona Mercedes Dominguez, en prueba de respeto y carifio." Sus personajes son Don Gabriel, padre le Ricardo, este, Pedro el criado y varios soldados (a la puerta). El primer acto es la tierna despedida de Ricardo, que, desesperado por desenganios de amor, deja el hogar paterno y se va al Africa a luchar por Espafia contra los moros. En el segundo, llegan al atribulado padre, por conducto del tiel criado, buenas noticias de la guerra. El hijo, victorioso guerrero, ha conquistado a Tetuan.

Page  236 236 238 ~~~ACADEMIA DE LA IIISTORIA En el tercero, asistimos a la vuelta triunfal del he'roe convertido, por la gracia soberana, en Conde de Alonso. El humilde, viejo, todo temeroso, lucha entre. el amor paternal que le impele a estrechar entre sus brazos con legitimo orgullo y santa alegria, al hijo pro'digo que recobra, y el respeto que le inspira aiquella hermosa figura, transformada por el valor y el m'rito, en noble de campanillas. Vence el temor. y lo expresa, mientras el hijo tiene una frase, cuyo arranque, naturalidaci y hasta, enfasis recuerda en este autor de doce al'os, que lej'a los cla'sicos, al mismo Lope de Yega: iAhora no soy Conde sino el hijo de Gabriel Alonso; vamos uiirad que ya soy feliz! iVoto abrios! A almorzar, que ham1)re no me falta!I" EL TEATRO DE UN ADOLESCENTE La segunda etapa de su produccio'n teatral corresponde a los aiios del 68 al 71. Son obras de entrete-niniiento, que no puleden revelar los senatimientos del autor, que atravesaba entonces, como ya liemos visto, la crisis ma's aguda de su vida de revolucionari~o. Es tambie'n la e'poca en que comienza la epopeya de los diez a-nos; y hasta. se da la coincidencia rara de que Un circuto literario, una de sus obras de este periodo, esta' fechada en 9 do. Octubre, es decir la vispera del gran pronunciamiento. Esta-s coincidencias de fechas hemos visto que se repiten muchas, veces. Como sabemos, Cabrera escap6 por estos afios, del Colegio de Alonso y iDelgado; fue' apresado, encarcelado, coufinado en Isla de Pinos y sometido a la vigilancia de la autoridad hasta.' terniar sus estudios de bachillerato y embarcar para Sevilla a estudiar la carrera. Estas obras, salvo Gabriel., -no podian revelar sus estados mentales. No obstante, su tendencia invencible a hacer de su pluma no un mero instrumento para satisfacer aficiones arraigadas, sino arma de combate y propaganda, se re.vela ya aqui, a los 1.7 afios' de su vida. En una especie de prtim bulo quo precede a Un circulo literario, hace un breve examen

Page   1897.-R~aimundo Cabrera., en la emigracio'n; a los, 45 a-nos, al fundar Cuba y Armerica en New York y escrihir Mi vida. en la maniqua.. (Este retrato aparece tambie'n en (Juentos 'mios.)

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Page  237 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 237 de teatro bufo; y trata de probar, entre inexperiencias explicables por su juventud y ciertos errores criticos en materia de literatura teatral, justificables por el exceso' de lecturas precoces, que asi Como las excentricidades del pueblo ingles, se refiejan en las obras de Shakes-peare, las futildwzs francesas en Corneille y las pretemsiones espafiolas en Moratinf, el ge~nero bufo era tambie~n un reflej o del modo de vivir de ciertas clases. Porque no son exageradas-dice —las escenas que en ellas se ofrecen; son la pintura fiel y exacta dc un ha'bito adquirido por una clase del pueblo de Cuba. La clase de color libre, de las ciudades, que sin arrostrar la condicio~n Muisera y degradada de los eselavos, no es tampoco participe de los derechos y preem'inencias de los blancos; la clase de color libre que viviendo en medio dc una sociedad progresista y civilizada, no le es permitido inmiscuirse en la marcha de ese progreso y civilizacio'n; la clase de color libre, sin porvenir, sin instrueeio'n, sin elementos para obtenerla y. que desea'ndola y procurfindola, equivoca los medios o imita grotescamente los usos y modales del blanco eon un lenguaje pretensioso y enfktico que excita la risa de cualquiera. Retratar esto 1 no es escribir una comedia? j No es decir a esa clase desgraciada-libre de uin amo, pero esclava de su ignorancia-cuhn erradas son, no sus aspiraciones, que estas son nobles y laudables, sino sus practicas? Eran, con la excepcio'n yra dicha, obras de pasatiempo, escritas para tertulias literarias. Dos de ellas, sin embargo, se representaron en el Teatro piiblico. de Giifines: son la de 1868 que se titula, Un circulo literaro y la de 1869 liamada El fin de, una discusio'n. Ambas son de las conaocidas entonces con el 'califi'oativo de, buf as y sus personajes son negros catedradticos. La priinera se estren6' en Giiines el 16 de Octubre de 1868 en una, casa de familia, la de Don Flores,-el padre de Pacw'-y conl el mismo reparto, se repiti6' en -el Teatro piiblico el 25' del MISmo mes a beneficio de un negro esclavo poeta, Jose' del Carmen Diaz. En dicho reparto figuraban conocidos jo'venes _y sefloritas de la buyena sociedad giifinera; a alguno de ellos tuvo el Placer de tratarlo personalmente y otros viven aiml. Ve'ase la lista: Don Tomais (negro, catedra'tico). Raimundo Cabrera. Diego. Jose' Maria Montalvo. Ambrosio................Cristo'bal Castellanos. Perico. Fe'lix Rousille. Dolores. Srta. Dolores Zamora. Francisco (congo). Don Magin Valladares.

Page  238 288 238 ~~~ACADEMIA PE LA H{ISTORIA Y como cantadores, Don Manuel Escassi y Don Jose' Matilde Trujillo, autor de -la miisica de la guaracha que figura en la pieza. La escena, consagrada por entero a ridiculizar los negros catedrciticos, se matiza, sin embargo, con una historia sentimental, que engarza los largos discursos disparatados y rimbombantes de los, protagonistas. El congo Francisco, que es el hazmereir del Circulo literario y el aguafiestas por su lenguaje sin remilgos, es el padre de Dolores y de Diego. Asiste al acto porque su hija va a recitar una composicio'n original: por cierto que es una parodia de 'la Oda de Fornaris al General Serrano con motivo de las exequias de Don Pepe. Perico y Dolores se aman. Francisco va a ser despedido ig-nominiosamente del Circulo; pero el hij o y el novio de la hij a lo defienden y se van con e1, acaba'ndose la tertulia con los comentarios pesimistas de Don Toma's y Ambrosio, fundadores del Circulo, y al cabo sus ~inicos mantenedores. Parece que el esclavo en cuyo beneficio se celebr6' la fiesta merecia tal homenaje. Cabrera conservaba la copia de un soneto dedicado a los gujineros y a 61, con motivo de la funcio'n, en el que hay emocio'n y arte: Sacando ya mi espiritu. abatido del torcedor de la desgracia impia!... Siento un dukce placer, una alegria, tan grande com-o nunca la he sentido: es que ei pueblo gentil donde he nacido adorando la santa poesila, verme libre y dichoso s6lo ans a, de entusiasmo celeste revestido. IOh! Yo al ver c6mo afronto los. abrojos. de mi 'vida infeliz pierdo la calma, crece la gratitud dentro del alma, las Iligrimas se agolpan a mis ojos, solloza y enmudece el pecho mlio, y en vez de un canto, ei corazo'n envio. Por cierto que en la noche del estreno, en la tertulia familiar a que nos hemos referido y en donde se hallaba aquella Pa

Page  239 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 239 ca Flores, a quien dedic6 sus aguiraldos, la hija del duenio de la casa, que inspir6 sus primeros amores y coadyuv6 a sus prime-as glorias, fue llamado al escenario por los aplausos entusiastas del auditorio y coronado por sus amigos, a los que dirigi6 la palabra lleno de emoci6n. \ Singular anticipo del que el mismo no guardaba recuerdo y que he sabido por un recorte amarillento de un diario local-de ]a magna apoteosis que le consagr6 el pueblo de Cuba, ya en el ocaso de su vida ejemplar! El fin de la discusion fue hecha en el colegio San Francisco de Asis y llevaba por data Cerro, Noviembre de 1868. La trama se enreda entre dos negros catedr6ticos, Don Blas y Don Secundino, que discuten el significado gramatical del adjetivo fervida en la frase fervida cuestion, que ha usado uno de ellos; pero hay tambien otro problema sentimental. Petrona, criolla curra, hija de Na Pancha, negra conga vieja, que habla de acuerdo con su condici6n, es maltratada por su marido Panfilo, otro negro catedratico que tambien golpea a la suegra. Fernando, que es otro criollo curro, defiende a ambas, y al fin, se casa con Petrona, a quien ama, desbaratandose de antemano la uni6n, por detras de la iglesia, de Panfilo y Petrona. La discuci6n no termina, a pesar del titulo de la obra, al caer el tel6n; pues Don Secundino y Don Blas siguen enredados en las etimologias para resolver el valor gramatical de la palabra en cuesti6n. Digamos solo dos palabras de otras dos piezas de mera diversi6n, correspondientes a esta epoca. Una, El Ensayo de una pieza, pertenece a Junio de 1870 y el enredo es sencillo. Luisa y Enrique, un joven dependiente de cafe, se aman, sin conocimiento de Don Pedro, padre de aquella. Han preparado el medio de congraciarse con este, y, a la par, estar juntos un rato. Se trata de ensayagr una pieza, escrita la noche anterior por el aprovechado mozo, para festejar el santo del viejo. Un amigo de la casa hace de apuntador; padre e hija, una amiga y el novio, los personajes, y entre bromas y veras, Luisa y Enrique se hacen caricias, pretextando que es de la comedia. El ensayo acaba mal, como se comprendera; pero al fin, el padre, condescendiente, accede a conceder la mano de Luisa al novel autor, que la pide formalmente.

Page  240 4>AA Ad-inj 240 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA La otra obra Estaba loca, es de Agosto 18 de 1870. Fue' dedicada por su autor a su maestro Feliciano Ferra'ez, con est'S as palabras:Fuiste mi profesor y hoy, a ma's de ser mi amigoo, eres mi consejero. Sonmeto mis obras a tu examen y tus indicaciones y advertencias me han servido ma's de una vez de mucho. Hoy te dedico, este ensayo. Lo he escrito en dos horas, ma's por entretenaimiento que por otra cosa. Que te agrade es lo que desea, Raimmudo. Ferraiez contest': Tu deseo queda plenamente satisfecho, para ello tuviste -Un auxiliar muy poderoso, la bondad de la obra. La finalidad. de e'sta es ridiculizar el afa'rn de Rosa, una. belha muchacha soltera. que estad loca por alcanzar la emancipacio'n de la muj er, no las lo'gicas conquistas que el feminismo triunfante en este siglo ha obtenido y obtiene, sino la equiparacion absoluta con el hombre, aun en aquellas cosas que repugnan a lai delicadeza y timidez femeniles. Su hermana Emilia y el esposo de e~sta, Pepe, tratan de curarle la mania; y, al efecto, 2 ste ingenia una plan. Race editar por un amigo un perio'dico en que se anuncia la concesion de los derechos de la mujer, tales como los queria Rosa; e'sta, al leer ha falsa noticia, se enajena de gozo y entra, desde luego, en funciones, enamorando a su propio cufiado (~ no intentan los hombres ha conquista de casadas?) y declaraindose, venciendo el invencible recato, que a duras penas puede combatir su obsesio'n de igualdad, a Antonio, un hermano soltero de Pepe, que e'ste ha traido para completar la curacio'n, y que, tomando ha parte femenina que le asigna, la accio'n de la joven, se excusa, de conatestar catego'ricamente a sus declaraciones, con las frases que para tales casos tiene ha muijer. La trama, termina con los verdaderos amores de los dos j6 -venes y con la curacio'n de Rosa, al convencerse de que ha sido objeto de una burla. En Gabriel ya ha decoracio'n cambia de aspecto. Aparece como en el teatro de su primera infancia, una tesis que el desarrolla. Hay mayor madurez, mas serenaidad mental, un espiri

Page  241 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA24 241 u -superior a Sn edad, en este adolescente que va a trasponer el umbral de los diez y nueve. No hay que perder de vista que el dolor ha prendido ya s11s fent6aculos en esa. florida juventud, que ya el niflo se ha visto frente a los ma's a6xduos problemas de la vida. La prisio'n en la 'bodega de un buque; el encarcelamiento en la Habana, Bejucal v Giiines; el confinamiento de diez meses en Isla de Pinos; la fractura de un brazo para siempre lisiado; los primeros ensueinos de amor desvanecidos; la perspectiva de los estudios futuros, todo esto habia hecho cristalizar,. en el crisol de la lucha, un es-v)iritu reflexivo que seria capaz, en lo adelante, de meditar serenamente el mej or camino a emprender. Este drama tiene una historia externa co-nmovedora, tanto como puede serlo el poema pavoroso que entraliaa. Nos la ha contado el propio autor, que gustaba de hacer el mismo la historia de sus libros, como para ejemplo y emulacio'n de la juventud, -nos hizo en ellos la de sn vida. Fue' escrito en 1871, a la h~ora de tomar una decision tan trascendental como la de elegir uina profesio'n, para disuadir a un amigo y disuadirse el mismo de seguir la carrera eel esia'stica; cuando se retiro6 en 1913 del ejercicio activo de la abogaci'a y ya tab vez ni recordaba su obra juvenil-42 afios despue's-un di a le di6' la sorpresa. de volverle este hijo perdido Antonio Mesa y Dominguez; hizo referencia a el en Afjedio siglo y por ella deseo con-ocerlo Nene4 de Armas ese " joven ciego que ye con los oj os de sn inteligencia y sn sensibilidad artistica"7; se lo ley6', y por su insinuacio'n lo public6' en Pari's en primero de Agosto de 1921, cuando realizo6 aquel viaje con que quiso abiviar las hondas penas que be causo6 el inmenso desastre de -la libertad de 1917. Sali6' ilustrado por su haija Lydia; que, asi como el dice. se comnbinarian en una. labor nueva y amorosa la semilla guardada, del aniejo tronco carcomi-do por el tiempo, y la flor fresca, del filtimo de su ramos. Y ved por que' extrafia coincidencia, del destino este pequeiio ens~ayo teatrab unia dos fechas tan distantes en eb tiempo y tan similares en lo que significaron para Raimundo, Cabrera: 1871, eb periodo inmediato posterior de su prisio'n politfica, por cornbatir, en la aurora de la vida, los errores coboniabes, mientras 16.

Page  242 242. 242 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA el crimen prep-araba la jornada alevosa del 27 de Noviembre y ya liabla consumado la del 25 de Agosto; 1921, el final de un periodo presidencial, viciado por el fraude y por el dolo, cuyo ataque valeroso y rudo cost6' al autor de Mis Malos Tiempos, en el ocaso de su noble existencia, la expatriacio'n y la confiscacio'n de sus propiedades, cuando ya la Repuiblica que habia sofiado y ayudado a construir con su sangre, su. dinaero y su pluma, era -una realidad triunfanate, que hacia esperar al confinado de Isla dle Pinos que no habria jama's eclipses de'la libertad, olvid~ndose de lo que pueden la soberbia y la ambicio'n. Pero volvamnos a Gabriel, dedicado -a FranciscQ Valde's EliZzondo (Francisco Eclievarne), su compalfiero de magisterio en un colegio casi arruinado de la ilabana, en donde Cabrera ensefiaba, por un sueldo mezquino, grama6tica y ret6rica. Los dos terminaban sus estudios y buscando por que' carrera se. decidinian, un momento pensaron, como ya hemos visto, en la ecle-,qiastica. Para mostrar los enormes sacrificios, las terribles abnegaciones', los secretos dramas que a veces tienen lugar bajo una sotanaa lionrada, escribio6 este drama romantico, el que, segu'in 61 mi smo opinaba, no reunmia las;condiciones que, para ser bueno, exige el arte y que acaso, no puede titularse drama. Y agregaba: Para evitar estos (defectos) en lo posible he seguido en un todo, las reglas. Unidad de lugar y de tiempo, marcan los preceptistas, y yo lie satisfecho esas dos prescripciones. La accio'n debe ser sencilla y creo, que por obedecer la regla, he exagerado la sencillez de la obra. Los personajes pocos y he comprendido solameni e seis..- He usado de la prosa porque creo que si el drama es un arte imitativo, debe adoptarse aquella forma, natural, dejando, el verso, para la tragedia, en que se exageran mfs los afectos. Esta critica se la liacia a si mismo, el autor a los 19 afios; y sorprende adema's del conocimiento reto'rico, la agudeza para darse cuenta de sus propios errores. La generacio'n anterior era, en esto, superior a la nuestra: que la juventud de hoy cree, en su jinmeusa vanidad, liacer obras iniaestras a los veinte afios, con lo

Page  243 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABBERA 243 cual resultan en vez de ninos prodigios a que aspiran, verdaderos casos de insoportable pedanteria. En la trama sencilla de Gabriel, a pesar de sus defectos, se logra el efecto apetecido; y sin duda hubo de influir su ensefanza en Echevarne, que emigr6 de Cuba, se estableci6 en Buenos Aires y cre6 familia y posici6n. Se trata de un sacerdote, Gabriel, que ama en secreto a Magdalena, hija de Angela, cuya casa visita en caridad. Magdalena es una pobre muchacha que trabaja sin descanso y que aparece a los ojos de Gabriel como un angel de pureza y castidad; y sin embargo, ha sido seducida por su novio, Luis, con quien tiene una hija, que ha logrado ocultar al sacerdote. Luis, que no sabe que es padre, por mandato del suyo, va a contraer matrimonio con otra; y no teniendo valor para decirlo a Magdalena, ni entregarle la propiedad con que quiere pagar su felonia, envia a un primo frivolo y desvergonzado que se llama Enrique. Gabriel logra, al enterarse de todo, veneer los gritos de su coraz6n destrozado y unir a Luis con Magdalena; y para convencer al padre de aquel Don Pedro, le relata su propia historia, por la que resulta que este Don Pedro ha cometido en su juventud, en Mejico, otra felonia semejante, que Ila joven seducida ha muerto y que el, Gabriel, el sacerdote, es el hijo del crimen, hermano, por tanto, de Luis. Don Pedro quiere retenerlo, arrepentido del mal que hizo a su madre, pero el sacerdote se embarca, para seguir su misi6n evangelica; y para no asistir a la dicha amorosa, con otro, de la que ha turbado su vida monastica con un dulce deliquio de amor. Lydia ha ilustrado esta escena final con un dibujo delicado en que el amor, con las alas caidas, llora en silencio el inmenso desastre sentimental del pobre cura. Raimundo, que tanto am6 "esta fresca flor de su ultimo ramo" debi6 sentir hondamente la infinita poesia de lo imposible que hay en la pequenfa ilustraci6n: amor sin esperanza ni ventura, amor encendido por la mano de la fatalidad, por un error inexplicable, en un coraz6n que sofo6 callar para siempre cuando hizo sus votos de renunciamiento y martirio, sin comprender-pobre naturaleza humana deleznable como la materia que la forma, variable como la sustancia que la nutre, m6vil como el aire que' la alienta-que no somos los

Page  244 244 244 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA amos de nuestros destino, ni trazamos nuestra senda, ni orientaluos nuestra vida, sino que la vida manda... En el tercer peri'odo de su labor teatral, al lado de su teatro de propaganda patrio'tica, hemos de considerar dos obras de mero cardcter literario., No es bueno involucrarlas con aque'l, dentro del riguroso me'todo a que queremnos someternos para que no nos arrastre demasiado la devocio'n sentimental hacia el gran eaidlo; y para amarrar, con los helados liga'menes de preceptos estefticos, el loco pensamniento que, a impulsos del corazo'n, salta a borbotones, queriendo romper con toda ligadura, y correr a capricho, en loa fervorosa de aquel gran espiritu. Fue' la primera una, adaptacio'n al castellano, para un actor, Agustin Ballo's, del teatro Cerva~ntes, que segiuin en la misma obra se dice, era u~n payes que hace el tonto originalisimo, de una obra extranj era con el titulo Es jueves. Yo lie conseguido encontrar el original france's en que se bas6 Cabrera y es un juguete c'mico titulado: Un bal en robe de chambrd (Un baile en ropa de cdmara); episodio de la vida del gran mundo, con couplets, por los Sres. Eugene Labiche y MarcMicliel. Fue6 representado por primera vez en Paris, -en el teat1ro, de la Montansier, el 12 de1 Octubre de 1850. Treinta y ocho afios despues liacia nuestro autor, a ruegos de Ballo's esta adaptacio'n a la escena habanera. En lo sustarcial se respeta el original; cambia el oficio de umo de los prineipales personajes, de maestro de baile a maestro de canto, para serle'ma's inteligible al puiblico cubano; se liace alusio~n a algu4 -nos sucesos locales y un criado se convierte en "gallego"l. El argumento es bien sencillo. Una!nifia quinceiia, malcriada y consentida, Luisa, que quiere obtener de su padre, Don Pedro, Para su maestro de canto, Don Belisario (reminiscencia tal vez del que figura. en,El Barbero de Sevilla) que padece ded ronquera incurable proveniente de la vejez, un plus, para curarSe, de $200.00. El padre, personaje que interpretaba Ball'os con gran gracia, seguin parece, se niega rotundamente; y entonces la hija discurre un plan diabo'lico, solo comprensible en una nina consentida. Ordena al criado Toribio, gallego, que se apre..

Page   1897.-Raimundo Cabrera, a los 45 afios, en union de su esposa, Elisa Bilbao Marcaida de Cabrera, en New York, durante la guerra del 95.

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Page  245 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA24 246 sure a encender todas las luces del salon y en darle a su. padre, en vez de la ropa de dormir, traje de soiree. Como es natural, el padre cree que hay equivocacio'n en lo de las luces, y apaga unas, mientras eli criado enciende otras, por dos veces, lo~ que~ produce una escena chistosisima. Luego, rehusa el traje de gala y exige su bata de dormir, su. gorra de algodo'n y sus pantuflas y se despoja de la peluca. Como esta' desvelado, echa mano de' una libro para que le sirva de narcotico y pide una naranjada; por cierto que el libro en que espera hallar virtudes, soporifferas es ei de los, Cantos del Siboney, de Fornaris. Lo que ha discurrido la chiquilla es enviar una invitacio'n a las amistades de su papa' para un baile esa. noche, la del Ju~eves, baile de pensio'n, para asiI recaudar, con lo que e'stos, echan en la bandeja colocada a la entrada, el dinero de su. querido mnaestro. Liegan los, invitados y sorprenden a Don Pedro en el estado en que antes lo hemo's descrito (de aqui' ei titfulo france's de la obra) y toman la naaranjada por los refrescos. A algunos parece una excentricidad, a otros una descortesia, y los ma's repasan la invitacio'n para cerciorarse de si es realmente el Jueves la fecha; y el viej o, que nada sabe, es el que se debate en un mar de confusiones, hasta que Luisa descubre su. intriga, es perdonada, y el maestro de canto obtiene la suma apetecida. En las canciones que canta la protagonista se hace alusio'n a dos sucesos laontempordineos: una huelga que, seguin parece, hubo por entonees de tabaqueros y produjo gran crisis; y a los asesinatos de los, fiafiigos, frecuentes en la Habana. Los versos son faiciles, las escenas movidas y en todas, hasta en los, mono'logos, del gallego, hay la esponta'nea y habitual delicadeza que caracteriza al escniton: ve'ase,, si no, esta cancio'n del criado: De la nifia maicriada hay que cunmplir los caprichus porque manda con los ojus y domina con el mim~u. Pues me dispone, que encienda encendere' sin remilgus; a nmuchos habra' que queme con la luz de sus ojillus.

Page  246 246 246 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Es zalamera, y es retrechera y sus encantos tienen poder... Toribiu, enciende Toribiu, prende pues te lo manda, no hay ma's que liacer. La segunda, Hicaona, es una leyenda indiana en tres- actos, que hizo oculta'ndose bajo su seudo'nimo-anagrama perfectode Ricardo Marbuena. Le puso iniisica el maestro Hubert de Blanck y lieva fecha el manuscrito 8 de iDiciembre de 1889. Se trata de una hidalgo espafiaol, Rodrigo, acompafiado de un escudero andaluz, Tirso, lieno de donaires, y chistes, que han naufragado e ido a parar entre los siboneyes. La princesa india, Hicaona, hija del Cacique Habaguaney, ama a Rodrigo, el hermoso espaniol y sul doncella Yarina, prendada del avisado Tirso, le hace toda clase de ricos presentes, sus joyas, brazaletes, etc. Este Tirso,.que parece un ascenidiente directo del Crispin de Los intereses creados-Cabrera escribia muchos afiaos antes que' Benavente-impulsa a su amo a dejar su melanco'lica nostalgia y aprovecharse del amor de la bella Hicaona por la utilidad que puede reportarle. Pero Hicaona es la prometida del gran cacique Iragua', formidable y temible guerrero, que hace temblar de terror toda la tribu de Habaguaney; y que a pesar de la simpatia que este tiene por Rodrigo, le impulsa a obligar a su hija, por salvar a los s,,uyos de feroces vengarizas, a que se-'case con aquel. Hicaona, pronta al sacrificio, se dirige a la sala de, ceremonia. Empieza el acto nupcial; entra el intre'pido soldado por una, ventana, se rapta la novia, los persiguen; Tirso, a pique de caer prisionero, dispara su arcabuz, que ha encontrado entre las aren-as, espanta a todo el mundo y se une con los amantes... Van a caer todos en manos del feroz y burlado prometido; pero llega Colon, el Amrante; sus tropas protegen a Rodrigo, su amada. y Ha1~aguaney; e Iragua' es reducido, a prisio'n. La mise en esce'ne es adecuada al cardcter de la obra. Paisaje tropical, puestas de sol, valles f~rondosods, bolifos, a'rboles

Page  247 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA24 247 centenarios... En la, choza del cacique riquezas, Oro, joyas, brazaletes, argollas... Y en el cuadro final, el mar azul, el infinito mar, rumoroso y tranquilo de nuestras costas. Las blancas velas de las carabelas surcando el piedago sin tkrmino; las piragiluas circulando inquietas y retozonas por entre las grandes, barcazas; el desemnbarco triunfal del gran marino con el pendo'n de Castilla y la, cruz de Cristo; el sacerdote que bendice el arriho a la tierra recie'n descubierta, los indios a'sombrados... En esta pieza tiene, sin duda alguna, influencia la leyenda, bien conocida de aquellos dos marinos espalioles, que, portando imna imagen de la Virgen,~ naufragaron cerca de Cuba y despue's fueron hallados en su primer viaje por el gran genove's. La imagen que portaban fue' adorada por algunos siboneyes y de ahi' surgi6' el famoso y no menos legendario Areito de la virgen. Pero no era esta la cuerda de Cabrera; y ma's parece un pasatiempo literaro sin finalidad ni gran inter's artistico, que una produccio'n seria. IV TEATRO POLITICO: ""DEL PARQUE A LA LUNA"t Mucho ma's importante es lo que nos queda. Llegamos a su Ui~itima etapa de autor dramatico y con ella a la plenitud de su. vigor intelectual, a lo ma's patrio'tico de su obra literaria que fue', pDor entonces, en teatro, novela y obras de polemica, sensiblemente llena de valentia, y eficacia. Aflado al Partido Autonomista y luchando valientemente por sus ideales, Cabrera no desperdiciaba ocasio'n de laborar por su e~xito. Ya en 1887 publica, como liemos visto, su magnifico alegato Cuba y sus jueces, y poco despues Los Estados Unidos. Al llegar a su plenitud, los 35 af-nos, hay en su obra literaria, en su. actuacio'n profesional y en su vida politica, la rotunda virilidad de una voluntad ene~rgica, de u-na conviccio'n sincera y honrada y,w por ende, valiente, y de una clara vision de, los males de Cuba y sus remedios. El teatro de esta e'poca es, por tanto, labor ma's consistente,

Page  248 248 248 ~~~ACADEMIA DE LA HEISTRIUA y, desdo, luego, obira de propaganda, de' critfica politica, coin rara habilidad para mostrar, por la forma artistica que ma's liega a la retina popular, porque es ma's phi'stica. y menos abstracta, con todas sus lacras y podredumbre, en su horrible desnudez, la administracio'n colonial. En toda e'poca, ha hecho mucho dafio a la venalidad administrativa, a los errores politicos de los gobiernos, la comedia aristofanesca: Castigat ridendo mores. L~eyendo ahora, al cabo de los afios, estas. obras representadas en 1888, es decir, hacia la mitad del interregno que va desde el Zanjo'n hasta el 95, en la e'poca en que ya a nadie quedaha duda de la inmensa burla que habia- sido al ideal revolucionario el Pacto vergonzoso que so'lo protest6' la rebeldia intacta de Atonio, Maceo, es como podemos admirar la amarga pintura que hacia un cubano de los errores politicos a que estaba sometido, y de los tipos sociales que constitui'an una nacio'n tan proxima a desintegrarse, porque la roia el caincer de la desigualdad y el privilegio; y el valor con que desafiando una torpe censura que, a despecho de la falsa libertad de pensamiento, aherrojaba todavia, las conciencias, esgrimiendo como laitigo un lapiz de tinte sangriento, describia las Intrigas de u~n secret ario de admi-nistracio'n, veinal y pe'rfido, enfocaba la linte-rna de la saftira contra la langosta que sali'a del vientre de cada Vapor correo, para esquilmar la Hacienda de Cuba, proclamaba que para salir de tantos males y jpenalidades no quedaba ma's remedio que volar, por el procedimiento de Mr. Floripan, del par que a la lwn~a. Del parqvue a la luna fue6 una revista co'mico-li'rica de cara'cter politico en un acto y en verso, a la que puso mi'sica el Maestro Mauri. Se escribio6 para representarse en una de las veladas literarias'de la sociedad cubana -de Instruccio'n y Recreo Circuto Habanero; y aunque acogida con aplauso por la directiva, fue6 imposible, por diversas causas, llevarla. a escena. El estreno tuvo lugar el dia tres de Febrero de 1888, con e6xito extraordinario, alcanzando, 106 represenataciones, en el teatro Cervantes (que hoy, por rara coincidencia, indebidamente, se, llama Teatro Cubano.) Seis dias despue's, fue' dada a la imprenta El Retiro, donde se habi'a hecho Cuba y sus jueces, y se edito6 con un retra~to y aut6'grafo del autor, y con una dedicatoria a Leopoldo Cancio, cornpafiero, de lides periodisticas, profesionales y politicas, porque, co

Page  249 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA24 249 mo en ella se decia-' vi con regocijo que si en la composicion no brillaba por sus galas el poeta, se nianifestaba el politico, el cubano anmante del mejoramiento del pafs." YT ese propo'sito laborante, como entonces se decia, se manifiesta de nuevo, cuan-do expresa que " tambie'n hay que pro pagar y defender las buenas causas en el teatro, donde tanto se iinpresionaan los sentidos."1 La escena se inicia en el Parque Central, donde se anuncia que un nuevo aparato, el electromotor, hara6 viajes, de ida y vuelta a la luna por solo cincuenta centavos. El empresario, un tal Mr. Floripan, hace propaganda para vender sus tickets; y alla',se van, camino del helado sate'lite, un quidam, de los que habitan en el parque, en busca. de quien le pague alla' el cafe'; un pobre propietario, arruinado por tantos. impuesto s como pesan sobre la propiedad, que huye de ellos, el periodista liberal que tiene catorce causas y al que esperan cien afios de destierro, en Annobon, que no oye en su afain de huir, la pavorosa refiexio'n de Carlos, el personaje central, el autor, comno si dije'ramos: Ni en el cielo-serAi libre el pensamiento, escritor. Allai se van La turba de los mendigos que es en la Habana ei mejor corolario que demuestra -do Cuba la situacio'n. Pues mi pronto en esta Antilla no liabrAi debajo del sol, uno solo que no pida una limosna por Dios. a consecuencia de la depreciacio'n de los, bi'lletes, del Banco Espafiol; el pobre maestro de escuela, escua'lido y tiaco, a quien pagan mal o nunca; el infeliz guajiro a quien asaltan de continuo los irateros... No se va. el empleado que si anduvo escaso en Madrid, aquf' anda. tan bien que hasta florece en su. labio la lisonja: Bendito por siempre sea, el Ministro de Ultra...*na.

Page  250 250 260 ~~~ACADEMIA DE LA HIST0RIA Excelente rasgo de ingenio que sustituye el Ultramar famoso con que se conocian los domninios, allende el Atlkintico por un te'rmino que significa en latin-espafiol: "lo peor de lo peor." Y liegan, finalmente, dos jo'venes, que representan los dos grandes partidos coloniales, persiguiendo de amores a una pobre joven doncella, toda triste y ilorosa, que es Cuba: 1.-. I Por que' lioras? Rosa No lo se'. 2.- iSiempre estfis triste! Rosa 1 Ay de nu'i! 1.- j Eros, desgraciadaI Rosa S. 2.- j Que' es lo que to falta? Rosa Fe6. Y luego de estos versos, faciles, sueltos, sencillos, que hacen un dia'logo lieno. de intere's y rapido como lo requiere el drama. Rosa entona su cancio'n, donde, entre las nubes vaporosas con que el poeta sabe disfrazarla, lanza ya. sus destellos rutilantes la solitaria estrella, que alumbraba en el corazo'n de los buenos patriotas el cielo oscurecido de la colonia, como presagio matinal de un nuevo di a. Y vivo en las sombras y espero el radioso tucero que alumxbre mi mundo moral. Si acaso algilin dia, de dulce consuelo suspiros del alma no arranca ei dolor, serai quo ya luce ra-diosa en mi cielo la estrella brillante de diclia y amor. El mismo Carlos se decide por el viaje, toma su ticket y acaba el primer cuadro. El segundo fue' sustituido por un mono'logo de ocasio'n por la censura de teatro. Esta censura era una institucio'n oficial sin existencia legal. Una Real Orden, acordada en Consejo -de Ministros, fue, pasada en 26 de Febrero de 1881 a los Gobernadores, y en ella se derogaba la -de 27 de Febrero de 1879, que establecia la necesidad por. parte de los empresarios de enviar dos ejemplares de las obras diez dias ante's del estreno. En la circular se ex

Page  251 ELOGIO DEL DR. RAIMlYNDO CABRERA 251 hortaba a los funcionarios fiscales, a que cumpliesen con el deber de prohibir las obras insidiosas y castigar los infidentes, pero suprimia toda censura previa. Sin embargo, habia. un Censor de teatro, qu oa are ene presupuesto, que no cobraba sino un billete- de favor, el cual revisaba las obras y autorizaba o no pu representacio'n, despue's de cortes y amputaciones por donde mejor le parecia. La escena suprimida representaba dos astro~nomos, que era una segunda caracterizacio'n de los dos partidos en que cristalizabana en Cuba las ansias autono~micas y el despotismo colonial. Observan el cielo y lo yen conforme cada unao a sus deseos y opiniones. El liberal dice: Yo con infitil porfia bu-sco con este ifistrumento un astro que ain'ncie et di'a en el ancho firmamento. Conservador: -En puntos de austronomi'a (1) veo que no conciliamnos Liberal. -Lo supongo, pues buscamos usted la noclie, yo el dia. Y cuando pasa por el horizonte sensible el electromotor de Mr. Floripan No hay libertad en la tierra! Van a buscarla en el cielo! Al llegar a la luna, Carlos, que ha baj ado primero que nadie del aparato, disputa con Mr. Floripan la posesio~n de la luna, lo que hace reflexionar al periodista: -Cese al punto vuestra hazania y no haya rifia ninguna: que no suceda en la luna lo que -en las islas de Espana. Leonora, la reina del sate'lite, liace a Carlos una pintura de lo que era antes la luna, cuando habi a hombres; y ella no es (1) Austronomila, por astronomfa: alusi6n a los atsstriaoa'tes, que asi Ilamaban los liberales a los cubanos sometidos a la adulacio'n gubernamental.

Page  252 252 262 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA sino una sa'tira rnordaz de, la situacio'n de Cuba: la Justicia en yenta, ei fraude en las -elecciones, los. Registros Civiles que entonces empezaban, y eran gabelas para sus encargados, los de la Propiedad, etc. etc.: Era aquello, Babilonia: perdido, estaba aquel pueblo, la juventud en la danza, en, la crfipula los viejos, en cada esquina un cafe' y un garito en todos ellos. Carlos, por su parte, al iniciarse ci desfile de los que van saliendo del aparato de Mr. Floripan, explica a la bella lu'natica su caratcter y representaci'on: Ese imberbe es un Tenorio; fuma inucho, no trabaja, el placer es sn eleinento pero la tisis lo gast.... El chino de la characla, del opio y de las hierbas.. Aquel joven es un joven educado, en Pensilvania. Corre muy bien en patines, en el base ball hace raya; en el croquet es un maestro pero j ingle's? apenas habla. El pr~stamista ciento por uno... cil policia, que ampara a los ladrones... ci gacetillero que no sabe gramdtica: toda la gente del bronce, los bufos _pud rebajan las costumbres y acabain con las artes, etc., etc. Cuando suenan las notas de la danza cubana, prorrumpe en estos acentos de -colera' patrio'tica: Delicia de la doncella: tentacio'n de la casada: torbellino donde el joven gasta sus fuerzas tempranas; abismo que liasta los viejos

Page   1897.-En los Esta~dos Unidos, con su esposa, y sus hijas Seida y Lydia.

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Page  253 ELOGIO DEL DR. RAIMTJTNDO CABRERA25 253 con sus hechizos arrastra., cuando suenan los acordes de esa. miisica liviana, alla' en mi tierra se olvidan de que hay Dios y de que hay patria. Trece afios antes, un dulce y melodioso poeta cubano', a cuya Jira injustamente se ha negado la cuerda patrio'tica, por aqueIlos que no conocen de sus versos sino los que mi~tilo6 la necesidad de burlar la censura, habia, escrito en Nassau, en plena revolucion de Yara, estos versos de admonicio'n y de castigo contra los dormidos que no vei'an aizarse el sol de la redencio'n de, Cuba: Cual sombra de esqueletos aitanse en la da-nza, buscando OL s edientos, placeres que gozar.. sin ver que el fuego viene, sin ver que el fuego avanza, como encendida trompa en torno del liogar! Cuando, por primera vez en Cuba, restableci en su totalidad y completa pureza, el original que' Rafael Maria de Mendive habia publicado en Nassau con el seudo'nimo. de Arnmand Flevie' (anagrama de su nombre) que tambie'n di' a conocer primero que nadie, en Abril de 1915, no habia, leido aimn Del par que a ila luna' y no habi'a podido asociar todavi a, como hoy lo hago, dos cultos' l~iterarios tan arraigados en'lo ma's profundo de mi corazo'n. La revista termina con el regreso a Cuba de los expedi'cionarios que se traen consigo a las moradoras -de la luna, prendadas de los hombres cubanos. Aterrizan-diga'moslo con una palabra moderna-en el Campo de Almendares, donde se celebraha una feria, que, segu-n parece, era tradicional. Hay cantps, juegos, bailes, tipos populares, bandas, griipos regionales, etc.: el mundo se divierte y el autor. por boca de Carlos dice a la reina de la Luna que le sigue, prendada de su amor, esta frase que recuerdaen su amarga ironia, la suerte de los romanos en la e'poca en que el Cesar asesinaba la libertad mientras les ofrecia pan 'y circo:

Page  254 254 254 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA -Oye esos cantos, Leonora; aqui el pueblo se divierte; no se acuerda de su suerte, aplaude, grita, y no ilora! No se' si sera' acre y doloroso comentario, censura de severo Caton, treno quejuimbroso de Jeremias consuetudinario; pero cierro los ojos a la historia, salto, por un vuelo, 36 aflRos de nuestra vida; paso sin verlos, el estallido del 95, la explosioin del 98, la consagracio'n de 902, el eclipse del 6, la restauracio'n del 9, el fraude del 17, y liego a las puertas de nuestro propio y ven — turoso ai-no de 1925... Estamos en plena Repuiblica, la libertad restaurada, el gobierno propi~o en manos de gobernantes libremente elegidos por el sufragio popular, rica la Hacienda, pro'spera la fortuna... Repasa4d algunas pa'ginas d6 esta revis-ta escrita en plena decadencia colonial, y vere'is que todavia subsisten males que creyeron los patriotas, y Cabrera a la cabeza, desterrar para siempre de nuestra patria con la caidla del antiguo regimen. Alli esta'n los propietarios a quienes nuestro flamante ayunftamiento cobra un impuesto destructor del doce por ciento para no'dar nada en cambio, ni calles, ni aceras, ni Arboles, ni ornato; alli estai la turba de mendigos que infecta los boulevares, los paseos, los teatros, las iglesias, las boticas, las tiendas, la ciudad entera; alli esta'n los funcionarios venales; los tenorios de esquina, con piropos de palabra y de obra que deslionran su condicio'n de civilizados; el cliino de la cliarada y del fumadero; el jovencito educado en Yankilandia que viene docto en sports y vicios y ayuino de toda preparacio'n cultural; el gacetillero o reporter que desconoce la gram6tica y el arte de escribir, que hace su tarea con cuartillas que le dan los mismos interesados, con cinico desparpajo, y asi se crean o destruyen reputaciones. Y ahi estain tantos hechos y cosas que no parecen de ayer, sino de ahora mismo...

Page  255 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA25 2W V TEATRO POLITICO, ""VAPOR CORREO" El mismo cara'cter de revista, que Del par que a la lun~a, tiene la segunda, obra de Cabrera, Vapor correo. Consiste en un acto y cuatro cuadros, y le puso miunsica Don Rafael Palau. Fue' impresa tambie'n en El Retiro en 1888 y esta' dedicada, a Don Rafael Montoro, gran amigo de Cabrera entonces, prologuista de la segunda edicio'n de Cuba y sus jueces y de Mis Buenos Tiempos, y compafiero de colegio y lides politicas, como el mismo, le recuerd-a: Hace 21 a-nos, al entrar en la adolescencia, redacta'bamos-con otros-un perio'dico de escolares que la suspicacia del Gobierno tuvo a bien suprimir. Se refiere a la Cro'nica del Colegio San Francisco de Asi's, de Alonso y Delgado; tras la dispersion del 68, diez afios, ma's tar-de, se afilian ambos, al Partido Autonomis~ta, y trabajan con igual ahinco por el logro del gran ideal: el self-government. Montoro utilizaria, su grad arma: la arrebatadora elocuencia, el maravilloso don de su palabra, ilena de vigor, de conviccion, de fuerza... Ei, Ia quien falta la voz (1) con otra arma no menos, formidable: la pluma que trazo6 Cuba y sus jueces y Los Estados Unidos; y en ldbor menos, seria, pero no menos efectiva, en propaganda politica, Del parque a la luna y ahora, Vapor correo. El autor alza la cortina esce'nica sobre el muielle de la Machina. Se ve la muchedumbre abigarrada que suele agolparse en los muelles a la llegada de los, vapores, mucho ma's en Cuba colonial, en la que la llegada decenal del trasatla'ntico tantas co — sas traf a de la metro'poli distante. Boteros, agentes de expresos, y de lioteles, empleados, transeuntes, marineros, policias, tipos, del pueblo, etc., formanado grupos; al fondo, se ye pasar el Vapor correo, y los, carabineros, a6rbitros supremos, de las Aduanas, ejes, de todo movi'miento de ingreso, se aprestan diligentes a aplastar las im~portaciones, bajo el peso formidable de los, aranceles, si (1) R. C. Sacando Hilcz&-El orador y el cocin~ero.

Page  256 ACADEMIA DE LA IHISTORIA el importador no se entiende h' lbihnente con ellos, por el soborno previo, el cancer que devoro6, en todos los 6'rdenes, la administracio'n colonial. La trama gira airededor de Juan, un periodista que, acude a] muelle en busca de noticias para, su diario, y de Don Luis, un eatala'n, compafiero, de estudios que. habi'a sido de: aquel, que inesperadamente encuentra enatre los pasajeros, y el cual va a Buenos Aires, a establecer una gran empresa, posible. y prometedora gracias a la libertad de que se goza en aquella repfiblica y a la gran expansion quej'bajo el-regimen propio, disfruta. su progreso. Viene, entonces la revista, pogj los dos, de tipos y costumbres. La obra, que es teatral y politficamente, uno de los ma's grandes aciertos de Cabrera, puede. considerarse desde dos puntos de vista: como una excelente pintura de los males sociales de la e'poca, de cosas y usos de aquel tiempo, que registr6' el autor en su obra, con la exactitud, matema6tica con que en todas recogi6' siempre la imagen de la sociedad que le fue' contemporainea; y como una constante alusio'n a los errores politicos de Espafia, al equivocado sistema de colonizacio'n que tuvo como caracteristica la expoliacio'n sin reparo y sin medida de la factoria, tal como en el viejo cuento, se mata, para llegar ma's pronto a poseer su tesoro, a la gallina de los a'ureos huevos. Vease, en el primer aspecto, que' agudo golpe de vista, que rapidez y concisio'n para bosquejar tipos, caracteres, inclinacioInes, usos, que liacen de Cabrera como ya demostraremos en otro capitulo, uno de nuestros mej ores escritores de costumbres: diriase que lo anirna el mismo espiritu de aquel pintor genial espafiol, que fue' grande, mas que por sus maj as y sus- gallina~s 'ciegas, por aquellos nerviosos bocetos li-neales, en que dej6' estamlpados, para una eteruidad de gloria, la critica, mordaz y acertada, de una sociedad caduca: la Espafia del siglo XVIII. El periodista nos dice co'mo cumple su lionroso cometido, que debe ser guiar la sociedad, fustigar el vicio, castigar elberror, ser, en una palabra, el mentor de su pueblo: Sobre juegos, de pelota que. son. la nioda del dia; sobre el tiro de paloma que tambie'n aquif se estila;

Page  257 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA27 257 sobre los bailes del Louvre sucesores de Escauriza; las carreras de caballos y las veladas continuas de clirculos y liceos, y otras peores mani as podemos nuestras coluninas l~enar los folletinistas... Despue's, a la vista de una cuadri'lla de toreros, para los cuales tiene el carabinero toda clase de zalameri'as, dice a Don Luis: Esa es otra buena gente que por el Correo emigra: no es carga del presupuesto, pero el pai's nwraliza~n. Dos pobres muchachas islefias, importadas por una vieja, que iloran, reclamando la vuelta al 'hogar, le arranca esta amarga reflexio'n1: Son, emigrantes islen-os, colonizacion horrible que patrocina esa vieja. Pobres ninias engaliadas ivictimas de su inocencia! y a quieues no presta amparo nuestra sociedad proterva.. El "Correo" nIos importa varias eji cada decena! La moral pu'blica pierde... y el gobierno lo tolera. Ya, en el segundo cuadro, que representa el Campo de Marte y el Parque dor'la 'India, de donde parte 'la Caizada de la Reina, situada entre la Audiencia y la Casa Palacio, escucliamos la magnifica descripcio'n de la Habana de entonces, pintura descarnada y sombiria de lo que era, baj o el regimen colonial, esto que es hoy, orgullo de America y emporio de riqueza: Hay una Universidad en un convento antiquisimo (1) (1) Santo Domingo. 17.

Page  258 258 258 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA que mas parece una ruina que de la ciencia edificio. (1) -Mas se proyecta hacer otra para el siglo. veinte y cinco; ya esta' la primera piedra... (2) la segunda se ha perdido. -& Y hospitales? Solo hay uno (3) Fundacio'n de un 'angel pio cuyo, legado el gobierno, retuvo por largos ciclos. -& Bibliotecas? -No hacen falta do reina el mercantilismo; pero hay escuelas de bailes, vallas. de gallos, garitos, y otros lugares selectos que ensefian mfis que los, libros. -& Y esa calle?7 De la Reina... De San Luis Gonzaga, digo. Monfirquica, muy mona'rquica era esa calle en lo a-ntiguo; mas. despue's con nombre santo se ha dado, al catolicismo. Esa conduce a la Plaza de los Toros y es camino de Capellanes (4), salon de muy honesto ejercicio, do pierde la juvenatud salud y nobles instintos; tambie'n te l~eva a la Quinta del General, (5) del retiro donde hallan fresco y recreo, nuestros gobernantes dignos y mas alla' el cementerio... — Todo esta' bien repartido. (1) Verdad es que en Cuba republicana fu6 Instituto hasta hace poco. (2) Fu6 colocada en el lugar que se ha de Ilamar Parque "Presidente Zayas", y que se estA construyendo frente a Palacio. (3) Nuestra Seflora de las Mercedes. (4) Lugar de bailes - diversiones de gran fanma por su libertinaje. (5) La de los Molinos.

Page  259 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 259 El cuadro se completa con el desfile de tipos caracteristicos, de entonces: un rentista arruinado por el enorme fraude de los, billetes, del Banco Espafiol; un soldado inva'lido que pide limosi~a; una guardia municipal que duerme para matar el hambre, p)orque no le agan; jugadores de pelota; fia'iiigos que se baten a tiros en plena calle y rateros que roban al viaj ero su. reloj y cadena. Pero auim guarda ma's este magnifico lienzo de Goya. Estamos en el tercer cuadro, en la casa consignataria, donde Luis toma pasaje para Buenos Aires, deseoso de respirar otro ambiente y desarrollar sus actividades en un medio propicio. Le acompafia el periodista y enseguida vuelve el desfile de tipos y costumbres. Ahora es un catalain que, despue's de enriquecerse tras el mostrador, vuelve a su tierra. Hagamos, una salvedad. naecesaria. En la e6poca que aqui nos pinta Cabrera, la e'poca de lucha ma's ardorosa y vehemente del Partido Autonomista, se Ilamaban catala'nes a todos los penhisulares que venian, desde 10 mais abrupto de sus aldeas natales, a hacer en sus bodegas una riqueza amasada ma's o menos legitimamente. Es una antonoinasia semejante a la que hoy se emplea cuando llamamos galie gos despectivamente a todos los espafioles. Cabrera no quiso zaherir a esa region de Espafia por la cual sentia vivisima simp~ati'as; tantas, que cuando en su juventud decidio6 ir a estudiar a la metropoli, habi'a elegido a Barcelona, determinacio'n que ocasionalmente hubo de variar por Sevilla, y fue' adema's. amigo de excelentes catalanes a los que consagra carifioso recuerdo, en algunas de sus obras. Esta simpati'a era tanto ma's viva cuanto que de Espafia, Catalufia lat rebelde es la ma's afin a la colonia, esciavizada, por su afa'n y su lucha heroica, nunca desme ntida, de romper las trabas que la atan, como a un potro indomado, al carro caduco de la monarqui'a espafiola. El catalain del Vapor correo toma su pasaje, sin dedicar un recuerdo siquiera a la familia, irregular que deja formada; pero en el momento de partir, llega la mestiza que le lia ayudado a ahorrar su dinero y le ha servido de esposa, de criada yde ama de llaves, y le reprocha su proceder indigno... ILuis- J~sta escena de costumbres es del estilo de Zola.

Page  260 w 200 ~~~ACADEMIA DE LA JUISTORIA Juan — Pues es aquif repetida y por corriente, no asombra. Como obra poiftica, Vapor correo est' ilena de alusiones a los problemas coloniales. Es ya una referencia al problema de la moneda: Es moneda que a la Habana (1) no trajo -nunca el gobierno por que como hace calor puede dar rabia a los perros (2) con el papel no hay peligro. Es, otras veces, la alusio'n a los medios de alcanzar una. plaza en la administracio'n: Y yo aguardo un destinillo que he pedido, con empeno regalando unos tabacos al criado del barbero que afeita al hijo mayor de un prinao segundo, o tercio del hijo del Mayordomo del Ministro de Fomento. En ocasiones, anota la ilusn queseforjaban todos los emigrantes peninsulares, y que una frase popular sintetizaba diciendo, que era bastante dar un golpe con un pie en el suelo para que salieran onzas de oro: Madre dijo que al llegar oro se hallaba. en la calle! Despue's, es'el desfile de soldados, sobre los cuales dice: Juan- Eso le cuesta al pai's ocho millones de duros. lo que liace preguntar a Luis, sorprendido de tan alto presupuesto de guerra, en un lugar no combatido por las furias de Belona: Luis-1 Pero acaso h-ay guerra aquif? (1) La metfifica. (2) Centavos.

Page   1897.-En la emigracio~n, eon sus hijos Ramiro y Raulifn y su protegido Enrique del Rey.

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Page  261 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO C ABRFRA Luego es la pintura exacta del fraude administrativo, cuando el france's, dando unos doblones al aduanero, introduce el gran contrabando de relojes. Ma's tarde, la caricatura de las leyes, en aquel desfile en que aparece la Constitucio'n cona cola, la famosa coletilla Para las provincias ultramarinas; la ley- de Presupuestos, obesa, formdable, con un letrero enorme: $25,000,000, lo que sacaba en aquellos tiempos de la esquilmada colonia la voracidad metropolitica; la ley Municipal, flaca y pobremente vestida, por el estilo de su anailoga, la de las Provincias; el Co'digo Penal, la del Matrimonio Civil, la del Registro Civil, la del Timbre, la Hipotecaria, la de Caza y Pesca, la de Reunio'n (toda desgarrada), la de Imprenta (llorosa y ilena de cadenas), la de Secuestros, la de Cultos... toda aquella complicada, inextricable, engorrosa red de trabas legales, que en I-gar de ser orden y garantia, era semillero de yeinalidades, cohechos, fraudes, persecuciones, destierros... El gran error de la colonizacion ibe'rica, que dio6 a los, pai~ses conquistados, leyes, en la letra, escrita, las ma's elaboradas quiza~s del mundo civilizado, lierederas directas del espi ritu legalista de Roma; pero que eran, en la praictica, letra muerta, mentira convencional; o lo que es peor, texto obscuro y dudoso, para liacer milagros de exgesis y prodigios de interpretaci'n favorable, cuando se trataba de los incortdicionales y terrible, aplanadora, implacable, cuando habia, que referirse a los desdichados hijo.1 -de esta tierra. Otro desfile, lleno de mordacidad critica, es el de los peri6 -dIicos de la e'poca. A un vendedor que pasa preguntan cuaLi ileva. El Diario de la Marin~a que nunca, fue' secuestrado; no El Pat's (o6rgano de los liberales) ni La Lucha, ni El Liberal, ni La Semana, victimas del secuestro. El via~jero pregunta a su amigo periodista: 4 Que' es el secuestro? -Es un medio sin patente de invencion de hacer que la prensa libre... este' sujeta al Censor. Hay otro coro, el de Ia filtracio'n, formado por empleados y frailes enriquecidos: son los que se llevan la sangre de la colonia

Page  262 262 282 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA -exhausta, los par6asitos de la rica factoria, aquellos de que dij o El -Hijo del Daimuji en sus versos, ilenos de coraje patrio'tico, a Camprodo'n, el autor de Flor de u~n dia: Para ilevarse el oro, larga lista lanz6' de aventureros a re-alizar de Cuba la conquista; y aquellos liombres, fieros aquella gente estiipida y plebeya, que de Jesu's ignora las doctrinas, sacrifica la raza sibon-eya en elifirduo trabajo de las minas... Para lievarse el oro, ha decretado que esciavos haya y el impuesto suba... y viene Camprodo'n Como emnpleado a la Hacienda de Cuba... Y la escenra final, que conlden'sa, como el (iltimo verso de un soneto, el pensamiento inspirador. Es un dia'ogo entre Don Frasquito, conavertido por sus fraudes, en un personaaje, que vuelve a Madrid a gozar de sus riquezas mal habidas y que aparenata no ver, porque cree le deslionra, al otro interlocutor, al tio mercader que lo trajo, a hacerse rico. Este, que ha hecho -hogar y dinero para un honrado y mediano pasar, es el tipo del inmigrante honrado, del que realiza el verdadero proceso de cooperacio~n social: busca su bienestar, pero lo vincula a la tierra a que lo debe y aconsej a a su sobrino, al que da una severa leccio'n de hornbria de bien: Pero logra que no vengan los, que como, tii, Paquito, como las, ayes de paso arrasan con todo el trigo, y hablando muy nial del suelo donde no forman su. nido, liacen en el su fortuna, mas, del pueblo que del fisco. Este libreto-dice..e autor en una amarga nota-se llev6' varias veces al despacho del Sr. Censor de teatros, hasta que, despue's de muclias modificacio.nes y supresiones, se pudo obtener su autorizacio'n para representarlo.

Page  263 ELOGTO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA23 263 Asi* subi6' a la escena, para honor de nuestra literatura, este su magnifico exponente; porque la censura se ceba especialmente en todo lo que sea juzgar a la administracio'n local. Con eso justifica, su utilidad y conveniencia dentro del sistema que mantiene. Habia hecho mas la autoridad espafiaola. El estreno de Vapor correo debi6" tener lugar en el teatro Cervantes el 25 de Octubre de 1888; pero a las cinco de la tarde de ese dia, el Gober-nador Civil, Sr. Rodriguez Batista, suspendi6' la representacio~n sin alegar otra razo~n que la de orden superior. El empresario aviso6 al piiblico de dicha suspension por medio de unos carteles en los que se decia que. pon falta de, ensa~yos, y que en, su lugar ~e ponadria Don Dinero. Los espectadores no admitieron pacfficamente " la inausitada suspension de una obra que-como decia el Sr. Gabriel Camps al dir'igir la palabra, al piiblico amotinado, esta' perfectamen'te dentro de la legalidad, que ha aprobado la censura, etc. " Este Sr. Camps, aconsej6' al auditorio que en sefial de protesta abandonara la sala, por lo cual un inspector de policia lo condujo a la Celaduria de Taco~n, donde estuvo, una hora. detenido ilegalmente. Al fin, tras sucesivas medidas arbitrarias, se autoriz6" su estreno, que tuvo efecto en el Gran Teatro Taco'n el dia 2 de Noviembre, dia de difuntos, circunstancia. que aprovech6" el gacelillero de La Union4 Co'nstitucional para decir que '-hubiera sido una irreverencia reirse aquel dia" y por eso el puiblico estuvo como en un enatierro. No obstante todos los perio'dicos, con excepcio'n de los intransigentes, comentaron con elogio el estreno afirmando su ecxito. El Paifs., por ej emplo, decia: "La representacio'n anoche fue6 aicogida con incesantes aplausos, etc." La misma Union Constitutcional confesaba que "los aplausos fu'eron tributados esple'ndidamente" aunque atribuye'ndolos a los amigos del autor, a lo que refuto6 cumplidamente El Pais del dia seis: Si para el perio'dico grande de los conservadores, que aplaudi6' la suspensio'n de esta Revista, el hxito obtenido, en su estreno, en Taeo'n, se debi6' a los, amnigos del Sr. Cabrera, bueno es que para. comnprobar sus equivocadas afirmacio

Page  264 AC~ADEMIA DI, LA I1ISTOMfA nies sepa que en las tres iiltimas representaciones de "Cervantes", otro pfiblico, compuesto de lionrados trabajadores, de los dependientes. del comercio y de muclias personas distinguidas, aplaudieron. sin reserva la critica veraz, culta y cliispeante -del ya conocido libreto. La mejor contestacio'n a los detractores es consignar que Varpor correq se mantuvo en el cartel y a veces en las~ dos tandas de unra misma rioclie, siempre con numeroso, piiblico. Este triunfo se explica por el intere's y el valor de la obra. Sin decaer la animacio'n; dando un raro, engarce a las escenas dispersas de una re-vista, destinada, por su. indole teatral, a ser inconexa y varia; trazando, en cuatro rasgos, la psicologi'a de un personaje o el sentido de un liecho; dejando al correr de la pluma, estereotipada maravillosamente una sociedad corrompida, gangrenaada por el vicio y la disgregacio'n, que naci a indudablemente de la falta de amor entre sus agregados, del odio y el recelo que crea la desigualb dad politica cuando Ia nacio'n se divide en castas de privilegiados y de perseguidos, Cabrera ha podido hacer en Vapor correo uno de los documentos ma's interesantes para conocer la historia de aquel. tormentoso periodo de nuestra patria; una de las obras te Atrales cubanas que, dentro de su caraicter frivolo y circunstaucial, mas se han acercado al anlielado suefio de la perfeecio'n artistica, y un buen enasayo de teatro sociolo~gico. VI TEATRO POLITICO: "INTRIGAS DE UN SECRETARIO` T ocanos aliora considerar su. (iltimo esfuerzo en el divino arte de Talia; una, composicio'n dramaitica en que cristalizaron bellamente sus mismos anhelos de servir a la causa de la libertad cubana, un mejor manejo, de los resortes teatrales y su dulce, sentimental romanticismo, para engarzar, en la urdimbre de una, intriga, politica, un suave romance de amor. Tengo para mi-, y ein e~ste como en algunos aspectos ignorados de su obra, me atrevo a formular conjeturas que nadie ha hecho hasta hoy, porque conoci' muy de cerca su car~icter y supe muchos m'otivos inco'gnitos de su labor, que la causa. determinante de escribir Intrigas de un secretario fue6 una ane'cdota do

Page  265 ELJOGIO DEL DR. RAIMUNDO CAJ3R2ERA20 cm r. &Wu lorosa de su vida, a la que ya nos hemos referido, y que nos cuenta en Mis Buenos Tiempos. Era la e'poca en que, para ganar un mi~sero sustento, acepto6 una plaza de apuntador en un cafe' cantante de la calle de Amargura; que tal parece como si el azar quisiera algunas veces unir nombres de cosas a tristes hechos de la vida. Alli, donde apuro6 hasta las heces la copa amarga del oprobio y la desventura, tuvo, como hemos visto, que apuntar una obra, Lo g4ue pasa en ica maniguas, en que se injuriaba con todos los dicterios a los que cornbatfan por la libertad de la patria. Pero ~ cua'l era el asunto de esa obra 1 El mismo nos -lo cuenta. Lugar: un campamento insurrecto, bohi'os, hamacas. Personajes: una partida de insurrectos fame'licos, abigarrados, viciosos; que solo suen-an con el robo y el pillaje; indisciplinados, Qobardes; un cabecilla insurrecto que ha rap.. tado una joven a quell requiere, con ansias libidinosas, y la que, a su vez, ama a un jefe del eje'rcito dechado de todas las perfecciones; liegada de este oficial en bscade s amdasolo; escena4 'violenta entre! los dos rivales; el primero, es de rigor, exhibe toda su monstruos-idad y cobardia. El segundo esta' perdido... mas, se acercan las tropas del Gobierno. Suenan disparos, liuyen los insurgentes, el raptor mnuere y la nifia se echa en brazos de su amante ensalzando a su salvador. Todo esto aderezado con versos senabrados de insultos, de improperios, de vejarnenes para los libertadore~s: todo, un cenagal inmundo de frases obscenas-tal como convenia a aquella heteroge'nea pero baja sociedad que Cabrera llaraba con frase llena de iro'nica amargura: la creme de los descarnisados. Cuando Menendez y Pelayo (1) se referia, al buen servicio, que prest6' la censura a los poetas de Cuba corta'ndoles las alas, afirmaba que la musa. patrio'tica, libre de esas trabas, no liabia producido sino "vulgares expresiones de furia y encono." En caabio, los intransigentes dominadores, para quienies la censura no tenia sino complacencia, y genufiexiones, dejando espaciar IIbrernente su fantasia, no creaban sino, estos magnificos engendros de puicro y divino arte. El cubano aparecia como un bandido, depredador, cobarde y vicioso, forzador indigno de mujeres indefensas, a quienes libertaba solo, contra cien, el hidalgo oficial espafiol. (1) Antologs'a de poetas hispa'no-amneiicano8, p. XLVIII e Historia de la Poesia Hispano-americana.

Page  266 266 ACADEMIA DE LA HISTORIA Invertid los papeles y ponedlos de acuerdo con la historia: haced que la joven perseguida con ansias libidinosas este en poder de un cacique provinciano, el Alcalde, que tiene, junto con la vara, la fuerza publica y el tesoro municipal; poned para defenderla un viejo veterano de la guerra del 68 y un joven cubano de valor, arrojo, generosidad y nobleza; y tendreis en sintesis el asunto de Intrigas de un secretario. Pero no creais que es un simple caso de inversi6n y que el patriota cubano, sintiendo sangrar en el alma la profunda herida que caus6 a su sensibilidad de perseguido y a sus ideales de libertador, la indigna pieza escenica, devolvi6 a los espainoles todos los vituperios, todas las injurias que habia vertido sobre Cuba el an6nimo autor del cafe cantante. Si pint6 un Capitan de partido a quien las reformas politicas transformaron en Secretario de Alcalde, y que con sus intrigas indignas trataba de satisfacer las torpes ambiciones y los s6rdidos apetitos de su jefe, seguia su invariable norma de retratar la sociedad colonial y esculpia un tipo admirable de vida y desvergiienza, que conoce todo el que ha hojeado la historia patria, lque bellamente dibujado el caracter del oficial espaniol pundonoroso que castiga los desmanes de los dos c6mplices, ampara a los inocentes y destruye con la honrosa intervenci6n del ejereito regular aquella trama infame! Es un oficial de los po-.os, desgraciadamente, que honraron siempre en Cuba el glorioso uniforme que vestian, tan indignamente vilipendiado por otros; de la raza de los Vara del Rey, Capdevila y Jimenez de Sandoval, que comprendian la guerra como un noble arte y una triste necesidad, no como la estirpe sanguinaria y cruel de los Valmaseda y de los Weyler, que hacian de la guerra sin6nimo de exterminio, depredaci6n, asesinatos y torpes injurias a la dignidad humana. Pero veamos el argumento de lo que el autor llamo Leyenda cubana, zarzuela en dos actos, con musica de Don Manuel J. Mauri. En el ejemplar manuscrito para la Censura, que tengo a la vista, a mas del impreso en 1889, hay un sello que dice: "Censura de teatros de la Isla de Cuba y mas abajo el permiso irritante "Puede representarse". Habana, primero ide Junio 1889. Luego una firma ilegible, la del censor. Por cierto, y lo anoto como cosa curiosa, este desconocido descendiente, al traves

Page  267 ELOGIO DEL DR. RAIMUINDO CABRERA 267 de las edades, del noble y honrado Caton, no hall6 nada mas que suprimir o enmendar en el texto que la palabra Intrigas, del titulo que mutilo, en un secretario. Verbalista siempre Espaia, por mano de su ilustre y an6nimo representante, borraba la palabra, pero dejaba el hecho. Era una nueva contribuci6n la obra a la propaganda pacifica, constante y llena de fe, del Partido Autonomista. El autor, en la dedicatoria a su maestro y protector de la adolescencia, Don Francisco Calcagno, nos da cuenta de sus motivos. Al empezar las vacaciones de la Semana Mayor, de 1888-entre el Domingo de Ramos y el de la Resurreccion-para distraer el aburrimiento de siete dias inactivos, infatigable trabajador, redact6 las cuartillas que revisaba Calcagno, el mismo que le aconsejara, como distraccion, escribir esta nueva obra teatral. Y a ello se puso, mas, quizas, que para satisfacer sus aspiraciones literarias, por servir a la causa de Cuba. La acci6n se coloca en 1879, al final de la Guerra de los Diez Afios, en que la mentira del Zanjon hizo concebir esperanzas de lm futuro pacifico y con garantias de libertad. Los encarcelados, los deportados en Ceuta, los que sufrian confinamiento, regresan a la patria. Se establece un cierto regimen legal y en los pueblos sustituye a la autoridad arbitraria de los Capitanes de Partido, los Alcaldes designados por el Gobierno de una terna elegida por el pueblo. En el acto primero, aparece la plaza de una poblaci6n campesina en la que se ve la tienda mixta y el Ayuntamiento. El pueblo y los guajiros se aglomeran en la plaza, deseosos de conocer la designacion de Alcalde hecha por el Poder Central. A un lado los conservadores, entre los que descuella Don Jaime, el cuenio de la tienda mixta; y al otro, los liberales, entre los que se halla Carlos, joven cubano de ardientes ideas. En el centro, portador del pliego oficial, esta Don Ram6n, armado de revolver, levita militar, sombrero de jipijapa y escarapela bicolor, amenazando siempre con el palo, con palabras de colera prontas; Capitan del partido desde la epoca de Lersundi y que habia de resignar el mando, acabada la guerra, en la autoridad civil del Alcalde designado. Este resulta ser Don Jaime, que no iba en la terna; pero asi fue como cumpli6, desde el principio, sus promesas Espafa.

Page  268 268 288 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Pascual, viejo: soldado espaliol, cuenta la historia de EstreIla, hij a de un. oficial. cubano que al entrar en combate se la entreg6o con diero, joyas y papeles de los que, por no..saber leer, ignora ei contenido. Estos papeles esta'n depositados en casa de Don Jaimne, de la cual son liuespedes, por paga, Estrella y Pascual. Don Jaime, por esos documentos conoce la rica situacio'n economica de la pupila; lo calla a Pascual para lograr' casarse con ella y luego de efectuado el matrirnonio elntrar en posesio'n de la cuantiosa fortuna. Carlos ama a Estrella y es correspondido; asi se infiere de esta bella descripcio'n, por Estrella, de lo que ella siente: Carlos, no se- que' es amor ni lo que amor significa; pero se que mis ensuefios tus recuerdos los inspiran. Se' que tu nombre mis labios pronuncian con alegria, y te miro, en todas partes ya este' despierta o dormida. Y de este sentimiento de seguridad que le da la adhesio'n de su amado, verdadera piedra de toque del verdadero amor: No estoy en el mundo sola formas parte de mi misma. El ex capiftan de partido, Don Ramon, ha conducido, bien las cosas para que, al cesar en el mando militar, no acabe su caciquismo; y logra, con su. ingenio, que el nuevo alcalde lo nombre secretario; y con cinico desparpajo pone al descubierto, en cuatro versos de arte, menor, la mentira de aquel Pacto del que con tan noble gesto protest6' en Baragua' el Titan -de acero: Partido se ilamaba lo que es te'rmino, hoy; los nombres. han variado; pero las cosas, no. Don Jaime, ya Alcalde, se arriesga a solicitar de Pascual ha inano, de su protegida; e'ste ha niega y en dos frases que forman un callembur sintetizan sus respectivos estados de conciencia.: Don Pascual- Ya se' lo que me faltaba. Don Jaime- Y yo, se' lo que me sobra.

Page   1904.-A los 52 ajiaos. a.:

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Page  269 ELOGIO DEL DR. 'RAIMTJNDO CABRERA El flamante Alcalde solicita consejo y ayuda de su no menos fiamante Secretario; e'ste aconseja un matrimonio a la fuerza. Ve'ase en este dia'ogo, suelto y movido, con todas las condiciones de rapidez e intere's para triunfar en la escena: -Ahora tengo un devaneo. -Pues yo 10 satisfare'. -Ya que he logrado, alcanzar la vara de Alealde, quiero... -Querer es poder... No hay pero. -Bueno; me quiero casarlI -Y j quie'n es la prometida? -Una joven... pobre... bella... -Sepamos quien es. -iEstrella! -i Pues a casarse en seguida! -La ninia no ha de querer. -Se le haco querer por mal. -Tampo~co quiere Pascual. -Pues obligarlo a ceder. -i Hay un amante! -i Pues yo lo suprimo! -i Como asi'! Ella nunca daran el si'. -Pues aunque diga que no. j Para que' somos alcalde? Eso bien pronto se anda... El que manda, eseli que manda! No se tiene el palo en balde! Y el pobre viejo protector de Estrella, Pascual, escucha oculto, esas amenazadoras, palabras. jNo importa! Tiene fe en su brazo y exclama: Este indefenso, soldado sera' de Estrella el soste'n: veremos quie'n vence a quien... Si tui que quieres su mal o yo, que anhelo su bien. Sigue luego una sesio'n del Ayuntamiento, que es una aguda s,3tira politica. Se discute el presupuesto municipal, y despue's die asignar grandes partidas a sueldos, seguridad y policia, se des

Page  270 270 ACADEMIA DE LA HISTORIA tinan irrisorias cantidades a Justicia, Hacienda, y sobre todo Fomento, para el cual solo se consignan 4 pesentas. Termina el primer acto con la gran fiesta organizada para celebrar la toma de posesi6n. Pascual ha resuelto que Carlos y Estrella huyan; en medio del baile, suena un disparo, hay gran confusi6n y entra el Secretario anunciando que se conspira contra el Alcalde y que lo han tratado de asesinar. Al subir la cortina para el segundo acto asistimos a otra fiesta, mas suntuosa ain, en la Casa Ayuntamiento. La paga el municipio, y Don Ram6n, el astuto Secretario, se queda con la mitad de la consignacion. Se festeja al Alcalde que ha sido nombrado Conde, por haber descubierto la famosa conjura contra el, que representa a Espaia, inventada por su intrigante c6mplice. Por orden de este, han puesto preso a Carlos, acusado, al ser sorprendido en busca de Estrella para huir, en la tienda mixta de Don Jaime, de haber intentado el asesinato de este; y ademas, para completar el asunto, prepara Don Ramon el secuestro, por unos bandidos, de Pascual, el noble defensor de los dos j6venes amantes. Lleno de indignaci6n por la prisi6n de Carlos, se presenta Pascual ante el Alcalde y reclama, con nobles y levantadas palabras, su pronta libertad. El otro, entonces, lo llama mnal espanol por "ayudar la infidencia"; acusacion que arranca de los labios del viejo soldado estas palabras que eran todo un programa de las ansias cubanas: Si al defender la verdad que es mi emblema y es mi sol, esta injusta sociedad me llama mal espanol, la verdad defendere cuyo brillo aqui se empana i Justicia y verdad! a fe que eso hace falta en Espanfa! El Secretario anuncia en el baile que el Alcalde ha de partir a combatir a una partida de bandidos que hay en la sierra, afirmando que forman la banda de Carlos. El baile, pues, se acaba, con la protesta de una anciana concurrente que, por la suspensi6n, ha dejado de bailar tres danzas y dos polkas. Y nos trasladamos a la sierra, donde el terrible Secretario

Page  271 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 271 esta preparando la mas infame de sus intrigas. Un grupo de bandidos canta varios coros referentes a sus depredaciones; y un piquete de la guardia civil espera 6rdenes de su jefe, un hidalgo coronel espafiol, pintado por Cabrera con toda la cortesia de un escritor culto y con toda la correcci6n de un adversario respetuoso cuando se trata de un enemigo digno. El Coronel se encuenira casualmente con Don Ignacio, el padre de Estrella, que todos creian muerto en el combate anterior a la entrega de su hija a Pascual para su custodia. El Coronel, para quien Don Ignacio tiene palabras de gratitud y de enaltecimiento, cuenta que, dudando de la veracidad de la famosa sedici6n inventada por Ramon el Secretario, viene a enterarse de lo que pasa realmente; y Don Ignacio, a su vez, cuenta que salvado milagrosamente por el enemigo y condenado a seis afnos de Ceuta, vuelve con la paz a tratar de encontrar a su hija. Los bandidos que no han visto a los dos interlocutores, preparan con Alcalde y Secretario, el secuestro de Pascual. Por cierto que no aceptan en pago billetes del Banco Espafiol. El pundonoroso coronel no necesita oir mas para saber la infamia que se prepara, y decide estorbarla castigando a los verdaderos culpables. Saltemos, gracias a las licencias concedidas al autor dramatico, a la habitaci6n de Pascual, en casa de Don Jaime. Alli sabemos que los mozos del pueblo, aprovechando la ausencia de las dos autoridades, han sacado a Carlos de la prision, y este acompainado de Estrella, huye... Irrumpen los bandidos con Don Ignacio y el Coronel que fingen tambien secuestrar al viejo soldado; pero al entrar Don Jaime y Ram6n, le echan garra, ya que los bandidos habian sido reducidos a la obediencia en la sierra, y obligados a seguir fingiendo. Dos Ignacio y Pascual se reconocen; y cuando ambos se desesperan pensando que los dos novios han huido, estos vuelven, porque, ahora si, afortunadamente, han sido detenidos por orden de sus perseguidores. El arma de la tirania se vuelve contra si misma. La escena final, como se comprendera, es de infinita felicidad. Don Ignacio, a quien la paz devuelve sus riquezas confiscadas, vuelve a su prosperidad y aprueba el amor de los dos jovenes y este fin de romance tiene lugar en el batey de un ingenio cubano

Page  272 272 ACADEMIA DE LA HISTORIA entre el chirrear de carretas de acarreo, el silbido de las nmidquinas, el ruido, de las calderas y el dulce y melanco'lico so'n de las guiarachas criollas que termian con estos versos, en algo semejantes a lo~s que, recitados una noche traigica, en el Teatro de Villanueva, produjeron los tristes sucesos del 69:Por la tierra de la ca Ka y la prieta de su amor palpita siempre valiente del guajiro el corazo'n. Este teatro, que pudie'ramos ilamar politico, es, de la labor teatral de Cabrera, la parte ma's so'lida. Si Es Jueves es un acierto de transfusion al ambiente local de la chispeante gracia francesa; si Gabriel es un doloroso poema sentimental, arrancado por una imaginacio'n romantica, enamorada de los grandes ideales plato'nicos y de las locuras liricas de los discipulos de Hugo y Lamartine, a la terrible fatalidad de lo~s sucesos humanos; si las piezas (.e entretenimiento tienen enredo y desenvoltura y los ensayos infantiles revelan la precocidad de aquel privilegiado talento destinado a papel tan alto en las letras y politfica de Cuba, el teatro de la Oiltima e'poca, como medio de propaganda, escrito con fervor de convenacido y mezclando a sus gustos y aficiones artisticas el ardiente patriotismo y la fe, entonces exaltada en el af 'an de conquistar, por las pre'dicas pacificas, las libertades, tan ansiadas para la pobre colonia, se incorpora por su cara~cter y finalidad, al grueso, de toda su produccio'n, adopta su mismo sentido y constituye, con Cuba y sus jueces, con Mis4 Buenos Tiempos y con sus opiniones y juicios de la graii nacio~n vecinia en relacio~n con el doloroso estado de esta Isla, el ma's brillante, concienzudo, perseverante y convencido apostolado en favor de la libertad cubana. Kuestra so~ciedad del Tea-tro, Cubano que el tanto, favoreci6' y alentara, tiene por lema dos palabras que son todo un programa de nacionalismo y de cultura: ARtS ET PATRIA. Bien pueden cobijar esas dos divinas alas de un glorioso ideal la labor esce'nica de Cabrera; porque arte selecto y puro hay en la rica profusion de sus escenas, y la Patria, como un gran sue-io inasequible pero, amado, lejano pero, siempre presente, dificil pero gratamente a-cariciado, flota dulcemente en todas ellas, como la imagen adorada de una novia eterna....

Page  273 TERCERA PARTE EL NOVELISTA ""MEDIC SIGLO"t iEl auxiliar ma~s eticaz de la imnaginacio'n es la memoria. Ese, poder, casi sobrenatural, no estudiado to~davia en todo su maravi — lioso alcance, en virtud de la cual la mente humana, crea, con elemenos omaos e l reliddlas ma's hermosas construcciones, necesita indispensablemente apoderarse del munclo circundante; ya que, desgraciadamente, por muy ricas que sean las potencias espirituales de enaiquier miente privilegiada, nada puede crear, en el. recto sentido del vocablo, sino ordenar y embellecer los caportes de lo objetivo. Pero si esa, es regla general en todos los aspectos del Arte, la mas excelsa manifestacio'n de la imaginacio'n conastructiva, en la novela, sobre todo, y especialirente a partir de la fundamental revolucion que llevaron a cabo los realistas, es indispensable al autor, al dejar vagar el ensueino por las azules regiones que gusta de recorrer, no perder jamais de vista las cosas de la tierra; antes bien, engarzar sus aspectos en el hilo de plata, de sus fantasi'as. Sube de punto, como es f6acil sospechar, esta decisiva influencia dle lo real en lo ideal, cuando de la novela historica se trata; porque entonces,7 mas que nunca, el novelista tiene la ineludible 18.

Page  274 274 274 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOIRIA obligacio'n -de sujetar el p'j'aro, azul de la quimera, que tiende a elevarse demasiado, gracias al poder milagroso de sus alas, a la estrecha jaula de la verdad historica. Las novelas de iRaimundo Cabrera son, como ha dicho en frase compendiosa el Dr. Lucia-no R. Martinez, "cuadro~s vivos de la historia nacional."1 Son ma's aiuin, en ese sentido restrictivo de todo floreo pintoresco o sentimental: son siempre, o casi siempre, episodios -de la propia vida del autor. Este doble cara'cter de pa'ginas arrancadas al libro de la Cr6-_.nica Nacional y hojas desprenididas del calendario de su vida, destaca, con tal vigor, la realidad historica de sus libros, que muchas veces el episodio incidental, imaginado para dar la necesaria unidad al conjunto, o el personaje secundario, forjado por la.fantasia para llenar necesidades artisticas, nos parecen tambie'n reales, y creemos, con pleno convencimiento, que se trata de cosas vistas. Dentro -de este sector de 511 produccio'n copiosisima, debemos comprender esta serie de libros: el tomo primero de Miedio siglo, que reproduce sus ensayos de novelas escnitos de los 11 a los 16 afios; M~i vida en la manigua, obra de propaganda patrio'tica publicada en Cuba y Arnterica en 1897 y editada al aiio siguiente; la coleccio'n de (Ion fidentcias profesionales tituladas Cuentos mios; la gran trilogi'a historica de Sombras que pasan, Ideales y Sombras eternas, y la -61tima obra, esa bella serie tambie'n de confidencias, que llamo6, para evocar melanco'licamente un recuerdo infantil, Sacaindo Ililas. Si quisie'ramos hallar en estos cuentos y novelas, antes de hacer Sn estudio especial, atributos comunes, diniamos, en primer lugar, que las tendencias poe'ticas innatas en su au-tor, el invencible romanaticismot que fue' norma de su arte y de sn vida, impregnan las tristes realida-des del mundo que reproduce en sus novelas de un suave y -dulce sentido idealista y sofiador, que no dis'fraza la exactitud historica, nai la deforma, ni auna la obscurece; sino que cumple el bello postulado de Ega de Queiroz en La Reliquia, reproducido en el monumento lusitano en que se materializa su pensamiento: ".Sobre la suprema desnu~dez de la Verdad el dia'fano manto de la Fantasia."~ Y el segundo cara'cter que da a su labor me'ritQ excepcional,

Page  275 ELOGIO DEL DR. RAIMUND0 CABRERA27 275 es que en ella el pasado adquiere tal vigor de actualidad, hay en sus escenas. tanta virtulidad representativa, sus personajes se revisten de un aspecto tan verdadero, tan efectivo, tan vivo, que nos sentimos dentro del ambiente que describe, que vivimos la e6poca que nos relata, que auin aquellas modalidades que el progreso de los tiempos han hecho rodar en el abismo de las cosas muertas, nos simulan aspectos contempora'neos, nos dan la sensacio'n del presente: supremo valor del arte ma's puro, que asi cristaliza en una actualidad eterna, el melanco'lico y perpetuo devenir de las cosas que pasan... Es que a nadie mej or que a Cabrera puede aplicarse la ma'xima de Henry Fouquier: "Si la historia relata, el a rte resucita"; porque ninguno mej or que e1 logro6 el ideal supremo de dar a esta generacio'n, un poco indiferente a nuestras, glorias y tristezas del pasado, la exacta vision de ese mismo pasado, con su cortejo de luchas y de afanes. Saltan a la mente, como re'plica de esta afirmacio'n que parece exaltado elogio de un panegirista, los nombres de A-nselmo Suairez y Romero, Cirilo Villaverde, Francisco Calcagno y Nicola's Heredia quecultiv~aron tambi'n brillantemente, la novela. hist-6 -rica cubana. Pero el cuidadoso espurgador de las palabras y frases que escribio6 el Francisco, sacrific6' muchas veces a lo redondo de la cla'usula y a la armonfa de los vo-cablos, la exacta descripcio'n de aquel error nefando que se llamo6 la esclavitud; el autor de S. I. (Su, listrisima) y otros ensayos, carecia de todas las cualidades necesarias, empezando por la veracidad, como lo cornprueba su propio diccionario biograffico, plagado de errores; y si Nicola's Heredia y sobre todo, Cirilo Villaverde en Leonela y en esa j oya de nuestra literatura, todavia no. bastante apreciada en su valor fundamental, Cecilia Valde's, hicieron desfilar ante nuestros ojos escenas de la historia colonial, se condujeron como artistas de la palabra escrita, como literatos profesionales, que estudian efectos y combinan tramas, mientras Cabrera, abriendo el cofre de sus recuerdos, deja fluir el caudal inftimo de sus memnorias, con aquella su maravillosa rapidez de improvisaci'on, sin artificio literario, si no tal como vi6, sintio6, vIivi6 los asuntos de Sus libros. Serfa injusto deslustrar el brillante fulgor que se exhala del fondo de sus cobras con la critica minuciosa de Sn estilo. La ya

Page  276 276 276 ~~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA aludida facilidad de creacio'n, la costumbre de escribir sin parar en un verdadero vertigo de lienar cuartillas, a que no podia sus-.trarse; ei afa'n de ver cuanto antes, materializada en un libro mas, la labor imaginativa; su invencible hostilidad a repasar, para pulir y enmendar, sus borradores nerviosamente trazados; Su negativa rotunda a corregir una prueba de imprenta... todo contribuy6' a que, en sus versos y en su prosa, nos encontremos sienmpre defectos de dicci6;ni, que ya notaba Montoro en los primeros y que encuentro, con verdadero pesar, en la otra: frases mal construidas, concordancias mal hechas, hasta palabras con distintos significados a los que 61 le atribuye: errores formales, facilmente salvables y que, imparcial y justo, no tuengo ma's remnedlio que advertir. He dado a toda Su labor de imaginacion en prosa ei cardcter comcin de historica; y pudiera creerse que es generalizar dernasiado, teniendo en cuenta las narraciones infantiles del primer volumen de JMedio s~iglo. Efectivamente; parece como Si fuera imposible, a tan temprana edad aprovechar el arte para encubrir la historia; y, sin embargo, hay un cuento escrito en ei colegio de Alonso y Delg~ado, que cornen'taba nada menos, y envolvi'a en la(lorada trama de la f~bula, la rivalidad que habi'a surgido entre ci Conde de Pozos Dulces en El Siglo y Jose' de Armas y Ce'spedes en El Occidente... Asi se interesaban por los problemas nacionales los jo'venes del 68; asi se explica, por que' fue6 aquella una generacion liena de un alto y noble ideal y por que' Cabrera, en la Repu'blica que habia son-ado y defendido, dij era a un periodista con invencible afioranza dloq efu y ya no es: Hoy ya no son buen~os dias para los rom~inticos; por eso no son buenos dias para mi, que avin lo soy bastante. (1) Este volumen que hemos citado tiene el encanto sugerente y fresco de lo que es un libro primaveral. Recuerda las impresioiries ingenuas y sencillas de sus primeros versos y de su teatro infantil: las -del nifio precoz y sofiador, que en lugar de entregar(1) Articulo del Sr. Raf ael Su~trez Solis, Diario de la Marina, Habana 15 de Agosto de 1922: Don Bairnundo Cabrera. Sus libros3 y su vida,

Page  277 ELOGIG DEL DIR. RAIMIJNDO CABREIRA27 277; sQe a los juegos y expansiones propias de su edad, producia sin deseanso, "sugestionado por la lectura demasiaclo anticipada de los no velas entonces en boga y falto de la direccio'n y disciplina que necesitan las imaginaciones precoces" (1) para el piiblico minnediato cieyamtemtc adicto, de los camaradas infantiles, y para el imediato, no mnenos apasionado, de los amigos de la familia y de esta infisma, que descubrian las notables cualidades en ge'rmen dentro de aquel cerebro infantil..Cuando, alej ado de la politica y de los negocios, entristecido, por el especta'culo -de las desgracias de la patria, su gran consuelo, era revolver papeles viej os, releer sus escritos y vivir en aquel pasado de ensuefios y esperanzas, concibi6' en 1913 ci plan ya mencionado por nosotros, de publicar en una serie cronologica toda su labor ingente de literato, politico y patriota. Emprendo esta obra, —dice —con serenidad y beatitud, en la calnia de un hogar embellecido por ei trabajo y calentado por el amor de una larga familia; alejado relativamente de los rulidos sociales, del fragor apasionado de las contiendas politicas en las que de un modo u otro, con mis escriftos y como, pensador independiente lie intervenido. Como el labrador tranquilo, cultivo, mi campo, recojo mis fibres, mis frutos y semillas, y no envidio, desde mi retiro,a los politicos de nil tiempo a quienes ensoberbece ei poder, deslumbra la ambicio'n e intranquilizan los enconos, las turbulencias y los desenfrenos de sus enemigos. (2) Hay en Desde mi sitio una cro'nica titulada: La edad y mis buenos tiempos en que explica la genesis de esa bella e interesante autobiografi'a; pero en donde, adema's, se refiere a una ainciana giiinera que con entrafiable afecto y cuidadoso, ceo habi'a sabido conservar sus primeros manuscritos, entre ellos ci de la novelita Ladgrirnas que figura en este tomo. Gracias a la admiracio'n que despert6 en su nifiez su labor incipiente, volvieron a el por diversos caminos, ya. en la cumbre de la sereiiidad, estos originales; y es asi cmo'M podemos seguirlo, desde sus primeros pasos en su contribucio'n a la novela cubana. Aparte de Ladgrimas, en que se entrelazan con intrigas, proyectos de envenenamiento, duelos, herencias, etc., to-do ci cortejo,(1) R. C. Medio siglo. Vol. I. Ensayos de Novela (1864-1868), Adverte'ncia, p. 9. (2) R. C. Ibidem. Vol. I, p. V.

Page  278 278 278 ~~ACADEMIA DE LA RISTOMiA de la novela, romantica, algunos episodios de la vida del autor, figuran en la coleccio'n ademais del cuento politico, ya aludido; unas Cartas a Enrique; la flistoria de un presidiario, El juego. El dibum de Luis y Un crimen, refundido, y anipliado, en otro cuento posterior del mismo, titulo. Merced a la afortunada casualidad de conservarse los dos manuscritos de Un crirnen puede verse el progreso que realiza el novel literato de 1864 a 1866, so'lo dos afiaos despues. En el primero, no hay sino, una sinftesis reproductiva de escenas -de Eugenio Sue': un liombre arruinado, en el juego, que paga dos asesinos para que maten y roben al que le ha ganado, su fortuna. Pero ya. en el segundo, ese esquema se amplia; los personaj es adquieren mas calor de humanidad, la trama se complica, y el autor persigue una te'sis, una leccio'n moral. El perdidoso ha jugado sobre un documento que representa toda su fortuna, sus bienes y re-ntas, ordena a los asesinos rescatar ese papel y so'lo, matar en Ul timo, extremo; el hombre es asesinado, y aque'llos huyen, su criado, atontado, por el hecho es capturado, medio idiota, al lado, del muerto y recibe el castigo injusto porque lo condenan las apariencias... Y en tanto, el autor por induccio'n, go~za de su fortuna mal conservada y hasta adquiere reputacio'n de caritativo, y -virtuoso, cuando, para acallar la voz de sus remordimientos, reparte limosnas y asiste aparatosamente a las ceremonias del cubto, hasta morir desesperado por el torcedor de sus pecados, confesando, a un sacerdote su delito, mientras los perio'dicos al dia.siguiente daban cuenta de su muerte con estas palabras: Con el pierde la patria uno de sus lionibres ma's honrados, la religion uno de sus ma's fieles pros~litos y los pobres su mats generoso protector. Filosoffas de un ninio de catorce ailos que asi insinija las grandes mentiras convencionales de la sociedad y asi castiga, con el tormento interior, el gran juez de la propia, conciencia, 'el delito ignorado. Este misno, cara'cter docente tienen otros dos cuentos: La Historia de un presidiario (contada por el mismo), publicada en la Crdnica del Colegio Nacional y Extranjero de San Francisco de Asi's en 1867 y El juego, de 1866, verdadera catilinaria contra el nefando vicio. Aque'l es la narracio'n de la vida culpable

Page  279 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA27 279 de un espiritu fuerte que roba a su. padre, dejando que su Secretario cargue con las culpas; que se dedica a capitan de bandidos; que mata a mansalva, que hace morir de dolor a su madre, y que al fin, se arrepiente de sus crnmenes; este, la triste historia, tan frecuente, por desgracia, de una. mu~jer bella, hermosa y elegante, pura y buena, que se casa: con un miserable disf razado de hornbre culto y persona decente, quo -por sus vicios (en el cuento de Cabrera, el juego), distrao del hogar y de los hijos el dinero necesario y llega al finl, a maltratar a la esposa, en la U'iltima escala de la podredumbre social, para arrancarle el dinero que e'sta ohtiene con su trabaj o... Triste, dolorosa, terrible odisea de una vida que culmina en la muerte de la infeliz esposa, en la entrada en un hospicio do los hue'rfanos infelices y en el castigo, quo a veces no aparece sino en los cuentos, del miserable jugador, maldito por la mano -de Dios, que muero enftre atrocos dolores en un hospital. Un consolador optimismo improgna, el cuento que con el ti'tubo El dibum de Luis public6' La An~tilla -de Giiines en 1868. Es un amante despedido por la mujer que lo ama, que contra su voluntad obedece al mandato de sus padres, movidos por la intriga, cle una prima, que quiere la infelicidad de los novios. Cuando Luis desespera y en su a6ibum consigna. el nulla est redernptio de todos los que ven caer el edificio de sus sue-ios, lo salva la intercesio'n del autor con la novia, y vuelven a ser felices, lo que permite a aquel escritor de 16 a-ios ostampar en el libro do memoria-s de su amigo, este pensamiento que anunciaba ya al hombre de voluntad persoveranto-, do confianza ciega en ol porvonir, que supo elevarse, por su esfuerzo, desde la pobroza y la obscuridad al bienestar y la fama: Cuando las penas sean mayores, los impedimentos ma~s grandtes, si persisten la constancia, la f6' y ld esperanza, se desipara'n los, dolores y retornara' la felicidad. (1) La novelita que figura en la coleccio'n bleva el titulo significativo de Ldgrimas y, en efecto, es uina verdadera epopeya del dobor. IDesde el principio de la historia que se abre con un duelo oni(1) R. C. Medio siglo, p. 59.

Page  280 280 ACADEMIA DE LA HISTORIA ginado por una pesada broma de carnaval, y culmina en la muerte de un joven lleno de ilusiones y vigor, la larga sucesi6n de hechos y de escenas, desfila entre dolores y penas. La no-via del infeliz muerto, amante perjura, al parecer, contrae matrimonio seis meses despues del infortunado suceso; tres meses antes la madre anciana, ha pasado, llena de dolor, a mejor vida. El autor involuntario de tantas desgracias, para curar su alma de remordimientos y atenuar su tristeza, decide ir a Espana y con ello abandona la pobre novia, que ninguna culpa tenia de los acontecimientos. Este viaje y sus circunstancias se parecen extraordinariamente al viaje de Cabrera a Cadiz para hacer sus estudios, por lo que sospecho que si el libro primero de la novela fue escrito en 1868 (se public6 en el semanario de Giiines La Joven America el 22 de Marzo de 1868, con cuatro palabras al lector de Feliciano Ferraez y dedicatoria a Francisco Calcagno), el resto de la misma fue redactada despues de la vuelta de Cabrera en 1871. En Espafia salva de un atentado a un viejo solitario y rico, que lo retiene a su lado y que le cuenta que la tentativa de asesinarlo de que lo ha salvado, no es sino un episodio de la feroz persecucion con que lo asedia, para heredarlo, la segunda esposa de un hermano, al que protege, encarifiado, como si se tratase de una hija propia, con la que este tiene del primer matrimonio. La madrastra no vacila en soniar heredarlo, pasando sin escrupulos por las tres muertes necesarias: el viejo, su hermano y su sobrina que se llama Margarita. Al fin Eduardo, el protagonista y Margarita se casan, y tienen un hijo, heredando al viejo, mientras la infame mujer de los atentados, obligada a marchar a Cuba, muere del v6mito. El autor nos deja con la miel de los gratos sucesos en los labios: al reanudar la narraci6n 20 afios despues y en Cuba, empieza de nuevo la cadena de los tristes acontecimientos: lagrimas y lagrimas que se suceden, hasta culminar en la filtima, la que se desprende, al morir de los ojos del pobre Eduardo, a quien persigui6 toda la vida el remordimiento de aquel desafio fatal y que sirve al autor para fustigar el duelo, otro gran mal social. Lo mejor, sin duda, de este volumen, son las Cartas a Enrique publicadas en La Antilla de Giiines en Diciembre de 1867, que probablemente son veridicas, en que el autor cuenta a un ami

Page  281 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA go del colegio, impresiones de sus vacaciones pascuales en Giiines. A ma's de ser biogra'ficas, esta'n escritas con cierto humorismo que ya presagia esfuerzos ma's serios; y mucho ma's naturales y sencillas que todo lo dema's que contiene la serie, ya presentan el caraicter de verismo y la exactitud de descripci'on, que harian notable su labor de novelista. Pero estos primeros ensayos, estudiados a titulo de curiosidad y para no dejar fuera del marco de su obra naada de lo que salio6 de su plumia, no pueden dar idea de sus empenios posteriores. Son los pasos iniciales de una larga y luminosa senda de medio siglo en que los galones ma's brillantes van a ser, ocmo siempre, aquellos que planit6 el ilada de las bellas fantasias, en servicio del ma's augusto ideal de su vida,: la Patria querida. EPISODIOS DE LA GUERRA Cuando Cabrera, emigrado de Cuba, buscaba en los Estados Unidos el niedio de cooperar a la causa redentora, se le ocurri6' la idea afortunada,-a que ya nos hemos referido,-de editar Cuba y Amn'rica, la patri6tica publicacio'n quie tanto sirvi6' a la libertad y a la cultura cubanas. IDesde el primer ni'imero, inicio6 una seccion, -Episodios de la Cue rra, en la que se proponia publicar, sucesivamente,, anecdotas de Ia campan-a revolucionaria, que, mostrando el valor, la abnegacio'n y la perseverancia de los patriotas en el campo, de batalla, dijeran a los indiferentes la fe que animaba a los cubanos', niiostraran a los esce'pticos la seguridad del triunfo y vigorizaran enl Los creyentes la confianza en el porvenir glorioso de sus ideales. Pero tras un relato, en que se destac6' con sus altas dotes de!nando y su valor indomable el General Maximo Gomez, puesto en 1)oca del Coronel Ricardo Buenamar, comprendio6 que era ma~s interesante enlazar la coleccio'n de anecdotas en la ficcio'n de una nOvela; dibujar personajes que, inanteniendo su unidad, y desenvolviendo, en las cro'nicas siguientes, una accio'n noble, patri6'tica y generosa, se harian simp'ticos; asegurar, en fin, la perma

Page  282 282 282 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA nencia de aquella seccio'n, Para la cual tal vez, le seria dificil encontrar material, como se comprob6' ma's tarde, cuando termina.da la relacio'n de Ricardo Budnamar, quiso publicar colaboracio~n ajeina. En breve, aquel pasatiempo apasion6' a autor y lectores. Saludado por el aura popular que venia en forma de cartas efusivas; instado insistentemente por algunos a proseguir la tarea, Cabrera sintio6 el ardiente entusi'asmo con que amaba, en su gestaei'n, sus hijos espirituales, tanto ma's fervoroso cuanto que, antes de alcanzar la plenaitud de su labor, ya le cosecliaba lauros. Como ha dicho Nicola's Heredia en el Pro'logo de ese libro, fueron los lectores los que, por induccio'n, realizaron la obra. Soy testigo —dice —de sus siiplicas pidiendo a la 'redaecio'n la prolongacio'n indefinida de los cuentos. (1) La revista era quincenal y obligaba a su director y propietario a una serie de labores distintas, algunas materiales y enojosas. Y no obstanate esta premura, impuesta por las circunstancias, en ninguin nulmero dejo6 de apairecer el relato del Coronel Buenamar; probablemenate no lo liubieran perdnado los lewtores. Bien pudo, pues, Cabrera calificar su obra de "verdadera improvisacio~n entre las afanosas labores periodfsticas", en las palabras con que dedic6' su libro a Marta Abreu y Luis Este'vez. Pero ese mismo caraicter, en vez de dafiar su labor literaria, Sirvi6", por el conatrario para aumentar sus me'ritos. Escrita a la par que en los campos de Cuba trazaban los libertadores, bajo la sabia y valiente direccio'n de Gomez y Maeo es rbtgo riosa del sol de la libertad. de nuestra tierra que se llama la invasio'n; pensada y redactada cuando a los ofdos llegaban de allende el mar, ecos y noticias de heroicidades y triunfos, cuando el alma estaba ilena de orgullo legitimo y esperanza bien fundada; publicada cuando con ma's ahinco trabajaba la diplomacia espafirola por neutralizar la influencia norteamericana. y cuando con mais empefio lucliaban los pensadores y patriotas emigrados por conseguir la decisiva ayuda de la granl potencia, dos enormes (1) R. C. Hi vid~a on la tmaigua. Pr6logo, p. X.

Page  283 ELOGIO DEL DR. RA.IMUNDO CABRERA28 283 fuerzas inspiradoras actuaban en la mente del autor: de una parte, el enatusiasmo por las liazafias de sus hermanos en armas; de otra, la fe del propagandista deseoso de convencer al pueblo atmigo de que no se trataba de una banda de foragidos depredadores, sino de toda una nacio'n que lucliaba p-or su libertad. IDe este modo, un conjunto de cro'nicas redactadas para enIr'etener el destierro y " rendir tributo a las virtudes lieroicas d e mi pueblo", cristaliz6', a su te'rmino, en un libro que corrio6 de mano en mano por las emigracio-nes y llego6 a los campamentos mambises, exaltando a todos con el sencillo e interesante relato de las aventuras de un fingido coronel, en donde sobre el tapiz de la realidad historica, bord6' la fantasia, del autor una leyenda sentimental. Mi vida en la mnanigua se llam6' este libro; y de acuerdo con el titulo, adopto6 la forma autobiogra'fica, tan interesante siempre jpor su subjetivismo, para narrar las peripecias del he'roe desde, que, al estallar la guerra del 95, se lanz6' decidido a conquistar la independencia patria. Tenia a su favor, para relatar muchos sucesos de la guerra, todas las ventajas que tiene la novela hisi-0rica misma. Aque'lla aprovecha muchas veces minucias que desdeiia e'sta, y que sin embargo, son ma's interesantes para el gran piiblico. Como hacia notar el prologuista el pfiblico erudito es muy escaso y el sentimental es muy erecido; el inter6s qiie el arte crea excede en extension e intensidad al de la historia. (1) Pero, a pesar de ello, sorprende, en verdad, que libro en tales condiciones escrito, lograra alcanzar un doble me'rito, dos caracteristicas tan disimies y en arte literario tan contradictorias como la perfeccion artistica y el cara'cter popular. La primera representada, de modo acabado, por la perfeccio'n con que el autor sabe manatener, desde el principio al fin, la unidad de los actores, heclios de una sola pieza, apesar de haber sido delineados en plazos perio'dicos; la habilidad con que se mezclan personajes fingidos y heroes verdaderos, labor te'cnica que requiere cualidades innatas de novelista y que hizo famosos a Walter Scott y a Alejandro Dumas, los grandes maestros de la novela hist6'(1) R. C. Mi vida en~ la manigua. Pr6logo, p. VII.

Page  284 284 284 ~~~ACADEMIA DE LA HIST0ORIA rica; ei esmero artistico con que se mantiene, desde el inicio hasta el final, el intere's y la belleza del argumento sentimental, el duice y tierno cuento de amior que corre, junto a la narracio'n epica, como, un placido arroyuelo entre montan-as... Junto a estos tres valores fundamentales, cualidades menores de no escasa importancia, sin embargo, en la creacio'n artistica, incrementlan los ti'tulos de los Episodios de la guerra a ocupar un puesto distinguido en la historia de nuestra novela. La riqueza en la variedad de los episodios y la viveza de color con que se pinta el paisaje en que se gesta la contienda y se desenvuelve el drama, son tambie'n cualidades. te'cnicas que explican el caraicter artistico de su labor. Pero, por otra parte, a liacer de Mi vida, en la manigua, como lo calific6' Nicola's Heredia, "el libro popular de esta cam.paiia" contribui'an el estilo, habitualmente sencillo de Cabrera, fiacil, compendioso, sin floreos innlecesarios ni complicaciones retoricas; la pintura de los heroes de la revolucio'n tan amados por el pueblo; la descripcio'n de batallas como 1Cde Mal tiempo, cuyo exito glorioso tanto impresion6' la fantasia popular, o de tragedilas cual la de, Dos. Rios, que fue' un doloroso estupor y otros episodios, en que, a la accio'n valiente se uni'a el gracejo y la burla con que reia el mambi' de las fuerzas regulares, da'ndole al cubano ci placer de la doble victoria, material en ci hecho de armas, espiritual en la broma al vencido... Pero, sobre todo, el gran me'rito que se destaca en la obra es su calor de realidad. Leyendo las aventuras de este hijo de familia que abandona ci bienestar y los placeres de una vida regalada, y a poco, gracias al valor y la astucia, forma una partida; que luego, cuando las necesidades de la guerra lo exigen, prenkle fuego a su propio patrimonio; para ci que la amada borda una bandara; que al salir de grave peligro, de cruenta herida~ en la batalla, recibe dc las manos mismas dcl Generali'simo ci grado de (l/oronel, quc dicta o relata a la elegida di esu corazo'n anecdotas y hazafias de los heroes de la cpopcya; que va a la emigracio'n en busca de rcfuerzos y que cierra su relato en ci momento en quc de nuevo, se dispone a partir para incorporarse a la campafia, se asiste tan inftimamente a sus afanes; se vive, de modo tan cordial, en su propio,, ambiente, tan hiondamente, sus angustias y sus,

Page  285 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA 28 285 triunf Os, que ma-s que fantasia de novelista, nos parece relato -verdadero de reales aventuras. Para ello se necesitaba un dominio absoluto del ambiente, los personajes y el paisaje. De no conocer Cabrera, Como conocia, la conciencia nacional; de no saber hasta lo ina's recondito, los secretos de la psicologia dcl criollo y la del peninsular; de no liaber vivido 61 mismo la atmo'sfera asfixiante que se respiraba en las ciudades por el recelo yr las persecuciones, cuando en la campifia se luchaba por la libertad; de no lievar en la retina, en contraste con las nieves invernales que divisaban sus ojos melanco'licos de emigrado desde las ventanas de Irving Place, los, paisajes, eternamente primaverales. llenos de luz y de colores, de la tierra adorada Mi vida en la mani qun aria iou ir que pareci6' tan aute'ntico en sn contenido, que Nicola's Heredia nos relata la anecdota curiosa de un perio'dico espafiol que cay60 en el ridficulo de creer en la existe-ncia. del fanta~stico Coronel. Buena parte era a que este objeto se lograra, el que muchas escenas y perso-naijes, a primera vista origi-nados en la fantasia del autor, no eran sino co-pias de realidades disfrazada~s. UTn buen ejemplo de ello es la primera. escena: la ardiente discusio'n entre Ricardo Buenamar y su pa~dre espafiol contenida en el ca-pi'tulo El htij o Vp elpadre, en donde se comprobaba una vez m'~s la afirmacio'n que hizo alguin escritor cuhano, de que "'los espafloles podian hacerlo todo en Cuba, menos hijos espafioles." Aquel hijo manifestaba, frente al iberico integrista, la conviccio'n firme que tenian los jves cubanos de que la patria debia emanciparse de Ia. tutela colonial; y debatia,- con respeto, pero con ardiente entusiasmo, frente a la obstinacio'n paterna, el derecho de los libertadores. Es la reproduccio'n de un e-pisodio real de que Cabrera tuv~o noticias poor el propio interesado, un compafiero del colegio San Francisco de Ast'is, que oculta, en Mi~s Buenos Tiempos bajo las iniciales de su -nombre y apellido. Efectivamente, tal corno se narra en Mi vida en la mani quf6l acdtentre Carlos Quian, un joven de Cardenas., y su padre'espafiol, en 1868; en que el recuerdo de la madre cubana muerta fue' el escudo que ampa6la legiftima rebeldia del hijo y en que e'ste esoribi6 al dejar

Page  286 286 286 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA al autor de sus di1as, las m~ismas o parecidas palabras que Cabrera pone en los labios de Buenamar en ocasi'n, semej ante: Marcho a donde mi deber me manda; el dia del triunfo vendre' a poiner mi espada a tus pies para honrarte y defenderte; eres mi padre. (1) Otras escenas tiene el libro en que, por el contrario, no impera este realismo; pero que, en, cambio, tienen el encanito delicioso de un hello y roma~ntico ideal. Una es aquella en que Buenamnar relata, para que su amada escriba, narraciones del campo de batalla; dulce y tierna colaboracio'n que acerca dos almas atraidas por un doble enhelo: ansia de gloria, el amor a la patria que suefian ambos libre y dichosa; ansia de folicidad, el amor mutuo que los une en una sueiio de pasio'n eterna. Otra es escabrosa y picante para los espiritus que no sepan de esas divinas idealidades plato'nicas de que- solo son susceptibles las alinas superiores. Es cuando, para salvarlo de un registro, en su persecuci'n, la nifia virginal lo oculta en su propi~o Jectos pueden soportar esta prueba y pasar, por grados insensininguno en nada que no sea inmaculado. SO'lo los espiritus seJectos pueden soportar esta prueba y pasar por grados insensibles, de la pasion ma~s exaltada al ma's puro, y divino amor espiritual. Pero es claro que para apreciar su sublimidad, necesita esta escena lectores capaces de comprenderla: el alma socarrona y mal pensante de las gentes vulgares, sobre todo entre -nosotros en que "por decir un chiste, se sacrifica un amigo" puede hacer a propo'sito de este cuadro supremo, comentarios r~epugnantes y odiosos. Tres ediciones tuvo, por entonces, Mi vida en la rnanigua. En la repuilica se hizo, otra popular, en una revista con que Pedro Jose' Cohucelo quiso revivir y continuar un empefio literario info, muerto como el suyo, por falta de calor y proteccion: La Novela Cubana. Y hoy que la ambicio'n honrosisima de Buenamar es una realidad triunfante; que el ideal cubano alcanz6' la cristalizacio'n de esta repiiblica libre y soberana, sin injustas mermas territoriales; y que Cabrera tuvo ocasio'n de liacer nuevas obras hist6'(1) R. C. Mi8 Biuenos Tiempos. Los escolares del 68.

Page  287 ELOGIO DEL DR. RAIMTYNDO CABRERA 287 ricas que consagraron su nombre y le dieron prominente lugar entre los novelistas cubanos, todavi'a se lee con intere's y emocio'n, se palpita de entusiasmo y de fe o se siente sobrecogimientos de angustia y desconsuelo, leyendo las paginas en que mientras los vivia, nos contaba los dpisodios de su vida en la mcanigua el valiente y honrado coronel del Eje'rcito Libertador, Ricardo Bue~namar. CONFIDENCIAS PROFESIONALES Con un titulo honroso entre las manos, orondo por los ejercicios realizados y satisfecho de haber llegado al anhelado final; felicitado por los obsequiosos bedeles, congratulado, por los profesores y compalieros, el novel doctor se encuentra entonces frente a la vida y a los hombres, como aquel principe del cuento benaventino "que lo aprendi6' todo en los libros". Hay que reindir el duro aprenadizaje de las tristes realidades: p~asar de la armonia, la elevacio'n y la belleza de la justicia abstracta, de las leyes cientifficas, al inarmo'nico combate de los humanros intereses, a las bajas contiendas de la perfidia y el fraude-, a la fealdad, en fin, del egoi'smo miserable; a la pra'ctica del derecho, que dista mucho de ser el quijot-esco sueiio de justicia que acaricia el iluso pretendiente a ser su mantenedor, y se acerca dem'asiado a unia dura refriega, en que el ser mais perfecto de ha creacio'n, emulando al ancestral troglodita, se disputa la presa a dentelladas... De las graves difi-cultades que asaltan al ne6fito, en el po~rtico todavia del naoble ejercicio de su sacerdocio, es quiza's la ma's ardua el conocimiento de los hombres: apreciar, por un breve examen, si el interlocutor, que va a ser defendid~o o adversario, es un picaro o un hombre de bien; discernir en la ga'rrula palabreri'a con que expone su caso, la cantidad de razo'n y la de obstinacio'n, o la de malicia y astucia que pueda tener en Si; hasta precisar si aun teniendo el derecho, merece desde el punato de vista del inatere's profesional y el avalhio del tiempo, encargarse de su defensa.

Page  288 288 288 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIIA Cuand~o el mayor de los hijos de Cabrera recibi6' Sn Diploma de Abogado y vino a instalarse como pasante, en el Bufete, rico y de fama de sn. padre, se encontr6', como todos los que salen del aula universitaria al ejercicio profesional, frente a una montafia de papel escrito, y lo que es peor, frente al cliente.Se sinti6, coIIo todos, algo asi' comio un peregrino perdido en el laberinto de ese bosque, a veces impenetrable, que se llama unf pleito. Cierto dia desde su. despacho contiguo, por la mainpara entreabierta, el padre, siempre cuidadoso de abrir camino al joven principiante, 0vo6 sn. conversacion con un visitante. Cuando e'ste se bubo retirado, satisfecho de haber obtenido no se que6, -Te has dejado correr-le dijo-ese homnbre te engafia. Algiin tiempo despu's, se enter6, del mismo modo, de la conversacio'n cona otro sujeto; 511 lijo, aleccionado por la primera experiencia, nego6 todo cuanto le pedian; al. final, se le acerc6' y le (lijo: -Has sido duro; transij e. E'se hombre es formal y honrado. Ato'nito ante los dos consejos contradictorios, cuya sabidurna comprobaron experiencias posteriores creando en el hijo la admiracio'n respetuosa que tuvo siempre hacia su. padre; lleno de confusio'n ante esa terrible mascara que pueden ponerse las almas y que su progenitor y maestro sabia penetrar, hasta ver en el fondo de las co'nciencias, pregunt6', lleno de noble afa'n de emularlo y saber: -~ Como se aprende todo eso? iVerdadero grito de angrustia que suele escaparse de lo intimo del alma a los que, por devocio'n y obligacion. deben forcej ear con los hombres en los mares revueltos de la vida!.!Como se aprende todo eso!;Como se logra demarcar lo falso de lo verdadero, de lo justo lo injusto, lo bueno de lo malo, lo gramnde de lo mezquino y despreciable!I Como, investido de u~n poder augusto que nos acerca a la suprema alteza de la divina justicia, podemos pronunciar el fallo inexorable; decidir, en las encrucijadas del mundo, cua'l ha de ser nuestro camino!... Lo que tanatos otros no pueden aprender sino en esa dura terrible escuela de la experiencia; lo que los otros no tienen, el gufa, el advertido consejero que ofrece, como regalo, lo que el no pudo adquirir, sino a mazazos de la suerte y con rasgufios do

Page  289 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA28 289 lorosos en el alma, era lo que demandaba de su padre aquel jurisconsulto en ciernaes, empapado en sabias doctrinas, docto en co'digos y tratados, pero desconoce-dor en lo absoluto de una ciencia que no se adquiere ni en manuales ni en compilaciones, sino, en la brega diania con los liumanos egoismos. El padre, que nos hace este cuento para ponerlo como Pr6 -logo a un bello libro de Con fidencias pro fesionales, lo escribio6 para dar en sus pa'ginas, a su jo'ven y amado pasante, algunas normas de conducta. El conocimiento de los, hombres-le dice en ese Pro'tago de sus cuentos, que fue' un Cuento pro'logo-te lo daran la lucha, el encuentro con los mnismos y ci trabajo perseverante. El gran libro de los hombres de provecho es el trabajo. Y en e1 no son palabras iniitiles Dcber, Me'todo, Sobriedad, ilaneza y aprecio de af mismo, (1). Asi' surgi6' este tomito que bien pudiera llamarse Psicologia pr dcica del ejercicio de la abogacia; y que poa'dria dedicarse, a mais de aquellos en quienes penso el autor, "oj6venes qeta bajan y aspiran", a los que creen que es disciplina innecesaria, en el curriculumt del doctorado en Dereceho Civil, la asignatura que boy monopoliza, en el mundo entero, los estudios filoso'fi-cos. En ese libro en que, como siempre, Cabrera no habla de cosas "6a fantasia"~ sino de "cosa nota y vista ~en realidad de verdad" (2), recopila una serie de anecdotas en que intervino ejerciendo su profesio~n; y de cada una de ellas extrae para su hijo, a quien el libro va dirigido, como respuesta a su. interrogacion primera, una leccio~n moral, una consecuencia docente: la misma que e1 obtuvo, en experiencia propia, que duele, mientras que era para los otros, suave y atinado comentario, conclusio'n acertada, envuelta, para ma-s agrado, en el manto hello y amable de la forma literaria. La primera narracio'n se remonta al mismo dia en que e1, como su discipulo, obtuvo su galardo'n estudiantil. Lleno de ju'r bilo por haber vencido al fin en el duelo a muerte con la adversidad; gozoso de poder volver ya al solar nativo con el suenio, dulce y dificil realizado; al pasar, saliendo de la Universidad, allai en Sevilla, por el atrio de la iglesia de San Luis, diviso6 en (1) R. C. Cuentos mfos, 1904, p. 17. (2) Torres Nava rro. Propalladia. Proemio, 19.

Page  290 290 290 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA las gradas un pobre hombre que por su aspecto y estatura, juzg6 -un mendigo. En un rapto de misericordia voluntaria a que. lo incitaba la gratitud a la Providencia por haber arribado al puerto de sus esperanzas, tom6' en su mano su Uiltima moneda de plata y la alargo6 al anciano. Con palabra corte's, pero definitiva, la d6'diva fue6 rehusada: desde entonces solo una vez-segiin nos cuenta-quebrant6' la maxima que alli mismo establecio6 para siempre: "No dar a quien -no pida", No es el momento de entrar en disquisiciones sobre el valor etico de esta sentencia. Alguna vez e1 y yo discutimos ci sentido de esa frase y su certeza o falsedad. Pero conviene precisar, para que no haya torcidas interpretaciones, que lo que a primera vista parece un af orismo egofsta, ya -que se debe dar a todas horas y cuanto se pueda, pidanlo o no, los que lo necesitan, no puede juzgarse como tal en quien fue' siempre ejemplo vivo de un altruismo extraordinario, generoso muchas veces hasta la prodigalidad, que se crefa obligado, por lo mismo que en su pobreza fue' tan socorrido, a no negar jama's el pan bendito de la caridad, y que el verdadero significado de su apotegma era evitar heridas innecesarias en legitimas susceptibilidades o sembrar, con injustificadas prodigalidades, semillas de holgazaneria en quienes podian ganar por si mismos ei sustento. Cada cuento de la serie es una admirable leccio'n para educar el caraicter y la voluntad. Si quisie'ra-mos, podriamos darles, como nombres, los de algunas virtudes que juzgaba Arist6teles fu-ndamenatales en el sabio: Perseverancia, Valor, Laboriosidad, Cara'cter, Fe y Ahorro. Fuera de ellas, otras dos necesarias en grado sumo a todo abogado: Buen decir y Don de mundo. La perseverancia estai representada por esa interesanite confidencia que se llama El lbuen sendero. Tambie'n es un problema que suele preocupar a los principiantes demasiado impacientes por abrirsd paso: luchar en el medio ma's dificil, ma's arduo, pero mas vasto, a contentarse con ci triunafo faicil, pero minilseulo, de la aldea rural. No le asalto6 la duda en los primeros dias. Alla' en mis ensue-nos de joven, cuando luchaba tenazmente en mi pobreza Vpara hacerme de un titfulo profesional, no habi'a esperado ni pensado jamas en la fortuna. Mi anhelo, lo confieso con ingenuidad, fue' siempre elevarme en mi nivel social; no quedar obscurecido; subir, ganar un nombre; ser

Page  291 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA29 291 algo. Hubiera dedicado ma's tiempo a obtener un aplauso que un pun-ado de dinero. (1) Pero habi'a que atender a los gastos del hogar recie'n instalado, rodear a la madre y las trps hermanas de bienestar y alegria, pensar en casarse... Y los negocios no venian. Al contrario; en El billete de Arcadio, nos cuenta con la ingenu'a alegria del que ya ha traspuesto, hace mucho tiempo, el umbral de la nmiseria, que un dia anmaneci6' en qu6 no habia, en casa un solo centavo... Vino entonces la oferta tentadora. Un hombre de negocios, activo, probablemente un Procurador, le ofreci6' llevarlo consigo, como abogado, a ejercer en su pueblo, con trescientos pesos de honorarios... Era la tranquilidad, el bienestar, casi la fortuna, comparado con las estrecheses que padecia... Tuvo suficiente fe en si' mismo, para resistir el ima'n de aquel ofrecimiento y seguir el consejo de un viejo maestro, quiza's Calcagno, que le dijo: No creas que la victoria se alcauza en un dia. Hay que sufrir y laborar mucho tiempo, pero con un teso'n y una constancia sin intermitencias ni!i'mites. Persevero6 en el buen sendero; y antes de haber cumplido 105 30, ya la prosperidad' y la reputacio'n le sonrel'an... El valor, el sereno valor del sabio, que no teme, a las contingencias materiales; y que lleva, prescindiendo de su pequeiiez fisica o de su debilidad corporal, fun tesoro de personal energi'a en la conviccio'n absoluta de que la razo'n esta' de su parte; que conoce, que si carece del derecho de la fuerza, tiene el Derecho, q.,ue es la ma's 'formidable de las fuerzas, ahi' esta' retratado en su Cara al peligro, la ane'cdota de aquel individuo, extraordinariamente robusto, vencido por e1 en un pleito, que le espero6 a la puerta de su casa, con gran terror de las mujeres, preparado a no se que6 revanchas materiales; a quien increpo6 rudamente por hacer el planto'n frente a su. morada, y despidi6' con dureza, enire las protestas de humnildad del litigante... (1) R. C. Cueentos mlos. El buen sendfro,

Page  292 292 292 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Desde entonces finjo el valiente en situaciones ide'nticas; lo valiente que es preciso, ser para que la debilidad flisica, sosteniendo la razon, no sea acorralada. por la amenaza brutal de la fuerza. La laboriosidad tiene tambie'n su' hello apo'logo, que no es fantasia oriental para ilustrar una ensenianza; que -es la, real historia de un triunfo bien ganado. Esta' contenida en el capitubo que ileva por titulo La rnadre de, la buenaventura y su sewtido puede descubrirse en este pa'rrafo, que es como su sintesis y un programa de bien obrar:... Alli donde trabajicnvio asiduidad siempre alcanc' poeho; y... en las ocasiones, en que descuide' la obra encoinendada a mi diligencia tuve la d-errota por resultado, y castigo. He encontrado en este cuento una sentencia que encierra profunda sahiduri a. Es cierta en todas sus partes,-que la verdad es una y eterna-; pero adquiere entre nosotros un alti'simo relieve, ya que somos perezosos por naturaleza, insinceros para confesar el fracaso que la vanidad se niega a admitir, y einvidiosos, profundamente envidiosos, de la gloria ajena. Los que lean esta frase mediten un momento y comprendera'n la innegable, fecunda ensefianza que encierra: La suerte es la esperanza de los holgazanes, la excusa de los fracasados y el desaliogo pueril de los envidiosos. La fe en si' mismo le permiti6' veneer luchando muy joven con tres abogados viejos y duchos en el arte de ganar pleitos. Al prepararse para los estrados, oyo que refirie'ndose a el, y SU juventud, uno de ebbos decia: -Es un polio, sin plumas. Y ve'ase con que pa'rrafo ma's hello condens6', en su cuento Las plumas del poiio, el valor fecundo de los que tienen coufianza en si miAsmos: Fiad siempre en las jo'venes cahezas que Ilellas de ideas nuevas, de fervor y devocio'n por su carrera, entran en la lucha. de la vida ansiosos de triunfoe, de e'xitos y de gloria. Si traen menos caudal de especulaciones, aportan las teorias con toda la refulgencia de su belleza desnuda; con su verdad espiritual exenta de contraposiciones y manclias.

Page   1905.-Retrato que aparece, en Cartas a Este'vez (a los 53 afios). Ian

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Page  293 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA29 298 Las virtudes del ahorro esta'n expuestas en su narracio'n La pros peridad, de la que ya extractamos un parrafo en uno de los capitulos de su biografia, al definir precisamente lo que el entendi'a por tal prosperidad. Es la historia de un amigo que, gracias a increi'bles economi'as, vio6 levantarse un dia, en un barrio proximo a la ciudad, la casa propia... Pero tal vez de todos estos cuentos el que le dio6 margen mans ancho Para sabias, atinadas reflexiones, es aquel en que se elogia el caracter, otra de las~- virtudes esenciales del liombre prudente. Suele nuestro clina ser propicio a grandes exaltaciones pasionales. El ardor de la discusio'n; la vanidad que arrastra ciegamente a creer en que se posee la verdad absoluta, cuando se es e-,n realidad, un mediocre simulador de la sabiduria; el torpe empefio de lievar adelante un propo'sito; de hacer triunfar la bandera.adoptada o el candidato elegido de antemano, no porque sean los mej ores, sino porque si, porque esa es la voluntad de sus mantenedores, saca. las luchas intelectuales, los nobles debates de la inteligencia, de su alto, majestuoso areo'pago, y las convierte en rifias villanas, en tumiiltuaria reyerta del arroyo. La fuerza-dice Cabrera-es la razo'n del bruto. Una coz puede escocer al que la recibe; pero no lo convence. En la lucha. de los negocios y en las pasiones que excitan, hay un arma que vence las ma's de las veces o que en todas templa o suaviza las dificultades: la serenaidad. Los aeade'micos, los legisladores, los juristas que levantan el puno y solicitan en las bof-etadas y en los duelos: el triunfo de sus, teor'las, c aen para los docentes y el vulgo de la altura prestigio-sa que le dan sus titulos y sus togas al nivel de log torpes y einbrutecidos. Emplean la coz y se les tiene por rracionales. Y asi' co-ndensaba todo un manual de conducta profesional: Un card'cter suave sin ser humilde; inodales, atentos sin ser extremosos; dleferencia, y cortesia Para todos, para los, que esthn en lo alto y para los; que estfin bajo; y jama's manifestar desde'n a nadie, esas son condiciones, que entran por mucho, en la conquista del e6xito... De ho contrario, de colocarse en lo alto de una. soberbia iracunda y ridicula, para disparar desde alli, Como un Juipiter tonante, rayos de coraje y vituperios, se corre el riesgo de recibir,

Page  294 294 294 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA como el Dr. Feroz del cuento de Cabrera, a cambio de la agresio'n verbal' una respuesta demasiado contundente, con grave detrimento de la integridad fisica; o ver, como otros, doctores, no menos feroces, que la torpe injuria solo encuentra la undnimc desaprobacio'n de las personas decentes como con digno y ejemplar castigo. Para tratar las otras dos cualidades a que nos referiamos, menos fundamentales, pero no menos necesarias al abogado, escribi6' o-tro-s dos cuentos tambie'n inspirados en anecdotas de sn experiencia profesional. Una es el don de miundo que le hizo rechazar muchas veces, pleitos jugosos y de e'xito seguro, por tratarse de divorcios o de litigios f amiliares... Sn experiencia le mostro6 matrimonios que liegaban a su. puerta en demanda de inmediata separacio'n, a veces por adulterio de la esposa, y a los cuales encontr6' mais tarde en dicho'sa armoni a, atribuyendo el marido el heeho culpable a travesuras de su mujer; y vi6' padre e hijos, luchar por la herencia materna y sentarse nma's tarde, eselavos del vicio, al tapete verde, p ara jugarse el objeto del pleito... Otra es el bello don de la palabra, del que hablan tan mal los que no lo poseen: el cuento eterno de la zorra y las uvas. Puede mais-dice el autor de Cuentos mi'os,-brilla ma's, vence y triunfa mas, entre un grupo de hombres euaiquiera, el que mejor liabla y escribe. Los que tienen dificultad de expresar sus ideas son como bujilas apagadas; carecen d~e resplandor. Y se quedan en las sombras. Aora bien; "el arte consiste en saber hablar y decir lo preciso". Que el afain de mostrar ciencia simulada o vocabulario aprendido en las lexicografias, no lieve al extremo ridiculo de usar, hasta en la diaria conversacio~n familiar, i'magenes aparatosas, o vocablos de raro uso, como era mania de los negros catedradticos: No pretendas-aconseja a su hijo-ser un disertante, pues la pedanteria es a4 todas horas y en todas las ocasiones, una. caracteristica, moLesta y repulsiva; busca s6lo el modo de decir Las cosas claras, senciLLas, LLanas, taL conio son en si mismas y como surge su. iniagen o el pensamiento sobre elLas en el cerebro. El libro remata con un cuento y con un suspiro. El cuento se sale, es verdad, del tono, general de los demas y hasta quiza's

Page  295 ELOGIO DEL DR. IRAIMUNDO CABRERA29 295 no sea una con fidencia pro fesional; pero es el excelente trazado de un tipo universal y eterno. jEn cua'ntos pobres, diablos que encontre' por el camino, cocie'ndose en su propia salsa de rabia impotente y envidia rastrera, me hizo pensar el Narciso de este ~'ltimo cuento! Pertenece, comno el mismo autor lo- califica, a la especie que llam6' el gran Daudet los tristes; y es el que, incapaz de alcanzar las altas cumbres a donde plantan su bandera solo los que tienen arrestos y capacidad para aspirar, serenos y magnificos, el atire de eternidad que sopla en las dia'fanas regiones donlde rutilan las estrellas, se consuela con ir por la gran l~anura de la:-nediocridad en despecho, tratando de desgarrar la honra o la fama de los Elegidos... Clavan la garra de su calumnia o de su envidia con ma's delectacio'n en los mismos que humillaron su pobre soberbia hacie'ndoles un bien: no pueden consolarse de que el envidiado, infamado y todo, vuelva favor por mal. Cabrera, para castigar al suyo, solo proponia, que en su epitaflo se pusiera esa sola palabra, la que designa el ma's ruin de los pecados capitales. A mi se me ocurre que les llegari'a ma's hondo, aun en el mismo, silencio de las tumbas, porque comprenderian mejor su inferioridad, una inscripcion que contuviera el proverbio que dijo un sabio no se' do'nde: "La envidia es la forma negativa de la admiracio'n". El suspiro ya puede sospecharse, si se tiene en cuenta la fecha 1904, en que ese libro se escribia. El autor, que era, mucho ma'ts que literato y abogado, padre, en la ma's completa acepcio'n de ese dulce vocablo, siguiendo una reiterada y amable costumbre, leia, su obra una vez conclui'da, a los hij os, la esposa y los amigos, para conocer Su opinion, comentar los episodios, sus'tituir en el seno de la 'confianza familiar, nombres supuestos con Jos verdaderos... Y al mirar en derredor de la mesa donde, como postre, se hacia la lectura, arranc6' involuntario un suspiro del padre entristecido, el hueco sin llenar de un puesto vacio...

Page  296 296 296 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA IV TRfPTICO HEROICO Una historia que se inicia en 1870; corre paralela a los a-nos angustiosos en que se debati'a la heroica, jornada de Yara; recoge, con la tristeza del fracaso, las. palpitaciones de esperanza que alentaron el corazo'n cubano, de alcanzar, por la evolucio'n, lo que no habi'a podido conquistarse por la guerra; registra la amargura de la desilusio'n cuando pudo comprobarse la perfidia espafiola, incumplidora de todas las promesas contenidas en el Pacto; anota otra vez los heroi'smos y los quebrantos de la lucha, en la etapa del 95; palpita de intenso jiibilo por la independencia; sigue afanosa la marcha de los primeros a-nos republicanos y tiembla con medrosa interrogacio'n al ver descender, por pendientes terribles, el ideal a que habian sacrificado bienestar y vida, dos generaciones de patriotas... Dijo Fe'lix Callejas, refirie'ndose a este triptico magnifico en que encontr6' Cabrera toda su potencialidad de novelista y todo su fervi~ente celo de patriota: Son la vida misma de Cuba esas tres novelas admirables. Por eso, son tres novelas dolorosas y tristes. Y asli es, en efecto. Con la magna capacidad de evocacio'n que tiene el arte, el lector vive 50 aiios de nuestra historia; medio siglo que representa para los cubanos lo que para otros pai~ses centunias enteras; porque en ese breve lapso de tiempo, han agitado la conciencia, nacional los hondos problemas de conquistar la libertad y el derecho, organizar la vida ciudadana y demostrar capacidad. para el gobierno propio. Es la mismna vida del autor, simbolizada por esa figura sim'~tica y honorable que se halla en sus libros, no como una sombra que pasa, sino como una sonubra eterna, de lo que es un noble caracter y una fuerte voluntad capaz de consagrarse al servicio de los ma's puros ideales. Este Ricardo del Cam~po, que tiene las iniciales de Raimundo Cabrera y a quien se nos presenta en Sombras que pasan, de

Page  297 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 297 profesor auxiliar en el Colegio El Santo Angel y estudiante de Derecho en 1870, que lo vemos ayudar a la Revolucion, y figura en Ideales, ya abogado prestigioso en el Partido Liberal, luego Autonomista; que emigra en el 95 y que vuelve en Sombras eternas con la libertad, y ve tristemente el eclipse de muchos valores en la Republica, se parece al autor tanto como debio asemejarse al Rey Felipe el magnifico retrato de Velazquez. Pero no es este el solo personaje que da unidad a las tres novelas independientes, que forman, no obstante, un solo gran poema hist6rico. Tomas, el botero del primer libro, el emigrado del segundo, el laborioso propietario del tercero; Julian, el estudiante conspirador en el 70, alcalde de un pueblo vecino en la etapa autonomista, colono en la era libre, asesinado por intereses indignos, que no quiere servir, en la republica que soni6 y por la que tanto trabajara; Sunta, el tipo sentimental, la pobre muchacha costurera que conocimos en Gabriel, que hallamos otra vez en Sacando Hilas, y cuya historia es un largo encadenamiento de penalidades, hasta la triste hora de la muerte, amargada por el golpe mas terrible, y al lado o en frente una serie de tipos aborrecibles como el integrista Don Torcuato, el austriacante Don Claudio, el arrivista Cayetano, las bellas, amables figuras del mulato Leandro y la mulata Juana y aun aquel fiel caballo Gayao, cuya muerte, seguin la frase de Enrique Jose Varona, "forma un cuadro tan sencillo como patetico". Escrita Sombras que pasan en 1906, el Heraldo de Cuba, que entonces era de Marquez Sterling, la solicit6 del autor para publicarla, como lo hizo, en su folletin diario. Tras ella vino Ideales; pero quiso un azar desventurado que sobrecogieran a Cabrera durante su redacci6n, los sucesos de Febrero: el nos cuenta en Mis Malos Tiempos-como ya hemos visto,-que la cultura y el buen gusto de la Sra. Maria Luisa Sanchez, la esposa del Dr. Orestes Ferrara, le alentaban en la tarea. Asi el viejo patriota se deleitaba en recordar los ideales de la era, batalladora y brillante para la cultura cubana, de la tregua, mientras veia caer, en torno suyo, los mas caros ideales de la Republica. El mismo Marquez Sterling, de paso por el Waldorf Astoria vi6 el manuscrito. "Cabrera habia escrito-dice-otro libro. Parecia inverosimil." Despues, en 1919, tras el fracaso de la justicia y la demo

Page  298 298 298 ~~~ACADEMIA DE LA HLISTORIA cracia, salio6 Sombras eternas, una libro que habi'a bautizado Justo de Lara, antes de nacer, en una brillante cro'nica. Escrito bajo la impresio'n de las grandes amarguras que ensombrecian el corazo'n de sil autor, esta novela "es-segcmn la gra'flea frase de Jose' Manuel Carbonell,-un manantial de dolorosas y positivas verdades que en vez de agua chorrea sangre". Si se tratara de fijar el valor relativo de las tres jornadas, diriamos que al inicial tiene la frescura primaveral do los primeros amores, el encanto juvenil de los nobles anhelos, cuando el entusiasmo, la fe, el patriotismo, los sueiilos de gloria, las primeras ternuras, son las fuerzas que gobiernan al hombre; la segunda, que es a nuestro juicio la mejor, refieja el calor de los grandes ideales, el vigor de la'vida madura, la fuerza de la edad viril, que ya se enfrenta sin vacilaciones con los grandes problemas humanos; y la tercera retrata, con colores arrebatados a Ia paleta, del Greco, esta inmensa subversion de valores, esta regresio'n odiosa. a los males que combatio6 la revolucio'n, este terrible egoismo que corroe la Repuiblica y que la hace saltar por. encima del iDerecho, la Democracia, la Honradez, hasta su propia estabilidad, para saciar concupiscentes apetitos. La primera fue" una novela sentimental, la segunda una novela psiquica, la tercera una novela sociologica. So'mbras que pasan es un poema de amor juvenil y noble~ afa'n de gloria; Ideales es el trazado admirable de tipos magnificos estudiados escrupulosamente, tomados de la realidad misma; y Somnbras eternas, el estudio documental y sabio de grandes males sociales, la descripcio'n de costumbres odiosas y vicios que se han entronaizado en la Rep-iblica. Pero por encima de estos tres caracteres, se destaca uno que es esencial, caracteristica del autor en toda su. obra y que preside en e'stas invariablemente, fijando, desde luego, la escuela a que debe afllifirsela. Es el realismo, la veracidad de cada escena, de las cuales ninguna, fue' probablemente, inventada. Son escenas reales-dice Cabrera en el Pro'logo de Sombras que pasa~n,las que relato en estas pfiginas. Las he vivido y las he sentido. Y la msma fusion del alma individual con el alma nacional, que convierte a Mis B-uenos Tie~mpos en una autobiografia y a la

Page  299 EL0GJ0_ DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA 299 par en una historia de Cuba, desde 1863 a 1873-es decir, la preparacion del 68 y sus hechos ma's terribles;-la misma, dualidad que hace de Mis Malos Tiempos un relato personal y la cr6'nica de una revolucio'n, surge aqui de nuevo, envuelta esta, vez bajo la puirpura gloriosa de una interesante obra artfstica. La leyenda sentimental de unos. amores juveniles e inocentes se enlaza con la elegi a de la patria. Los personajes pasan en mi recuerdo como sombras',en un horizonte lejano, que tiene fulgores indefinibles: luces de aurora y ereJpisculo de ocaso. Bien pudieron coincidir en esta apreciacio'n de la verdad historica, contenida en la primera obra, dos criticos cubanos tan conocidos y admirados como Joaquin N. Aramburu, el desaparecido escritor guanajaye-nse, y Conde Kostia, el ilustre literato Aniceto Valdivia.... los detalles-dice el que fue' laborioso re dactor del Diario de la M arina -las escenas, los personajes, todo, excepto lo que a la vida. fintima de los personajes de la novela se refiere, esita tan ajustado a la verdad historica, es tan exactamente conforme con mis recuerdos de aquella e'poca-desde Lersundi a Pieltain pasando por Valmaseda y Crespo-que he creido rejuvenecer, renacer, podria, decir, y ver y oir de nuevo, cuanto ol' y supe en aquellos mis tranquilos dias de adolescenite, como el Ricardo de Cabrera, simpatizador ardiente de los heroes de Yara y enamorado, del ideal magnifico de Aguilera y Agramonte. Este libro-dice V~aldivia:... tiene para m~i un gran encanto: el de la vision retrospectiva. Como el poeta de La con fesio'n d'un Enfant du Siecle, yo, puedo, decir tambie'n, a proposito de Sonhrias que pasan: Ce livre est toute ma jeunesse... Asi la novela esta' llena de escenas de un alto intere's hist6rico. La conspiracio'n entre los alumnos de la Universidad, en que intervienen e1, Juliain y Chavarre, retrato este Uiltimo de Echevarne a quien dedic6' Gabriel; la persecucion en amores de Juana por el Comisario Araiij o (caricatura -de -aquel Araij o del que fue' vigilado e inquilino) y que acaba con la muerte de a que'l por el mulato Leonardo, para salvar el honor; la prisio'n del rico hacendado cubano Ramirez, arreglada con dinero por Trabuco, el esbirro, que luego sera' un gran personaje; la llegada de Val

Page  300 300 300 ~~~ACADEMIA DE LA ILISTORIA maseda al poder, traf do y consagrado por los Voluntarios, los verdaderos amos de Cuba; los sucesos de Villanueva, la Acera y el Palacio de Aldama... Los afios anteriores a la salida. de Cabrera para la peninsula, retratados con fidelidad minuciosa, y aliados con gran habilidad artistica al romance de amor que se inicia entre Ricardo del Campo, el joven y pobre estudiante, con Elisa, la joven doncella, hija de un cubano desterrado en los presidios africanos de Espafia... Cuando regresa, y gracias a vergonzoSOS pactos con el dominador, que habi'a hecho morir a su hermano y a e'l le encarcelara, recobra su fortuna, su hija someeida ahora a la madrastra rica, Doiina Lola, ha de romper con su prometido y prepararse a contraer matrimonio con un sefiorito rico, a quien no ama y que la hara' eternamente desgraciada... En Ideales siguen actuando, en un nuevo marco, los mismos actores de Sombras que pasan. 1Pero que admirables tipos va dibujando. la pluma de Cabrera! Don Torcuato Pazos, aquel Trabuco del primer episodio, que se habia adueiiado de los cinco mil pesos exigidos a Ramu~rez por el asesinado Comisario, es ahora un personaje; ha entrado en negocios, interveinido en contratos y suministros, prestado a intereses usurarios, etc.... Es su aliado en el negocio, Don Claudio Caraballo, el cubano desterrado, ahora incondicional; el austriacante, que sirve a su c6mplice para aumentar su caudal y mantener el afain de lujo que exige su mujer Dofia Lola. Y el abogadillo sin pleitos de Madrid, Cayetano el arrivista, que no se detie-ne en escriipulos y aconseja negocios no muy limpios, consejero de la sociedad, amigo tre's intirne de Dofi-a Lola y que forma la tercer columna de aquella odiosa triI loga. Tratan de completar para un negocio la hacienda Pul)hales, de Ia que tiene una parte muy crecida la mulata Juana, por herencia de Dofina Ca6,ndida, la cuiiaada de Caraballo, muerta en brazos de aque'lla, cuando fue' obligada a abandonar un hogar que habi'a sido suyo, pero en el que ahora se le injuriaba, y refugiarse en la pobre casa de su ex-esciava. Y tratan adema's de despojar de sus bienes al hacendado Ram-irez, deudor de Caraballo en unaa suma relativamente pequeiia, pero que no puede abonar, a pesar del excesivo trabajo que realiza en su ingenio para solventar las necesidades de su familia. Para e'sto les basta el procedimiento Maura, el expeditivo pro

Page   1907.-Tairjeta postal con un -paisaje cubano y la reproduccie de un ejemplar del perio'dico satirico El Choteo con la caricatura de Raimundo Cabrera por Esca'mez.

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Page  301 ELOGIG DEL DR. RAIMUNDO CABRERA ce-dimiento sumario hipotecario, entonces promulgado, del cual hace Cabrera una excelente diseccio'n juridica. Pero lo otro es ma's dificil. Ricardo del Campo, abogado prestigioso y honorable, mantieno inflexible los derechos de la mulata Juana y no hay amonazas ni da'divas quo puedan torcer su noble apostolado. Mientras tanto, la politica cubana sigue su curso. La fundacio'n del Partido Liberal y sus luchas ocupan gran parte de este tomo; y la figura de Julidin, cona la ma~xima perenno instruir Cs libertar, se destaca glorioso y brillante, laboranado sin tregua por el 6xito de los procedimientos pacificos de libertad y derecho para la patria oprimida. La desconfianza constante de Toma's el botero respocto a la oficacia y virtualidad de la campaia, autonomista, que recuerda, mucho como todo el tipo, a Manuel Montero, ol bohernio de Mis Buenos Tiempos; el conjunto de fraudes y violencias con que Espafia demostr6' que el sue-no -de los autonomistas era mera u:.opia y del cual fue6 un cuadro viviente la accio'n fraudulenta por medio do la cual Ricardo del Campo-como Raimundo Cabrera en 1890,-f u6 despoj ado do su acta do Diputado a Cortes; la conviccion quo iba formando e'ste do quo eran necosarias las medidas extremas, tomar por la fuerza lo que do derecho no los daban; la af anada predicacio'n do Julia~n do luchar, luchar sin tregua, por las vi'as pacificas y legales, para llegar por la evolucio'n al mismo resultado, contirnua en cuanto cabe-dice el n~ismno autor en el Pro'logo-el proceso de angustias de la sociedad cubana que precedi6' a su organizacion como, pueblo libre. Otro tipo, do rasgos hermosisimos, es el do Don Flavio, el maestro do Gustavo, el hijo do Sunta. Bella silueta del viejo profesor do El Salvador cuando ya dirigia el plantel de Don Pepe, Jose' Maria do Zayas; autor do un trabajo sobre los aborigenes, literato distinguido, tabaquero en la emigracio-n y traductor do la casa do Appleton, en quien Cabrera no hizo sino, di'sfrazar a medias a un ilustre maestro y escritor cubano. Cuando Sunta obsorva con espanto quo su poqueiio Gustavo so enamora do Sofia, la hija do aquel Don Claudio Caraballo, v i~a orgullosa Dofia Lola, el viejo maestro pone paz en. su espiritu:

Page  302 302 302 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Deje usted que quiera a su muchachita, que eso lo harak soniar y ser mis grande y ma's digno. Y, efectivamente, h ello capitulo el titulado El Dios Amor, en que se relata este tierno y j uvenil idilio!I... Sofia, en el espiritu. de Gustavo, era la luz, el bien, la gloria, el amor: el verdadero Dios de todas las religiones de la especie liunana. En cambio, que' triste historia la de Elisa, la novia primera de Ricardo, a la cual las imposiciones del padre separan del verdadero camino de su coraz'n!I Casada con un hombre al que'- el j uego, la orgia y el vicio sumieron pronto en la miseria y el deshonor, ella tenia que sufrir los odiosos requiebros de Don Torcuato, el miserable enriquecido que cref'a licito todo cuanto se antojase a sus apetitos brutales. Al fin, sin encontrar protecci'n. en -su mismo padre, cuvas puertas se le cerraron a la hora de la suprema necesidad, rod6' por el arroyo, salvando a sus hijos, a los cuales envio6 al extranjero a estudiar lejos, para que no supieran la triste suerte de su madre; mientras Ricardo, ya en la cumbre de la prosperidad, se cassaba con la buena, modesta y sencilla joven provinciana, que lo hizo dichoso y embelleci6' su hogar con el regalo de hermosos hijos... Y el hello idilio otoifial con que acaba la obra: los amores de Toma's, soltero'n empedernido que conservaba su. libertad para mejor servir la de su patria, y Sunta, para la cual Ilegaba al fin la dicha... De ese modo, mientras Toma's adoptaba a Gustavo y daba su apellido a quien no tenia ninguno; mientras e'ste, aleccionado por la noble enselfianza, de su pobre maestro, tambie'n conspirador, a quien lo's espafioles asesinaron en Baracoa aplicandole la famosa ley de fuga, y por los consejos de su padre adoptivo, marchaba a la guerra de Baire, con tres ideales en el alma: su. patria, su madre Sunta y su. amada, Sofia, y Una bruijula, por amuleto, para que le sefialara siempre el Norte de la Honradez, cambiaban Sunta y Toma's el primer beso en la frente-pidi6' el viejo enamorado, respetuoso y humilde-iEn los labios!-respondi6' aquella noble mujer, que asil pagaba, coo la mas dulce caricia que puede otorgar un alma femenina, una deuda enorme de gratitud y de honor...

Page  303 ELOGIO DEL DR. RATIMUNDO CABRERA Cu'in triste, cua'n desgarradora, que avroa sombras extienden sus negros cendales sobre la tercera etapa de esta trilogia! Parece com-o si debiera ser Ia nits alegre, la ma's triunfante, la ma's riente, porque en ella se establece la Repiiblica, se obtiene al fin ci gobierno propio, la bandera de una sola estrella ondea en los castillos nacionales, Cuba es libre, al fin! Y, sin embargo, Ilevaba en ci lema y en la dedicatoria a Mairquez Sterling, las frases de Var'ona y las propias, respectivamente, tan lienas de hondo pesimismo, que hemos citado ya en ei capi-_ tulo Sombras gloriosas. Sc inicia la historia, con aquel hechcA venturoscs que celebraron los cubanos con ji'ibilo incontenible, tras la terrible, siniestra reconcentracio'n. La salida para siempre de las tropas espaiiolas dcl que habi'a sido su f eudo durante trescientos a-nos de dominacion. Aquel estribillo que cantaban las, masas Ya tit lo yes, Fondesviela: TiUi 10 ves como Cuba es fibre... le da pie par1.a hacer un capituulo Lo que vio6 Fondesviela, en que a poco nos hallamos a, aquel abog-ado Cayetano, servidor de los integristas, quc ahora con Don Torcuato y Don Claudio, simula la mayor adaptacio'n al nuevo estado de cosas y que resume sus ideas en aquci postulado cinico: I Que' es la patria sino el lugar donde se vive y se come? Vuelven los emigrados. Ricardo se dedica a restaurar 511 bufete; Julian trabaja en una colonia, deseoso de servir a la patria, sin explotarla, hasta que cac villanamente asesinado, porque estorba a uu negocio indigno; Toma's y Sunta regrresan e instalan su casa, mientras ci hijo Gustavo, ayudante del Generallisimo, recibhe ci galardo'n de sus, proezas y entre los vitores y aclamaciones, una flor que le ofrece Sofia, enviada por su padre y deInas socios, para atraerse la simpatia del he'roe. El casanijento se realiza a poco y lque' caida, que' dolorosa caida la de aquel joyen que vimos, marcharse al camnpo de la revolucio'n patria con un triple ideal en la conciencia!I A poco, ci amor hacia su madre se convierte en despego y frialdad, obsedido por cl ansia de enriquecers-e en ilicitos negocios, negociando el, un libertador,

Page  304 .80.1 301 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA la paga del eje'rcito, en. condiciones usurarias a sus mismos herinanos; el amor a la patria se transforma en anhelo de explotarla; el mismo amor a Sofia se atenia,' nauevos amori os le atraen, entra en la relajacio'n de las costumbres a que no se sustrae su propia esposa... Don Claudio, que cavo6 fulminado por la apoplegia al descubrir los ilicitos amores de su mujer con Cayetano, e-cha un velo sobre el pasado, se persuade de que fue6 una alucinacio'n, porque necesita los servicios del astuto leguleyo. La venganza de la pobre Elisa a la que el egoismo de un padre, el odio de una madrastra, la indigna conducta de un manido y las solicitaciones de un viejo libidinoso, lanzaron a la perdicio'n y a la separacio'n de sus hijos, es poner una casa de cierto caracter, donde ve ir a Sofia, la hija de su. madrastra con alguien que no es 511 marido y a Gustavo con otra... 1Con que' pavorosa angustia, clama Cabrera, el apo'stol de la vida honorable en los hogares nativos, contra este universal eclipse de la familia cubana! IComo grita indignado contra los que 'la corrompieron introduciendo costumubres nefandas, dorando el vicio con oro mal adquirido de las mism~as arcas del tesoro de la patria! Desde su lejano retiro, Julian le escribe a propo'sito de luchas electorales, en que reviven los males de la colonia: porque lievamos en las venas la sangre corrompida bajo el dominio, y tutela de nuestros progenitores; porque liemos heredado, ambiciones desmedidas, afatn de mando, y de faiciles medros; altivez, presunciones, haibitos de desigualdad, soberbia y desconocimiento del derecho electivo. Estas palabras se escribi'an tras el atentado a la iDemocracia de 1917: ve'ase quie'n las inspiraba. Pero no eran, no, frases arrancadas por el despecho al yencido en la noble contienda por alcanzar la justicia y el reconoci-_ miento del derecho: son verdades amargas, pero indiscutibles y fatales. Recordaba un discurso de Eduardo Yero en Chickering Hall: Cuba Espafiola es un saco lleno de inmundicias. Cuando liagamos a Cuba Libre vaciaremos el saco, lo volveremos al reve's y lo sacudiremos, para que quede totalmente limpio;

Page  305 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 0 yv Pensaba que lo hemos, cargado, con mayores impurezas. El personalismo, el militarismo, el caciquismo: la mentira y el fraude electoral, la justicia vendida y prostituida, el caudillaje, el clericalismo, la supersticio'n, la hipocresia, el crimen politico, las incapacidades, en los, puestos piiblicos, el cohiecho, la ignorancia y la sumisio'n en las legislaturas: en suma, el despotismo, apoyado en la corrupcio'n, en el relajanilento de los caracteres, en las ambiciones desmedidas de los part idarios que sirven de apoyo y en la dlebilidad y codicia de los que debi-endo oponerse, se doblegan, se venden y se liumillan. La obra acaba desgarradoramente, con la muerte de la pobre Sunta, sin ver en la agonia, a su hijo, a quien en vano va a buscar Toma's, al Parque Central: en aquel momento no puede separarse de alli, "la enfermedad no serai nada grave" y tiene que salir en seguida para el interior, a combatir sus propios, hermanos, que se han levantado en armas para defender sus derechos... Y aquella pobre madre que morna sin la caricia de su hijo; al contrario, con el desde'n y el olvido del que tanto le debfa, era la imaigen misma. de la patria, herida en el alma por el desamor y la codicia de sus hijos.. t Es este libro tan triste, una obra pesimista'? j Es que Cabrera desespera, va muy cerca de emprender ei gran viaje sin retorno, de la virtualidad de la Repiiblica, y cree que lieva e n lo intimo ge'rmenes de muerte que la conduzean al abismo, de los pueblos indignos de la libertad y la soberania? Ali, no! PIl mismo lo dice en sus palabras preliminares a ilairquez Sterling. Sobre la coleccio'n de las tres novelas pondnia una dedicatoria, A la juventud cubana. y debajo una sola palabra como lema: Excelsior! porque cree en la obra fecunda de las generaciones nuevas. Decia Gabriel Ze'ndegui que el pai's, "extremecido por la obra de Cabrera", "es capaz de conjurar el descenso de las Sombras eterm'as". Si esa juventud cubana, en que fiaba el autor su iiltima esperanaza, volviendo grupas ena el terrible galopar de la con

Page  306 306 306 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA ciencia nacional. por el desfiladero de todas las claudicaciones, se da cuenta de su augusta misio'n; Si, olvidando un poco la fiebre de placer en que se abrasa, medita, reflexiva y serena, en la terrible responsabilidad que contrae con la historia, si muere entre sus manos, por la culpa de otros, la amada concepcio'n, el gran sueio, que agit6' la mente visionaria de aquel grande y desgraciado apo'stol que peregrin6' por tierras hostiles, demandanclo la libertad de su pueblo y cayo6, como una. estrella en la noche, en el campo glorioso de Dos Rios; si dejanldo de lado algazaras juveniles o motines perturbadores, esgrime las armas legitirnas del debate paciffico, la propaganda legal, la lucha constante poxr el mejoramiento y limpieza del sufragio, la piedra angular de la verdadera Democracia, tendra' razo'n el noble patriarca que condens6', en sus tres, obras maestras de novelista, sus angustias y sus esperanzas, sus recelos y sus ideales: por el esfuerzo de Ia generosa y valiente juventud cubana, la patria sera' salvada! V ""SACANDO HILAS" Lamentando la transformacio'n sufrida en Cuba por las costumbres, de medio siglo a la fecha, en las ciudades y en el campo, escribi'a Cabrera:... las costumbres tipicas del cubano han desaparecido. Ya no existe en sus contornos, el guajiro, el campesino cubano que cultivaba la pequefia heredad propia o arrendada, y con los mismos frutos de su cosecha alimentaba a la familia en una mesa abundante y bien servida; ya no se le ye paseando satisfecho, los domingos, en su potro enjaezado con arneses limpios, Ilevando, al cinto el machete de puilo y vaina guarnecidos con plata brillantisima; ya no canta sus amores, ni sus anhelos patrio'ticos en de'cimas melanco'lic-as al son del tiple y el giiiro. Muchos ha'bitos, muchas aficiones, no pocos usos y maneras, han desaparecido con el progreso de los tiempos. Parecera' quizas opinion de viejo, para los cuales es siempre rigurosamnente cierta la copla de Manrique: Cualquier tiempo pasado Fue' mejor.

Page  307 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA80 307 pero no; tal vez con ese pueril temor, se apresura a defenderse del cargo. No fue' el pasado mejor que este presente fastuoso de animacio'n y vida;pero si fu6 caracteristico, pues habia en el pueblo cubano mats coliesion, mis idealismo y personalidad tipica. Entre todas las cosas que sepiilt6' para siempre el tiempo en su perpetuo devenir, figuran aquellas veladas familares, tan peculiares de las aldeas campesinas en que no eran frecuentes como ahora las fiestas y teatros, nai el cine se habi'a vulgarizado. Solfan consistir las de Gijines en una reunion de familias inftimas en casa de una de ellas, a referirse historietas y anecdotas, mientras aprovechaban el tiempo deshilachando, a la luz del quinque', -etazos de lienzo blanco con destino a los hospitales, sacando, hilas, en una e6poca en que todavi'a la gasa. antiseptica no se empleaba en la curacio'n de las heridas. Cuando en sus U1ltimos aflos, trabajador infatigable, todavi'a cerca de los setenta, escribi'a en dos meses, los veinticuatro cuentos encantadores de la coleccio'n, este anciano literato trazaba, suIltimna obra, luminoso atardecer de un bello dia Y evocaba, afanoso de buscar, en el preterito lejano, gratas compensacio-ue's a las horas presentes, amargas y tristes, el cuadi.-o intimfio y familiar, amable como un interior de la escuela de Holanda del siglo XVII. A la luz de la la'mpara de mis recuerdos, que iluminan todavia con fulgor sua-ve ci largo sendero do mi vida, en ci hogar tranquilo, lojos del bullicio do los negocios y do la politica, sin mais tristozzas quo la contempiacio'n de Ios conflictos de la patria, quo inicio6 con su reeleceion violenta. e ilegiftima y complic6, con sus torpes ambiciones un tirano empedernido... Para nd solaz y consuolo, para mis hijos y mis nietos, para mis amigos y lectored habituales, en las historietas y confidencias que van a leerse, estuve saxcamdo hila.s La totalidad de estas narraciones son historias, y casi todas, autobiogra'ficas. El protagonista es en muchos casos el autor, en otros un amigo intimo, un compafiero o un maestro; en todas, preside la verdad, dicha en lenguaje sencillo y llano, lo que da a toda la obra un sentido de ingenuidad, de inftima, confesion, que nos acerca imas y mas a su personialidad atrayente, sugestionadora.

Page  308 SOS 808 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Este libro lo evoca tal como era en el declinar de su luInosa jornada. La mente gusta de representa'rselo sentado en su butaca, despue's de haber tornado su frugal aimuerzo, rodeado de la inseparable compafiera, de los hijos, de los nietos, de los amigos rn6s intimos. Las piernas cruzadas, la cabeza hacia atra's en ei respaldo, el brazo del accidente en alto, la mano curvada hacia dentro en la forma en, que qued6' despuw's de la mala cura, empufiando como trofeo un manojo de cuartillas; leyendo en voz alta. La voz temblorosa a ratos; pasando suavemente su mano izquierda de delante a atra's, por sus blancos cabellos patriarcales, mientras a veces, al calor de un recuerdo demasiado tierno, titila una la'grima en sus ojos de un azul luminoso, o rompe, en la alegria de un cuento divertido, en aquella su risa ingenua, diehosa, de colegial en fiesta... Una vez ma's se cumple ei axioma que lievamos enunciado, de que hay urra perfecta correlacio'n entre la obra y la vida de Cabrera. Si Medio siglo es un romance primaveral, Sacando Builas es ei trofeo de una ancianidad liena de serena plenitud. Si aquel. libro tiene los tintes arrebolados e imprecisos de una aurora luminosa, que presagia un brillante di a, ei ~iltimo es como la cada de la tarde, un crepuiisculo de paz y ensueijo, en que todas las cosas se revisten de la serenidad melanco'lica del poe'ico tinte de una puesta de sol... A veces son historias sin trascendencia, cuento que nos hace por el placer de relatar un recuerdo inftimo, que tiene, a pesar de ello, el encanto indefinible de todo lo que se refier e a u-na personalidad ilustre y querida: ci compafiero de estudios que le llevo6 en prestamo su. pantalo'n nuevo destinado a la opera, y iuego lo devolvio6 convertido en un harapo, el cliente de Cayo Hutesol, a quien en vez de divorcio, aconsej6', contra una mujer impura, la separacio'n sin esca'ndalo de el y de su hijo; ei g~uxjiro fllt'sofo de Isla de Pinos, superior a los otros sin embargo, en que se trata de un esple'ndido retrato a la pluma, lieno de vigor y vida, como una mancha de la escuela realista. Otras son narraciones interesantisimas para la historia de Cuba y de sus hombres. El agrctvio de Calcagno., es una paigina erudita y enternecedora en que puede trazarnos, con admirable conicision, la silueta del autor del Diceionatrio Biogrdflco Cw~

Page   I I IF 1911.-Raimundo Cabrera, a los 59 afios, con su hija Lydia.

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Page  309 flLOGIO DlL- DRB. liAIMtTNfl CAI3fl"A -0 309 bano y hablarnos de la vieja y entraiia"able amistad que los uni6, desde que fue6 su discipulo Cabrera en Giiines y luego en el colegio San Francisco de Asi's liasta que, al par que su consejero y guila en algunos empefiaos literarios, fue' maestro de sus hijos. Dejarlo para maniana, y Vivir de ganga, aparte de la aguda observacio'n filoso'fica que ambos encierran sobre un problema tan trascendental como la muerte, contienen beilas pinturas de costumbres, inapreciables para el que quiera conocer, no en lo externo del hombre politico, sino en lo inftimo de las relaciones socia-les, la historia de la nacio'n. Wease en Dejarlo para maniana que acabada descripcio'n de lo que hoy ilamamos pic-nic con voca blo ba'rbaro: Eran tipicas y cordiales y muy gratas las romerfas de los tienipos Coobniales. Se escogila una finca cercana a la poblacio'n, con casa. que diera abrigo a las senioras, con arboleda que prestase sombra a la concurrencia, y la tunrba de j6venes de ambos sexos, con las madres que las cuidasen y los viejos que infundiesen respeto, se dirigian a ella desde la poblacio'n, a pie, en Caravana bulliciosa y alegre. Se Ilevaban las provisiones para la merienda y la comida, y algunos de los concurrentes, ya famosos por su habilidad en preparar Los lechones, cocer el arroz, los frijoles y asar los plftanos, actuaban de cocineros. Mientras las cazuelas se calentaban en fogones improvisados doe tres piedras, sobre el suelo, y los lechones sacrifiados atravesados por largo8 cujes o espiclies, volteaban sobre log tizones hunieantes, la turba se arremolinaba en la arboleda y se entreteni'a oyendo a Los cantadores, que entonaban canciones melanco'licas y alegres, puntos criollos, al. son de la guitarra, el tiple y el gijiro, o, bien bailaban las parejas en el bohlfo o casa de vivienda. Y obse'rvese, en Vivir de ganga, que' sintesis descriptiva ma~s admirable para referirse al baile nacional, hoy desplazado por trotes tambie'n bairbaros: quben balb qella danza cubana de pasos mesurados, de suaves compases, de cedazos breves y perio'dicos y cruzainiento galante de Las parejas, que han desaparecido, de.'nuestras costumbres y han sustitui'do los trotes y Los movimie'ntos bruscos de los bailes extranjeros!. Pero el resto de sus cuentos son todos absolutamente autobiografficos, desde el primero Las tres pesetas., el prestamo que le hizo enl sus mocedades, ayunas de toda riqueza que no fuere espi

Page  310 310 310 ~~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA ritual, Su vecina Chenta, la misma Sut~nta que pinto6 en su. trilogia historica; aquellas tres pesetas que lievaba en el bolsillo solo para lucirlas, nunca para gastarla s, y que se fueron hasta el UIltimo centimo paseando en compafifa de la amada... Una gran figura de la intelectualidad espaiiaola conatemporanea, Don Luis Rodriguez Marnn, Director de la Biblioteca Nacional matritense y un erudito y ameno literato, autor de admirabies disquisiciones sobre las letras castellanas, me hablaba con singular oncomio de este cuento y del titulado: Mi primter amor; tonian para e1, el encanto dulcisimo de emociones juveniles, experimentadas-l por quie'n no?-en la dichosa edad en que su recuerdo so fija de un modo indeloble... Ya hemos tenido ocasio'n de citar la historia de aquel profesorado prematuro que a los once afios le conquisto6 el amor de una chiquilla. Tambie'n hablamos de El desen~gan7ol, la triste caidla de las ilusiones que habi a forj ado en la proscripcio'n, con el armor do la rubia Miss que por la tarde conversaba con 61, poe'ticamente, bajo la fresca sombra de la arboleda, por el camino de las palmas roales, mientras por la noche lievaba relaciones con el Comisario oncargado de vigilarlo, el cual no tuvo reparos en proponerle lo que hoy, con palabra un poco del hiam pa, -se denomina utn tridngulo. Fuora do estas que pudie'ramos llamar memorias del corazoin, hay muchas anecdotas que se refieren a su gran amada: la Gloria. En Leer de corridol, por ejemplo, al par que relata un robo estudiantil, El laild del desterradol, que se llevo6 del pupitre'de MaxMil iano Ce'spedes el 68 para leerlo, a sus habituales auditores do Giiines, saborea de -nuevo, a sesenta afios, de distancia, los laurelos, que recogio6 cuando era un niiio pequeiio, leyendo de corrido. En;T~ivan los hombres libres! nos relata un triunfo ruidoso como orador autonaomista; mientras que en El orador y el cocinero, por el contrario, consigna su fracaso con un Presidente de Comite' local, que, cuando 61 crei'a que lo ve-ni'a a saludar por su triunfo oratorio, en un discurso que los, vitores, los aplausos, interrumpi Ian con frecuencia, lo que hizo fue' preguntarle que' tal le habi'a sabido la sopa preparada por el... El aristo'crata del colegio y La lava son recuordos quo so re

Page  311 ELOGIO DM EL. RtAIMtYNt0 CAEBREA$1 VI fieren al plantel educacional de Alonso y Delgado; el primero es una humillacio'n que le quem6o el rostro: un compafiero -de colegio de una petulancia insoportable, seco, altanero, cho-cante por su seriedad artificiosa, antipfitico so'lo porque la presuncio'n de su superiorida-d la revelaba en su porte, en sus miradas, en su semblante y en sus gestos vanidosos (1) que un di a, por amonestarlo, en su calidad de auxiliar de pedagrogo, le echo' en cara que estaba alli de limosna... El hada de las justas compensaciones le depar6 un di a ocasion de que entrara en su bufete de abogado rico, aquel potentado venido a nwenos y converti do en un mero pasante de procurador... El otro es la memoria de un profesor de geografia, que Ila'aban los alumnos El Volcadn, quiz'spruafsuaqel u puraba en el rostro, que lo castigo6 injustamente y que andando el tiempo, maestro de un pobre lugar de la provincia, le salio6 al ericuentro un dia que iba en alegre romeria con liijos y amigos, lo hizo descender de su automo'vil, lo llevo6 a la escuela y le demostr6" co'mo hablaba de e1 todos los di~as a sus discipulos echando sobre su gloriosa figura de triunfador "la lava de la estimacion y el carifio." Otro cuento de este mismo cara'cter es Doctor sin titulo del que ya hemos hecho referencia; aquel legitimo desahogo del cubano glorioso y dignisimo a quien torpes expedienteos y severos reglamentarismos, negaban un doctorado, cuando ya la admracio'n unanime de su pueblo y el aplauso de propios y extral'os, se lo habi'an otorgado. Hay en Scacando Ililas una serie de historietas que nos dan rasgos ~de su cara'cter y nos completan las lineas de su fisonomi'a moral. El primero en tiempo y tambie'n en importancia, es Mi fuga de la escuela; recuerdo que se remonta a su breve paso, a los once afiaos, por la escuela de instruccion superior que se estableci6' a fines de 1863 en la casa donada por Don Francisco de Arango y Parreifto al Ayuntamiento de Giii'nes en 1836. Castigado injustamente por haber defendido un primer puesto que le arrebataba la preferencia del maestro por otro compafiero, se fug6 (1) R. 0. Saca~ndo Hikus, p. 128.

Page  312 312 312 ~~~ACADE~MIA DE LA HIISTOBIA de la escuela; castigado de nuevo, volvi6" a fugarse, y asi mantuvo la rebelde, defensa de la justicia 4de su, causa, hasta que el maestro injusto tuvo que pariamentar. Olvidaba el pobre, autor de Sacando Ililas el triste final de la ma's justificada insurreccio'n civil que ha habido en nuestra patria, cuando sacando la moraleja de su cuento escoribia: Y ya yen por esto mis lector-es c6mo, la rebeldia justificada triunf6' de la injusticia. (1) Si aquf se revela un legi'timo sentimiento de orgullo, en Jicotea. se manifiesta una humilde sencillez, nunca desvirtuada, ni en la ma's alta opulencia, por petulante alarde de superioridad, no ya economica, que hubiera sido imperdonable en quien tuvo tan pobres comienzos, sino auin de la que le daban su talento y sus triunfos intelectuales. No he olvidado nunaca-dice-a los condiscipulos de aquella e'poca, su fisonomfa, sus nombres, y cuando en el andar de los tienmpos y en los tortuosos caminos de la vida los lie encontrado ya jovelies o viejos, pobres o ricos, tristes, o contentos, los lie reconocido a trav'vs de sus barbas, o sus arrugas, los hie tuteado y liamado por sus. noinbres con la misma efusio'n con que, lo hice en la escuela. (2) Y asi' llamo6 en su bufete, por su expresivo apodo escolar, a su Jicotea del cuento, produciendo en el que era entonces conductor cesante de los ferrocarriles, una emocio'n tal, por verse tuteado y abrazado de un tan ilustre personaje, que se ech6' a llorar a la vis'ta de los dema's clientes. Este mismo sentido de democra'tica sencillez le llev6' a buscar esposa "rica, como el, de ensuefiaos y esperanzas"~ pero de sil msma condicion economica y social. El tiempo, hacie'ndolo el mais feliz de los, maridos y el ma's encantado de los padres, le mostro6 cua'n sabio habi'a sido desoyendo el consejo del amigo que le recomendo6, Como nos relatara en otra ane'dota vivida, "casarse rico. I Pero el rasgo ma's hermoso de su cara'cter y que, jama's des(1) - R. C. Saoando Hilas, p. 99. (2) Ibidem, p. 50.

Page  313 ELOGIO.DEL DR. RAIMUNDO C ABRRA33 313 mninti6', fue' el sentimiento de profunda gratitud que mostro6 siempre por los que, de un modo, u otro, le habian hecho bien. Por eso se indigna tanto con aquel Caton ingrato que figura en uno, de sus cuentos-el que lieva ese titulo-moralista, de profunda severidad, ileno de todas las virtudes, de grave y reposado continente, estricto cumplidor de todos los, deberes, que le pidi6' dos onzas para pagar la casa,- y luego, recibido el favor, al referir hablando con un amigo, las comodidades que habi'a vist~o y la riqueza que sospechaba en casa de Cabrera, no tenia por palabra de agradecimiento ma's que esta injuria-I Claro!I Son unos ladrones estos abogados! Devoto Cabrera de esa religion de las almas selectas que se llama la Gratitud, en el capitulo, que lleva por titulo Convicto y con feso nos da, con el final de la historia del pobre chino cocinero y fonadista que tanto figura en la bigrafia de, sus, primeros aiios de abogado, cuenta detallada de cuanto hizo por el, hasta crearle una renta estable y salvarlo de pr'esidio; y en otro no menos interesante y conmovedor, al relatarnos los ~iltimos tristes, afios de Manuel Montero, cuyo nombre omite totalmente, tal vez para no identificar aquel harapo liumano con el bohernio heroico y generoso de M~is Buenos Tiempos, nos deja entrever la infinita, la inagotable caridad con que siempre lo socorriera, hasta que el miserable despojo de los mares turbulentos de la vida fue6 a reposar definitivamente a la gran madre comum, y blancas y suaves manos femeninas, que heredaron la piedad y la misericordia, regaron, sobre su tumba, las flores del carin'o... Candoroso, sofiador, ingenuo, en los primeros tanteos de la infancia y adolescencia; lleno de ardor patrio'tico y de noble energia viril en sus novelas patrio'ticas e histo~ricas; sereno, y refiexivo en sus Con fidencias pro fesionales; tierno, conmovedor, dulce en Sacando Ililas como la abuela de los cuentos de hadas que hila erh la rueca y cuenta amables historias de la juventud, Cabrera es un novelista completo. Tejio6 con hilos de realidad bellos y pintorescos, tapices de fantasia. Las grandes, luchas y zozobras de la patria encendieron, en su. fervor de patriota enrage, apostrofes de, indignacio'n, himnos de gloria o plegarias de esperanzas... Pero sin circunscribir su foco visual al. problema Politico,. abarco6 en su orbita de observador y critico, la sociedad y

Page  314 314 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA las costuimbres, el liogar y los liombres. CJomo un viajero curioso y atento que se pone de codos en un puente, vi6 correr, a sus pies, el rio eterno de la vida, unas veces. airado y con oleaje, en las grandes estridencias pasionales, otras rumoroso y tranquiJo como un lago alpino... Heraclito dijo melanco'licamente: "No nos sumergimos dos veces en el mismo rio"~. Desde su puente no vi6' Cabrera nunca dos veces el mismo tramo de la fugitiva corriente, eternamente movil y eternamente distinta. Pero el si fue' siempre el mismo observador. En esa sucesio'n vertiginosa de hechos y de cosas, de inadividuos y acciones, hay siempre algo inmutable: el alma del cronista de la vida que recogi6' sus matices y recolect6' sus inflorescencias; alma una y firme, enamorada de la Belleza, de la Patria y del Bien.

Page  315 CUARTA PARTE EL HISTORIADOR 4 HISTORIADOR? Cuando, por la feliz iniciativa, del Dr. Mario Garcia Kohly, que tuvo, entre las buenas obras, de su periodo, no superado por niungiin otro Secretario de Instruccio'n Piiblica, la de promover un gran movimiento de la cultura, nacional, se fund6', por Deereto Presidencial No. 772 de veinte de Agosto, de 1910, esta Academia de la Historia, en cuyo honroso seno me encuentro, en la lista de las treinta personas seleccionadas para constituirla, apai'ecio6 en cuarto lugar, tras los seilores Manuel Sanguily, Enrique Jose' Varona y Alfredo Zayas, el autor ilustre de Cuba y sus jueco~s. ~ Se trataba de una designacio'n caprichosa, motivada, en todo caso, por relaciones, de afecto personal entre el y el Presidente de la iRepiiblica, General Jose' Miguel Gomez, o compromi505 de caraicter politico, que en Cuba suele haberlos hasta para estas honrosas nominaciones? I, Era realmente Raimundo Cabrera un historiador, en el recto sentido de la palabra tan comprometedor e importante; o siquiera un historio'grafo, como fue6 calificado, el Dr. Ramo'n Meza y Sua'rez Incla'n por el Dr. Evelio Rodriguez Lendia'n, en su elogio I?

Page  316 ACADEMIA DV, LA HIISTOERIA Examinado el problemia serena e imparcialmente, debo declarar que, sin ser nunca lo (iltimio, fue6 siempre lo primer.o: esto es, que sin escribir j ama's una historia ni au'in aquellt de la literatura espafiola que proyecto6 y empez6 a hacer en sus mocedades, segu —n nos cuenta en Sacando Hilas (1) hizo, en todas sus obras, historia, e historia veraz de aspectos muy interesarites de los hechos y acontecimientos de Cuba. Si se nos preguntara: ~ cua'l es el tratado historico que sali6' de su pluma? Acaso ni siquiera citariamos La Casa de BenefIicencia y Sociedad Econ6rnica porque, aun rica en datos histo'ricos, fue' ma's bien obra de pole'mica; ni aun Los Partidos Coloniales en que se echa de menos, muchas veces, citas de documentos y minuciosidad de detalles, necesarios en trabajos de esa indole. Pero si lo que se inquiere es cuando hizo Cabrera labor de historiador, la respuesta es ma's sencilla. y, definitiva. En toda su obra; en sus ensayos infantiles, donde refleja una disidencia entre dos proceres cubanos; en su autobiografi'a, donde retrata personajes histo'ricos, copia el ambiente patrio en determinada. hora, describe instituciones y comenta sucesos acaecidos; en la viril proclama contra los detractores del alma cubana, que se llam6" Cuba ij suts jueces; en sus novelas, donde jamas el vuelo raudo de la fantasia desnaturaliz6" la verdad historica, por mucho que la embelleciera; y aun hizo historia contempora~nea., severa y triste, pero documentada y verdadera, en ese libro, sombrfo Como el hecho, abom inable que lo motivara, que titul6' melaneo'licamente Mis Malos Tiempos. Pero en sus novelas y sus cuentos, p~or mucho que se mantuviera dentro de la firme linea, historica, no vamos a buscar su labor de historiador. Ya la hemos comentado desde otro punto de vista; y no estuvo en su mente, cuando sobre la realidad bordo6 sus, bellas concepciones imaginativas, Ilevar a cabo proposito histo~rico. Es en Mis Buenos Tionmpos, donde preside desnuda. une yerite' historique absolute y sin atavios, lo mismo, cuando se refiere a su propia biografi'a que cuando dirige la mirada sobre el mundo y los seres, que le rodean; en Cuba y sus jueces, donde, Ileno de indignacio'n sagrada, reividica los me'ritos de Cuba y sn gente, (1) En el eueuto Las tree pesetas.

Page   1911.-Raimundo Cabrera, a los 59 aflos, al publicar Desd~e mi sitic. lkt 2)1

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Page  317 ELOGIO DEL DR. RAIMfTJNDO CABRERA37 317 y en Mis Malos Tiempos, donde, como Victor Hugo, tras el golpe de Estado del 2 de IDiciem-bre, hace la Historia de, un crirnen., que vamos a tratar de fijar su labor en este importanti'simo senfido de las humanas investigaciones. Se ha discutido, hondamente por criticos y tratadistas, si es ventaja o lo contrario, participar de los sucesos, que se narran, ser actores a ma's de espectadores en la liumana comedia que se relata. Aducen los que defienden la segunda tesis, que el que se encontro6 envuelto en el oleaje humano, y en el vaive'n de sus ondas, recibio6 los rasgunios que dejan en el alma los duros salientes de los arrecifes pasionales, mal puede tener la augusta serenidad que requiere de sus, devotos la divina Clio0. Opinan los -otros que el sectario iracundo, traza, lleno, de c6'lera, apasionados pan fletos, obra de aguda polemica, detractaciones e injurias; pero no escribe una historia. Cuando llega la necesaria paz espiritual que se requiere para medir el alcance, de sus5 conceptos, ponderar valores, compulsar citas, encadenar liechos, buscar sus antecedentes, conectarlos con sus consecuencias, hacer historia, para decirlo de una vez,' ya no esta' en el estado pasional de vi ctima, o verdugo, ya no es el partidario que siente el. resquemor de la lierida o la obsesio'n del partido que defiende: ha traspuesto la frontera de sus motivos personales y esta' ya en el mar paciffico de la serenidad. Hay en la historia del pensamiento liumano un caso tipico. Nacio6 en medio de terribles crisis que inundaban de sangre hermana los floridos vergeles de su tierra nativa; sufri6 perseduciones sin cuento; de su patria misma-lo que ma's adoraba tal vez en el mundo-fue6 arroj ado a pesar de atraer para ella la admiracio'n de las edades por su obra portentosa; por los, errores y la-,s pasiones terribles de sus conciudadanos, anduvo, errante y proscripto, sin serle dable regresar al suelo que tanto amaba; y muri6' en tierra' extrafia, sin que la ingrata patria poseyera sus restos... Y cuando vamos a buscar en las sombri'as, terribles cavernas de su inflerno, la venganza apasionada y terrible que pudo tomar de sus enemigos el que era capaz de reproducir asi', en una obra literaria, el mundo desconocido de las tinieblas eternas, Dante, en la cumnbre de su majestad augusta, tal como To contemplan

Page  318 318 ACADEMIA DE LA HISTORIA los siglos, con el laurel en la frente, en paso sereno y quedo y los ojos ilenos de eternaidad, pare-ce reprocliarnos el que hayamos crel'do posible que lievara mezquinas pasiones terrestres, odios y rencores vulgares, a las regiones extrahumanas donde ningiin pie mortal puso, la planta... En cambio, el historiador que vive el hecho, cualesquiera quc sean sus errores, tiene ma's clari'dad de compresio'n; puede apode.rarse mas facilmente de la verdad que vive, con todas sus conexiones, con esos mil detalles imperceptibles de atmo'sfera y tiem.po, que escapan al investigador do e'pocas muertas, por amplio que sea su poder reconstructivo y por mucho que quiera sustraerse a los prejuicios de su siglo. Es que liasta su mismo pensamiento, su propia critica, es para nosotros un dato, y en el cuadro general de las ideas que expone como caracteristicas de sn e'poca, colocamos, en primer lugar, la suya. Por eso, los ma's grandes historiadores modernos, no pueden. darnos la imagen de la Grecia decadente mejor quo Polibio; ni para conocer a:Roma nos sirvon me~jor Gibbon o Ferrero -que Tito Livio o Salustio, ni ha-y historia moderna que puoda prosontarnos ma's exacta vision de la Florencia de los Me'dicis que la de Maquiavolo o Guicciardini. Ba'stante justo, por lo mismo que el culto abstracto de Ia Justicia determin6' la orientacio'n de su. vida profesional, para cometer una feloinia al omitir un juicio; bastante soreno para sofocar el mismo cualquier estridencia pasional; bastanto ecua'nime para conocerse a si mismo, y saber que a veces le movia su caracter, rebelde a toda torpe imposicio'n ma's alla' de lo debido, no encuentro en la labor de Cabrera nada que me impulse a poner en entredicho su reproduccio'n de los, heclios pasados. Ni aun aquella obra que aparece m6as propicia a que corriera incontenible el caudal fragoroso de su c'lera patri'tica, Mis Mados Tiempos, adolece de ese mal. Al contrario, mientras los. enemigos lo denostaban en la prensa y hasta en documentos oficiales, de su pluma jama's sali6' una injuria. Rep6Asese esa obra, escrita a rai'z de los sucesos, con una pluma empapada todavia en la amargura de la derrota y en el despecho, del fracaso en una causa justa, y no se encoritrara'n m6~s que hechos, relatados sin

Page  319 ELOGTO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA apasionamientos y comprobados siempre con el testimonio his-.tOrico. Si su participacio'n inftima en la vida politfica cubana le perrniti6, conocerla de tal modo, -que pudo sostener una pole'mica epistolar victoriosa con el Generallisimo Maximo Gomez sobre problemas de la historia colonial; y por otra parte, no le cego el apasionamiento, bien pudo afirmarse que goz6' de las ventajas sin los inconvenientes, de ser, como Jenofonte, actor a la vez que narrador. IDe ese modo sus trabajos de esta indole tienen, como cualidades histo'ricas, veracidad, exactitud, sentido critico, imparciaJidad y precision; es decir, las que son fundamentales para todo buen historiador; y como me'ritos literarios, su habitual clanidad, su sencillez de estilo, su sobriedad de frase, su precision de lenguaje y ese poder evocador, habilidad picto'rica, que varias veces le hemos, reconocido, en virtud de la cual puede resucitar determinada e'poca historica, dairidole tal color y ambiente, que iios sentimos transportados a ella y la vivimos, como propia..Esta fue', en tesis general, su labor como historiador; y con este bagaje, exceptuando Mis Malos Tiempos, penetr6' en el sagrado recinato que eleva la iRepi'blica como templo de sus tradiciones. El valor individual de cada una de sus tres producciones lo examinaremos ahora en detalle; y veremos aquf', Como si se cinnpliera un paralelismo permnanente en toda su copiosa produccio'n, que hay el esfuerzo de la juventud, en que el hecho histo'rico es una epopeya romantica; el ensayo de la edad viril, que es la proclama vigorosa del gran polemista, y la critica aguda del anciano prudente, que no es la obra de la decadencia, sino Como una voz de admonicio'n a la dormida conciencia nacional. MEMORIAS DE UN ESTUDIANTE Ya por ser la narracion, documentada y exacta, de la lenta y dificil ascensi6'- de un cubano, desde un estado social inferior a

Page  320 320 320 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA la prosperidad y el nombre bien ganado, el libro a que ahora me refiero es una obra hist6rica. Pero lo es mucho ma's si se tiene en cuenta quo, como dice su autor, "la politica viene a sor en este libro el gran marco quo orilla la reducida tola donde so dibuja la accio'n." Y esta politica, que retardaba, en lugar de ayudar, el progreso, en sus nobles aspiracionos, del pobre hue'rfano, do Gijinies, es la de Espafia en la e6poca tormentosa quo sigue inmediatamente a la ruina do los suefios liberales do la inteloctualiad cubana, traducidos, tras el fracaso do la Junta do Informacio'n, en el ma's desolador desengaiio quo puede herir la conciencia do ninguin pueblo. Roleyendo, estas paiginas, llenas do candor y noblo sincoridad, Mas do una vez me vinieron al recuerdo aquellos venerables cronlistas franceses del siglo XIII, especialmente el Principe Juan do Joinville, gran amigo y compafiero cruzado do San Luis. IDe tal modo a la representacio'n del hecho historico general corrosponde y so une la confidencia personal y el autor nos cuenta. las peripecias do su vida y el vaive'n do sus angustias y esperanzas, qrue en instantes me parecen escritas para e1 estas palabras con quo juzg6" a Joinville un erudito profesor del Liceo, Buffon: Posee Ia ingenuidad, que es el arte de exponer sencillamente impresiones sencilh-s, arte exquisito, conjun't-o de encanto y naturalidad, de gracia y de abandono, de delicadeza y de bonda-d natural, de jovialidad y de discretLa emocio'n. (1) Emocio'n, sobre todo, es el supremo prestigio do este libro.. La obra del Sr. Cabrera-este es su mayor elogio-no puede leers.- sin emocio'n —dice en el Pro'logo de la segu-nda edici'n, Rafael Montoro.-La leenira conmueve, enternece, despierta en el alma una serena y dulce melancollia. (2) Si vaci6" en ella, como, asi lo hizo, los mais puros sentimien'tos (to su alma, no es raro encontrar en toda su obra un ha~lito do ingenuidad, siempre presente. Ya exprese el dolor en su ma's honda experiencia, ya la mais confiada alegria juvenil, no so trata (1) Ab-11 Grenier. Hiatoria do la Literatura Franeeea.-Versi&n eastellana de Ma.nuel Machado.-.-Pari's. Garnier Huos., p. 68. (2) B. C. Jos Biseno8 Tiempos.-Segunda ediei6n, 1892. Pr6logo, p. XII.

Page  321 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA32 321 nunaca de una artificiosa descripcion litera-ria: es siempre la confesion secilla de estados ani'micos, que brota sin preparaci' y aun sin poderlo evitar, de lo ma's inftimo. Muchas veces, en su biografia he citado estos parrafos autobiogr'ficos, entre los que se destacan sobre todos, los que dedica a la noble, austera matrona, cuya silueta dibujada por e1, emula la de Cornelia. Este amor a la madre, lieno de gratitud y de admiracio'n, satura las pa'ginas del libro, desde el comienzo hasta la frase final.. Habla de su regreso, poseedor de la codiciada capacitacio'n para ejercer la abogaci'a; de todo lo que hay que hacer entonces y termina:..se restaura el pobre hogar de la familia, que solo supo sostener durante muchos afios el amor, la abnegacion y el herolismo de una buena madre. Es su ejemplo, de valiente teso'n frente a las adversidades, la gratitud hacia sus desvelos extraordinarios y el celo, mil. veces recomendable de satisfacer sus afanes, lo que explica su. pers1everancia y gigante esfuerzo, aparte de caracteristicas personales a que ya habire de referirme. iDiriase que en esta etapa su. espiritu tiene dos alas: la devocio'n a su. madre y el carifiio a su patria. Ya lo hacia notar Montoro: Dos sentimientos, descuellan en este libro, adema's de la viril confianza en el esfucrzo propio: ci amor filial y ci amor a 'la patria cubana. No hay nada que apasione ma's a los lectores de novelas que aquellas en las cuales se relata la afanosa pero triunfante carrera de un he'roe. El amor y el odio, la gratitud o la venganza, Ia envidia o la admiracion, la avaricia o la prodigalidad, son elementos este'ticos que interesan al que lee; pero lo que le roba totalmente el ainimo, lo que concentra su atencio'n Como un polo -rnagne tico, es la lucia con la adversidad por la conquista del po(ter, la felicidad o la gloria. Por eso han tenido tantos lectores en Francia y fuera de ella, entre las numerosas novelas de Alejandro iDumas, aquellas que relatan dos sucesos de esta indole, el1 uno rigurosamente histo'rico, el otro disfrazado por la leyenda: la complicada ascension a la cumbre del poder. y la gran21.

Page  322 322 ACADEMIA DE LA HISTORIA deza de Enrique de Navarra, desde su pobre senoria bearnes; y la aventurera promoci6n del misero Sr. D'Artagnan a Capitain de mosqueteros del Rey. Esta aficion logra alcanzar limites inconcebibles. La simpatia popular sigue al heroe que ama por su valor y su arrojo, hasta cuando este heroe salta las fronteras de la moral convencional. Asi es como se llega a amar a ese satanico rebelde byroniano aun en sus luchas contra valores que el mundo tiene como intangibles, y como Arsenio Lupin, ladron simpatico y afortunado, lleva en favor de sus aventuras, llenas de picaro buen humor y absoluta inmoralidad, la influencia favorable de la admiracion universal. Juzguese entonces, hasta que grado ese interes se despierta hacia un personaje real, cuya novela no es hija de la fantasia, sino historia verdadera y vivida y cuyo ideal es llegar a alcanzar la montania distante y anhelada de la riqueza y de la gloria; y que, bregando con dificultades sin cuento y hasta con arteras contingencias, inesperadas y sombrias, de la Fatalidad, puede, al fin, plantar su bandera triunfante como Napole6n en el Puente de Arcola, entre las filas mismas de sus enemigos. Su veracidad de escritor historico le llev6, en el afan de fijar concretamente hechos y fechas de su vida, a dejarnos, al margen, la noci6n real de muchas instituciones y problemas nacionales. El de la educacion publica, en los tristes tiempos de la colonia, ha quedado dibujado netamente desde las escuelas primarias hasta la misma Universidad. La escuela elemental del viejo Don Joaquin; la superior en donde le di6 clase Calcagno; el gran plantel de Alonso y Delgado; la segunda ensefianza en el colegio El Santo Angel; la imposibilidad de hacer sus estudios profesionales en la Habana por el plan de 1871, son datos de caracter personal, pero reflejan la situaci6n general. Asi, encontramos excelente la pintura de la escuela primaria colonial, aunque disintamos en algunos puntos cardinales con apreciaciones de la escuela moderna, que ni el mismo sostuvo y que al contrario, rectific6 cumplidamente cuando hizo que el Presidente de la Secci6n de Educaci6n de la Sociedad Econ6mica,

Page  323 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 323 Dr. Fernando Ortiz, lievara a la direccion de las escuelas gratuitas de dicha institucion, profesores de la Escuela de Pedagogia de la Universidad de la Habana. Bien es verdad que la escuela moderna a que e1 se referlia era la de la e6poca en que, se public6' su libro (1892) y que entonces si' podia decir lo que hoy seria una injusticia, y un error: Nada de filosofias, nada de las teor'ias pedagdogicas que hoy privan, nada do esas discusiones este'riles que esta'n haciendo a la generalidad de nuestras cscuelas, f~bricas do eruditos a la violeta. Y volviendo los ojos atra's, afirma: No so ensefiaba entonces en nuestras escuelas, o por lo meno s, en aqueHa, todo lo que hoy (1892) pretendo enseflarse. Pero se ensen-aba. Refirie'ndose a su maestro, aiilade: Cuando un alumno, analiz~aba perfectamente un peri'odo, conjugaba los veribos, doscomponia una oracio'n, determinaba el regimen y la concordancia, escribi'a con bue-na letra y mejor ortografia, una carta, conociia el mapa geogr~fioo rosolia un roblema aritme'tico de aligacio'n en nuimeros enterosy qtuebrados, Ilainaba, al padre y le decia: su hijo sabe ya bastante., ense6i-ele ahora un oficio. En lo que acertaba Cabrera completamente es en el papel fundamental que en la ensefianza primaria tienen las Juntas de Educacio'n y en fijar el gran error que fue' entonces transformarlas. Las juntas do instruecio'n anteriores a 1868, compuestas do los abogados y me 'dioos do la localidad, que tanto hicieron-apesar de las malas icyes-por el fomento do la ensenianza piibliea y do las quo son un remedo, ridliculo las actuales, compuestas do mnercaderes ignorantes enriquecidos. Lo que Cabrera no hubiera sospechado en 1892 es que, en los tiemipos actuales, de Repu'blica moderna en que, gracias al teso'n del ilustre Dr. Alfredo M. Aguayo, apo'stol de la JDedagogia en Cuba, esta escuela universitaria orienta, no tanto como quisiera, la enseiianza piiblica, liayan decai'do aimn ma's las Juntas de Educaci'n, u son hoy po leci'n poular, en la que los

Page  324 324 ACADEMIA DE LA HISTORIA padres no toman el mas minimo interes y en las que, por regia general, los elegidos son politicos del ultimo peldafio, que toman el puesto, no para servir a la instruccion popular, sino como primer paso para "ascender", en las elecciones siguientes, al cargo de Concejal. En la pintura de la ensenianza superior su descripci6n del gran instituto privado de Alonso y Delgado quedara siempre como una valiosa contribuci6n a la historia de la pedagogia cubana. Y respecto a la ensefianza profesional, bien estudio la genesis de aquel absurdo plan de Araiztegui, que aspiraba a matar la cultura cubana, para impedir que la conciencia nacional despertara de su letargo y reclamara su libertad; como que respondia a un estado de opinion entre los privilegiados de aquel regimen injusto, cuyo vocero fue La Voz de! Cuba, en aquel editorial sobre los maestros cubanos que habian sembrado la mala semilla de la libertad, a partir desde Don Pepe. Tres interesantes aspectos de la historia patria hay tambien en Mis Buenos Tiempos; la visi6n exacta de la juventud del 68, la descripci6n de los errores y las humillaciones del presidio politico y los emigrados cubanos en la peninsula. iCon cuanta fidelidad retrato aquellos j6venes y exaltados alumnos del colegio San Francisco de Asis, que hacian en el recreo ejercicios militares, discutian abiertamente el problema de Cuba, daban disertaciones con marcadae alusiones politicas y fueron poco a poco engrosando las filas revolucionarias o llenando las carceles o muriendo en el campd de batalla! Con razon ha calificado Montoro, en el Prologo de este libro, a la instituci6n de Alonso y Delgado, entre los "Planteles verdaderamente fecundos, donde creci6 lozano el arbol sagrado de la libertad y el sacrificio." En cuanto a las tristezas y persecuciones sufridas por los que caian en poder de los gobernantes por sus ideales revolucionarios, gracias a la fidelidad con que el describe sus horrores, he podido yo seguirlo, paso a paso, desde su apresamiento en el Missouri hasta su confinamiento en Isla de Pinos. Con cuanto vigor y exactitud estan trazados los cuadros y que hermosa repercusion de sus lecturas lamartinianas hay en la descripci6n y ain la realizaci6n de aquella escena final en la carcel de Giiines,

Page   1911.-A los 59 aflos. I,Cfl AN

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Page  325 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 325 cuando los encarcelados celebraban la uiltima reunion, y al comparecer ante el Comisario que debia, habi6ndoseles ya juzgado, ponerlos en libertad a algunos o enviarlos al destierro o confinamiento a otros, fueron a notificarse con la sonrisa en los labios y prendida una flor en el pecho, de aquellas con que habian obsequiado a uno de los exculpados, sus familiares y amigos!... Y los que quieran conocer, con lujo de detalles, cual fue la vida habitual y los servicios a Cuba prestados por los cubanos emigrados o proscriptos en Espafia, vean en Mis Buenos Tiempos las paginas dedicadas a describir la sociedad cubana de Cadiz y Sevilla, en donde habia de residir hasta terminar sus estudios. Comparable solo con el de Cuba y sus jueces fue el triunfo editorial de este libro. En breve se agotaron en Cuba dos ediclones de una obra que asi, tan valiente y conmovedoramente, reseiaba las angustias cubanas. En la vispera de Baire, el libro vino a ser un evangelio de los insurrectos. Su aparici6n coincidio con el nacimiento del Partido Revolucionario Cubano y con los errores politicos que distanciaron hondamente a Espania y el Partido Autonomista. Su exito politico y literario estaba asegurado. Pero es que hay tanto calor de humanidad, un valor tan actual en esta obra de confidencia personal y ardiente propaganda patriotica, que siempre ha alcanzado el honor altisimo del aura popular. Una casa extranjera, la de las Ediciones Literarias y Artisticas Paul Ollendorff, de Paris, public6 por su cuenta, previa autorizaci6n del autor, una tercera edici6n; y cuando el editor residente en Cuba Sr. Ricardo Veloso, concibi6 y llev6 a la practica hacer una edici6n completa de las obras de Cabrera, una de las primeras publicadas por el fue Mis Buenos Tiempos. Alcanz6 tambien singular honor que muy pocos libros cubanos'han obtenido: su versi6n a una lengua ertranjera. En ese sentido Cabrera fue afortunado. Ya vimos que eso ocurre con Cuba y sus jueces, vertida al ingles en 1896; Mis Buenos Tiempos fue traducida al italiano y editada en Paris en 1921. Esta bellisima traducci6n fue la obra de un puro y tierno cspiritu de mujer, la joven italiana Angelina Fantoli, cuyas pro

Page  326 328 326 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA ducciones acogio6 Cabrera en Cuba y Amn'rica, y cuyos afanes, de belleza y arte alento6 siempre paternal y genaeroso. La historia de Agelina Fantoli es un triste y poe'tico romance. Casada en Cuba, cuando ya le sonref'a la dicha en un hogar bendecido por Ja maternidad, inesperadaniente cundio6 por la ciudad la noticia de una muerte repentina, tal vez voluntaria. Y asi la, traduccio'n, en que habia puesto tanto afain, ilena 1ide gratitud hacia Cabrera y de entusiasmo por esta obra que tanto le recordarfa seguramente las naraciones sentimentales. y tiernas de Farina, de Amicis, de Matilde Serao, los novelistas ilustres de su tierra natal, la pobre Angelina murio6 sin verla impre-sa. Habia enviado su maniuscrito a una casa editora de Mila~n; se perdi6o" no1 le contestaron: vino la gran guerra del 14 y pareci6' frustrarse su empefijo. Por eso el editor, al mismo tiempo que quiso, reproducir la historia triste y sugestiva del estudiante pobre y laborioso que con la constancia de su esfuerzo logra abrirse paso, en la vida y que, con su propia biografia, pinta la situacio'n de Cuba durante la phiu lunga e la phiU cruenta delle rivoluzioni ehe si fececro per l'indipendenza di un paese, pretendi6' realizar el propo'sito que enuncian estas palabras: Questo libro e' quindi un sentito. reso alla sua memoria. Cutin dulcemente suenan en italiano algunos pa'rrafos de Cabrera, especialmente los ma's emocionanates!I Wease la descripcio'n de unas exequias en el mar, cuanado iba camino de Espafiaa, lleno de nostalgia y melancolia: De profundis! Mio, Dio, che gruppo tetro la' sull 'oscuro ponte deserto e silenzioso, illuminato solo dalla, squallida, fiamma de quel cero. Cuando ocure la muerte del padre: Ali! quel grido angoscioso della mia povera mamma: "Ormai non hanno pifi padre!" sintetizzando in puattro parole tutto un lungo periodo prossimo di solitudine, di miseria, di abbandono, cie lei sola poteva misurare e cornprendere, metteva fine a tanta sogni e speranze. Quando, ii troneo delil'albero cade, che arverra' del semi e perduti nel suelo?

Page  327 ELOGJO DEL DE. RAIMUNDO CABRERA32 327 Y la bella comparacio'n de su alegri a juvenil con el gozoso, anlanecer de un claro dia: Poiche' come non.- Si puo, concepi,)re el giorno senz 'alba, scnza la evanescenti luci del mattino, coissI sarebbe incompleta la vita delil'uomo se guingese ai vent'anni senz 'aver goduto gli incanti della, sua prima, esistenza. Y el retorno triunfal: E adesso, o nave, die conduci lietamente in patria lo studente vittorioso, solca pure tranquila le azzurre ond dell'oceano... Creo que nadie conoce la influencia literaria que determin6' a Cabrera a escribir Mis Buenos Tiemipos. Ya dijimos las causas politicas y el motivo, ocasional que engendraron este libro; pero lo que nmaca se ha clicho es que fu6' Alfonso Daudet y su Petite chose la fuente inspiradora. Lo he podido saber por un borrador de carta al autor frances, escrito a la'piz, hecho por Cabrera, afortunadamente, en la iUiltima paigina de una libreta de copias. Alli' se declara esta conexio'n artistica, la admiracio'n por el autor del Tartarin, Su sincera niodestia y su devocio'n entonces grande por la Francia. Assidu lecteur et admirateur de vos ouvrages que je prefe're a touttes ics autres de la literature francaise contemporaine, je me suis decide' a ecrire le recit de mon enfance et de ma premie're jeunesse, tre's accidente~es, prenant pour mode'le votre Petite Chose dans sa premier partie. J 'ai 1'lioneur de vons offir un exemplair de mon romanee, d 'une verite' historique absolute, et qui a por su title Mes bons temps. (Memoires d 'etudiant.) Ii y a, avec aut res qui concernent a la forme literaire, et aux talents des antre~s, une diference entre le mode'le Petite Chose et 1limitation Mes bons termps; c 'est que la premiere est la autobiographie (impartibus) d 'un grand ecrivain francaise dont le nom est universel, et la second 1l'histoire d 'un avocat et e'crivain cubain, dont la renommiee n 'est jamais resortie des ie~s e~troites limites de la cite native. CWest la meme diferenee qu'existe entre la gran France, votre patrie, et, 1I'lie de Cuba ignoree, lontaine et mallienrese colonie espagnole: l giant et le pigme'e. Bien se echan de ver notables analogias entre la historia sentimental y tierna del hermano roma~ntico y sofiador de Mere Jacques y el joven imaginativo de Giffines,7 pero, tienen una. enorme,

Page  328 328 828 ~~~ACADEMIA DE LA ILISTORIA fundamental discrepancia: el teso'n inquebrantable de la ene'rgi'ca voluntad que traz6' la gloriosa 6'rbita que va de la miseria al esplendor, propio de Cabrera, frente a la vacilacio'n, la timidez, en algunos casos verdadera cobardia moral, de Petite Chose. "(CUBA Y SUS JUECES"': Lo que destac6' a Cabrera en un lugar prominente del Partido Autonomista, a ma's de sus servicios como orador, propagandista y organizador; lo que atrajo en seguida la atencio'n sobre e1 de adversarios y amigos y lo revel6', desde luego, comio un escritor politico de fuerza e intencio'n, fue' este libro, el ma's afortuniado, de sus esfuerzos editoriales, cuya genesis referli en un capi'tulo anterior. El libro de un tal F. Moreno, que indirectamente lo habi'a producido, trataba de dibujar la sociedad cubana como una po1)lacio'n indigna y depravada eni que toda inmoralidad era posible. j De que' quieres-dice-que hablemos ahora? Porque la verdad es que, corno hay tanta tela, no se por donde cortar, y en este asunto no puede cortarse por lo sano, porque no lo hay. (1) Y empieza la serie de denuestos contra todas nuestras instituciones. Al referirse, por ejemplo, a la prensa dice: Lo que aquif es una voeacioln, un apostolado, y se hace sin ideas de lucro, alli es un medio mas, o, menos decoroso, segiin el que lo ejerce, de explotar al incre'dulo, al ineauto, al ignorante o, al enemigo del pendo'n o, bandera. eon que eneubre sus bajos y ruines proyeetos. No es raro encontrar en Cuba dia~logos como, el siguiente: -lQuin es Fulano? -Ateayer un dependiente de droguerlia, ayer un estafador; hoy un director de un diario; mafiana quie'n sabe si un prohombre. (2) (1) F. Moreno. Cuba ~y su gente, p. 51. (2) lbide-m., p. 26.

Page  329 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA Cuando pasa a considerar nuestro movimiento literario lo,simplifica a tres jovenes principiantes y algunos nombres de escaso relieve. Voy -a liablarte-dice-ahora de la trinidad literaria. cubana, es decir, de los, tres literatos traducidos del france's. El que mats vale de ellos, es&, sin disputa, Emnilio Bobadilla (a) Fray Cand;II, autor de algunas obras y folletin'ista del perio'dico La Lucha. Y menciona su libro Sal y pimienta, sobre el cual formula estas conclusiones: No encontrara's en ella, amigo Paco, si recorres sus, pciginas, sal, pero en cambio, advertira's mucha pimienta, muclia, la suficiente para que el lector arroje el libro con nauseas.(1 Y ma's adelante: En resumen: Bobadilla tiene mats intuicio'n que talento, mais malicia, que cultura. (2) Da escaso valor a la prosa de Valdivia, y de sus versos dice: Aniceto Valdivia no ha debido traducir ninguna obra de Victor Hugo. I Por que'? Porque Victor Hugo, ese coloso del Siglo XIX en materias lit-erarias, es rnuy gigante pa-ra que un pignico pueda interpretarlo. (3) Y para el tercero, Hermida, "bohemio y desaseado hasta la me'dula de los huesos", tiene estas palabras: Entiende cl france's lo bastante para apropiarse de trozos de autores que escriben en dicho, idioma. (4) Y como, Si cofl ellos mencionara todos, los, granades, literatos de Cuba., cita a Don Francisco de Armas y Cardenas, a Jose' Fornaris " que es el poeta cl'sico de Cuba, esta' de non para la con(1) F. Moreno. Cuba y su gente, P. 89. (2) Ibidem., p. 94. (3) Ibidem., p. 107. (4) Ibidem., p. 107.

Page  330 330 330 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA *feccio'n de de'cimas; y sobre todo, si tienen consonante en cy, Como marney, IHatuey, batey, bu~ey, etc., etc. "; a Rafael Villa, a Cesar Cancio, a Francisco Varona Murias y a Rafael Perez Cabello (Zerep). Aun cuando veinte lustros viviera, mi querido Paco, no concluiri'a de resefiar y describir a los literatos de Cuba. Sean las condiciones climatolo'gicas del pai's, o sean otras las causas, es lo cierto que de los habitantes de Cuaba, son el 90 por 100 literatos. Alli' se felicita la gente ~en verso. En la misino forma se dan las gracias al medico que practica una operaci'n, y de id'ntico modo se recuerda el aniversario del prematuro fin de la abuelita (que dijo, M~inuel del Palacio). (1) Pasa depue's a examinar la cuestio'n politica y no hay inenos apasionamiento y rencor contra el cubano. Si se trata del Partido Union Constitucional (integrista): El programa es magniffico, sin agraviar a ningiin otro! Pero en cambio, cuando habla de Jose' Maria CGilvez, Presidente del Partido Autonomista: Sn tipo es yankee, puro, y tiene talento, astucia y mala intencion. A el se debe el que no andemos ya por los campos -a machetazos porque no quiere la independencia de Cuba por la revolucio'n, sino por la evolucio'n, imitando el republicanismo de Castelar. Y en esto hace bien; porque observa, como la zorra de la ffibula. que afimn no estfin maduras. Pero lo estardn, y los Gobiernos habr~n tenildo lat culpa. (2) iMenos mal que hacia esta concesio'n a los autonomistas, los cuales precisamente sostenian lo mismo! Pero donde se ensafi-a su critica feroz e injusta es contra las costumbres cubanas: Pintarte, amigo, Paco, las costumbres de Cuba seria el cuento de nunca acabar, porque es tal y tan grande la corrupcio'n de ellas, que por doquiera que extendi~semos la mirada hallariamos materia abundanti'sinia, ora, penetraisemos en el hogar, ora nos limithramos a describir las de la sociedad. (3) (1) F. Moreno. Cuba y su gente., p. 126. (2) Ibidem., p. 136. (3) Ibide/m., p. 141.

Page  331 .ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA31 331 ci e ujifo o niiia, antes de ilegar a la pubertad, nada o muy poco, les queda que aprender en punto, a picardias. (1) Los bailes, esos bailes peculiares de Cuba, titulados la Danza y el Danzo'n, importados segur-amente por la raza. africana, y que no se bailan en ninguna otra parte como allil, son otros do los feha-cientes motivos de corrupcio~n. (2) En cambio, cuando se refiere a la administracio'n, -de la que los espafioles podian decir lo que los latinos de la sa6tira tota nostra es,. su espafiolismo no le impide recon-ocer que es un caos. Debe extrafiarte, sin duda alguna, la palabreja cacs. La vierto porque no hay otra que sintetice de modo mais concreto el estudio de la administra~cio'n de aquel pai's. (3) La situacio'n econornica le da nauevo pie para denostar la moral privada de los cubanos: Conozco sefioritas (con mama' verdadera) quo para lucir diariamente una toilette y por no tener recursos con que costefirsela, van a buscar recursos, a las casas, no dire' de cita, pero si1 sospe-chosas. Empleados, que no pueden hacer ni tomar chocolate, causa, bien atendible por cierto, para- que sus co'nyuges no vistan ma's que de percal, y que sin embargo, trajeamn de raso, a costa -del esto'mago o de otras costas (menos las de Levante.) (4) La desmoraiiza~cio'n mais espantosa ciav6' sti vii garra en la Isla de Cuba, desmoralizacio'n que so siente en los cuatro 6~rdenes que son las cuatro columnas en donde debe descansar ei ediffiejo levantado por tin pueblo que so'io aspire a la perfeccio'n, y quo son, a saber: en el orden social, en el economico, en el politico y en el administrativo. (5) Efectivamente, para el escritor peninsular los cuatro or(lenes podian resumirse asi: J.-Desmoralizacio'n social Considerada bajo el punto de vista social y moral (salvo las excepciones), es hoy dia la mujer en aquella Isla, si no una esclava, por lo menos, tn objeto de necosidad o de lujo, segiin se piense satisfacer las necesidades de la materia, o los caprichos del amor propio, o -amba-s cosas. (6) (1) P. Moreno, Cuba V/ su gente, p. 142. (2) Ibidem., p. 142. (3) Ibidem., p. 149. (4) Ibidem., p. 190. (5) Ibidem., p. 57. (6) Ibidem., p., 194.

Page  332 332 332 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Ni un pensamiento que- analice, ni una voluntad para querer, ni 111 corazon para sentir, ni un alma para elevarse... y el matrimonio como li'mite de la Tanidad femenil o -como necesidad de la materia. (1) JJ.-iDesmoralizacio'n religiosa:... la juventud, esa juventud. cubana que sin saberse auin sonar las naarces, nace ya a la vida politica, ha mnuerto casi para la religion.(2 IJJ.-Desmoralizacio'n politica. Lo que sif voy (si puedo) es a demostrarte que en los partidos politicos de Cuba (y eso, que no hay ma.s que dos) existe una gran desmoralizacio'n. (3) IV.-Desmoralizaci'n. administrativa: Una larga resefia de fraudes, robos, desfalcos, etc., y en conclusio'n: Basta, pues, -con lo dicho para que 'no te quepa duda respecto a la ddsmoralizacio'n de Cuba y suz gen~te. Bien pudo decir el Sr. Moreno una frase que compendia el valor moral de esos desaliogos: Estoy reniido con la existencia. Para haber visto asi' la sociedad liospitalaria a la que veni a pobre y cesante desde Madrid, en busca de ftacil enriquecimiento, con el tesoro cubano, tuvo que tener como fuentes de informacio'n los lugares ma's inmundos y las gentes ma's bajas. Nos parece que acerto6 Cabrera cuando lo describio6 en el comienzo de su libro con estas expresiones: Un escritor festivo, que firma F. Moreno, que acaso, naci60 por Sierra Morena o cerca, de Albarracin, que vino Ia Cuba a contemplar onzas, de diez y siete duros y no hall6' ma's que billetes de banco, rotos y mugrientos, difliciles sin embargo, de reunir y canjear por letras sobre el Banco de Espafia; que no pill6, un vomito, traidor que le enterrara en San Antonio Chiquito; que desembarc6' probablemente, en el m~uelle de San Francisco; recorri6' las (1) ibidem., p., 195. (2) Ibfdem., p., 198. (3) Ibfdem., P., 198.

Page   1911.-En compania del agente de la Biblioteca Internacimoa de Obras Famosas. of. 1,'

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Page  333 ELOGIO DEL DR. RAIMTJTNDO CABRERA33 333 calles de la Muralla y 0O'Reilly, visit6' la de San Miguel, se reuni6' de noehe con algunos paisanos en el Louvre, frecuent6' a "Cervantes", comi6' del presupuesto, visit6' alguna que otra familia de uno que otro oriundo de su provincia y no recibi6' del pais, que soport6' su peso, ma.s impresiones que las que pueden nacer en tales centros, y lugares, ni departi6' de la cosa ptuhibc-a en otras tertulias que no fueran las, de las ofleinas, entre escribientes de negociados o de seecio'n y otra~s langostas, y que poco feliz o cansado, o no cosechando billetes ni oro en la tierra malaventurada del pla'tano, hall6' mejor volverse al punto, de donde vin,... (1) Enseguida se enfrasca, en reifutar, una a una, siguiendo Su plan deshilvanado, lo que explica un cargo que se ha liecho, a Cabrera por los que no conocen el libro Cuba y su, gentd, todas sus falsas aseveracioines. En respuesta a lo que dice Moreno sobre la prenSa se expresa, asi nuestro autor: Dos tipos primordiales predoininan en nuestro periodismo: el uno representa los intereses de la clase dominante, s11 supremacia, sus. apasionamientos y sus intransigencias; como el afa'n uinico, es mantener en toda su plenitud la explotacio'n del pal's, de ahll que el carficter distintivo de esta prensa sea mercantilista y retrogrado. El segundo tipo representai los generosos anhels y 'nobles propo'sitos de uni pueblo culto, oprimido; que lleno de razo'n se agita en un medio estrecho, ansiando participar de las franquicias y prerrogativas del ciudadano en las naciones civilizadas. Su cardtcter propio es el que naturalmente le impone la necesidad de combatir con abnegacio'n y tenacidad las arbitrarieda.. des y la injusticia: es razonador, viril y cientifico. (2). FeLU es colegir, estim-ado Paco, que no sera'n los periodistas de esta segunda clase, que mantienen camnpania tan ruda frente a contrarios favorecidos y poderosos, los, que se sirven del periodismo para medror o enriquecerse. (3) Sigue luego unaa reseiia historica del periodismo cubano, a partir del Papel Perio'dico pasando por El Siglo, El Triunfo, El Pals,. hasta las grandtes revistas de Cortina y Yarona. De una parte hombres de ciencia y de fortuna que no buscan en su publicacio'n el medro y los honores; sino que sacrifican sus recursos, sus lior-as de reposo, hasta su (1) R. Cabrera.-Cuba y sus jueces. Se'ptima edidi'n, 1897., p. 22. (2) Ibidem., p. 37-38. (3) i1bidem., p. 38.

Page  334 334 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA seguridad individual y la de sus familiares, al bien de una patria infortunada. (1) Todos ellos debieron sus favores a la fortuna o libraban c6moda subsistencia en las profesiones; pertenecian a la aristocracia de la sangre o del saber; o todos supieron resistir con dignidad y entereza los halagos del poder o contrarrestar los peligros y persecuciones ejerciendo, el periodismo gratuitamnente sin ma's esperanzas de recompensa que el bien quo pudieran recabar para -el pails. (2) IDe otra, los periodistas que han apoyado contra toda, razo'n y do todos modos los desmanes del Gobierno y do la colonia y quo so han liamado con desparpajo ubmin-steriales de todos los ministros, para los que han sobrado las grandes cruces, los titulos, las pensiones y las demais granjeri'as a que se ha prestado y se presta, un pais- pro'digo de riquezas regido y administrado en beneficio de unos pocos. (3) El simil de la mala tela, que juzgarf'a chisto-sisirno Moreno, le siirve para otra rectificacio'n oportuna: No es mal sastre el que conoce el pan-o... pero bueno es que conste quo el hilo, o lana de que esta' hecho el tejido, todo, es do telares espafioles, cqmo espafiol es el cortador. (4) Afirmaba Moreno que la miseria, en Cuba se debia a la indolencia del nativo; para responderle, copia un excelente articulo del Dr. Leopoldo Caneio en La Unio'n de Gilines, en que e'ste examiuia Ia labor del cubano en los ingenios de azilcar, las vegas., dce tabaco de Vuelta Abajo "comarca, desventurada en que se han cebado con ma's crueldad los monopolios y los privilegios que tan-, to han florecido en Cuba"; los cultivos menores; la crianza de ganado, en Puerto Principe y las Villas; como auxiliares del. CO(1) R. Cabrera. Cuba y sus ~ju~eccs.-74L Edicio'n 1897, p. 41. (2) Ibidem., p. 41. (3) Ibidem., p. 42. (4) Ibidem., p. 49.

Page  335 ELOGJO DEL DR. RAIMU'NDO CABRERA33 335 mer-cio, corredores, agentes de cambio, tenedores de libros, banqueros, tabaqueros, escribanos, etc., etc...La observacio'n y ei estudio —dice Cancio-de nuestra vida -econo~miea, compaffandola con la de la Metro'poli y de las reptiblica hispano-americainas, demuestran que ninguln ho-mbre de la raza espaniola es mais laborioso que ei eubano. Como re'plica a la referencia de Moreno a los folletos editados en Cuba, entre los cuales no cita sino los de escritores, espafioles, el autor de Cuba y sus jueces seliala los de Saco, Pozos Dukces, el fomoso Las dos bamderas, de Jose' Ramon Betancourt; los de Calixto Bernal; el no menos famoso Folleto de Ginebra, de Jose' Silverio Jorrinf; los de Enrique Piiieyro, Jose' de Armas y Ce'spedes., Antonio Zambrana; Jose' Jgnacio. Rodriguez, Francisco de Armas, Juan Gualberto Gomez, Jose' Quintin Suzarte, Atonio Govin, Manuel Sanguily, Fermin Valde's Dominguez, Rafael Maria Mercha'n, Alfredo Zayas...... basten las muestras ofrecidas para que conozcas-coneluye-que en Cuba, no obstante la desnmoralizaeio'n y el mal gobierno, hay liombres de letras, do ciencias, y talentos, que estudian, saben, piensan y trabajan. (1) Para defender Ia intelectualidad trazo6 en su libro el examen sinte'tico desde sus albores, del movimiento cultural de nuestra patria. Que6 exacta, minuciosa, ra~pida y veraz consideracio'n de nuestros valores positivos en todo orden de la cultura humana! No representan las letras cubanas-dice-los tres j6venes escritores sefiores Bobadilla, Valdivia y Hermida, que como, trinidad literaria presenta y satiriza F. Moreno, ni es Don Jose' Fornaris ei poeta clasico de Cuba. (2) Los poetas-desde Zequeira y Ruvalcaba-"llomeros de un pueblo sin tradiciones y sin historia, casi sin cultura"'; Heredia, Velez Herrera, Domingo del Monte, Fe'lix Tanco, Placido, Ramon de Palma, Orgaz, Foxa', Blanchie', Brifias, Rolda'n, Leopoldo Tunla, Tolo'n, Quintero, Milanes, la Avellaneda, Mendive, "cas(1) R. Cabrera. Cuba y sits Jueces.-70 edici6n 1897, p. 68. (2) Ibide~m., p. 70.

Page  336 336 ACADEMIA DE LA HISTORIA tizo, suave, tierno e inspirado poeta", Luaces, "nuestro Tirteo" hasta Juen Clemente Zenea, el infeliz cantor de La Golondrina ajusticiado por los gobernantes espanioles, violando todo principio elemental del Derecho de gentes y deshonrando la propia palabra empefada en un salvo-conducto; los historiadores eruditos, medicos, retoricos, profesores, gramaticos, inatematicos, jurisperitos, fil6sofos, estadistas, filantropos, naturalistas, quimicos, oradores forenses,, artistas, compositores, etc., etc., todos los cubanos que contribuyeron con su ciencia o con su arte, con su esfuerzo o sus alientos al incremento moral e intelectual de la desgraciada factoria, tan explotada y envilecida-en lo material y administrativo, desfilaron por Cuba y sus jzueces como una heroica cabalgata de gloria. Se empefio, consiguiendolo, en demostrar que cuanto habia en nuestra patria de vituperable y nefasto, era lo que tenia como vicio de origen, como pecado de progenie: la tarea hereditaria de sus dominadores, despotas injustos y depredadores por estirpe; y todo lo que ella mostraba de noble y de grande, era lo poco que podia recoger, mas por esfuerzo gigantesco que por facilidad de adquirirlo, del ambiente libre del nuevo Continente. La labor suprema de Luz y Caballero, alumbrando las conciencias con la luz de la cultura moderna, encendiendo, en la negra noche colonial, el faro a donde volvi6 los ojos el alma cubana, naufraga en un mar de errores sin orilla; la obra cicl6pea de Gaspar Betancourt Cisneros haciendo rodar en la colonia antes que en la metr6poli ese instrumento del progreso humano que se llama un ferrocarril; la tarea benedictina de Jose Antonio Saco, mostrando, ante el despotismo insolente del General Tacon, los horrores de la esclavitud en un libro hist6rico, el mejor, segiun el parecer unanime de la critica extranjera, sobre ese indigno comercio del hombre por el hombre; el generoso esfuerzo del Dr. Tomas Romay introduciendo la vacuna; la gesti6n de estadista atinada y honrosa de Francisco de Arango y Parrefio, benefactor de la escuela popular... Todo se decia alli, no solo al adversario injusto y detractor, sino al mismo pueblo para que supiera su propia historia, para que conociera su mismo valor, para que dandose cuenta de ]o que habia sido y podia llegar a ser, demandara energico y convencido, sus legitimas prerrogativas.

Page  337 ELOGIO DEL DR. RAIMIYNIO CABJ3ERA 3 937 Con razo'n pudo decir Montoro en el Pro'logo de Mis Buenos Tiempos: Cuba y sus jueces es un libro que 110 puede faltar en ningtin hog'ar de esta Isla donde se rinda culto a las aspiraciones indestructibles del alma cubana. Y asi fue' efectivamente, Como he, tenido ocasion ya de decirlo. No ahora, en que lo'gicamente ese libro de reivindicacio'n y de combate, figura por legitimo derecho en las bibliotecas cubanas, al lado de las obras del Apo'stol y junto a los aforismos de Luz y Caballero; entonces corri6' de mano en mano y fue6 coino la Biblia del patriota. El pats ha demostrado-decia Montoro en 1893-su gratitud al campeon de sus glorias y sus esperanzas, al inte'rprete de sus quejas y agravios, al expositor de sus brillantes, esfuerzos, por ese mejoramiento moral e intelectual que cntituye en todas partes, la esencia misni del 'verdladero progreso. Este me'rito efectivo de despertar de su letargo el espiritu adormecido de sus compatriotas, lo ecliaron de ver en seguida en el libro, nuestras mas altas mentalida-des. El Dr. Enriqu Jos' Varona, por ejemplo, en las Notas editoriales de su Revista, Cubana, comentaba asi' en Septiembre de 1887, la apariciOn de Cuba y sus jueces: El libro del Sr. Cabrera tiene el gran me'ito de colocarnos frente a frente con el problema en su forma actual; de hacernos tocar el punto del conflicto y de obligarnos, a pensar en la solucio'n. (1) Cuando el autor de Cuba y su gente habla con hiriente frase de la corrupcio'n de las costumbres, Cabrera responde con estas amargas palabras que parecen contemporaineas: En los garitos, en los lupanares, en las cftrceles y presidios, no estA jaEste es, ciertamente el pais del que un Gobernador General-O 'Donelldecia con desparpajo, inaudito qtue podia gobernarse eo~t utn violin y un gallo! esta es la tierra donde las autoridades conslenten mediante el pago de ciertas gabelas el establecimiento de bailes. puiblicos obscenos, durante todo el anlo, en los centros mas concurridos y populosos, cenagales nauseabundos donde (1) Fue' reproducido el citado articulo de Yarona en El Cu~bano, el 8 de Oetubre de 1887. 22.

Page  338 338 338 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA se mezelan todas las razas, donde danzan o se revuelven con confusion vertiginosa., los tipos mats bajos de la escala. social, la meretriz, el ebrio, y el criminal; esta es la Ciudad en que se deja a la prostituta elegir el lugar, el barrio, la calle, la casa, en que ha de ejercer su lhibrico, comercio; esta es la tierra en que no se guarda freno alguno al pudor de la familia, a la honestidad y la decencia, la colonia, donde el juego del monte y otros no menos ilicitos y escandalosos, se han establecido, en calles, y plazas Como medios de arbitrar fondos, pa-ra edificar iglesias y donde las casas de juego han sido, siempre objeto de explotaciones. pingiies; esta es la tierra infeliz donde todo es- objeto de especulacio'n y granjeri a, la Sociedad que un general espafaiol y su Estado, Mayor escandalizaban rodefindose en su campamento con sus, queridas%; pero con todo eso, Paco, nuestra sociedad cubana propiamente dicha, se levanta en medio, de todas esas impurezas por su propio esfuerzo, y resiste viril e inteligente la atraccio'n tentadora con que la invita el vicio, protegido, oficialmente, acaso para mantenerla por su abyeccio'n en la Man's horrenda de las servidumbres. (1) Estudia la evolucio'n de las escuelas pu'blicas en Cuba, los esfuerzos cubanos en la Habana y el interior, sobre todo de la Sociedad Patrio'tica; las leyes obseuranatistas espafiolas como la de Ara'iztegui; los benefactores cubanos como Arango, y Parreiio, Don Salvador Zapata, Don Francisco lloyo, Doila Susana Benftez, Don Juan Bruno ZaYas, Don Jose' Alonso y Delgado, Dofila Marta Abreu de Este'vez, etc., etc. Absolutamente conforme se mostraba Cabrera con las afirmaciones del escritor peninsular en relacio'n cona las inmoralidades administrativas, municipales y judiciles... l Que de extraflno habria de tener que la justicia se vendiera?. Pero ah! Paco, en la tierra donde la Administracio'n de Justicia no es carga del Estado, sino un negocio, pinguiie para el Estado; en la colonia. donde el presupu'esto de ingreso ofrece la partida de 750,000 pesos por expendio de papel sellado y el de egresos la de $475,061 por gastos de administracio'n de justicia, obtenie'ndose en el fisco un sobrante, una utilidaa 11tquida, de $274,938.80 j que' otra cosa puede ser la justicia, en grande y en pequeflo, en conjunto y en detalle, que inegocio, negocio y negocio? (2) Yve'ase c'm repne a las lamentaciones sobre el estado economico,9 del escritor espafiol: (1) Cuba Yi su8 jueces.-7cs Edici6n, 1887, P. 116, (2) IbWdem., p. 146.

Page  339 ELOGIO DEL DR. RAIM~UND0 CABRERA39 3.39 Somos un millo'n quinientoo WA,i habitantes; es decir, millo'n y medio de viciosos, voluptuosos, fastuosos, pro'digos, Ilenos de odios y de bajas pa. siones, que contribui'mos a las cargas pfiblieas, que pagamos grandes sueldos, que soportamos los gastos que la nacio'n hizo, en sus guerras, que no recibimos de ella un centavo, que hemos dado hasta 92.00 pesos por cabeza y queactualmente damos lo que jamats di6' al Estado en ningi'n pai's del mundo el contribuyente. j Hay quien diga que no somos, prodigiosos, admirablemente ricos? Neeio sera' quien crea que estamos pereciendo de hambre! (1) Al ataque de Moreno contra la mujer cubana, respondi6' noble y virilmente. Con datos tomados de las Memorias hist'ri'cas sobre sucesos dei la iRevolucio'n cubana en el 68 por Don Francisco Camps y Feliii, Un pundonoroso militar espaiiaol, pudo responder a un peninsular incorrecto y calumniador, coni la voz de Un peninsular honrado. No he de ser yo, que bajo la inspiracio'n del amor patrio y los entusiasmos propios del que ha profesado como culto supreimo respeto y amor a la mujer, y especialmente, a la mujer cuba-na, decliado de virtudes austeras, de sentimientos tiernos y de generosos arranques, y que pudiera aparec-er parcial, quien haya solo de hacer su defensa. (2) Y extracta las siguientes palabras de Camps y Feliti: La mujer cubana es tambie'n inteligente, impresionable y simpfifica, y sobre todo, ido'latra de sus hijos. Ella viviendo en la na's fastuosa opulencia, en Ta dorada -mediani'a o en la mayor pobreza, sierapre se ha visto digna y dulce en su tr ato, y caritativa con los pobres. Es mujer exquisita para la vida moral del matrimonio, como la historia pinta algunos dechados de perfectas casadas y sus puras earicias aumentan los goces de una ilusio'n que se desvanece en lo infinito para reproducirse siempre con mais santa voluptuosidad. De costumbres morigeradas, son ellas caseras por hfibito, y si en un paseo llamuan la atencio'n por su gracia en el andar, y en un baile lucen sus. hechiceros atractivos, en el hogar domestico saben cuidar un gallinero y manejar la. aguja como modestas costureras. La mujer que vive en el campo, que se le llama guajira o guajirita, si es joven, no desmerece en nada de la mujer que vive en la capital: cuando deja las faenas dome'sticas, y se viste los domingos para sentarse a la puerta de su bohf'o, o, para ir a un baile, no parece campelsina. (1) R. C. Cuba y 81.1 ju~eces.-7* Ediei6n, 1897, p. 212. (2) Ibidem., p. 222,

Page  340 $40 340 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA H-ay algunas quo por 10 frescas parecen botones, de rosa; y Si se afiade la coqueteria honrada de toda niujer y sus, virtudes. naturales, no extraniara' nadie quo muchas se hayan casado, con cubanos, distinguidos, y con jefes y oficiales, de nuestro, Eje'reito. La mujer cubana, del campo, o de la ciudad, es buena, despejada y laboriosa, y los que la motejan de negligente para el trabajo. domestico no sirviendo, m's que para m-ecerse y abanicarse, no conocen la mujer cubana. Esta impresionable mujer, esclava de sus deberes y casta esposa, conserva. imperte'rrita la flor de su. virtud, aun en la nabs te'trica orfandad. La virtuosa mujer cubana, de ojos negros, de pa'lida tez, de labios, rojos, de talle esbelto, pie miniisculo, con otras perfecciones, que se adivinan, es digna de admiracio'n y do respeto; ya haya tenido la suerte de vivir con toda comodidad en las ciudades, o, la desgracia do morar con sus, padres en la escondida mauigua, o sola y abandonada en la poligrosa sombra do los, bosques. Respet'm~oslas a todas, felices, odesgraciadas, y cumpliremos, como hombreg de honor y galantes, caballeros. (1) Bien se ve que Camps era de Gerona, es decir, cataldin, los peninsulares que ma's justicia han hecho siempre a Cuba. Hasta un sabio de universal renombre, el Baro'n de Humboldt, en su Ensayo politico sobre la Isla de Cuba, le brind6' opiiniones en honor de la mujer cubana para defenderla de las inicuas afirmacio-nes. de su. detractor: Llam6' do nuevo nuestra atencio'n la jovialidad y vivacidad do espifritu quo distingue a las mujeres do Cuba, asil en la provincia, como en la capital; dones. felices do la naturaleza a las cuales, el reffinamiento do la civilizacio'n europea presta mayores, encantos;. poro quo agradan tambie'n en su sirnplicidad primitiva. (2) Y e1 por su parte, consign6r Su opinion:... reina en el hogar por el prestiglo do sus encantos. flisicos, y la belleza candorosa, do su alma. Y en todas partes, asif en el hogar del pobre como, en el liogar del rico, Como madre, como, osposa, como, hija, mitiga con sus atractivos seductores, con su dulce mansedumubre, con sus, apasionados, afectos, la inso'lita amargura quo pesa cual losa sepulcral sobre el alma del cubano proscripto eter'no do su propia patria. Y en la hora de los grandes peligros, y do las supremas rosoluciones-agrega-so ha lanzado con el a los campos do batalla, para estimularlo en la_ l1cha, (1) Ob. cit. pigs. 223-225. (2) R. C. Cuba y sus jueces.-7;, Edici~5n 1887, p. 226,

Page  341 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA34 341 para seguir su suerte aciaga y compartir suB triunfos, o le ha seguido valiente y resuelt~a, fuerte en la adversidad, serena en el martirio, por el triste y escabroso sendero del destierro y de las proscripciones. La mano que traz6' esas lifneas no estrech6' jama'w la mano do la mujer hourada, ni purific6s su ser aspirando el suave ambiente de virtud y sencillez que se respira en el modesto hogar do la familia cubana... Mujer de CubalI, selle su. torpe labio el que ha podido insultarte, pues, en ti se reiinen las virtudes Irdis suaves y excelsas, al heroico va~lor de Las espartanas... (1) En cuanto a la historia politica, de Cuba, icon que' segu~ridad de trazos, dibuj6' el moviluento de las ideas a este respecto y la constitucio'n de la nacio'n en la e'poca que le fue' contempora'nea! Fue' una raipida exegesis de los sucesos coloniales en relacio'n con los mn ovimientos de opinion y las luchas cubanas por obtener franquicias politicag y mejoras liberales. De Su pluma fue' saliendo, poco, a poco, la conclusion indiscutible, de que, en materia de derechos, el pal's se habi'a ido, desintegrando en d-os grandes sectores: el de los dominadores y el de los domina(105. Aque'llos, los representantes, de una distante Madre Patria, que mas parecla mala madrastra por el ba'rbaro trato de Ia hija, sujetos de toda clase de pirivilegios, detentadores, del poder piiblico, defraudadores del tesoro nacional, voraces, torpes, ingratos, aspirando a perpetuar una situacio'n que era para ellos la satisfaccio'n de toda clase de concupiscencias. Estos, los pobres hijos de la tierra cubana, sometido~s a toda clase de vejaimenes, despoksedos de toda intervenci'n en los asuntos piiblicos, explotados por los crecidos impuestos y las injustas exacciones, que siendo, Ia parte ma's ilustrada y culta, estaban relegados a una condicio'n inferior, aspirando, en vano, a reclamar un estado, de mayor equidad, una maiis indispensable justicia a sus legitimo-s anhelos. Estudi6' el origen y constitucio'n de los dos grandes partidos, el Autonomiata, que representaba esta (iltima porcio'n de la.Qociedad, y el Uniont Cortstitucional, para cuyo integrismo tenian los gobernantes toda clase de complacencias y constitufan la casta de los privilegiados. Entonces se organiz6' con el nombre "Union Constitucional" bajo un pro grama escrito (que Moreno te ha dado a conocer, pardfrasis artificiosa del que habi'an proclamado con e'xito general loss liberales), quo parecia responder a las (1) Ibi-dem., p. 227.

Page  342 342 342 ~~~ACADEMIA DE LA 1{LSTOIRIA necesidades de los tiempos; pero, bajo, el cual, con las mismas, intransigencias, velados pliegues y disimuladas intenciones, se venia solo a defender en beneficio de una clase, la esciavitud de los, negros y la dominacio'n del blanco. (1) El liberal no ha de ceder en sus emapefios; estin en ellos vinculados la existencia, el porvenir de la socicdad, del pai's cubano, que es aquf' lo permanente, lo durable, y soportarah todas, las amarguras venideras, como contrarresta las del presente, hasta alcanzar el logro, de sus aspiraciones... Su constancia, su abnegacio'n, han resistido ya difficiles pruebas. Necesita, vencer, y vencerft. Tiene sobre todo la perseverancia, el valor y la decision que presta siempre al influjo de una causa justa, y le prestan firmeza para recibir con desde'n y soberano desprecio, las acusaciones con que los llamados integristas, de quien es eco fiel tu comunicante el Sr. Moreno, tratan de estorbar su -marcia hacia los. hermosos ideales que acaricia, y que han do salvar a Cuba auto'noma de la ruina y de la catfistrofe. (2) Para completar la exacta vision de la situacio'n politica de Cuba, inacluf'a al final, como ape'ndices, las "Facultades extraordinarias de Gobernador de plaza sitiada" concedidas a los, Capitanes Generales de Cuba en 28 de de Mayo del 1825 y reproducidas en 21 de Marzo, de 1834; las respectivas "Atribuciones, de los Ramos de Fomento, Sanidad, Inastruccio'n Piiblica y Justicia", una circular del Brigadier Jefe de la Guardia, Civil sobre el uso, del cornponte y el prea'mbulo-verdadero moninnento de oscurantismo y estulticia-con que encabez6' Ardiztegui su famoso Plan de Estudios, de 1871. No habi'a terminado el aito, 1877 y ya se habi'a agotado lIa segunada edicio'n de la obra, esta con, Pro'logo de Montoro, la tercera y la cuarta; en 1889 apareci6' la quinata; en 1890 la sexta; en 1891, ilustrada con grabados, la se'ptima; la octava y la novena al estallar en 1895 la Revolucio'n dd Baire, y la de'cima, en nuestros dias (1922), en la coleccio'n completa de sus obras liecha por el Sr. Ricardo Veloso. Por cierti que lie tenido en mis. ma - nos el ejemplar de esta iiltima edicio'n en que el autor, de su Puflo y letra, rectifica el Doctorado que le habi'a atribuido, el edi tor, seguin narre' ya en su biografi'a. Ve'ase, con ese solo rasgo, hasta d6nde ilegaba la veracidad, el afain de exactitud que pre domina en sus trabajos y que es la ma's alta cualidad de todo ver — dadero historiador. (1) R. C. Cuba iy 812 juece8.-7o Edici6n, 1897, p. 102. (2) Ibfdem., p. 107.'

Page  343 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA33 343 En 1896, cuando la opinion noteamericana se agitaba liondamnente pop el problema, de Cuba, apareci6' la traduccion inglesa editada por Levy, el grabador de Philadelphia, y vertida por Laura Guiteras, que la dedic6' a su tio Eusebio. El editor que queria dar a sus conipatriotas una idea exacta de Th,'cuestio'n debatida en los campos. de Oriente, decia refirie'ndose al libro: Con agudeza de ensayista (scholar) y ana'lisis profundo, Cabrera traza la condicio'n actual, social, politica y economica de Cuba y los cubanos, con pluma fakil, en breves pero amnplias ojeadas, de conjunto y en lucido y brillante estilo. El editor afiadia un suplemento sobre la geografia. e histonia de la Antilla, porque siendo Cuba y sus jueces una. obra de pole'mica, no p-odian entrar en ella ciertos detalles que eran: interesantes de conocer a los norteamericanos, y terminaba con una. profecia, hecha sin duda para aumentar el intere's yankee hacia los cubanos con el incentivo de una probable presa; pero que, por ventura y para "una eternidad de eternidades", sera siempre, falsa: Es evidente para todo estudiante:de historia moderna que este econflicto no puede tener fin definitivo sino en Autonomi'a o, Independencia, y que la independencia cubana no puede tener futuro: significa. simplemente anexio'n a la Union Americana. Como se ha podido ver, ninguna. obra publicada en Cuba ha logrado alcanzar e'xito semej ante; pero para explicarlo y encontrarlo merecido, basta pensar que ninguna obra tampoco salio6 mas oportunamente a la palestra. intelectual a justar, con ma's brios y ma~s noble bandera, por la Justicia y el Derecho, que esta vibrante defensa de su patria. Hay una bella leyenda arturiana entre los romances cabaIlerescos medioevales, en la cual, acusada una pura y lionrada, mujer de adulterio e infamia, su hijo, del cual ha sido violentamente separada, acude, avisado por un Angel, a justar valiente y heroico, por su madre. Cabrera, acudiendo al torneo, con la lanza de la justicia en su diestra. y la bandera simbo'licamente enarbolada de su patria para luchar, como lo hizo en gloriosa

Page  344 $44 $44 ~~~AOAEDEMIA DE LA H1IST0WA, defensa de su dwama~-su Cuba idolatrada-.-ie hace la irnpresio'n escribiendo, Cuba y sus jueces de un nuevo, Caballero del Cisne, ixas hidalgo, mn6a generoso y nas intre'pido; porquo aque"l defendi'a el lazo carnal y luachaba con un adversario' igual o senmej ante, inientras que el escritor cubano cruzaba sus armas en def ensa de la1 vnadre -abstracta, en nombre de todos sus corupatriotas y con un enemigo para el cual todo espiritu caballeresco y leal era entonces loca y disparatada fantasia, buena so~lo Para ser ridiculizada en la triste figura del Ingenioso Hidalgo de la Mancha.'.. IV ""MIS MALOS TIEMPOS-" Liegamnos, con este libro, a los malos tiempos del autor, que pudo, por los, azares de la suerte, calificar con tan pesimi'sta adjetivo la e'poca de sn prosperidad rnais completa, y de su nonibre mats alto, como llamo6 buenos lo-s tiempos de luchas y de afanes en su juventud. Para probar, una vez mais, que no son las circu~nstancias externas ni los, valores materiales los que fijan la fi-. sonomia de eada 6poca, sino el estado del finimo, las condiciones, subjetivas, son buenos los dias, llenos de quebrantos, amarguras y ansiedades, en que luchaba por la conquista de un porvenir glorioso; y malas las interminables semanas, de exilio, en un Pais hostil, por el invierno y la indiferencia, aunque fuera hu'sjped del mej-or hotel do los Estados, Unidos: es que, en los prinmeros, alumbraba el camnino, preiiado de guijarros, la luz del ideal, y siguiendo s-u luminoso rastro, alcanz6' la nieta de la consagracio'n; y en las (iltimas, el doble eolipse de la esperanza y de la fe,, quo habia natenidlo siempre, en los destinos de la patria libre y on el sentimiento de jus ticia de la gran nacio~n vecina, eusombrecio6 sun seinda eon las tinieblas de la, desilusion... Alguiena muy ceroaxi a el, deseoso, tal vez de poner en guardia su imparcilidad eriitiea contra la suotiones, doenlin do, entrafiable carifie, we ha dicho que considera este libro, el pusnto n~gros de su obra. Y, efectivameute; par' huir. de una par

Page  345 ELOGIO DEL DR., RAIMOLNDO CABRERA34 345 cialidad favorable, ha incidido el critico en el pecado diametralniente opuesto. Si se ha seguido con atencio'n e intere's el camino que, en el alma rebelde y liberal de Cabrera, hicieron las constantes, manifestaciones de soberbia e impetuoso mctndarinismo de los, go-. bernanutes, de 1917; si se comprende lo que' significa para las firmes, y honradas convicciones del viejo patriota, encanecido en el servicio de la patria, la amenaza de una ilegitima -perpetuacio'n en el poder de los, que habi'an desorganizado la sociedad cubana y envilecido con el soborno, la conciencia nacional; si se piensa cuanta fe habria de poner en los sentlinientos db justicia y democracia de la patria de Lincoln, para desafiar, a ju edad, contingencias y peligros de climas ingratos y viajes nwlestos y con cuain doloroso desenacanto confirmaria que Ia moral de los Estados, grandtes y pequefios, es algo muy ela'stico, acmodaticio, y. sobre todo, utilitarista; si se refiexiona en lo que pasari'a por su espiritu, al saber que su amado refugi-o de la colina universitaria era allanado por los esbirros. de una justicia inconsulta y apasionada y que los bienes que su trabajo liabi'a sabido crear, habMan sido confiscados por mandato de sus enemigos; si se calcula, en fin, la inmensa, inconsolable pesadumbre de su corazo'n, al ver rodar Por tierra el edificio de -la libertad y la democracia que sus manos habi'an contribuido a fundar, en los dias angustiosos de la colonia, bien lo'gico era esperar que aquel libro en el que le pidi6" una voz amiga relatara el uiitimo episodio de su vida; consagrada a Cuba, rezumara por todas partes despecho. y amargura... Y, sin embargo, apresure'monos a decirlo, para hacer justicia a la suya, inquebrantable,-el relato de los, hecho8, mencionados, sin comentarios, en el orden en que se fueron presentando y conaprobados siempre con el correspondiente testimonio, la alusion o referen cia a aquellos que fueron sus amigos, intimos, compaiieros, inseparables y ahora militaban bajo la bandera del adversario; y aun el mismo ataque a e'stos, con viril entereza e indomable energia, aparecen en su libro sin un desplante ni una injuria. A traves de toda la obra parece cumnplirse, como proposito previo, el espfritu que anima estas uiltimas frases del capi-_ tulo La verdad historica:

Page  346 346 346 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA La verdad, como dijo el gran argentino Sarmiento, debe escribirse siempre. sin reticencias y sin miedo. La verdad es el mfis sentido y elocuenW liomenaje a la patria. (1) iRespecto al relato de los, heclios, el lector va. asistiw4do lentamente a la terrible incubacio'n del delito d~e lesa patrid desde ei momento en que, para veneer la fraccio'n que en el Partido Conservador representaba la mayori'a y defendia la candidatura del General Emilijo Nuflez, se licvo6 al seno de la Asainblca Nacional, Delegado~s, con derechos y titulos. tan artificiosos, que se hizo famnosa por aqucilos, di'a~ la frase "1 De pie los muertos!"7 De ahi' a ia negacio'n de la palabra empeliada en un documento que hizo pou'blico ci General Enrique Loynaz del Castillo, en que ci Presidente de la Rept'blica, decia, entre otras cosas: " El principlo de la no reeleccio'n es el i ftrme fundamcnto de lai paz". Ma's tarde cil veto a la Leky Maza y Artola, de 26 de Julio de 1916, segiin la cual, cuando, el Presidente, aceptara su nominacion para la reeleccio'n, deberia cesar en ci cargo 65 dias antes de la votacio'n y enatregarlo al Vicepresidente. Luego, las noticias, del 19 de Novitembre, que afirmaban, sin lugar a dudas, ci triunafo de la candidatura Zayas-Mendieta; resuitado acatado y reconocido por ci mismo Secretario de Gobernacio'n Dr. Aureiio Hevia, insospechable de desafeccio'n al General Mario G. Menocal; por ci conatrario, adicto hasta el sacrificio; el cambiazo dci dia, dos; la -lucha palmo a paimo ante el Tribunal Supremo de la iRepu'blica; los valientes failos de e'ste, contra toda suerte de imposiciones y amenaza~,-, que, sin embargo, no resoivicron, por ci apego a la ictra escrita, lo que de piano, habria, sentenciado un tribunal sajo'n; lo's prcparativos para las ciecciones, parciales, en que lo'gicamente era imposible obtener la mnayori a por ci partido, gubernamental, a menos de realizarse lo que se hizo: impedir ci acceso a los, colegios electoraics aun de los mismos, candidatos, para lo cual se indultaron matones, de oficio, quc rodearon cstos colegios, y se apostaron, junto con cilos, destacamentos, militares adictos,... El Partido Liberal era calificado de rcvoiucionario por la tradicio'n de 1906; y sin embargo, los ficies dcl recececionismo no cal an en la cuenta, de quc las revoluciones, ma's terribles son las (1) R. C. Mi8s MaWo Tiempo8, p. 87.

Page  347 ELOGIO DEL DR. RAIMITNDO CABRERA34 347 que se liacen desde el Poder, porque esta'n respaldadas por la fuerza oficial. La Historia, en este caso, ha pronunciado su ve-.redicto: los verdacleros revolucionaarios de 1917 fueron los que dieron el golpe de Estado del 2 de Noviembre. El Partido Liberal habia, dado muestras de su coliesion y patriotisrno, haciendo todo lo conatrario de lo que los, reeleccionistas en su afdn de salir triu-nfantes- realizaron en la Asamblea Nacional de su partido. Los liberales admitieron la retirada de su candidato indiscutible, de su leader verdadero, del politico que mayores, sinipatias ha sabido despertar en Cuba: el General Jose' Miguel Gomez, y se unierona, con este a la cabeza, para defender la candidatura de su rival, el Dr. Alfredo Zayas. Es ma's; cuando los h~biles, politicos que dirigian al General Menocal, quisieron introducir el desorden en las filas adversarias insinuando que aceptarian cualquier otro, candidato que no fuera el que lo era oficial de los liberales, rechazaron undnimemente, la torpe oferta, y mantuvieron la candidatura propue-sta. Despue's, el Directorio Liberal respofndi6' a todas las provocaciones con una mansedumbre que quiza~s alent,6 la sospecha en los, contrarios de pusilanimi'dad y cobardia. Ofrecieron todos los caminos de avenencia; invocaron las sensatas palabras de cubanos tan dignos, y conservadores tan ilustres como Yarona, Vicepresidente de la Repiiblica, el Dr. Lariuza, Decano de la Facultad de Derecho, el General Fernando Freyre de Andrade, Alcaide de la Habana, etc., etc.: indicar la foirmacio'n de una Junta Nacional de Notables que presidiera, las elecciones. 1Todo en vano! La suerte estaba echada; y el Ce'sar, sin respetar las leyes sagradas de la Repuiblica, estaba, a caballo para4 atravesar el Rubico'n. No quedaba ma's esperanza, que Washington: fumesta esperanza para los cubanos que quieran sacudlir el tutelaje y afirmar definitivamente la soberania nacional. Para infotrmar al Gobierno de Mr. Wilsoti de estos sucesos de Cuba y pedirle una gestio'n amistosa, con objeto de evitar el enorme fraude, fueron comisio-nados Ferrara y Cabrera por el General Jose' Miguel G6 -mez, Jefe del Directorio Liberal. Por desgracia, los sucesos se precipitaron; las notas del Ministro americano Mr. William E. Gonzailes indicaron al ojo avizor del General Gomez el sesgo. que

Page  348 348 ACADEMIA D:O LA HISTORIA tomaba la politica yankee; los liberales eran exasperados, por continas~ provocaciones; e inesperadamente, para Cabrera por lo menos, estall6' la iRevolucio'n. Una revolucio'n formidable, la mas fuerte, tal vez, que haya estallado nunca en ningiin pais de Hispano-America, capitaneada por un caudillo idolatrado por las masas populares, con umi bandera hermosisima y contra un poder que se habia gastado defraudando en cuatro a-nos toda esperanza de honradez y moralldad. Pero en. el libro, del iDestino estaba escrito que, la injusticia triunara. Primero el fracaso r-uidoso, de Caicaje, en que cayo prisionero de Collazo el mismo General Gomez y su conduccio'n al presidio de la Habana en una jaula de presidiarios, luego la conviccio'n que despertaron en los, estadistas un poco ca'ndido's de Washington los emisarios del Gobierno cubano de que habia complicidad de los revolucionarios con Alemania, a la cual los Estados, Unidos liabian declarado la guerra y el gobierno de Cuba se habia apresurado a irnitarlos; finalmente, la incomprensible fuga de Santiago de Cuba del Comandante Rigoberto Ferndndez... Las elecciones amafiadas, la proclamacio'n, a la que concurren los nasmos Representantes del Partido despojado, del candidato usurpador; el proceso de Cabrera, con, exclusion de fianz~a e incautacio'n de bienes para responder a las resultas de la responsabilidad civil, por los dafios causados por la revuelta; las. gestiones para obtener su extradicio'n; la conmiacion del Gobierno de Washington a cerrar las oficinas revolucionarias del Waldorf Astoria... 1E1 desastre! Esto, que es la verdad, toda la verdad "sin rencoreis y sin miedo", comprobada en cada caso con el correspondliente documento aute'ntico, es el fondo del cuadro, el gran marco en que se encierran sus, memorias personales: la orden inesperadamente recibida en el baile belga de partir en seguida a los Estados Unidos; la escena famliar preparando, la partida, separkindose de algunos hijos y lleva'ndose otros al e'xodo; las humillaciones sufridas; las, ainarguras experimentadas, el espionaje, la enfermedad del. nietecito, la reduccio'n de las, comodidades del 'Waldorf Astoria al Marie Antoniette... El -eseritor conserva, la ingenua candorosidad de sus primera-s obras; y el caudal de las coufesiones itmas tienen el mismo

Page  349 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA34 -supremo valor de una aksoluta sinceridad. No hay reserva en su ponsamionto; ol alma del autor osta' toda entera. en estas pa'ginas arrancadas por el dolor a lo ma's mntimo de su entraniable amor al liogar y a la patria. Por lo que liaco a la roforencia ot alusi1'n. de sus amgos, repasense uno, a uhno los conceptos vertidos en Mis Malos Tiempos. So verai que jama's le dicta el-despocho o la co'lera un agravio, o una injusticia. So adivina que lo que ma's sufri6', en esta horrible contingoncia de la fatalidad, que puso fronte a fronte a hornhres que se quorian como liermanos, no fu6' ni la soberbia. ni ol amor propilo, sino aquolla su profunda ternura, aquel sentimientalismo roma'ntico que tuvo siompre. Y se, porque lo lie oido con gusto de sus propios labios, que algunlo de ellos sufri6' tambie'n hondamente al tener que ponor por encina, do antiguos. afectos personales, sus deboros ineludibles. Para ellos, tuvo Cabrera palabras do alto oncomio. Junto a sus quej as, est6, sincoro y elocuonto, el ologio morocido, el compendio o la sintesis, do sus altos mneritos. Si borrxa'raos en la frazo las palabras en que condensa su amargura, podriamos creer que no esta' escrita, Sino por un panegirista entusiasta. En cuanto a los enoemigos, tres, sobre todo, esta'n trazados con mas vigor, con ma's desoo de destacar sus. errores: los iDres. Jos'e Antolin del Cueto, vocero del -Partido Conservador ante el Supromo, Ricardo Dolz, Jofe del Partido., y Pablo Desvernine, Secretario do Estado. Los tres han sido ilustre-s profesores, mios y a los tres profoso extraordinaria admiracio'n, derivada. do sus, altos me'itos inteloctuales. No he de hacer, por un respeto que se comprendera' facilmente, la critfica, do sus actos, en aquella hora aciaga, ni suscribire' las afirmaciones do Cabrera en rola.cio6n con Su historia pasada; pero puedo, declarar y lo declaro honrada y sincoramonte, quo los concoptos vortidos por e'ste, no eincierran agiravio, alguno, ni male'vola acusacio'n, Ii torpe injuria: cita hocho-s que otros y no yo, pueden ostudiar y comprobar o no, en los, analos do nuostra Patria..Pudiera croerse quo obra escrita on estas condicionos. e inspirada on ostos sucosos, habria do estar profundamente impregnada do pesimismo; y quo ol gran voncido, en la desigual contien

Page  350 350 850 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA da, habria de expresar la idea de un definitivo ocaso de la libertad cubana. Hubiese sido, una rectificacion justificada pero impropia. de quien tuvo, siempre por divisa, en sus, lucha-s afanosas y constantes, una fe inalterable en un futuro siempre mej or. Por eso es que, a despecho de su lam ntable, estado de AiniMO, de la inmensa, melancolia. que t'-ndlio en su. alma de patriota s-,us cendales de tupida bruma, resikt! o al embate formidable de este golpe fatal de la suerte, su optit lismo j-nvencible, su confianza inalterable en la virtualidad del ideal republicano forj ado con tantas laigrimas y tanta sangre, y por eso mismo, indestructible, como, todo lo que tiene su. honda raigambre en lo~s senos, fecundos del dolor. Porque escribo -este libro para mis nietos, y la generacion naciente-dice — demuestro que la fe de mis primeros, a-nos no se ha debilitado; que conflio en el porvenir y espero quo hombres, nuevos, con ideas purificadas y sentimientos rehechos, levanten con vigoroso esfuerzo lo que vi tan alto, luminoso y esperanzador en mi juventud, lo que veo tan calido y vilipondiado en la ancianidad: el ideal de libertad y patriotismo que realizado ha de dar a Cuba nombro y posicio'n brillante y firine entre los pueblos dichosos de la tierra. (1) Los tres inmensos amores de su vida, plena de grande, luminosa, pro'vida ternura, reaparecen aqui, como final destinacio'n de su esfuerzo. El hogar, la juventud, la patria: el pequeiio centro de sus alegri as y sus expansiones, el templo augusto donde cultivo6 virtudes y bondades, ho-norP y fe; la falange de los que son el divino tesoro del mundo, a los que tanto alento6 y ayudaba; la tierra nlativa, siempre presente, como una novia idolatrada, en su pensainiento y su corazo'n: para ellos erana las paginas de su libro. Las logo, a mis amados, nietezuelos para que las lean y mediten cuando la edad les, de' discernimiento para comprenderlas; las doy a la juventud como enseflanza, y ejemplo, y pues ellos son representcio'n de la patria, a mi patria las entrego como ofrenda. (2) Su -noble valentia, aquel ardoroso valor civico que le hiizo, desafiar, en plena colonia, las iras de los fuortes, reaparecia de (1) R. C. Mi., Malo Teinepos, p. 6. (2) Ibidem.

Page  351 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 3.351 nuevo, cua-ndo ya sobre su cabeza ponfa la nieve de los afios Su inaculada diadema: No se' si la publicacio'n de estas pfiginas ha de proporcionarme, nuevas penas. He escrito la verdad sin rencores y sin miedo. Cumplo mis deberes, civicos y ejercito un derecho al hacerlo. (1) La imagen de este anciarb. erguido y varonil, cuando en torno suyo claudicaban tanatas. e~ncIenclas, y doblegaban al vencedor la cerviz humillada tantos, q4.e estaban en la flor de las fuerzas fisicas, me liace el efecto de esos robles centenarios, que yerguen su copa mnajestuosa, comno un leo'n que agitara su melena triunfadora, sin que los, abatan las, iras del turbion desenfrenaad/.... En derredor, Iaboles mtis jovenes, mas ricos, de savia, mas floridos, caen al empuje irresistible del liuraca'n bravfo o inclinan flaicidas, sus ramas: solo el roble, ma's fuerte que el tiempo y que las fuerzas naturales, alto, soberbio, incunmovible, se mantiene en pie, en medio de la tempestad, como un tita~n de la leyenda liome'rica... Ali! No quiso la suerte que "sentado a la puerta de su tienda, como el airabe, viera pasar el cadiver de su enemigo: la Injusticia"... U11 poco ma's de vida, y liubiera podido contemplar Como es cierto que existe una inmanente, implacable Providencia de la Historia: sus ojos, llenos de luz y de fe, liubieran visto como Su pueblo, con una inmensa repulsa, castigaba el atentado preterito contra sus soberbias prerrogativas... (1) R. C. Mi8 Malos Tiempos, p. 6.

Page  352 QUINTA PARTE EL CRONISTA DE VIAJE IMPRESIONES DE UN VIAJERO Muchas veces salio6 Cabrera del pal's -natal en busca, de solaz por tierras extrafias. A partir de cierta e'poca en que la pro-speridad de los negocios le permitia, viajar con frecuencia, tal como le giistaba, acompafi-ado de toda, la tribu familar, la estadistica. resulta casi de un viaje por aijo. Unas veces, el pais portentoso de Norte America, que crece con maravillosa rapidez y grandeza estupefaciente; otras las, viej as, poe'ticas o histo'ricas tierras de Europa, le vieron muchas veces, cartera. en mano, la'piz en ristre, aprisionar, en una ohservacio'n aguda o un pensamiento conceptuoso, la nota. fugitiva de un paisaje. La narracio'n de sus, viaj es se remonta tanto como su historia de ardiente y esforzado lucliador con la fortuna, para fijar su hermosa posicio'n en el medio -social. Ya hemos hablado de aquel viaje a Espalia, que el record6' tantas9 peces, en la abundancia, pasajero de tercera, mal comido y mal dormido, camino, de una Uni'versidad para obtener su ti'tubo. El tesoro de suelio-s que llevaba en la mente capaz de hacerle olvidar sus penas de expatriado, la separacio'n tan joven del

Page  353 ELOGIO DEL- DR. RAIMUNDO CABRERA liogar querido y sus estreclieces econo'micas, le proporciono6 comno siempre, el dulce lenitivo que escribir fu6 prsupenas. "Escribe " -le decian su esposa e liij os-en los. Altimos tiempos, cuando lo vefan melanco'lico y desesperanzalo,... Y era escribir un consulUCo tan grande, que sus preocupacio-nes desapareciana.As se produjeron, la vispera casi de dar el Ailtimo viaje, de donde nunca los viajeros vuelven, sus Soliloquios finales: es que su esposa le liabia dicho: -t Por que no escribes 6?Y, al par que complacia a la amada y devota compafi-era, probaba si aimn brillaba en su cerebro la luz deslumbradora de la inteligencia. Y asi durmiendo sobre la toldilla, siguiendo, entre el laberinto infinito de las. fibres cle luz que enjoyaban el firmamento., el hilo de plata de sus quimeras, ya en este primer viaj e, sin comodidades ni diversiones, "a la conquista del ma's fuerte porvenir", brot6' de su pluma su primer Diario de viaje. Cua'n bella descripci~n de una aurora en el mar!I SlON un poeta acierta a describir estas supremas tonalidades: Pero el so! asoma en el horizonte; surge del seno, azul de los mares; riega desde all'i hasta el lugar en que exth'tico lo contemplo, una cinta dorada, ffilgida, reluciente, que se agranda, que cimbrea con las movibles ondas, la luz disuelta con todos sus colores en la superficie del inmenso disco cristalino. (1) Es que el espectaculo nuevo, tan sugerente para una imaginacio'n soliadora, al que se mezclan recuerdos adorados, aleja toda posibilidad de aburrimiento o nostalgia. Lo inconmensurable del oce'ano, trae a su mente una tierna. y amable asociacio'n: El mar ofrecle un especta'culo tan variado, tan hermoso, tan nuevo, que contemplando, sus sublimes detalles, no hay lugar para entregarse a la melancolifa. SSe experimentan supremos goces, nunca sentidos, admirando, todo lo que se abarca con la vista en esa gran planicie circular, azul, ondeante, quo cierra en todos, los extremos del liorizonte la abovedada ciipula del cielo. 0S'lo me queda lugar para pensar en ti, madre mia, porque solo tu amnor eq comparable a la inniensidad que contemplo! (2) (1) B~. 0. M8s Buenos Timpoa, P. 2912 (2) Ibldum., p. 208.

Page  354 354 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Pero todo, esto no es ma's que bella literatura, para los es Piritus practicos, enamorados de lo iltil que no conocen la suprema utilidad de la.Belleza. Fue6 despue's de ilegar a una posicion acomodada, que empez6- sus excursiones para conocer el mundo y dar a sus contempora~neos, y a la posteridad, impresiones interesantes y agudas observaciones sobre pueblos y costumbre~s. Cuatro libros de viajes escribi6' Cabrera. Dos de Cartas a Govin, Su ilustre compafiero en el Partido Autonomista, de correspondencias exelusivamente norteamericanas. fueron publi,cadas en El Pais; uno de Cartas a Este'vez., su gran amigo de la epoca revolucionaria que lReg6' a la Vicepresidencia de la Repiiblica con Estrada Palma; y otro que titul6" Borrador de viaje, escrito ostensiblemente para sus lectores de El Tiemtpo, donde se publicaron, pero en realidad para su hija la Sra. Emima Cabrera -de Gime'nez Lanier, que no pudo ese afi-o incorporarse a la trouppe viaj era. La dispersion de la familia, los sucesivos casamientos de los hijos, los hogares nacientes, rompian, inevitablemente, el conjunto, para el tan grato, que lo transformaba, por tierras extranj eras, en un noble patriarca conduciendo la tribu. Parece iinposible, a primera vista, discernir en esa gran variedad de impresiones, en la serie numerosa de cartas, y en la multitud de paises recorridos en, epocas tan diferentes como 1892-93, 1906 y 1910, un cara'cter comuin que permita calificarlas, fuera de la personalidad del autor, invariable en s'i niismo y consecuente siempre con sus, ideales y principios. Pero ese caraicter existe: es la consagracio'n de la labor a la patria ausente; es buscar ideas, orientaciones, progresos nuevos para la amada tierra en que naciera. Recorriendo lugares diferentes, ponie'ndose en.contacto con gentes, distintas, Cabrera ileva siempre in mente el paisaje cubano, y el recuerdo de sus compatriotas..para oste pueblo cubano-dice en la primera serie de Cctrtas a Gcovin.al que siempre lie consagrado los modestos trabajos de mi pluma asignfindome en el fondo ma's distante del cuadro en que actualmente laboran (y brillan con justos ti'tulos) nuestros publicistas, pensadores y politicos, el papel de vulgarizador o propagandista de las doctrinas quo ellos ensen-an; para ese pueblo tan afligido como digno de mnks altos destinos, sif dira'n y ensen-arfin algo estas cartas.

Page  355 ELOGIO DEL DR. RAIMU-NDO CABRERA35 355 Y cuando diez y ocho afios ma's tarde, se preguntaba Si la diaria correspondencia desde Europa a El Tiempo podia formar un libro, cuya confeccio'n le recomendaban dos jo'venes y valiosos literatos, Jose' Manuel Carbonell y Jesu's Castellanos, se respondia a si mismo: Si; tienen la unidad do un doble proposito: la consagracio'n quo de su diaria labor hace a su pueblo un viejo escritor cubano y el testim~onio do amor de un padre a su hija. Verdad es que el amor a Cuba no fue' solo el leit -motif de sus cartas de viaj es: estuvo presente, en su vida y en su. obra, desde que brillarona en su cerebro, los. primeros albores de la inteligencia hasta la hora final... "CARTAS A GOVfN"t Cartas casi inftimas, no obstante su caraicter politico y socioio'gico, escritas al ilustre autonomista en 1892, no estaban tal vez destinadas a la publicacio'n; pero Don Antonio Govfna cornprendi6' cudito bien. podian hacer a la causa por ellos defendida y cua'nto inter-es despertarian. en el pu'blico. Las di6' a El Pais, el cual empez6" a publicarlas con el siguiente prea'mbulo: Cabrera ha empezado en la siguiente carta a relatar con la animacio'n, soltura y amenidad de estilo que en todos. sus. escritos se notan, las primeras impresiones de su excursion por los, Estados. Unidos. S~u autor no suponfa que, llegaran a constituir una obra dotada de la unidad necesaria. No me propuse ni lo imagine' siquiera-dice —hacer con ellas u~n libro. Pero, obra de un viajero culto y de un atento exarninador de las grandezas alcanzadas por un. pueblo que vivia en la dichosa atmo'sfera de la libertad, mientras el suyo, yacia en el ambiente viciado del despotismo y la injusticia, su labor result6' la de un, ardiente propagandista; y no hubo observacio'n ninguna que tuviera simple car cter impresionista, sino que fueron siem

Page  356 366 8~~~8 ~ACADEMIA DE LA HISTORIA. pre maceradas para extraer de ellas jugosas aplicaciones al problema cubano. Cuando, algiin dia-le escribe a Govin-te resuelvas a buscar descanso, a tus, largas e improbas tareas profesionales y politicas, y a dejar por algIn tiempo, ese pobrisimo, pero, idolatrado rinco'n del mundo, civilizado, que conastituye nuestra patria; que en medio de todas las grandezas que contemplo, no olvido un instante y le nombro, a todas horas, compardtndolos, con pena. agudi'sima; ven a la ciudad que fundo6 William Penn, que aquif hay material inagotable de estudio, de observacio'n, de placer espiritual sin limites y ei corazoln se ensancha y el finimo, se eleva viendo palpablemente que no todo, en la humanidad es codicia, amor al oro, despotismo, pasiones bastardas, ignorancia y rebajainiento; sino, por el contrario, que la humanidad es buena, que la moralidad existe; que el derecho no es ficcio'n, que los dones que la Providencia prodig6' a la mfis perfecta de las criaturas, se aprovechan, se emulan, se ordenan en su bien, cuando, el cuerpo, social que los, utiliza tiene por credo la Ley, por norma la Caridad, por prerrogativa y freno, a la vez, la Libertad. bien entendida. En Cayo Hueso se puso desde luego en contacto con los emigrados cuban'os, visito6 el glorioso Club San Carlos y conoci6' al viejo patriota Martin Herrera, que tanto luch6' en la emigracio'n y tuvo, al fin, la dulce satisfaccio'n de morir en la patria libre. Luego, Tampa, Jacksonville, Savanah, Charleston, Richmond, Washington, en fin, la bella ciudad americana que ha sabido combinar con la grandeza, caracteristica de la nacio'n, un grato, sentido este'tico. Por sus monumentos y edificios le guf a Jose' Jgnacio Rodriguez, el erudito bio'grafo del Padre Varela, y asi visita el Capitolio, la Biblioteca, el Obelisco, el Tesoro, el S~mitlisoniano, el Corcoran... Un dia, al salir con su hij o Ramiro "que a sus doce afio~s tiene ya aficiones politficas" por el elevador del hotel Ebitt en que vivian, se encontraron a Mac. Kin-ley; le seiialo6 al gran estadista dicie'ndole que con su pluma habi'a obtenido ma's victorias que la-s espadas toleda-nas de los generales espafiloles.. iEstaba muy lejos de so-spechar que, seis afios despue's, ganarian su diplomacia y sus cafiones a los acleros de Toledo, su (iltima batalla en el Nuevo Continente! En Philadelphia, fueron sus gui as Levy, editor de sus. libros y Eusebio Guiteras, "legiftima gloria de nuestra patria por sus obras populares de enseiianza, su talento y profunda erudicio'n". De ella form.6 la brillante opinion que expresa a Govin en los pArrafos. citados anteriorniente; y goz6 lo indecible, vien

Page   1911.-En compafila del Dr. Julio de Cardenas y del Marques de Esteban.:I.

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Page  357 IVL0QIO DEL DIR. ItAIMtlNPO CA1iRVR-A 5 axt Ou do no solo su progreso y Su grandeza, sino, visitando los, lugares thisto'ricos que recuerdan el Acta famosa en donde naci6' la libertad de America y quiza's, o su influencia, la libertad. del mundo!1 Y tambie~n un dulce -recuerdo personal. Visitando el Colegio Girard, honra de los americanos, recordaba que en sus priineros tiempos de periodista la Cro'nica del colegio del Cerro, habi'a publicado una, resefia traducida de un perio~dico extranjero por un condiscipulo, Santiago Christi. Preocupado, siempre del problema educacional, debi6' experilnentar intenso ju'bilo al asistir a la Convencio'n acordada por la Sociedad Nacional de Educacio'n de los. Estado-s Unidos, y celebrada en Saratoga. Alli" extract6, del Discurso del Presidente Harrison, prrafos tan significativos y tan interesantes como, este: Ile sido tachado-deci'a el antecesor de Cleveland-de demasiado sentimental en mi amor a nuestra bandera. No intentare' mi defensa.. Dios se api-ade del ciudadano americano que no la ame, que no vea en ella algo m's. que rayas y colores, que no vea en ella la historia de nuestras grandes y libres instituejonies y la esperanza del hogar y la nacio'n. Simpatizo con ella-afiaadia ma's adelante refirie'ndose a la labor del magisterio-no solo porque veo en ella la seguridad de nuestro pals, sino lo que es mas, de la sociedad entera; simpatizo, con ella. porque amo a los, nifios. CO~mo debi6" sentir el viaj ero cubano, que tanto amaba tambie~n a los nifios, viendo en New York los, progresos de la escuela. piiblica! Cierta vez penetr6' en una de esas instituciones, de ensefianza gratuita, popular y obligatoria. Se eneontro6 un sujeto de, mediaua edad que le mostr6" el local, las aulas, ceiiidas rigurosamente a las exigencias de la higiene escolar, los patios de rec'reo, los cuadros, murales, los, bustos histo'ricos, el material de ensefianza limpio y reluciente, los libros de texto, de los, cuales, le regal6' dos ejemplares lujosamente impresos, acompainiando cada exhibicio'n con unaa explicacion suscinta pero, cornpleta... -I Es Vd. profesor?-le pregunt6', seguro de una respuesta afirmativa. -No; soy el portero-y le di6' su tarjeta: Thomas J. Stapleton, Janitor Gramm ar School 3560 W. 13 th. St. N. Y. City

Page  358 $58 358 ~~~ACADEMIA DE LA IIISTORIA Aquel portero de una escuela de barrio en New York-decia. con profunda melancoli'a el corresponsal de Goviin ---que gana mas sueldo que distinguidilsimos catedrafticos de la Real y Pontiffica. Universidad de la ilabana, me daba la confirmacio'n practica do las palabras que oi' en Saratoga al Presidente Harrison. El fundamento de la prosperidad, grand eza y fuerz a de los Estados Unidos, esth en sn sistema de escuelas p(Tblicas, por las que se logra, que no haya. adulto nacido, ciudadano americano que no sepa. leer y escribir y no tenga conciencia. de lo que es, de lo quo puede y do lo quo vale. 1La'stima grande que estas palabras, reproducidas nili yeces, no ilegaran a todos los a'mbitos de nuestra repuiblica y mejor al ofldo de nuestros, gobernantes! Lo que decia Cabrera en 1892 tiene hoy la misma actualidad. Sus palabras, en plena colonia, sobre los males de la enseiianza, en Cuba, no esta'n, en lo substancial, modificadas en el Manifiesto que como Presidente de la Sociedad Econo'mica dirigi6' al pal's en 1923; a los. veintis'is afios de libertad, hay que volver a decir a los cubanos que la perdurabilidad de la independencia, descansa no solo en el bienestar economico, en la autonomia que da la riqueza pu'blica, sino principalmente en la idoneidad de los ciudadanos; que ahorLa y siempre tendra'n un valor definitivo en nuestro, pueblo los. inspirados versos del valiente bardo de La limosna espiritual: Fundad primoro, la escuela si quere'is la libertad! Cabrera, entonces, iunicamente podia constatar, para muestra del progreso de nuestra ensefianza, una ceremonia tan ridi'cula como In11'itil: S61o podemos ensefiar al mundo, con vergiienza co'mo, se coloca. un dia, con inusitada pompa. la primera piedra de una Universidad y c6mo so deja alli, a-no tras aflo, olvidada y perdida, cubierta do despojos e inmundicias! Tambie'n, m1uchos aiios despue's, podia haber agregado en plenaa Repuiblica un comentario, mucho mas doloroso: como se dispo-nia por un Presidente cubano indebidamente del producto de la yenata del Convento de Santo IDonmingo, destinado a la construccio'n de edificios universitarios... Al regreso de este viaje, fue6 hallando en el camino cubanos meritisimos, ganando honradamente, la vida: Nestor Ponce de

Page  359 ItLOGtO DEL.DR., IIAIM1IN1X 0AIRE1tA39 359 Leon, el erudito y digno Secretario de Morales Lemus en el 69; Enrique Trujillo, que dirigia El Porvenir; Emilio Martinez Amores; Francisco Jraola; Leonardo Rodriguez; Jose' Ignacio Rodriguez; los hermanos Guiteras, uno de ellos professor de la lUniversidad de Pennsylvania; Martin Herrera, Nestor Leonelo Carbonell, el Dr. Echemendia. y Manuel Montero, que encontr6' en New York y quiso traerse para Cuba; pero el cual se neg6 obstinadamente, como, ya dijimos, porque no queria "vivuT viendo uniformes, ni andar con ce'dula." La segunda serie de Cartas a Govin, publicadas tambien en El Pai's y editadas luego eon el subtitulo de La exp~sicio'n de Chicago, se refiere, con efecto, a la gran exhibicio'n universal organizada por los Estados Unidos para conmemorar el Cuarto Centenario del Descubrimiento. Ato'nito ante aquel esfuerzo colosal, que hizo gastar a la naci'n. americana cinco miliones en solo embellecer el suelo' con fuentes, lagos, bosques y plantas, ocho, en sus edificios y treinta en toda la Exposicio'n, expone con elocuente sencil-lez el panorama dle cuadros distintos y grandiosos que hirieron su retina y defiende el triunfante empefio, de las apasionadas critficas que la envidia provocaba en los perio'dicos espafioles. Por fortuna-dice el autor en una ma'xima sentenciosa que ofrecernos a todos los infelices que padecen en Cuba tan terrible mal-la envidia produce una baba que no mancha y que se evapora al rayo luminoso que irradia 10 mismo, que pretende denigrar. Entre las bellas descripciones que contiene este librito, una de las ma's hermosas, es la que se refiere al Palacio. de las Artes, construido al lado de un gran lago, en cuyas aguas. sere-nas se reflejan sus blancos, ma'rmoles, tal como cisne gigantesco en un estanque de leyenda. Coronaba, su alta cuipula, imagen del~ poder que simbolizaba, una Victoria de la Samotracia, y frente al portico, las fotografi'as muestran una gran estatua. de Minerva, igual a la que existe en el jardin de Sitio Lydia.

Page  360 380 580 ~~~ACADEMIA DE LA IEIISTOIRIA Entre las muestras del arte espafiol se exhibi'a el cuadro de Armando Menocal, Col'n dncadenado, pero el embajador ib& rico, en Washington Sr. IDupuy de Lome, tratando do tapar el cielo con un dedo, orden6' quo, para poder exhibirse, se hicieron desaparecer los grubls, quo aprisionaban al gran navegante. jIniitil empeiio! Que6 negar la historia,-dice Cabrera-obseurecer la verdad y destruir las obras y concepciones del artista por un sentimiento. apasionado c hip6'crita de mal entendido, patriotismo, es un acto punible cjue la critica no pcrdona. Parecen sus obsorvaciones inspiradas por la parcialidadl politica; pero los nuimeros y datos hablan por si mismos. Para los edificios respectivos, Haiti' consign6o cincuenta y dos mil pe-sos, Marruecos ciento cincuenta mnil... Espafia solo catorce mil. Hasta por dofectos de organizacion, el pabebllon que copiaba la Lonja de Valencia, no so abri6' hasta ol tercer dia. Tal pareee que en esta congregacio'n de las repiliblicas americanas ma's o mnsp6sprs pacficas o combatidas y de los. dema's pueblos cultos que manifiestan felices sus, conquistas y sus progresos, la Lonja de Valencia, vacia, sin decoraciones y a puerta cerrada, no celebra con risas y alegrifas el cuarto centenario del descubrimiento de la Ame~rica, sino, que llora con desconsuelo, miserias y desastres. Juibilo y orgullo intensos. be caus6' hallar en unao de los jurados, cre-o quo eb do Minas, a un cubano ibustre. Era eb entonces joven y ya sabio Dr. Carbos de la Torre, que desempefiaba eb cargo retribuido, de miembro do jurado. IDecia Cabrera: Puedo consignar con satisfaccio'n y orgullo el hecho tantas veces repetido y con La Torre confirmado, de que nuestros cientfificos. y sabios, formados, sin escuelas ni laboratorios, ni proteccio'n oficial, encuentran siempre en el extranjero el honor y la recompensa que sus desvelos alcanzan rari'simas veces en la propia patria. lQue' distante do su monte estaria sospechar, cuando oscribia estas lineas sobro ob vabioso sucesor do Poey, quo, a ba hora do concederbo los, cubanos eb galardo'n del Rectorado universitario, cuando ya el mundo, cientifico lo catabogaba entro los sabios de universal renombre, las envidias, las intrigas, las cabumnias y el necio laborantismo be haci an renunaciar tan alta investidura!I

Page  361 ELOGIO DEL IDE. IIAIMTJNIDO OAIBREIRA El Palacio, de la Electricidad, con todas sus maravillas, le causo una impresio'n de admiracio'n que tiene mucho de estupor: Los que no vean la belleza absoluta que all'i se encierra; los, que no so sientan, no digo entusiasmados, sino absortos y transportados a un mundo ideal, ante las maravillosas e indescriptibles combinaciones de colores y de luz realizadas por los electriCistas americanos, no s'en que nuevo plalleta 'habra'n de encontrar para sus sentidos extrahuinanos ma's acabadas creaciones artisticas. Los tranasportes, en que los norteamericanos exhiben sus manficos ferrocarriles y el primer ensayo de autom,'vil el'c trico; y los espafioles unos cafioncitos ridiculos y extemporaineos, las manufacturas, las ma'quinas, la agricultura, todo le habla de la grandeza americana. Asiste a un Congreso, de maestros, en el que una genial artista espafiola, Esmeralda Cervantes, lee un trabajo sobre la educacio'n actual y la literatura de la mujer turca, causanlo, tal efecto que el Congreso envia inmediatamente un cable al Sultan, alentaindolo a seguir en sus esfuerzos en favor de la mujer. Con el iDr. Manuel Valde's Rodriguez presencia el de educacio'n superior, anlielando recibir las lecciones quo en nuestro pal's jamfis, jamaes, ha ofrecido a nuestros espiritus, ansiosos de luz, la aciaga fortuna. Y en presencia de aquella. exuberante manifestacio'n de la grandeza material y moral del pueblo norteamericano, se p)e,gunta: b Que' espiritu sobrehumano inspira y mueve a esa generacio'n do titanes que, fuertes con sus conquistas, acaban de invitar y recibir fastuosamente a las naciones del mundo en un hermoso certamen donde han aparecido a la altura de los mayores y los- ma.s grandes?7 Uno de los cuadros, magnificos que le ofreci6' la Exposicio'n, podia contestarle con elocuente silencio, esta pregunta. Ve'ase c mo, 61 lo describe: En la plaza la estatua de Colon, el descubridor del Nuevo Mundo, parece que contempla orgullosa el resultado de la atrevida empresa, y opuesto a ella en los li'mites del estanque, surgiendo vencedora. del seno do las aguas la estatua colosal -do la Repuiblica, el genio protector del gran pueblo americano, refleja en su manto de oro, todos aquellos inconcebibles. resplandores.

Page  362 362 362 ~~~ACADEMIA DE LA 11ISTOIRIA Pero no se content6' con decirlo eufemisticamente mostra'ndonos el simbolismo del alto moniurento; lo escrib-i6 con todas sus letras, expresando la honda amargura de un- pueblo jirredento que ansfa liberacio'n: No es otra cosa que el genio de la liber-tad: la savia f ecunda de las leyes democra'tilcas, encal-rnadas en las costumnbres, eni la- i: liuM fle, ssta en el. regimen inftimo de los hogares... ese espiritu providente ay! que no trajo la colonizacio'n espafiola al Nuevo Mundo, que no ha importado despues, que acaso no la inspirara' jama's y que por Sn defecto nos hace tristes y pobres y raqulticos espectadores de ajenas bienandanzas y nos harai vivir obseuros y desesperanzados del porvenir. Leyendo estas palabras de Cab-rera, se comprende facilmente que el 95 estaba muy cerca del 93. "CARTAS A ESTIWEZtt Poco lie de decir de estas cartas. publicadas en Cuba y Amearica, dirigidas a Luis Este'vez y Romero, Vicepresidente de la Repuiblica, y coleccionadas nmas tarde en un tomo, 4a indicacio'n de Rafael Maria de Labra, el ilustre repuiblico hispano-americano, Jose' de Armas y Cardenas y Rafael Perez Cabello. Viaje de placer, realizado, en todas las mejores condiciones, dejando atra's la patria libre y feliz, sin que nadie sospechara que empezaba a formarse en su cielo la tempestad del afiao siguiente, acompafiado de todos los suyos y recorriendo en tres mneses veinte ciudades y siete naciones europeas, plet6ricas de recuerd~os y de bellezas artisticas, sus cartas revelan la impresio'n este'tica, la anecdota familiar, el recuerdo de aifiejas lecturas, la nota sentimental, la evocacio'n historica; pero todo ello tocado del tono fugitivo de la hora volandera, sin preocupacio'n doctrinal, viendo, por el placer de conocer, y escribiendo, por el placer de narrar. La misma precipitacio'n del recorrido las transforma de cartas en anotaciones en cartera..La mayor parte de las paginas recuerdan las de un libro de memorias.

Page  363 ELOGIO DEL ]DR. RAIMTYNDO CAI3RERA33 363 El breve tra'nsito por New York le hace apreciar los progresos del subway, el incremento de los hoteles, las construcciones del Hipo'dromo, la Universidad, el Museo, de Arte... Esta grandeza sin te'rmino que hace que Norte America se supere cada dia a si misma, le mueve a preguntarse: I De quie'n sera' el porvenir? Es una figura reto. rica destinada a no obtener respuesta. Bien puede el profetizar lo'que la historia del 14 ha demostrado hasta la sac-iedad: que en el equilibrio inestable de la politfica universal, pesa. ma-s que el resto, del orbe el platillo de Uncle Sam. Despue's, a bordo del Kronpr'inz W/ilhelnt, el luj o extraordinario de la ciudad flotanate le hace recordar melanco~licamente su primer viaj e.. Ma~s tarde Pari's, Madrid, Sevilla!I La ciudad andaluza, alegre y perezosa que le recibe con complacencia, de antiguo conocido. Vuelve a vivir en sus calles estrechas y tortuosas, en sus fachadas viejas y sucias, en sus plazas al sol, la vida encantadora de su juventud. Un dia, furtivamente, se va como, ya dijimos a su cuartito de estudianate; su hijo, que sospecha el cam-ino de la escapatoria, le sigue: alli, ato'nito le ye reir y llorar a la vez, inexplicables pero veridicas contradicciones del sentimiento, que asi mezela, en la vida, carcajadas y a~grimas... Luego Ca~diz, donde tiene la entrevista con Salvoechea de que hemos hablado; Barcelona, en la cual visita en el Paseo, de Gracia, su piso de abogado en 1895, cuando sali6' de Cuba por la guerra; Marsella, Montecarlo, Ge'nova, Pisa, Florencia, Yenecia, Mi1an, Lucernra! Que' honda impresio'n, en su alma rom~ntica, la del paisaje alpino! Alli', frente a aquellas altas, cumbres cubiertas 'de nieve, en pleno Agosto, mientras al pie se desarrolla vegetacio'n exi'hera y el sol dibuja rosa'ceas tonalidades en la blancura inmaculada de las nieves eternas, le sobreeogi6 el Aini'mo el misticism-o que nunca sinti6' en los templos; se acord6' involuntariamente de su madre, de su nifiez, del hijo perdido, en la flor de su juventud y "con la mirada hiimeda, fija en los nevados piCOS de los lejanos cerros" dijo con verdadera uncio'n: -i Dios info.!

Page  364 ACADEMIA DE LA fl:ISTOEIA la ma's fervorosa y dulce plegaria que puede salir de los labio0s cuando en la soledad, y frente a la grandeza infinita de la creacio'n, nos liablan, por la boca muda de todas las cosas, los seres que parecen muy lejanos y que esta'n muy cerca porque van dentro de nosot-ros... iDe Lucerna a Paris; luego a Ostende, Bruj as, con sus ca]iales poe'ticos y su Beguinaje legendario, Bruselas, donde Frailcisco Hermida le comunica la Paz Ruso-Japonesa concei-tada por mediacion de Roosevelt, el gran estadista amigo de Cuba; Pari's otra vez, New York y la vuelta! El momento mfis feliz para el viajero es ei del regreso al suelo patrio y al hogar querido. De aquel, viaje, guardaba, sin embargo, un libro, el inicio, d~e uin idilio, que fue' la felicidad de una hija y la adquisicio'n de un nuevo hijo, inteligente, instruido, laborioso y bueno, e inol-%idables impresiones, de los paises del Arte inmortal! IV "BORRADOR DE VIAJE"PYa hemos dicho por que' se escribian estas cronicas y c6 -mo formaron un libro. Fue6 otro viaj e a Europa para visitar los paiIses que faltaron en la anterior excursion.. A bordo del Saratoga, camino de. la gran bahia norteamericana, va leyendo el libro de memorias profesionales publicado por el Dr. Manuel Delfin, Treinta anios de me'dico. Ya el habia dado el ejemplo con Mis Buenos Tiem.pos y no tuvo reparo en exponer, clara y terminantemente, su Opinlion a este respecto. Creo que en Cuba-dice —todos los que como el se han elevado desde la obscuridad y la pobreza a la notoriedad y el bienestar de la fortuna (mais o inenos, considerable) hacen un bien escribiendo y publicando sus. recuerdos personales, sus luchas y experiencias. Y, efectivamente, cua'nto liubiera ganado la historia. de us

Page   1911.-Con su esposa y un nieto. 7 4Ik

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Page  365 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA Sf45 tra patria si sus, grandes figuras hubieran dejado las memorias de su vida! Actores de esa misma historia y actores de primer grado, sus relatos nIos hubieran dado la verdadera 'vision de las cosas, de que hoy tenernos nocio'n por pruebas y testimonios mediatos. Saco, Varela, Luz y Caballero, Arango y Parreiio, Gaspar Betancourt Cisneros, Ce'spedes, Morales Lemus, Zambrana, Marti' y tantos y tantos otros... Como es en la e6poca de'lo mas recio de su. campalfia deshispanizante de El Tiempo, que realiza este viaje, lleva en la memoria un titfulo de un perio'dico espafiol, que le hizo gracia: Los bd'rbaros del Norte, aplicado a los norteamericanos. Al desembarcar en New York y ponerse de nuevo en contacto con la urbe portentosa que se transform-a por horas, como al impulso de la la'mpara de Aladino, Oh, si-exclama-en la civilizacion, en el progreso, en las. ejecuciones ma's dificiles, en todo cuanto mejora y ensancha el bienestar humano, este pueblo realiza las, mais sublimes barbaridades. Un teatro de Roof Garden en la metropoli norteiia, le trae at la memoria el desaparecido Polyteama, por entonces construfdo en la azotea del edificio de la Manzana de G 'mez, o u plantado p-or varios pisos de departamentos para oficinas. Y seiialo su gran defecto: el ser un teatro cerrado, como los de a ras de tierra, cuando debi6' aprovechar lo que hay en Cuba en derroche: cielo azul y brisa refrescante. Lo Ilev6' al viejo continente el Lusitania, aquel hermoso trasatla'ntico, lleno de lujo y belleza, que sepultaron despues, poblado de pasajeros, los submarinos alemanes. Desembarc6' en Inglaterra, y el Londres que vi6' en aquella bella e6poca del an'o-era el comienzo de Agosto,-le permiti6' rectificar la opinion de Edmundo de Amicis, el gran viajero sentimental: "Ljondres no es -dice Cabrera-la ciudad de las sombras, de la tristeza y de la iniebla"; que e1 hall6' sol de brillante claridad, prados floridos y ambiente diffano y alegre... Alli, despue's de cuarenta y dos ai~s d auenca, strch6las manos de Gabriel de Z'ndegui, viejo camarada del colegio San Francisco de Asis, que luego fue6 inspirado traductor de bellos Sones de la lira inglesa. 'BIl tra'nsito del orden, comedimiento, regularidatd dentro de

Page  366 366 388 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA la libertad, caracteristicos, del espi ritu sajo'6n, a Paris, le hacen califloar los dos paises, en su libro de memorias, con una anotaioi'n que, antes de 61, han hecho muchos viaj eros: "Una repu'blica que parece Monarquf a y una monarquiIa quo parece IRepu1blica. " De Pari's a Bruselas, donde, se celebra una. Exposicio'n Universal y donde fiene ocasio~n do departir con conocidos. cubanos: el Ministro entonces de nuestra patria Dr. Francisco Zayas y Alfonso, cuya esposa le pareci6' "hermosa y digna representacio'n de la mnujor cubana en el pueblo belga"; Anselmo Diaz del Viliar, Seoretario de la Legacio'n y el Dr. Debeon, el viejo profesor de idiomas do Santa Clara, viajoro impenitente. De Bruselas a Aniberes; de Amberes. a El Haya. Alli visit6' la terrible prisio'n do estado historica, con sus armas do tortura, sus, celdas sombrias, todo el aparato do la e6poca; sangrionta do quo fue' instrunionto y testigo. El gufa, quo sabi'a quo eran cubanos, los dijo: -Ustedes cono-cen algo de esto: ustedes han tenido, tambien muchos, Duques, de Alba! En el camino hacia Amsterdam, os donde, con mias persistencia, cae sobre su ospiritu la nostalgia del pai's lojano. Ve'ase que exacta descripci'n-el vigor descriptivo es una do las ma's altas car acteristicas literarias do Cabrera-y que' hermosa exteriorizacio'n do un estado emocional: Contemplo a traves de los cristales el paisaje monoltino de la inmensa Eaniura verde no quebrada por ninguna eminencia; los rebaiios de corderos, y vacas que se suceden sin te'rmino; los molinos que mueven sin cesar suis aspas, emplea(105 en la constante desecacio~n de los terrenos; las torres, escuetas de los tejares; las chimeneas de las queserias... y en el fondo, ceniciento del horizonte, en donde se pierde la vasti'sima planicie sin arbolado, cubierta de verde semejante al ce'sped y serpentleando en todas direccoioes por la faja plateada, de los canales. que no terminan nunca, veo hundirse lentamente un sol tibio, que no quema, que tiene rayos de luna, que parece tardo en pasar a otro, hemisferio,... y ante ese espectficulo de luz mortecina, de cielo gris, y de pradera verde... me aco,mnete por un fugaz momento ha nostalgia de mi sol tropical y del azul quemante de su cielo. E stas alternativas do alegria y tristeza menudean en el viaje, sobre todo en Alemania, por las poe~ticas riberas del Rhin, Hay, s.iu duda, gozo en el via'eo cua-ndo escribe:

Page  367 ELOGIO DEL DR. RAIMIJNDO CABRERA38 887 Colonia, la ce'lebre ciudad medioeval, quo tiene la gloria de ser la que primnero visita un corresponsal de El Tiempo en Alemania. Pero vuelve la melancolia: Arrojo el la'piz; cierro los ojos y pienso con ternura y tristeza en alguin hijo, que esta' lejos do ml', muy lejos, alla' en la patria distante. Las ciudades rinianas van dejando en su espfritu una hueHia indeleble. Cobleuza, Frankfort, luego, Berlin. El entusiasmo va in crescendo de tal modo que rectifica sus versos a Francia en el 70, cuando Seda'in. El bajo imperio. que se erigi6' por las complacencias de una repubhlica desmoralizada y que tuvo la presuncio'n y la torpeza de querer repetir las desastrosas liazafias del primero, deblia caer vencido, como cae siempre'lo que es de'bil y torpe ante lo que es sabio, y moral y fuerte. Verdad es que no habian llegado autn los tristes sucesos del 14, y que Cabrera no podia presumir que la sabiduria y fortaleza alemanas tenian en su ori gen-la te-orf'a nietzschana del superhombre y el militarismo-una ausencia total de moralidad: la misma que les hizo cometer toda clase de vandalismos y que la derrib6', al fin, al abismo! Contempla las maravillas del Palacio de Invierno en Postdamn-un caudal gastado para cuatro diafs al a]'-o de hospedaje al Emperador, por vanidad-ove a Tanhauser la romantica leyenda wagneriana y sigue su peregrinacio'n: Dresde, Munich, Zurich. En la ciudad suiza, la gran atraccio'n fue6 el Museo Pestalozzi. Su gran vocacio'n por la enseiianza, demostrada siem-pre, le hizo buscar con anhelo en aquel templo del recuerdo, las reliquias del gran fila'ntropo. Despues hizo una visita a su estatua y frente a la sencilla inscripci~n, medit6' hondamente en el valor fundamental de las tres palabras que la cierran y el breve pensamiento que la acompafia: Hombre-Cristiano-Ciudadano. Todo para los demais, nada para sif. Tambie'n alli le asalta la me'moria de la patria ausente y sus glorias legi'timas: Asif quisiera yo, ver un di'a en una de las plazas piihlicas do la Habana-un mionumento severo, y expresivo quo consagre para propios y extra-nos, para las generaciones pr~sentes y las sucesivas, el amor y la gratitud de los cubanos a Doin Jos6 de la Luz y Caballero: nuestro Pestalozzi, nuestro Maestro yr Mesfais.

Page  368 868 888 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA En Ginebra un cuadro familiar despierta sus viej Os inlstintos de romlintico: es una boda popular. Aquella escena, me produce una inmpresio'n grata. Es el poema de la vida que se escribe con iggual poesia, en todas partes; el amor que crea la familia: un bogar que se construye y que acaso, se labra para la dicha y la esperanza.. Turin, Milan, Ge'nova. iRenace la chispa de su alegria: "Hay que saludar-dice-a un antiguo, pariente: a C~ristobal Colo'n." Pero luego viene la amarga leccio'n historica: Colon fue' el fundador y el primer ma'rtir en la historia politica de Cuba. Para el se forjaron las primeras cadena~s; los eslabones de aquella, ca-deria que se reprodujo, al infinito en todas las fases, del desenvolvimiento de la colonia; que amarro a blancos y a negros; que su~jeto6 durante cuatro siglos, a generaciones sucesivas y que quebraron al cabo la decision y el sacrificio. de nuestros, heroes. La contemplacion del Palazzo Doria en ruinas, desloierta sus convicciones democr~iticas: El polvo, de las locomotoras que mancha. y destruye el dorado de la chmara, ireal abandonada, (la le Carlos V), me parecia, el si'mbolo del derecho moderno que sepulta. el poder I u~rsonal y ensancha la vida y soberani'a colectivas. Sin embargo; tengo para mi que si como republicano y liberal goz6' Cabrera viendo la vida moderna sustituir al privilegio y la oligarquia de edades ya muertas, su espiritu sofiador y poe& tico, se dolerf'a como yo de hallar los hermosos jardines por donde discurrir en las bellas mnatronas del cinqmecemto, poblados de amorcillos de ma'rmoles gastados por el tiempo, transforma'ndose en parte en una estacio'n ferrocarrilera; encontrar en las ca'maras amplias y de -ricos artesonadcos, oficinas comerciales; 'y ver atracar enormes barcazas ate-stadas de mercancias, al muelle medioeval donde un dia desfilaron, seoriales y friunfantes, las galeras del gran almirante genove's... Breve paso por Niza, retroceso en Ventimiglia a la noticia de la liegada, del c6lera a iRoma y Na'poles; Marsella, Paris. En Paris liace la peregrinacio'n que ya hemos referido a la casa dje ~Betances; visita a White, el gran violinista cubano; haou i~i Lorieux, laweado con el gran prxo del sal6n.do

Page  369 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA36 369 Bellas Artes, las primeras gestiones para la estatua a Luz y Caballero, y mnientras tanto, puebla con personajes novelescos, los paisajes y las calles de Paris. Sus viejas lecturas francess ilenan de sombras gloriosas cada rinacon de la ciudad ilustre.. Los que no tie-L.en goces im-aginativos, tal vez no comprenderfin estas emoclones que para los que las han sentido y gozado son las mismas en toda edad: se es Poeta lo mismo siendo joven que viejo. Es el mismo temperamento po6tico el quei,le liace asistir en Londres a los ifitimos destellos del genio I(dramaitico de la Bernhard, y escribir en su libro, de memorias: "~Pobre Sarah!I i Ya somos viej os!"I Es finalmente, el que le hace relatar en el epilogo de ese borrador, ileno de perfecciones art'sticas, la triste historia, de Carina la prometida canina de Picolino, y depositar una, lagrima, tal. como si se tratara de u-n nieto verdadero, sobre el cadaver de la perrita. de Lydia, su liija menor. Pero ya el Olivettcd estaba en las aguas territoriales y a poCo el viajero desembarcaba en la tierra nativa, a seguir lucliando, desde la Presidencia, de, la Econo'mica, po~r la cultura de su pueblo, y lograr que al fin, en un parque de la Habana, se consagrara el recuerdo de aquel que puso de pie, el alma, de rodillas, de la nacio'n cubana.... 24.

Page  370 SEXTA PARTE EL HIJMORISTA EL BUEN HUMOR Las primeras impresiones de la infancia y adolescencia determinan, por regla general, ei cara'cter. Cuando el hombre, en sus primeros pasos, con conciencia cabal para dar valor a las cosas, en lugar de encontrar franco y suave el camino, halla zarzales y abrojos, adquiere, por lo regular, una melancoli'a inevitable que suele acompafiarle el resto de sus dias. Pero hay naturalezas privilegiadas que resisten la dura prueba y son alegres, a pesar de. todas las asechanzas del Destino. Un materialista convencido lo atribuirai a caracteres fisiolo'gicos y anato'micos, a regularidad en los 6rganos y aparatos esenciales, a riqueza de glo'bulos roj os... Un idealista pensara' que se trata de una gran riqueza psiquica, capaz de vencer ei ha'bito fati'dico de la tristeza: una fecunda capacidad interna, de la quo tluye inagotable el caudal de los optimismos... Por una u otra causa, o, tal vez por los dos, Cabrera, contra lo que podia esperarse de su azarosa infancia y de su laboriosa juventud, tuvo, un caraicter jovial y divertido, pronto siempre a la risa, ingenua y sencilla, como su alma candorosa; no a la risa sardo'nica y cruel a la manera volteriana, que no es salud del espiritu, sino, el arma temible del ridiculo.

Page  371 ELOOJO DEL DR. RAIMUTNDO CABRERA37 371 Q ue yo recuerde, solo cuatro veces, y Una de ellas ma's de aprensio'n que de males reales, estuvo Cabrera realmente enfermo en to'da su larga. vida. La primera, cuando la fractura del brazo en -el confinamiento; la segunda, cuando tuvo que regresar de Cadiz; la tercera, ya abogado, atareado y con fama, que se (~re6 crcad4 la tumba tal vez por surmenage y se fu6 a la' villa del Onicajina, en busca de los ricos y saludables aromas del fe'rtil valle del Mayabeque... Y la ijitima, la que lo llev6' para siempre al vaile de la muerte.-.. Y sobrLe sn tesoro ani'mico, no hay que insistir mucho en lo (lue se desprende de su obra, pro'dig'a y fecunda y en lo que trataremos de fijar ntis tarde, al delin-ear su silueta moral. Lo que ahora nos interesa es estudiar una fase de Cabrera coino escritor, absolutamente desconocida, fuera del limitado circulo de sus familiares ma's pro'ximos y algunos de los que (-ramos como su familia espiritual. A la vez que fijaremos una faceta ma's de este brillante esplendoroso, descubriremos dos enigmas literarios que, durante largo tiempo, intrigaron a la intelectualidad y a la mejor socieclJad cubanas y afiadiremos a la lista de seudo'nimos que se conoeen de 61, algunos otros ma's. Este nuevo e ignorado aspecto de su labor es su produccio'n,c'omo humorista, un, humiour, a la inglesa, lleno de intencion y de fina y delicada gracia; no la broma de picaro de la novela espajiola, un poco truhanesca, ni la picardia, un tanto. inmworal, del ingcniio france's. En muchas ocasiones, y sin pensar naunca que salieran de ha intimidad hizo esos versos de ocasio'n, jocosos y descuidados que suelen improvisarse en el seno de los hogares para hacer reir a los seres queridos o darl-es uaa delicada broma. Entre la infinidad que he visto de Cabrera puestos al margen de una fotogafia, en la cubierta de un libro,7 al pie de una Carta, en el reverso de una instanta'nea, con motivo de santos, bodas, aniversarios, etc., he seleccionado, para dar una idea de s11:ilegria inge'nita, estas esponiaaneas decimas a su esposa con que parodiaban las belli'sixnas y taun conocidas do NU'iiiez de Arce:

Page  372 372 372 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA 1 Treinta afios! quie'n te diria que tuvieses al fin dellos seis chicos sanos y hellos y un,... que no es todavia. Un dia tras otro di'a nuestra familia ha-crecido y hoy alegre y complacido mi memoria se derranma por el ancho panorama de mi vida de marido. 2 Aparecen ante mi' fugitivas y ligeras las, impresiones primeras de cuando te conoci'. La carta que te escribli y aquel vago sentimiento, que anaim6' mi pensamiento cuando, eran mis alegri'as mirarte todos los dias enamorado y contento..3 El marido, su cadena sacude a veces rugiendo y con quejuknbroso estruendo la mujer lo-s aires liena. Mas la tempestad de arena la calma pronto, contiene Ah! quie'n liabra' que refrene el tormentoso oceano que en el femenil arcano el celo sin fonado, tiene?... 4 Los celos!... tanto se agarran tan locamente caminan que no son luz que iluminan sino, brasas que achicharran.

Page   1-912.-"E1 arte de ser abuelo".-En compafifia de sus nietos en una, fiesta infantil.

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Page  373 ELOGIO DEL DE. RAIMUNDO CABRERA 373 Al esposo abutifarran, lienan de sombras el suelo y dan insensato anhelo a la muj er que los crea de liacer del varo'n atea I un angel puro del cielo.. 5 He visto malos casados familias muy divididas' y tras recias sacudidas mnarido y mujer chiflados. Pero, los propi-os cuidados nunca te causaron guerra ni tu espiritu se aterra ni nunca, pierdes. la calma sabiendo tui que es mi alma, la ma's flel que hay en la tierra! 6 Pienso en quo soltero fui' y mis placeres renuevo pues al verte creo que Ilevo juventud eterna en ml'. Te hallo cual siempre te vi y siento como he sentido, responde el mismo latido al corazo'n si a el acudo... ni desespero ni dudo, ni la ilusio'n lie perdido. 7 Infeliz generacion de solteros sin alientos que viven sin sent'imientos ni goces del corazon. Dime! I No es cierto que son dulces mis dichas ardientes! que el matrimonio frecuentes delicias ofrece suaves... (No obstante faltillas graves y deslices reincidentes?)

Page  374 374 374 ~~~ACADEMIA DE LAk HISTOBIA 8 Mas ali! feliz si lograra, aunque vivo sin engafios, parar en treinta los afios que el destino te depara. Pero ay!I el tiempo no para... ni tuerce su curso el rio y andando, andando, 'angel muio, si hemos de ilegar a lejos, seremos un par de viejos que se amen con desvario! Tenia, una extraordinaaria facilidad de improvisacio'n tue aprov~echaba para sostener, en las alegres excursiones campestres, esas disputas literarias, semejantes a los tenzones provenzales, que mantienen nuestros guajiros en sus fiestas, haciendo interminable retahila de dichos y contestaciones en verso... Lo particular es que Cabrera las hacia casi siempre en glosa de versos conocidos, sometie'ndose voluntariamente al pie forzado, esto es, a terminar sus espinelas con determ-inado verso de 3tros autores. De eso nos habla el mismo en el siguiente pa'rrafo de uno de sus cuentos:..y lo que era ma's tipico, las improvisaciones de de'cimas guajiras. Nu-nca faltaban los vates campesinos, que eran conocidos por su facilidad en improvisar cuartetas, y dos o ma's que discutian en verso haciendo gala de su inspiracion y fantasia. En estos pugilatos solia, yo tomar parte como improvisador o repentista, adoptando la forma y el card'cter de la glosa campesina, y era de ver la admiracion que en aquellas gentes sencillas despertaba la fluidez y facilidad de mi poeslia. (1) Otra muestra muy interesante de esta facilidad y de su gracejo, es la composicio'n que ya con treinta y dos afios y juzgandose viejo, enviaba en forma de epistola a 511 tia Dofia Mercedes D)ominfguez de Cabrera, la misma a quien dedic6' algunas de sus primicias teatrales'infantiles; si bien, aqui hay algo de melancolfa: (1) R. C. Sacando Hilas, pigs. 69 y 70.

Page  375 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA37 375 Contestacio'n a una. carta, de mi ti'a Mercedes Domninfguez de Cabrera. Mi vieja y querida tila, por tu carta, interesanto veo que conservas pujante, en toda su lozani'a, tu imaginacio'n brillante. Que aunque te abruman cincuenta, abriles, segiin tu cuenta, siempre vives en Abril, con el finima contenta, y el corazo'n juvenil. Y que eres tan santa y buena, que, sabes vivir ufana, sin que te abata la pena resistie'ndola serena, con resignacio'n cristiana. Eso consuelo me deja y mi entusiasmo corona; yo que te vi fresca y mona, al saber que eres ya vieja no te quiero Iloricona. Y sin embargo al leer tu carta, iquie'n lo diri'a!.. con intenso padecer sentli una Iligrima frHa por mis mejillas correr. Y un pensamiento enojoso fruci6' al instante mi ceflao recorriendo presuroso, el pasado esplendoroso, que ha corrido como un sue-io. Recorde' cuando heehicera con tus juveniles galas me arrullabas placentera, cual si un 'angel me cubriera, con sus esplendentes alas.

Page  376 376 376 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Y.o muy ninlo, tii radiosa de juventud y hermosura, feliz y adorada esposa, hij~a tierna y, carifiosa, sin penas ni desventuras. Y luego, cuando mi anhelo, juvenil y mi esperanza alentabas con tu celo, mostra~ndome en lontananza triunfos, glorias y consuelo. Ma's tarde... tu hogar desierto, tu lecho nupcial vaci-O... nave sin timo'n ni puerto! cielo de sombras. cubierto... la noche eterna,. Dios info!... Y mi anhelo aimn no cumplido jy mi triunfo tan liorado!.. y mis, glorias que han ajado el corazo'n dolorido, y el a'nimo, atribulado! Cua'n amargo sabor deja ver ese cuadro a lo lejo que la memoria refleja!... iCon tus cincuenta eres. vieja!... Yo con mis treinta... soy viejo! Mas... perdona; sin querer con honda melancoli'a deje' la pluma correr.... es que, tu carta. al leer, me puse muy triste, tfla! La realid-ad me abrum6' al contemplar por mi fe' flaco al que gordo naci6', pobre al que rico gozo, y viejo al que joven fue'

Page  377 ELOGIO DEL DR. RAIMTJND0 CABRERA37 377 Realidad demoledora!... Ya la ninia encantadora perdi6' los gratos hechizos... los negros, sedosos rizos ay! de nieve son ahora... Vive itu que eres tan buena infeliz y resignada. sin que te abata la pena... yo teqngo, el alma endiablada y el contraste me enajena. M-as sabe, que el pobre ninio a quien tu materno celo cuidaba con dulce alibao, y primoroso, desvelo, te, guarda el mismo, carinlo. Y que por verte dicliosa, y que volviera, el pasado, ijuventud esplendorosa! Cual Fausto diera, gustosa, su alma a Luzbel condenado! Y adio's... que de versos harta estard's, querida ti~a; si me escribes otro dia 1hazme creer en tu carta que eres joven todavia! 1882 Pero todos estos ensayos son rimas ligeras, liojas al viento, labor en que el ingenio trabaja sin ma's provecho que el rato de placer de escribirlas y leerlas. Ma's sostenido esfuerzo, a pesar de que me consta que no le cost6' ninguno, implican los dos traba-ios literarios de que nos vamos, a ocupar en seguida, en los cuales ere6 dos tipos, retratados admirablemente, caracterizados de mrodo tan cumplido que nos parecen personajes reales y viOs, y alguno de los cuales produjo, por una de sus intencionadas3 cronicas, hasta una ardorosa pole'mica literaria.

Page  378 378 378 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA GALANTERfAS Ya. hemos de ver que su temperamento roma~ntico, sn devocio'n al hogar, el respeto a la muj er que aprendi6' adorando, y bendiciendo a la madre genaerosa y abnegada, su sensibilidad de poeta y su delicadeza y ternura nativas, le hicieron siempre un gralante y cumplido caballero. No es de extrafiar, pues, que cuando metido en andanzas de cronista de salones, resefii6 fiestas y saraos, eligiese ese titulo para su seccio'n. Porque, apresure'monaos a decirlo: el escritor activi'simo, inacansable, que toc6' y con exito, todas las fases del airte literario, honr6', ya viejo, esa forma de literatura moderna, irnipresedindible en esta edad en que falta poco para vivir a los ojos mismos de las gentes extralias. Y hagamos mencio'n, tambie'n, de u-na costumbre que fu6' frecuente en 61. Solia escoger para seudo'nimo, muchas veces, el nombre de la persona que, por entonces, teni a ma's cerca; y a ratos, gracias a la ductibilidad de su ing-enio y a la habilidad de su pluma, consegui'a liacer recaer-Jlas sospechas del seudo'nimo sobre la misma. iRecuerdo que cuando entre' a trabajar con 61 en Cuba y America, empez6' a poco una seccio'n titulada Notas personales, que habria de hacer yo y que contendria esas noticias de cartdcter personal que suelen insertar los perio'dicos y que por lo regular, no interesan ma's que a los irbteresados. Por ei futuro au6tor, las firm6' con el seudo'nimo de Salvador. lHiizo las primeras para inadicarme c6mo e1 deseaba. que fuerana; y efectivamente, result6' una seccio~n tan l~ena de intencio'n y de inateres, que despert6' en seguida el de los lectores: le animo6 el e6xito,,Aguio6 la tarea, y el verdadero Salvador jama's escribio6 una" sola linea de este carficter, mientras 61 continuaba atrayendo la ateneio'n con agudas y acertadas observaciones. Y en eso de mantener un iucognito era invencible, lo prob6' ma's tarde en una ce'leb)re econtienda de que ya hablaremos; lo prob6' en esta ocasio'n felicit~iadome cumplidamenate, ante la Redaccio'n, por una carta que hubo, de recibir elogiando una de las Notas personales, de

Page  379 ELOGIO DEL DR. R.AIMINDO CABRERA37 379 Salvador. Y Salvador no tenia ma's part icipacio'n en ella, que haber pasado en limpio una cuartilla toda liena de su letra, p&sima, y nerviosa... En sus emp-efios de cronista de salones echo' nano al nombre de uno de sus. protegidos, que -es hoy un me'dico distinguido, y- notable y era entonces un joven imberbe, en la edad de las conquistas tenoriles. Es el Dr. Enrique del Rey; y haciendo una, traduccio'n literal del nombr e y apellido, form6' una palabra, que, siendo un nombre ingle's, podia ser, a la vez, un diminutivo castellano. Asi' fue6 como surgi6' el seudo'nimo Henry King (Enrique Rey) o Enri Quin que tanto intrigo6 a los literatos, y que no ha sido, que yo sepa, descifrado hasta ahora ni por el excelente Diecionario de seudo'nimos de Figarola-Caneda, en que faltan algunos. Al presentarse a los lectores en Octubre de 1904, desde las columnas de Cuba y Am~e~rica, hizo con estas bellas y delicadas expresiones, su programa. En las notas de amor que estan ahora. de moda, habre' de ser siomamente original. Soy espiritualista, y esas cosas las trato yo con ingenuidad y de]icadeza. Tengo la ventaja de ser muy joven y tierno y no haberme enamorado de verdad todavia. Las mnujeres me parecen fibres, y la flor es para, m~i la obra superior y ma's digna, de admniracion y respeto de la naturaleza. Asi, entre bromas y veras, atribuyendo a otro cualidades propias, iba pintando un tipo gentili'simo que decia, de burlas, mnuy hellos discreteos: Yo os prometo que a vosotras he de consagrar las mejores impresiones de mi niimuen; las galas de mi pe'niola, alma y vida entera; y'si las musas. no me prestaran sus favores, mi voluntad para obsequiaros y serviros me hiardt vencerlas. Ni el ma's rendido trovador de los encantadores tiempos de Clemencia Isaura, liubiera usado en gayas y torneos ma's galain ciecir. De repente se olvida de su papel; pero sin descubrir el'ino.3gnito, da como en todos sus escritos, datos interesantes para, la historia de Cuba. Aquf, en son de discreta, diluidla critica, hace una incursion por el a'ureo periodo de la literatura nacional:

Page  380 380 380 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Tengo para mil (que antes de empezar con estas primicias la vida de escritor, he lei'do muchos peri6dicos de la antigua metro'poli y de otros pai -ses donde se escribe en distintos idiomas, pues no debe ignorar el p-iblico que co2no la cotegiata yo, se' el france's, el italiano, y el ingle's); tengo para mi, repito, que so'lo en la Habana o en Cuba existe el tipo de periodista cronista de sa16'n y de lo que no son sa.lones, obligado a ver y decir quie'nes son los y las concurrent'es a las fiestas, los teatros, paseos, & Fisa hermosa seccio'n del periodismo cubano no la hallara'n Vds. en BManco y Negro de Madrid, nii en el Dianao de Barcelona, ni en La Ilustracio'n Sudamericana de Buenos Aires, ni en La Revista de Roma, ni en Le, Petit Journal de Paris,1 ni en el London News, ni en Leslie's Weekly de New York, es seccio'n cubana, tipica, muy criolla. Yo no se' quie'n fue' el feliz inventor. Si data de los tiempos afiejos de La Hab-ana Elegante, de Casimiro Delmonte, o de los menos rernotos. En el periodismo viejo de los tiempos que se llaman de oro de la Literatura cubana, cuando se publijaban La Guirnalda, las Brisas de Cuba,.y La Flaresta, y eseribian Ludces, Fornaris, Mendive, Carrilio y otros poetas que conozco de registrar papeles viejos en las viejas bibliotecas, no eran conocidas esas cro'nicas iniprescindibles en las actuales publicaciones, y sin las -cuales no ha'y ninia o seflora, que las hojee o se digne mirarlas, ni hombre pro-vecto o joven. que quede satisfecho. Pero no es solo el historiador, -el que a despecho de la frivolidad del ge'nero, aparece de vez en cuando tras la atildada silueta de Henry King. Es el severo guard~in de las nobles y puicras tradiciones famiiares cubanas, que tambie'n protesta, en ocasiones, d~e la publicidad escandalosa de la vida privada. Los que recuerden cuanto ilevamos dicho de lo que fue' para 61 sienipre el santuario del liogar (y nunca ha tenido el lugar comnuin ma's exacto significado que en su concepcion elevadisima del cardcter sacramental de la casa) comprenderain la profunda, acerada intencio'n de esta cro'nica: Lunes 3.-Hoy Fontanills recoge velas en el Diario, y afirma que no anunciara' ma's los rompimientos amorosos ni los divorcios... iVamos!... Una pra'cti~e,a tan honesta, tan original, tan -educadora! Y ahora quo empezaba yo... Pues lo que es a mi' ya naada me detiene... Yo, sere quien bata en el porvenir el recod, para demostrar que es galante y moral que el cronista de salones se introduzca en las familias, descubra los secretos de las ninias, ponga a la espectacio'n p-dblica lo que hasta ahora fue' recatado en los hogares y los viejos estimaban que debiera serlo... Tambie'n el psico'logo anotaba, entre gacetillas sociales, mag-.nfficos apuntes del natural. Ya 61 habi a liecho alusion a ciertas

Page   1916.-De viaje.-Con su esposa.

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Page  381 ELOGIO DEL DR. RAIMTJNDO CABRERA 381 pedanterias, impropias de gentes efectivamente. cultas, cuando se ref eria a su conocimiento de las lenguas extranj eras. hora acaba de dibujar, en renglones, este tipo tan vulgar y tan conocido en nuestra patria del simulador de la sabiduri a: Voy mirando, que la celebridad es cosak relativamente fakcil de ganarse. Por lo menos la del momento. Tenga cu~alquiera un perio'dico que circule y donde se diga y repita -que uiao es una eminencia... y por lo menos ei grupo, de lectores ileoarai a creer en la superioridad del bombeado. Con esta creencia, empezare' desde hoy a trabajar un poco en mi prop10 favor en esta seccio'n, y no me tomara'n a mal supuesto, que neee-sito empavonearme. y encumbrarme, que trabaje pro d'on ra. (S' latin.) Alguna noticia falsa, pero dicha con gracia, y naturalidad, interrumipia ameniz6adola, la trivialidad de la resefia social. Invento6 un noviazgo de ventana, que pudie'ramos decir en siete episodios, tanto como semanas dur6' su Cro'nica, hasta que fu6' reemplazado por el poeta y diploma'tico cubano Ramiro llernaindez Portela. He aqui una de sus peripecias, para que pueda juzgarse -de las otras: "Viernes 7. Esta noche la pasare' en San Lhzaro, atisbando. Aumenta ei intere's de mi nota de amor. La nifia de la, ventana ha contestado la cart~a. La negra cocinera y portera y todo, entreg6' la esgperada misiva en la bodega y se gan6' otra peseta del gala'n. El bodeguero que esta' ya en autos ech6' una sonrisita muy bodegueril. La cartita decila que-ssi... si usted viene con buen fin... Y como al muchacho parece que ci final lo tiene sobrexcitado no tard6' mucho en acercarse a la ventana y celebrar con ella la primera v mais dulce de las conferencias. Yo lo lie visto, lectora, doy fe' de ello, aunque no sea notario... Esos dos j~ovenes son ya novios y la culpa de elLo la tiene la cocinera. Envolvia admirablemente las insulsas relaciones de nonibres estereatipados, que suelen rellenar las cro'nicas de salones, en las amables galas de una interesante ane'cdota. Por ejemplo, Cuba y Ame~rica dedico6 un niimero entero, COino homenaje a la gran artista francesa Gabriela Rejane, que atctuaba entonces, en el teatro Taco'n. Articulos, grabados y fotografias, t-odo estaba consagrado a la genial inte'rprete de Madame Sans Gene. Sin embargo, no falto6 la seccio'n de Galainterias, con esta excusa:

Page  382 382 382 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA No podemos prescindir de esta, seccio'n en el presente nuimero especial. Los abonados no lo perdonarian. La Sra. Rejane, al leerla, conocera' la verdadera especialidad del periodis.mo liabanero. Y sabra' tambie'n la gran artista que habernos en la ciudad grandes especialidades en, el ge~nero, entre otros, por orden de fechas: Pontanills, decano, F10ri~njel, Heraido, ct rnai, le.servitcur, qui dcpasSe tout. Hay que resefiar la enorme concurrencia de las primeras -noches. Nos hace un cuento. Se liega al, camerino de la artista. Usted quc es ci asombro del mundo por sus talentos, le dije-en france's, por supuelsto-y que, ha. visto, tantos pi'blicos, no debe de perder ocasio'n de contemnpiar ci nuestro: es un especta'culo nuevo y tipico. He lei'do en una de las obras de Madame Merlin, me contest6', que Taco'n no tiene igual como teatro en la elegante y arrobadora, exhibkAlon, de las damas, cuyos cuerpos a trave's de las barandas abiertas y sobre ci fondo blanco de los palcos, sne contempla desdc los pies a la cabeza, abarc~ndose de una ojeada la gracia de las, formas, y ci buen gusto dcl atavio. -Efectiva~mente, le conteste'; venga usted a convencerse de ello... Rejane, con esa gracia y movilidad que le son propias como parisiense, baj6' apoyada, en mi brazo la escalerilla de su camerino y se puso detra's del telo'n de boca a contem-plar a trave's del cristal de observacio'n disimulado en la pintura, ci magnifico cuadro del anfiteatro. Y cuando ci tra-spunte le avisa quc debe prepararse, para la escena, la hacc, exciamar Henry Ki'ng: -lAttendcz! iAttendez! Laisez moi jouir de cc grand plaisir de ma vie... iOh! Le public de la Havane...! Charmant! Supre'me! El cronista queda obligado a enviarle una lista, de aquellas bellas damas y esa es la que publica, en su cro'nica,1 jHay una forma mas grata y ma's amable de relacioniar una eiiorme concurrencia 6I Este amateur de la literatura, apesar de estar en su noviciado literario, se nos hace extremadamente simpaitico. Nos intriga su incognito, seguimos sus peripecias y nos inte~ resan sus exitos. Un dia nos llena de comipasio"n: Mie'rcoles 12.. Lectoras milas. A Permitis que os haga una confidencia? Me siento ya fatigado de estos ejercicios, croniqueros. Mis, ilusiones en flor se desvanecen... He luchado tres semanas.. lie copiado en mi seccio~n todos los naoinbres posibles, he derramado incienso, estoy pronto a derramarlo mul veces!.

Page  383 EILOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA38 Y esta sociedad se muestra injusta conmigo! No he recibido ni una sola invitacion a una mala comida o a una pobre fiesta, de buffet, de medio pelo... ymi frac y mi smocking, sin hacer la cruz, auln colgados de mi armario, parece que de mi se esta'n. riendo. Pero las cosas cambian de repente. El Jefe de Redaccio'n Lo recibe con una invitaci'nqu lo liena de ju'blo y vanidad. Los periodistas todos le ofrecen un banquete en El Louvre. Ya Tiene ocasio'n de lucir sus flamantes prenidas de vestir adquridas inediante un anticipo del Administrador, y auin no estrenadas. El iportero gallego de la casa de hue'spedes que lo ye salir tan acicalado se queda ato'nito; 61 deja caer, al pasar, una mirada de alb tiva superioridad. La sala, a su Ilegada resplandece, el puiblico aglomerado a las puertas del hotel asiste al esple'ndido homenaj e; lo que ma's vale y brilla en la intelectualidad esta' alli y 61 j,,o resefia dando de cada nombre propio un ligero detalle critClo.. Hasta los IDres. Lanuza y Bustamante envian esquelas de exc-tsa por no poder asistir al acto. El adivina que ha sido un complot'- Para descubrir el incognito. Llega la hora de los brindis. Todos ensaizan al ilustre escritor; 61, para corresponder, jee su cronica, proxima. En la digestio'n del suculento Agape, SUB cuartillas tienen virtudes soporiferas y todos se quedan dormidos, menos dos colegas, que le miran sorprendido... -Sefiores-grite' para despertarlos, he concluido! Y el esfuerzo que hice me despert6' a mi' mismo... y me en~contr6' en mi cama, en la cama de mi pobre cuarto de desco~nocido, y al darme cuenta de qiue todo aquel hermnoso sueciio era mentira, cche' con tristeza la vista al escaIparate cerrado que guardaba aii'n intocado y virgen mi frac' de novel cronista. Entre tanto, seguia el affin de todos por descubrir el incognito. Algunos, los imas, estaban convencidos de que se traaba del Sr. He'ctor de Saavedra, por cierta afinidad de estilo con el ]novido y brillante del distinguido diploma'tico. El se ref1a de estas atribuciones. j Quie'n es el que acierta? 'iNinguno! Siga la pesquisa, que es entretenida, revela. mi 'exito y excusa mis delirios de grandeza, y conste que yo, hecnry King, soy en espafiol y en cubano Enri Quin.

Page  384 384 384 ~~~ACADEMIA. DE LA HISTORIA La aventura, Como todas las cosas en la vida, tuvo, al cabo, su fin. Siete semanas despue's apareci6' una admirable paoia del i'iltimo capitulo del Quijote, con este enacabezamiento: Capiltulo, VII De co'mo Henry King cay6o malo, y -del testamento que hizo y su muerte. Efectivamente, nIos cuenta sus ~iltimos momentos, sus p05.treras recomendaciones y su i'iltima. voluntad. Adema's, a la manera cervantesca, se puso sobre su tumba el siguiente Epitaflo: Yace aqui el Cronista fuerte pie a tanta altura lleg6' de galante, que se advierte que Fontanills le envidi6', en su vida y en su muerte. Tuvo a Florimel en poco; de los cronistas fue' el coco y arm6' tanta revoltura que la ero'nica futura la harad cuerda aquel gran loco. Hasta hay cierto sabor cla'sico en estas dos quintillas con que pas6 a mejor vida el mais donoso y chispeante caballero andante de la cro'nica que las mismas recuerdan en los siglos pa-. sados y a-notarain en los futuros. Se dira', tal. vez, que -era esto andanza pueril en quien como 61 habi'a escalado ma's altas y gloriosas cimas literarias. Los que hagan tales cargos olvidan que hay ciertos espiIritus selectos capaces de las ma's sesudas y graves tareas y tambie'n de las ma's.ingenuas y sencillas trivialidades. No es defecto. Al contrario, me'rito singular de las alinas ricamente dotadas, aptas para lucir virtudes y liabilidades en muy varia y compleja distribuio'n. Para ello se necesita el polen activo del verdadero" talento, el cual, como, el natural, llevado por los vientos a las ma's gran-des distancias, lo mismo fecunda el vegetal de la alta montania que las fibres silvestres del valle.

Page  385 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA38 385 III ""PACO MANTILLAtt Mayor intere's y comentario despert6', en el mundo, de las letras, el regocij ado andaluz que. empez6' a colaborar en El Tiemp0 en 1912, sigui6' hacie'ndolo en Cuba y Ame'rica,-cuando El Tiempo dej6' de publicarse,-por espacio de un aflo, y nunca pudo saberse de quie'n se trataba, siendo objeto su seudo'nimo, Paco Mantilla, de las ma's peregrinas atribuciones, desde ID. Rafael Fernandez de Castro, que fue6 el que con ma's ahinco sefialaba la opinion, hasta el que estas lineas escribe. Ahora, que, para mostrar una faceta mais de su gloria literaria y por que' se' que en el plan de Medio siglo entraban en un tomo, Henry King y Paco Mantilla, revelo este secreto que ito descubrf entonces ante dos caballeros que iban a proponerme una cuestio'n personal,-se comprendera' por que el misterioso colaborador se referia a las cosas de su tierra fingida, con tanto conocimiento y aplomo, tenia tal verdadera y simpa'tica chispa andaluza y hablaba, escribiendo, tan "al natural". Basta recordar que Cabrera hizo sus estudios universitarios en tierra aindaluza, se code6 on ets ea por espacio de dos a-is conoci6', palmo a palmo, tanato como su villa giiinera, la bella y amable ciudad donde proclamaron la Constitucio'n espafiola los revolucionarios de 1812. Las colaboraciones de Paco Mantilla fueron un esfuerzo, mu(10ms serio que las cr'nicas de Henry King. El Tiempo, al transformarse de batallador diario de combate en una revista diustrada, como su liermana mayor Cuba y America, solicit6, por medio de un anuncio permanente, colaboracio'n pagada, cosa -no muy frecuente en Cuba, donde, al contrario suelen cobrar por publicar los trabajos de los escritores noveles, en dinero o en espwecie. Acudieron multitud de literat~os en ciernes. Todos los dias nos traf'a el correo una gran cantidad de cuartillas, que babi'a que leer y seleccionar para reproducir y pagar. Entre ellas llegaron las de Paco Mantilla. El ro'tulo de la invitacio'n permanente era el que sigue: "~Quiere Ud. colaborar en El Tiem25.

Page  386 386 386 ~~~ACADEMIA DE LA IH11STOBIA po?" Paco Mantilla respondia: "Vaya que si quiero: aunque, fuese por el honor de figurar entre gente que vista bien y que coma bien." Asi' empezo una colaboracio'n periodica, no interrumpida ni por el viaje de Cabrera a los Estados Unidos realizado en aquel verano. Desde alla' venian las ocho cuartillas semanales y desde a~lla seguf'a el movimiento politico y social de Cuba, que le daban pie para sus comentarios, lienos de gracia y donaire; para seguir dibujando su personalidad ficticia y para trazar animados cuadros de costumbres. Porque desde tres puntos de vista, efectivamente, hay. que considerar la labor de Paco Mantilla: como un bello estudio psicolo'gico, como una excelente contribucio'n a nuestra, literatura "costumbrista", para usar un vocablo que ya ha tornado carta de legitimidad, no obstante las protestas de los puristas; y como una atinada y a veces puj ante sa'tira politico-social. El tipo concebido por Cabrera, teni'a tal unidad y vigor, que parece una efectiva realidad. Ma's au'in que los mismos vagabundos que vemos en el Parque, a los cuales falta la efectividad, Ilena de relieve, de una verdadera personalidad. Paco Mantillkt niantiene su caraicter, desde el principio al fini, sin titubeos, sin contradicciones, sin desrnayos: es el mismo siempre, me'rito literario alti'simo, si se tiene en cuenta que estas cuartillas se escribian a vuela piuma, sin tener en presencia las. anteriores, Como una pagina volandera, sin pretensiones artisticas. Paco Mantilla, se present6' a si' nismo con estas palabras quo son, al principio, nn retrato a pluma en que abundan frases de burlas y gracejo, y torminan, melanco'licarnonte, con una bolla sin.tesis. de lo que, para tantos esla inosporada protecci'nqu hall6 en los perio'dicos deo Cabrera. Figuirese usted, Sr. Director, que he ilegado a los treinta y siete afios sin tener nunca un cuarto-soy soltero-y agre'guele una '- a la palabra si le pla.ce, dada mi edad avanzadita sin contraer el santo, lazo. No he hallado mujer que me mire y eso que yo las miro a todas, a jo'venes y viejas, por si alguna se fija en mis ojos que es lo ilinico. brillante que tengo. Naci en Ca'diz alla' por el Perejil que es un barrio que. ban-a el mar a~zul y quema un sol de gloria. Vine a Cuba creyendo, que un poeta que ha escrito un drama, dos comedias, y una carretada de versos, hallari'a plaza de cualquier cosa en esta tierra que por all' ilaman del azuaear y del ore,

Page  387 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA37 387 Con este bagaje se dedica a buscar trabajo: Un paisano me coloco6 en una trastienda., y aunque quiso enseniarme a vender por cinco lo que vallia medio, no pude aprender el arte. No eres gitano, me dijo, y me puso en la puerta de la calle. Otro que era gallego y a quien interese' en mi favor, enamorado de mi buena letra, me puso en la carpeta. Pero resulto6 que si tenia buena caligraflia no sablia multiplicar ni hacerle cuentas artificiosas con centavos y reales. de ma's que cobrar al marcha~nte estafa'ndole, y como eso perjudicaba el.negocio, me despidi6' diciendo que -a el le interesaba la letra menuda y no le importaba la buena, letra. En vano pretendi6' ser periodista: en todos los diarios "le dieron con la puerta en las narices"; artista de teatro, carecia. de facultades... Y aqui me tiene Ud., sentado de di a en el Parque, mirando a Marti que con el dedo de ma'rmol parece decir a los, que pasan: Dad de corner al hambriento! Pero nadie lo entiende, a juzgar por mi, que muchas, veces tenpgo liambre. Y asi en ocho cuartillas, se habia copiado una vida: Le va una historia completa: un hombre, un affin, un fracaso, una miseria, una necesidad y unaa esperauza! L-e pondra' Ud. epillogo a esta triste leyenda de un ente pobre, de uno de tantos que suenian y sufren. Y Si, por venturosa suerte,. obtenia, el inmenso honor de que,su colaboracio'n fuese admitida, trazaba su programa: Contaria cuanto viese desde su belvedere, de la infinita caravana de sofi-adores o practicos, ilusos o nuaterialistas, fuertes o de'biles, grandes o chicos, que van mundo arriba, con el fardo de sus espe - ranzas o sus -desengafios a cuestas, en busca de la tiera prometida, que cada uno finge conforme a sus ideales, y que al cabo resulta la inmensa nada de la muerte. Acaso le cuente todo lo que veo a diario, desde esta silla, del Ayuntamiento que ocupo gratuitamente de dia: de los, quo cruzan y parecen dichosos o son tambie'n tristes: de los que rodean el parque con sus novelas politicas, sociales y de negocios. El retrato sigue apareciendo, vivo y hablando, ante nuestros ojos. Ha obtenido un empleo, gracias a la recomendacio'n del IDirector de Cuba y Am'rica.

Page  388 388 388 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA Gracias, Sen-or Director, por la credencialita que me ha mandado, usted de acomodador en el "Teatro Nacional" antes "Taco'n". Voy a mandar imprimir unas tarjetas en la imprenta -de El Fifgaro que digan Paco Mantilla Acomodador y enviare' una a mi padre en Ca'diz, que no tuvo confianza en. mi y me hall6' int'til en sn estanco, de Benjumeda. La suerte veleidosa, empieza a soplar en su favor. [Tna reclame sobre la Biblioteca Internacional de Obras Famosas', quo entonces haci'a u~n ruido tan estruendoso como injustificado, le, vale diez duros que le regala Mr. Howard, el Administrador de; la, Compahifa Editora. Y entonces tiene u~n rasgo, muy propio del autor que lo habi'a cread&: los envi'a a su padre con esta carta, escrita en gitano: Querl'o parecito e miz, entrai'az. Pa que sepaz que tu hijo no te olvi'a y ebedeze tuz mandatos te pongo en la plazoleta de la mano, y en buen luga' de provecho y guzto esos dozcientos realejos. Zon produto e miz zudores, y de m'iz reclaimowz, los he ganao, en Cu~ba y America como too un hombre. Co'mprate un saquin nuuevo y un calafie's. Y cuando zalgas a la calle cambia dos pesetillas en chavoz y ve al atrio, de La Divina- Paztora y repa'rtelos en nombre info entre aquelos viejos y podridos que piden limosna a los. devotos. Ygalez uzte que Paquillo adelanta y que no olvia. a naide.. Y cuando me escriba ma'ndeme una bendicio'n grande muy granade! que me coja too el cuerpo y me ilumine el alma pa seguir prosperando en el aquel de la literatura que ez por donde, la gotita me viene, y ojala' ziga en raudalez. Todavi'a sube ma's. Se le aumenta el precio de la colabora(do'n visto el e6xito obtenido y se le hace' Redactor de plantilla, por lo que el se llama a si mismo plantillero. Entonces Don Merejo, un amigo catalin, de su tertulia del Parque, le vaticina el 6xito de u~n conocido comerciante librero: Todos los que tene'is talento-le dijo e'ste-sois asi': unos adoquines, no entende'is la vida. Te lie dicho, que eres un pote, no para liamarte cacerola, sine explicarte tu destino. Subes y vas subiendo como subi6' el desde mozo de un librero, de'viejo a librero, a farmace'utico y a millonario. Morlias de ham.bre en el parque y por mor de unas cuartillas que se te antojaron, eres ya

Page   1916.-Varios aspectos del gran hombre. (Estudio fotogra'fico.) ~I;)

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Page  389 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 8 389 redactor de plantilla, en un peri'dico, que se llama Cuba y Ameriea nada menos que una perla en un archipie'lago y un nuevo mnundo, y tienes un enmpleo; te codeas en teatros, con personajes y los, viejos del "Upnion Club"; ves de cerea a las mujeres lindas... te pagan reclame I El viej o, a quien de vez en cuando socorre, piensa con terror en ese futuro encumbramiento: Va~s para arriba derechito. He de verte en automolvil y entonces, no te fijarfis en mi. El inconveniente que encuentra Don Merejo nace de lo in(xpresivo de Sn nombre. Y ontre sus reflexiones se deslizan ya los tonos. de una critica de nombres y personajes bien conocidos: Lo iinico que siento es que te llames, Paco y Mantilla. Paco es nombre chulapo'n y Mantilla viene de sa'bana o manta. Debi-eras l~amarte Saldo, por-~ que dl nombre es Ilamativo. Siendo Saldo, sera's banquero y consejero, de todos los bancos y siempre con saldos a tu favor en todas, las situaciones. Pero mix a, exclam6' despue's de un moinento de pausa: Mejor querria, que te Ilamaras Pelayo... -ero eso es un rey godo-le interrumpi. -Bien, contest6' enseguida, godo, y todo, siendo Pelayo, so gobierna. siempre en la monarquia, y en la repidhlica, el espi'ritu es invisible; actiia sin dojarse ver (por Polayo, Garcia). Se esta' en el cielo, en la atmo'sfora, en la Covadonga, en la montaiiaa eon las cabras y con la virgen, y que truene... Se' Pelayo que el godo, que coge la R se liace el gordoa y sii quieres, HAmate Ce'spedes no por la yerba, sino por las arenas aurliferas. del puerto. Pero no te llamos Mantilla, que te quedarais en idem. Y Don Merejo se fue' y me quede' taciturno, confuso; sin finimo, apenas, lpara copiar ol dia'logo en estas limitadas cuartillas ~ pensando si sera' verdad quo en Cuba libro se puede empezar a subir la cuesta eon diez pesetas y Ilegar en un santiamken con millones, a la cima... iDetalles psicolo'gicos de un valor inapreciable siguen destacando "el tipo". El amor de las cosas pro pias, tan honda, tan profundamente huimano, surge lieno de sabor de realidad, al lado de un ligero toque de observacion sociologica, que, en solo un trazo, pone de manifiesto el error comunista: Ocupo una porcio'n del globo, por pequen-a que sea, quo disfruto legalmento por derecho propio, estos cien metros ciibicos de aire; este cajoncito de diez metros cuadrados de suporficie en la inmensa extension de lo creado; cuya renta pago religiosamento al casoro, son mios. Soy rico!

Page  390 290 ~~39O ~ACADEMIA DE LA IIIISTORIA No sonrlian los potentados y menos los, millonarios improvisados en el OlItimo cuatrenio, los accionistas del tele'fono, del gas y del dragado: la vanidad de mi riqueza es ma's justificada que la suya: la de ellos, se baffa. en agua de rosas: la mia en un ambiente purisim~o. El cielo, con el sol de dia, con sus estrellas de noclie; el aire con sus perfumes o su brisa no eran solo mifos, eran de todos los vagabundos o de ninguno bajo el mando del policia: aquel comunismo de la plaza pifiblica. no era comunismo, sino miseria y absolutismo. Hay detalles, que parecena superfluos y son, sin embargo, cornplementos que reafirmnan una personalidad viva. En el horizonte de su vida bohemia, sin calor de hogar ni familia, aparecen una "viej ecita, tuerta y fea", y un zapatero remendo'n vecinos de cuarto. Con e'ste cambia impresiones politicas, como con Don Merejo, el catala'n del parque, y con aque'lla dulces impresiones del suelo natal; que IDonia Maruja es del mismo Puerto, de Caidiz y paso6 muchas horas al pie del faro que gu'ia a los marineritos, mirando desde niiia las dos luces con que Santa Marlia alumbra, el mar de noche y salva -a los navegantes del peligro... Y por ese relato, Sr. Director, ye usted por entero-concluye ---como la tierra se ensancha para mi y co~mo tengo, lo que nunc-a he te-nido.. familia. El brillante estudio psicolo'gico sigue hacie'ndose con matices admirables de penetrante agudeza. Ve'ase que modo de deseribir la preocupacio'n de las, ahuas a las cuales obsesiona el ansia de conocer el secreto de su propio, destino: Feli'Z el mortal que no se entrega a la m-editacio'n: que mira al cielo para entretenerse contemplando el cambio, de silueta de las nubes: o a las. plantas para contar los colores, de las fibres: o a las personas para decidir si tienen la nariz larga o corta, o los ojos. negros o azules, pero que nunca se encierran en si' mismas por una o dos o tres lioras analiza'ndose a si propios. ayeriguando por que' su corazAn palpita, po~r que' sienten, por que' han vivido, y para qu6' han de vivir; que' lazo y que' esperanza los ata a la vida. Porque su inesperada fortuna ha determinado una verdadera revolucio'n en su cara~cter y costujmbres, en sus anlielos y ambiciones: Sen-or Director! Cuando usted ofreci6' dos duros por ocho cuartillas, yo, que no teni~a un centavo y mucha hambre, solicite' y gane esa. fortuna:-cuan

Page  391 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA39 391 do me la asegur6' smuificencia y mi caletre, euwrtillista, me ere" harto do fe. licidad porque comi mi pan con abundanci-a y con la satisfaccio'n de ser mifo. S~u 11ave protectora me ha abierto otras puertas: las do un empleo que me ha dado medios, para vestirme limpio. Ya no duermo a la intemperie; como a hora regular, y hasta tengo quie'n me asista y cuide. Debia sentirme dichoso... y ando triste. Me acuesto meditabundo: suenjo cosas enternecedoras y me levanto taciturno. Dofia Maruja lo ha notado y me lo ha advertido. -i Mozo, 1 Que' te pasa? 7 No hablas ni ries...I & Es quo esta's enamorado? No le he respondido, pero me he dado ma's cuenta de la revolueion interna que estoy sufriendo. Flijese usted que no digo evolucio'n. Evolucionar os cambiar con fijeza y lentitud: revolucionar es saltar de un estado a otro con desorden y rapidez. Yo me he revolucionado dentro do Du' mismo. Y tiene soliloquios enaternecedores que 10 excitan ma's cada dia a la conquista del bienestar y de la gloria. jPero con cua'n admirable conaocimiento del alma humana, se trazan esos parra~ fos en que se ve un -corazo'n dominado ya por todas las anagustias de la ambicio'n y por consiguiente, triste I: -Paco Mantilla 1-me dije a solas; has sido un menguado; un mandria desde unifo. No has tenido madre y do tu padre renegaste pretendiendo ser poeta cuando el era un modesto vendedor do tagarninas por cuenta del Estado: saliste a correr mundo y tu. universo ha sido en tus mejores dias la plaza pi'blica y tu palanca de vida al vagabundeo. To das. ahor-a el pisto, do escribir porque tienes un poco de chiruimen palabrero y comes un poco mejor quo antes, pero tu existencia no debe ser la de un qu~idam quo redacta gacetiLLas una vez por semana y gui'a a petimetres, a viejos vordes y a ninias bonitas en Las galorias de un teatro. Sal do la oscuridad y de la inerciai ment-ecato!1 Se' hombre do ocasio'n y Aibrete paso y briLLa! Y do este circunloquio interno en quo yo, mismo me argumento y objeto no saLgo ya en todo, el dia. Me ha hecho ustod ambicioso, se-nor Director, y no se' si me he dignificado o me ho disminufdo. Pie~ro se' que, vivo triste. Es que a su af abn de lucro lo excita tambie'n la fadilidad del inedio, la corrupcio'n social entronizada, por desgracia, en nuestra patria, que permite esos ra'pidos enriquecimientos, de la nocie a la mafiana, conturbando el orden general de la economfa, impulsando a los vacilantes a la conquista del bie-nestar por cualquier medio, alentando a los timidos, enfervorizando, si ello es

Page  392 392 392 ~~~ACADE~MIA DEl LA HISTORIA posible, a los audaces y hacien'do vacilar-y esto es el mas terrible sintoma-a los m6as puros: Cuando miro entrar en o l " Nacional" a tantas ratas como, yo que se han,euriquecido en un dos por tres, a muchos representantes que -no representan riqueza, ni cultura ni ideales, y sin embargo ropresentan; a senadores que no comian antes porque no tenian para el plato y ahora cenan en copas de.oro; a periodistas sin sintaxis ni ortografi'a que ahora cobran dividendos. cuantiosos de asociaciones financieras, enarco ei cuello y digo. suspirando: -Paco, tfi esta's p'redestinado para lo mismo; tui ompezaste la vida piiblica en un banco (en un banco del Parquo); tii debera's liegar a sor ban quero.... Concibe un plan: consiguc una concesio'n como la del petro'leo, importado libre por una compafilia privilogiada; arre'glate con los, que puedan establecer cosas como esas, y a modrar, pillinf. Levanta ol ftnimo: labora quo el suelo es fe'rtil y los hombres faciles. No sigas triste y lViva Cuba Libre! Hay, de repente, una reaccio'n siibita. Caen sus vacilaciones por tierra, y ilega, con su cortejo de quimeras, Nuestra Seifiora de la Alegrfa: La alegri'a me retoza en -el cuerpo, Sr. Director: tengo ganas de correr, saltar y gritar. Es un hormigueo el que siento en la piel como si la sangro me hirviese en las venas. Aquelias tristezas, de que le hable' en mis ililtimas cuartillas, se han ido. Paco esta' otra vez en caja. Me acoste6 ano~che con este acometimionto de satisfaccio'n suibita y me dormui sofiando en que liabia un rey que teni~a tres hijas y la ma's chiquirritica Angelina se Ilamaba. Son'A quo la reina habila ido a misa y que yo enamore' a la princesa... La infantita me gust,6: ya se ye:: Ique nifia moza, guapa, aunque sea de sangre real, puede dejar do querer a un chulapo andaluz, do corte fino, y do labia y do aque'll... Cuando el Rey so enter6' de quo la niiia se liabi'a ido conmigo en un casearon do nuez para Puerto Rico, dispar6' detra's do los dos fugitivos una escuadra do galeones quo nos toparon en alta mar hechos unos caramelos; no08 liovaron a la corte con muchos melindres y Su Majestad no tuvo mis, romedio quo casarme liacie'ndome Grande do Espafia y carga'ndome do condecoraciones engarzadas do rubies, perlas, brillantes y otras golosin~as... 4,Cuail es la causa de este jilibilo que le produce tan hellos suefios en que el folk-lore infantil teje, como doradas madejas, historias de reyes e infantinas, de reinas piadosas, de raptos p)or mar, de bodas y grandezas y joyas y condecoraciones? Al despertar, su goce se trasluce de tal modo en su cara,

Page  393 ELOGIO DEL DIR. RAIMUNDO CABREIRA39 893 que la vieja vecina al servir el desayuno, hae larfei0 in ac agudeza y realidad: Es usted como, la cortina: un dias aeys esta& quieta porquen or una gota do aire, y otro, di'a se infla porque el viento la empuja. Ayer parecia usted un tomato pasado, por lo triste, y hoy es usted una guinda fresca,... Y el1 se contenta con sonreir: Sonrei' con delicia, con la fe' del quo vive y espera... iDon Merejo, que oye atento y silencioso, la narracio'n del extraiilo sueiio, aconseja soluciones practicas.: Me'tete en un partido. Busca la tuya, que en Cubita Libre euaiquier listo -roba una reina y la liova a Puerto Rico. No abandones tu ajedrez en el tablero criollo; -no olvides, Paco, quo hasta Rivero, ha comido peones y castulls; le ha dado jaque a una reina y por comner, se ha comido, a su mismo Rey... A ~l,- por el pronto, lo que lo enaj ena de gozo es que ha obtenido una plaza estable: ha sido nombrado agente de viajeros eln el Hotel (Inglaterra)... pero no; seamos justo:- su alegria tiene otra causa ma's desinteresada: que ha terminado, al fin, sin intervencio'n americana, como pensaron y hasta pidieron los enemigos de la nacioinalidad, la guerra racista de Ivonet y Estenoz. No es solamente por constituir un original esbozo de tipo, un excelente estudio de cara'ter psicolo'gico, por lo que mnerece Paco Mantilica la atencio'n que le vamos dedicando. Es que tambie'n su admirable saftira politica y social, sin descender a los abismos de injurias y desplantes que caracterizan nuestras ardorosas campaiias, barajando nombres de personas conocidas, atraf'a la atencio'n de todos hacia aquel fecundo y risuefio comentarista, que, como Juipiter, lanzaba rayos desde lo invisible. Vease que manera de pintar una carrera politica en Cuba: Con el fervor del primer e6xito aspiro, al segundo. Sentado en mi sifla de hierro del parque, bajo un Miamo, hago castillos on el aire. iQui6n sabe a d'n-de podria Ilovarme el caminito de consuelo quo Ud. me ha abierto! Mo dare' -a conocer! Sabra'n los, lectores quo hay por aquil un vagabundo que sabe escribir: me solicitarfin otros perio'dicos. Los dos pesos do o-cho cuartublas se diplicara'n, so triplicarahn; y me hare' do un trajo nuevo; ire6 a los

Page  394 394 394 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA teatros, a los clubs, hare' campaia. por algfin candidato presidencial, subire' a la tribuna y hablare' tan bien por lo menos como el Dr. Duque, que es cirujano y orador, por ejemplo, me hare' ciudadano cubano en un dos por tres, como un sefior periodista que conocif en Canarias y quo yo teni a por cordove's y 1 por que' no? llegare' a ser Representante de pro y de pro-vecho; a los tres meses de servir en la caimara a mi nueva, patria, tendre' acciones del teleffono, del arsenal, del dragado 0 de enaiquier otro corral de cabras que se arnie en mu e'poa... Andare' desde luego en automo'vil y -no de mezquino aiquiler, sino propio, flamante, de oclienta a noventa parejas de caballos de fuerza, o ma's, que hare' construir por ml', a mi gusto, con mis iniciales y que importare' libre de derechos. j No he visto desde mi sillita gratis del Ayuntamionto en los afios quo lievo on Cubita. Libre, sentarse frento a mi tan roto como yo a algunos que hoy destrozan esas callos con sus gom-as, inflados en su influencia y sus, acciones?... Y regresare' diclioso a discursear aqui do nuovo; a dar reglas de conducta y patriotismo; a ser norma y espejo do to-dos y a ganar dinoro cuanto se pueda. Es raro que no se descubriera el 'incognito cuando el desIuspanizante de siempre dejaba traslucir sus ideas. Por ejemplo; aludiendo a un ar-ticulo que public6' por aquellos dias el Diario Espanlol, ilamando con cierta intencion "casco viej o" al del Maine, que acababa de extraerse en nuestra bahi'a; y al Director de dicho perio'dico, se expresaba asi': Novo no es novo, es viejo-y para hacer un perio'dico d-el. tiempo viojo no so funda en Cuba un Diario Espanjol. Hay quo hacerlo a estilo do la Espana nueva: con mucha ecuanimidad y mucha alteza y mucho afa'n do identificarse con este medio, para quo no so diga do nosotros quo si' somos do vordad los cascos viojos. Pero a los que m's. enaristraba sus observaciones y reflexiones sati ricas era a los politicos locales. Su programa era, de seguir colaborando en Cuba y America, el siguiente: Y asistire' a las Ca'maras para ofir y comentar a Ferrara quo so -aferra a lo que le convieno; para glosar los grandilocuentes discursos do Cancio, Bello quo es feo como lo son regularmente los Caucios; para ocuparme do lo quo diga Cortina, quo no es nada corto, ni so pone en veutanas;... y en el Senado, para sen-alar las espinas do Espinosa, veril- los ojos a Santa Lucia y averiguar si tio-ne camisones debajo, Zayas. Un sencillo pairrafo encierra una serie de alusiones a la politica local en aquella e'poca en que nos visito6 Mr. Philander C.

Page  395 ELOGIO DEL DR. RAIMIJNDO CABRERA39 395 Knox, Secretario de Estado americano y en que hubo disparidades muy hondas entre aquel gran rebelde que se llamo6 Manuel Sanguily, entonces Secretario de Estado cubano y el o6rgano magno de la colonia, espafilola: lgivero contaba que e1 habi'a estado en to-dos los festejos cubanos a Mr. Knox porque aunque 61 es eato'lico y se confiesa y es anti-americano., el Diario de la Marina debe estar bien con todo el mundo, menos. con Sanguily. Por lo que pote~st ccmtingere, dijo en latin: No entendi el idioma pero, of' que Cabal, que es maestrfo cla'sico, le contest6': Non cogitabuntuwr orare... De vez en cuando hace sa6tira social. Sus, cro'nicas han lanzado al patio de las lunetas media Habana en su busca. Entonces, para despistar, lo envian a ltercero. Alli, entre otros, ve y acomoda a los del Unio'n Club. Y allai va la sa'tira chispeante sobre la esplendidez de los muchachos de la aristocraftica sociedad: El portero del Club que les recoge los sombreros, les guarda los anteo-. jos y los, acomoda, se pondra' las botas conl su propina! El muy zorro me ha confesado quo, en un mes, por lo quo en este concepto recoge, reuine cuarenta y tres centavos. Entre los socios del Club destaca el Dr. iRicardo Lancis entonces Magistrado y despue's Secretario de Gobernacioln, al cual hace algunas intencionadas alusiones. A poco lo elevan a la tertulia, motivando su graciosi'sirna cro'nica que empieza: lEstoy de arriba, se-nor Director, de arriba! El caso, es que me figuro que a Don Ricardo debo, mi ascension. Y lo s&upongo porque en la primera noche de mi ejerecicio acomnodaticio, en las altu.ras de la tertulia lo lie visto tambie'n all'i ascendidol con sus, anteojos en la mano, detra's de las gradas, mirfindome a mil y ai una tertuliana de cabellos. en-~ sortijados y negros, alternativamente. Satisfecho de su triunfo, de haberme con-.denado a esta otra vida, y 61 procurando sienmpre triunfar en ella. Gi'a decir de chicuelo al cura que me ensen'o6 a rezar en la iglesia, porque madre ya usted sabe que no la tuve, quo el peor enemigo que podia tener un liombre en la tierra era un juez, porque el juez tiene la justicia en el bobsillo y se sirve de ella como, de un Ilitigo, para pegar a los que n& qifiere. Con esta idea clavada en el entrecejo estoy que no duermo pensando en la enemistad del chico magistrado, pues, que chicos llama Acea a los, vejetes del " Unio'n Club ".

Page  396 ACADEMIA DE LA HISTORIA Don Hermenegildo, el catala'n, le aconseja: Sigue escribanajeando-me dijo-ya que to va a regular, pero, respeta al soxo: da jabo'n a los fuertes; de los de'biles ni te ocupes, El reflexiona: Don Merejo estuvo conciso pero, elocuente. Se qued6' dormido al irse su amigo con treinta centavos que le di6' por el consejo. So-no' u'na porcion de alusiones a la politica local y cuando el jefe de policia, lo expulsaba a palos por extranjero disoluto, se despert6' al grito de un guardia del parque: "Arribal Aqui no se duerme. "-Se ye que estaba de arriba. Su posicio'n en el interior del teatro le permite presenciar los meetings y banquetes politicos que por entonces menudearon en nuestro primer coliseo. Ve'ase la descripcio'n del que tuvo luger en honor del General Menocal, candidato a la Presidencia por el Partido Conservador: Al sabio Dr. Varona no le oi: debio6 enseniar muchas verdades de su ciencia filos6fica, pero no pasaron de los. alrededores de su mesa, porque, como Constantino, esta' ya viejo y no tiene voz. Tampoco me son6' la guitarra del Dr. Desvernine: un anciano de aspecto muy venerable, de cabellera blanca quo lucia, como nieve sobre un rostro trigueiiO acardenalado por la agitacion o el ealor. Lo vil agitar mucho los brazos y el cuerpo; leer unos papeles-dicen que es, un abogado famaoso, que siempre and-a con rolios —pero las, notas no vibraron -en el principal. Qu6 lfistima 1-b oi' decir -a una viejecita acicalada do monios, y prendas, instalada, con varios caballeros j6venes en un palco-en nuestro tiempo, Polo era una calandri~a, pero ya no gorjoa..Pero luego so echo' al modio do la plaza en pleno, anfiteatro y a petic-io'n del piiblico, el h'reoo do la;comnida: el espada: Don Eduardo Dolz. Si quo grita bien y claro. La tertulia,' la cazuela, se vinieron abajo. Como las. voees de bajo tone que apenas so oyeron ant-es, habian enfriado el ambiente, lo ealent6' on pocos instantes un solo eco sonoro. ~ No ha estado usted nunca en los toros, Sr. Director?... Si la lidia. empi~eza -sin emociones, Si el toro no coge la pica., si hay quo ir al, toro quieto y desaltmao para clavarle con fuerza, la banderilla... el pfiblico, so echa a bostezar y a decir con displicencia: Si ya no hay toros!... Ni toreros!1

Page   1917.-A la hora del lutnch, en Sitio "JLidya". (Ve'ase, el capitulo: Una psicologfa.) Iov

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Page  397 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA39 397 Pero, sale al redondel el maestro; saluda, brinda por uslia y va derecho al bicho; lo mantea, lo excita y la flora escarba el sueob, baja la cerviz y onristra!... Hay que olir entonces la griteri'a! Que tirar de petacas y de sombreros... La mar, se-nor Director, la mar con todos sus barcos y pececillos. Pues asi fue' con el Sr. Dolz: la nota de la moche (alusi'n -a la seecion La nota deal difa, que este redactaba) en el banquete menocalista. So fu4 al toro liberal y le dio6 tal metida, quo lo deoj6 sin nocesidad do puntilla. Esta la meti6' al fin el Dr. Jose' A. Gonza'Iez Lanuza, un puntillero suave, de estilo. Pero ya nadie se ocupaba de el. El pavoroso problerna racista que plantearon Estenoz e Jvo*net, le provoca patrio'ticos cornentarios. Cuando hablan sobre el particular el y su habitual interlocutor del parque, Don Merejo, le aconseja que se entere bien del problena, Los cubanos lucharon por la libertad de los negros. Aqui liubo un rey que se Ilam6' Julia'n Zulueta, thi no sabes la historia, antigua, Paco; ve a ver a Domingo Figarola-Caneda, al desierto de la Biblioteca, Nacional, para que te ponga, la cartilla en la mano. Y hace luego la critica honrada de aquella desatinada intentona que puso en peligro la soberania, salvada por la entereza, la energi a y el patriotismo de Don Manuel Sanguily, entonces Secretario de Estado en el gabinete del General Jose' Mig7cuel Gomnez. Los negros rebelados son injustos. Ce'spedes y Martif muri-eron por ellos. Todos Los cubanos son iguales. El negro es libre, tiene voto; tiene puestos. EL General Callejas les di6' el dan que fu6' Como el paraguas de Juan Gualberto G-6mel-. No se moja~ron. Pero en Cuba Libre lo tienen todo. Escuelas, trabajo, aulas en la Universidad: I do que' se quejan? Al ver que los diarios espalfioles incitaban a sus paisanos a -no alistarse con las fuerzas cubanas que iban a Oriente, porque perdian la ciudadania, Don Merejo, le hace e lcuento del calarnbuco de Pontevedra; un, fiel que iba desde su barrio a una abadi'a lejana a rezar y a corner. Un dia, asaltaron los ladrones la abadia, y el Prior le di6' una escopeta para que rechazara con el, lego a los salteadores. -P..adre —contest6 el c-aLambuco bien coniido-no liare' eso, que yo no soy Jle esta parroquia.

Page  398 398 398 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Al contemplar el espectAculo de luchas y rencores que le, ofrece el muindo, la refiexio'n filos6fica le acude: el dolor de la lucha universal sin tregua ni justificacio'n: Cualquiera de mal corazo'n puede alegrarse de que haya. guerra, se-nor Director; pero el que tenga en las entretelas del corazo'n una miaja de anior al pro'jimo aunque carezca de caletre, tiene que afligirse al saber que estos animalillos que se liaman hombres se cornen no a mordiscos, sino a nmetrallazos. Y luego la alusio'n maliciosa a los que se aprovechan, para. medrar, de todas las situaciones: Si triunfa Monteagudo y sigue el General Gomez, sere andaluz con los cubanos blaneos: si triunfare Estenoz (que lo dudo) sere' adaluz negro: si intervienen lo* americanos sere' anadaluz americano. Hay que acomodarse a todo ya que soy acomodador. Tambie'n el zapatero, remendo'n, su vecino de habitacio'n, echa su cuarto a espadas sobre la revuelta de 1912 y la situacio~n Politica en general: Me pregunta usted c6mo estfin las cosas en Cuba: pues le digo que estfin de remiendo. Cuba ha sido un botin, amigo mio, nada ma~s que un botin! Botin para los espan-oles que lo pisotearon bien, botin para los americanos que lo remendaron mal; botin para los cubanos blancos que han dado sieinpre malas pisadas y aliora los negros quieren pone'rselo roto y todo, y lo han hecho inservible. Ya no lo remienda nadie. Hay que hacer botas nuevas. Y sale a gritar con todas sus fuerzas: "Trabaj emos al unisono por Cuba, hagamos nosotros mismos, como dice el zapatero, 1a bota, esto es, uria repuiblica sin remiendos." Su inagreso -como agente de viajeros en un hotel afamado, il. da marger al referirse a las suculentas comidas de que se aprovecha, para una ingeniosa disquisicio~n gastrono'mica: Pero si usted rnome bien es ingle~s de veras. El italiano es macarronista; se alimenta de fideos. No lo dig-o por el Guastella, que sabe alimentarse, ni por el Signore Petriccione, que estah en el dragado con los ingleses, sino por Italia ent-era. El chino se alimenta de arroz y eso es una mi-seria; por eso es amairillo y porque es amarillo le dicen chino a Don Alfredo Zayas; el frances no se alimenta, se entretiene con cotteletes que son migajas, y salsas, de coufiteri'a 6 Conoce usted al Sr. Truffin (Don Regino)'... Dicen que es

Page  399 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA39 399 ruso; pero no es asi; es france's de cepa, fino, como una omelette'... pero como es cosmopolita, come de todo. El espafiol, ya lo sabemos, no come. Vive del cocido, de salcocho de coles y papas y de ambiente de tocino... Es verdad que en Am~~rica todos comen y en Cuba se rellenan. Los ve usted flacos como Rivero, pero, tienen la tripa ilena. El ingle's sabe corner en todas partes, en India, en Java, en los Andes; donde quiera. Es el hombre carnivoro por excelencia. Mire usted, vecino, a Mr. Roberto Orr; esta' gordo y fuerte y con el todos los de los, Unidos que son ingles~es. Hasta el doctor Sa'nchez de Bustamante esth gordo, porque el ingle's se pega y se hereda. Adema's, acompafiando turistas puede hacer bellas descrip.ciones de paisajes cubanos y critica mordaz y sagacisima: Yo, que siempre he si-do, poeta, me emociono un poco. La Habana es una vieja que se adorna. con construcciones nuevas. La campin-a que la rodea es el cinturo'n que le da belleza. Pero su corona brillante es su cielo. Por ejemplo, al visitar el Canal de Albear, hay un juego ingenioso de palabras que alude a la corrupcio'n administrativa clue infesta, mas que los escaramuj os materiales, la historia. de la famosa taza: Vento no es masculino, sino, femenino: Yenta. De aquf' la curiosa explicacio~n del simbolismo que entrafida Ia estatua del ingeniero Albear, autor del conocido acueducto, al que como se sabe se le representa con un laipiz y una libreta, en actit~id de hacer anotaciones: Esta' esperando, a que pase un solo repidhlico limpio, bien baniado de toda mancha politica, que no haya sido, chivero, para grabar su nombre en su libro... No ha movido la mano todavia. El apasionamiento electoral, la enconada lucha del sufragio, 4t1mbi~n le hace producir reflexiones interesantes: Un pal's de cielo azul, de brisa fresca, de campos, verdes y fe'rtiles y con tantos cafiaverales debe tener una poblacio~n serena; en la tierra del dulce todos deben tenor carkt~cter dulce 6 no es cierto %-dice un. hue'sped mejicano. -Si,1 seflor —contesto' Don Felipe (ol dueiio del "Inglaterra") lo tienen. Pero, cuando hay elecciones el dulce se va abajo, y lo amargo sube. No hay bast-ante azuicar:para endulzar a los, que se disputan la Presidencia, y los,

Page  400 400 400 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOBIA puestos pifiblicos... Cuba -es un azu-carero y cuando hay que meter la mano en 108 terrones es liorroroso, el forcejeo.. Ocurrio6 por entonces el problema de la peste bubo'nica: tambie'n ella le di6' ocasio'n para firases l~enas de ingenio:... No te ocupes de las ratas que ratas habemos muchos en la Habana y pasamos por alto. No desratices; espulga en esta sociedad que ya tienes para rato, y el matar pulgas entretiene. Y sobre el cobro de las sillas del maleco'n y del parque, que por entonces se hizo exigente y riguroso, se expresa de este, moclo: Por tantos otros. chivos como este que berrean bajo y apenas se Gyon, p-ero que duelen, ve usted pasar por este parque tanto automo'vil do gente que hace poco no tenial' ni para pagar aqui el asiento... Concluyendo con la honda pesadumbre de los patriotas que yen repetirse, en la repu~blica, los vicios de la colonia: La manganilla de antanlo y el baflo de ogan-o. El e6xito sin precedente de aquel ano'nimno colaborador que con tan tersa y sencilla prosa, tanto gracej o y tan donairosas s'tiras, se habia aduefiado de la atenci" poplar, trajo el cortej o de imitadores sin me'rito que sigue, como los famosos pedisecuos (pedisecuens) que invent6' Mene'ndez y Pelayo, a todos los que realmente valen. El primero fue' un redactor del Diario.Espaniol, de Don Abelardo Novo, contra los cuales, el perio'dico, el Director y el articulista, enristra este ataque lleno de mordaces alusionles: Conste, se-nor Director, que a mi me pasa ahora lo quo a mi cuasi paisano el Gran Cervantes do Saavedra con un tal Avellaneda que escribi6' una sogunda parte del Quijote sin su anuencia y sin su gracia, disput~ndole el estro, la intencion aguda y el e'xito. No bien so han hecho notorias y aplaudidas mis colaboraciones de a ocho cuartillas y de a diez posetas en su notable Revista, ha salido en el Diario Espwiiol, a disputarine la patente do vagabundo en el Parque o habitante de la luna andaluz, un tal Pedro Grave (a) " El Gallego", que no es gallego ni vago, que no tieno salero y a quien edita un escritor falto de chiruimen y sobrante de vinagre que firma A. -de Lardo, cambiando la b por la d para quo -no se sepa quo es Abelardo.

Page  401 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA40 401 Y ante la profusion de escritos que a nuestra propia revista nios enviaban de 'todas partes, siguiendo las huellas del saladi'simo andaluz, tuvimos que insertar en nuestra edicio'n del primero (Ge Junio de 1912, esta advertencia: Es de recomendar que no se insista en imitar el ge'nero que con exito ha iniciado Paco Mantilla ni en las citas constantes de este picaresco colaborador. Sea coincidencia casual, sea que ci intere's despertado por el g,,nero rn aenees'o-vio al Dr. Ram'n A. Catal' e essntido, sea finalmente qpie se tendia un lazo a Paco Mantilla para desenmascav.air su incognito, lo cierto es. que El Figaro ofreci6' un premio valioso al mejor articulo de costumbres describiendo un tipo p~opular. El autor laureado result6' ser el Sr. Emilio IRoig de Leuchsenriing y el tipo descrito fue6 el de El bruja sopera. Al tener conocimiento de ello Paco Mantilla,. escribi6' estos parxrafos en Agosto de 1912: No me negarai el Sr. Emilio Roig de Leuclisenring que habi'a lei'do mis. articeulos y mis propias poses cuando hizo la escultura en phrrafos del bruja sopera... Paco Ma-n[illa-se dijo:-He aqui mi brujo. Y la brujeria, le di6' ei premio y ei nombrLe que debie-ron ser mios. Al que dude que yo he hecho'ci bruja sopera en ei parque de la Habana y lo lie dade' a contocer con ingennas exposiciones, lo invito a que compre los In umeros de Cuba y Ame'rica de Abril y Marzo... Quie'i sabe si el buen viejo que era antes figuri'n del parque, como en un tiemnpo le liamiaban; habitante de la luna, segfin otro, voca-buiario, y ahora bruja sopcra, le propoporiekna soi retrato para Ipublicarlo de verdad Como ilustracio'n de su. articulo... So publicard en el misnio Fiigaro... y entre los pairrafos festivos y ci texto g-il~fico, yo, ~~i lie lo permitieran rpodria poe mncrentario: Los costumbristas. Un autor preiniado. Un articulo festivo. Y el brujo qu hizo la sopa y se quedo6 sin ella. Y el que firma. Paco Mantilla. El Sr. iRoig consider6', con razon, qu ole acusaba de pla gio; y exigi6' a Paco Mantilla una rectificacio'n. 26.

Page  402 402 402 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Cabrera estaba por entonces en los Estados Unidos y yo dirigfa interinamente Cuba yq Ame~rica. Un dia recibi' la visita de los Sres, Max Henriquez Urefia y Ernesto Ruiz Toledo, que vehian a pedirme en nombre del Sr. Roig, una rectificacion o la acaraci'n del seud'nimo para exigirla del desconocido escritor. Con la consigna rigurosa de Cabrera de no revelar su secreto me limite6 a prometer que Paco Mantilla definiri'a su actitud y 4,111' estaba yo para respaldarla; pero, que por nada iii nadic descubriria un. verdadero secreto literario. Al fin Paco Mantilla, apremiado por mis cables, di6' sefiales de vida: La pena que me ha dado este tiquis nviquis nace de la impaciencia del Sr. Emilijo Roig y L.....&- en que yo le corteste una tatenta misiva en la que a-pela a mi imparcialidad y elevacio'n para. que yo diga alto, de modo que me oigan todos los alacranes que le han picado, que el autor costumbrista premiado en El Fiyaro,-como Si dije-ramos en ei Parthenon dc Atenas-no me ha plagiado a ml', des~conocido Paco, quc no tengo si(]niera. mianmila con que eubrirme aunque me apellidan lidem, y que viene de un obseuro estanco de Andalucia. Pues bien Sr. Roig de Len... (no escribo el resto porque me estrello, en la ortograflia) ya antes lo dije: No me ha plagiado usted: lo cual no quita que me haya retratado usted y copiado con tan exactas lincas que el que lo haya lei'do ya me ha visto. Y afiadia: I Que' culpa tengo yo de qne... sus pinturas reales y humorilsticas hayan coincidido con los rasgos de mi personilla, que yo en seric de articulos expuse en largas y diferentes pelliculas en la revista donde escribo? Este asunto me ha dado muchas penas; la advertencia reticente de Don Felipe; las excitaciones de mi jefe actual. en este perio'dico cl tierno Sr. Salazar que por hacer ternuras (un tomo de versos) las ha tenido repetidas para pedirme esta respuesta... Y concluf'a, conl esta antitesis llena de ironia: La Habana presume de ser gran ciudad; pero tiene muchas cosas pe(luefl-.itas. Raro fue6 que el piiblico intelectual no advirtiera otro detaUie Para identificar ail autor. Fue'la defensa quc hizo Paco Man

Page  403 ELOGIG DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 403 tilla; de Don Raimundo Cabrera cuando un Notario de Cienfue-fuegos, el Sr. Jose' F. Pello'n, ya fallecido, le censur6' usar la palabra Memorial por monulmento. Sobre eso, escribe: -1 Quie'n es Jose' de Pello'n, Cicero'n de esta catilinaria, diminuta?-pregunte' a mi jefe- interino,-el tierno poeta laureado, se-nor Salvador Salazar, que conoce a Lope de Rueda, a todos los clatsicos y a todos los intelectuales. cubiches? -No, lo conozco-me contesto6. Fue' Don Merejo quien le hizo su hisitoria, Por cierto que en relacio'n con el mismo asunto, el Dr. Mantuel Fernandez Valde's, Director de la revista La Escuela Cubanal, formul6, una consulta sobre el particular al Dr. Juan Miguel Dihigo, autoridad reconocida en estas materias lingiii'sticas; y el docto profesor de la Universidad respondi6', en un articulo inserto el 21 de Diciembre de 1912 en la mencionada publicacio'n, que era legiftimo el uso, hecho por Cabrera de la palabra memorial. La politica seguia interesindole, y a propo'sito de las amenazas de revolucio'n del Partido Liberal, se vali6' del simil de un actor que trabajaba por entonces en Payret y tenia un gesto afectado, de esconder el brazo derecho diciendo que "La revolucio'n es el amanerarniento de los Partidos de'biles y despechados". En una correspoindencia posterior fingi'a que se retiraba de la politica, "por orden superior"~: Me retiro, de la politica y eso que apenas habila entrado, en ella. El Ben-or Salazar, Don Salvador, poeta. tierno, y alma y brazo, do Cuba y America, no usa de consonantes para dar sus, 6rdenes. -Haga. usted escarceos critficos, literarios, sociales, filoso'ficos, hasta sicaIlipticos si le place, pero no se ineta en politfica-me, ha dieho. Pero era que estaba tramando ya acabar la existencia ficticia de tan simpa'tico he'roe. Un dia recibi esta carta: "21 de Diciembre 1912. Sr. Salvador Salazar. Cuba y Ame',ica.. Amable Jefe: con pulso, tembloroso, le escribo, estas lineas para anunciarle que salgo, pa'lido y febril y adolorido para la Cas-3 de, Salud "La Balear " a surrl peracio n de la apendicitis.

Page  404 404 404 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Ape'ndice debfia tener mi vida desgraciada! Si la cuchilla del cirujano me corta bien y usted me lo otorga de nuevo volvere' a sus columnas, con mis ocho cuartillas de a cuatro duros:....si' no... poeta de las ternuras, inspire-se uisted y escribame un opitaflo tierno. Si tuviera que dejar herencia, dejari'a a usted un tintero de barro que tengo en mi cuarto y un cabo de pluma pintado de verde, de tronco redondo y grueso que me ha servido para mi colaboracio'n en su semanario. Mi tinta no es como la de Rivero: no corroe y podrifa usted utilizarla para sinceros versos! y mi eabo escribe solo. Don Salvador... quiera usted que me salve! Su afectisimo, PACO MANTILLA, El andaluz. Sin embargo, contra lo que todos temiamos, resucit6' de nuevo la amable colaboracio'n. Asi explic6' Su vuelta: Y ahora que he contado esto y he defraudado a los, que esperaban con tristeza el "epitafio" en alejandrinios que habia de- dedicarne ei tierno poeta de las ternutras., Sr. Salvador Salazar, tengo que expresar mi gratitud a los pocos, que en mis angustias. y presuntas agoniass cpa o inter's de este nIser gaditano. Y a poco nos enviaba una critica aguda de Los espectros: Porque todaviia estoy hecho un cspcctro, se me antoj6' asist-ir a Los espectros de un tal Ibsen enl Payret. lice mial porque la debilidad flisica lo pone a uno pusila'mine y aquel mentecato que se crispa en la escena eon suis hist crismos pidiendo a su mama' que lo envenene para no sufrir m's- los dolores ao su impotencia, casi me produce en la luneta un ataquc de epilepsia. 0 reflexiones con el hondo pesimismo pero absoluta verdad que encierra esta frase: "Lo notable en Cuba siempre ha sido, "lo peSimo",0 pDueS lo "O6ptimo" ha pasado regularmente desapercibido... Pero... no habria de durar mnucho inais Paco 3iantilla. Dias de melancoli'a y desencantos venian para Cabrera que vef a declinar su esfuerzo literario' tan rudamente mantenido durante diez y seis afiaos. El primero de Marzo de 1913 apareci6' en Cuba y Amterica una carta en la que aparentaba despedirse para acompafiar a unos turistca8 al interior. Sr. Salvador Salazar. Mi querido jefe: Tiene usted que ser bene'volo con este devoto de sus versos y de su peri6'dico.

Page  405 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA40 Pedia excusa por no enviar su colaboracio'n y prometi'a en ella un pr'xi'mo regreso: "Hasta la, voaivia, Don Salvador." Pero no; no habria de aparecer j ama's. El 26 de Abril de 1913, la revista en donde habi'a nacido al mundo literario, que le habi a sido tribuna y en la cual, durante un aiio exacto habi'a inantenido.' con sus chistes e ironi1as, la atencio'n piiblica, des-.vaparecia de la palestra literaria con una despedida quejumbrosa de su director, que confesaba su derrota, en un afa'n tan alto, tan noble y tan glorioso, de inantener una einpresa cultural lrnpia de makiulas morales y politicas.

Page  406 SfRPTIMA PARTE EL ORADOR Aunque no sea uno de los aspectos, ma's sobresalientes, de su actuacio'n pu'blica, no quedaria completo, el estudio, de su obra, si flo dedicara siquiera breves pa'rrafos a su labor tribunicia, en la que, a pesar de fuerzas contrarias, alcanzo6 algunos t-riunifos en el orden forense y el politico. A ma's de sus juveniles ensayos, precoces en este aspecto coino en todas sus actividades, lo mismo la novela que el periodismo, el teatro que la insurrecci'O'n, hay que considerar la etapa de sus comienzos en -el foro y, un poco despues, en la ruda labor de organizacio'n y propaganda del autonomismo, antes de la fecha memorable en que se nego6 resueltamente a firmar in famoso manifiesto condenatorio de la Revolucio'n, siendo asi' que ya la ayudaba mo'ral y materialmente. Entre aquellos balbuceos de la adolescencia, merecen menio'noru cr'cter historico, mas que por su. valer literario, las palabras emocionadisimas que pronunci6', segii'm dijimos ya, en la fiesta familiar celebrada en la villa de Giiines, el 16 de Octubre de 1868, en casa 'del Sr. Flores, para estrenar Un circuli Iiterario, y en la cual sus amigos le ofrecieron, para honrar su triunfo, una. corona. de laurel, singular presagio de la augusta apoteosis quo, recibio6 de su pueblo en el crepiisculo de su vida; y tambie'n el discurso que, en nombre de sus, compafieros, dedic6'

Page  407 ELOGJO DEL DIR. RAIMUNDO CABRERA40 407 a la memoria de Don Esteban de Sotolongo, Director del Colegio donde curs6' asignaturas de Bachillerato, y cuya fosa quizas fue' la que le hizo prorrumpir en los versos de su compo-sicio'n (Tna tumba, escrita en 1871. Tambie'n en el colegio San Francisco de Asi's tuvo ocasio'n dle hacer uso de la palabra en actos puiblicos y soleinnes. Unao de los irnas interesantes fue" aquel que los, discipulos de Don Jose' Alonso y Delgado celebraron para ofrecer a e'ste una cariliosa felicitaC*io'n con motivo de la reedificacio'n del colegio, despue's del huracain del 22 de Octubre de 1868: El hiZo, decia ei joven orador, que mais bien nos pareciera un designio de la Providencia lo que juzgaron fatalidad, puesto que de las. ruina-s se ha levantado, esta liermosa fa'brica que ahora contemplamos, pudiendo, decir sin exagerar que ei edifieio ha llegado, a ser ei mejor de su. clase, ei mfis a proposito de la Isla, y quizats maiiana, merced a la iniciativa individual, de toda la America. Pero, sefiores, para esta reaccio'n eu~intos, sacrificios, cuftntas penalidades costaron y cuestan a su. digno fundador! Hacia, despue's una resefia de los hombres distinguidos que ifen todas sus e6pocas ayudai'on a nuestro cari'sinro mentor en tan penosas tareas y compartieron con el la sacra ocupacio'n de iiustrar a la patria con el fin de darle niiembros U'tiies, laboriosos y mnoraLizados. Aquf Zambrana, con su voz duLce y 'persuasiva, nos inici6' en la verdadera filosoffia, hacie'ndonos eonocer la virtud y ensefi~ndonos a ainar a Dios; aquf' Fornaris, desarrolLando ci germen de la bella literatura; aqui tarn-bi'n Pocy, el naturaLista cubano, elocucute en su ciencia, inspiraindonos amor a la naturaleza. Aqui Leon y Mora, Costales, Aenlle, CGonza'lez Salazar, Lebredo y otros muchos cuyos noiubres call pero ciiyas palabras aulin suenan en nuestros olidos. Y terminaba con estas frases de gratitud, al ilustre educador: En fin, sefiores, y condiscipulos, mifos, roguemos a Dios conserve la vida del que ocupando el Lugar de -nuestros padres, no einpleando ma's que el consejo, nos dlirige con Sn autorizada palabra por ei sendero de la verdadera dicha, por quien pudimos, olir la voz de profesores tan distinguidos como, los. que acabo de nonmbrar, porque de el depende el porvenir de muchos, y porque en el tiene la patria uno de sus principales, apoyos. En otra oportunidad y con motivo del onoma'stico del Director, celebraron los alumnos, la vispera, una velada la noclie del

Page  408 408 408 ~~~ACADETMIA DE LA HISTORIA 18 de Marzo de 1868. IDesignado por sus compafieros, Cabrera, ofreciendo el liomenaje, dijo: Pero asi' como ellos no han podido hallar mejor expresio'n de sus sentimientos, que en esta fiesta, asif yo no encontrare' palabras bastante expresivas para revelar, en medio. de mi eimocio'n, la que en el presente instante Ilena. los corazones de mis condiscipulos, copia. fiel de la mi a, no hallare' frases convenientes para ilenaar mi cometido; el senatimiento se comprende, pero no siempre se explica. l Qun podre' decir del hombre que ha entregado, Ileno de abnegacion, toda su vida al magisterio, que ha enecanecido en el sacerdocio, que hace treinta y tres afios su iinica esperanza. ha sido el bien de la juventud, su solo premio haber logrado su objeto? I Que' podre' decir del que a pesar de continuados embates de irresistibles escollos, ha inchado y proseguido al fin por la senda que su fe le dictara? I Quill podre' decir del hoinbre que ha abierto las puertas de su plantel a un gran niimero de nifios pobres, para. que bebieran en el las puras aguas de la ilustracio'n que su indigencia les inegaba? Y entrega'ndole el Album que habi'an confeccionado con ese objeto y del cual hablamos con anterioridad, pronunci6' estas palabras: No es un presente rico y fastuoso el que os hacemos, vos no le aceptarflais, es una, obra de la inteligencia hurnana, es una. recopilacio'n de Las investigaclones hechas por Los sabios, es un libro de ciencias. Ninguno, ma's digno, de vos que os habe'is entregado a la difusio'n de ellas. Pero ai'la le brindaba una ofrenda mucho ma's grata a aquel corazon tan generoso que vef a fructificar a~si las simientes de caridad sembradas. en el alma de sus discipulos: Pero no es eso solo; en 'medio de nuestra alegria nos hemos acordado del pobre hue'rfano que necesita de la caridad pi'iblica para su subsistencia, y sabiendo cua'n grato serlia para. vos, que nos habe'is inculcado, no s6lo con vuestras palabras, sino, con vuestro ejemplo, ideas de caridad, hemos recolectado, una corta suma que destinamos en gracia de ser vuestro di a a Los pobres de la Real Casa de Benefleencia. Y terminaba con la conmovedora evocacio'n del agradecimniento de su madre, en nombre de la cual se expresaba de este modo: Mi madre, conocedora de esta fiesta, ha querido tambie'n como vosotros tomar parte en ella, y me ha encargado manifieste aquil entre todos, en medio de

Page  409 ELOGIO DEL DR. BAIMUNDO CABRERA40. 409 ese piiblico que nos contempla conmovido, la miis fiel expresion de su agradecimiento hacia el honibre generoso que sacando a su hijo, del fango inmundo, de la indigencia, de entre las negras sombras de la ignorancia, 'ha disipado las obseuras nubes de su futuro, sombrifo y hoy le hace entrever alborozado lucientes, harizontes de esperanzas. Ella como vosotros y con ma's uncio'n; le tiene levantado en su pecho un altar de amor, ella comno vosotros ruega ad Eterno, a cada, instante conserve la vida del protector de su hijo. Recibid vos, sefior, ese ferviente desahogo del corazo'n de una madre agradecida. He dicho. Sin duda fueron notables los discursos fo~renses de Cabrera, pronunciados en el periodo que va desde 1873, en que empieza a ejercer su profesio'n, hasta el dia en que decidi6' no abogar sino por medio de escritos, sabedor, niejor que ningunao, de su verdadero poder sobre la pluma y su dificil dominio de la tribuiaa. Para la oratoria legal, tenia una gran ventaja y una invertcible dificultad. La primera es que, por sistema y por necesidad, Cabrera preparaba siempre sus discursos, ma's aimU, los escribia y despue's, gracias a su poderosa retentiva, con tres, o cuatro lecturas, lograba conservarlos en la menioria hasta la hora de decirlos. Y esto, que en nluestro pais, caracterizado por una. superabundancia verbal que es como un torrente, se considera sig-no de incapacidad, tiene la gran ventaja de que, en asuntos tan vitales en que se ventila la vida o la libertad de un individuo, o sus derecho-s ~o acciones, no se dej a nada al azar de la im'i)rovisasio'n, y el orador conserva, al repetir palabras escritas antes, y estudiadas minucio-samnente, la serenidad necesaria para esta clase de informes orales. Pero tenf'a para Cabrera una poderosa, invencible dificultad. El mismo nos la pinta ena una de sus confesiones, siempre tan interesantes, cuando se trata de pergeiiar su cara~cter: Para mif lleg6" a ser una tortura la sujecio'n en el banco, de la defensa... La lectura del apuntamiento me pareci'a interminable. Me acometia el miedo.al fracaso si hablaba el p-rimero, y si lo haci'a el adversario, no me preocupaban sus razonamientos sino que fuera demasiado extenso; mi deseo era acabar pronto y salir libre de aquel encerralmiento. (1) (1) R. C. Sacanda Hilas, p. 146.

Page  410 ACADEMIA DE LA HISTORIA Sus nervios, su impaciencia caracteristica, lo torturaban liond1amente. Hay que tener presente c6mo eran de fatigosos y solemines los estrados judiciales en la e6poca de la colonia. Habia (Aue trajearse de negro, vestirse la toga y esperar el turno que ainunciaban, por orden de sefialamientos, los alguaciles enfundados en vistosas libreas. AL entrar el letrado debi a inclinarse en medio de la Sala para, saludar a la Presidencia; otro, saludo al ocupar el banco, antes de tomar asiento, y dos ma's en el mismo orden al retirarse.. Ritual mona'rquico' imprescindible. Despues, el relator lei'a con voz gangosa el apuntamiento, tanto ma'is largo cuanto en su intere's estaba, que lo fuese, pues cargaba, honorarios de arancel por pa'ginas, y la~s inuchas pa'ginas aumnentaban el niimero de los pesos. (1) Calcililese lo que seria para el espiritu revolucionario e impaciente de este letrado, las, ceremoniosas reverencias, el excelentisimo senior con que al empezar, habia, que saludar al, Presidente de la Sala y las vuecencias que tenia que intercalar, de vez en vez, como vocativos en medio de la oracio'n; y la larga, espera en la sala de capas primero y en su banaco, despue's, mientras peroraba, el contrincantel Los que pudimos conocerle inftimamente y sabemos el espiritu expeditivo y de accion que cre6 en el la ruda, lucha con la adversidad hasta domarla y rendirla, comprendemos muy bien por que en una hermosa, man-ana, decidi6' abandonar para siempre los estra-dos, no someterse a la espera, de la liamada, a vistas de los, alguciles vestidos. con vistosas libreas ni hacer ma's los cuatro saludos, reglamentarios al excelenti'simo se-nor ipresidente. (2) Y eso, que sin duda, sus triunfos en la tribuna forense fueron parte muy eficaz a determinar sus e6xitos profesionales. Avezado, por las juevinas que en el Colegio de Alonso y Deigado organizaron los entusiasmos tribunicios de Antonio Zambrana, a los torneos de la palabra oral; aficionado extraordinariamente a los estudios literarios y deseoso de gloria y renombre, en una, epoca en que la uinica palestra abierta, a la palabra, y el pensa(1) Ibideim., p. 144. (2) I1bidem., p. 146.

Page  411 ELOGIO DEL DR. RA1IMUNDO CABRERA '1 411 miento era el foro, se concibe que preparara. sus discursos, con mais cuidado y atildamiento del que se suele poner hoy en esta clase de trabajos, y que realizara con entusiasmo, su progimnasma; y se comprende que ello le diera cartel para venir, a poco, a la condicio'n de uno de los, abogados ma's ocupados, y con provecho de la sociedad. Cuando los, nervios y la falta de fe edn los tribunales y en la eficacia de la elocuencia para obtener sentencias que estaba~n hechas de antemnano, le decidieron a dejar aquella silla de tortura que era para e'l su pupitre de letrado, vino a sacarlo en 1818 de su receso, tribunicio, la organizacion y propaganda del naciente Partido Liberal. Para la oratoria politica eran ma's serios, mas numerosos y ma~s graves sus, inconvenientes. Los nervios tenian que luchar aquf con un adversario ma's formidable que jueces, que a lo mejor ni atienden al orador, o un pi'blico, por lo regular poco nutrido, y en cierto modo, indiferente. El enemigo en la tribuna politica es, por el contrario, apasionado, tumultuoso, irreverente. Asi Como sabe premiar con estriiendo-sas ovaciones al q'ue logra liegar a su. corazo'n y mover sus pasiones, es propicio, a castigar con ostensibles muestras de desagrado al que no liena sus anhelos. Es peor aa'n. Muchedumbre heteroge'nea, tiene la crueldad irresponsabi de los seres d6bilos quo do pronto se hacen fuortos, y gozan con maligno doleite contomplando la derrota del p~rojimo. lInfeliz del orador que sube tomeroso, balbucionte, a la tribuna popular! Es como el torero, al quo el pu'blico de esa ba'rbara claso do ospectaculo, descubre en trance do temor: ontonoes la fiera, "la vordadera, la (mnica' -como dice Blasco Jbdfiez-ruge con ansias de dovorarlo. Y:en Cabrora el suplicio de los nervios iera tanto, mayor cuanto que tonia. una doblo preocupaci6n: ol auditorio, y recordar ol discurso proparado en la precipitacio'n de una, campafia tan movida. Esto era otro de los graves obsta'culos a su triunfo como orador politico. Si a un orador forense yo, le perdono y aun le aconsejo lo que yo no puedo hacer por incapacidad absoluta, de rotencio'n verbal (tengo en mi disculpa que no -aprondi' jama's una leccio'n do memoria), a un orador politico es into

Page  412 412 412 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA lerable este sistema, Porque lo primero, lo fundamental en esta clase de peroracio'n, es el calor, el fuego interior, la intensi(lad emocional; y es dificil que el que los, experimient6' a la hora de concebirla y escribirla, los retenga, como en depo'sito, dos o tres dias, liasta la hora de decirla. Aunque, como en el caso de Cabrera, el orador al pro-nunciar de memoria sus propias Palabras se siente influido de ellas y lo emocionan, se pierde gran cantidad de su eficacia pexsuasiva, por lo menos aquella que se gasta en conmover al mismo que las hizo. El tercer inconveniente para el, en este aspecto reto'rico, fue' de cardicter fisico: sul falta de voz, clara y distinta en la conversacio'n y aun en pequefios recintos, cerrados; pero que carecia de la sonoiridad y amplitud necesarias Para llenar granades salones, o, lo que es peor, la plaza piiblica. Y sin embargo, de 1789 a 1893, en las tareas organizadoras del Partido, al que lo habia, llevado Julian Gassie, y en Ia compahlfa de tribunos, tan elocuentes y tan ilustres en la historia de nuestra oratoria, como Montoro, Cortina, Figueroa, Eliseo Giberga, Govin, Feriuandez de Castro, etc., Cabrera aparece en lo~s perio'dicos de dicha e6poca entre los ma's activos y aplaudidos. ID?, sul aetividad es buena prueba el dato estadi'stico de 60 discurso 3 en dos meses, organizando la delegacio'n del partido enQ la comar - ca del Onicagina; y de su e'xito como orador, la ane'cdota del rico bacendado don Pancho Rodriguez a que ya nos hemos referido, y el testimonio de la prensa de la e6poca. Hemos revisado los borradores de algunos de estos discursos y las reproducciones de los perio'dicos, y comprendemos la razo'n de estos triunfos a pesar de las dificultades ya apuntadas con que tenia' que luchar nil biografiado. Vease con que valor sefialaba, en la Sociedad El Recreo de San Ladzaro, la noche del' 5 de Febrero de 1881, en visperas de eleceiones de Diputados a Cortes, la' torpe aiiagaza con que los enemigos de Cuba invocaban a cada, paso el consabido recurso de la integridad territorial para imponerle, toda clase de injustas y onerosas ex~acciones: Pero, se sigue explotando con astucia el patriotismo generoso de los peninsulares residentes en Cuba y se les dice en todos los tonos, cuando ya nada tienen que objetar los que votaron el presupuesto y abandonaron la causa. de las

Page  413 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO 6ABREIRA41 413 reformas, que aquel presupuesto se vot6' necesariamente para. sostener en Ame& rica la cauLsa de la integridad de la patria. Ah! seiiores... que recurso tan pobre y tan gastado. Cuando la integridad de la patria ha podido, estar amenazada, y no 10 ha estaclo unuca desde que hay vida pollitica en Cuba, todos los partidos, el primero ei nuestro, y todos los hombres han prestado y ofrecido, su concurso esponta'neo al gobierno de la nacio'n y la paz se ha restablecido. Yo no he de analizar el presupuesto. Pero, voy a haceros. ciertas reflexiones para que vea s que no todo en 61 se ha aprobado, para salvar la integridad del territorio. En 61 se consignan dos partidas para pagar la deuda contraida por razo'n de las guerras sostenidas en otro, tiempo en Me'jico y Santo Domingo. Esta carga se nos impone so'lo a los espaiioles de Cuba. h Pues que', seiiores, en esas guerras no estaba, interesada toda, la nacio'n espaniola? Vosotros. me explicarefis Como pagando Cuba esas deudas se sacrificaba por la integridad de la patria. La Nacio'n sostiene un cuerpo consular y diploma'tico numeroso: el presupuesto impone a Cuba la obligacio'n de pagarlo, sola libertando de esa carga, a los dema6s espafioles de la nacio'n. Que' tiene eso que ver con la integridad del territorio? Hay necesidad de sostener en Africa la bandera, nacional y el presupuesto nos impone los, gastos do Fernando Poo. L Que' tiene eso de 'relacio'n con la integridad del territorio? Espafia, quiere ser deferente con los herederos, del inmortal Colo'n. Y el presupuesto obliga. a los. espaiioles de Cuba (inicamente a pagar la pension del Duque de Veragna. El Ministerio de Ultramar se soticuc por convenriencia del Estado que asi' iuos prueba las ventajas de ]a asimilacio'n, y el presupuesto impone a los espafioles de Cuba el deber de pagar el personal y material de aquel ministerio a mais de la ple'yade de empleados quo nos envi'a en todos los correos. Pero, que nma's, sefiores; so trata de lovantar una estatna a Colo~n, Espafia toda debe al ilustre navegantb la gloria. del descubrimiento de America, y el prosupuosto impone a los, espafioles que vivimos en Cuba la obligacio'n de pagar el monumonto que el Ministerio, de Ultramar tendra" el gusto de enseniar en su palacio, aunquc nosotros, quo~ lo pagamos, no tengamos el honor de verlo desde inuestras plazas. Velase, Puies, si todo eso y los empre'stitos con la garanti a de nuestras aduailas y algo ma's quo cae... I ha sido votado exelusivamente para sostener en Cuba la integridad de la patria y ha dojado de establecer desigualdades irritantes, entre los siibditos de una. misma. nacio'n? Calcililase la emocio'n que causaria, a sus amigos y compafieros de la infancia, est-e pa'rrafo del discurso pronunciado ena GUines con miotivo de la fiesta organiza-da en su honor por sus correligionarios, el 24 de Marzo de 1894 y que reprodujo La~ Lucha del 27 del mismo mes:

Page  414 414 ACADEMIA DE LA HISTORIA "Si para el hijo de vuestro, pueblo, que ha compartido, con vosotros las, alegri'as y las tristezas de este bellisimo, rinco'n de tierra donde tuvo sn hogar, tene'is frases de placemes, vitfores y aclamaciones en la hora feliz en que vuelve avuestro, seno, a respirar las brisas de sus nativos lares. y a confortarse tras de s us fatigas y labores, I que no sentire' yo y con cuanto amor y ef usio'n no habrf a de devolveros cien abrazos por cada apreto~n de manos, torrentes, de frases, elocuen1les por cada saludo y mirada afectuosos, si al volver a veros bajo este ciclo que cobij6' mis ilusiones infantiles y en este valle en que corrieron mis dias ma~s felices, siento que reverdecen los ensuefios de la. juventud y se ensancha el (animo al calor de los mais santos recuerdos? l Con que' palabras manifestar estas efusiones? La sobriedad y el silencio son nlas expresivos. Sabed- solo, y dejadme que lo repita como, en ocasiones anlogras a e'sta, que si ahora me considero feliz y lieno de' leglitima satisfaccio'n por vuestras aclamaciones, en todas las. 6pocas de mi vida y en todas. pantes, en la estrechez y en la prosperidad, en la desgracia. y en la dicha, en la vida priva(la y en la piliblica, siempre, siempr! mi timbre de gloria ha sido el llamarme giiinero. " Y CUaiII honado desc-onsuelo revelan sus palabras pro-nunciadas ena Giiines, cerca de catorce afios despues de iniciarse en la villa la vida politica, cuando se demostr6' la falsedaci de las promesas del gobierno espafi'ol en que tanta fe habian pue-sto lo~s liberales,: Con cua'nta satisfaccio'n y orgullo, recuerdo aquella elpoca gloriosa de nuestra historia local,-que bien puedo llamar la edad heroica de los. autonomistas. giiineros,-65poca de constantes afanes, de persistentes luchas, de esfuerzos a diario, individuales y colectivos, si pequefios y relativos en el orden politico y sistema general del pails, grandes y fecuLndos. en este medio, social porque marcaban la lucha pacifica. de una poblacion por sus. derechos. y el civismo y las energias necesarias para mantenerlo. Yo acom~pafiie a aquel conmit~e en todos sus empefios y me place recordar que, eon mucha razo'n, alc-anz6 de sus mismos adversarios, en el lenguaje hiperbo'lico y militar propio de aquellos dias de com-bate, 'el dictado de Baluarte del Pa-rtido Liberal. Baluarte, si; y baluarte inexpugnable! porque decidido a defender los intereses, municipales y los principios avanzados que informan las aspiraciones del pueblo cubano, no cej6 un instante ini se dej6' arrebatar sus posiciones en la lucha legal de los comicios, a pesar de estar constantemente combatido por los enemigos de abajo con toda clause de arteri-as, y contrariado por las influencias (le arriba con toda. suerte de dificulta-des. iEn que' condiciones tan diferentes, de la de aquellos diias. vuelvo a dirigiros mi palabra! Los que no podifan veneer con los votos, porque eran inferiores en nfimero;y

Page  415 ELOGIG DEL DR. RAIMUNDO CABRERA41 415 Los que no vencieron, ocupan hoy los puestos, que legalmente corresponde a los li~berales y el Ainimo se suspendo y so irrita al recordar do qu6 anr tan violenta, a la faz de un pueblo que trabaja confiado por su propia pacificacio'n, sin miedo y sin perder el orden leogal, se revierte y se of ende el sontimiento piiblico y se arrebata a los ciudadanos sus prerrogativas. En dia, inesperado, porque era ya un contrasontido que la administraeio'n local estuviese en manos do los autonomistas, 'porque a los conservadoros contrariaba y a sus, preeminencias y monopolios so oponi-a, el Gobierno lanza, como Brenno su ospada en la balanza. y por motivo frivolo y artificioso, por un iikase del Marque's de Altagracia, Gobernador de la ilabana, el Alcalde popular es destituido; el perio'dico liberal susponso y sus directores procesados, los Concejales expulsados, del Consistorio y sus sitialos ocuipados por Concojales de nombramiento oficial y por un Alcalde corregidor cuya designacio'n recae en un conservador caracterizado, ni siquiera vocino y elector de la Municipalidad; pero candidato derrotado en anteriores elecciones provinciales, hacondado a quien los rectos procedimientos del alcalde popular en la aplicacio'n de la Ley do Abolicio'n de la eselavitud y en los, Reglamentos sobre el uso do las aguas del riego, hablian interrumpido el sabroso dis'frute do antiguos privilegios, y cuyo primer acto politico, en funciones d.,, Alcalde inmiune e irresponsable, fue' privar ddl derecho al voto a todos los propietarios. liberales y da'rselo inftegro a Los individuos do su agrupacio'n, quo eran y son Los, monos, con o sin derecho a tenerlos, rasgando do este modo, y a manera. do dictador romano quo pisoteaba las leyes, el censo electoral y arrojando con escarnio sus fragmentos. a la faz 'd? un pueblo escandalizado! Y al final de su peroracio'n, estas palabras que envuelvana ya el temor y la amenaza de la tempestad politica que iba a desatar otra vez, sobre los campos fThrtiles de Cuba, los rayos de la desoJ-acio'n y de la- muerte: Si tras de los esfuerzos quo el Partido ha liecho, hace y harau, resulta toda esr~eranza defraudada, todo anhelo cohibido; si los conservadores apoyando, a on gobierno injusto y el gobierno mismo, no hacen quo comience para nosotros uina, verdadera era do paz, do union y bienestar; si el Partido Autonomista Ilegara un dia a plegar su bandera, tii, pueblo do Cuba, quo sufres haco tanto tiempo penoso calvario, irnitara's al humildo Nazarono quo al morir podia. el perdo'n do sus ofensores porque no sabian lo quo hacifan?... Oh! no; el porvenir, la historia, ese no se' que quo. esta' por encima do los hombres y do Los sucesos y do los, tiempos, so encargark do castigar a Los quo saben y no lo hacen, quo la injusticia so remedia con la justicia y quo es grave mnal mantenor a un pueblo sensato y culto en la miseria. y on la opresio'n. Es la fe del apo'stol que movia a su autor en la campaiiai que realizaba: su honda, intima, fecunda, conviccio'n de que el Parti-.

Page  416 ACADEM IA DE LA HRISTORIA do AuLtonomista recogi'a del abismo, del Zanj'on la bandera hecha girones, de la Revolucio'n y la aizaba de nuevo a lo alto, para evitar que lo-s expoliadores, a los, que el azar de los ciegos, de'stinos habi'a favorecido con una victoria injusta, echara como Breno su espada en la bala-nza de los venciclos. El valor' con que ese ideal fu6' sostenido; la ene~rgia con que se exigi6' que las inmunidades consignadas en el Pacto de Pacificacio'n se llevaran a la pra'cti-.-a; el deseo, de, que ha prometida, acordada y sancionada libertad. de pensamiento fuese u-n hecho, y no una promesa, todo esto llev6, su. verbo, a las alturas de la elocuencia e infundio6 calor a sus palabras. Para los revolucionarios, el Za-nj'on no fue6 un convenio de i.gual a igual, en que se acuerdan mutuas concesiones. Sinceramiente declarado, hemos de reconocer que cuando los jirreducibles, como Maceo, tuvieron noticias de e1, lo calificaron de vergonzo-so y lo creyeron un desastre. Los mismols espal-oles, el propio Marti'nez Campos que se llam6' pomp-osamente el Pacificador, tengo para mi que no pens6 nunca que aquellas promesas escritas tuvira msvrtualidad que las irrisorias, sangrientamentebuls eas de la Junta d e Jnformacio'n. Fueron los hombres del Partido Liberal, los, autonomistas, los que, sin haber hecho la Revolucio'n, recogieron la ~inica conquista que e'sta habi'a obtenido, ese mismo criticado y zaherido, Pacto del Zanjon, y se aprestaron, en nombre do Cuba, a hacerlo cumplir. En ese afa'n trabajo6, luch6', hablo6 y escribi6' denodadamente Cabrera, mientras no hubo otro, camino de reclamar las libertades cubanas, sin dejar nunca de ser, como se llama e1 mismo en a~uaparte, "un taimado revoluciona-rio".;sndja eceA nunca, al. contrario de su ihustre amigo Don Rafael Montoro, que Espaiia jama's concederia de grado lo que habi'a que arrancarle po~r la fuerza... Digamos, en honor de la verdad, que tampoco crefa en la proximidad tan inmediata de una nueva revolucion; y en que, como a la omnipotente Roma ha aparicio'n silbita de un puiiado de pescadores de Cafarnum, en breve aterraria a la omni.It)otente Espafia, un grupo desarrapado de tabaqueros... Pero sin llegar al 95, en el cual, como ya vimos, so alisto6 Cabrera inmediatamente, con el gozo, del que ye quo la hora es liegada, a pesar del sacrificio de su fortuna, su sosiego y su bien

Page  417 EL, —OGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA41 417 estar; y en el que la tribuna autonomista call6' su iriejo y arrogante lenguaje de libertad para entonar una pobre endeclia de ISe-Ivii fidelidad al tirano de la patria, ya el autor de Cuba y sus Jru-cces se babia alejado de ella. Me di' cuenta a tiernpo-diee ---de que yo no tenia, las cualidades necesarias para la conquista de inmiarcesibles laureles. Hice un minucioso examen. de mi mismo y me reconocii incapacitado para ser Demo'stenes. No hastaba tener palabra fakcil, ni caudal de ideas, ni entusiasmo, ni convicciones. Para hablar al pfiblico y agitarlo y conmoverlo es necesario tener serenidad yvoz, y nunca pude reunir estas condiciones juntas. (1) Asi fue6 comio tenie-ndo en abundancia aquellas cualidades,, -lbandon6 el campo por estos defectos. Su facilidad puede dar fe de que era extraordinaria, ams de que ya debe suponerse en quien era, como e1, un repentista. Cuando tenia que hacer, forzado por las, circunstancias o el puesto prominente que desempefiaba, en instituciones como la Sociedad Econ6mica, la Junta Na(loflal de Sanid~ad o la de Patronos de la Beneficencia, algu'n discurso o exposicio'n, en breve esp'acio de tiempo, con rapidez extraordinaria, improvisaba quince o veinte cuartillas sin levantar la pluma. Recuerdo la facilidad prodigiosa con que traz6' los frases de su alocucio'n al puiblico aquel memorable 24 de Febrero de 1913, en que entreg6 al pueblo y al Presidente, Gomez l~a estatua de Luz y Caballero. Su caudal de ideas era como um torrente, gracias a su podei-o:;,9 imaginacio'n, capaz de seguir, en vuelos arriesgados por las mli.ls ailtas AT serenas. regiones, el pa'jaro azul de la Quimera. Sus entusiasmos eran los propios de un espiritu romantico, enam~orado de todas las causas nobles y grandes, especialmente las que -se,r~efieren a la honra y provecho de la patria. Y -sus convicciones, honda~s, profundas, indestructibles, una vez for madas, se arraigaban de tal modo en su conciencia, que algunma vez pudo aparecer apasionado por el vigor y entereza con que las defendia... Pero no bastan, como e1 mismo compreildia, estas altas cualidades. 27.2

Page  418 418 418 ~~~ACADEMIA DE LA HISTOIRIA Cuando todas las miradas esta'n fijas en el que habla, y todos los ofidos pendientes de su palabra, es necesario ser fuerte y poderoso para obtener que los que mniran y oyen queden subyugados. Eso lo obtiene el genio oratorio, no los meros aficionados a la oratoria. (1) Es el quid divinum. que pone Dios solamente en algunos elegidos: en vano el deseo, la constancia, el estudlo, y a veces, la audacia inconsulta e iletrada, -prete-nden escalar esa cima. del pensamiento resexvada a lo~s privilegiados. "El. lorador, como el poeta, nace; no se hace", para repetir un apotegma tan viej o como Cicero'n. El orador verdadero necesita por encimia de todas las, cualidades fisicas, miorales e intelectuales que 11suelen enumerar minuciosamente las reto'ricas, el don supremo die la inspiracio'n, inexplicable, que se apodera del alma y de la mente y las hace producir emociones y pensamientos, sin que, a veces, el mismo, orador sepa c6mo ni por que6, en un proces-o casi de enagenacio'n artistica en que parece actuar otro go que no su yo habitual. Entonces es que la tribuna es altar, la palabra es ho-stia y el discurso, mas que vana yartificiosa declamacio'n, una verdadera y sagrada eucaristi'a... Negarle a Cabrera que fuera un orador, sin dejar de servir la causa de su Partido y de su patria, es,ratificar su propia, sincera confesio'n y es hacer valer doblemente su me'rito de propagandista y de patriota, cuando venciendo naturales dificultades y dominando, temores justificados, escal6', ante las muehedumbres, a veces hostiles y otras desconfladas, la ca'tedra patri6'tica de los autonomistas; que siempre pirob6', en la adolescencia como en la vejez, contra el de'spota extranjero como contra el injusto, conciudadano, en la colonia como en la Repiiblica, en la guerra como en la Paz, que, a la hora de servir a Cuba, era capaz de obtener la mayor de las victorias que es dable alcanzar a un homibre: veincerse a sf mismo! (1) Ibf~era., p. 151.

Page  419 OCTAVA PARTE EL PERIODISTA UN PERIODISTA PRECOZ Si corno orador faltaban a Cabre-ra condiciones nativas, las, L ciia y gI -andes conmo periodista. La rapidez en la concepcii yen la ejecucio'n, Sul imapresionismo caracteri'stico, que se rnanifcstaba en do-s fase-s tan importantes como serle casi imposible dejar de consignar su opiniain por escrito cuando mu liecho cualquiera lieria su sensibilidad y no escribir, Por el contrario, sino en esos mornentos de verdadera inspiracion, Su ardor y valenti a para la pole'mica que sabia mantener sin, cejar en su empeiio cuando pasef'a la razo'n-y no la empefiaba, sin. estar muy cierto de la justicia de su, causa-ni caer en los, desplantes, personales o en los argumentos ad hominem que, suelen desnaturalizar en Cuba las. contiendas intelectuales; su aficio'n al manej o de la Plurna, el mej or anti'doto muchas veces para preocuplaciones y amarguras; su agudeza de ingenio, su, frase cortante e incisiva; hasta su estilo sencillo, claro, sin rebuscamientos, fraseolo'gicos ni atentados sintaicticos, le predisponian a ser un buen soldado en esa interesante batalla campal de la vida moderna que se llama el periodismo. Sin hipe'rbole pudiera decirse que naci6' con la capacidad necesaria Para ejerce~r el oficio. Cuando, los nio S ele~n ocu

Page  420 420 420 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA parse en juegos y fiestas infantiles, su p~recoz inteligencia. y la seriedad impropia de sus afios, le ilevaron a la peregrina empresa de hacer un perio'dico manuscrito, del cual confeccionaba una serie de copias Para repartir a los suscriptores, haciendo doblemente meritorio, el %esfuerzo intelectual de pensarlo y redactarlo y el material de reproducirlo y distribui'rlo. lie tenido en mis manos ejemplares correspondientes, a cliez ediciones de El Pilluelo; y realmente. sorprende la aficio'n que revela, el cuidado con que, a los once aiios, este niiio irnitaba las secciones, de los verdaderos diarios, da'ndoles. a cada una su sentido ideolo'gico, es decir, el espiritu que suelen tener. Gracias al celo y afecto que despert6' Cabrera desde nifio, e~stas cliriosidades infantiles, han sido conservadas Por amigos y familiares, del escritor; y ahora podemos apreciar en qu6' consistia esta labor a la que el vaxi'as, veces hubo de referirse. Ve'ase, por ejemplo, el sumario, de uno de los primero~s ejemplares, que he podido obtener. Lieva fecha Jueve~s 17 de S-eptiemibre de 1863. Corresponde a la primera e6poca y es el nu~mero cuatro. -Ostenta-una orla negra de tinta y dice en el articulo de fondo: Primera vez que tiene into nuestro, perio'dico. Ha fallecido el Sr. Dn. Cayetano, Ruiz, tercer pasante de la escuela del Sr. Caleagno; todos los ninos de este instituto han liorado la pe'rdida de t-an buen maestro. Se propul-.sieron liacerle una suseripcio'n y a mil me toc6" la lista, y entre Person as mayores -y nifios se recogi6" media onza. MNuri6' dejando a su madre y un hermalio -con la misma enafermedad y otra hermana rntedio demente. Consolemos a esa desgraciada familia que pierden un buen hijo y un buen liermano. El redactor. Tiene este nuimero tambie'n su Gacetilla, tan intencioadta como breve: Hemos tenido ei gusto de leer el tercer ni'mero de El Progrecso y en e hemos hallado mucho que aprender. y: hemos sentido haber lei'do en ~.el Album cosas que no merecen la pena de leerse. iViva El Prog reso! Hasta tiene su Folletin, que empezo6 a publicarse, con el siguiente prea'mbulo: Sres. Es la primera vez que pongo folletin en mi perio'dico' Pero no se bayan a figurar que es info pues es una copia die Garcilaso de la Vega, la

Page   -19118.-" E1 arte de ser a~buelo"'.-Con los nietos en el jardin de Sitio " Lydia".

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Page  421 IPLOGIO DEL DR. RAIMUNDO CA]BRtRA42 421 historia se ti tula Pedro Serrano, hombre que se sarbo6 del furor de las aguas Ilegando a una isla desierta donde estuvo como diez a-nos sufriendo muchas. desg~racias. El redactor. R. C. Y para comprobar, una vez mas, lo que ilevamos dicho de sus lecturas prematuras que lo pusieron en contacto, des-de la n1ifiez, cona los cla'sicos espafioles y extra-njeros, ve'ase co~mo habia elegido Para reproducir en su-perio~dico uno de los episodios quc en Los Comtentarios Reales, que tratan del origen de los incas (1609), insert6' Garcilaso de la Vega, ilamado el Inca, no tanto por ser hijo de una prima de Atahualpa, cuanto por distinguirlo de su hom6nimo y pariente el gran li'rico, del siglo, XVI. Segun parece, el episodio (1, 7 y 8) de Pedro Serrano es un hecho rigurosamnente histo'rico, pues hay en el Archivo de Indias documnentos -que lo 1comprueban y que fueron reproducidos, en el Estado General de la Real Armada, Afio 1832. Se trata de una e~sp-ecie -de Robinson espafiol y aute'ntico, que en la travesia de Ca~rtagena de Indias (fundada por u-n progenitor ancestral de Jose' M-aria de Heredia, de lo cual se gloria e'ste en uno de sus Trofeos) a la Habana, naufrago6 el buque en que navegaba,'s salv6' en una tabla, arribo6 a una isla desierta a la que, por el, llamaron Serrana, y donde tres aiios realiz6 para vivir todas las P:voeza —s que atribuy6 a su he'roe Daniel Defde. Al cabo de ellos, se encontro' con otro hombre, que era un na~ufrago nuevo; primecro s-e huyeron mu'ituamente, luego se ayudaron. y asi vivieron otro cuatro afios, hasta que un barco, al pasar, vi6" el humo de sus fogatas, los recogi6 y los llevo6 a Espania, a donde no lleg6A sin embargo, ma~s que Serrano, porque el otro muri6' en la travelsia. Mej orando sucesivamente, El Pilluelo de Julio de 1864 se anunciaba ya como "perio'dico, de la villa de G-iiies." Ese nuimero por cierto, era consagrado a la memoria del pabre de Cabrera, cuyo natalicio tuvo. lugar el 23 de Junio. A ma's de un monumento funerario de severo aspecto jo~nico, trazado. a Plumna por el joven redactor, contenia, una composicion poetica, a la enieoria del autor de sus dias, en la que, a, pesar de los errores me'tricos y reto'ricos consiguientes a su tierna edad, hay sin. embaxrgo indiciots de la sensibilidad y ternura que luego mostrania en tan alto grado.

Page  422 422 ACADEMIA DE LA HISTORIA Cuando el perio'dico se bautizo6 a si mismo con el sobrenombre de "satirico y burlo'n de la villa de Giiines", no dej aba cle cumplir su cometido. Ve'ase, por ejemplo, esta (Jacetilla: Muchas cosas tengo que decir, la primera que casi todos los dias cae una iluvia en las horas en que los dilas deblian. estar divinos., esto es, desde las 4 asia las 6 de la tarde, la segunda, que Dios no deblia permitirlo, pues es la hora en que las Srtas. desean pasear. 3~1 que las joven-citas dan este paseo para ilamarse pronto Sras. esposas, y 441 que tienen luego al marido entre dos llamas ma's abrasadoras auin que el fuego, son los. celos y rui-na pues lo gastan todo por mnodistearse y atienden a muchos jo'venes y esto enloquece al marido. El 'Iltimo ejemplar de El Pilluelo que tenernos a la vista corresponde al 28 de Agosto de 1864 y aparecia acompaifiado de una entrega, es dcir un pliego aparte, para encuadernar,. una novela, Las consecuencias de la vida, original de su director, de la que se publicara el pro'logo con el titulo: Lo que va de aye~r a hoy. Es original y curioso que en cuatro pa'ginas, en octavo,:de papel espafiol, este jovencito mostrara ya el espiritu puiblico que fue, en toda su vida una de sus ma's excelentes. caracteri'sticals. El arti'culo de fondo se refiere al calor que se padece en el Colegio Superior y a las enfermedades que ocasio-na; en un suelto se felicita al Ayuntamiento por haber iniciado el empedrado de la calle Real; en o-tro se hace referencia a un accidente de un respetable caballero de la villa y en las dos ~ltimas, pa'ginas de Seccioit poe'tica se copian poesias del propio director. En Septiembre de 1865, sustituyo a El Pilluelo., La Puerilidad y entr6' a colaborar con Cabrei'a su amigo giiinero Fe'lix Rousille. Es original el programa de la nueva publicacio'n: Mis lectores: aunque es muy dificil. la empresa a que nos arriesg'amos aiuh mas grande es nuestro celo por complacer a nuestros apreciables suscriptores. Pobres ninios quiza's no podremos subsistir a tan pesada carga. y nos caeremos desfallecidos y sin fuerzas para levantarnos. Quiza's nuestra inteligencia no sera' capaz de lienar estas pobres columnas, mas el titulo indica, el triste me'rito de nuestros, escritos. No tenemos en nuestras manos la correcta pluma de Valerio, ni la inente de Pozos Dulces, pero, en cambio, SI' tenemos el ardor que nos presta la infancia y el carhcter alegre y festivo de la juventud. Si por desgracia nuestras palabras llegasen a molestaros, per

Page  423 ELOGIO DEL PR. RAIThIiNDO CABRER-A42.423 donadnos, somo niiios y la sh'tira y maldad nos acompan-a, perdonadnos 1 que' puede valer la voz de un adolescente?7 Asi pues, creemos que estos negros caracteres trazados -en tan mal papel, no seratn desecliados por 1,- espertas ma,nos de los Gilineros. Asi lo creemos y esperamos. R. Cabrera. Parece que alguien, quiza's los mismos, directores, enviaron un ejemplar a El Siglo, el gran perio'dico de Pozos IDulces; porque en el rnumero de la famosa publicacio'n correspondiente al -19 de Octubre de 1865, se insertaba el siguiente comentario, que reproclujeron los inateresados: No. sabemos con que idea se nos remite de Giiines un periodiquin manuscrito que con el titulo de La Puerilid~ad se publica los domingos en la -citada Villa. Si es para que hagamos un juicio de dicho senianario, basta al efecto el saber que consideramos adecuado el nombre con que se le ha bautiza-do. Por lo dema's es de recomendarse al amanuense un poco mfis de ortografia y a los redactoros un poco mais de sintaxis. (1) Los aludidos respondieron humildemente: Contestamos que: seguiremo3- su consejo y aprenderemos, cuanto este' a nuestro alcance para mafuina poder ser uitiles a nuestra patria. Al dia siguiente de su primera referencia, 20 de Octubre, El Siglo, decia a su colega La Puerilidad: El que nos remiti6' el mi'mero de La Puerilidad de que hablamnos antes de ayer no nos ha dicho hasta hoy que era redactado por nin-os. Ah!1 entonces, es otra cosa! Porque siempre es mejor que los nilios se entretengan en cosas u'tiles. Reciba nuestra bienvenida el perio'dico dominical manuscrito, que en Giiines se publica con el titulo de La Pue~rilidad. (2) Poco despue's el 12 de Noviembre ces6' Cabrera de redactarlo y cafa el nuevo. semanario, como habia caidlo El Pillue~lo. Ma's graves preocupaciones habrian de ilenar la mente del joven periodista, entre ellas el afa'n de pasar- a la ilabana y el ingreso ena el Colegio San Francisco de Asis. Como se comprendera', cuando en Mayo de 1867 pudo ilevar a la praictica Alonso y Delgado el proyecto acariciado desde. 1860, de mantenei~ una revista periodica que fuera 6rgano del plantel, (1) Mesa Bevuelta.-Una rem'si~in. El Siglo. Aflo IV, nfim. 248. (2) Mesa Revuelta,-;Siendo nifio! Ibide'mt, n~m. 249.

Page  424 424 ACADEMIA DE LA IHISTORIA sirviera de ensayo en ese aspecto de la vida ciudadana a los que queria liacer hombres perfectos y iltiles, y permitiera estimnular, por la mencio~n impresa, a los que se d-istinguieran en sus estudios, Cabrera figur6" necesariamnente entre los redactores, por sus aftciones de sobra. conocidas. Entre los trabajos que de e61 figuran en la Cro"mIica los litallamos cientificos como el que lieva por titulo La Fisica y la Qui-' mt.)ca son dos ciencias clistintas o parte3~ de wna sola cieicia? o el que se refiere a los Higromnetros; otros de teina forzado como, la nota necrolo~gica sobre Fray Ambrosio Herrera, Secretario que fu6' de la Universidad hasta Junio de 1867, en que ocurri6" su. fallecimiento; pero, como es natural, los ma~s abundantes son los, de cara~cter literario: Mi carpeta, para la que tiene todos los acento~s de tierno cariiio que se repiten en Mis Buenos Tiemipos; Recuerdo, dedicado a su hermana; uno sin titulo, pero que se refiere al progreso; la Historia de un prcsidiario (contada por e1 mismo) novelita corta que despues incluy6 en Medio siglo, y un iAdio's!, de tonos filoso'ficos, a la sociedad, que bien pudo tener cierto cara'cter simbo~lico, cuando el de'spota colonial, muy poco tiempo despue's, suprimio, por un uikase, la publicacio'n de la revistUa. Si no conocie'ramos el rico, optimismo de aquella alma ingenua, mas fuerte que todas las contrariedades en que fue' fecunda su vida, no concebiri'amos que tUuviera buen humor para repetir, en Isla de Pinos, la hazafia periodistica de la nifiez. Pero entre sus papeles hemos encontrado dos ilnicos ejemplares de un periodiquito manuscrito correspondientes a Mayo de 1870, que lleva por titfulo El Grill ("perio'dico importante que tiende a la salud pi~blica") en el cual por ninguna parte aparece su nombre; pero cuya letra inconfundible lo delata para los que come yo tuvimos ocasio'n de concerla tan perfectamente. Y que s11 buen humor no le abandonaba en el novelesco, episodio del confinamiento en que educ6" cuatro nifios, tuvo, un desengaiio de amor, se fraetur6" un brazo, conoci6' a un guajiro fil16-,sofo y se cre6' graciasi a, sus virtudes y simpatia, una familia adoptiva, lo prueba. esta Introduccio~n de El Grull: Este papel vera' la luz todos. los dias nublados, cuando el director -no estuviere de humor y cuando los suscriptores no lo deseen.

Page  425 ELOGIO DEL DR RAIMUNDO CAI3RERA42 425 Admite toda clase de artilculos si esta'n confeccionados con sal y pimienta. Suscripcio'n:, por un mes... un bostezo. Un trimestre... dos bostezos. Un a..o... un estornudo. Todo perio'dico necesita su. profesio'n de fe. Su exposicio'n es el "Buenos dias" que se da, a los lectores. Un perio'dico sin profesio'n de fe' es un viejo abogado, sin bomba, un m' die. sin paraguas, un maestro de escluela, sin levita. El perio'dico, que aparecc sin esc requisito indispensable puede pasar por impolitic.. Nosotros no queremos, esa nota, nosotros somos politicos. All' a pe tiuesztro rsahido. El objet. Cie este 61rgano, comno 10 indica su titulo, es chillar mucho, difundir en su chillido la luz aunque sea como un fo'sforo en un cuarto obscuro-propagar algunas. verciades que no son mientiras, rcferir algunas. hiStorias que no son fa'bulas y~... algu-no habra. que le tenga, miedo al Grillo-sobre todo dar un estado completo. del movimiento amioroso, commercial de esta plaza. Con tan sublime empresa no dudamos alcauzar las simpatias de todos. Sin ellas perderi'amos' nuestra abnegacion, nuestro entusiasmo.. y ambas cosas valen lo menos dos reales fuertes. Alla' va, pues, el primer mimero, sea bien recibido y... cuidado con el grubl. Pudiera parecer Purilidaci por nil parte esta minuciosa consideracio'n de. su labor infantil y juvenil en el periodismo; pero es que e.-stOs ensayos y comienzos revelan una vocacio'n irref-renable y una~ capacidad na-tiva. Cornmo ha dicho Miguel Angel Buonarottli, el gran artista del Renacimiento italiano, las bagatelas for man la perfeccio'n y la perfecci'n. no es bagatela. Estos pas atkin-inos de un nubi y un adolescente son las minucias con que inicio6 su carrera un periodista notable, que por su constancia, sus ariestos, su arnenidad y su valenti a, odupa, con derecho, un1 alto lugar en la escala de los verdaderos, valores periodisticos de nuestra patria. "LA UNI6N`' DE GtOINES Un semanario, ma's bien de cardcter general, de informacio'n local y en cierto sentido, de entretenimiento, fundado en -1878, por Jose- Suarez Garcia, en la Villa de Giiines, fue' elegido, en las ta.reas inaugurales del Partido Liberal, para 6'rgano de propaganda baj o la: direccio'n del Delegado, en la villa, de la Junta Central, Rai'muln.do Cabrera. El 2 de Septiembre de 1878,

Page  426 426 - 428 ~~~ACADEMIA DE LA HIISTORIA hizo, La U'nio'n su nueva profesio'n de fe, exponiendo asi' sus propositos: Se propone levantar el espfritu puiblico tan decaildo en esta ayer floreciente comarca; dar aliento a los timidos, convencer y traer a la accio'n a los retrai'dos, persuadir a los exagerados o intransigentes si los liubiera, y llamar a todos para que militen bajo una sola bandera: la de la fraternidad y la concordia. Asi surgia a la palestra la pluma de Cabrer'a; con energia y entusiasmno, defendiendo de nuevo, con los arrestos y brios de costumbre, su amor a la libertad: Un criterio liberal la inspira; porque La Union no concibe el progreso sin la libertad, como no concibe la aurora sin la aparici6n del sol. Consciente del alto papel reservado a la prensa en los paf'ses civilizados, no vacila e-n declararlo sin rodeos: El perio'dico es la lengua sonora de las poblaciones y por su medio deben querellarse de sus dolores y de sus, males. Y termina con unaa promesa liena de. arrojo y valentia: La Unitin no sabrae callar, ni adular, ni nientir, porque tiene conciencia de su dignidad, y porque no viene a servir la causa de unoM pocos, sino de la colectividad. A partir de ese dia, y consecuente con tan honroso programa, desarroll6' una accio'n politfica tan intensa conio los diarios ma's famosos de la e'poca; y siendo un semanario de cardcter local provoc6 enconadas y ardorosas contiendas con La Yoz de Cuba, La Ra 1n LaDscs, Don Circurtstancias., -etc., etc., perio'dicos de la Habana que, aparentando a veces desde'n, por el papelucho provinciano, no se desdeiiaban de medir sus armas, con el, para salir, en todos loss casos, derrotados por aquella pluma intencionada, aguda y valiente que defendia tan bien los, intereses de su pueblo.I Coincidia adema's el hecho, importanti'simo de estar libra'ndose las primeras campafias electorales, mediante las cuales las ciudades, se libert-aban del caciquismo dcd los viejos y despo'ticos

Page  427 ELOGTO DEL DR. RAIMTJNDO CAB3RERA 427 Capitanes de partido, y elegian sus Alcaldes y Concejos; luego sus Diputados provinciales y ma's tarde sus Representantes en las Cortes Espaiiolas. El perio'dico era el vehiculo ma';s constante de la propaganida, asi Como la tribuna constituafa el factor preponderante; adeMans, las columnas de La Union recogian el eco de aquellas rellniones politicas en las cuales xesonaba el verbo elocuente de los grandes oradores autonomistas, en la edad de oro de nuestra oratoria, en la que los ilustres mnaestros de la palabra. exaltaban los entusiasmos de lo-s hombres y lievaban hasta el delirio la admiracio'n de las mujeres. En la imlproba tarea llevada a caba por Cabrera, en aquella que consideraba su villa natal, hasta convertirla en un baluarte del Particlo Liberal, que mantuvo por espacio de seis afios un alcalde de su filiacio'n y gano siempre, hasta los grandes fraudes gulbernamentales de 1865, las elecciones provinciales y de Diputados a cortes, adema's de su gestio'n personal incansable que le obligaba a frecuentes viajes desde su bufete de la Habana y de los meetings -en que tornaba parte, La Unio'n fue6 una de las palancas ma's poderosas. En el nun'ero de 9 de Septiembre, el segundo que sali'a ba~jo su direccio'n, en el editorial i Cudi es el farttasna.? arengaba a las poblaciones circunvecinas, Guara, Melena y Madruga, a constitluir los Comite's locales del partido, porque, a lo que parece, timoratas y desconfiadas, no' se atrevi an o no las dejaban atreverse sus antiguos detentadlores, -a empezar a ejercer el derecho, instituido por el Pacto, de libre reunion. Se comprendera' facilmente que los que solo a regafiadientes habi an aceptado las condiciones de. pacificacio'n, acordadas con la iRevolucio'n por Arsenio Martinez Campos, aprovecharan las circunstancias de que La Union no habi'a obtenido auin licencia, como perio'dico politico, para prohibirle seguir usando, de ese tono. Y efectivamente; al tercer nii'mero, correspondiente al 16 de Septiembre, apareci6' el ejemplar con la primera y segunda plana en blanco: la censura liabi'a retirado los articulos, politicos, pretextando la consabida falta de permiso, y empezaban las mutilaciones que hicieron irrisorio dl derecho de la libre emi-.sio'n del pensamiento, consignado, en la capitulacio'n, Como todos

Page  428 .ACADE MIA DE tA HISTORIA los dema'is, ianzando, al fin y al cabo, al pal's a la nueva y tri'unfante epopeya de Baire. Pero Cabirera, que creifa au'n en la buena 'Le espafilola y que, como sus comnpalieros de partido, confiaba en lograr por la gestioln pacIfica la libertad de la colonia esdlavaI us6 con constancia y ardimrielnto Ias armas leg-ales, obtulvo Ci neceesartio consent-I-imiento y quince dias despues apairecia su perioclico, con ei caraicter de pol"itIico -v con ei d'erecho, p~or consiguientle, de exp!-oner suis punitos deo vista9 en reiacio'n con los asunt-os p~i"blicos. Progresamos-escribe.-La Un46i. es el primer periodico politico, que se publica en la Villa de Giiines. Cabe la. gloria de este suceso a la Directiva del Partido Liberal. iDurante los seis anios, que sin interrupci'n, ise public6' este peri-Odico. dedic6' preferente atencio'n al probleina Jiectoral. En el mismo ejemplar en que ya surge con caiificacio'n de politico, en un notable articulo de su director Derecho electoral, a ia vez que incitaba a los ciudadanos a su1 ejercicio, les llamalba la atencio'n hacia. la enorme responsabilidad que significa el empleo de tan suprema prerrogativa. "La eleccio'n-era su primer apotegma-es" ia maiiifegtacio'n; solenino de; la, soberanfa" Cuando en Cuba regia ei absolutismo,-entoinces los liberales cref an, o apaxentaban creer, que habi'a cesado- cuando, en realidad no desapareci6', sino a cafionazos, en Santiago-'"la razo'n del poder era la fuerza." Pero se abri6' paso la civilizacio'n, desapareci6' el privilegio, los deredhos imprescriptibles -del 'hombre fueron ireconocidos: "Desde entonces la razo'n del poder es ci Derecho." El Partido, Union Constitucional realiz6' tambie'n suls pinmeras campalias para organizar el comite' local; pero, ya los liberailes halabia caldeado el entusiasmo de los giiineros, y las pri-i meras fiestas conservadoras fueron un fracaso. Lea semilla conservadora-decia, Cabrera el 7 de Octubre-no, germinara'; esta' desde antaflo podrida. Y comparando el desastre de los adverisari-os con el e5xitfo de los suyos, aiiadia: Alli" el frio del Polo, aqui el calor del mediodia; alli las sombras, las tinieblas, y aqui la luz esplendente de la aurora.

Page   1921.-Uno de los Oltimos retratos (a los 69 anos).,;I vt \ v of

Page   I. . I

Page  429 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA42 Cuando, cinco dias clespues de este articulo, se celebraba, en el Casino Espafiol de GMines la magna conferencia politica en que expusieron y defendieron los principios ba'sicos del Partido Liberal, 61e, Rafael Montoro y Jose' Eugenio Bernal, disertando sobre la cuestio'n social, la politfica y la econdmnica, respectivamnente, el enatusiasmo patrio'tico, el renombre de los ilustres mantenedores y la irnport~ancia de los, problemas planteados, congreg6 dentro y fuera de aquellos salones tal concurencia p~et'i4-i ca de fe, de- confianiza, en el porvenir, de juibilo, que parecia ninn lejano ya el recuerdo de la triste caida, del 78. Algo de un soplo divino-escribila Cabrera en La Unio'n del 21 de Getubre-vagaba por enciria, de aquellas cabezas apiiiadas que traducian en espontfineas aclarnacioiles su entusiasmo, satisfaccio'n y regocijo. Era el 'angel dle la libert1ad que extendia sus alas protectoras sobre aquel pueblo redimido. Pero los adversarios, si carecian de la mayoria y el entusiasmio ardoroso y Ipatrliotico de los liber1ales, teni an, los ina's, ci arte de Ta perfidia. Por prirnera vez se us6' en Cuba la Palabra fatidica en cuyo nombre se cometieron tantos erroires y tantas viIlani'as. La Union Constitucional, en nombre de la integridad de la patria, acuso6 a Jo's liberales de separatist as. El intey-rismio fTue, a partir de este morne-nto, ei grito die combate, la bandera do,0 aparente incondicionalidad a la metro'poli que encubria la aye-. riada mercancia de sus ambiciones sin freno. Para combatir virilmente la acusacio'n entonces injusta, de ~'~1araismo esribio, en el unnr del dia 4 de Noviembre., un ingnfico editorial; ci ii1 insist"6 bajo ei rubro Yca falta poco (se re-feri'a a Ta luicha cl-onil'cial) en poner bien cal descubierto las respectivas posiciones y sefialar quie'nes eran unos y otros; y comentando un manifiesto de los adversarios, de 9 de Noviembre, traz6' los pa'rrafos Ilenos de ironifa y de fuerza que aparecieAron en La. Unio'i del 18 con ell titfulo Pin tados por s~l ~,),i mS I IO s. Se acercaba el ioinento, tan interesante para nuestra. histloia, en que el pueblo eligi6' sus primeros Alcaldes; la lucha era candente; los 6dnimos estaban exaltados; de la leg-alidad de aqueHas elecciones y del triunfo liberal, que era el de la mayoria, dependia el futuro de Cuba... El 2 de iDiciembre, en una exhortaci' titulada: iLos. corni

Page  430 ACADEMIA DE LA HISTORIA CiOS!, escribia estas palabras elocuentes y sugestionadoras como una arenga de Napoleon en vi speras de bataila: Oh! tii, pueblo generoso tan digno de bienestar y de ventura, tan abatido ayer, tan lieno de esper-auzas hoy, alienta con poderoso esfuerzo, a todos tus hijos, para que vengan unidos y compactos, armados con sus votos, a librar batalla pacifica en esos campos de imperecederas glorias, donde sin estruendo y sin kIagrimas se gana la libertad de los, hombres, campos que no se manchan con sangre y que se liaman los comicios!... Y al ver a su pueblo, por primera vez, afanado con juibilo y entereza en la conquista de, sus posiciones municipales, ejercitando, con valentia y decision, el sagra do derecho del voto, exelamaba Ileno de alegria el 12 de Diciembre: O0h santa libertad, bendita seas! Bien pudo, despue's de aquel triunfo resonante del Partido en Giiines que le va~li6' una felicitacio'n telegra'fica de Jose' Maria Ga'lvez, Presidenete de la Junta Central, sentir el corazo'n lleno de justificado alborozo, el alma plet6rica de fe y decir en el U'ltimo nuimero del aiio, al hacer el balance de sus conquistas, y cuando auin las violencias, lasg persecuciones y los fraudes no habian sepiiltado todavia las promesas de Martinez Campos en un mar de ignominia: En 1878 la colonia se ha convertido, en pueblo libre. Pero no era el solo problema de la Alcaldia local la uinica batalla a librar: quedaba el problema de la IDiputacio'n provincial p rimero y la Delegacio'n a Cortes despue'S. En el primer mi'mero de 1879 bajo el titfulo Lo que debembos gutardar, incitaba a su pueblo a conservar "el tesoro de.la libe~rtad que hoy comenzamos a disfrutar"; y en el nuimero siguiente, en un editorial titulado: Adelante, liberates, los arengaba de nuevo a la batalla electoral, arenga que repite en la edicio'n subsiguiente con el mismo titulo triunfanfe iA los comicios! El e'xito le sonrio6 personalmente y fue6 elegido iDiputado Provincial por el distrito, primer lauro que ofrecia a su hijo predilecto ajuella. villa a la que el tanto lionrara siempre. Pero la

Page  431 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABREIRA43 431 dulce miel del triunfo, no adormeci6 su ietusiasmos combativos; y en el mismo, ejemplar en que se daba cuenta del banquete celebrado con motivo, de su eleccio'n en 8 de Febrero, insertaba un editorial Lo que nos falta, excitando, a sus correligionarios, a ganar la iiltima jornrada: el IDiputado a Cortes. iDos notables articulos public6. entonces sucesivamente paira estudiar la actuacion de los. conservadores, ratificando su aserto del 7 de Octubre del aiio anterior: la semilla podrida no podi'a germinar; y en efecto, senialaba las causas que habian contribui'do, a que, en la extensa comarca, el partido, adversario no se, hubiera anotado. un triunfo. Cuando, el 27 de Abril hizo el balance politico de la nacio'n, pudo consignar con alborozo, que si por la ayuda gubernamental, el Partido, del integrismo habi'a alcanzado, en las cortes mayori'a numerica, en realidad habi'a que confesar el ftriunfo intelectual de los liberales, por lo que. representaban en el parlamento espafiol. aquellos. elocuente~s paladines, de la patria, que se llamaban Montoro, Figueroa, Labra, etc. La resistencia pasiva que e'stos encontraron; la inercia espafiola con respecto a las necesidades de Ja colonia, le hacian prorrumpir en 25 de Enero, en estas palabras llenas de prevision que pertenecen a un articulo sobre las Cortes: Ali! Si como Cs grande nuestro patriotismo fuera grande nuestra inteligencia y poderosa nuestra palabra icomo no pretenderi'amos Ilevar a aquelbs que esta'n en las altas esferas. del poder la conviecio'n de que, en Cuba esth'n interesados los destinos de la raza espan-ola y que ellos demandan prontal, sensatas y liberales resoluciones! Inesperadamente, en 1881, vacaron dos puestos, de Dipu-tados a Cortes, por haber aceptado, dos representantes de los conservadoress altos puestos en la administracio'n metropolitana. Convocadas, las elecciones, el afa'n era ganar por lo menos una de esas actas para aunientar el niimero, de los liberales en el Parlamento. La Union Cons'titucional habia asegurado, que obtendri'a el copo porque con la mitad de sus afiliados le bastaba, para obtener una victoria sobre los liberales. Efectivamente, el triunfo resonante de Jo0se Atonio Cortina, Ilev6' un tribuno, ma's -de su talla a la palestra' parlarnentaria, y permitio6 a Cabrera trazar las ir6'nicas frases de su'articulo El co~o pblicado''el 13 de Febrero, de 1881.

Page  432 ACADEMIA DE LA HISTORIA Para hacer la campafia municipal de este mismio aiio y la provincial del 83, sirvi6' todavia La Union; pero ya en el 85, perseguida como veremos por el fiscal Sr. Corzo, e irremisiblemente predestinada a caer, por sentencia judicial, un gober,-nador impaciente, el Sr. Juan Arles, Marque's de Alta Gracia, decret6' por tele'grafo, aun antes de dictar su fallo ei tribunal de imnprenta, su inmediata suspension. Cansaba a los tiranos el inconmovible triunfo liberal en Giiinos; y ya se proparaban las violencias del 85, que suspendieron maanu-mnilitari al Alcalde Sr. Juan Ocojo y7 Egufa, impusieron, p-or el fraude, a los conservadores en la administracio'n local y burlaron las prornesas del Pacificador. Al ver el desaliento que cundi6' en, las filas 'liberales, exclamaba en 21 de Diciembre de 1884: Luchemos; nosotros somos en este suelo lo permanente. Valor! El porvenir es nuestro. El Dios tutelar de los cubanos lanzaba do nuevo a sus de~spotas por el camino de las torpozas o iniquidades, porquo enl el libro, de los destinoos estaba docret~ado quo Cuba arribara a la soberania, por la violoncia armada. La U',nio'n counScagr6 mucho espacio siemipreo a los probloemas locales; ydefendi6' con ahinco, y vigor la admninistracio'n rnruicipal de los liborales, cuando fue' atacada, y a la Diputacio'n provNincial, cuLando alcanzada la mayoria so eligi6' una mesa de su partido, do la que 61 fue' Secretario. Es fa'cil encontrar en sus colecciones, multitud do articulos y editoriales de~stinados a la defensa de los intereses locales. Con obras praicticas mostraba adema's la devocio'n de aquel perio'dico a la villa natal. Cuandlo el augo (le la publicacio'n di6, ciorto margen do utilidades, decidfidos e1 y los redactores Leopoldo Cancio y Suarez Garcia, a desempeinar sin emolurnonto alguno el sagrado ministerio do boralcios do la opinion cubana, emplearon los sobrantes en obras do caridad v progreso, subvencionando la Escuela Municilpal gratuita San Ju~an y haciendo regalos U'tiles, como una m6aquina do coser, por ejemplo, a quo so refiere la edicio'n del 16 do Enero do 1881, a la mejor alumna de las escuelas piiblicas do primera ensefina Ya hemos visto anteriormente que esa funcio'n social, ajeIna. a la misio'n exnlusiva del perio'dico, pero, de alto valor piiblico,

Page  433 433 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA43 tuvo otra ma's gloriosa y fecunrda actuacio'n: la suscripcio'n iiciada. en 4 de Febrero de 1883 Para eregir un mausoleo en el Cementerio de Colo'n, donde guardar las venerables, cenizas de Luz y Caballero; suscripcio'n que encabez6' el perio'dico con la suma respetable de ciento dos pesos oro, espaiiol. Lo que tal vez resulta ma's interesante de la actuacio'n periodi'stica de Cabrera en La Union,, es su labor de pole'mica. Tenfa las cualidades de un verdadero periodista, cuando desentendie'ndose de las cuestiones ma's graves y mas serias, que dejaba al Dr. Leopoldo Cancio para editoriales y articulos de fondo, descendia, en secciones ligeras y movidas, a la aguda discusio'n con el adversario. -Unas veces bajo el titulo Cro'nica general, otras el de Rumnores, algunas con el de Puntillero o Puntillazos, con ma's frecuencia bajo el rubro Recortes, fustigaba con tal intencion y tal arte que el enemigo, grande o chico, del partido o del exterior, se volvia airado y herido contra el certero ataque. Es que en cuatro Hunes pulverizaba al contrario: Vais a retaguardia, siempre-dice en 30 de Septiembre -de 1878, a La Voz de Cuba, aquel perio'dieo nefando que en 1871 public6' un suplemento para insertar jiibiloso la vii sentencia que llev6' a la muerte a los estudiantes-el progreso os duele; quisie'ais ser Have monstruosa. que cerrara las puertas a las ideas del siglo XIX. Sois el pasado que se desquicia. AIlguna vez se equivoco con las engafiaifas -de la politfica espafiola. Por ejemplo; al caer el ministerio Ca'novas en 1881 y subir el de Saga'sta y Martinez Campos, se alboroza pensando que los destinos, de Cuba dependian ahora del que tantas promesas hiciera; y en 7 de Abril entona un;Aleluya! por Ia promulgacio'n ruido~sa entre nosotros de la Constitucio'n espaiiola, que, a pe~sar de todo lo dicho en el 78, Ai~n no lo habi'a sid'o, y sin caer en la cuenta, que sin promulgacio'n o con ella, antes y ahora y siempre, distaba. mucho de ser una realidad efectiva lo de la asimtilacio'n de la metro'poli y de la. colonia, o acemilacio'n, Palabra de inimitable gracejo, inventada por e~l para dar idea de la sumisio'n servil que algunos entendian por aquella igualdad abi~oluta, al mismo tiempo que ofrecer un equivalente eufo'nico de, Como pronunciaban la palabra algunos integristas peninsulares no muy duchos en el castellano.. 28.

Page  434 434 434 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Otras veces, con heroica valentia, defendia los ideales del cnhano sin retroceder ni arredrarse ante las amenazas de la censura. En su articulo Seguirernos, de 29 de Mayo de 1881, mauifiesta abiertamente que continuara' defendiendo la autonomi a, a pesar de la declaracio'n del Fiscal de Imprenta Sr. Corzo ya. mencionadodo que tail cosa habria de considerarse un ate-ntado -a la integridad nacional; el 4 de Septiembre en el articulo La sentencia reafirmo6 la que 61 sustentaba como definitiva para los cubanos: "Cuba quieire autonomia" y cuando en 19 de Febrero de 1882 coment6' la sentencia de muerte impuesta a la Revista Economica por el mismo delito que. e1 estaba. cometiendo, escribi6' los temerarios conceptos de Nuestra actitud: romper la pluma si n-o se podia usarla para exponer libremente el pensamiento. Eso precipit6' el triste destino -de 1884; y en (la batalla empe.fiada entre la libertad y el despotismo, al fin venci6' el Sr. Fiscal y La Union., Como dijimos, suspendida primero gubernativamente y condenada despue's por la via judicial. El 4 de Enero de 1885, circul6' en Giiines un suplenlento anunciando la orden telegrfica del Marqu-s. de Alta Gracia, y comentaindola con estas palabras: La libertad le dio6 la vida, la reaecio'n la mnata. Sea. En esta tumiultuosa e6poca periodistica de Cabrera, alguna vez le toc6' hirie'ndole profundamente, el ataque personal. En lo ma's ardoroso de la defensa de la aut-onomnia, liubo de justar con un comisionado ilustre de Giiines, Nicola's Azc6 rate; y ma's tarde con otro cubano notable, Jose' de Armas y Ce'spedes, que un dia le echo' en cara su ingratitud al atacarlo porque 61 habia coadyuvado, cuando, estaba en El Siglo, a obtener la beca de Alonso y Delgado. Le fue6 necesario descender al terreno personal y solicitar los testimonios de los Uinicos que habian intervenido en el hecho, para desmentir la pretendida proteccio'n. En 7 de Julio de 1882, insert6' bajo el titfulo Saldados, una carta de Alonso y Delgado ratificando, anteriores manifestaciones de Cabrera en una dirigida a El Triunfo: esto es, que solo Jose' Trujillo. y Armas (sun discipulo) y Francisco Calcagno (su colaborador) habian tenido participacio'n en el hecho cuando -en Noviembre de 1865 remitia sun carta al Ayuntamiento de Wiines.

Page  435 ELOGIO DEL DR. RAIMIJNDO CABRERA43 435 Y en el nilmero siguiente, de 16 de Julio 'de 1882, insert6, sendas cartas de Trujillo y Calcagno ratificando lo expuesto. Todavia le di6' que liacer este enojoso problema. Un redactor de El Espanlol, que firmaba Juliain Este'vez, pretenadio6 tambie~n ser de los protectores de Cabrera-esa infinidad de Mecenas que suelen aparecer a los. hombres ilustres en personas que acaso, fueron sus explo-tadores-y le acus6' del vicio despreciable de la ingratitud, a e1, que teni'a um altar en su corazo'n para todos los que le ayudaron; y hasta verti6' conceptos injuriosos para s11 madre, la santa mujer que veneraba como un dios. No le qued6' mais recurso que bajar al llamado terreno del honor, que es muchas veces teatro ridiculo de deshonarosa comedia; pero el advers-ario, di6' toda clase de explicaciones a sus padrinos y enaton6' una palinodia en su peri'odico.. Infatigable en la tarea de hacer inateresante y aniena su publicacio'n, multiplic6' su labor, como siempre hizo, en sus periodi~cos. Para darle color y animacio'n local, escribi6' en el folletin historietas en que se mezclaban los nombres de los jo've-nes y muchachas de la poblacio'n, las cuales firm6' Jorge; cre6' mas tarde una personalidad burlona, por el estilo de Henry King y Paco Mantilla, que llam6' el Tio Paincha y que escribi'a cartas. llenas de intencio'n y de gracia; y con el seudo'nimo Taita Dios, mantu-vo algiin tiempo otra -seccio'n folletinesca que provoc6' grandes coinentarios y origino6 algunas ardorosas pole'micas. Es interesanate consignar, como, dato para su historia literaria, la existencia de estos tres nuevos seudo'nimos que ni sospechan siquiera los ma's entendidos en esta materia y que, ni aimn leyendo La Union., po(lrian descubrir al comparar al sesudo, y grave redactor editorialista con el alegre y chispeante croniqueur -del folletin. Muerta La Union a mano airada, en 1886 sac6 a iluz Sua're7, CGarcia La Tributna., en donde colabor6' eficazmente el Diputado gijinero; y que soslay6' la persecucio'n oficial cambiando de nomhre sin cambiar ni de doctrina, iii de ideales, ni de programla; pero, ya Cabrera empezaba a sentir en sus ardores politicos el compas de descenso de la desconfianza en el futuro. Comenzaba a germinar en su espiritu la triste certeza que le fue' distanciandocd vez inas -de sus confiados. correligionarios liasta incorporarlo de,~

Page  436 ACADEMIA DE LA HISTORIA finitivamente en el grupo de los que no vieron otro remedio para la suprema reivindicacio'n, que la contienda armada. La 4o1ausura de La Unio'n signific6' para el algo ma's que la muerte de un perio'dico: fue' la de la union, imposible ya, entre espalioles y cubanos. "CUBA Y AMARICA" La plurna que se habi'a adiestrado, para el periodismo, en las rudas y vigorosas campaiias de La Unio'n y para la bella y" ameina literatura, en versos, cuentos y novelas cortas, serviria, en los melanco'licos dias de la voluntaria expatriacio'n, para buscar un lionroso medio. de vida, ocupar los, ocios. forzados y servir la causa de la patria. Ya hemos visto cuando surgi6' Ciub y America, el primer dia de Abril de 1897, en una pequefia casa de Irving Place, visitacla despue's por Cabrera -en todas sus excursiones veraniegas, cmoio un viejo templo familiar: nos lo cuenta Nicola's Heredia en el Pro'logo de Mi vida en la mainigu~a, y el mismo Cabrera en una bella cro'nica de Desde mni sitio y una carta a Gonza'lez CurquLejo de 5 de Mayo de 1897. Su labor, como siempre, result6' infatigable. Interesantes articulos de fondo conusagrados a la causa cubana, excelentes trabaj os, sob~re la merica latina (Venezuela, Argentina, Santo Doinilngo y Puerto Rico) para justificar el titulo y ma's auin, para obtener sus simpatias, siempre esperadas y tarde consegnidas; to"picos ligeros en que se hacia, conl intencion e ingenio, la critica, de hombres, y sucesos importantes,'y los Episodios de la guerra que culminaron en la hermosa novela Mi vida en la mna

Page   Busto por Ramo'n Fernaindez Balcorba (t), de la Escuela de Artes y Oficios de la Sociedad Econ6mica Fundacio'n del maestro Villate. 1071;..

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Page  437 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA47 437. niguct: tal es, a grandes rasgos, la labor de Cabrera en el perf -odo que va desde el priniero de Abril de 1897 a Septiembre de 1898, en que el armisticio concertado por los Estados Unidos cona Espafia, le permiti6' volver a la amada patria, ilevando en su -bagaj e de viaj ero la notable publicacion que habi'a sido su consuelo y su empeiio en los dias, intermitentes de penas y esperanzas, de la guerra. Entre los trabajos ma's serios deben citarse algunos por la alteza con que se einfoc6 en ellos el problema revolucionario, la poIftica de Espaiia y la mediacio'n norteamericana. El ba~rbaro crimen con que Weyler, emulando y dejando muy atra's a Valmaseda, reconcentr6" en las poblaciones, a morirse de hambre, a seres indefensos, madres, infelices y pobres nifios cubanos, tal vez con la idea, como Robespierre, de acabar con los probales patriotas del futuro, o con el propo~sito', como Herodes, de deg-ollar al nifio-IDios, le da motivo en ese breve periodo, para dos articulos, Pdgina negra y Crueldad espai'loa, en que destaca, con sus te'tricos peTfiles, este episodio sombrio de nues.tra reivindicaci'n, en que espanata la helada y terrible ferocidad con que se diezmo6 una poblacio'n sin otro delito que ansiar su Iihertad. Por eso no Podia condenar sino aplaudir, como lo liace en 8 de Enero de 1898, el acto de Aranguren, ordenando fusilar, sin vacilacio'n y en virtud de una ley de la Repiiblica en armas, a un amigo, coronel del eje'rcito espafiol, que lo visitaba con el ainimo de sobornar su lealtad a toda prueba, y decidirlo a abandonar la causa -de la patria; por eso llama despectivamente Los instrume~ntos a los equivocados autonomistas, que lo eran de la tirania, en su proposito de mostrar al mundo la divisio~n de los cuba-nos; por eso batia Palinas de gloria, en 8 de Julio de 1898, al Paso de los vencedores, enA la jornada e~pica de la Invasio~n, digna de Homero; por eso le extremecia de ~jtibilo la gran victoria de las fuerzas cornbinadas cuba-nas y americanas en Santiago de Cuba, y por eso, finalmente, cuando, Para siempre, te-ndi6" sus alas protectoras, sobre Cuba el Angel de la Libertad, en un breve articulo, La leccio~n y el castigo, realiz6' el balance del pasado y mostro6 co~mo hay una Providencia de la Historia que juzga y que condena los grandes crimenes, y los errores de 1os hombres.

Page  438 438 488 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA Pero junto a la propaganda patrio'tica y a la consideracio'n -de los asunto~s referentes a la guerra, habi'a la labor pr6actica de decidir a los Estados Unidos a la ayuda efectiva, que solo surgi6', como es sabido, despue's d~e la cata'strofe del Maine y tras serias y graves vacilaciones, do los estadistas norte-americanos. Sus articulos sobre los recursos naturales de Cuba y las perspectivas que ofrecian a los capitales estatudinenuses, era la tarea ha'bil de un hombre de negocios, que sabe la indiscutible eficacia del factor economico en la marcha de la Historia. Y para sacudir en los timoratos o desconfiados. el temor de la falta de preparacio'n de los cuhanos para el gobierno Propio, tras dle probar en su articulo, La autonornia. espafiola, todo lo que de falaz y desleal habia en aquellos proyectos de Maura y Abarzuza, no llevados a la praictica sino precipitadamente, por Real Decreto, en la liora en que ya era inuitil, y de pintar en La desorganizacio'n espa'iiola., los errores administrativos de la metropoli, probaba en un excelente alegato, Capacidad del pueblo cub ano para constituir una Repu'blica, que teniamos todos los requisitos indispensables para regir nuestr'os propios. destinos. Con relacio'n al mismo problema de la autonomia, sostuvo una polemica, por medio de cartas abiertas, con Jose6 Jgnacio Rodri'guez, que aconsejaba a los cubanos aceptar la que proponian los espafioles; y -como siempre que adoptaba un partido y se lanzaba al terreno de sn defensa, la mantuvo con su habitual energia y vigor indomable. Algunos aniversarios y sucesos le permitieron escribir sobre interesantes figuras de nuestra historia. Jose' Silverio Jorrin, f aIlecido en Octubre del 97; Maceo, Maiximo G-Omez, Carlos Manuel d~e Ce'spedes, Jose' Marti, Pedro Betancourt, el Dr. Betances, y Rafael Cabrera, desfilaron, trazados por su pluma, sin propo'sito de hacer sus biografias, per scaracterizarlos, por las p'ginas de su revista en esta Primera e'poca. Y su habilidad y predileccio'n por la nota ligera periodistica tiene su lugar en sus interesanti'simos t6picos, referentes a los sucesos de actualidad, cuya historia puede seguirse en los mismos, adicionados con un comentario agudo y ilitil. Sus apuntes sobre La escuadra cubana, El General Lee, El Maine, la diferencia de actuacio'n de las dos razas, latina y sajona, en cuestio'n tan inapo-r

Page  439 ELOGJO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA43 439 tante como exigir una reparacio'n Por las armas cuando son atacadas sin derecho; las figuras ma's notables del Congreso, americano que en algiin modo se relacionaron con el problema de Cuba; la critica de Los dos mainifiestos, el autonomista y el revolucionario; la c6mica j actancia espafiola de hablar de un desembarco en los Estados Unidos; la intervencio'n del Papa en la guerra; el eje'rcito espafiol y sus hazanias; Cuba lib~re, la pretendida barbanie yanikee, etc., etc., pueden consultarse con fruto por los que deseen conocer esa e6poca tan importante de nuestra historia. A fines del 98 llego6, Como sabemos, a nuestras playas, y asistio6 al cambio de banderas; pero hasta Febrero de 1899, no aparecio6 en la patria Cuba y America. Poco hay de su pluma en ese primer ailo, consagrado, como es natural, a la reinstalacio'n, y a la reconquista de su capital abandonado: el pro'logo a la obra de, Luis Este'vez y Romero, Desde el Zanj6n hasta Baire, el episo'dio de.R'u fino, que luego incluy6' en Cuentos mios, y Un cuento y varias poesias de Ricardo Buenamar. De Junio a Octubre estuvo, adema's, ausente de la Habana, encargdindose Vidal Morales y Morales de la direccio'n del perio'dico, hasta su vuelta. Este retorno significo un aumento de actividad. En Diciembre de 1901, la revista di6" Como suplemento una edicio'n semanal, en la que e1 inici6' una serie de ra'pidas biografi'as, los Ilombres del dia., por donde desfilaron: Domingo Me'ndez Capote, Jose' Antonio Gonza'lez Lanuza, Fidel Pierra, Leopoldo, Cancio, Alfredo Zayas, Martin Moriia Delgado, Enrique Villuendas, Juan Guiteras, Antonio Govin, Pedro Betancourt, Federico Mora, Enrique Jose' Varona, Ricardo Dolz, Bonifacio Byrne, Jose' M. Garcia Montes, Manuel Sangruily, Gabriel Cams Eduardo Yero, Carlos M. Trelles, Rafael Montoro, Antonio Gonzalo Perez, Mario Garcia Kolily, Jose' Jerez Varona, Fernando Figueredo, Carlos Revilla, Carlos Fonts, Sterling, Francisco Cheinard, Carlos I. Pdrraga, Ramon Meza, Jose' Mari'a Be'rriz, Rafael Calza-dilla, He'ctor de Saavedra, Carlos Ortiz Coffigny, Octavio Averhoff, Segundo Alvarez, Ignacio Remirez e Hilario Portuo-ndo. En 1902, public6' Cuba y America una edicio'n extraordinaia. en honor de la instauracio'n de la Repiliblica; su -contribucio'n a tan hermo-so mimMero fue' un birillante articiilo sobre La Intervencio'n Americana. En la coleccio'n de este aijo se lialla un in

Page  440 440 ACADEMIA DE LA HISTORIA teresante estudio de Los poetas cubanos, reproducido de la Revista de New York, donde lo public6, en ingles, en 1897; un trabajo sobre el acueducto de la Habana y un comentario atinadisimo sobre el libro de Charles E. Magoon, empleado entonces en el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre los informes de los gobiernos de ocupacion americanos en las tierras sometidas a su control por el Tratado de Paris; libro que probablemente le vali6 a su autor, cuatro anios mas tarde, el gobierno provisional de Cuba, como su pesima administracion le ocasion6 el olvido y la caida, como digno castigo; que acaso en aquel gran pais hay, por ventura, lo que falta entre nosotros: premios y recompensas para los que sirven o deshonran la administracion puiblica. De 1903, lo mas interesante es su serie de cartas sobre impresiones de viaje, dedicadas a Luis Estevez, y su trabajo sobre Chile, en el numero extraordinario de Mayo de ese ano, en que, para conmemorar el primer aniversario de la Republica los mas ilustres escritores cubanos rindieron un homenaje a la America. Las colecciones de 1904 a 1905 contienen sus cr6nicas Desde mi sitio y cuatro cuentos firmados por Ricardo Bzenamnar: El pavo pascual, Las uvas de ano nuevo, Los Reyes Magos, y Soliloquio al despertar, plenos, como todos sus trabajos de igual indole, de interes, sensibilidad y ternura. Una gran labor, constante y periodica, rinde en 1906 y 1907. Es su seccion La semana, en su mayor parte dedicada a comentar la situacion politica del pais en los dias tormentosos de la revolucion de Agosto y los que la precedieron; pero, a veces, se preocupa de otros asuntos de caracter general y consigna una apreciacion sobre los mismos, como cuando en Diciembre de 1906 pronuncio Eliseo Giberga su hermosa conferencia en el Ateneo; o cuando aparecio, en Enero del anfo siguiente, el libro Desde mi belvedere de Enrique Jose Varona; o al ofrecerse, en el mismo anio, a Manuel Sanguily, un banquete por sus admiradores, con motivo de su exaltacion a la Secretaria de Estado; o al celebrarse en el Ateneo la bella disertacion de Antonio Zambrana, prologada con un magnifico discurso del mencionado Sanguily... Las cuestiones municipales le preocuparon por esa epoca grandemente; y el precoz periodista que en El Pilluelo, pidi6, hasta conse

Page  441 ELOGIG DEL DR. RAIMUNDO (JABRERA 441 guirlo, que se suprimiera en una calle ce'ntrica de Giiines una colina de piedras que estorbaba el tra'nsito, y que ma's tarde se ocupo en La Union de la villa duasi natal, en solicitar y obtener mejoras para la poblacio'n, resucita ahora para comentar la administracio'n municipal de la Habana, en relacio'n con los automoviles, los parques de -la ciudad, el ornato piliblico, la recogida de los perros, etc. En 1907 la seccio'n cambia de nombre -sin variar de aspecto. En sus Comentarios, luego Cornentos, sigue la misma tarea, que continiua indefinidamnente. En Abril de ese ainio apareci6' sul seccio'n Notas personales, firmada Salvador, de que ya hemos hablado; pero poco despue's, surgio6 El Tiempo, y a el principalmente dedic6' sus esfuerzos periodisticos. Cuando, realizada la campafia de que trataremos en el capitulo siguiente, desapareci6' el valiente paladin de la des'hispanizacio'n, volvio6 a ocuparse con mas a~siduidad de Cuba y America, en -donde constituyo6 una de las mais leidas secciones la colaboracio~n chispeante de Paco Mantilla. Ya hemos dicho c6mo en 1913 vi6" cona profunda. tristeza, morir aquella revista que era su sport, su pasatiempo, su vicio, como le decian los que le vef an:emnplear en ella recursos materiales y energias, que resultaban casi ini'tiles en medio de la indiferenciade nuestro, medio para tareas de, cultura. Pero fue6 una muerte transitoria. Todos sabemos que Cabrera, como Serpa Pinto, el explorador africano, extenadia muchas veces distraidamente el brazo en busca de su viejo fusil, cuando ya habi a abandonado sus empresas, buscaria muchas veces. tambie'n lo que habia sido su fusil de combate. Al fin, ocho meses, despue~s, en Enaeroi de 1909, embellecida, remoza-da, impresa admirablemente en los talleres de Aurelio Miranda, convertida en el mejor magazine ilustrado, tal vez, de la Am& rica latina, reapareci6' Cuba y America. Tres afios ma's de vida en que hay trabajos interesantes suyos. Entre ellos se destaca el que dedic6" al Dr. Manuel Valde's Rodriguez, con motivo de su muerte; el que se refiere a Dos poetisas cuban~as (Luisa Perez de Zambrana y Nieves Xenes); su magnifico estudio sobre Los partidos coloniales, reproducido de La Ref orma Social; la cro'nica tiernisima, conmovedora, admirable, sobre la muerte de su perro Picolino; sus trabajos de critica literaria sobre Fe'lix Callej as, a quien con pe

Page  442 442 442 ~~~ACADEMIA DE LA IHISTORIA na vef a trocar su dulce lira de poeta por el la'tigo de critfico festivo, sobre Gustavo Robreflo, a proposito de su ilistoria c6mica de Cuba, tan interesante si se tiene en cuenta que como decia ei comentarista la caricatura imipresiona ma's q-Ue la fotoyrafia; s-7obre Ram'n Sanchez Varona, autor de Las piedras de Judea, sobre Mario Mufioz Bustamante, Emilio Bacardi, Manuel Ferriffndez Cabrera, Jose' de Armas y Cardenas y otros; y la extensa y excelenate biografia, publicacla prim-ero en La Ref orma Social, de Antonio Govina. Su amor decidido por la tierra de Arango y Parrefilo se manifiesta tambie'n en dos articulos. Uno la carta abierta a Eugenio Sa'ncliez de Fuentes, en Junio de 1907, sobre MonUumiemtos giiineros, en que nos hizo entrever la esperanza de que escribiera la cro'nica de su pueblo: Me entran aliora deseos-dice-de remover archivo-s y hacer yo la historia de aquella villa que lie amado y amo tanto. El otro, Recordando un no~mbre, publicado primero en La Unio'n de Giiines, que habia sido resucitada por uno de sus hijos espirituales, el Dr. Manuel Fernandez Valde's, y reproducido en Agosto en Cuba y America, se refiere a Jose' Suairez Garcia, el fundador del semanario giiinero, y habla con calor y entusiasmo de aquel viejo amigo y camarada de luchas periodisticas en la e'poca autononlista. La union de su partido y la designacio'n de un solo candidato por todos. los liberales, el Dr. Alfredo Zayas, le produce el juibilo del que espera el triunfo de una indiscutible mayoria y asi lo expresa en Junio de 1916. Cua'n aj eno estaba de que la fatalidad le preparaba la dolorosa sorpresa de Noviembre y la azarosa, aventura. de Febrero! En Septiembre de 1916, haci'a el elogio de Enrique NuIiez, a pesar de la ruda controversia. que con e'ste h~ubo de sostener por la cuestio'n de la Beneficencia, bastante noble para reconocer me'ritos en el adversario y bastante justo para decirle que estuvo cegado, a veces por un equivocado concepto de atribuciones y suficiencia personal, actuacio'n acomodada'a su. caracter y accio'n -dentro de la esfera del gobierno conservador actual que es abusivo y volunatarioso.

Page  443 ELOGIO DEL DR. RAIMIINDO CABRERA43 443 Su entusiasmo por las glorias legitimas de la patria y su propensio'n nobili'sima a alentar y pro-teger a la juventud que aspira, ilena de me'ritos, y fe, inspiran su bello articulo de Agosto de 1916 sobre Esteban Yalderranma, el joven y notable mago de la paleta. Su labor en Cuba y Ame~rica se interumpi6' en Octubre de 1916 con motivo de su viaj e anual a los, Estados Unidos. Ya no la reanudari'a jama's. Regres6' con la confianza en que el triu-nfo liberal seria, proclamado por la justicia cubana; y casi en seguida tuvo que volver a embarcarse para la misio'n especial que, con el iDr. Orestes Ferrara, tenia que desempefiar en Washington. El Sr. Adria'n del Valle, que durante su ausencia, como algunas otras veces, desempeniaba la direccio'n de la revista, la mantuvo hasta Abril de 1917, en que recibio6 su orden de suspension. Veinte afios, exactamente, despue's de haberse fundado en las, brumas del Septentrio'n, desaparecia para siempre, aquel generoso esfuerzo por la patria y su cultura... lQue' diferente debi'a ser, en la mente de Cabrera, el concepto sobre la justicia yankee en estos, veinte afios de distancia histo'rica: cuando iniciaba su revista en Abril de 1897, seguro de que los Estados, Unidos entrarian en la liza para defender en Cuba la causa de la razo'n y de la humanidad, y cuando la hacia morir, en Abril de 1917, tristemente cerciorado de que los norteantericanos cerraban los, oidos a las justas demandas de un pueblo atropellado!I UnA me'rito ma's contrajo Cuba y Ame'rica en relaci'n. con la cultura cubana, que no. debo dejar sin mencio'n. Fue6 la publicaci'n, en sus. paginas o en voluimenes aparte, de varias obras cubanas ine'ditas o poco conocidas. Entre ellas figuran algunas tan notables como El lat'd del desterradol, Francisco,, de Anselmno Suarez y Romero; las Poesias de Joaquin Lorenzo Luaees, Gabriel,, de Guiteras, el Viaje a la Habana, Mis doce primeros anios y Sor Ines, de la condesa de Merlin; Milane's y su epoca, de Eusebio Guiteras; IViaje a, la Isla de Cuba, de Jacinto Salas y1 Quiroga; Historia de Cuba, por Juan Arnao, etc., etc. Consecuente con su ideal de hacer de su revista u-na eficaz contribucio'n al progreso moral, intelectual y material de su pueHo,0 le conserv6' siempre su cara'cter de publicacio'n seria y docenu. te, cuidando el mismo, con vigilante mirada, de que. nunca se pu

Page  444 444 0 444 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA blicara nada que fuera en contra de una decencia absoluta. En esto era tan exigente, que ilegaba, a veces, a minuciosiclades un poco incomprensibles para esta nuestra idiosincrasia criolla, cada vez ma's liberal en materia de pudor y dignidad. Recuerdo una anecdota que pinta ella sola. este Sn affin irrebatible. Habia ciertos nombres, acatados y hasta festejados por la mejor sociedad cubana, que estaban exeluidos para e1, de la lista de las personas lionorables. Estos nombres no debian- aparecer en las pa~ginas de su perio'dico, nii aun en la cro'nica social. Tenia la costumbre, las noches. que eran vispera de lu aparicio'n de la revista, de ir a la imprenta a ver los, pliegos que salian de las ma'quinas p~ara gozar el placer de formnar e1 misnmo su ejemplar, y tal vez hasta aspirar el olor caracteristico y para 61 lleho de recuerdos, de la tinta fresca. Una noche, a la sahida de ha Opera, hhego6 a los taiheres. y me pidi6' los pliegos impresos. Al que acababa de sahir correspondia la resefia social, y al cronista, que desconocia su regha inflexible, se he habia escapado un nombre de los excluidos, y ho que es peor, a mi, que era Jef e de Redaccio'n. Hubo qut cumplir inmediatamente la orden: raspar, en todos los, pliegos de aquella tirada numerosa, el nombre fatidico, cerca de las dos de ha madrugada; y 61 mismo colabor6', de fracy guante blanco, a ha tarea expurgatoria. Asi entendia el periodismo este patricio, que tenia para el hogar cubano, ha morahidad femenina y el respeto social, un verdadero tabernaicuho en su corazonu. IV ""EL TIEMPO"t Cuando, por primera vez despues de la guerra Uliltima por nuestra independencia, entro6 en el puerto de la Habana una fragata de guerra espaiiaola, La Nautilus, y cuando un misionero del prestigio y del renombre del sabio historiador espafiaol Don 'Rafael Altamira, Catedraitico entonces, de ha Universidad de 0Oviedo, lhego6 a Cuba predicando el acercamiento a ha Metro'poli espa

Page   a tua pr S LDz R sa Caricatura por Sergio L6opez Rovirosa. 4 \ of

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Page  445 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA 445 fiola de sus hijas latinas, el pueblo, desde sus clases mas cultas a sus elementos populares, rindio a tan notables visitantes un recibimiento grandioso y triunfal. i Es que a tan breve distancia de tiempo, los cubanos habian olvidado la sangrienta epopeya de su independencia, la terrible contienda con un adversario superior en nuimero y en medios de combate, que habia agregado algunas veces innecesariamente la crueldad y la safia a sus ataques? Fue, sin duda, una nueva confirmacion de la ley psicologica en virtud de la cual cuando de varios motivos de conducta triunfa en nuestra actuaci6n uno, una vez realizada la determinacion en ese sentido y saciado el apetito, cesa este por ley biologica, y los que fueron relegados a un segundo plano, reaparecen con mayor pujanza. Los cubanos eran hijos de los espanioles; y en su pecho combatian sentimientos de adhesion a la madre patria con todos los nobles anhelos de justicia, libertad y derecho que aquella desconocia y desamparaba. Cuando la persecuci6n, el fraude, la violencia, la desorganizaci6n administrativa, la gran mentira electoral, el amordazamiento de la prensa, los crimenes del 71 y la reconcentraci6n, etc., etc., lanzaron ya a Cuba por el uinico camino que siguen los pueblos dignos cuando no alcanzan por medios pacificos su redenci6n, venci6, sobre los demas motivos de solidaridad de sangre, idioma y religi6n, el sentido de la dignidad humana. Logrado el ideal, conquistado el triunfo que pareci6 imposible, libre al fin la joven nacionalidad de ligaduras seculares que la habian tenido siempre esclavizada, reaparecieron en su conciencia los viejos motivos de adhesi6n, hiperestesiados morbosamente por esta sensibleria criolla, muy dada a efusiones sentimentales, y que impulsa muchas veces a los cubanos a querer con mas indigna sumision al enemigo con quien se reconcilian que al amigo que los protege. Pero este entusiasmo por Espaia que se nos despert6 de pronto, diez anfos escasos despues de haberla combatido con todas nuestras fuerzas, mientras se hubiera mantenido en el terreno de las puras idealidades, a mas de ser un honrosisimo ejemplo 'de la cordialidad cubana, y de la generosidad de nuestra al

Page  446 446 446 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA ma, capaz de cumplir el precepto divino de perdonar los agravios, tenia de litil intensificar los lazos de cultura entre la metro'poli y sus libres. hij as americanas. El mal. estuvo en que el desbordamiento popular cuando La Nautilus y los conceptos orales y escrit-os vertidos en todas partes, desde la Universidad hasta una finca de campo, por los oradores y escritores ma's ilustres y algunos de los conceptuados por mas rebeldes en materia de cubanismo, hicieron creer, con iinprudentes, manifestaciones, a muchos perio'dicos y politicos espafioles, en Ia posibilidad de u-na reconquista inverosirnilil. Y lo que es peor afi, que suprimidos en la conciencia, por esa esponja de olvido y de perdo'n con que se borraba el recuerdo del pasado lieno de tristezas y sangre, los motivos de rencor o desunio'n con los antiguos dominadores, el miedo, enatonces exacerbado por la caidla de Agosto y la nueva ocupacio'n, a los vecinos del Norte, predominaba en el alma del cubano; con lo que vino a darse el caso.peregrino, sin igual en la historia de los pueblos, de que Cuba se cobijaba liena de entusiasmo bajo las garras del antiguo leo'n que, durante cuatrocientos afios desgarr6 su tiinica de virgen americana, para defenderse del a6guila, sui Ulnica, su verdadera protectora, que diez afios antes, nada mais, hahi'a logrado a picotazos hacerle soltar sui presa! Semejante conducta des-atentada, sobre ser rim contrasentido historico y nuna enorme inconsciencia, propia de pueblos en que no existe espiritui nacional, ni conocimniento de sus hechos y dig-.nidad, constitufa un inmenso peligro"; porque cualesquiera que sean los suefios de los que piensan en la salvacio'n de la America Latina,2 no por sus propios me'ritos y sri gran frierza vernacula, sino por la ayuda espafiola, esta' en los lindes de la ma's quijoteseca de las locuras no comprender que a los, vencedores de Cavite y Santiago ena 1898, les bastaba un so-lo movimiento de su escuadira' para hiacer temblar el mundo! Sobre que, como hemos dicho y es bueno repetirlo a esta generacio'n, enafervorizada por rim hispano americanismo explicable en Santo Domingo o Haiti' o Venezuela, pero no en Cuba soberana, la transformacio'n de una colonia piestilente y sucia, en lo moral y material, en una repilblicas saneada y limpia; la fundacio'n de la escuela puiblica en Cuba, la creacio'n de nuestra riqueza ma

Page  447 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABREBA44 447 terial, la construccio'n de paseos, parques, edificios, etc., que son orgullo legiftimo de la patria, el hecho ya bastante significativo de haber sustituido el cuartel por la Universidad, derribandlo los muros gr —uesos y sombrios de la antigua Pirotecnia, para dar entrada a la juventud estudiosa; la sustitucio'n de planes caducos de enseiianza por otros que respondiani al progreso de los, tiempos, y tantas y tantas cosas que se realizaron en el brevisimo espacio de cuatro an-Os, sustituyendo, como por magia, cuatrocientos de desorganizacio'n y barbaric politica, obra es de los naorteamericanos, sin ma's -recompensa que vivir siempre en el pensamiento de algunos conio la imagen pavorosa de un drago'n Pronto a (levorarnos, que lo hacen por iniedo a la Ame'ica latina auxiI1 lada por Espafia, no por su alto concepto del derecho de los humildes y de la justicia universal que los Ilev6 -a gastar sus milloin es y perder sus hombres en la g~ran guerra de 1914! Para combatir ese, grave mal, esa inconsecuencia y ese trenvendo error, surgi6' el perio'dico El Tiempo, primero, boletin semana de ubay America, luego bisemanario y por (iltimo, dianio. Apareci6' en Diciembre de 1909 y por espacio de ma's de dos ah os, hasta Abril de 1912 fue6 sostenido. sin desmayos, manteniendo una ruda campafia con los heraldos espalioles, especialmente con el Diario de la Marina, con el cual y su. intencionadisimo, dir(:-ctor Don Nicola's Rivero, suscito6 pole'micas que recordaban, por sit violencia, aquellas terribles que hubo, entre El Rayo y El Triunfen los tiernpos de la Tregua. De esas batallas, el hecho mas significativo, que con razo'n desta eaba en su panegirico de Cabrera, el Dr. Luciano R. Martinez, es la caballerosidad y el respeto personal al adversario que mantu'4eron siempre estas contiendas en el honr-oso, terreno de los pnincipios, sin descender al campo indigno de la injuria. Esto es tan innl ato, tan connatural en mi biografiado, que recuerdo, que, al sostene~r en La Unio'n, una pole'mica con un politico local, el Sr. Celestine Mascaro's, el ardor de la discusio'n le llev6' un dia a prometer como prueba de sus asertos los antecedentes. personales de dicho sehocr; y efectivamente, apareci6' el perio'dico del 18 de Septiembre die 1881, con una columuna en blanco correspondiente al articulo qu e un inomento antes de imprimirse, habi'a mandado retirar,

Page  448 4#8 4*8 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA firme en su propo'sito de dumplir, como perodista, el precepto latino de l-a sa'tira: Di-cere de vitiis, parcere de personis. Cuando, c on motivo de la visita de Altamira a la Universidad, los estudiantes declararon que impedirian la entrada en ella de Don Nicola's iRivero, con el pretexto equivocado de que e'ste habia combatido a los estudiantes del 71 y contribuido a su -fusilamiento, defendio6 contra esas falsas, imputaciones al batallador periodista, concluyendo en un editorial de El Tiempo de 3a de Marzo de 1910: Al periodista que escribe y sostiene sus ideas y convicciones, al extranjero, al, anciano, que ha fundado hogar entre nosotros y es padre de una fa.milia cubana, al espafiol qne sigue siendo espafiol leal. a su patria, la juventud estudiantil no debe cerrar la puerta de sus aulas: no es ci vico coartar la libertad del se'r humano. No lo trataban a el del misnmo modo sus imnplacables cletractores. En sus editoriales, del 20 de Enero, tenfa que defenderse asi' de torpes y falsas acusaciones: Hemos escrito siempre como cubanos. En los fibros y perib'dicos qne hemos publicado, laborando casi desde la nifiez, no se encontrara' en ninguna, epoca, una, sola, linea en que no hayamos mantenido aquel caraicter y manifest~aciones consecuentes. Y lieno de honrada indignacio'n Por acusarsele de anc-xionista, exclamaba el mismo dia: Rechazamos las insinuaciones veladas y torpes que algunos periodistas de estirpe extrafia. han lauzado contra nosotros para. hacer sospechlosa. nuestra, propaganda firme en el seno de nuestra propia comunidad y familia y seguiremos repitiendo muy alto que afin no heinos podido redimirnos, ni ann por el crisol del *martirio, de nuestra. servidumbre originaria y que solo podra' hacernos verdaderainente demo'cratas y libres el ma's sincero y culto, consecuente y acendrado ame;'-icanisrno. Velfa y comentaba como se daba el caso curi'oso y singular de que los perio'dicos de procedencia espaiiola, en la patria libre,

Page  449 ELOOTO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA'44 449 amontonaban contra el los ntismos ataques y vituperios que en Cuba colonial. En los editoriales del dia 3 de Febrero de 1910, y con el ti'tulo Concordancias, copiaba frases, del Diario de la Marina, El Comcrcio y La Unio'n Espan-ola, que Ilegaba a decir, a proposito de su campai-ia deshispanizante: Y, quiel sabe si la aetitud del se-nor Cabrera obedece a que el cree firinemente en que, al fin, Cuba caerai dentro de la esfera de dominio de la Unio'n Amlyericana y se prepara para 10 futuro. Hay estadistas, conmo el selior Cabrera, que ven muy lejos y que saben lo que les. conviene. Copiaba a continuacio'n lo que habian dicho en 1887 a prop6'sito de Cuba y' sits jueces, La IVoz de Cuba, El Leon Espan~ol, L'Ahimoyabar y el Heraldo de Asturias; pero conclulfa ecuanime y reposado: Seguiremnos, nuestra ruta firmes, y serenos. Era que lo alentaba un hermoso ideal. En el prospecto de El Tiempo, correspondiente al primer miumero, de jueves 2 de Diciembre de 1909, decia: Nos han inspirado, siempre propo~sitos patri6ticos, y en el periodismo no' hemos alentado nunca otras imiras que las de ser 'itiles al pais con ideas sanas, con consejos discretos y con car~ieter absolutamente independiente. Y ma's adelante hacia esta bella profesi'n. de fe:... los amigos de Cuba y Amn'ricca vera'n en El Tiempo por sus tenden. cias y su sentido, patri6tico, libre de preocupaciones y sugestiones de bandos., un puro y tradicional cubani~smo, una contribueion elevada y serena en la obra de hacer patria y conducir nuestro pueblo por via despejada a la iealizacio'n de suas anhelos de paz, progreso y personalidad propia. En el niimero siguiente lanzaba ya los dos vocablos a que tanto relieve habria de dar esa ruda campafina: Cuba nece-ita un largo peri'odo de sosiego para. sn reconstruccion y regeneracio'n: sacudir el polvo que la manclia de sui largo camino de opresian, depurar su sangre y su espiritu de los sedimentos y preocupacion-es de sus anteesres; deshispaznizarse por completo y amerianirsdetdo 29.

Page  450 ACADEMIA DE LA IHISTORIA Y explicaba despue's el sentido de esos vocablos en la intencio'n de sus creadores, echando a rodar la acusacio'n injusta de hispanofobia con quo se le fustigaba: Alguno en sus exager-aciones ha liegado a decir que deseamos echar de Cuba todo lo que es espaiiol. Es inexacto. En la e'poca de la colollia, los eubanaos que defendian las. doctCrinas desecentraliz-adoras eran tildados de separatistas para excitar contra ellos las iras de" la turba y prevenciones -del gobierno. Aliora en plena independencia, los mnismos. voceros, para excitar ana'logas enepaigas y sospechas, ilaman anexionistas a los que defienrden la armericarniz-acion de nuestras, costumbres. En el vocabnlario de El Tiernrpo, deshispainizar signifiea -extirpar de una vez y para siempre los vicios y los m'alos ha'bitos adquiridos en el coloniaje y amiericanizar quiere deeir iniplantar en su purezza los prineipios y las pra'cticas de la democracia. Con ocasio'n de la liegada a la Habana del distinguido poeta espafiol, autor de El idjilo de los vie jos, que venia corno tantos otros en misio'n de acercamiento hispanocubano, criticaba..la inoportunidad e inutilidad de esas propagandas 1liricas e insustaii ciales, y haci'a ver que: Ni a el (Cavest-any) ni a ningu'n otro poeta espaiiol se le oeurrio6 nunca predicar en Espafia justicia para los cubanos nii venir a la misma, Cuba a hacer propaganda de union y de reformas humianas en nuestras institueiones. Alguno vino, como Camprodo'n, a cantar a los voluntarios y aborninar de nuestros, libertadores. Y sefia-laba las niecesidades actuales del cubano: No nos hacen falta. ahora. ritmos ni poesia. Para estudiar nuestra leugua, que se ensefia en las escuelas montadas ampliamente por el sistema americano, nos bastan los autores cla'sicos antiguos y modernos, que deleitan siempre a los, que deseamos cultivar el lenguaje original y depurarlo. Lo que necesitamos aliora los cubanos son ensefiaanzas civioas y praetieas. Completando asi' ma's tarde, en 20 de Enero, Sus ideas a este respecto: Bregar mucho por la personalidad propia de nuestro pai's sin1 rectificar en esta aspiracion, mantenerla sin descanso, sin pesimnisnos, debilitantes, Conl

Page  451 ELOGIO DEL DR. RAIM'UNDO CABRERA45 451 fe vigorizadora, hemos crei~do, que es deber patrio~tico de todos los ciudad-anos, tanto ma's cuanto se ha alcanzado a costa de muchos sacrificios y ahora creemos que quebrantan ese deber los que vuelven, ciegos, a los ha'bitos y vicios que la revolucin enss distintas etapas quiso corregir: los que buscan,eqvocados, apoyo, y sost'n- en sus adversarios de origen y Los que crean nuevas causas de desasosiego en una sociedad que por sus perturbaciones an-ejas y su estao atua, slo necesita ya un periodo largo de reposo. Le indignaba con razo'n que se pretendiera abrir un abis111 de desconfianza e ingratitud entre cubanos y americanos: Nosotros crecmos, y lo repetircmos mil velces, que el cubano, no debe olxridar nunca y agradecer sicmpre que es Libre ma's que por su sacrificio y tenacidad por la resolucio'n conjunta del Congreso de los Estado-s Unidos de Abril de 1898 que aimn no ha sido desmentida. Cuando Rleg6' a Cuba el Dr. Rafael Altamira, catedra'tico de la Universidad de Oviedo, lo saludo6 con estas palabras, del 17 de Febrero de 1910: Bi;envenido sea a Cuba el escritor y catedra'tico espan-ol, a quien abonan meritos personales y labores altruistas. Pero que la acogida liospitalaria que la Universidad y las corporaciones del pails io dispensen, no alcance los. limites exagerado,8 y estruendosos con quc a Ia Ihlegaada de la "Nautilus" intentaron inarcar algunos, rectificaciones en ci sentimiento, de nuestro, pueblo. El Cornerejo le sali6' al encuentro con una articulo,Loqes sagrado, refirie'ndose al alma latina y tratando de hacerlo aparecer como vendido a los americanos; ese ha sido en todo tiempo, el sistema con que se ha combatido a los, que, por tener ojos, defienden, como Blasco Ibafiez, la portentosa civilizacio'n de Norteame'rica. Entonces, en un vibrante editorial de 24 de Febrero, respondi6' como sigue: En 1887, en nombre de la integridad dle la patria, quisieron imponernos silencio con la razo'n de la fuerz-a; hoy,. en 1910, invocando la independencia (le Cuba que no amaron ni aoman y por la que no sufrieron nunca como, nosotros, procuran ciegos atracruos impopularidad y enemiga en el seno, de la familia propia. Pero el podia decir con orgullo: Desde hace cuarenta y dos afios, desde la pubertad, se'palo El Comercio, ina~nejamos domo, arma de ocombate 'en nauestfas luchas. cubana's y anti-espafio

Page  452 452 452 ~~~ACADEMIA DE LA HISTORIA las, una pluma que no se ha torcido nunca, ni se ha debilitado en la defensa del gobierno propio. Y reafirmaba su criterio, sin temor ni eufemismos: La luz que ha de *guiar y conducir el alma cubana a la solidez y estabilidad de sus instituciones, no viene ni vendra' del mediodia de Europa; el sol que nos ilumina y nos sostiene y no nos negara' sn bene'fico calor, porque dejari'a de ser puro como el sol, brilla y brillara' en el Norte. Y haciendo una sintesis de su vida en relaci'on con su supremo anlielo de patriota, declaraba: Comeuzamos la vida de l~a razo'n y del sufrimiento a los diez y siete a-nos,en los presidios espafloies: luchamos, por nuestro ideal eubano siempre sin preocupaciones de sectarismos ni de razas ni odio a los, hombres. Vimos antes de ser viejos la suprema, la uinica victoria de nuestro pais sufrido y heroico: la revoeacio'n de la soberania espaiiola. En la vejez no quisie'ramos amargar nuestra dieha con la incertidumbre, siquiera remota, de que puedan nunca, solicitar ni querer los cubanos fling 'nI ge'nero de tutela espafiola. Pero, no; ese peligro era imposible: Aprovechen la liegada a nuestro puerto de la Nautilus o la recepcion cordial debida a un catedra'tico respetable y eminente como el Dr. Aitamira, para congregar suls huestes aparatosas y decir-se-gilin ci Dia'-rio de la, Marina- que "los cubanos sienten las nostalgias del pasado" y para hacer cant~ar a un poeta advenedizo en estrofas deslumbrantes no bien olidas ni juzgadas, las perspectivas de "la gran alianza" de las naciones hispano-americanas qe se6 la redentora del futuro:-' la que luche contra la adusta gente extrafi-a"... que toda -esa prosa serat vana, la poesia miisica sin resonancia, y si los cubanos fuesen tan ciegos que se dejas-en conducir seducidos por sus, halagos, y nuestra voz la finicea que se alzarfa contra csas falaces mentliras convencionales de reaiizacio~n ilusoria pero eficaces para nuestra rufina y oprobio, la fuerza de una civilizacio'n ma's poderosa por icy historica de progreso incontrastable, pondria su correctLivo a esas, conenpiscencias y quijotismos histe'ricos fundados en el concepto mentiroso y presuntuoso de la unidad de la raza. Y que, en una universal desquiciamiento, la voz suya era tal vez la (mnica que asi' se pronunciaba valiente y sin rodeos, lo prueha el partido que los perio'dicos espafioles sacaron de lo~s distintos discursos pronunciados por oradores cubanos en honor de Al-. ta ura; lo ctial le, incito6 4 slijeitar del General Eusebio Hernan-.

Page  453 ItLOJI0 DEL DM. IRAIMINDO CABIR1RA 4& 483 dez, que habia hablado en un banquete de las sociedades, espafiolas, y a Lanuza, que lo despidi6' en la Universidad, a que diafanizaran sus conceptos publicando sus discursos. Que yo sepa, jama's vieron la luz. Por sui Parte los, perio'dicos espafioles extremaron su yankeefobia. El Comlercio, en uin articulo con grandes titulares, ilamnaba a los americanos "los bairbaros del Norte". Cabrera, en la odicio'n del 24 de Marzo, en uin editorial Los badrbaros, citaba las donaciones filantro'picas de Rockefeller y contclufa: A tales bUrbaros, cre'alo El Coim.-rcio, rinde el mundo, entero homenajes de adniiracio'n y aplauso, y nos gloriamos. nosotros, miseros cubanos redimidos por ellos de opresio'n nefanda y abrumadora, de figurar en el servilismo de los que los admiran y aclarnan. El e6xito de El Tienmpo fue' por el pronto tan grande, que en Abril primero paso a ser diario, pequeiio de formato y de voluiMen., es verdad; pero triunfo sin duda fue6, ya que la peculiar condicio'n de la publicacio'n, sui programia demasiado concreto, no asguraban sino uin reducido nuiimero de lectores.I A partir de esa fecha a nia's de la seccio'n de editoriales, mi-i ci6' sui diarismio menudo e intencionado, de que tan gallardas muestras habia dado siemipre; las notas que con el titulo, Recortes y con el seudo'nimo- Mlatemtdtico y las que sin firma titul6' Minimia dosis., causaron tantas pole'micas y produjeron tanto intere's como los editoriales mismos. Decaida, 'sin embargo, la efervescencia de las primeras luchas, agitado el pal's por otras contiendas ma's proxi~mas y mas -pavorosas; preocupado e1 con la gran tarea del monumento a Luz y Caballero y la Presidencia de la So-ciedad Econo'mica de Ai gos del Pais, El Tiempo, que. habia intentado iniaitilmente consolidar creando una sociedad ano'nima que mejor6" notablemente la imprenta, pas6' a ser bisemanario, luego semanal y ma's tarde se refundi6' con Cuba y America, en tin solo hebdomadario ilustrado, pero de combate. A partir de Abril de 1912, no qued6' de e1 ma's, que tin recuerdo; una saludable reaccio'n de la conciencia cubana y la seguridad para ciertos ilusos de que todo iberocubanismo teni'a que reducirse a los justos limites de una amis

Page  454 454 ~~~ACADEJMIA IDF, LA flISTORIA tad intelectual, nunca a alianzas monstruosas y ridiculas. Ademais, un libro interesante del Dr. Fern-anrdo Ortiz y otros tres que enriquecieron la bibliografi'a cubana: Florilegio de escritoras cubainas del Dr. Atonio Gonza'ez Curquejo, que se regalo6 en lWliegos sueltos, a los suscriptores, de las dos publicaciones, Mis terios de, una colonia (Materiales histo'ricos para escribir un dramna o una novela) de Gabriel Millet (ambas ine'ditas) y Espato'lino, la novela de Gertrudis Gomez de Avellaneda. Serenamente juzgada, a esta larga distancia y sin el ardor de las luchas del momento, no podra' negarse nunca que aquella oampaiia fue' altruista, patrio'tica y bien intencionada y que tuvo la gran utilidad de vigorizar el sentimiento nacionalista, unpoco endeble ya en los que, demasiado generosos, nia's bien, volubles, tornadizos e inconscientes, olvidaban el cruento via-crucis de la patria hasta la hora de su definitiva redenci'n'.

Page  455 NOVENA PARTE UN CARACTER SELF-MADE MAN Hay hombres cuya propia historia constituye su mayor elogio. Esta vida, tan fecunda, y estas obras, tan altas, son, en si mismas, sin torpes adjetivaciones ni hiperbo'licos ditirambos, Un galardo'n y una ejecutoria. Galardo'n de la patria, que puede mostrar a los que dudan de la energia, la perseverancia y la fe cen sus propios destinos de la raza latina, el ejemplo tipico de un self-made mian. Ejecutoria de una noble y laboriosa, existencia, consagrada al. trabajo con la conflauza inaconamovible de que todo esfuerzo, honradamente enderezado a la conquista, de un futuro mejor, abre, en la adversidad hostil. y sombria, una senda, de luz. Lo que se desprende de la's paginas anteriores-nutridas de hechos expuestos con el lenaguaje sencillo de la sinceridad, no de frases ret6ricas ni cla'usulas oratorias-es la vigorosa silueta de una personalidad multiforme, cuyo iiltimo secreto para explicar su propia inconcebible fecundidad de labor, esta. en una palabra, suprema clave de las grandes hazafias y de los grandes heroes: \Toluntad. Si se ha seguido paso a paso la narracion de una vida que parece una. novela, se liabra' podido observar la historia de un alma, nacida con alas, en el seno infecundo de la pobreza, que pudo volar, por unf dinamismo incoercible, a la ma's altas cumbres del renombre. Eso, mas que en uin libro-Mis Buenos Tiempos-esta1

Page  456 466 466 ~~~ACADEMIA DE LA IJ1STOIRIA en la historia completa de este. ilustre hombre p 'iblico. Si cuando escribio6 su obra, ya liabia alcanzado la posicio'n desahogada para Poder liablar sin ruborizarse de sus tiemnpos de mniseria, seis afios mas tarde habia coronado una ejecutoria de patriota; trece despues, la de un Amgo del Pais, y cuatro ma's tarde, la de un ciuzado de la Libertad... Todavia, transcurridos, otros cuatro, en una apoetosis tan gloriosa como nierecida, lo consagro, para una eternidad. de fama, el homenaje de su pueblo. Por encima de todos sus me'itos, self-made man. Lumi.noso ejemplo para esta juventud arrivista que tiene tambie'n desenfrenado afain de encumbrarse; pero que carece en lo absoluto -de los escriipulos honorables que presidieron siempre la conducta intachable de este noble modelo. Bien esta' que se desee alcanzar la distante meta que reserva el dios Exito a los que saben hacerse dignos. de su corona. Es la suprema, pro'vida ensefianza del sabio educador que dijo0: "Quien' no aspira, no respira"; pero para ello, iii emplear los medios vitandos, despreciables, indignos, que manchan en su origen el triunfo que se busca, ni acudir al. torpe sistema del enano: cercenar a los dema's, para quedar nmis. alto. Lo primero no es e'xito: es fraude, f elonia... No lo santifica ni el buen resultado, que suele ser en nuestra tierra agua lustral de muclia podredumbre; ni el fracaso, que pretende revestir despues con la corona del mdrtir, al que no fue' sino el estafador descubierto in fraganati. Lo segundo es necedad. Por mucho que pregone el cuclillo la excelencia -de su canto y niegue al ruisefior en sus conclaves solitarios y maidicientes, los cuclillos invaden la atmo'sfera de ruidos agudos que aturden sin agradar; y en la nocie serena, bajo el palio maravilloso donade florecen las estrellas, sigue cantando el ruisefior... Para realizar el arduo, doloroso camino, hay que tener mucha Iuz de ideal en el penlsamiento y mucho calor de amor en el corazon.. No basta un alarde de exhibicionismo, ni la ficticia rebeldia de los que niegan todos los valores por no tener el trabajo de justipreciarlos, o no pasar por el rubor de reconocer que los desconocen; ni que el corro de amigos, en la sociedad de mutuo elogio que es caracteristico de todos los cenaculos intelectuales en Cuba, de' en la liumorada. de distribuirse la suprema -direccio'n de todas las actividades del pensamiento. Hay que ganar el renom

Page  457 VLOGIO DEL PR. ERAIMtXNDO CABRERtA45,ml ZVI bre, la posicio'n, el papel que nos toca representar en la vasta mascarada del mundo, milimletro a mili-metro, con constante, vigorosa, noble, honrada labor; sin cejar en el empeiio, sin temor a los guij arros, sin vacilacio'n ni duda, sin escuchar, como decia Laboulaye, porque no llegariamos, nunca, los canes que ladran en el camino: los pobres falderillos de la envidia y los celos, o los fieros bull-dogs, capaces de engullirse el bocado ajeno y que ahuecan el tono cuando el intento le sale fallido, para ladrar, en nombre de la moralidad, contira la accio'n de los dema's... Hay que eneerrarse en el propio huerto, cultivar las propias fibres. En sesenta afios de brega, sin desmnayos ni claudicaciones, este glorioso jardinero cultivo6 los ricos rosales de su predio interior. Me hace el efecto, contemplaindolo a la luz serena de la minmortalidad donde ahora reposa, de un supremo escultor que cincelara,. en la dura roca, su propia estatua. Se hizo a si mnismo. Y se hizo grande, ilustre, gene-roso y fuerte; en un trozo de piedra, de una sola pieza, sin hendiduras ni vetas: mdrmol puro e inmaculado en que, ni en particulas, entr6' barro o arcilla. Parece de otro tiempo y de otra i~aza, este hombre que hace con sus propias manos su f ortuna, sin desempefiar jamas una destino retribuido del Estado; y que constyuye con sus propios me'ritos su fama, sin dedicarse po~r sistema a destruir la reputacio~n de sus conciudadanos en compafifa de tres o cuatro maldicientes, o esperar en el muelle a los periodistas extranjeros, de paso, para murmurarle al. oido que el es el ~inico cubano de valer efectivo... PATRIOTA Lejos dd eso, patriota por excelencia; patriota en la mas honrosa acepcio'n de la palabra; patriota, no para medrar a costa de la patria, sino Para honrarla y servirla, con-sagr6' una gran parte de su labor a ensalzar sus me'ritos. y la grandeza de -sus hijos. No hay cubano que pueda despojar a Cabrera del hermoso galardo~n de haber escrito Cuba y sus jueces para mostrar al. mundo lo que eran los cubanos; para reivindicar, de detractores injustos e infaines calumniadores, las glorias de sus paisanos, mientras el, el reivindiceador,:se retiraba modestame~nte del primer plano.

Page  458 488 458 ~~~ACADIMIA PE LA IIISTOIRIA Co'mo se prueban en su ejemplo, digno de todas las alabanzas,2 las palabras sabias del Apo'st~ol: Honra, honra! Y que6 poco saben de estas cosas aquellos que no pueden comprender el generoso gesto de los que tienen para todo empeiio, cuando es digno, y Para todo esfuerzo, cuando es noble, una palabra de aliento o de entusiasmo!I Nada ma's que este constante y vigoroso esfuerzo, orientado desde su juventud a elevar, dentro y fuera, las capacidades nativas del cubano, su excelente condicio'n personal y su preparacio'n l)or la cultura y por el aire libre que se respira en el Continente, p~ara la vida ciudadaina y para el ejercicio del derecho, es uno de sus mais legitimos titulos a la consideracio'n de su pueblo como un defensor digniasiino- de las glorias de la patria. Pero no es el'ic~o. No vacil6' en ofrendarle su sanagre, en la edad juvenil en que la vida abre a los ojos deslumbrados del hombre, el maravilloso pa-.norama, de sus deleites; y si el azar de los locos destinos cambio6 los campos de la epopeya por las tristezas del confinamiento, y la mnuerte heroica por la ca'rcel sombria o la infamante vigilancia pouitica, para la posteridad que juzga, no ima-portan las conirsecue-ncias materiales de los hechos: le basta conocer la intencio'n home'rica de este he'roe de diez y siete afios, para esculpir su nombre en el ma'xmol eterno de la Historia. El amor plato'nico de esa misma patria le llev6' a la miseria inais deseperada por no pronunciar, nai aun con la inconsciencia de un mero repetidor de palabras ajenas, conceptos injuriosoS para la que era, en sus quijotescos sueiios de adolescente, la am-Lada Dubcinea a la que habi'a que consagrar alma y duerpo, pensamiento y corazon... En la hora reconstructiva,- cuando fundando esperanzas demasiado halaglielfias y tan pronto fallidas en las promesas del Pacificador, los cubanos m's, ilustres recogieron la bandera plegada en el Zirnjo'n y trataron do conseguir, por la via de la evolucio'n y las nobles lides de la palabra hablada y escrita, la justicia, el derecho y la libertad, abandoin6 la palestra en que justaba por sus intereses personales, para consagrar ci ardoroso entusiasmo de su corazon rebosante de amor a Cuba, a trabajar sin descanso, en uma voraginosa labor de diez y seis aifios en la tribuna y el perio

Page  459 ELOGTO DEL fl. EIAIMVrNtO CA13REEtA49 459 dico, por la pacifica conquista cle todas las prerrogativas para la -patria irredenta. Son6' otra vez gloriosamente el clarin de los, libertadores despertando, los, ecos, dormidos de las, sierras; las palmas, movidas por un MEWit de libertad, agitaron triunfales los, verdes abanicos de sus penaclios altivos, y del fondo de las barrancas se alzo6 Como Un vago munnullo que parecia la voz de los, muertos, del 68 clamando, otra vez: Independencia o mnuerte! Neg6' enatonces concurso a sus compaiieros de ayer, porque ahora, a pesar de estar convencidos de lo iniltil de sus empenios pacificos, condenaban a los heroicos centcAuros, de la manigula que iban otra vez a fecundar con su san-u Jr os surcos de la redencio'n; abandon6' bienestar, riquezas, posicio'n y hogar y fue' a peregrinar, en servicio de la Revoluci'n, por cielos extrafios y climas hostiles... Todavia no se habia cansado este patriota de serlo. Todavia no crefa que la deuda- sagrada que contraemos al nacer con el suelo en que se mece nuestra cuna estaba, saldada. Cuando la patria soberana y libre fue' cielo y esperanza y dicha y bienestar de todos; cuando, feliz y orgulloso de verla disfrutar la amad.-t inidependenacia que fue6 desvelo de sus noches y brega de sus di'as, sin pedirla jama's una sola prebenida n-i hacerla nruncea, como ta~ntos otros, en tor'pes y viles, claudicaciones, no altar de sacrificio, sino, escabel de encumbramiento, crei'a liegada la hora del descanuso, y la paz, la tirani'a politica, el fantasma aterrador de las mi'seras democracias que, aquende el Bravo, se agitan, como presas de una maldicio'n, en una eterna epilepsia convulsiva, abri6' sus ailas negPras y sombrias sobre las, verdes campifias de Cuba y fue' en el diaifano azul de nuestro cielo, como la nube cargada de rayos, que amenaza la tormenta... Y allai se fue' de nuevo, anciano ya,.. con la aureola de sus canas en la frente y la noble ej ecutoriai de Su1 vidla, a pedir, a los.que po-dian darlas, justicia, y legalidad. iPobre iluso! Olvidaba que si los gobiernos son como organismos que tieilen vi-as respiratorias, circulatorias y sobre todo, digestivas, carecen de corazo'n; que siempre, en sus, relaciones con Cuba, el corazon de Norte America (ha estado ~unicamente en su generoso y noble pueblo que es el que ha movido a sus estadistas, y que en aquella hiora de incertidumbres, no podia palpitar en intere's de una republica miniiscula, perdida en el Caribe, cuando todo el se extreme

Page  460 ACADIVMIA DV~ LA IIISSToM~A cia en la ma's horrenda conflagracio'n universal que recuerdan los siglos; y que para hacer ma's terrible el caso, le obligaban a creer, ingenuo y candido como un nifi'o grande, que era, en la complicidad con el ba'rbaro teuto'n-dari'a risa, si no causara coraje-cie aquel. pobre viejo patriota que tocaba a las puertas de la tierra de Lincoln pidiendo. una limosna de justicia!I ABOGADO Toda su vida tuvo una gran vocacio'n por las lides en que se se discute el derecho; y el destino quiso que a las grandes -decepciones que reserva la contienda forense a los, que creen en la justicia abstracta, tuviera que afiadir un. grana desencanto de la justicia internacional. Viene al. caso que dedique unas cuantas consideraciones al abogado, ya que de estas cosas trato. El mismo nos relata en una de sus confidencias profesionales, el caso de aquel. amigo que, despues de' pedirle un favor monetario, dijo, refirie'ndose con enividia a su bienestar, que todos los abogados son ladrones. Fray Candil, con cierta intencio'n, en Graf6manos de Amterica, le concedi'a la condicion de abogado listo, pero he negaba el titfulo, de jurisconsulto. Y algunos hay que en voz baja, como se suelen deeir todas las calumnias, expresan duda sobre la pulcritucl de su labor profesional. N o es raro. En Cuba ya no se concibe otro medio de hacer f ortuna que por las sendas tortuosas del cohecho, ha malversacio'n o el fraude. De tal. modo la ilegitimidad. de las f ortunas, es ho habitual y constante, que lo que en todo tiempo fue' digno de glorificacio'n y ejemplaridad, ha ascensio'n por el esfuerzo propio, de la pobreza al bienestar, hoy es terrible en grado sumo, po-rque al. que Iliega, no le suelen reconocer ni la fuerza de voluntad, ni ei tale'nto, iii la laboriasidad perseverante para roturar con sus propias manos el surco; sino siempre se considera que es obra de ha indignidad., de la deshonra o de la suerte... Y si por peregrina ventut a, tan inverosilmil como la generosidad en el avaro, se liega a career en la hombria, de bien de un. privilegiado, el conientario irritante sobre su imbecilidad o toniteri'a es casi obli

Page  461 ELOGIO DEL DE. RAIMUNDO CABRERA41 461 gado en una hora en que es tan fa'cil y lucrativo todo 10 contrario. En cierta, ocasio'n tuvo que intervenir como letrado en un pleito de familia. Nos lo cuenta en otra, de las con fidedncias quo dedic6' a su hijo, Ramiro. Un hijo reclamaba la herencia materP-a a su padre; el lo reprPesentaba; gan6' el pleito y el hijo obtuvo su legitim-a. Cuando fue' a cobrar los honorarios, hall6' en una me-sa de juego a padre e hijo. Aque'l recuperaba en el tapete verde lo que habi'a perdido, en justicia. (Juando, recogi6' el precio de su trabaj o, probablemente aquellos dos seflores, que encontrarian mucho ma's raipido y ma's economico, decidir sus pleitos por la intervencio'n del azar, harlian mortificantes comentarios sobre "el ladro'n del abogado." Tengo para, mi, que en su gestio'n profesional, se hall6' muchas, veces en presencia de casos andlogos. El capricho, la ambicio'n y muchas veces el demonio de las rencillas, familiares, explican la mayor parte de esas terribles luchas de intereses que se llaman "un pleito". Sacerdote de su oficio, consagrado, a e como, a un ministerio, pona a su servicio todas s115 potencias intelectuales, trabajaba con exceso, multiplicaba su actividad por sacar triunfante la causa de su cliente... Luego, se hacia, pagar en proporcio'n a su esfuerzo, a la energia desplazada, equilibrio que es casi una ley fisica... Cabrera lleg6' a conquistar una, gran fortuna. Recuerdo, que un dia, bromeando sobre mis aficiones poe'ticas, me mostr6' un pequeiio papel con la cabida indispensable para, solo catorce versos. Habi'a trazado en el, efectivamente, catorce lineas; y con la satisfaccio'n del triunfador que goza un e'xito bien ganado y con el noble'afa'n de emular a los que e6ramos sus discipulos, olvidando de intento o haciendo que olvidaba sus romanticismos de siempre, me dijo: -Mira mi mejor soneto. Y era una, lista de sus propiedades valoradas en una' considerable suma. Otro, que no lo conociera tan hondamente como yo, habria juzgado su frase de muy diverso modo, como la de un ambi cioso, egoiosta metalizado, quo contemplaba sus valores como tun a-varo iu tesoro. Yco vei~a el kr( idable luchadorqneiirdir

Page  462 462 462 ~~ACADEMIA DE LA HISTORIA to' a la sociedad sin mds armas que un claro talento y una voluntad inquebrantabie a un duelo por el nonibre y la fortuna; en el duelo, que liabia vencido, y mostraba a los que, como el, tenian coimenzos humildes, ci camnino de la victoria! Ejerci6' cuarenta, afios 511 carrera: cuarenta afios de labor infatigable, sin desmayos ni titubeos; cuar-enta, a-nios de brega tozuda e incesante con el adversario, con los jueces, y lo que es peor aim, cona el propio cliente, empefiado a veces p3or atacar al contrario, hasta en hundirse en la iruina... Si al cabo de ello Podi'a ensefiar, como sn mej or soneto, un bello capital.. t no era el fruto de una labor persever-ante y ruda, ci prernio bien conquistado del esfuerzo? Con la ingenua sinceridad de 511 cardicter, que tenia a yeces confesiones candorosas, dijo un dia: -Si algo tengo que reprocharme, es haberme hecho pagar bien mi trabaj o... Indignense por ello los que consideran ma's noble, ma's her-L Moso, imas merecedor de las trompetas de la fama, hacerse pagar 511 desvergiienza y 511 cinismo con el tesoro de la repimblica; y en lugar de emplear sus bienes en la felicidad de un hogar dichoso y en abrir ci porvenir incierto a jovenes, de mel.rito Pero sin recur-S-os, los derrochan en alfombrar de rosa~s, a j6venes infelices c inocentes, ci camino que conduce a las fronteras de la deshonra!.. PADRE DE FAMILIA Amo6 a los suyos con todas las ternuras de su alma. Sn hogar fue' como un tabermiculo en donde ofrendaba todos los tesoros de sn inagotable sensibilidad. Nadie lo visitaba sin que en seguida recibiera una profunda impresio'n en su espiritu: la del aspeeto venerable de patriarca que le daban sus copDosos cabeIlos, blancos, 511 mirada ilena de duizura y sus hijos y nietos, roIVe'ndole como ovejas en torno a su pastor. Se va perdiendo, -nor desgracia, la tradicio'n del viejo hogar cubano que-diga'moslo para ser en todo absolutamente justos-es herencia espaiiola.. Las costunibres norteamericanas mal asim~iladas, no nos

Page  463 ELOGIO DEL DR. RAIMUNDO CABRERA46 han dado el concepto del homcd, sweet home ingle's; y por otra parte, hemos perdido ei de la antigua ca:5ona familiar. La rapidez de la vida moderna, el affin desenfrenado de emoc-iones, el deseo de aprovechar la diversion cada hora, cada minuto, lievan a nuestras familias a vivir f'uera de casa. Aun el goce de la mesa, que fue6 en otro tiempo motivo para reunir, bajo el techo,solariego, luciendo la rica vajilla cifrada heredada de remotos progenitores, un grupo de amigos, se ha transformado hoy en l os parties de Clubs, Restaurants y Casinos.. La velada en famiilia es una tradicio'n cursi; la tertulia f amiliar, de un enorme hastfo; el baile... el baile no tiene atractivos sino con una orquesta de jazz y en la atmo'sfera viciosa del Cabaret... Con la muerte del hogyar se desmorona la familia. En muchas casas hoy de nuestra patria, esta palabra tan sugerente y tan respetable, no es ma's que una palabra. Y en cierta crisis aguda de la nacionalidad, acabaro-n por disgregarla los odios poifticos y las pasiones partidarias, que ir-rumpieron en ci seno de los hogares y cr'earon antagonismos terribles en la sociedad (e1bana. Viendo con honda pesadumbre ci mal, y critic~ndolo con acerbas palabras, tuvo la dicha, sin embargo, de no padecerlo. Sucasa conserv6' siempDre un sello; y cuando, lleg6' la hora de p~repararse para la jornada sin retorno, alli, rodediadole, bendicitendole, hacie'ndole olvidar la gran tristeza de la proxima partida, su esposa, sus hijos, sus nietos, sus disc'pulos, sus amigos. sus hijos espirituales, formamos un gran nuicleo en que la fuerza cohesiva y ci aliento inspirador era ci amor, ci verdadero, ci InMico que puede forjar cadenas irrom-pibles, -por lo mismo que son voluntarias. Esta virtud verdadera, que no consiste en aiharacas ni en necias gazmofierf'as, mientras, por lo bajo, se cometen todos los pecados capitales, teni'a en el y en su hogar un evangelio, vivo. Alli' no habi'a los sepuicros blanqueados de que nos habla la Escritura, ni ci despreciable farisaismo de los. que infaman ci tem-nplo. Por eso, era una ca'tedra permanente de sana y efectiva moral, que busca, mas que las vanas apariencias externas, ci secreto recondito de las conciencias. En su vida personal y familiar. ej ercia un. magisterio de

Page  464 464 464 ~~~ACADEMIA DE LA HILSTORIA facta non verba. Hasta en ello era e'ducador, profesio'n para la oue le ilamaba irresistible vocacio'n. EDUCADOR Muchas veces me dijo, refirie'ndose a mi ingreso a los veintido's ailos en el profesoraclo universitario, que a el le habria gustado ser catedraftico y que si hubiera vuelto a nacer, habri'a emnipezado como yo: por tratar de conquistar esa posicion antes de luchar por la riqueza. Enseflar es, una tarea tan noble y tan grata! Conducir las inteligencia-S infantiles de la sombra a la 1liz, explicarles ei lenguaje, intrincarlas facilmente, sin esfuerzo, en las dificiles combinaciones del chlculo; describrirles la tierra; Ilevarlos extasiados al cielo, y hacerles ver las evoluciones de los astros; rasgar, en sumna, un dia. tras otro dia, hilo a hilo, el velo de sn ignorancia, no cnalteec tanto al que recibe estas cornu-nicaciones de ideas, y con ellas va da'ndlose cuenta de lo que es y de lo que vale, como proporciona, satisfaccioln intima, deleite y orgullo santo, al. que va regando con sn palabra, con su csfnerzo, constante, la savia vivificadora de su enseflanza. iComo la madre qu